PROGRAMA INTERNACIONAL DE SEGURIDAD DE LAS SUSTANCIAS QUIMICAS
DIRECTRICES PARA LA LUCHA
CONTRA LAS INTOXICACIONES
Publicado por la Organización Mundial de la Salud en colaboración con
el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la
Organización Internacional del Trabajo
La Organización Mundial de la Salud fue creada en 1948 como organismo
especializado de las Naciones Unidas para que actuara como autoridad
directiva y coordinadora en los asuntos sanitarios y la salud pública
a nivel internacional. Una de las funciones constitucionales de la OMS
consiste en facilitar información y asesoramiento objetivos y fiables
en materia de salud humana, responsabilidad que cumple en parte por
conducto de su amplio programa de publicaciones.
Mediante sus publicaciones, la Organización se propone apoyar las
estrategias sanitarias nacionales y atender las preocupaciones de
salud pública más acuciantes de las poblaciones en todo el mundo. Para
responder a las necesidades de los Estados Miembros en todos los
niveles de desarrollo, la OMS publica guías prácticas, manuales y
material de capacitación para categorías específicas de trabajadores
sanitarios; directrices y normas internacionalmente aplicables;
revisiones y análisis de las políticas y programas de salud y las
investigaciones sanitarias; e informes de consenso sobre el estado
actual de los conocimientos, en los que se ofrecen asesoramiento
técnico y recomendaciones para los decisores. Esas obras están
estrechamente vinculadas con las actividades prioritarias de la
Organización, que comprenden la labor de prevención y lucha contra las
enfermedades, el desarrollo de sistemas sanitarios equitativos basados
en la atención primaria de salud, y la promoción de la salud de los
individuos y las comunidades. El avance hacia una mejor salud para
todos requiere asimismo la difusión y el intercambio mundiales de
información basada en los conocimientos y experiencia de todos los
países Miembros, así como la colaboración de los líderes mundiales en
el campo de la salud pública y las ciencias biomédicas.
Para velar por la disponibilidad más amplia posible de información y
orientación autorizadas sobre los asuntos sanitarios, la OMS asegura
la amplia distribución internacional de sus publicaciones y estimula
su traducción y adaptación. Ayudando a fomentar y proteger la salud y
a prevenir y controlar las enfermedades en todo el mundo, las
publicaciones de la OMS contribuyen al objetivo principal de la
Organización: alcanzar para todos los pueblos el grado más alto
posible de salud.
La presente publicación es una contribución al Programa Internacional
de Seguridad de las Sustancias Químicas (IPCS), y además se ha
producido en el marco del Programa Interinstitucional para la Gestión
Racional de las Sustancias Químicas (IOMC).
EL IPCS, creado en 1980, es una iniciativa conjunta del Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), a Organización
Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud
(OMS). Los objetivos generales del IPCS consisten en establecer,
mediante análisis colegiados internacionales, la base científica
necesaria para evaluar los riesgos que la exposición a sustancias
químicas entraña para la salud humana y para el medio ambiente, como
requisito para el fomento de la seguridad de las sustancias químicas,
y en facilitar asistencia técnica con vistas al fortalecimiento de la
capacidad nacional para la gestión racional de las sustancias
químicas.
El IOMC fue creado en 1995 por el PNUMA, la OIT, la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la
OMS, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial (ONUDI) y la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos (OCœE)(las Organizaciones Participantes), como resultado de
las recomendaciones formuladas en 1992 por la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo para
fortalecer la cooperación y aumentar la coordinación en el campo de la
seguridad de las sustancias químicas. El objetivo del IOMC es fomentar
la coordinación de las políticas y las actividades desarrolladas por
las Organizaciones Participantes, ya sea conjuntamente o por separado,
a fin de lograr una gestión racional de las sustancias químicas en
relación con la salud humana y el medio ambiente.
Catalogación por la Biblioteca de la OMS
Directrices para la lucha contra las intoœicaciones.
1. Envenenamiento - prevención & control
2. Centros de control de intoxicaciones
3. Pautas
ISBN 92 4 354487 X (Clasificación NLM: QV 600)
La Organización Mundial de la Salud dará consideración muy favorable a
las solicitudes de autorización para reproducir o traducir,
íntegramente o en parte, alguna de sus publicaciones. Las solicitudes
y las peticiones de información deberán dirigirse a la Oficina de
Publicaciones, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza, que
tendrá sumo gusto en proporcionar la información más reciente sobre
cambios introducidos en la obra, planes de reedición, y reimpresiones
y traducciones ya disponibles.
(c) Organización Mundial de la Salud 1998
Las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud están
acogidas a la protección prevista por las disposiciones sobre
reproducción de originales del Protocolo 2 de la Convención Universal
sobre Derecho de Autor, Reservados todos los derechos.
Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que
aparecen presentados los datos que contiene no implican, por parte de
la Secretaría de la Organización Mundial de la Salud, juicio alguno
sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas,
o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o
limites. Cuando en las cabeceras de los cuadros aparece la designación
«país o zona», ésta abarca países, territorios, ciudades o zonas. En
los mapas, las líneas discontinuas representan de manera aproximada
fronteras respecto de las cuales puede que no haya pleno acuerdo.
La mención de determinadas sociedades mercantiles o de nombres
comerciales de ciertos productos no implica que la Organización
Mundial de la Salud los apruebe o recomiende con preferencia a otros
análogos. Salvo error u omisión, las denominaciones de productos
patentados llevan en las publicaciones de la OMS letra inicial
mayúscula.
Indice
Prefacio
Expresión de gratitud
Introducción
I. Política general
1. Centros de información toxicológica y su función en la
prevención y el tratamiento de las intoxicaciones
Historia
Funciones de los centros
Ventajas de los centros
Conclusiones y recomendaciones
II. Orientaciones técnicas
2. Servicios de información
Organización y funcionamiento
Emplazamiento, instalaciones y equipo
Personal
Aspectos financieros
Investigación
3. Servicios clínicos
Introducción
Servicios de toxicología clínica
Personal
Recomendaciones
4. Toxicología analítica y otros servicios de laboratorio
Introducción
Funciones de un servicio de toxicología analítica
Emplazamiento, instalaciones y equipo
Personal
5. Toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones
Introducción
Programas de toxicovigilancia y prevención
Recomendaciones
6. Respuesta a situaciones graves de emergencia relacionadas
con sustancias químicas
Introducción
Información
Tratamiento
Planes de contingencia
Educación y adiestramiento
Estudios de seguimiento
Apoyo financiero
Colaboración entre centros
7. Antídotos y disponibilidad de los mismos
Introducción
Aspectos científicos
Aspectos técnicos
Aspectos económicos
Requisitos de registro y administración
Consideraciones de tiempo y geografía
Problemas especiales de los países en desarrollo
Antídotos de uso veterinario
Fomento de la disponibilidad
8. Modelos de formularios para recoger, almacenar y
notificar datos
Formularios de sustancias
Formularios de productos
Registros de comunicaciones
Informes anuales
9. Normativa para las bibliotecas de los centros de información
toxicológica
Libros
Revistas
Publicaciones de organizaciones internacionales
Bases de datos informatizadas
Material educativo
Anexos
1. Descripción sumaria del módulo IPCS INTOX
2. Listas clasificadas de antídotos y otros agentes
3. Ejemplo de registro de una sustancia (química)
4. Registro INTOX de productos
5. Registro INTOX de comunicaciones y ficha resumida
6. Formulario propuesto para el informe anual de un centro
de control de intoxicaciones
7. Serie de Criterios de Salud Ambiental
Prefacio
El Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas
(IPCS) se estableció en 1980 en forma de programa conjunto de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización
Mundial de la Salud (OMS) con objeto de evaluar los riesgos que
entrañan las sustancias químicas para la salud humana y el medio
ambiente, a fin de que en todo el mundo los países pudieran adoptar
sus propias medidas de seguridad química. El IPCS da orientaciones
sobre la manera de utilizar esas evaluaciones y trata de reforzar la
capacidad de cada país para prevenir y tratar los efectos nocivos de
las sustancias químicas y hacer frente a las situaciones de emergencia
relacionadas con ellas. En sus diferentes esferas de actividad, el
IPCS colabora con distintas organizaciones internacionales y
corporaciones profesionales. Sus trabajos sobre prevención y
tratamiento de las intoxicaciones se llevan a cabo en colaboración con
la Federación Mundial de Asociaciones de Centros de Toxicología
Clínica y de Centros de Lucha contra las Intoxicaciones1 y sus
organismos miembros. La Comisión Europea (CE) persigue los mismos
objetivos que el IPCS en materia de lucha contra las intoxicaciones y,
de hecho, ambos organismos llevan a cabo conjuntamente numerosas
actividades.
Las intoxicaciones por sustancias químicas constituyen un peligro
grave en todos los países donde se utilizan con fines de desarrollo
cantidades importantes de esas sustancias y una variedad cada vez
mayor de las mismas. Algunos países cuentan ya con servicios bien
organizados de prevención y lucha contra las intoxicaciones, mientras
que otros muchos tratan de hacer lo mismo o de reforzar dichos
servicios y otros no han reconocido todavía la magnitud de este
riesgo.
En una reunión conjunta de la Federación Mundial, el IPCS y la
CE, celebrada en la sede de la OMS (Ginebra) del 6 al 9 de octubre de
1985, se reconoció la necesidad de dar asesoramiento en materia de
lucha contra las intoxicaciones, especialmente con miras a incitar a
los países a establecer centros de información toxicológica. También
se recomendó en esa reunión que se formularan directrices para la
lucha contra las intoxicaciones, haciendo especial referencia a las
funciones de los centros mencionados. Asimismo se recomendó, entre
otras cosas, que se evaluaran los antídotos y demás sustancias
utilizadas en el tratamiento de las intoxicaciones, que se recopilara
y registrara de manera uniforme la información comparable requerida
para el diagnóstico y el tratamiento de esos accidentes, que se
emprendieran programas de toxicovigilancia y prevención de
1 Denominada en adelante «Federación Mundial» para simplificar.
intoxicaciones, que se establecieran mecanismos para compartir la
experiencia adquirida en la respuesta a los accidentes graves de
origen químico, y que se fomentara la formación especializada de lucha
contra las intoxicaciones.
En Londres (Inglaterra) se celebró del 24 al 25 de febrero de
1986 una reunión consultiva de expertos procedentes de centros de
información toxicológica de países desarrollados o en desarrollo con
objeto de dar asesoramiento sobre la estructura y el contenido de las
directrices propuestas para la lucha contra las intoxicaciones. Se
acordó que esas directrices se agruparían en dos partes, la primera
relativa a la política nacional y la segunda dedicada a los problemas
técnicos planteados por el establecimiento y la buena marcha de los
diversos elementos constitutivos del programa de lucha. En
consecuencia, se estableció un grupo de redacción de las directrices,
que se reunió en dos ocasiones - el 25 y el 26 de noviembre de 1986 en
Bruselas (Bélgica) y del 16 al 20 e febrero de 1987 en Londres
(Inglaterra) - para formular un proyecto de política general.
El proyecto inicial fue examinado por un numeroso grupo de
revisores, que se reunió del 9 al 14 de noviembre C e 987 en Salvador
(Bahía, Brasil) con ocasión del V Congreso de la Sociedad Brasileña de
Toxicología. También en esas fechas se inició la redacción de la
segunda parte de las directrices.
Cierto número de expertos que se mencionan más adelante hicieron
contribuciones adicionales. Además de la amplia bibliografía sobre la
lucha contra las intoxicaciones, a la hora de recopilar el material se
tuvo en cuenta lo logrado en las siguientes actividades: la encuesta
conjunta IPCS/CE/Federación Mundial sobre centros de lucha contra las
intoxicaciones y servicios toxicológicos afines;1 el proyecto mixto
IPCS/CE sobre antídotos; el proyecto del IPCS sobre el «módulo» de
información toxicológica - IPCS INTOX -, emprendido conjuntamente con
el Centro Canadiense de Salud y Seguridad en el Traba o (CCOHS) y el
Centro de Toxicología de Quebec (CTQ), con ayuda financiera del C
Centro de Desarrollo Internacional e Investigaciones del Canadá
(IDRC); las reuniones conjuntas OMS (EURO)/IPCS/CE celebradas del 16
al 20 de diciembre de 1985 en Munich - sobre medidas de salud pública
frente a las intoxicaciones agudas2 - y del 8 al 12 de diciembre de
1986 en Munster - sobre prevención de las intoxicaciones químicas
1 Report of the survey of poison control centres and related
toxicological services 1984-1986. Journal de toxicologie clinique et
expérimentale, 1988, 8(5):313-371.
2 Public health response to acute poisonings: poison control
programmes: report on a joint working group, Munich, 16-20 December,
1985. Copenhague, Oficina a Regional de la OMS para Europa, 1986
(Environmental Health Series, No. 11).
agudas1 - así como el seminario del IPCS sobre formación de personal
para los programas de lucha contra las intoxicaciones en los países en
desarrollo,2 celebrado en febrero de 1987 en Londres.
Algún tiempo después se distribuyó un texto completo del proyecto
entre los miembros de la Federación Mundial y ciertos corresponsales
nacionales del IPCS con objeto de recabar sus opiniones. El texto fue
examinado luego en una reunión conjunta de las secretarías del IPCS y
de la CE en conjunción con la Asamblea General de la Federación
Mundial, celebrada en la sede de la OMS (Ginebra) del 31 de octubre al
2 de noviembre de 1988, y los participantes acordaron que las
directrices reflejaban bien la experiencia adquirida en Europa y
América del Norte, pero deberían contrastarse en algunas otras
regiones del mundo antes de darles forma definitiva y publicarlas.
