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    PROGRAMA INTERNACIONAL DE SEGURIDAD DE LAS SUSTANCIAS QUIMICAS







    DIRECTRICES PARA LA LUCHA 
    CONTRA LAS INTOXICACIONES







    Publicado por la Organización Mundial de la Salud en colaboración con
    el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la
    Organización Internacional del Trabajo


    La Organización Mundial de la Salud fue creada en 1948 como organismo
    especializado de las Naciones Unidas para que actuara como autoridad
    directiva y coordinadora en los asuntos sanitarios y la salud pública
    a nivel internacional. Una de las funciones constitucionales de la OMS
    consiste en facilitar información y asesoramiento objetivos y fiables
    en materia de salud humana, responsabilidad que cumple en parte por
    conducto de su amplio programa de publicaciones.

    Mediante sus publicaciones, la Organización se propone apoyar las
    estrategias sanitarias nacionales y atender las preocupaciones de
    salud pública más acuciantes de las poblaciones en todo el mundo. Para
    responder a las necesidades de los Estados Miembros en todos los
    niveles de desarrollo, la OMS publica guías prácticas, manuales y
    material de capacitación para categorías específicas de trabajadores
    sanitarios; directrices y normas internacionalmente aplicables;
    revisiones y análisis de las políticas y programas de salud y las
    investigaciones sanitarias; e informes de consenso sobre el estado
    actual de los conocimientos, en los que se ofrecen asesoramiento
    técnico y recomendaciones para los decisores. Esas obras están
    estrechamente vinculadas con las actividades prioritarias de la
    Organización, que comprenden la labor de prevención y lucha contra las
    enfermedades, el desarrollo de sistemas sanitarios equitativos basados
    en la atención primaria de salud, y la promoción de la salud de los
    individuos y las comunidades. El avance hacia una mejor salud para
    todos requiere asimismo la difusión y el intercambio mundiales de
    información basada en los conocimientos y experiencia de todos los
    países Miembros, así como la colaboración de los líderes mundiales en
    el campo de la salud pública y las ciencias biomédicas.

    Para velar por la disponibilidad más amplia posible de información y
    orientación autorizadas sobre los asuntos sanitarios, la OMS asegura
    la amplia distribución internacional de sus publicaciones y estimula
    su traducción y adaptación. Ayudando a fomentar y proteger la salud y
    a prevenir y controlar las enfermedades en todo el mundo, las
    publicaciones de la OMS contribuyen al objetivo principal de la
    Organización: alcanzar para todos los pueblos el grado más alto
    posible de salud.

    La presente publicación es una contribución al Programa Internacional
    de Seguridad de las Sustancias Químicas (IPCS), y además se ha
    producido en el marco del Programa Interinstitucional para la Gestión
    Racional de las Sustancias Químicas (IOMC).

    EL IPCS, creado en 1980, es una iniciativa conjunta del Programa de
    las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), a Organización
    Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud
    (OMS). Los objetivos generales del IPCS consisten en establecer,
    mediante análisis colegiados internacionales, la base científica
    necesaria para evaluar los riesgos que la exposición a sustancias
    químicas entraña para la salud humana y para el medio ambiente, como
    requisito para el fomento de la seguridad de las sustancias químicas,
    y en facilitar asistencia técnica con vistas al fortalecimiento de la

    capacidad nacional para la gestión racional de las sustancias
    químicas.

    El IOMC fue creado en 1995 por el PNUMA, la OIT, la Organización de
    las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la
    OMS, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
    Industrial (ONUDI) y la Organización de Cooperación y Desarrollo
    Económicos (OCœE)(las Organizaciones Participantes), como resultado de
    las recomendaciones formuladas en 1992 por la Conferencia de las
    Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo para
    fortalecer la cooperación y aumentar la coordinación en el campo de la
    seguridad de las sustancias químicas. El objetivo del IOMC es fomentar
    la coordinación de las políticas y las actividades desarrolladas por
    las Organizaciones Participantes, ya sea conjuntamente o por separado,
    a fin de lograr una gestión racional de las sustancias químicas en
    relación con la salud humana y el medio ambiente.

    Catalogación por la Biblioteca de la OMS

    Directrices para la lucha contra las intoœicaciones.

    1. Envenenamiento - prevención & control
    2. Centros de control de intoxicaciones
    3. Pautas

    ISBN 92 4 354487 X (Clasificación NLM: QV 600)

    La Organización Mundial de la Salud dará consideración muy favorable a
    las solicitudes de autorización para reproducir o traducir,
    íntegramente o en parte, alguna de sus publicaciones. Las solicitudes
    y las peticiones de información deberán dirigirse a la Oficina de
    Publicaciones, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza, que
    tendrá sumo gusto en proporcionar la información más reciente sobre
    cambios introducidos en la obra, planes de reedición, y reimpresiones
    y traducciones ya disponibles.

    (c) Organización Mundial de la Salud 1998

    Las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud están
    acogidas a la protección prevista por las disposiciones sobre
    reproducción de originales del Protocolo 2 de la Convención Universal
    sobre Derecho de Autor, Reservados todos los derechos.

    Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que
    aparecen presentados los datos que contiene no implican, por parte de
    la Secretaría de la Organización Mundial de la Salud, juicio alguno
    sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas,
    o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o
    limites. Cuando en las cabeceras de los cuadros aparece la designación
    «país o zona», ésta abarca países, territorios, ciudades o zonas. En
    los mapas, las líneas discontinuas representan de manera aproximada
    fronteras respecto de las cuales puede que no haya pleno acuerdo.

    La mención de determinadas sociedades mercantiles o de nombres
    comerciales de ciertos productos no implica que la Organización
    Mundial de la Salud los apruebe o recomiende con preferencia a otros
    análogos. Salvo error u omisión, las denominaciones de productos
    patentados llevan en las publicaciones de la OMS letra inicial
    mayúscula.

    Indice

    Prefacio

    Expresión de gratitud

    Introducción

    I. Política general

         1.   Centros de información toxicológica y su función en la
              prevención y el tratamiento de las intoxicaciones

              Historia

              Funciones de los centros

              Ventajas de los centros

              Conclusiones y recomendaciones

    II.  Orientaciones técnicas

         2.   Servicios de información

              Organización y funcionamiento

              Emplazamiento, instalaciones y equipo

              Personal

              Aspectos financieros

              Investigación

         3.   Servicios clínicos

              Introducción

              Servicios de toxicología clínica

              Personal

              Recomendaciones

         4.   Toxicología analítica y otros servicios de laboratorio

              Introducción

              Funciones de un servicio de toxicología analítica

              Emplazamiento, instalaciones y equipo

              Personal

         5.   Toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones

              Introducción

              Programas de toxicovigilancia y prevención

              Recomendaciones

         6.   Respuesta a situaciones graves de emergencia relacionadas
              con sustancias químicas

              Introducción

              Información

              Tratamiento

              Planes de contingencia

              Educación y adiestramiento

              Estudios de seguimiento

              Apoyo financiero

              Colaboración entre centros

         7.   Antídotos y disponibilidad de los mismos

              Introducción

              Aspectos científicos

              Aspectos técnicos

              Aspectos económicos

              Requisitos de registro y administración

              Consideraciones de tiempo y geografía

              Problemas especiales de los países en desarrollo

              Antídotos de uso veterinario

              Fomento de la disponibilidad

         8.   Modelos de formularios para recoger, almacenar y
              notificar datos

              Formularios de sustancias

              Formularios de productos

              Registros de comunicaciones

              Informes anuales

         9.   Normativa para las bibliotecas de los centros de información
              toxicológica

              Libros

              Revistas

              Publicaciones de organizaciones internacionales

              Bases de datos informatizadas

              Material educativo

    Anexos

    1.   Descripción sumaria del módulo IPCS INTOX

    2.   Listas clasificadas de antídotos y otros agentes

    3.   Ejemplo de registro de una sustancia (química)

    4.   Registro INTOX de productos

    5.   Registro INTOX de comunicaciones y ficha resumida

    6.   Formulario propuesto para el informe anual de un centro
         de control de intoxicaciones

    7.   Serie de Criterios de Salud Ambiental
    

    Prefacio

    El Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas
    (IPCS) se estableció en 1980 en forma de programa conjunto de la
    Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las
    Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización
    Mundial de la Salud (OMS) con objeto de evaluar los riesgos que
    entrañan las sustancias químicas para la salud humana y el medio
    ambiente, a fin de que en todo el mundo los países pudieran adoptar
    sus propias medidas de seguridad química. El IPCS da orientaciones
    sobre la manera de utilizar esas evaluaciones y trata de reforzar la
    capacidad de cada país para prevenir y tratar los efectos nocivos de
    las sustancias químicas y hacer frente a las situaciones de emergencia
    relacionadas con ellas. En sus diferentes esferas de actividad, el
    IPCS colabora con distintas organizaciones internacionales y
    corporaciones profesionales. Sus trabajos sobre prevención y
    tratamiento de las intoxicaciones se llevan a cabo en colaboración con
    la Federación Mundial de Asociaciones de Centros de Toxicología
    Clínica y de Centros de Lucha contra las Intoxicaciones1 y sus
    organismos miembros. La Comisión Europea (CE) persigue los mismos
    objetivos que el IPCS en materia de lucha contra las intoxicaciones y,
    de hecho, ambos organismos llevan a cabo conjuntamente numerosas
    actividades.

    Las intoxicaciones por sustancias químicas constituyen un peligro
    grave en todos los países donde se utilizan con fines de desarrollo
    cantidades importantes de esas sustancias y una variedad cada vez
    mayor de las mismas. Algunos países cuentan ya con servicios bien
    organizados de prevención y lucha contra las intoxicaciones, mientras
    que otros muchos tratan de hacer lo mismo o de reforzar dichos
    servicios y otros no han reconocido todavía la magnitud de este
    riesgo.