En primer lugar se procedió a presentar el texto de las directrices en
el seminario mixto IPCS/OMS/Federación Mundial sobre prevención y
tratamiento de las intoxicaciones por sustancias tóxicas, celebrado
del 29 de noviembre al 2 de diciembre de 1989 en Kuala Lumpur (Malas
a), con asistencia de representantes de 27 países. Asimismo se
presentó y examino en dos seminarios regionales del IPCS sobre
establecimiento de programas de lucha contra las intoxicaciones,
celebrado en marzo de 1991 y febrero de 1992 en Montevideo (Uruguay) y
organizado por el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico y
financiado en parte por la Unión Internacional de Toxicología (IUTOX).
Además, las directrices sirvieron de base a los seminarios nacionales
sobre lucha contra las intoxicaciones celebrados en noviembre de 1992
en Ciloto (Indonesia), en noviembre de 1992 en Bangkok (Tailandia) y
en diciembre de 1992 en Nueva Delhi (India).
Después de haber evaluado debidamente la experiencia adquirida con las
directrices en diferentes partes del mundo, éstas ven ahora la luz en
forma de publicación de la OMS con la esperanza de que alcancen una
amplia distribución y se apliquen a escala mundial.
Conviene tener en cuenta el informe3 de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD),
1 Prevention of acute chemical poisonings: high-risk circumstances:
report on a joint WHO/IPCS/CEC meeting. Copenhague, Oficina Regional
de la OMS para Europa, 1987 (Environmental Health Series, No. 28).
2 Report of IPCS Seminar on Training for Poison Control Programmes in
Developing Countries. Ginebra, Organización Mundial de la Salud
(documento inédito ICS/87.33, que puede obtenerse por conducto del
Programa de Fomento de la Seguridad Química, Organización Mundial de
la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza).
3 Adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su
47°periodo de sesiones, celebrado en diciembre de 1992 en Nueva York
(resolución GA47/719).
celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro (Brasil) (capítulo 19 del
Programa 21), en el que se insta a todos los países a que promuevan la
creación y el fortalecimiento de centros de lucha contra las
intoxicaciones con miras a asegurar un diagnóstico y un tratamiento
rápidos y adecuados de estos accidentes, recurriendo en particular al
establecimiento de redes de centros de respuesta a las emergencias de
origen químico.
A raíz de las recomendaciones de la CNUMAD en relación con la
buena gestión de los productos químicos, en abril de 1994 se
estableció un Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química (IFCS).
Entre las actividades prioritarias recomendadas por el Foro a todos
los gobiernos figura el establecimiento de centros de lucha contra las
intoxicaciones dotados de instalaciones clínicas y analíticas
apropiadas y la promoción de sistemas armonizados para el registro de
datos en diferentes países. En las presentes normas se dan
orientaciones de carácter general y técnico a los encargados de
establecer dichos centros o instalaciones afines y se recomiendan
métodos apropiados para armonizar el registro de datos entre
diferentes países.
Expresión de gratitud
En la siguiente lista figuran los miembros del grupo de redacción y
los expertos que han preparado aspectos concretos de las presentes
directrices:
Dr. B. Fahim, Director, Centro de Lucha contra las Intoxicaciones,
Universidad Ain Shams, El Cairo, Egipto
Dr. R. Flanagan, Laboratorio de Toxicología, Unidad de Toxicología
Médica, Guy's and St Thomas Hospital Trust, Londres, Inglaterra
Dr. M. Govaerts, ex Director, Centro Belga de Sustancias Tóxicas,
Bruselas, Bélgica
J. A. Haines, Secretaría del IPCS, Organización Mundial de la Salud,
Ginebra, Suiza (Presidente del grupo de redacción)
Dr. V. Murray, Consultor Honorario, Unidad de Toxicología Médica,
Guy's and St Thomas's Hospital Trust, Londres, Inglaterra (Relator del
grupo de redacción)
Dr. H. Persson, Director, Centro Nacional Sueco de Información
Toxicológica, Hospital Karolinska, Estocolmo, Suecia
Dr. J. Pronczuk de Garbino, Secretaría del IPCS, Organización Mundial
de la Salud, Ginebra, Suiza
Dr. E. Wickstrom, Director, Centro de Información Toxicológica, Oslo,
Noruega Sra. H. Wíseman, Unidad de Toxicología Médica, Guy's and St
Thomas's Hospital Trust, Londres, Inglaterra
A continuación se da una lista de los expertos que participaron en
grupos de trabajo consultivos y de revisión de las directrices:
Dr. A. Berlin, Secretaría, Dirección General V, Comisión Europea,
Luxemburgo
Dr. I. R. Edwards, Director, Centro Colaborador de la OMS sobre
Farmacovigilancia Internacional, Uppsala, Suecia; ex Director, Grupo
Nacional de Toxicología, Universidad de Otago, Dunedin, Nueva Zelandia
Dr. N. Fernicola, consultor de toxicología, Organización Panamericana
de la Salud, Bogotá, Colombia
Dr. E. Fournier, ex Director, Servicio de Toxicología, Hospital
Fernand Widal, París, Francia
Dr. J. Garbino, ex médico asistente, Servicio de Cuidados Intensivos,
Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela, Montevideo, Uruguay
Dr. A. N. P. van Heijst ex Director, Centro Neerlandés de Lucha contra
las Intoxicaciones, Utrecht, Países Bajos
Dr. J. Indulski, ex Director, Instituto Nofer de Medicina del Trabajo,
Lodz, Polonia Dr. A. Jaeger, Director, Centro de Sustancias Tóxicas,
Estrasburgo, Francia Dr. J. P. Lorent, Centro Suizo de Información
Toxicológica, Zurich, Suiza Dr. S. Magalini, Director, Centro de
Sustancias Tóxicas, Roma, Italia
Dr. F. Oehme, Escuela de Veterinaria, Universidad de Kansas,
Manhattan, KS, EE.UU.; ex Presidente, Federación Mundial de
Asociaciones de Centros de Toxicología Clínica y de Centros de Lucha
contra las Intoxicaciones
Dr. M. Repetto, Director, Instituto Nacional de Toxicología, Sevilla,
España
D. L. Roche, Lyón, Francia, ex Secretario General, Federación
Internacional de Asociaciones de Centros de Toxicología Clínica y de
Centros de Lucha contra las Intoxicaciones
Dr. B. Rumack, ex Director, Rocky Mountain Drug and Poisons
Information Center, Denver, CO, EE.UU.
Dr. N. N. Sabapathy, ex miembro de Zeneca Agrochemicals, Hazelmere,
Inglaterra
Dr. S. Shabeer Hussain, Director, Centro Nacional de Lucha contra las
Intoxicaciones, Karachi, Pakistán
Dr. W. A,. Temple, Director, Grupo Nacional de Toxicología,
Universidad de Otago, Dunedin, Nueva Zelandia
Dr. M. Thoman, editor asociado, Veterinary and Human Toxicology, Des
Moines, IA, EE.UU.
Dr. M. T. van der Venne, Dirección General V, Comisión Europea,
Luxemburgo
Dr. C. Vigneaux, Centro Anti-Venenos, Lyón, Francia
Dr. J. Vilska, Director, Centro de Información Toxicológica, Helsinki,
Finlandia
Dr. G. Volans, Director, Unidad de Toxicología Médica, Guy's and St
Thomas's Hospital Trust, Londres, Inglaterra
Dr. R. Weening, Director, Laboratorio Nacional de Salud, Luxemburgo
Introducción
En los últimos decenios, el enorme incremento de la disponibilidad y
el empleo de sustancias químicas y, en particular, productos
farmacéuticos, ha hecho patentes - no sólo a los médicos y a las
autoridades sino también al público en general - los riesgos que
entrañan esas sustancias para la salud humana. Por otra parte, en cada
país existen toxinas naturales a las que puede estar expuesta la
población. Las autoridades responsables no tienen más que consultar
con los servicios de accidentes y urgencias de los hospitales para
confirmar que en todos los países existen riesgos tóxicos y que, en
muchos casos, éstos tienden a aumentar.
Hoy se están usando en todo el mundo decenas de miles de sustancias
tóxicas artificiales y cada año aparecen en el mercado entre 1000 y
2000 productos químicos nuevos. En los países industrializados puede
pasar de un millón el número de artículos comerciales constituidos por
mezclas de sustancias químicas, y hasta un tercio de esos productos
pueden cambiar de formulación cada año. Algo parecido ocurre en los
países en desarrollo que caminan ahora hacia una rápida
industrialización. Pero incluso en las regiones menos desarrolladas
aumenta sin cesar el empleo de productos agroquímicos (p. ej.,
plaguicidas y fertilizantes), productos industriales básicos
(especialmente para las pequeñas empresas rurales de producción en
pequeña escala) y productos comerciales caseros o de otro tipo, en
particular medicamentos.
Todas las personas están expuestas a sustancias químicas tóxicas - por
lo general en dosis mínimas y subtóxicas - como consecuencia de la
contaminación del medio ambiente y de los alimentos. En algunos casos,
la gente puede sufrir exposiciones masivas, o incluso mortales, cuando
se produce una catástrofe de origen químico o en casos aislados de
intoxicación accidental o intencional. Entre ambos extremos hay una
amplia gama de grados de exposición, que puede traducirse en diversos
efectos tóxicos agudos y crónicos. Evidentemente, esos efectos
plantean problemas de importancia sanitaria, sobre todo en los casos
de contaminación química del medio ambiente que pueden dar lugar a
exposiciones inadvertidas del público. Esta situación es semejante,
aunque más sutil, a la que se da en las enfermedades infecciosas:
aunque las sustancias químicas pueden ser absorbidas en pequeñas
cantidades, no causan síntomas patológicos a menos que alcancen
concentraciones tóxicas en los tejidos de las personas expuestas.
No se conoce la incidencia de las intoxicaciones en el ámbito mundial.
Sin embargo, cabe calcular que cada año muere un millón de personas a
consecuencia de diversos envenenamientos, entre ellos los causados por
toxinas naturales. En una estimación moderada, la OMS llega a la
conclusión de que la incidencia de las intoxicaciones por plaguicidas,
frecuentes en los países en desarrollo, se ha duplicado en los últimos
diez años; sin embargo, se desconoce el número de casos que se
producen anualmente en todo el mundo y la gravedad de los casos
notificados. En 1982 se estimó que, aunque los países desarrollados
sólo representaban el 15% del empleo mundial de plaguicidas, más del
50% de los casos de intoxicación por esos productos se registraban en
dichos países y, por deberse sobre todo a una aplicación incorrecta,
eran en gran parte evitables. Durante los dos decenios últimos ha
venido aumentando la tasa mundial de incidentes importantes de origen
químico (es decir, susceptibles de producir numerosas defunciones).
Cada vez se extiende más la preocupación por las posibles
consecuencias en la salud de la exposición crónica a sustancias
tóxicas naturales y a productos químicos artificiales, así como a los
desechos correspondientes. Además, en ciertos países preocupan también
las intoxicaciones de los animales domésticos a causa de sus
repercusiones económicas en la ganadería.
En cualquier país, los principales riesgos tóxicos existentes pueden
identificarse fácilmente realizando encuestas en los servicios de
accidentes y urgencias de los hospitales, los institutos de medicina
legal y los hospitales rurales de zonas agrícolas. La incidencia
creciente de las intoxicaciones por exposición accidental a sustancias
químicas y los recientes casos de intoxicación aguda de la población
local a consecuencia de accidentes industriales o de transporte de
sustancias químicas han puesto de relieve la necesidad de establecer
programas nacionales de lucha contra las intoxicaciones y, en
particular, medios de diagnóstico, tratamiento y prevención de estos
accidentes.
Aunque todavía no se reconocen universalmente los riesgos de
intoxicación por sustancias químicas, algunos países han establecido
ya programas de lucha contra esos accidentes que pueden servir de
marco tanto para la prevención como para el tratamiento. Estos nuevos
programas constituyen importantes elementos de seguridad química.
Aunque su estructura puede variar en función de las circunstancias
locales, todos ellos exigen un esfuerzo bien definido de dirección y
coordinación a fin de aprovechar bien los recursos, dar una buena
asistencia a los pacientes y aplicar medidas preventivas eficaces. Los
países que deseen iniciar un programa de lucha contra las
intoxicaciones pueden optar entre distintos puntos de partida, pero es
esencial que identifiquen los medios y posibilidades existentes para
sentar las bases del programa. Los principales elementos de esos
programas son la identificación de los riesgos tóxicos locales (a fin
de instaurar las medidas preventivas), el diagnóstico de las
intoxicaciones y el tratamiento de los sujetos intoxicados.
Estas directrices tienen por objeto ayudar a los países que deseen
establecer o reforzar una infraestructura de prevención y tratamiento
de las intoxicaciones y se basan en la identificación de los medios
existentes y de las necesidades al respecto, así como de los recursos
potenciales (con inclusión de los recursos humanos) y de otros órganos
cuya colaboración resulta esencial para aplicar un programa eficaz de
lucha contra esos accidentes. Basadas en la experiencia adquirida en
todo el mundo por los actuales centros de información toxicológica,
las directrices representan una orientación general y no un modelo
único, por lo que habrán de adaptarse en función de las condiciones
socioeconómicas y culturales prevalecientes en cada país.