    En una reunión conjunta de la Federación Mundial, el IPCS y la
    CE, celebrada en la sede de la OMS (Ginebra) del 6 al 9 de octubre de
    1985, se reconoció la necesidad de dar asesoramiento en materia de
    lucha contra las intoxicaciones, especialmente con miras a incitar a
    los países a establecer centros de información toxicológica. También
    se recomendó en esa reunión que se formularan directrices para la
    lucha contra las intoxicaciones, haciendo especial referencia a las
    funciones de los centros mencionados.  Asimismo se recomendó, entre
    otras cosas, que se evaluaran los antídotos y demás sustancias
    utilizadas en el tratamiento de las intoxicaciones, que se recopilara
    y registrara de manera uniforme la información comparable requerida
    para el diagnóstico y el tratamiento de esos accidentes, que se
    emprendieran programas de toxicovigilancia y prevención de 


                   

    1 Denominada en adelante «Federación Mundial» para simplificar.

    intoxicaciones, que se establecieran mecanismos para compartir la
    experiencia adquirida en la respuesta a los accidentes graves de
    origen químico, y que se fomentara la formación especializada de lucha
    contra las intoxicaciones.

    En Londres (Inglaterra) se celebró del 24 al 25 de febrero de
    1986 una reunión consultiva de expertos procedentes de centros de
    información toxicológica de países desarrollados o en desarrollo con
    objeto de dar asesoramiento sobre la estructura y el contenido de las
    directrices propuestas para la lucha contra las intoxicaciones. Se
    acordó que esas directrices se agruparían en dos partes, la primera
    relativa a la política nacional y la segunda dedicada a los problemas
    técnicos planteados por el establecimiento y la buena marcha de los
    diversos elementos constitutivos del programa de lucha. En
    consecuencia, se estableció un grupo de redacción de las directrices,
    que se reunió en dos ocasiones - el 25 y el 26 de noviembre de 1986 en
    Bruselas (Bélgica) y del 16 al 20 e febrero de 1987 en Londres
    (Inglaterra) - para formular un proyecto de política general.

    El proyecto inicial fue examinado por un numeroso grupo de
    revisores, que se reunió del 9 al 14 de noviembre C e 987 en Salvador
    (Bahía, Brasil) con ocasión del V Congreso de la Sociedad Brasileña de
    Toxicología. También en esas fechas se inició la redacción de la
    segunda parte de las directrices.

    Cierto número de expertos que se mencionan más adelante hicieron
    contribuciones adicionales. Además de la amplia bibliografía sobre la
    lucha contra las intoxicaciones, a la hora de recopilar el material se
    tuvo en cuenta lo logrado en las siguientes actividades: la encuesta
    conjunta IPCS/CE/Federación Mundial sobre centros de lucha contra las
    intoxicaciones y servicios toxicológicos afines;1 el proyecto mixto
    IPCS/CE sobre antídotos; el proyecto del IPCS sobre el «módulo» de
    información toxicológica - IPCS INTOX -, emprendido conjuntamente con
    el Centro Canadiense de Salud y Seguridad en el Traba o (CCOHS) y el
    Centro de Toxicología de Quebec (CTQ), con ayuda financiera del C
    Centro de Desarrollo Internacional e Investigaciones del Canadá
    (IDRC); las reuniones conjuntas OMS (EURO)/IPCS/CE celebradas del 16
    al 20 de diciembre de 1985 en Munich - sobre medidas de salud pública
    frente a las intoxicaciones agudas2 - y del 8 al 12 de diciembre de
    1986 en Munster - sobre prevención de las intoxicaciones químicas 


                   

    1 Report of the survey of poison control centres and related
    toxicological services 1984-1986. Journal de toxicologie clinique et
    expérimentale, 1988, 8(5):313-371.
    2 Public health response to acute poisonings: poison control
    programmes: report on a joint working group, Munich, 16-20 December,
    1985. Copenhague, Oficina a Regional de la OMS para Europa, 1986
    (Environmental Health Series, No. 11).

    agudas1 - así como el seminario del IPCS sobre formación de personal
    para los programas de lucha contra las intoxicaciones en los países en
    desarrollo,2 celebrado en febrero de 1987 en Londres.

    Algún tiempo después se distribuyó un texto completo del proyecto
    entre los miembros de la Federación Mundial y ciertos corresponsales
    nacionales del IPCS con objeto de recabar sus opiniones. El texto fue
    examinado luego en una reunión conjunta de las secretarías del IPCS y
    de la CE en conjunción con la Asamblea General de la Federación
    Mundial, celebrada en la sede de la OMS (Ginebra) del 31 de octubre al
    2 de noviembre de 1988, y los participantes acordaron que las
    directrices reflejaban bien la experiencia adquirida en Europa y
    América del Norte, pero deberían contrastarse en algunas otras
    regiones del mundo antes de darles forma definitiva y publicarlas.

    En primer lugar se procedió a presentar el texto de las directrices en
    el seminario mixto IPCS/OMS/Federación Mundial sobre prevención y
    tratamiento de las intoxicaciones por sustancias tóxicas, celebrado
    del 29 de noviembre al 2 de diciembre de 1989 en Kuala Lumpur (Malas
    a), con asistencia de representantes de 27 países. Asimismo se
    presentó y examino en dos seminarios regionales del IPCS sobre
    establecimiento de programas de lucha contra las intoxicaciones,
    celebrado en marzo de 1991 y febrero de 1992 en Montevideo (Uruguay) y
    organizado por el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico y 
    financiado en parte por la Unión Internacional de Toxicología (IUTOX). 
    Además, las directrices sirvieron de base a los seminarios nacionales 
    sobre lucha contra las intoxicaciones celebrados en noviembre de 1992 
    en Ciloto (Indonesia), en noviembre de 1992 en Bangkok (Tailandia) y 
    en diciembre de 1992 en Nueva Delhi (India).

    Después de haber evaluado debidamente la experiencia adquirida con las
    directrices en diferentes partes del mundo, éstas ven ahora la luz en
    forma de publicación de la OMS con la esperanza de que alcancen una
    amplia distribución y se apliquen a escala mundial.

    Conviene tener en cuenta el informe3 de la Conferencia de las
    Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), 

                   

    1 Prevention of acute chemical poisonings: high-risk circumstances:
    report on a joint WHO/IPCS/CEC meeting. Copenhague, Oficina Regional
    de la OMS para Europa, 1987 (Environmental Health Series, No. 28).
    2 Report of IPCS Seminar on Training for Poison Control Programmes in
    Developing Countries. Ginebra, Organización Mundial de la Salud
    (documento inédito ICS/87.33, que puede obtenerse por conducto del
    Programa de Fomento de la Seguridad Química, Organización Mundial de
    la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza).
    3 Adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su
    47°periodo de sesiones, celebrado en diciembre de 1992 en Nueva York
    (resolución GA47/719).

    celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro (Brasil) (capítulo 19 del
    Programa 21), en el que se insta a todos los países a que promuevan la
    creación y el fortalecimiento de centros de lucha contra las
    intoxicaciones con miras a asegurar un diagnóstico y un tratamiento
    rápidos y adecuados de estos accidentes, recurriendo en particular al
    establecimiento de redes de centros de respuesta a las emergencias de
    origen químico.

    A raíz de las recomendaciones de la CNUMAD en relación con la
    buena gestión de los productos químicos, en abril de 1994 se
    estableció un Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química (IFCS).
    Entre las actividades prioritarias recomendadas por el Foro a todos
    los gobiernos figura el establecimiento de centros de lucha contra las
    intoxicaciones dotados de instalaciones clínicas y analíticas
    apropiadas y la promoción de sistemas armonizados para el registro de
    datos en diferentes países. En las presentes normas se dan
    orientaciones de carácter general y técnico a los encargados de
    establecer dichos centros o instalaciones afines y se recomiendan
    métodos apropiados para armonizar el registro de datos entre
    diferentes países.

    Expresión de gratitud

    En la siguiente lista figuran los miembros del grupo de redacción y
    los expertos que han preparado aspectos concretos de las presentes
    directrices:

    Dr. B. Fahim, Director, Centro de Lucha contra las Intoxicaciones,
    Universidad Ain Shams, El Cairo, Egipto

    Dr. R. Flanagan, Laboratorio de Toxicología, Unidad de Toxicología
    Médica, Guy's and St Thomas Hospital Trust, Londres, Inglaterra

    Dr. M. Govaerts, ex Director, Centro Belga de Sustancias Tóxicas,
    Bruselas, Bélgica

    J. A. Haines, Secretaría del IPCS, Organización Mundial de la Salud,
    Ginebra, Suiza (Presidente del grupo de redacción)

    Dr. V. Murray, Consultor Honorario, Unidad de Toxicología Médica,
    Guy's and St Thomas's Hospital Trust, Londres, Inglaterra (Relator del
    grupo de redacción)

    Dr. H. Persson, Director, Centro Nacional Sueco de Información
    Toxicológica, Hospital Karolinska, Estocolmo, Suecia

    Dr. J. Pronczuk de Garbino, Secretaría del IPCS, Organización Mundial
    de la Salud, Ginebra, Suiza

    Dr. E. Wickstrom, Director, Centro de Información Toxicológica, Oslo,
    Noruega Sra. H. Wíseman, Unidad de Toxicología Médica, Guy's and St
    Thomas's Hospital Trust, Londres, Inglaterra

    A continuación se da una lista de los expertos que participaron en
    grupos de trabajo consultivos y de revisión de las directrices:

    Dr. A. Berlin, Secretaría, Dirección General V, Comisión Europea,
    Luxemburgo

    Dr. I. R. Edwards, Director, Centro Colaborador de la OMS sobre
    Farmacovigilancia Internacional, Uppsala, Suecia; ex Director, Grupo
    Nacional de Toxicología, Universidad de Otago, Dunedin, Nueva Zelandia

    Dr. N. Fernicola, consultor de toxicología, Organización Panamericana
    de la Salud, Bogotá, Colombia

    Dr. E. Fournier, ex Director, Servicio de Toxicología, Hospital
    Fernand Widal, París, Francia

    Dr. J. Garbino, ex médico asistente, Servicio de Cuidados Intensivos,
    Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela, Montevideo, Uruguay

    Dr. A. N. P. van Heijst ex Director, Centro Neerlandés de Lucha contra
    las Intoxicaciones, Utrecht, Países Bajos

    Dr. J. Indulski, ex Director, Instituto Nofer de Medicina del Trabajo,
    Lodz, Polonia Dr. A. Jaeger, Director, Centro de Sustancias Tóxicas,
    Estrasburgo, Francia Dr. J. P. Lorent, Centro Suizo de Información
    Toxicológica, Zurich, Suiza Dr. S. Magalini, Director, Centro de
    Sustancias Tóxicas, Roma, Italia

    Dr. F. Oehme, Escuela de Veterinaria, Universidad de Kansas,
    Manhattan, KS, EE.UU.; ex Presidente, Federación Mundial de
    Asociaciones de Centros de Toxicología Clínica y de Centros de Lucha
    contra las Intoxicaciones

    Dr. M. Repetto, Director, Instituto Nacional de Toxicología, Sevilla,
    España

    D. L. Roche, Lyón, Francia, ex Secretario General, Federación
    Internacional de Asociaciones de Centros de Toxicología Clínica y de
    Centros de Lucha contra las Intoxicaciones

    Dr. B. Rumack, ex Director, Rocky Mountain Drug and Poisons
    Information Center, Denver, CO, EE.UU.