La parte I, destinada fundamentalmente a los administradores e
instancias decisorias, contiene una exposición general de la política
aplicable al problema de las intoxicaciones y a los tipos de programas
e instalaciones que pueden resultar eficaces para prevenir y tratar
esos accidentes, prestando especial atención a la función esencial que
incumbe a los centros de información toxicológica.
En la parte II figuran orientaciones técnicas destinadas a los
responsables directos de la organización y el funcionamiento de los
medios de lucha contra las intoxicaciones, teniendo especialmente en
cuenta los siguientes servicios:
* servicios de información
* servicios clínicos (inclusive listas de antídotos y otros agentes
utilizados para tratar las intoxicaciones)
* servicios de toxicología analítica
* toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones
* medidas frente a las principales situaciones de emergencia
relacionadas con sustancias químicas
* antídotos y disponibilidad de los mismos
* formularios normalizados para la recogida y el almacenamiento de
datos esenciales por los centros de información toxicológica
* servicios de biblioteca y documentación para centros de
información toxicológica.
I. Política general
1. Centros de información toxicológica y su función en la prevención
y el tratamiento de las intoxicaciones
Historia
El reconocimiento del problema de las intoxicaciones y de la necesidad
de medios especializados para hacerle frente, así como la existencia
de un núcleo de profesionales de la salud dedicados a la toxicología
humana, constituyen el requisito básico para establecer un centro de
información toxicológica. Los primeros centros de este tipo se crearon
en América del Norte y Europa durante los años cincuenta. Desde
entonces se han establecido otros muchos, por lo general en países
industrializados. Los centros de información toxicológica estaban
vinculados inicialmente a sectores especializados muy diversos, entre
ellos la pediatría, los cuidados intensivos, la medicina legal, la
higiene del trabajo, la farmacia y la farmacología. Esta vinculación
originaria de muchos de esos centros se ha mantenido hasta ahora, por
lo que se observan considerables diferencias en la estructura y
organización de los mismos.
En el período 1984-1986, un estudio de alcance mundial reveló que, si
bien la mayor parte de los países desarrollados disponen de sólidos
medios de lucha contra las intoxicaciones, rara vez ocurre así en los
países en desarrollo.1 Por otra parte, en los países industrializados
puede haber diversas instituciones que faciliten diferentes tipos de
información sobre las sustancias químicas tóxicas. Conviene recordar,
sin embargo, que en esos países cada ministerio u organismo oficial
puede disponer de sus propios servicios de información en función de
sus necesidades concretas, pero que en los países en desarrollo el
centro de información toxicológica - cuando existe - puede ser la
única fuente de información disponible en permanencia sobre tóxicos
químicos. De ahí que los centros de los países en desarrollo tengan a
veces que suministrar una información toxicológica mucho más variada
que algunos de sus equivalentes en países desarrollados.
Las intoxicaciones de animales pueden tener importantes repercusiones
económicas, y en algunos países (p. ej., Australia, Francia y EE.UU.)
se han establecido centros especiales de información sobre tóxicos
veterinarios. Sin embargo, en la mayor parte de los países los centros
de información toxicológica se ocupan tanto de los problemas de
toxicología humana como de los de toxicología animal.
Los centros de información toxicológica pueden funcionar
satisfactoriamente en diferentes estructuras organizativas. En la
1 Report of the survey of poison control centres and related
toxicological services 1984-1986. Journal de toxicologie clinique et
expérimentale, 1988, 8(5): 313-371.
mayor parte de los casos dependen de una administración hospitalaria
y, en cierta medida, están conectados con una universidad y con el
servicio de salud pública del país, tanto a nivel nacional como
regional. Para casi todos ellos es esencial colaborar estrechamente
con los servicios de tratamiento de intoxicados y con los laboratorios
de análisis, aunque las modalidades de organización de esa
colaboración dependen de las condiciones locales. Muchos son
multifuncionales y comprenden un servicio de información, una unidad
clínica y un laboratorio de análisis. Casi todos están financiados, al
menos en parte, por el erario
público y se desenvuelven como fundaciones independientes, con sus
propios órganos rectores en los que están representadas diferentes
autoridades oficiales. En consecuencia, no es posible preconizar un
modelo único de organización para estos centros.
Funciones de los centros
Los centros de información toxicológica son servicios especializados
que suministran información - en principio, al conjunto de la
comunidad - en materia de intoxicaciones. Sus principales funciones
son facilitar información y asesoramiento toxicológicos, tratar los
casos de intoxicación, proporcionar servicios de laboratorio de
análisis, ejercer la toxicovigilancia, realizar investigaciones e
impartir educación y formación profesional sobre prevención y
tratamiento de las intoxicaciones. En el marco de sus funciones de
toxicovigilancia, los centros asesoran y participan activamente en el
desarrollo, la ejecución y la evaluación de medidas preventivas de las
intoxicaciones. Asociados a otros órganos responsables, desempeñan
también una importante función en el establecimiento de planes de
contingencia en relación y en respuesta a catástrofes de origen
químico, en la vigilancia de los efectos adversos de los medicamentos
y en la solución de problemas de abuso de sustancias. En el desempeño
de su misión y sus funciones, cada centro tendrá que cooperar sólo con
las organizaciones análogas sino también con otras instituciones
interesadas en la prevención de las intoxicaciones y en la respuesta a
esos accidentes.
Suministro de información y asesoramiento
La principal función de un centro de información toxicológica es
suministrar información y asesorar sobre el diagnóstico, el
pronóstico, el tratamiento y la prevención de las intoxicaciones, así
como sobre la toxicidad y los riesgos de las sustancias químicas. Como
ya se ha dicho, en algunos países estos centros pueden estar llamados
a facilitar gran variedad de datos sobre las sustancias químicas
tóxicas y, en particular, sobre los riesgos que éstas entrañan para el
medio ambiente y sobre las concentraciones inocuas de las mismas en
los alimentos, el medio ambiente y los lugares de trabajo. Esta
información debe facilitarse a cuantos puedan extraer algún beneficio
de ella, en particular los médicos y demás profesionales, otros grupos
interesados, diversas autoridades, los medios de comunicación y el
público en general.
Para tener acceso al centro de información se utiliza normalmente el
teléfono, especialmente en los casos de emergencia, pero también
existen otras vías de comunicación posibles (p. ej., redes
informáticas, respuesta por escrito a las encuestas, publicaciones).
Si el servicio telefónico es deficiente, el centro podrá actuar por
consulta directa con las personas visitadas o facilitando material
escrito sobre temas concretos.
Para que el asesoramiento sea fiable habrá que basarlo en un acopio
continuo y sistemático de datos y en la evaluación de los mismos por
el personal del centro, respaldado por la experiencia local. Toda la
labor de información y asesoramiento deberá adaptarse a las
circunstancias concretas de la presunta intoxicación, teniendo en
cuenta por ejemplo si es de carácter agudo o crónico, así como al
estado de la persona afectada, tomando en consideración el tipo de
pregunta y los conocimientos técnicos sobre la intoxicación del que la
formula. Aunque muchas de las preguntas ordinarias pueden ser
atendidas por enfermeras, farmacéuticos u otros especialistas
debidamente adiestrados, es esencial que lo hagan bajo la supervisión
de un médico especializado en toxicología.
El servicio de información debe estar abierto día y noche todos los
días de la semana a lo largo del año. En la sección 2 se dan más
detalles sobre la función informativa de los centros.
Tratamiento de los pacientes
Aunque el centro de información toxicológica puede tener su propia
unidad de toxicología clínica o de tratamiento, los sujetos
intoxicados pueden recibir asistencia en establecimientos médicos muy
diversos, ya que cada centro suministra información a una zona mucho
más extensa que la tributaria de un determinado servicio de
toxicología clínica. En el diagnóstico y el tratamiento de las
intoxicaciones pueden participar numerosos tipos diferentes de
personal médico y paramédico. Muchos accidentes de intoxicación
sobrevienen en el hogar, en el lugar de trabajo o en zonas rurales,
lejos por lo general de un establecimiento de asistencia médica. A
veces, la primera persona que entra en contacto con la víctima - o la
presunta víctima - de una intoxicación carece totalmente o casi
totalmente de formación médica. Importa, pues, facilitar una
información apropiada para hacer frente a cada situación. Hay que
confirmar que se ha producido realmente una intoxicación, cerciorarse
de que pueden aplicarse medidas eficaces de primeros auxilios y
averiguar si se necesita algún tratamiento y, en caso afirmativo, de
qué tipo. La misión del centro es proporcionar esa información y
asesorar sobre los diferentes aspectos del diagnóstico y del
tratamiento en consonancia con el nivel de conocimientos del
demandante.
Es esencial que los centros de información toxicológica estén
estrechamente vinculados a establecimientos asistenciales destinados a
los intoxicados y que el personal médico de cada centro participe en
el tratamiento de las intoxicaciones. Esta estrecha asociación entre
los servicios de información toxicológica y los de tratamiento de los
intoxicados facilita la indispensable actualización y expansión de los
datos sobre el diagnóstico y el tratamiento de los casos locales,
favorece el seguimiento detallado de los pacientes y estimula las
indispensables investigaciones sobre toxicología humana y tratamiento
de las intoxicaciones.
Sería muy conveniente que cada país o zona con gran densidad de
población dispusiera al menos de un servicio de toxicología clínica
dedicado exclusivamente al tratamiento de los casos de intoxicación y
ubicado en un hospital capaz de facilitar una amplia gama de
servicios, entre ellos la asistencia intensiva. Los servicios de
toxicología clínica desempeñan una función médica especializada en el
tratamiento de las intoxicaciones, contribuyendo a mejorar la
identificación de las toxinas y la evaluación de sus efectos, a
aclarar los mecanismos y la cinética de los diferentes tipos de acción
tóxica y a evaluar nuevos métodos diagnósticos y terapéuticos. También
desempeñan una importante función en la evaluación de la eficacia
clínica de los antídotos. En la sección 3 se trata con más detalle de
las instalaciones clínicas.
Puede ser necesario prever el traslado rápido de los pacientes graves
al servicio de tratamiento o de los médicos a la cabecera de los
pacientes que no sea posible transportar. Los centros de información
toxicológica deben estar al corriente de las disponibilidades de
ambulancias - y, posiblemente, de helicópteros y aviones - para el
transporte de los parientes que necesiten cuidados intensivos. Algunas
ambulancias u otros vehículos podrán equiparse especialmente para
transportar los pacientes graves al servicio hospitalario apropiado.
En los casos de emergencia será indispensable también la coordinación
con los servicios de policía de tráfico a fin de acelerar el
transporte de los intoxicados. Asimismo habrá que prever el envío
rápido de antídotos y de muestras de laboratorio, coordinado a ser
posible por el centro de información toxicológica.
Servicios de laboratorio
El diagnóstico, la evaluación y el tratamiento de ciertos tipos de
intoxicación requieren un servicio de laboratorio con medios para
realizar análisis toxicológicos e investigaciones biomédicas. Este
servicio es especialmente importante para los establecimientos médicos
que tratan casos de intoxicación, ya que sin datos analíticos no es
posible enfocar como es debido muchos problemas toxicológicos. Esos
datos se requieren sobre todo para formular el diagnóstico y respaldar
las decisiones sobre el empleo de diferentes métodos terapéuticos con
miras a mejorar el pronóstico. El servicio de laboratorio permite
también determinar la cinética de la toxina, y en particular sus
características de absorción, distribución, metabolismo y eliminación.
También son indispensables los datos analíticos a efectos de
investigación y de Vigilancia de las poblaciones expuestas a tóxicos
químicos. Un servicio de laboratorio como el que aquí se propugna
permitirá identificar, caracterizar y cuantificar sustancias tóxicas
en muestras tanto biológicas como no biológicas, por ejemplo en
humores corporales como sangre y orina, en el pelo y las uñas y en
residuos presentes en lugar de la intoœicación, así como toxinas
naturales y sustancias presumiblemente venenosas.
Si ya se dispone de una instalación general de laboratorio, podrán
aplicarse algunas directrices generales para establecer un servicio de
este tipo, adaptando a las circunstancias locales las especificaciones
para ciertos análisis. Cabe prever dos niveles de funcionamiento. El
primero consistiría en dar un servicio relativamente restringido pero
con una distribución más amplia, basado principalmente mediante
sencillas pruebas de coloración, inmunoensayo y cromatografía en capa
delgada. En el manual de IPCS se detallan las técnicas ensayadas en la
práctica para su empleo en esta primera fase1 La segunda fase
respalda la primera pero es de un nivel superior, pues comprende una
gama completa de análisis basados en técnicas muy variadas. Los
laboratorios que actúan en este nivel deben estar dispuestos a servir
de laboratorio de referencia, confirmando los resultados de las
pruebas de detección y haciendo trabajos de control de la calidad y
desarrollo metodológico. Convendría establecer un vínculo entre los
laboratorios en sectores tales como el adiestramiento, la
investigación y la garantía de la calidad.
Las pruebas analíticas deben seleccionarse atendiendo a su necesidad
clínica comprobada y deben estar:
* respaldadas por un suministro apropiado de productos de
referencia;
* respaldadas por un buen suministro de artículos fungibles, en
particular reactivos, y por acuerdos apropiados para el
mantenimiento;
* basadas en procedimientos analíticos prácticos que permitan
obtener resultados en un plazo razonable.
Para el laboratorio puede resultar económico y conveniente emprender
ciertas actividades afines, como la prestación de servicios para
vigilar el empleo terapéutico de los medicamentos, hacer frente a la
exposición laboral a las sustancias químicas y detectar el uso
indebido de drogas, ya que esos servicios requieren competencias
similares y pueden facilitarse con el mismo equipo o con un equipo
análogo.
Hay que tomar precauciones adecuadas para proteger al personal de
laboratorio de ciertos riesgos para la salud (p. el., hepatitis e
infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH) asociados
a la manipulación de muestras biológicas.
1 Flanagan R J et al. Basic analytical toxicology. Ginebra,
Organización Mundial de la Salud, 1995.
Todo laboratorio debe contar con el personal y el equipo necesarios
para practicar los análisis que resulten esenciales en los casos de
intoxicación registrados en el país o la región. Por consiguiente, el
servicio de análisis toxicológicos deberá comprender por lo menos un
analista especializado y un asistente, aunque necesitará más personal
a medida que aumente el número de técnicas utilizadas y de análisis
practicados. Los análisis directamente relacionados con el tratamiento
de personas intoxicadas deben estas disponibles durante las 24 horas
del día.
La ubicación del laboratorio en el mismo emplazamiento del centro de
información toxicológica y del servicio de tratamiento ofrece
considerables ventajas desde el punto de vista de la colaboración
interdisciplinaria. Muchos países carecen de laboratorios de
toxicología adecuados, y en tales casos puede ser necesario combinar
el servicio de toxicología analítica clínica con los de medicina
legal, toxicología laboral, vigilancia del empleo terapéutico de
medicamentos, uso indebido de contaminantes alimentarlos o de
sustancias químicas, y toxicología veterinaria. En la sección 4 se dan
más detalles sobre los servicios de laboratorio.
Enseñanza y adiestramiento
La experiencia adquirida por el centro de información toxicológica
puede constituir una importante fuente de datos toxicológicos de
origen humano o animal. La aplicación y la transmisión de esos
conocimientos son vitales para mejorar la prevención y el tratamiento
de las intoxicaciones. Así pues, el centro tiene una responsabilidad
educativa que se extiende desde el adiestramiento de los médicos y
demás profesionales de la salud llamados a tratar casos de
intoxicación hasta la información de la población local y de los
medios de comunicación. En ulteriores secciones de estas directrices
se dan consejos sobre las necesidades de los centros en materia de
adiestramiento y sobre sus funciones de enseñanza y formación
profesional.
Toxicovigilancia
La toxicovigilancia, función esencial de los centros es un proceso
activo de identificación y evaluación de los riesgos tóxicos en una
comunidad y de evaluación de las medidas adoptadas para reducir o
eliminar esos riesgos. El análisis de las preguntas que reciben los
centros permite identificar las circunstancias, poblaciones y
sustancias tóxicas más probables y detectar peligros ocultos. Desde el
punto de vista de la toxicovigilancia, la función del centro consiste
en alertar a las autoridades, en particular las de salud, a fin de que
adopten las medidas preventivas y reglamentarias requeridas. El
centro, por ejemplo, puede registrar un número elevado de casos de
intoxicación por un producto recientemente introducido en el mercado
local, así como los casos observados en un grupo concreto de población
(p. ej., intoxicaciones por analgésicos en niños) o los sobrevenidos
en circunstancias especiales (p. ej., intoxicaciones por monóxido de
carbono causadas por estufas en mal estado) o en determinados momentos
del año (p. ej., envenenamientos por setas en el otoño o mordeduras de
serpiente en el verano). Solamente ahora empieza a reconocerse en
todas partes esta función capital de los centros de información
toxicológica, que les permite hacer una contribución importantísima a
la prevención de intoxicaciones gracias a su colaboración con las
autoridades sanitarias o de otro tipo. En la sección 5 se dan más
detalles sobre este aspecto de sus actividades.
Prevención
Sobre la base de sus observaciones y experiencia, el centro de
información toxicológica puede contribuir de varias maneras a la
prevención de las intoxicaciones:
* señalando a las autoridades responsables las circunstancias en
las que hay un riesgo elevado de intoxicaciones, a fin de que
puedan adoptarse medidas preventivas adecuadas tales como alertar
a los usuarios de diferentes sustancias químicas tóxicas respecto
a los peligros que corren, promulgar reglamentos o leyes para
controlar las etiquetas de los productos tóxicos o los envases
utilizados, reduciendo así el riesgo de exposición a sustancias
tóxicas, o modificar o retirar del mercado los productos;
* proponiendo a los fabricantes que utilicen fórmulas menos tóxicas
y mejoren el empaquetado y la rotulación de sus productos;
* informando al público en general, así como a ciertos grupos
especialmente expuestos, sobre los riesgos confirmados o
emergentes que amenazan a la comunidad a consecuencia de la
utilización, el transporte, el almacenamiento y la evacuación de
ciertas sustancias químicas o toxinas naturales, y dando
orientaciones sobre la manera de evitar la exposición a esas
sustancias o los accidentes resultantes; cabe utilizar ciertos
medios (folletos, prospectos, carteles, programas educativos y
campañas en los medios de comunicación), cuidando de no suscitar
temores injustificados y teniendo debidamente en cuenta las
circunstancias psicosociales y culturales locales;
* alertando a los profesionales de la salud respecto a ciertos
riesgos tóxicos.
En la sección 5 se dan más detalles sobre las funciones de los centros
de información toxicológica en la prevención de las intoxicaciones.
Información sobre medicamentos y farmacovigilancia
Los médicos deben tener la posibilidad de recibir asesoramiento sobre
los efectos terapéuticos o adversos de los medicamentos, y en algunos
países existen centros de asistencia farmacéutica que facilitan esa
información especializada. Los centros de información toxicológica se
hacen eco automáticamente de los problemas planteados por las
reacciones medicamentosos adversas y los efectos secundarios, y tanto
los médicos como el público pueden recurrir a ellos para recabar
consejos sobre dosificación y sobre efectos adversos de las dosis
terapéuticas. Las preguntas pueden versar también sobre posibles
contraindicaciones, por ejemplo sobre si está indicado o no un
medicamento en el embarazo o en un sujeto con antecedentes de
trastornos hepáticos o renales. Por consiguiente« los centros de
información toxicológica están llamados a contribuir a la
farmacovigilancia en colaboración con otras instituciones establecidas
al efecto. En los países en desarrollo, el buen aprovechamiento de los
recursos aconseja integrar en un solo servicio la información sobre
medicamentos y tóxicos.
Sustancias susceptibles de abuso
Todos los centros de información toxicológica reciben preguntas sobre
sustancias que entrañan un riesgo de abuso, en particular sustancias
de origen natural (p. ej., cocaína), productos químicos con
aplicaciones concretas (p. ej., disolventes), medicamentos (p. ej,,
anfetaminas) y drogas fabricadas ilícitamente para su consumo abusivo.
Los laboratorios de análisis reciben cada vez más solicitudes de
identificación de esas sustancias susceptibles de abuso. En los
centros de toxicología clínica pueden llegar al 10% los pacientes con
intoxicaciones por sustancias de este tipo; mientras que en algunos
casos puede tratarse de una mezcla de sustancias, en otros los efectos
de una sustancia pueden enmascarar a los de otra.
Una de las funciones de un centro de información toxicológica es
facilitar datos sobre sustancias susceptibles de abuso y, si es
necesario, someter las preguntas o los casos a instituciones o
autoridades que se ocupan de otros aspectos de este problema. El
centro debe estar capacitado para reconocer los signos y síntomas del
abuso de sustancias, instituir el tratamiento de emergencia en un caso
de sobredosis y hacer frente a los síntomas de abstinencia. Asimismo
debe estar al corriente de los establecimientos asistenciales
disponibles para los pacientes que necesitan rehabilitación o desean
abandonar la toxicomanía. También hay que prever asesoramiento para
los familiares y amigos de los toxicómanos con el fin de que aprendan
a identificar los signos de la intoxicación y las sustancias
implicadas.
Toxicología del medio ambiente
Al público le preocupan cada vez más los posibles efectos nocivos de
los tóxicos químicos presentes en los alimentos, en ciertos artículos
de consumo, como los cosméticos, y en el medio ambiente (aire, agua y
suelo). Muchas personas se preguntan si una exposición a contaminantes
puede dar lugar a intoxicaciones crónicas, si sus efectos son
acumulativos y si puede dejar secuelas a largo plazo. Por otra parte,
los efectos dañinos en especies subhumanas, independientemente de que
sean agudos o crónicos, suscitan una inquietud creciente tanto en el
público como en la comunidad científica. De ahí que se recurra a los
centros de información toxicológica, particularmente en los países
donde no existe ninguna otra fuente accesible de información sobre
sustancias químicas tóxicas, para que faciliten datos sobre los
efectos de los contaminantes ambientales, sobre los riesgos derivados
de los residuos tóxicos y sobre los niveles inocuos de sustancias
químicas en el medio ambiente, en los alimentos y en otros artículos
de consumo.
Los centros de información toxicológica pueden contribuir en gran
medida a cuantificar las relaciones entre la exposición a las
sustancias químicas tóxicas y los signos clínicos de intoxicación
observados (inclusive las secuelas a largo plazo). Para ello, deberán
colaborar estrechamente con los médicos, en particular los generales o
los del trabajo, así como con los servicios de consulta de los
hospitales y con las clínicas prenatales y posnatales, todos los
cuales se encuentran bien situados para observar las posibles
manifestaciones clínicas y secuelas de la exposición a sustancias
químicas. A los médicos en ejercicio habrá que facilitarles más datos
sobre los posibles efectos de la exposición a contaminantes
ambientales, así como información sobre las clases de muestras
biológicas o de otro tipo que conviene recoger y analizar. Habrá
asimismo que establecer mecanismos para el acopio sistemático, la
validación y el seguimiento de los datos, que siempre deben ser
comparables en el plano nacional y en el internacional a fin de que
sean de provecho para todos.
Planes de contingencia para incidentes y catástrofes de origen
químico
Los centros de información toxicológica pueden ayudar a hacer frente a
los accidentes o catástrofes de origen químico facilitando datos
apropiados en las situaciones de emergencia y participando activamente
en los planes de contingencia y en las actividades de educación y
adiestramiento. Asimismo deberán participar en los estudios de
seguimiento epidemiológico y, cuando proceda, en otros trabajos de
investigación, colaborando y cooperando al efecto con otros órganos
interesados en la prevención y lucha contra los accidentes. El centro
nacional o regional de información toxicológica puede encargarse de
centralizar y coordinar esas actividades.
En la sección 6 se expone con más detalle la función de estos centros
y la respuesta a los accidentes o catástrofes de origen químico.
Cooperación y relaciones mutuas
A fin de prestar un servicio eficaz de información y contribuir a
prevenir y tratar los efectos nocivos de las sustancias químicas
tóxicas en la salud humana y el medio ambiente, los centros deben
cooperar estrechamente con sectores muy diversos y, en particular, con
diferentes especialistas médicos. Importa asimismo fomentar las
relaciones con las instituciones profesionales y sociales que puedan
facilitar la difusión eficaz de datos por estos centros. Los
especialistas en botánica y zoología, por ejemplo, podrán ayudar a
identificar rápidamente especies vegetales o animales venenosas.
También habrá que colaborar con empresas industriales y comerciales
que fabriquen, importen o manejen sustancias químicas, así como con
diferentes instituciones de investigación, organizaciones de
consumidores y agrupaciones sindicales.
Importa mantener contactos con los ministerios de salud y con toda
clase de instituciones y servicios sanitarios, en particular
departamentos hospitalarios, médicos generales, pediatras,
farmacéuticos, médicos forenses y expertos en medicina legal, médicos
del trabajo, epidemiólogos, expertos en tecnología de la información,
sociedades científicas y autoridades de salud locales y centrales.
También es importante que los centros de información toxicológica
colaboren con otros organismos oficiales (p. ej., ministerios de
agricultura, medio ambiente, trabajo, industria, comercio y
transporte) y con asociaciones de protección de los consumidores.
Es útil mantener una buena relación con la prensa, la radio y la
televisión, ya que estos medios desempeñan un papel fundamental en la
información del público. La publicación o retransmisión de mensajes
educativos sobre prevención de las intoxicaciones puede formar parte
de un proceso general de educación sanitaria, y los centros de
información toxicológica tendrían en ese caso que facilitar los datos
apropiados a los medios de comunicación. La función de éstos es
todavía más importante cuando se produce un incidente importante de
origen químico, en cuyo caso los centros de información toxicológica y
los servicios de emergencia tendrán que darles un asesoramiento
completo y adecuado a fin de que el público reciba toda la información
esencial sin alarma o temores infundados. En una u otra función, los
medios de comunicación tendrán que comprobar la veracidad de la
información difundida, a fin de no dar pábulo a exageraciones o
especulaciones infundadas. El contacto regular entre los medios de
comunicación y los centros de información toxicológica hará que esta
relación se base en la confianza mutua.