    Dr. N. N. Sabapathy, ex miembro de Zeneca Agrochemicals, Hazelmere,
    Inglaterra

    Dr. S. Shabeer Hussain, Director, Centro Nacional de Lucha contra las
    Intoxicaciones, Karachi, Pakistán

    Dr. W. A,. Temple, Director, Grupo Nacional de Toxicología,
    Universidad de Otago, Dunedin, Nueva Zelandia

    Dr. M. Thoman, editor asociado, Veterinary and Human Toxicology, Des
    Moines, IA, EE.UU.

    Dr. M. T. van der Venne, Dirección General V, Comisión Europea,
    Luxemburgo

    Dr. C. Vigneaux, Centro Anti-Venenos, Lyón, Francia

    Dr. J. Vilska, Director, Centro de Información Toxicológica, Helsinki,
    Finlandia

    Dr. G. Volans, Director, Unidad de Toxicología Médica, Guy's and St
    Thomas's Hospital Trust, Londres, Inglaterra

    Dr. R. Weening, Director, Laboratorio Nacional de Salud, Luxemburgo

    Introducción

    En los últimos decenios, el enorme incremento de la disponibilidad y
    el empleo de sustancias químicas y, en particular, productos
    farmacéuticos, ha hecho patentes - no sólo a los médicos y a las
    autoridades sino también al público en general - los riesgos que
    entrañan esas sustancias para la salud humana. Por otra parte, en cada
    país existen toxinas naturales a las que puede estar expuesta la
    población. Las autoridades responsables no tienen más que consultar
    con los servicios de accidentes y urgencias de los hospitales para
    confirmar que en todos los países existen riesgos tóxicos y que, en
    muchos casos, éstos tienden a aumentar.

    Hoy se están usando en todo el mundo decenas de miles de sustancias
    tóxicas artificiales y cada año aparecen en el mercado entre 1000 y
    2000 productos químicos nuevos. En los países industrializados puede
    pasar de un millón el número de artículos comerciales constituidos por
    mezclas de sustancias químicas, y hasta un tercio de esos productos
    pueden cambiar de formulación cada año. Algo parecido ocurre en los
    países en desarrollo que caminan ahora hacia una rápida
    industrialización. Pero incluso en las regiones menos desarrolladas
    aumenta sin cesar el empleo de productos agroquímicos (p. ej.,
    plaguicidas y fertilizantes), productos industriales básicos
    (especialmente para las pequeñas empresas rurales de producción en
    pequeña escala) y productos comerciales caseros o de otro tipo, en
    particular medicamentos.

    Todas las personas están expuestas a sustancias químicas tóxicas - por
    lo general en dosis mínimas y subtóxicas - como consecuencia de la
    contaminación del medio ambiente y de los alimentos. En algunos casos,
    la gente puede sufrir exposiciones masivas, o incluso mortales, cuando
    se produce una catástrofe de origen químico o en casos aislados de
    intoxicación accidental o intencional. Entre ambos extremos hay una
    amplia gama de grados de exposición, que puede traducirse en diversos
    efectos tóxicos agudos y crónicos. Evidentemente, esos efectos
    plantean problemas de importancia sanitaria, sobre todo en los casos
    de contaminación química del medio ambiente que pueden dar lugar a
    exposiciones inadvertidas del público. Esta situación es semejante,
    aunque más sutil, a la que se da en las enfermedades infecciosas:
    aunque las sustancias químicas pueden ser absorbidas en pequeñas
    cantidades, no causan síntomas patológicos a menos que alcancen
    concentraciones tóxicas en los tejidos de las personas expuestas.

    No se conoce la incidencia de las intoxicaciones en el ámbito mundial.
    Sin embargo, cabe calcular que cada año muere un millón de personas a
    consecuencia de diversos envenenamientos, entre ellos los causados por
    toxinas naturales. En una estimación moderada, la OMS llega a la
    conclusión de que la incidencia de las intoxicaciones por plaguicidas,
    frecuentes en los países en desarrollo, se ha duplicado en los últimos
    diez años; sin embargo, se desconoce el número de casos que se
    producen anualmente en todo el mundo y la gravedad de los casos
    notificados. En 1982 se estimó que, aunque los países desarrollados
    sólo representaban el 15% del empleo mundial de plaguicidas, más del

    50% de los casos de intoxicación por esos productos se registraban en
    dichos países y, por deberse sobre todo a una aplicación incorrecta,
    eran en gran parte evitables. Durante los dos decenios últimos ha
    venido aumentando la tasa mundial de incidentes importantes de origen
    químico (es decir, susceptibles de producir numerosas defunciones).
    Cada vez se extiende más la preocupación por las posibles
    consecuencias en la salud de la exposición crónica a sustancias
    tóxicas naturales y a productos químicos artificiales, así como a los
    desechos correspondientes. Además, en ciertos países preocupan también
    las intoxicaciones de los animales domésticos a causa de sus
    repercusiones económicas en la ganadería.

    En cualquier país, los principales riesgos tóxicos existentes pueden
    identificarse fácilmente realizando encuestas en los servicios de
    accidentes y urgencias de los hospitales, los institutos de medicina
    legal y los hospitales rurales de zonas agrícolas. La incidencia
    creciente de las intoxicaciones por exposición accidental a sustancias
    químicas y los recientes casos de intoxicación aguda de la población
    local a consecuencia de accidentes industriales o de transporte de
    sustancias químicas han puesto de relieve la necesidad de establecer
    programas nacionales de lucha contra las intoxicaciones y, en
    particular, medios de diagnóstico, tratamiento y prevención de estos
    accidentes.

    Aunque todavía no se reconocen universalmente los riesgos de
    intoxicación por sustancias químicas, algunos países han establecido
    ya programas de lucha contra esos accidentes que pueden servir de
    marco tanto para la prevención como para el tratamiento. Estos nuevos
    programas constituyen importantes elementos de seguridad química.     
    Aunque su estructura puede variar en función de las circunstancias
    locales, todos ellos exigen un  esfuerzo bien definido de dirección y
    coordinación a fin de aprovechar bien los recursos, dar una buena
    asistencia a los pacientes y aplicar medidas preventivas eficaces. Los
    países que deseen iniciar un programa de lucha contra las
    intoxicaciones pueden optar entre distintos puntos de partida, pero es
    esencial que identifiquen los medios y posibilidades existentes para
    sentar las bases del programa. Los principales elementos de esos
    programas son la identificación de los riesgos tóxicos locales (a fin
    de instaurar las medidas preventivas), el diagnóstico de las
    intoxicaciones y el tratamiento de los sujetos intoxicados.

    Estas directrices tienen por objeto ayudar a los países que deseen
    establecer o reforzar una infraestructura de prevención y tratamiento
    de las intoxicaciones y se basan en la identificación de los medios
    existentes y de las necesidades al respecto, así como de los recursos
    potenciales (con inclusión de los recursos humanos) y de otros órganos
    cuya colaboración resulta esencial para aplicar un programa eficaz de
    lucha contra esos accidentes. Basadas en la experiencia adquirida en
    todo el mundo por los actuales centros de información toxicológica,
    las directrices representan una orientación general y no un modelo
    único, por lo que habrán de adaptarse en función de las condiciones
    socioeconómicas y culturales prevalecientes en cada país.

    La parte I, destinada fundamentalmente a los administradores e
    instancias decisorias, contiene una exposición general de la política
    aplicable al problema de las intoxicaciones y a los tipos de programas
    e instalaciones que pueden resultar eficaces para prevenir y tratar
    esos accidentes, prestando especial atención a la función esencial que
    incumbe a los centros de información toxicológica.

    En la parte II figuran orientaciones técnicas destinadas a los
    responsables directos de la organización y el funcionamiento de los
    medios de lucha contra las intoxicaciones, teniendo especialmente en
    cuenta los siguientes servicios:

    *    servicios de información

    *    servicios clínicos (inclusive listas de antídotos y otros agentes
         utilizados para tratar las intoxicaciones)

    *    servicios de toxicología analítica

    *    toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones

    *    medidas frente a las principales situaciones de emergencia
         relacionadas con sustancias químicas

    *    antídotos y disponibilidad de los mismos

    *    formularios normalizados para la recogida y el almacenamiento de
         datos esenciales por los centros de información toxicológica

    *    servicios de biblioteca y documentación para centros de
         información toxicológica.

    I.  Política general

    1.  Centros de información toxicológica y su función en la prevención 
    y el tratamiento de las intoxicaciones

    Historia

    El reconocimiento del problema de las intoxicaciones y de la necesidad
    de medios especializados para hacerle frente, así como la existencia
    de un núcleo de profesionales de la salud dedicados a la toxicología
    humana, constituyen el requisito básico para establecer un centro de
    información toxicológica. Los primeros centros de este tipo se crearon
    en América del Norte y Europa durante los años cincuenta. Desde
    entonces se han establecido otros muchos, por lo general en países
    industrializados. Los centros de información toxicológica estaban
    vinculados inicialmente a sectores especializados muy diversos, entre
    ellos la pediatría, los cuidados intensivos, la medicina legal, la
    higiene del trabajo, la farmacia y la farmacología. Esta vinculación
    originaria de muchos de esos centros se ha mantenido hasta ahora, por
    lo que se observan considerables diferencias en la estructura y
    organización de los mismos.

    En el período 1984-1986, un estudio de alcance mundial reveló que, si
    bien la mayor parte de los países desarrollados disponen de sólidos
    medios de lucha contra las intoxicaciones, rara vez ocurre así en los
    países en desarrollo.1 Por otra parte, en los países industrializados
    puede haber diversas instituciones que faciliten diferentes tipos de
    información sobre las sustancias químicas tóxicas. Conviene recordar,
    sin embargo, que en esos países cada ministerio u organismo oficial
    puede disponer de sus propios servicios de información en función de
    sus necesidades concretas, pero que en los países en desarrollo el
    centro de información toxicológica - cuando existe - puede ser la
    única fuente de información disponible en permanencia sobre tóxicos
    químicos. De ahí que los centros de los países en desarrollo tengan a
    veces que suministrar una información toxicológica mucho más variada
    que algunos de sus equivalentes en países desarrollados.

    Las intoxicaciones de animales pueden tener importantes repercusiones
    económicas, y en algunos países (p. ej., Australia, Francia y EE.UU.)
    se han establecido centros especiales de información sobre tóxicos
    veterinarios. Sin embargo, en la mayor parte de los países los centros
    de información toxicológica se ocupan tanto de los problemas de
    toxicología humana como de los de toxicología animal.

    Los centros de información toxicológica pueden funcionar
    satisfactoriamente en diferentes estructuras organizativas. En la 


                   

    1 Report of the survey of poison control centres and related
    toxicological services 1984-1986. Journal de toxicologie clinique et
    expérimentale, 1988, 8(5): 313-371.

    mayor parte de los casos dependen de una administración hospitalaria
    y, en cierta medida, están conectados con una universidad y con el
    servicio de salud pública del país, tanto a nivel nacional como
    regional. Para casi todos ellos es esencial colaborar estrechamente
    con los servicios de tratamiento de intoxicados y con los laboratorios
    de análisis, aunque las modalidades de organización de esa
    colaboración dependen de las condiciones locales. Muchos son
    multifuncionales y comprenden un servicio de información, una unidad
    clínica y un laboratorio de análisis. Casi todos están financiados, al
    menos en parte, por el erario

    público y se desenvuelven como fundaciones independientes, con sus
    propios órganos rectores en los que están representadas diferentes
    autoridades oficiales. En consecuencia, no es posible preconizar un
    modelo único de organización para estos centros.

    Funciones de los centros

    Los centros de información toxicológica son servicios especializados
    que suministran información - en principio, al conjunto de la
    comunidad - en materia de intoxicaciones. Sus principales funciones
    son facilitar información y asesoramiento toxicológicos, tratar los
    casos de intoxicación, proporcionar servicios de laboratorio de
    análisis, ejercer la toxicovigilancia, realizar investigaciones e
    impartir educación y formación profesional sobre prevención y
    tratamiento de las intoxicaciones. En el marco de sus funciones de
    toxicovigilancia, los centros asesoran y participan activamente en el
    desarrollo, la ejecución y la evaluación de medidas preventivas de las
    intoxicaciones. Asociados a otros órganos responsables, desempeñan
    también una importante función en el establecimiento de planes de
    contingencia en relación y en respuesta a catástrofes de origen
    químico, en la vigilancia de los efectos adversos de los medicamentos
    y en la solución de problemas de abuso de sustancias. En el desempeño
    de su misión y sus funciones, cada centro tendrá que cooperar sólo con
    las organizaciones análogas sino también con otras instituciones
    interesadas en la prevención de las intoxicaciones y en la respuesta a
    esos accidentes.

     Suministro de información y asesoramiento

    La principal función de un centro de información toxicológica es
    suministrar información y asesorar sobre el diagnóstico, el
    pronóstico, el tratamiento y la prevención de las intoxicaciones, así
    como sobre la toxicidad y los riesgos de las sustancias químicas. Como
    ya se ha dicho, en algunos países estos centros pueden estar llamados
    a facilitar gran variedad de datos sobre las sustancias químicas
    tóxicas y, en particular, sobre los riesgos que éstas entrañan para el
    medio ambiente y sobre las concentraciones inocuas de las mismas en
    los alimentos, el medio ambiente y los lugares de trabajo. Esta
    información debe facilitarse a cuantos puedan extraer algún beneficio
    de ella, en particular los médicos y demás profesionales, otros grupos
    interesados, diversas autoridades, los medios de comunicación y el
    público en general.

    Para tener acceso al centro de información se utiliza normalmente el
    teléfono, especialmente en los casos de emergencia, pero también
    existen otras vías de comunicación posibles (p. ej., redes
    informáticas, respuesta por escrito a las encuestas, publicaciones).
    Si el servicio telefónico es deficiente, el centro podrá actuar por
    consulta directa con las personas visitadas o facilitando material
    escrito sobre temas concretos.

    Para que el asesoramiento sea fiable habrá que basarlo en un acopio
    continuo y sistemático de datos y en la evaluación de los mismos por
    el personal del centro, respaldado por la experiencia local. Toda la
    labor de información y asesoramiento deberá adaptarse a las
    circunstancias concretas de la presunta intoxicación, teniendo en
    cuenta por ejemplo si es de carácter agudo o crónico, así como al
    estado de la persona afectada, tomando en consideración el tipo de
    pregunta y los conocimientos técnicos sobre la intoxicación del que la
    formula. Aunque muchas de las preguntas ordinarias pueden ser
    atendidas por enfermeras, farmacéuticos u otros especialistas
    debidamente adiestrados, es esencial que lo hagan bajo la supervisión
    de un médico especializado en toxicología.

    El servicio de información debe estar abierto día y noche todos los
    días de la semana a lo largo del año. En la sección 2 se dan más
    detalles sobre la función informativa de los centros.

     Tratamiento de los pacientes

    Aunque el centro de información toxicológica puede tener su propia
    unidad de toxicología clínica o de tratamiento, los sujetos
    intoxicados pueden recibir asistencia en establecimientos médicos muy
    diversos, ya que cada centro suministra información a una zona mucho
    más extensa que la tributaria de un determinado servicio de
    toxicología clínica. En el diagnóstico y el tratamiento de las
    intoxicaciones pueden participar numerosos tipos diferentes de
    personal médico y paramédico. Muchos accidentes de intoxicación
    sobrevienen en el hogar, en el lugar de trabajo o en zonas rurales,
    lejos por lo general de un establecimiento de asistencia médica. A
    veces, la primera persona que entra en contacto con la víctima - o la
    presunta víctima - de una intoxicación carece totalmente o casi
    totalmente de formación médica. Importa, pues, facilitar una
    información apropiada para hacer frente a cada situación. Hay que
    confirmar que se ha producido realmente una intoxicación, cerciorarse
    de que pueden aplicarse medidas eficaces de primeros auxilios y
    averiguar si se necesita algún tratamiento y, en caso afirmativo, de
    qué tipo. La misión del centro es proporcionar esa información y
    asesorar sobre los diferentes aspectos del diagnóstico y del
    tratamiento en consonancia con el nivel de conocimientos del
    demandante.

    Es esencial que los centros de información toxicológica estén
    estrechamente vinculados a establecimientos asistenciales destinados a
    los intoxicados y que el personal médico de cada centro participe en
    el tratamiento de las intoxicaciones. Esta estrecha asociación entre

    los servicios de información toxicológica y los de tratamiento de los
    intoxicados facilita la indispensable actualización y expansión de los
    datos sobre el diagnóstico y el tratamiento de los casos locales,
    favorece el seguimiento detallado de los pacientes y estimula las
    indispensables investigaciones sobre toxicología humana y tratamiento
    de las intoxicaciones.

    Sería muy conveniente que cada país o zona con gran densidad de
    población dispusiera al menos de un servicio de toxicología clínica
    dedicado exclusivamente al tratamiento de los casos de intoxicación y
    ubicado en un hospital capaz de facilitar una amplia gama de
    servicios, entre ellos la asistencia intensiva. Los servicios de
    toxicología clínica desempeñan una función médica especializada en el
    tratamiento de las intoxicaciones, contribuyendo a mejorar la
    identificación de las toxinas y la evaluación de sus efectos, a
    aclarar los mecanismos y la cinética de los diferentes tipos de acción
    tóxica y a evaluar nuevos métodos diagnósticos y terapéuticos. También
    desempeñan una importante función en la evaluación de la eficacia
    clínica de los antídotos. En la sección 3 se trata con más detalle de
    las instalaciones clínicas.

    Puede ser necesario prever el traslado rápido de los pacientes graves
    al servicio de tratamiento o de los médicos a la cabecera de los
    pacientes que no sea posible transportar. Los centros de información
    toxicológica deben estar al corriente de las disponibilidades de
    ambulancias - y, posiblemente, de helicópteros y aviones - para el
    transporte de los parientes que necesiten cuidados intensivos. Algunas
    ambulancias u otros vehículos podrán equiparse especialmente para
    transportar los pacientes graves al servicio hospitalario apropiado.
    En los casos de emergencia será indispensable también la coordinación
    con los servicios de policía de tráfico a fin de acelerar el
    transporte de los intoxicados. Asimismo habrá que prever el envío
    rápido de antídotos y de muestras de laboratorio, coordinado a ser
    posible por el centro de información toxicológica.