Análoga importancia tiene el contacto entre los propios centros de
información toxicológica, tanto en el plano nacional como en el
internacional. Este contacto podrá establecerse directamente o a
través de asociaciones científicas o profesionales nacionales y
regionales, así como por conducto de la Federación Mundial. Otro medio
de contacto son los congresos y reuniones nacionales e
internacionales. Entre los sectores más importantes de colaboración
internacional figuran el intercambio de datos sobre casos, productos y
sustancias en formularios comparables, la evaluación de antídotos, el
control de la calidad, la formación profesional, la respuesta a los
accidentes graves y las investigaciones.
Ventajas de los centros
Los servicios de los centros de información toxicológica entrañan
considerables ventajas directas para la salud, gracias a la reducción
de la morbilidad y la mortalidad por intoxicaciones y a las
importantes economías que puede hacer la comunidad en el gasto
sanitario. Es posible, en efecto, identificar rápidamente los casos de
exposición a sustancias químicas que no conllevan riesgo tóxico
alguno, evitando así gastos superfluos de asistencia médica y
transporte. También es posible reconocer rápidamente los casos leves
de intoxicación que pueden tratarse con sencillas medidas de primeros
auxilios o personal médico extrahospitalario, al par que se puede
asesorar a los médicos sobre el tratamiento de casos leyes que pueden
atenderse en establecimientos de asistencia médica general. Los casos
graves, que pueden requerir instalaciones y medios de tratamiento
sumamente especializados, se envían directamente a los hospitales que
disponen de esos recursos, evitando así retrasos y despilfarros en los
centros de tratamientos ordinarios. Coordinando las reservas se
facilita la disponibilidad de antídotos específicos, agentes
terapéuticos y equipo médico, evitando gastos y ahorrando al mismo
tiempo vidas. Los centros pueden contribuir también a evitar que se
utilicen sin necesidad antídotos especiales y tratamientos complejos y
caros.
El acceso a la información y el asesoramiento de los centros de
información toxicológica estimula a las comunidades locales a
intensificar sus esfuerzos con miras a evitar las intoxicaciones. Los
centros contribuyen a que se observen ciertos requisitos relativos al
control y la regulación de las sustancias químicas, en particular en
materia de envase y etiquetado de los productos. Gracias a sus
actividades de observación y evaluación de los riesgos y fenómenos
tóxicos en la comunidad, se encuentran bien situados para advertir
aumentos repentinos e inesperados en la incidencia de las
intoxicaciones y alertar a las autoridades llamadas a tomar las
medidas necesarias. Su campo de acción puede limitarse a ciertos
sectores laborales o abarcar toda la comunidad. Al mejorar la
prevención, se reduce indirectamente el costo de las intoxicaciones
para la comunidad en su conjunto. El asesoramiento de los centros en
caso de grandes catástrofes de origen químico contribuirá a reducir
las consecuencias para la salud humana, aprovechar al máximo los
limitados recursos médicos disponibles y evitar que se repitan
accidentes análogos. La educación y la formación profesional
impartidas en los centros permite al público en general y a los
profesionales de la salud reconocer y evitar los peligros de las
intoxicaciones y adoptar medidas eficaces cuando éstas sobrevienen.
Los datos sobre casos reunidos por los centros brindan una base
epidemiológica a la labor de toxicovigilancia en el ámbito local y
contribuyen a mejorar el acervo internacional de conocimientos sobre
toxicología humana y tratamiento de las personas intoxicadas. Mediante
sus contactos con centros de otros países y regiones, el centro de
información toxicológica puede obtener datos ya evaluados,
particularmente sobre antídotos, que le permitirán hacer frente a
situaciones de emergencia y a otras necesidades con un criterio de
costo-eficacia. Asimismo podrá identificar riesgos tóxicos ya
evaluados en otros sitios, lo cual le permitirá adoptar a tiempo las
medidas preventivas oportunas.
Conclusiones y recomendaciones
De acuerdo con la definición de salud de la OMS y con su lema «Salud
para todos en el año 2000», todo el mundo debe tener acceso a una
información satisfactoria sobre cómo prevenir y hacer frente a las
intoxicaciones. Los centros de información toxicológica facilitan esa
información que constituye una pieza esencial en la capacidad del país
para garantizar la inocuidad de las sustancias químicas. Las Naciones
Unidas, en su Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, han
instado a todos los países a promover el establecimiento de centros de
información toxicológica dotados de los correspondientes servicios
clínicos y analíticos que garanticen el diagnóstico y el tratamiento
rápidos y eficaces de las intoxicaciones, así como de redes de centros
que permitan hacer frente a las situaciones de emergencia de origen
químico.
Establecimiento de un centro de información toxicológica
Importa que todos los países, independientemente de su extensión o su
población, dispongan de un servicio de información toxicológica. Lo
ideal es que haya un centro nacional, completado si es necesario por
una serie de centros satélites regionales. En los países muy extensos
o muy poblados, o en los que coexisten grupos lingüísticos diferentes,
puede ser necesario establecer varios centros regionales que colaboren
estrechamente entre sí. En general, basta un centro de información
toxicológica para una población de 5-10 millones de personas, y
conviene evitar la proliferación de centros de este tipo. En la medida
en que haya o no otros servicios que faciliten información sobre
sustancias químicas tóxicas, el centro tendrá que asesorar sobre una
amplia gama de problemas y los servicios conexos (p. ej., laboratorio)
tendrán que ser multifuncionales.
Emplazamiento
Antes de establecer un centro de información toxicológica,
especialmente si el país se encuentra aún en desarrollo, habrá que
hacer una encuesta de las instalaciones médicas existentes para
determinar el lugar donde conviene ubicarlo en aras de su buen
funcionamiento, habida cuenta de que para un centro de ese tipo es
esencial contar con cierto número de profesionales de la salud
interesados en la toxicología humana. Si es posible, el centro se
instalará en un hospital importante con servicios de urgencia y de
cuidados intensivos, además de biblioteca y laboratorio. Conviene
vincularlo directamente al departamento del hospital en el que se
acojan los casos de intoxicación, a fin de facilitar el reclutamiento
de personal con experiencia e interés por el problema de las
sustancias tóxicas. Casi siempre es posible ampliar los servicios de
laboratorio del hospital para que puedan practicarse en ellos análisis
toxicológicos y pruebas apropiadas de control de la calidad. El
emplazamiento en un hospital universitario o en un instituto de
toxicológicos de salud pública puede tener también ciertas ventajas.
Ahora bien, cualquiera que sea el lugar elegido, habrá que prever un
funcionamiento ininterrumpido - día y noche - del servicio.
Posibilidades de desarrollo
Todo centro de información toxicológica necesita un mínimo de
instalaciones y recursos para desarrollar sus actividades en
condiciones óptimas; ahora bien, más vale tener un modesto servicio
que pueda ampliarse en el futuro que no tener nada. Es posible que al
principio el personal no pueda estar en funciones durante las 24 horas
del día y que haya que llegar a un acuerdo con otro servicio existente
(p. ej., el departamento de urgencia del hospital) para que coopere en
ciertas ocasiones. En cualquier caso, el objetivo será establecer un
servicio que facilite una información ininterrumpida durante las 24
horas del día, a razón de siete días por semana a lo largo de todo el
año y con acceso permanente a un médico especializado en toxicología,
y ese objetivo debe alcanzarse lo antes posible. Las instalaciones de
tratamiento y de laboratorio del hospital pueden ampliarse más
adelante para ocuparse de los casos de intoxicación. La sección de
información del centro deberá cooperar estrechamente con los clínicos
y los especialistas de laboratorio, pero deberá mantenerse como unidad
independiente por estar llamada a prestar servicio a una comunidad
mucho más vasta que la atendida por el hospital y quizá incluso a toda
la población del país.
Personal
El centro debe contar con un equipo multidisciplinario de
especialistas en información toxicológica,1 dirigido por médicos
expertos en toxicología. El equipo puede estar constituido por
médicos, enfermeras, analistas, farmacéuticos, veterinarios y
especialistas en una amplia variedad de disciplinas, tales como
biología, química, medicina y farmacología. Los miembros del equipo
deben estar secundados por documentalistas, así como por los técnicos
en informática y ciencias de la información que puedan requerirse en
función de las circunstancias y funciones del centro. El especialista
en información toxicológica colabora en la preparación y el suministro
de información y asesoramiento especializados sobre la prevención y el
tratamiento de las intoxicaciones; aunque su formación técnica o
científica puede variar, por la índole de sus funciones requiere un
adiestramiento específico que en algunos países conlleva algún título
o diploma. Los especialistas en información toxicológica deben
trabajar bajo la supervisión de un toxicólogo médico. Estos miembros
de equipo encargados de responder a las preguntas deben tener buenos
conocimientos de toxicología y otras disciplinas científicas afines y
mantenerse además en contacto regular con los servicios analíticos y
de tratamiento. Los médicos que forman parte del equipo se ocuparán de
tratar directamente los casos de intoxicación.
1 La expresión «especialista en información toxicológica» designa en
estas directrices a todos los miembros del personal de los centros de
información toxicológica que participan en la prestación del servicio
informativo.
El personal médico de los servicios de urgencia, cuidados intensivos y
tratamiento podrá trabajar a tiempo parcial en el servicio de
información, al que aportará su experiencia. Cada vez se reconoce más
la necesidad de que los centros tengan la posibilidad de recibir
asesoramiento psiquiátrico, especialmente útil cuando tienen que
ocuparse de tentativas de suicidio, utilización de venenos por
psicópatas y abuso de sustancias, así como para el tratamiento de
ciertos sujetos intoxicados. La psiquiatría puede dar asimismo
orientaciones útiles para hacer frente a situaciones de emergencia (p.
ej., grandes catástrofes de origen químico) sin provocar pánico.
Por supuesto, es esencial una buena administración. En algunos centros
bien establecidos, el director administrativo tiene a su cargo todas
las cuestiones de gestión y financiación, lo cual permite que el
director médico pueda consagrarse a la supervisión científica de las
actividades. En todos los centros se requiere algún tipo de respaldo
administrativo, así como suficiente personal de secretaría.
Las plantillas de personal de diversas categorías deben ser
suficientes para poder dar en todo momento un servicio adecuado y
continuo. Aunque la frecuencia de las preguntas puede variar a lo
largo del día, conviene que haya siempre dos especialistas en
información toxicológica para contestarlas. También se necesitan por
lo menos tres médicos especialmente adiestrados para asegurar durante
todo el año un asesoramiento médico continuo.
Como es esencial contar con personal muy experimentado, la categoría
profesional del personal del centro debe estar oficialmente reconocida
por una instancia independiente. Tanto los sueldos como las
condiciones de trabajo y los incentivos deben ser suficientemente
atractivos para reducir el trasiego de personal al mínimo. En la
sección 2 se hacen más recomendaciones sobre las necesidades de
personal.
Equipo e instalaciones
Para que un centro de información toxicológica funcione eficazmente se
necesita un equipo básico que comprenda el mobiliario de oficina
adecuado y las instalaciones para conservar datos confidenciales. El
centro debe contar con locales independientes para responder a las
consultas telefónicas, atender a los pacientes, preparar
documentación, celebrar reuniones del personal y desempeñar las tareas
administrativas y de secretaría. El personal en funciones debe
disponer de lugares de descanso confortables y bien amueblados. En los
centros que utilizan material informatizado y bancos de datos en línea
se necesitarán locales suplementarios y también puede hacer falta una
instalación de aire acondicionado y regulación de la humedad. Los
centros deben ofrecer, por supuesto, buenas condiciones de seguridad.
En la sección 2 se dan detalles sobre el equipo y las instalaciones
del servicio de información, mientras que en las secciones 3 y 4 se
indica el material requerido por los servicios de tratamiento y de
laboratorio, respectivamente.
Los centros de información toxicológica deben poseer su propia
biblioteca, así como medios para manipular y reproducir documentos. Es
esencial que cuenten con líneas telefónicas reservadas y también son
de desear otros medios de comunicación nacional e internacional tales
como el télex, la radio de onda corta y, sobre todo, el fax. El fax se
ha convertido ya en un procedimiento admitido para transmitir
rápidamente información entre diferentes centros y hospitales, sobre
todo en casos de emergencia, por lo que debe considerarse como un
medio auxiliar esencial. También se utiliza cada vez más el correo
electrónico como medio de comunicación entre centros de lucha contra
las intoxicaciones e instituciones análogas.
En la sección 9 se da una lista de los manuales y revistas más o menos
esenciales pata las secciones de documentación de estos centros, sin
ignorar que cada centro deberá completar y adaptar esa lista en
función de sus propias necesidades y actualizarla periódicamente.
Estatuto jurídico y financiación
Los centros de información toxicológica deben estar reconocidos
oficialmente por el gobierno y disfrutar de independencia, estabilidad
y neutralidad a fin de poder desempeñar eficazmente su función. Todo
centro debe tener un órgano rector, en el que figuren representantes
de instancias oficiales y otras autoridades, encargado de dar normas
de política general y contribuir a recaudar fondos, sin interferir en
las actividades cotidianas del centro ni comprometer su independencia.
El centro debe tener un estatuto jurídico que le permita preservar el
carácter confidencial de los datos que utiliza. El gobierno, que
representa la principal fuente de financiación, debe respetar la
independencia y el carácter neutral del centro. La información se debe
facilitar gratuitamente a quienes la soliciten, particularmente en
caso de emergencia, aunque en ciertas circunstancias podrá
establecerse una tarifa apropiada.