     Servicios de laboratorio

    El diagnóstico, la evaluación y el tratamiento de ciertos tipos de
    intoxicación requieren un servicio de laboratorio con medios para
    realizar análisis toxicológicos e investigaciones biomédicas. Este
    servicio es especialmente importante para los establecimientos médicos
    que tratan casos de intoxicación, ya que sin datos analíticos no es
    posible enfocar como es debido muchos problemas toxicológicos. Esos
    datos se requieren sobre todo para formular el diagnóstico y respaldar
    las decisiones sobre el empleo de diferentes métodos terapéuticos con
    miras a mejorar el pronóstico. El servicio de laboratorio permite
    también determinar la cinética de la toxina, y en particular sus
    características de absorción, distribución, metabolismo y eliminación.
    También son indispensables los datos analíticos a efectos de
    investigación y de Vigilancia de las poblaciones expuestas a tóxicos
    químicos. Un servicio de laboratorio como el que aquí se propugna
    permitirá identificar, caracterizar y cuantificar sustancias tóxicas
    en muestras tanto biológicas como no biológicas, por ejemplo en

    humores corporales como sangre y orina, en el pelo y las uñas y en
    residuos presentes en lugar de la intoœicación, así como toxinas
    naturales y sustancias presumiblemente venenosas.

    Si ya se dispone de una instalación general de laboratorio, podrán
    aplicarse algunas directrices generales para establecer un servicio de
    este tipo, adaptando a las circunstancias locales las especificaciones
    para ciertos análisis. Cabe prever dos niveles de funcionamiento. El
    primero consistiría en dar un servicio relativamente restringido pero
    con una distribución más amplia, basado principalmente mediante
    sencillas pruebas de coloración,  inmunoensayo y cromatografía en capa
    delgada. En el manual de IPCS se detallan las técnicas ensayadas en la
    práctica para su empleo en esta primera fase1 La segunda fase
    respalda la primera pero es de un nivel superior, pues comprende una
    gama completa de análisis basados en técnicas muy variadas. Los
    laboratorios que actúan en este nivel deben estar dispuestos a servir
    de laboratorio de referencia, confirmando los resultados de las
    pruebas de detección y haciendo trabajos de control de la calidad y
    desarrollo metodológico. Convendría establecer un vínculo entre los
    laboratorios en sectores tales como el adiestramiento, la
    investigación y la garantía de la calidad.

    Las pruebas analíticas deben seleccionarse atendiendo a su necesidad
    clínica comprobada y deben estar:

    *    respaldadas por un suministro apropiado de productos de
         referencia;

    *    respaldadas por un buen suministro de artículos fungibles, en
         particular reactivos, y por acuerdos apropiados para el
         mantenimiento;

    *    basadas en procedimientos analíticos prácticos que permitan
         obtener resultados en un plazo razonable.

    Para el laboratorio puede resultar económico y conveniente emprender
    ciertas actividades afines, como la prestación de servicios para
    vigilar el empleo terapéutico de los medicamentos, hacer frente a la
    exposición laboral a las sustancias químicas y detectar el uso
    indebido de drogas, ya que esos servicios requieren competencias
    similares y pueden facilitarse con el mismo equipo o con un equipo
    análogo.

    Hay que tomar precauciones adecuadas para proteger al personal de
    laboratorio de ciertos riesgos para la salud (p. el., hepatitis e
    infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH) asociados
    a la manipulación de muestras biológicas.


                   

    1 Flanagan R J et al. Basic analytical toxicology. Ginebra,
    Organización Mundial de la Salud, 1995.

    Todo laboratorio debe contar con el personal y el equipo necesarios
    para practicar los análisis que resulten esenciales en los casos de
    intoxicación registrados en el país o la región. Por consiguiente, el
    servicio de análisis toxicológicos deberá comprender por lo menos un
    analista especializado y un asistente, aunque necesitará más personal
    a medida que aumente el número de técnicas utilizadas y de análisis
    practicados. Los análisis directamente relacionados con el tratamiento
    de personas intoxicadas deben estas disponibles durante las 24 horas
    del día.

    La ubicación del laboratorio en el mismo emplazamiento del centro de
    información toxicológica y del servicio de tratamiento ofrece
    considerables ventajas desde el punto de vista de la colaboración
    interdisciplinaria. Muchos países carecen de laboratorios de
    toxicología adecuados, y en tales casos puede ser necesario combinar
    el servicio de toxicología analítica clínica con los de medicina
    legal, toxicología laboral, vigilancia del empleo terapéutico de
    medicamentos, uso indebido de contaminantes alimentarlos o de
    sustancias químicas, y toxicología veterinaria. En la sección 4 se dan
    más detalles sobre los servicios de laboratorio.

     Enseñanza y adiestramiento

    La experiencia adquirida por el centro de información toxicológica
    puede constituir una importante fuente de datos toxicológicos de
    origen humano o animal. La aplicación y la transmisión de esos
    conocimientos son vitales para mejorar la prevención y el tratamiento
    de las intoxicaciones. Así pues, el centro tiene una responsabilidad
    educativa que se extiende desde el adiestramiento de los médicos y
    demás profesionales de la salud llamados a tratar casos de
    intoxicación hasta la información de la población local y de los
    medios de comunicación. En ulteriores secciones de estas directrices
    se dan consejos sobre las necesidades de los centros en materia de
    adiestramiento y sobre sus funciones de enseñanza y formación
    profesional.

     Toxicovigilancia

    La toxicovigilancia, función esencial de los centros es un proceso
    activo de identificación y evaluación de los riesgos tóxicos en una
    comunidad y de evaluación de las medidas adoptadas para reducir o
    eliminar esos riesgos. El análisis de las preguntas que reciben los
    centros permite identificar las circunstancias, poblaciones y
    sustancias tóxicas más probables y detectar peligros ocultos. Desde el
    punto de vista de la toxicovigilancia, la función del centro consiste
    en alertar a las autoridades, en particular las de salud, a fin de que
    adopten las medidas preventivas y reglamentarias requeridas. El
    centro, por ejemplo, puede registrar un número elevado de casos de
    intoxicación por un producto recientemente introducido en el mercado
    local, así como los casos observados en un grupo concreto de población
    (p. ej., intoxicaciones por analgésicos en niños) o los sobrevenidos
    en circunstancias especiales (p. ej., intoxicaciones por monóxido de
    carbono causadas por estufas en mal estado) o en determinados momentos

    del año (p. ej., envenenamientos por setas en el otoño o mordeduras de
    serpiente en el verano). Solamente ahora empieza a reconocerse en
    todas partes esta función capital de los centros de información
    toxicológica, que les permite hacer una contribución importantísima a
    la prevención de intoxicaciones gracias a su colaboración con las
    autoridades sanitarias o de otro tipo. En la sección 5 se dan más
    detalles sobre este aspecto de sus actividades.

     Prevención

    Sobre la base de sus observaciones y experiencia, el centro de
    información toxicológica puede contribuir de varias maneras a la
    prevención de las intoxicaciones:

    *    señalando a las autoridades responsables las circunstancias en
         las que hay un riesgo elevado de intoxicaciones, a fin de que
         puedan adoptarse medidas preventivas adecuadas tales como alertar
         a los usuarios de diferentes sustancias químicas tóxicas respecto
         a los peligros que corren, promulgar reglamentos o leyes para
         controlar las etiquetas de los productos tóxicos o los envases
         utilizados, reduciendo así el riesgo de exposición a sustancias
         tóxicas, o modificar o retirar del mercado los productos;

    *    proponiendo a los fabricantes que utilicen fórmulas menos tóxicas
         y mejoren el empaquetado y la rotulación de sus productos;

    *    informando al público en general, así como a ciertos grupos
         especialmente expuestos, sobre los riesgos confirmados o
         emergentes que amenazan a la comunidad a consecuencia de la
         utilización, el transporte, el almacenamiento y la evacuación de
         ciertas sustancias químicas o toxinas naturales, y dando
         orientaciones sobre la manera de evitar la exposición a esas
         sustancias o los accidentes resultantes; cabe utilizar ciertos
         medios (folletos, prospectos, carteles, programas educativos y
         campañas en los medios de comunicación), cuidando de no suscitar
         temores injustificados y teniendo debidamente en cuenta las
         circunstancias psicosociales y culturales locales;

    *    alertando a los profesionales de la salud respecto a ciertos
         riesgos tóxicos. 

    En la sección 5 se dan más detalles sobre las funciones de los centros
    de información toxicológica en la prevención de las intoxicaciones.

     Información sobre medicamentos y farmacovigilancia

    Los médicos deben tener la posibilidad de recibir asesoramiento sobre
    los efectos terapéuticos o adversos de los medicamentos, y en algunos
    países existen centros de asistencia farmacéutica que facilitan esa
    información especializada. Los centros de información toxicológica se
    hacen eco automáticamente de los problemas planteados por las
    reacciones medicamentosos adversas y los efectos secundarios, y tanto
    los médicos como el público pueden recurrir a ellos para recabar

    consejos sobre dosificación y sobre efectos adversos de las dosis
    terapéuticas. Las preguntas pueden versar también sobre posibles
    contraindicaciones, por ejemplo sobre si está indicado o no un
    medicamento en el embarazo o en un sujeto con antecedentes de
    trastornos hepáticos o renales. Por consiguiente« los centros de
    información toxicológica están llamados a contribuir a la
    farmacovigilancia en colaboración con otras instituciones establecidas
    al efecto. En los países en desarrollo, el buen aprovechamiento de los
    recursos aconseja integrar en un solo servicio la información sobre
    medicamentos y tóxicos.

     Sustancias susceptibles de abuso

    Todos los centros de información toxicológica reciben preguntas sobre
    sustancias que entrañan un riesgo de abuso, en particular sustancias
    de origen natural (p. ej., cocaína), productos químicos con
    aplicaciones concretas (p. ej., disolventes), medicamentos (p. ej,,
    anfetaminas) y drogas fabricadas ilícitamente para su consumo abusivo.
    Los laboratorios de análisis reciben cada vez más solicitudes de
    identificación de esas sustancias susceptibles de abuso. En los
    centros de toxicología clínica pueden llegar al 10% los pacientes con
    intoxicaciones por sustancias de este tipo; mientras que en algunos
    casos puede tratarse de una mezcla de sustancias, en otros los efectos
    de una sustancia pueden enmascarar a los de otra.

    Una de las funciones de un centro de información toxicológica es
    facilitar datos sobre sustancias susceptibles de abuso y, si es
    necesario, someter las preguntas o los casos a instituciones o
    autoridades que se ocupan de otros aspectos de este problema. El
    centro debe estar capacitado para reconocer los signos y síntomas del
    abuso de sustancias, instituir el tratamiento de emergencia en un caso
    de sobredosis y hacer frente a los síntomas de abstinencia. Asimismo
    debe estar al corriente de los establecimientos asistenciales
    disponibles para los pacientes que necesitan rehabilitación o desean
    abandonar la toxicomanía. También hay que prever asesoramiento para
    los familiares y amigos de los toxicómanos con el fin de que aprendan
    a identificar los signos de la intoxicación y las sustancias
    implicadas.

     Toxicología del medio ambiente

    Al público le preocupan cada vez más los posibles efectos nocivos de
    los tóxicos químicos presentes en los alimentos, en ciertos artículos
    de consumo, como los cosméticos, y en el medio ambiente (aire, agua y
    suelo). Muchas personas se preguntan si una exposición a contaminantes
    puede dar lugar a intoxicaciones crónicas, si sus efectos son
    acumulativos y si puede dejar secuelas a largo plazo. Por otra parte,
    los efectos dañinos en especies subhumanas, independientemente de que
    sean agudos o crónicos, suscitan una inquietud creciente tanto en el
    público como en la comunidad científica. De ahí que se recurra a los
    centros de información toxicológica, particularmente en los países
    donde no existe ninguna otra fuente accesible de información sobre
    sustancias químicas tóxicas, para que faciliten datos sobre los

    efectos de los contaminantes ambientales, sobre los riesgos derivados
    de los residuos tóxicos y sobre los niveles inocuos de sustancias
    químicas en el medio ambiente, en los alimentos y en otros artículos
    de consumo.

    Los centros de información toxicológica pueden contribuir en gran
    medida a cuantificar las relaciones entre la exposición a las
    sustancias químicas tóxicas y los signos clínicos de intoxicación
    observados (inclusive las secuelas a largo plazo). Para ello, deberán
    colaborar estrechamente con los médicos, en particular los generales o
    los del trabajo, así como con los servicios de consulta de los
    hospitales y con las clínicas prenatales y posnatales, todos los
    cuales se encuentran bien situados para observar las posibles
    manifestaciones clínicas y secuelas de la exposición a sustancias
    químicas. A los médicos en ejercicio habrá que facilitarles más datos
    sobre los posibles efectos de la exposición a contaminantes
    ambientales, así como información sobre las clases de muestras
    biológicas o de otro tipo que conviene recoger y analizar. Habrá
    asimismo que establecer mecanismos para el acopio sistemático, la
    validación y el seguimiento de los datos, que siempre deben ser
    comparables en el plano nacional y en el internacional a fin de que
    sean de provecho para todos.

     Planes de contingencia para incidentes y catástrofes de origen
     químico

    Los centros de información toxicológica pueden ayudar a hacer frente a
    los accidentes o catástrofes de origen químico facilitando datos
    apropiados en las situaciones de emergencia y participando activamente
    en los planes de contingencia y en las actividades de educación y
    adiestramiento. Asimismo deberán participar en los estudios de
    seguimiento epidemiológico y, cuando proceda, en otros trabajos de
    investigación, colaborando y cooperando al efecto con otros órganos
    interesados en la prevención y lucha contra los accidentes. El centro
    nacional o regional de información toxicológica puede encargarse de
    centralizar y coordinar esas actividades.

    En la sección 6 se expone con más detalle la función de estos centros
    y la respuesta a los accidentes o catástrofes de origen químico.

     Cooperación y relaciones mutuas

    A fin de prestar un servicio eficaz de información y contribuir a
    prevenir y tratar los efectos nocivos de las sustancias químicas
    tóxicas en la salud humana y el medio ambiente, los centros deben
    cooperar estrechamente con sectores muy diversos y, en particular, con
    diferentes especialistas médicos. Importa asimismo fomentar las
    relaciones con las instituciones profesionales y sociales que puedan
    facilitar la difusión eficaz de datos por estos centros. Los
    especialistas en botánica y zoología, por ejemplo, podrán ayudar a
    identificar rápidamente especies vegetales o animales venenosas.
    También habrá que colaborar con empresas industriales y comerciales
    que fabriquen, importen o manejen sustancias químicas, así como con

    diferentes instituciones de investigación, organizaciones de
    consumidores y agrupaciones sindicales.

    Importa mantener contactos con los ministerios de salud y con toda
    clase de instituciones y servicios sanitarios, en particular
    departamentos hospitalarios, médicos generales, pediatras,
    farmacéuticos, médicos forenses y expertos en medicina legal, médicos
    del trabajo, epidemiólogos, expertos en tecnología de la información,
    sociedades científicas y autoridades de salud locales y centrales.
    También es importante que los centros de información toxicológica
    colaboren con otros organismos oficiales (p. ej., ministerios de
    agricultura, medio ambiente, trabajo, industria, comercio y
    transporte) y con asociaciones de protección de los consumidores.

    Es útil mantener una buena relación con la prensa, la radio y la
    televisión, ya que estos medios desempeñan un papel fundamental en la
    información del público. La publicación o retransmisión de mensajes
    educativos sobre prevención de las intoxicaciones puede formar parte
    de un proceso general de educación sanitaria, y los centros de
    información toxicológica tendrían en ese caso que facilitar los datos
    apropiados a los medios de comunicación. La función de éstos es
    todavía más importante cuando se produce un incidente importante de
    origen químico, en cuyo caso los centros de información toxicológica y
    los servicios de emergencia tendrán que darles un asesoramiento
    completo y adecuado a fin de que el público reciba toda la información
    esencial sin alarma o temores infundados. En una u otra función, los
    medios de comunicación tendrán que comprobar la veracidad de la
    información difundida, a fin de no dar pábulo a exageraciones o
    especulaciones infundadas. El contacto regular entre los medios de
    comunicación y los centros de información toxicológica hará que esta
    relación se base en la confianza mutua.

    Análoga importancia tiene el contacto entre los propios centros de
    información toxicológica, tanto en el plano nacional como en el
    internacional. Este contacto podrá establecerse directamente o a
    través de asociaciones científicas o profesionales nacionales y
    regionales, así como por conducto de la Federación Mundial. Otro medio
    de contacto son los congresos y reuniones nacionales e
    internacionales. Entre los sectores más importantes de colaboración
    internacional figuran el intercambio de datos sobre casos, productos y
    sustancias en formularios comparables, la evaluación de antídotos, el
    control de la calidad, la formación profesional, la respuesta a los
    accidentes graves y las investigaciones.

    Ventajas de los centros

    Los servicios de los centros de información toxicológica entrañan
    considerables ventajas directas para la salud, gracias a la reducción
    de la morbilidad y la mortalidad por intoxicaciones y a las
    importantes economías que puede hacer la comunidad en el gasto
    sanitario. Es posible, en efecto, identificar rápidamente los casos de
    exposición a sustancias químicas que no conllevan riesgo tóxico
    alguno, evitando así gastos superfluos de asistencia médica y

    transporte. También es posible reconocer rápidamente los casos leves
    de intoxicación que pueden tratarse con sencillas medidas de primeros
    auxilios o personal médico extrahospitalario, al par que se puede
    asesorar a los médicos sobre el tratamiento de casos leyes que pueden
    atenderse en establecimientos de asistencia médica general. Los casos
    graves, que pueden requerir instalaciones y medios de tratamiento
    sumamente especializados, se envían directamente a los hospitales que
    disponen de esos recursos, evitando así retrasos y despilfarros en los
    centros de tratamientos ordinarios. Coordinando las reservas se
    facilita la disponibilidad de antídotos específicos, agentes
    terapéuticos y equipo médico, evitando gastos y ahorrando al mismo
    tiempo vidas. Los centros pueden contribuir también a evitar que se
    utilicen sin necesidad antídotos especiales y tratamientos complejos y
    caros.

    El acceso a la información y el asesoramiento de los centros de
    información toxicológica estimula a las comunidades locales a
    intensificar sus esfuerzos con miras a evitar las intoxicaciones. Los
    centros contribuyen a que se observen ciertos requisitos relativos al
    control y la regulación de las sustancias químicas, en particular en
    materia de envase y etiquetado de los productos. Gracias a sus
    actividades de observación y evaluación de los riesgos y fenómenos
    tóxicos en la comunidad, se encuentran bien situados para advertir
    aumentos repentinos e inesperados en la incidencia de las
    intoxicaciones y alertar a las autoridades llamadas a tomar las
    medidas necesarias. Su campo de acción puede limitarse a ciertos
    sectores laborales o abarcar toda la comunidad. Al mejorar la
    prevención, se reduce indirectamente el costo de las intoxicaciones
    para la comunidad en su conjunto. El asesoramiento de los centros en
    caso de grandes catástrofes de origen químico contribuirá a reducir
    las consecuencias para la salud humana, aprovechar al máximo los
    limitados recursos médicos disponibles y evitar que se repitan
    accidentes análogos. La educación y la formación profesional
    impartidas en los centros permite al público en general y a los
    profesionales de la salud reconocer y evitar los peligros de las
    intoxicaciones y adoptar medidas eficaces cuando éstas sobrevienen.

    Los datos sobre casos reunidos por los centros brindan una base
    epidemiológica a la labor de toxicovigilancia en el ámbito local y
    contribuyen a mejorar el acervo internacional de conocimientos sobre
    toxicología humana y tratamiento de las personas intoxicadas. Mediante
    sus contactos con centros de otros países y regiones, el centro de
    información toxicológica puede obtener datos ya evaluados,
    particularmente sobre antídotos, que le permitirán hacer frente a
    situaciones de emergencia y a otras necesidades con un criterio de
    costo-eficacia. Asimismo podrá identificar riesgos tóxicos ya
    evaluados en otros sitios, lo cual le permitirá adoptar a tiempo las
    medidas preventivas oportunas.