«Centros hermanados»
A veces puede ser útil «hermanar» centros de países en desarrollo y de
países desarrollados a fin de facilitar el intercambio de
documentación y datos sobre intoxicaciones raras, intercambiar
personal con fines de docencia y adiestramiento y proporcionar
antídotos, especialmente en situaciones de emergencia. Desde el punto
de vista de la cooperación técnica entre países en desarrollo,
conviene también fomentar esos hermanamientos entre los centros ya
establecidos y los que se vayan creando en esos países. Para que la
cooperación sea eficaz, los centros deben contar con medios de
comunicación rápida (teléfono, télex y fax) y concertar acuerdos sobre
importación rápida de antídotos y otros suministros esenciales en caso
de emergencia, evitando así trabas burocráticas.
Intervención de les autoridades nacionales y locales
La prevención y la lucha contra las intoxicaciones podrían ganar en
eficacia si las autoridades nacionales y locales tomaran, en caso de
no haberlo hecho ya, cierto número de medidas apropiadas. Entre ellas
cabe citar:
* reconocimiento oficial por las autoridades oficiales de las
funciones de los centros de información toxicológica en materia
de toxicovigilancia y prevención mediante la prestación de
servicios informativos, respaldada por un apoyo financiero
adecuado a los centros que facilitan tales servicios;
* acceso fácil y garantizado de la comunidad a los servicios
prestados por los centros de información toxicológica;
* establecimiento de vías de comunicación que faciliten el acceso
rápido de esos centros a las organizaciones y los medios de
comunicación a los que haya que alertar en caso de riesgos
tóxicos, inclusive fuera del horario normal de trabajo, y
asesorar sobre las medidas oportunas para hacerles frente;
* adopción de disposiciones que garanticen a esos centros el acceso
a una información adecuada sobre la composición de los productos
comerciales y de otro tipo presentes en el mercado local,
preservando el carácter confidencial de la información;
* adopción de disposiciones que garanticen en todo momento el
carácter confidencial de los datos personales reunidos por un
centro de información toxicológica;
* establecimiento de servicios de toxicología clínica siempre que
se consideren necesarios;
* establecimientos de servicios de análisis toxicológico siempre
que se consideren necesarios;
* organización de medios de educación y cursos sobre toxicología y
establecimiento de diplomas u otros sistemas apropiados de
titulación para los especialistas en información de los centros,
así como para las enfermeras y el personal paramédico de los
servicios de tratamiento y para los analistas de los laboratorios
toxicológicos;
* reconocimiento oficial de la toxicología médica como disciplina
de pleno derecho, e incentivación de las instituciones académicas
para que fortalezcan esta disciplina mediante la creación de
unidades o departamentos de enseñanza;
* promoción del intercambio nacional e internacional de personal y
de expertos;
* promoción del intercambio de muestras biológicas y de otro tipo
para el análisis correspondiente, e importación y exportación de
equipo y reactivos químicos;
* suministro de antídotos y artículos esenciales para el
tratamiento de los sujetos intoxicados, y convenios que faciliten
la importación rápida de ese material en caso de emergencia;
* adopción de disposiciones para facilitar el transporte de los
enfermos en los sitios donde los medios disponibles sean
insuficientes;
* mejoramiento de la infraestructura de comunicaciones en los
países donde ésta deje que desear; y
* establecimiento de mecanismos y medios de registro sistemático y
seguimiento a largo plazo de los pacientes expuestos a sustancias
químicas tóxicas.
Medidas en el ámbito internacional
La cooperación en el ámbito internacional entre centros de información
toxicológica, asociaciones nacionales y regionales, organismos
profesionales competentes, gobiernos y organizaciones internacionales
en los sectores que se enumeran a continuación puede contribuir en
gran medida a mejorar la prevención y la lucha contra las
intoxicaciones:
* mejoramiento de las comunicaciones internacionales e intercambio
de información y experiencia en materia de lucha contra las
intoxicaciones e intercambio de personal, especialmente con fines
de educación y adiestramiento;
* armonización de las definiciones y criterios aplicables a los
signos clínicos, síntomas y secuelas de las intoxicaciones y
establecimiento de escalas de gravedad;
* establecimiento de relaciones de comparabilidad entre los métodos
de recogida, almacenamiento, transporte y análisis de muestras
biológicas o de otro tipo, y vigilancia de las exposiciones a
sustancias químicas tóxicas, relacionándolas con las
manifestaciones de toxicidad y las secuelas observadas;
* establecimiento de mecanismos internacionales para recoger,
validar y analizar datos relacionados con la exposición a
sustancias químicas tóxicas y con las manifestaciones observadas
de la intoxicación, inclusive las secuelas tardías;
* organización de proyectos de investigaciones en colaboración
basadas en protocolos aceptados (p. ej., con el fin de evaluar
antídotos nuevos, aclarar los mecanismos de la intoxicación y
mejorar las pautas terapéuticas);
* establecer vías de comunicación entre unos países y otros que
permitan facilitar rápidamente antídotos u otros agentes
terapéuticos o el equipo médico que se solicite en caso de
incidente o emergencia de origen químico, así como la importación
y exportación de muestras para análisis cuando sea necesario;
* establecimiento de vías de comunicación entre unos países y otros
para facilitar el acceso rápido a la información sobre incidentes
o emergencias de origen químico que pueda ser de utilidad para
decidir si es o no necesario dar la alerta por razones de
toxicidad.
II. Orientaciones técnicas
2. Servicios de información
Organización y funcionamiento
En la sección 1 de estas directrices se exponen sucintamente el
cometido y las funciones de un centro de información toxicológica. La
presente sección tiene por objeto dar orientaciones más detalladas, no
sólo sobre la organización y el funcionamiento de los centros nuevos
sino también sobre la mejora de los ya existentes. También se tratará
aquí de la ubicación, las instalaciones y el equipamiento de esos
centros, así como de las plantillas de personal. Asimismo se abordarán
diversos aspectos financieros.
El buen funcionamiento de un centro de información toxicológica
presupone la disponibilidad de un volumen suficiente de datos
evaluados que sirva de base a la labor de asesoramiento. Los datos
recogidos son de dos tipos: los procedentes de diferentes fuentes
exteriores, inclusive de otros centros, así como de revistas
científicas, manuales, informes y fichas de información, y los que se
obtienen en el curso de la labor informativa del centro y del
seguimiento de los casos de intoxicación notificados.
Para los centros es esencial disponer de datos sobre medicamentos y
otros productos comerciales locales, así como sobre las toxinas
naturales producidas por plantas u animales venenosos en la zona. Es
posible que el centro tenga que identificar tabletas, cápsulas,
plantas y hongos, así como insectos y otros animales. Cada centro
utiliza datos recopilados de diversas fuentes para incorporarlos a la
documentación destinada a su propio personal. Esta documentación
proporcionará al personal del centro información acorde con las
circunstancias locales o nacionales y apropiada para responder a las
preguntas que recibe. El centro dispone así de un acervo excepcional
de conocimientos indispensables para el servicio de información que
presta.
Los centros deben establecer un mecanismo de acceso a datos
pertinentes sobre los productos comerciales de distintos fabricantes e
importadores; tales datos deberán actualizarse periódicamente,
preservando al mismo tiempo su carácter confidencial. También es
esencial establecer un sistema de acceso rápido a informaciones sobre
productos extranjeros. Es necesario disponer de datos sobre la
composición, el envasado y la forma comercial de cada producto con
suficiente detalle para poder identificarlo, evaluar su toxicidad y
conocer sus efectos a largo plazo.
Particularmente importante es la documentación preparada por el propio
centro sobre ciertos aspectos de las intoxicaciones por productos
químicos y de otro tipo, prestando especial atención a la toxicidad,
los síntomas y el tratamiento. Hay que tener muy en cuenta a este
respecto la experiencia previa sobre los casos de intoxicación por
determinados productos químicos o de otro tipo. Hay que incorporar a
la documentación datos sobre casos clínicos en los que se recojan las
circunstancias del accidente, la historia clínica de cada sujeto y la
evolución completa del caso. Asimismo habrá que hacer un acoplo
sistemático de datos sobre las preguntas que recibe el centro y sobre
la información clínica correspondiente: el centro dispondrá así de una
base excepcional de información toxicológica que puede ser sumamente
útil para el diagnóstico y el tratamiento. Para sacar el máximo
provecho de los datos sobre casos, habrá que consignar todos los
detalles sobre la situación inicial y el seguimiento. El intercambio
de esta información entre distintos centros, tanto en el ámbito
nacional como en el internacional, dará mucha más eficacia a los
servicios que prestan. Es esencial utilizar un formulario estándar
para notificar los datos sobre casos y establecer un mecanismo
apropiado para su recogida y análisis (véase el anexo 5).
Además, los centros deben reunir (y actualizar periódicamente)
información sobre establecimientos de salud y otros recursos e
instalaciones de interés en la región o el país. Esta información debe
abarcar los servicios de diagnóstico y tratamiento existentes, y en
particular sobre ciertos servicios terapéuticos especializados tales
como centros de diálisis, cámaras de oxígeno hiperbárico y servicios
de toxicología clínica; laboratorios de análisis, con indicación de
los métodos analíticos que utilizan; medios para el traslado urgente
de los pacientes; dispensarios de antídotos con indicación de su
disponibilidad; y otros servidos médicos y no médicos con funciones
conexas.
Todo centro de información toxicológica debe poseer su propia
biblioteca, que podrá estar vinculada a otra biblioteca médica o
universitaria. Ciertos libros y publicaciones deben estar siempre a
disposición del personal en el propio centro, mientras que otros
pueden guardarse en alguna biblioteca médica local a la que los
interesados puedan tener acceso inmediato. En la sección 9 se da una
lista de obras y revistas seleccionadas que pueden constituir el
respaldo bibliográfico del centro.
El mejoramiento de los métodos de recogida, almacenamiento,
recuperación y análisis de la información que requieren los centros
puede aportar a éstos grandes ventajas. La informatización constituye
una medida muy valiosa a esos efectos, y la mayor parte de los centros
bien establecidos tienen su propio ordenador. El IPCS ha establecido
un «módulo» de documentación informatizado, denominado IPCS INTOX,
para ayudar a los centros a desarrollar sus propios sistemas de
información toxicológica. En el anexo 1 se hace una descripción
sumaria del módulo IPCS INTOX.
Planificación de un centro de información toxicológica
La identificación de los principales riesgos tóxicos existentes en la
comunidad local permite determinar las actividades en las que un
centro de información toxicológica debe consagrarse inicialmente (p.
ej., intoxicaciones por plaguicidas). Para seleccionar los
emplazamientos más satisfactorios desde el punto de vista de los
criterios antes mencionados habrá que revisar todas las instalaciones
existentes. Ahora bien conviene tener en cuenta que las condiciones
fundamentales para el buen éxito del centro son el entusiasmo y el
interés por la toxicología humana de un grupo de profesionales de la
salud conscientes del problema que plantean las intoxicaciones en su
país y dispuestos a hacerle frente.
Al planificar un centro de información toxicológica habrá que tener
muy en cuenta las siguientes cuestiones:
* ¿Van a prestarse inicialmente los servicios a los médicos, a los
veterinarios o al público en general? ¿Funcionará el servicio
durante las 24 horas del día desde el principio? ¿Cómo se va a
ampliar más tarde? ¿Cómo se dará cuenta de su existencia a la
población de usuarios?
* ¿Qué personal se necesitará inicialmente y en una fase ulterior?
¿Cómo entrará en contacto el centro con el personal necesario y
procederá a contratarlo?
* ¿Son suficientes el servicio telefónico y los demás sistemas de
comunicación existentes?
* ¿Cómo reunirá el centro toda la gama de datos necesarios para
prestar el servicio de información?
* ¿Cómo se evaluará la fiabilidad, la precisión y la utilidad de
los datos?
* ¿Cómo se recopilarán y registrarán los datos y cómo se
almacenarán con miras a disponer rápidamente de ellos cuando se
necesiten?
* ¿Cómo se utilizarán y actualizarán los datos? ¿Quiénes tendrán
acceso a cada tipo de datos y quiénes tendrán autoridad para
modificar el procedimiento de archivo?
Además, antes de que el centro inicie sus actividades, habrá que:
* obtener un respaldo bibliográfico esencial (véase la secciónœ9);
* dar un adiestramiento básico al personal que va a trabajar en el
centro (véase la página 25);
* imprimir formularios (en el idioma local) para recoger
información sobre los productos comerciales locales y llevar un
registro de las preguntas dirigidas al centro, con casillas
especiales para el seguimiento de llamadas y casos (véase la
sección 8); y
* sobre la base de la información local, establecer un fichero de
las sustancias químicas utilizadas en los productos comerciales
locales, inclusive medicamentos, de las toxinas naturales locales
y de los servicios médicos y analíticos conexos disponibles en el
país (véase más adelante y la sección 8).
Funcionamiento de un centro de información toxicológica
Cuando el centro esté en condiciones de iniciar sus actividades (es
decir, de dar servicios de información para casos de emergencia), los
usuarios deberán tener acceso a él día y noche. Durante el periodo
inicial, y antes de tener completa la plantilla de personal, podrá
recabar en ciertas ocasiones ayuda de los servicios de urgencia o
asistencia intensiva ya existentes.
Por razones éticas y comerciales, gran parte de la información que
pasa por los centros de información toxicológica, en particular la
relativa a productos manufacturados y a pacientes concretos, deberá
considerarse confidencial. La responsabilidad de la manipulación
correcta de dicha información incumbe al director médico y,
eventualmente, a ciertos miembros del personal como los especialistas
en información que reciben los datos en los casos de emergencia.