    Conclusiones y recomendaciones

    De acuerdo con la definición de salud de la OMS y con su lema «Salud
    para todos en el año 2000», todo el mundo debe tener acceso a una
    información satisfactoria sobre cómo prevenir y hacer frente a las
    intoxicaciones. Los centros de información toxicológica facilitan esa
    información que constituye una pieza esencial en la capacidad del país
    para garantizar la inocuidad de las sustancias químicas. Las Naciones
    Unidas, en su Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, han
    instado a todos los países a promover el establecimiento de centros de
    información toxicológica dotados de los correspondientes servicios
    clínicos y analíticos que garanticen el diagnóstico y el tratamiento
    rápidos y eficaces de las intoxicaciones, así como de redes de centros
    que permitan hacer frente a las situaciones de emergencia de origen
    químico.

     Establecimiento de un centro de información toxicológica

    Importa que todos los países, independientemente de su extensión o su
    población, dispongan de un servicio de información toxicológica. Lo
    ideal es que haya un centro nacional, completado si es necesario por
    una serie de centros satélites regionales. En los países muy extensos
    o muy poblados, o en los que coexisten grupos lingüísticos diferentes,
    puede ser necesario establecer varios centros regionales que colaboren
    estrechamente entre sí. En general, basta un centro de información
    toxicológica para una población de 5-10 millones de personas, y
    conviene evitar la proliferación de centros de este tipo. En la medida
    en que haya o no otros servicios que faciliten información sobre
    sustancias químicas tóxicas, el centro tendrá que asesorar sobre una
    amplia gama de problemas y los servicios conexos (p. ej., laboratorio)
    tendrán que ser multifuncionales.

    Emplazamiento

    Antes de establecer un centro de información toxicológica,
    especialmente si el país se encuentra aún en desarrollo, habrá que
    hacer una encuesta de las instalaciones médicas existentes para
    determinar el lugar donde conviene ubicarlo en aras de su buen
    funcionamiento, habida cuenta de que para un centro de ese tipo es
    esencial contar con cierto número de profesionales de la salud
    interesados en la toxicología humana. Si es posible, el centro se
    instalará en un hospital importante con servicios de urgencia y de
    cuidados intensivos, además de biblioteca y laboratorio. Conviene
    vincularlo directamente al departamento del hospital en el que se
    acojan los casos de intoxicación, a fin de facilitar el reclutamiento
    de personal con experiencia e interés por el problema de las
    sustancias tóxicas. Casi siempre es posible ampliar los servicios de
    laboratorio del hospital para que puedan practicarse en ellos análisis
    toxicológicos y pruebas apropiadas de control de la calidad. El
    emplazamiento en un hospital universitario o en un instituto de
    toxicológicos de salud pública puede tener también ciertas ventajas.
    Ahora bien, cualquiera que sea el lugar elegido, habrá que prever un
    funcionamiento ininterrumpido - día y noche - del servicio.

    Posibilidades de desarrollo

    Todo centro de información toxicológica necesita un mínimo de
    instalaciones y recursos para desarrollar sus actividades en
    condiciones óptimas; ahora bien, más vale tener un modesto servicio
    que pueda ampliarse en el futuro que no tener nada. Es posible que al
    principio el personal no pueda estar en funciones durante las 24 horas
    del día y que haya que llegar a un acuerdo con otro servicio existente
    (p. ej., el departamento de urgencia del hospital) para que coopere en
    ciertas ocasiones. En cualquier caso, el objetivo será establecer un
    servicio que facilite una información ininterrumpida durante las 24
    horas del día, a razón de siete días por semana a lo largo de todo el
    año y con acceso permanente a un médico especializado en toxicología,
    y ese objetivo debe alcanzarse lo antes posible. Las instalaciones de
    tratamiento y de laboratorio del hospital pueden ampliarse más
    adelante para ocuparse de los casos de intoxicación. La sección de
    información del centro deberá cooperar estrechamente con los clínicos
    y los especialistas de laboratorio, pero deberá mantenerse como unidad
    independiente por estar llamada a prestar servicio a una comunidad
    mucho más vasta que la atendida por el hospital y quizá incluso a toda
    la población del país.

    Personal

    El centro debe contar con un equipo multidisciplinario de
    especialistas en información toxicológica,1 dirigido por médicos
    expertos en toxicología. El equipo puede estar constituido por
    médicos, enfermeras, analistas, farmacéuticos, veterinarios y
    especialistas en una amplia variedad de disciplinas, tales como
    biología, química, medicina y farmacología. Los miembros del equipo
    deben estar secundados por documentalistas, así como por los técnicos
    en informática y ciencias de la información que puedan requerirse en
    función de las circunstancias y funciones del centro. El especialista
    en información toxicológica colabora en la preparación y el suministro
    de información y asesoramiento especializados sobre la prevención y el
    tratamiento de las intoxicaciones; aunque su formación técnica o
    científica puede variar, por la índole de sus funciones requiere un
    adiestramiento específico que en algunos países conlleva algún título
    o diploma. Los especialistas en información toxicológica deben
    trabajar bajo la supervisión de un toxicólogo médico. Estos miembros
    de equipo encargados de responder a las preguntas deben tener buenos
    conocimientos de toxicología y otras disciplinas científicas afines y
    mantenerse además en contacto regular con los servicios analíticos y
    de tratamiento. Los médicos que forman parte del equipo se ocuparán de
    tratar directamente los casos de intoxicación.

                   

    1 La expresión «especialista en información toxicológica» designa en
    estas directrices a todos los miembros del personal de los centros de
    información toxicológica que participan en la prestación del servicio
    informativo.

    El personal médico de los servicios de urgencia, cuidados intensivos y
    tratamiento podrá trabajar a tiempo parcial en el servicio de
    información, al que aportará su experiencia. Cada vez se reconoce más
    la necesidad de que los centros tengan la posibilidad de recibir
    asesoramiento psiquiátrico, especialmente útil cuando tienen que
    ocuparse de tentativas de suicidio, utilización de venenos por
    psicópatas y abuso de sustancias, así como para el tratamiento de
    ciertos sujetos intoxicados. La psiquiatría puede dar asimismo
    orientaciones útiles para hacer frente a situaciones de emergencia (p.
    ej., grandes catástrofes de origen químico) sin provocar pánico.

    Por supuesto, es esencial una buena administración. En algunos centros
    bien establecidos, el director administrativo tiene a su cargo todas
    las cuestiones de gestión y financiación, lo cual permite que el
    director médico pueda consagrarse a la supervisión científica de las
    actividades. En todos los centros se requiere algún tipo de respaldo
    administrativo, así como suficiente personal de secretaría.

    Las plantillas de personal de diversas categorías deben ser
    suficientes para poder dar en todo momento un servicio adecuado y
    continuo. Aunque la frecuencia de las preguntas puede variar a lo
    largo del día, conviene que haya siempre dos especialistas en
    información toxicológica para contestarlas. También se necesitan por
    lo menos tres médicos especialmente adiestrados para asegurar durante
    todo el año un asesoramiento médico continuo.

    Como es esencial contar con personal muy experimentado, la categoría
    profesional del personal del centro debe estar oficialmente reconocida
    por una instancia independiente. Tanto los sueldos como las
    condiciones de trabajo y los incentivos deben ser suficientemente
    atractivos para reducir el trasiego de personal al mínimo. En la
    sección 2 se hacen más recomendaciones sobre las necesidades de
    personal.

    Equipo e instalaciones

    Para que un centro de información toxicológica funcione eficazmente se
    necesita un equipo básico que comprenda el mobiliario de oficina
    adecuado y las instalaciones para conservar datos confidenciales. El
    centro debe contar con locales independientes para responder a las
    consultas telefónicas, atender a los pacientes, preparar
    documentación, celebrar reuniones del personal y desempeñar las tareas
    administrativas y de secretaría. El personal en funciones debe
    disponer de lugares de descanso confortables y bien amueblados. En los
    centros que utilizan material informatizado y bancos de datos en línea
    se necesitarán locales suplementarios y también puede hacer falta una
    instalación de aire acondicionado y regulación de la humedad. Los
    centros deben ofrecer, por supuesto, buenas condiciones de seguridad.

    En la sección 2 se dan detalles sobre el equipo y las instalaciones
    del servicio de información, mientras que en las secciones 3 y 4 se
    indica el material requerido por los servicios de tratamiento y de
    laboratorio, respectivamente.

    Los centros de información toxicológica deben poseer su propia
    biblioteca, así como medios para manipular y reproducir documentos. Es
    esencial que cuenten con líneas telefónicas reservadas y también son
    de desear otros medios de comunicación nacional e internacional tales
    como el télex, la radio de onda corta y, sobre todo, el fax. El fax se
    ha convertido ya en un procedimiento admitido para transmitir
    rápidamente información entre diferentes centros y hospitales, sobre
    todo en casos de emergencia, por lo que debe considerarse como un
    medio auxiliar esencial. También se utiliza cada vez más el correo
    electrónico como medio de comunicación entre centros de lucha contra
    las intoxicaciones e instituciones análogas.

    En la sección 9 se da una lista de los manuales y revistas más o menos
    esenciales pata las secciones de documentación de estos centros, sin
    ignorar que cada centro deberá completar y adaptar esa lista en
    función de sus propias necesidades y actualizarla periódicamente.

    Estatuto jurídico y financiación

    Los centros de información toxicológica deben estar reconocidos
    oficialmente por el gobierno y disfrutar de independencia, estabilidad
    y neutralidad a fin de poder desempeñar eficazmente su función. Todo
    centro debe tener un órgano rector, en el que figuren representantes
    de instancias oficiales y otras autoridades, encargado de dar normas
    de política general y contribuir a recaudar fondos, sin interferir en
    las actividades cotidianas del centro ni comprometer su independencia.
    El centro debe tener un estatuto jurídico que le permita preservar el
    carácter confidencial de los datos que utiliza. El gobierno, que
    representa la principal fuente de financiación, debe respetar la
    independencia y el carácter neutral del centro. La información se debe
    facilitar gratuitamente a quienes la soliciten, particularmente en
    caso de emergencia, aunque en ciertas circunstancias podrá
    establecerse una tarifa apropiada.