Una de las principales funciones del centro consiste en identificar
rápidamente los tóxicos o los tipos de tóxicos causantes de una
situación de emergencia. Para que puedan tomarse las medidas
apropiadas, habrá que identificar inmediatamente la constitución, el
origen, los usos y la toxicidad de los medicamentos, sustancias
químicas, plantas o animales implicados.
Información sobre productos comerciales
La mayor parte de los centros existentes han iniciado sus actividades
estableciendo un fichero de información básica sobre todas las
sustancias tóxicas o toxinas naturales presentes en la zona o el país.
Aunque este tipo de información puede actualmente almacenarse en un
ordenador, con lo que resulta luego fácilmente accesible, el uso de
fichas sigue siendo recomendable para la identificación inicial de las
sustancias tóxicas en los centros de nueva creación. Como más adelante
puede adoptarse un sistema informatizado, conviene que el sistema de
fichas contenga toda la información necesaria, registrada de manera
que ulteriormente pueda transferirse al ordenador. En el anexo 4 puede
verse el formulario recomendado en el módulo IPCS INTOX para la
recogida y el almacenamiento de datos sobre productos comerciales.
Tanto en el fichero tradicional como en el del ordenador deben figurar
todos los productos comerciales (medicamentos, artículos de uso
doméstico y plaguicidas) utilizados de ordinario en el país. Aunque
puede ser útil ampliar el fichero a otros países, especialmente los
más próximos, el centro de información toxicológica deberá organizar y
mantener su propio archivo, reuniendo datos a partir de las
farmacopeas locales y los registros oficiales o recabando datos de
empresas farmacéuticas, fabricantes de productos domésticos,
importadores de sustancias químicas, etc.
Conviene organizar un fichero análogo, sea a base de tarjetas o
informatizado, para las toxinas naturales y los animales y plantas
venenosos.
Información sobre las preguntas
El banco de datos del centro debe comprender como elemento esencial la
información sobre preguntas recibidas, recopilada de manera
sistemática. Ésta no debe limitarse a las preguntas relativas a casos
clínicos sino que deberá extenderse a toda clase de indagaciones
atendidas en el centro, en particular las consultas toxicológicas
hechas a los servicios clínicos.
Un registro estándar de las preguntas, inclusive las relativas a casos
clínicos, permitirá al centro:
* mantener su propio registro de datos clínicos y de otro tipo
* llevar a cabo actividades de toxicovigilancia
* costear estudios epidemiológicos y estadísticos
* realizar su propia auditoría y evaluar continuamente la calidad y
eficacia de sus servicios
* respaldar sus responsabilidades clínicas y jurídicas
* dar el visto bueno a nuevas técnicas de asistencia clínica
* facilitar datos para informes científicos
* intercambiar información con otros centros de información
toxicológica
* contribuir al acervo de conocimientos sobre toxicología humana.
La informatización del registro de datos sobre preguntas y casos
ofrece enormes ventajas, y con este fin puede ser útil el módulo IPCS
INTOX. Entre otras cosas, habrá que dedicar más atención a la
clasificación de sustancias causantes de intoxicaciones, la
estandarización de datos analíticos y la armonización de las escalas
de gravedad aplicadas a la información sobre casos; en esta labor
participa activamente el IPCS, en colaboración con diversos centros de
toxicología y con toxicólogos expertos. En el anexo 5 puede verse el
formulario utilizado en el módulo IPCS INTOX para el registro de
comunicaciones.
Todos los centros de información toxicológica deben preparar un
informe anual sobre sus actividades, y en el anexo 6 se propone con
este fin un modelo detallado de informe anual basado en un formulario
que deberá adaptarse a las circunstancias locales.
Emplazamiento, instalaciones y equipo
Emplazamiento
En la sección 1 de estas directrices (página 12) se exponen los
criterios generales aplicables al emplazamiento de un centro de
información toxicológica, pero la elección final depende evidentemente
de las circunstancias locales. No obstante, conviene siempre tener en
cuenta ciertas condiciones, y en particular lo siguiente:
* conceptuación del centro como una entidad neutral e
independiente, velando por la seguridad de toda la información
allí almacenada;
* comunicación fácil y rápida con otras organizaciones interesadas
por las intoxicaciones, especialmente los servicios clínicos y de
análisis;
* acceso fácil al centro en el interior del edificio en donde esté
situado, pero limitándolo a las personas autorizadas; y
* ubicación central en la zona geográfica y demográfica a la que se
prestan los servicios.
Lo ideal es que el centro de información toxicológica esté situado en
un hospital o esté estrechamente vinculado a éste. La ubicación en el
hospital tiene la ventaja de que facilita el contacto con un conjunto
de disciplinas médicas que respaldan y amplifican la labor del centro,
brindando al personal la posibilidad de profundizar sus conocimientos
sobre el cuadro clínico de las intoxicaciones. Si se encuentra además
en el recinto de una universidad, el centro tendrá fácil acceso a
bibliotecas, medios de investigación, actividades docentes, etc. La
instalación del centro en un instituto o ministerio de salud pública
permite emprender un mayor número de actividades relacionadas con la
prevención de las intoxicaciones y mantener una relación más estrecha
con las autoridades, pero sigue siendo esencial que el personal médico
del centro continúe ocupándose de la asistencia a los intoxicados y
que el servicio de información esté abierto las 24 horas del día.
En cierta medida, el emplazamiento debe estar determinado también por
el número de preguntas que reciba el servicio de información. Así, por
ejemplo, si se registran más de 5000 llamadas de emergencia anuales se
necesitará un personal permanente que preste servicio las 24 horas del
día y el centro deberá contar con una instalación independiente, a ser
posible situada en un hospital. Sin embargo, algunos centros funcionan
bien en otros emplazamientos. Si se reciben anualmente menos de 5000
llamadas podrá ser necesario recurrir a la ayuda exterior para
mantener el servicio de 24 horas. También en este caso el centro puede
estar situado en un hospital, siempre que pueda recurrirse al personal
de éste, y en particular al de los departamentos de urgencia y
cuidados intensivos, para mantener la continuidad del servicio.
Instalaciones
El centro de información toxicológica debe instalarse en un local o
espacio de trabajo conveniente, equipado con un mobiliario básico
(escritorios, mesas, sillas) y otros medios que se consideren
esenciales para el desempeño de sus principales funciones. El centro
deberá tener además acceso inmediato a la bibliografía pertinente y a
otras fuentes de información.
Los locales deben ser suficientemente espaciosos para que se pueda
almacenar y localizar fácilmente la información acumulada y para
celebrar las reuniones requeridas. En una habitación se alojará el
«servicio de respuestas», para lo cual habrá que instalar en ella los
teléfonos necesarios así como los ficheros básicos, protocolos y
libros que necesiten los especialistas en información y los médicos
asignados a esta labor. En un local aparte se instalará una biblioteca
en la que puedan llevarse a cabo estudios científicos. Habrá que
prever otra habitación para celebrar reuniones, en particular de
grupos de trabajo o del personal del centro; conviene que tenga como
mínimo capacidad para acoger a todos los miembros del personal, además
de algunos asesores o visitantes.
El personal en funciones debe disponer de un sector reservado con las
instalaciones básicas para el aseo personal y el descanso. También
necesitará un lugar para comer y beber, así como una zona exterior de
aparcamiento para los vehículos.
El director médico debe disponer de una oficina o espacio
independiente para llevar a cabo las tareas que le incumben, celebrar
entrevistas y evaluar consultas; y también habrá que prever una
instalación análoga para todos los demás miembros del personal que
reciban pacientes. El trabajo de administración y secretaría requiere
un local aparte. A medida que el centro vaya asumiendo nuevas
funciones, habrá que habilitar locales suplementarios; por
consiguiente, al elegir el emplazamiento habrá que prever esta
expansión futura. La experiencia demuestra que a medida que se va
reuniendo más información y se asumen nuevas actividades o
responsabilidades se hace patente la necesidad de ampliar las zonas de
trabajo.
Mobiliario
El mobiliario mínimo requerido por un centro de nueva creación
comprende escritorios y sillas, una gran mesa de trabajo, archivadores
provistos de cerradura y estanterías. A medida que se vaya
desarrollando el servicio y aumente la zona de trabajo, habrá que
adquirir más mobiliario de oficina y biblioteca. Cuando el servicio
empiece a funcionar durante las 24 horas del día, habrá que prever una
zona reservada para los toxicólogos médicos y los especialistas en
información, provista de un mobiliario adecuado y de ciertas
comodidades. También puede ser necesario prever una cama en la que
puedan descansar los miembros del personal entre turno y turno. Lo
ideal es que el centro cuente con puestos de trabajo especialmente
diseñados y provistos, si es posible, de terminales de ordenador.
Equipo
Es muy importante que el centro esté debidamente equipado para
disponer de un sistema de comunicación rápido y fiable así como para
almacenar y recuperar fácilmente la información necesaria. La
comunicación con las personas que solicitan información requiere una
instalación telefónica fiable que se utilice únicamente con este fin y
abarque toda la zona atendida por el centro. El requisito mínimo son
dos teléfonos. En algunos países el centro está conectado directamente
con el servicio telefónico de emergencia, de manera que todas las
llamadas relacionadas con emergencias toxicológicas se dirigen
automáticamente a él. El número telefónico para las llamadas de
emergencia debe ser fácil de recordar y accesible desde toda la región
tributaria del centro. En los países en desarrollo, el radioteléfono
puede ser útil para entrar en contacto con zonas y poblaciones
remotas. Entre otros métodos rápidos de comunicación figuran el télex
y, cuando se trata de documentos, el fax, considerado actualmente en
casi todos los centros como un elemento indispensable. En algunos
centros se está procediendo actualmente a instalar el sistema de
correo electrónico (e-mail). La posibilidad de disponer de un sistema
rápido y fiable de comunicación no sólo es útil para el servicio de
información sino también para mantener el contacto indispensable con
otros centros y acceder a los bancos de datos internacionales. Las
autoridades competentes o incluso el propio ministerio pueden sostener
y costear sistemas de este tipo. Hoy se reconoce universalmente la
importancia de las redes mundiales de comunicación en el campo de la
toxicología, por lo que todo centro debería en lo posible estar
equipado con el sistema más moderno y práctico de comunicación en
consonancia con sus funciones y con las características del país.
La conservación de historias clínicas, documentación y demás material
de archivo requiere como mínimo un número suficiente de estanterías y
ficheros para la recogida sistemática y la recuperación inmediata de
los datos. Los datos de carácter confidencial deberán guardarse bajo
llave.
A medida que se desarrolle el servicio habrá que prever espacio
adicional, con mobiliario e instalaciones apropiadas, para conservar
la creciente colección de libros, impresos y material de archivo. Si
las circunstancias lo permiten, los sistemas manuales de
almacenamiento, recuperación y tratamiento de datos podrán
reemplazarse por sistemas automatizados, y de ahí que el ordenador
deba considerarse actualmente como un elemento clave de estos centros.
También las microfichas pueden constituir un elemento útil para
almacenar documentación.
Como los centros de toxicología se ven obligados a menudo a conservar
antídotos y otras sustancias de utilidad para tratar las
intoxicaciones, conviene que dispongan de un refrigerador y un armario
en el que puedan guardarse bajo llave los productos farmacéuticos.
El centro debe contar desde el principio con suficientes máquinas de
escribir, así como con un equipo de tratamiento de textos provisto de
una buena impresora y de una fotocopiadora u otro medio adecuado para
la reproducción de documentos. Si sus funciones de educación y
adiestramiento lo exigen, el centro deberá contar con un proyector de
diapositivas, un retroproyector o un equipo de proyección de
videocintas.
Personal
El centro de información toxicológica debe estar dirigido por un
toxicólogo experto y contar con suficiente personal para prestar
servicio día y noche durante todos los días de la semana. El director
tendrá la plena responsabilidad del funcionamiento del centro y, a ser
posible, deberá trabajar en régimen de dedicación completa. Además de
capacidad de liderazgo, deberá poseer las condiciones necesarias para
supervisar al resto del personal y mantener buenas relaciones con sus
colegas y demás colaboradores en el programa de lucha contra las
intoxicaciones. Importa también que el director esté capacitado para
fomentar las investigaciones, recaudar fondos y seguir desarrollando
el centro de información. Las funciones médicas del centro deben estar
a cargo de un toxicólogo médico. También es conveniente contar con un
director administrativo que se encargue de las cuestiones financieras
y administrativas, así como de otros aspectos no médicos del centro.
Además, se necesitan toxicólogos médicos, especialistas en información
toxicológica y personal administrativo y auxiliar, todos ellos
empleados a tiempo completo y en ciertos casos a tiempo parcial. Por
último, los centros deben contar también con asesores en diversos
aspectos médicos y no médicos, muy pocos de los cuales suelen figurar
en la plantilla de los centros desde el principio. Las actividades del
centro pueden requerir a veces los servicios de especialistas en
psiquiatría, veterinaria, etc., contratados a tiempo completo o a
tiempo parcial.
En la parte I de estas directrices se advirtió ya que un centro
plenamente operativo con un buen sistema de asesoramiento médico y
accesible durante las 24 horas del día necesita por lo menos tres
toxicólogos médicos empleados a tiempo completo (o su equivalente a
tiempo parcial) y un número suficiente de especialistas en información
toxicológica, a fin de que en todo momento pueda contarse con una
persona competente en funciones. La frecuencia de las preguntas tiende
a variar a lo largo del día, por lo que a veces puede ser necesario
reforzar el personal a ciertas horas. Como la situación varia a este
respecto de unos países a otros, cada centro deberá velar por que los
servicios que presta correspondan a las necesidades locales. En la
práctica se necesitan por lo menos de seis a ocho especialistas en
información toxicológica bien adiestrados y plenamente consagrados a
su labor en régimen de dedicación completa, a fin de compensar
posibles ausencias de personal por enfermedad, vacaciones o formación
profesional.
El toxicólogo médico
La toxicología médica es la disciplina que se ocupa de los efectos
nocivos en el hombre de las sustancias químicas, inclusive las de
origen natural; ahora bien, su alcance no se circunscribe al mero
aspecto clínico del problema. El toxicólogo médico es un licenciado o
doctor en medicina con varios años de experiencia en el tratamiento de
casos de intoxicación y un buen conocimiento de ciertas materias
conexas: medicina de urgencia, pediatría, salud pública, medicina
interna, cuidados intensivos y medicina legal. Importa en especial que
posea experiencia clínica en medicina del trabajo y en las
enfermedades causadas por contaminantes u otras sustancias químicas de
origen químico. La experiencia en toxicología química es esencial, y
también es útil la experiencia en investigación toxicológica.
El toxicólogo médico puede dar asesoramiento a las instancias
decisorias nacionales y a menudo desempeña también funciones docentes
en los hospitales y facultades de medicina, participando en la
enseñanza multidisciplinaria de la toxicología a nivel universitario.
Importa que se mantenga al corriente de las últimas novedades en todos
los sectores de su disciplina, particularmente en lo que se refiere a
toxicología analítica y experimental.
En el sector concreto de la información, el toxicólogo médico debe
estar capacitado para organizar y establecer una compilación detallada
de las sustancias tóxicas y sus efectos, basándose en el material
disponible y en su experiencia personal, con miras a que sirva de
ayuda a los toxicólogos jóvenes y a los especialistas en información
del centro a la hora de recoger e interpretar datos y de responder a
las preguntas con una información apropiada.
Es muy importante que el toxicólogo médico consigue y evalúe
sistemáticamente las observaciones clínicas, que constituyen una
fuente valiosísima de datos para el centro de información
toxicológica.
El director de un centro de información toxicológica debe ser el
toxicólogo médico más experto del grupo y mejor equipado para asumir
la responsabilidad de las decisiones médicas, los protocolos de
tratamiento y el fomento de la investigación.
El especialista en información toxicológica
A los efectos de las presentes directrices, denominamos «especialistas
en información toxicológica» a las personas encargadas de responder
directamente a las preguntas que se reciben a lo largo de las 24 horas
del día. Estas personas deben estar debidamente adiestradas y en
condiciones de desempeñar las funciones básicas del centro, con el
apoyo de un toxicólogo médico que, a ser posible, se ocupe del
tratamiento clínico de las personas intoxicadas. Asimismo deben estar
capacitadas para responder a toda clase de preguntas basándose en la
información evaluada de que disponga el centro y en protocolos de
tratamiento individual preestablecidos. Cuando el centro no disponga
de información, deberán saber cómo procurársela. También deben saber
cuándo deben consultar a un toxicólogo médico o a un asesor
especializado y también cómo dejar constancia detallada de las
preguntas, casos o consultas mediante un método estándar. Los
especialistas en información toxicológica contribuirán en muchos casos
a evaluar los datos utilizados en el centro. Si poseen calificaciones
suplementarias o experiencia en materia de gestión y ordenación de
datos, podrán contribuir también en gran medida a la organización y la
gestión de los ficheros.
Los especialistas en información toxicológica pueden provenir de
campos muy diversos, entre ellos diferentes especialidades médicas,
farmacia, enfermería, química, biología y veterinaria. En cada caso,
el adiestramiento para la labor especializada de un centro de
información toxicológica representa un requisito esencial y debe
constituir un proceso continuo a fin de que los interesados se
mantengan al corriente de las novedades en el campo de la toxicología.
Los especialistas en información deben tener la posibilidad de
participar en reuniones científicas apropiadas, tanto en sus propios
países como en el extranjero. Este adiestramiento deberá sancionarse
con un título o diploma oficial, ya que en este campo se necesita un
sistema de titulación universalmente reconocido.
Todos los miembros del equipo de información deben participar en las
diferentes actividades del centro (p. ej., responder a las preguntas
que se reciban, preparar documentos e informes, utilizar los programas
informáticos y revisar regularmente la bibliografía). Conviene
fomentar las reuniones periódicas del grupo con objeto de debatir
casos interesantes y problemas toxicológicos diversos, a fin de que
cada miembro esté al corriente de las novedades y que se armonicen los
puntos de vista en materia de intoxicaciones y tratamiento de los
pacientes. También hay que fomentar las reuniones periódicas del
personal de los centros médicos de un país o de diferentes países de
la región con objeto de examinar temas de interés común.
Asesoramiento veterinario
El extendido empleo de fármacos veterinarios y el enriquecimiento de
los piensos con sustancias químicas pueden provocar la contaminación
de los alimentos humanos si no son objeto de supervisión veterinaria.
Los efectos de las sustancias tóxicas en los animales revisten a
menudo características excepcionales, por lo que tanto el diagnóstico
como el tratamiento de esos casos exigen la intervención de un
veterinario competente. Por otra parte, los casos de exposición de los
animales a sustancias químicas del medio ambiente pueden servir de
señal de alarma para prevenir una posible exposición humana. Sería muy
conveniente que los centros de información toxicológica pudieran
recurrir a un veterinario especializado para identificar y afrontar
los problemas de intoxicación de los animales y asesorar sobre el
riesgo de exposición humana a medicamentos de uso veterinario.
Personal administrativo y auxiliar
El centro debe contar por lo menos con una secretaria y, si es
posible, con personal de oficina que colabore en la organización, el
mantenimiento y la actualización del sistema de información. Habrá que
tomar disposiciones para la limpieza y la conservación del equipo y
las instalaciones, si bien esta tarea incumbe por lo general a los
responsables de la administración del establecimiento al que se ha
incorporado el centro.
El personal administrativo de un centro de información toxicológica
debe estar capacitado para la gestión y supervisión de los recursos
financieros, las necesidades de equipo y los requisitos operativos,
así como para ocuparse de los asuntos ordinarios de personal. Lo ideal
es que todas esas actividades estén a cargo de un director
administrativo o funcionario superior, respaldado por el personal
auxiliar apropiado y con responsabilidades bien definidas que no
entren en conflicto con las del director médico.
Si el centro cuenta con biblioteca, se necesitará además un
bibliotecario y/o un documentalista-especialista en información.
Asesores sobre temas concretos
Para organizar un centro de información toxicológica es indispensable
recurrir a la ayuda y los consejos de diversos especialistas. Esta
ayuda exterior puede ser de carácter médico o no médico y provenir de
expertos independientes o de representantes de organizaciones
especializadas e instituciones locales. A medida que el centro va
adquiriendo más experiencia y se amplía el carácter y el volumen de
sus actividades, quizá sea necesario contratar a tiempo completo o
parcial personal suplementario procedente de algunos de los sectores
especializados que se mencionan a continuación.
Los especialistas que colaboran con el centro deben estar capacitados
para proporcionar la información que se considere necesaria sobre
asuntos de su competencia. Los sectores relacionados con la
toxicología en los que puede ser preciso obtener información varían en
función de las circunstancias locales. A veces es necesario recurrir a
médicos para que asesoren sobre salud pública, psiquiatría, medicina
del trabajo, pediatría, nefrología, teratología, anestesiología,
veterinaria, farmacia, epidemiología e higiene del medio. Cuando se
planteen problemas concretos podrá ser útil celebrar consultas con
representantes de asociaciones de médicos y organizaciones médicas
gubernamentales o locales. En cuanto a los sectores no médicos, puede
ser necesario recabar asesoramiento de especialistas en agronomía,
botánica, zoología, herpetología, entomología, micología, ecología,
estadística, informática, industria, ingeniería, derecho y tecnología
de la información u otros aspectos de la gestión de informaciones.
En cuanto se hayan identificado especialistas deseosos y capaces de
colaborar con el centro, habrá que establecer con ellos una estrecha
relación, dejando acordado incluso qué tipo de ayuda deberán prestar y
cómo y cuándo se requerirá su asesoramiento. Estos colaboradores
necesitan poseer un adiestramiento especial, pero conviene darles a
conocer de antemano las actividades y el funcionamiento del centro.
Para consolidar la relación entre el centro y sus asesores especiales
puede ser muy útil organizar periódicamente reuniones y actividades
científicas conjuntas, que también resultarán útiles para adiestrar al
personal del centro en los sectores de competencia de aquéllos.
Desarrollo de recursos humanos
La evolución del centro de información toxicológica dependerá de las
circunstancias, necesidades y recursos locales. Lo ideal es que todo
el personal del centro tenga buenas perspectivas profesionales y que
cada uno de sus miembros pueda ascender de categoría y mejorar su
formación profesional. Conviene estimular los contactos con otros
organismos que se ocupan de diferentes aspectos de la prevención y el
tratamiento de las intoxicaciones, tanto en el ámbito nacional como en
el extranjero. Cuando proceda, se incitará al personal profesional a
emprender investigaciones apropiadas y a publicar trabajos.
Aspectos financieros
Puesto que los centros de información toxicológica pueden considerarse
como una parte de los servicios de salud pública, la fuente más
apropiada para su financiación es el erario público. Sin embargo, cada
centro debe mantenerse neutral, independiente y a ser posible autónomo
a fin de desempeñar eficazmente su función, y es indispensable que
esas condiciones se respeten cualquiera que sea la fuente principal de
financiación.
Los gobiernos no deben ignorar que los servicios prestados por los
centros de información toxicológica a la comunidad son rentables y,
por consiguiente, deben hacer todo lo posible para atender sus gastos.
Aunque para un centro puede ser difícil aportar pruebas directas de
los aspectos coste-eficacia de su labor, conviene tener siempre
presente que estos centros:
* hacen descender el consumo excesivo de recursos médicos
* reducen las consecuencias adversas de intoxicaciones en la salud,
así como la mortalidad consiguiente
* contribuyen a reducir el riesgo de intoxicaciones profesionales.
También pueden utilizarse otras fuentes de financiación, si se dispone
de ellas y no comprometen Ia autonomía del centro. Ciertos grupos
comunitarios, las campañas de recaudación de fondos, las sociedades
filantrópicas y las asociaciones de la industria y el comercio pueden
ser fuentes apropiadas de financiación. Las subvenciones para
proyectos concretos concedidas por organizaciones nacionales e
internacionales de seguridad química pueden ser muy útiles para
investigar problemas de interés común. También las iniciativas
privadas de financiación se han revelado eficaces en muchos países y
no deben descartarse, especialmente cuando se trata de servicios de
nueva creación.
Un principio importante es que la información facilitada debe ser
gratuita, al menos en los casos de emergencia. En cambio, el centro
puede exigir que se le paguen los informes especiales o el
asesoramiento solicitados por particulares o por instituciones
privadas.
Aunque los sueldos representan la mayor parte del presupuesto del
centro, es esencial prever una partida presupuestaria adecuada para
atender los gastos de actualización de la información. También habrá
que dedicar un capítulo importante del presupuesto al funcionamiento y
el mantenimiento del equipo (teléfono, télex, fax, fotocopia,
instalación informática, etc.) y a la preparación de material
educativo.
Investigación
Los centros de información toxicológica son importantes fuentes de
información sobre toxicología humana y, en particular, pueden servir
para dar la alerta en caso de riesgos toxicológicos nuevos. También
ofrecen grandes posibilidades para ampliar la base de datos
científicos sobre toxicología humana mediante la cooperación regional
e internacional. Conviene tener muy en cuenta su importancia como
instrumento de investigación y fomentarla por mediación de las
autoridades competentes.
3. Servicios clínicos
Introducción
Los casos de intoxicación pueden tratarse en numerosos lugares y
situaciones: el lugar del accidente, durante el transporte y en el
hospital. El tipo de asistencia prestado dependerá de la primera
persona que llegue al lugar del accidente y de las circunstancias de
ese primer contacto. Ciertos miembros de la comunidad (bomberos,
policías y maestros) suelen ser las primeras personas que entran en
contacto con la víctima de un accidente. En las zonas rurales, las
personas intoxicadas son asistidas a veces por enfermeras y agentes de
atención primaria de salud, e incluso por agrónomos y veterinarios.
Todas esas personas necesitan poseer por lo menos cierto
adiestramiento básico en primeros auxilios, así como en medidas de
descontaminación y de protección personal. En breve podrá disponerse
de un manual del IPCS en el que se exponen las primeras medidas
aplicables en los casos de intoxicación.1
El médico general o de cabecera es a menudo el primer facultativo al
que se recurre. Importa pues que esté capacitado para aplicar un buen
tratamiento inicial, aunque quizá tenga que pedir asesoramiento al
centro local de información toxicológica. La mayor parte de las
víctimas de intoxicaciones graves, cuando sobreviven, acaban más
pronto o más tarde en un hospital; lo ideal es que éste cuente con una
amplia