    «Centros hermanados»

    A veces puede ser útil «hermanar» centros de países en desarrollo y de
    países desarrollados a fin de facilitar el intercambio de
    documentación y datos sobre intoxicaciones raras, intercambiar
    personal con fines de docencia y adiestramiento y proporcionar
    antídotos, especialmente en situaciones de emergencia. Desde el punto
    de vista de la cooperación técnica entre países en desarrollo,
    conviene también fomentar esos hermanamientos entre los centros ya
    establecidos y los que se vayan creando en esos países. Para que la
    cooperación sea eficaz, los centros deben contar con medios de
    comunicación rápida (teléfono, télex y fax) y concertar acuerdos sobre
    importación rápida de antídotos y otros suministros esenciales en caso
    de emergencia, evitando así trabas burocráticas.

     Intervención de les autoridades nacionales y locales

    La prevención y la lucha contra las intoxicaciones podrían ganar en
    eficacia si las autoridades nacionales y locales tomaran, en caso de
    no haberlo hecho ya, cierto número de medidas apropiadas. Entre ellas
    cabe citar:

    *    reconocimiento oficial por las autoridades oficiales de las
         funciones de los centros de información toxicológica en materia
         de toxicovigilancia y prevención mediante la prestación de
         servicios informativos, respaldada por un apoyo financiero
         adecuado a los centros que facilitan tales servicios;

    *    acceso fácil y garantizado de la comunidad a los servicios
         prestados por los centros de información toxicológica;

    *    establecimiento de vías de comunicación que faciliten el acceso
         rápido de esos centros a las organizaciones y los medios de
         comunicación a los que haya que alertar en caso de riesgos
         tóxicos, inclusive fuera del horario normal de trabajo, y
         asesorar sobre las medidas oportunas para hacerles frente;

    *    adopción de disposiciones que garanticen a esos centros el acceso
         a una información adecuada sobre la composición de los productos
         comerciales y de otro tipo presentes en el mercado local,
         preservando el carácter confidencial de la información;

    *    adopción de disposiciones que garanticen en todo momento el
         carácter confidencial de los datos personales reunidos por un
         centro de información toxicológica;

    *    establecimiento de servicios de toxicología clínica siempre que
         se consideren necesarios;

    *    establecimientos de servicios de análisis toxicológico siempre
         que se consideren necesarios;

    *    organización de medios de educación y cursos sobre toxicología y
         establecimiento de diplomas u otros sistemas apropiados de
         titulación para los especialistas en información de los centros,
         así como para las enfermeras y el personal paramédico de los
         servicios de tratamiento y para los analistas de los laboratorios
         toxicológicos;

    *    reconocimiento oficial de la toxicología médica como disciplina
         de pleno derecho, e incentivación de las instituciones académicas
         para que fortalezcan esta disciplina mediante la creación de
         unidades o departamentos de enseñanza;

    *    promoción del intercambio nacional e internacional de personal y
         de expertos;

    *    promoción del intercambio de muestras biológicas y de otro tipo
         para el análisis correspondiente, e importación y exportación de
         equipo y reactivos químicos;

    *    suministro de antídotos y artículos esenciales para el
         tratamiento de los sujetos intoxicados, y convenios que faciliten
         la importación rápida de ese material en caso de emergencia;

    *    adopción de disposiciones para facilitar el transporte de los
         enfermos en los sitios donde los medios disponibles sean
         insuficientes;

    *    mejoramiento de la infraestructura de comunicaciones en los
         países donde ésta deje que desear; y

    *    establecimiento de mecanismos y medios de registro sistemático y
         seguimiento a largo plazo de los pacientes expuestos a sustancias
         químicas tóxicas.

     Medidas en el ámbito internacional

    La cooperación en el ámbito internacional entre centros de información
    toxicológica, asociaciones nacionales y regionales, organismos
    profesionales competentes, gobiernos y organizaciones internacionales
    en los sectores que se enumeran a continuación puede contribuir en
    gran medida a mejorar la prevención y la lucha contra las
    intoxicaciones:

    *    mejoramiento de las comunicaciones internacionales e intercambio
         de información y experiencia en materia de lucha contra las
         intoxicaciones e intercambio de personal, especialmente con fines
         de educación y adiestramiento;

    *    armonización de las definiciones y criterios aplicables a los
         signos clínicos, síntomas y secuelas de las intoxicaciones y
         establecimiento de escalas de gravedad;

    *    establecimiento de relaciones de comparabilidad entre los métodos
         de recogida, almacenamiento, transporte y análisis de muestras
         biológicas o de otro tipo, y vigilancia de las exposiciones a
         sustancias químicas tóxicas, relacionándolas con las
         manifestaciones de toxicidad y las secuelas observadas;

    *    establecimiento de mecanismos internacionales para recoger,
         validar y analizar datos relacionados con la exposición a
         sustancias químicas tóxicas y con las manifestaciones observadas
         de la intoxicación, inclusive las secuelas tardías;

    *    organización de proyectos de investigaciones en colaboración
         basadas en protocolos aceptados (p. ej., con el fin de evaluar
         antídotos nuevos, aclarar los mecanismos de la intoxicación y
         mejorar las pautas terapéuticas);

    *    establecer vías de comunicación entre unos países y otros que
         permitan facilitar rápidamente antídotos u otros agentes
         terapéuticos o el equipo médico que se solicite en caso de
         incidente o emergencia de origen químico, así como la importación
         y exportación de muestras para análisis cuando sea necesario;

    *    establecimiento de vías de comunicación entre unos países y otros
         para facilitar el acceso rápido a la información sobre incidentes
         o emergencias de origen químico que pueda ser de utilidad para
         decidir si es o no necesario dar la alerta por razones de
         toxicidad.

    II.  Orientaciones técnicas

    2.  Servicios de información

    Organización y funcionamiento

    En la sección 1 de estas directrices se exponen sucintamente el
    cometido y las funciones de un centro de información toxicológica. La
    presente sección tiene por objeto dar orientaciones más detalladas, no
    sólo sobre la organización y el funcionamiento de los centros nuevos
    sino también sobre la mejora de los ya existentes. También se tratará
    aquí de la ubicación, las instalaciones y el equipamiento de esos
    centros, así como de las plantillas de personal. Asimismo se abordarán
    diversos aspectos financieros.

    El buen funcionamiento de un centro de información toxicológica
    presupone la disponibilidad de un volumen suficiente de datos
    evaluados que sirva de base a la labor de asesoramiento. Los datos
    recogidos son de dos tipos: los procedentes de diferentes fuentes
    exteriores, inclusive de otros centros, así como de revistas
    científicas, manuales, informes y fichas de información, y los que se
    obtienen en el curso de la labor informativa del centro y del
    seguimiento de los casos de intoxicación notificados.

    Para los centros es esencial disponer de datos sobre medicamentos y
    otros productos comerciales locales, así como sobre las toxinas
    naturales producidas por plantas u animales venenosos en la zona. Es
    posible que el centro tenga que identificar tabletas, cápsulas,
    plantas y hongos, así como insectos y otros animales. Cada centro
    utiliza datos recopilados de diversas fuentes para incorporarlos a la
    documentación destinada a su propio personal. Esta documentación
    proporcionará al personal del centro información acorde con las
    circunstancias locales o nacionales y apropiada para responder a las
    preguntas que recibe. El centro dispone así de un acervo excepcional
    de conocimientos indispensables para el servicio de información que
    presta.

    Los centros deben establecer un mecanismo de acceso a datos
    pertinentes sobre los productos comerciales de distintos fabricantes e
    importadores; tales datos deberán actualizarse periódicamente,
    preservando al mismo tiempo su carácter confidencial. También es
    esencial establecer un sistema de acceso rápido a informaciones sobre
    productos extranjeros. Es necesario disponer de datos sobre la
    composición, el envasado y la forma comercial de cada producto con
    suficiente detalle para poder identificarlo, evaluar su toxicidad y
    conocer sus efectos a largo plazo.

    Particularmente importante es la documentación preparada por el propio
    centro sobre ciertos aspectos de las intoxicaciones por productos
    químicos y de otro tipo, prestando especial atención a la toxicidad,
    los síntomas y el tratamiento. Hay que tener muy en cuenta a este
    respecto la experiencia previa sobre los casos de intoxicación por
    determinados productos químicos o de otro tipo. Hay que incorporar a

    la documentación datos sobre casos clínicos en los que se recojan las
    circunstancias del accidente, la historia clínica de cada sujeto y la
    evolución completa del caso. Asimismo habrá que hacer un acoplo
    sistemático de datos sobre las preguntas que recibe el centro y sobre
    la información clínica correspondiente: el centro dispondrá así de una
    base excepcional de información toxicológica que puede ser sumamente
    útil para el diagnóstico y el tratamiento. Para sacar el máximo
    provecho de los datos sobre casos, habrá que consignar todos los
    detalles sobre la situación inicial y el seguimiento. El intercambio
    de esta información entre distintos centros, tanto en el ámbito
    nacional como en el internacional, dará mucha más eficacia a los
    servicios que prestan. Es esencial utilizar un formulario estándar
    para notificar los datos sobre casos y establecer un mecanismo
    apropiado para su recogida y análisis (véase el anexo 5).

    Además, los centros deben reunir (y actualizar periódicamente)
    información sobre establecimientos de salud y otros recursos e
    instalaciones de interés en la región o el país. Esta información debe
    abarcar los servicios de diagnóstico y tratamiento existentes, y en
    particular sobre ciertos servicios terapéuticos especializados tales
    como centros de diálisis, cámaras de oxígeno hiperbárico y servicios
    de toxicología clínica; laboratorios de análisis, con indicación de
    los métodos analíticos que utilizan; medios para el traslado urgente
    de los pacientes; dispensarios de antídotos con indicación de su
    disponibilidad; y otros servidos médicos y no médicos con funciones
    conexas.

    Todo centro de información toxicológica debe poseer su propia
    biblioteca, que podrá estar vinculada a otra biblioteca médica o
    universitaria. Ciertos libros y publicaciones deben estar siempre a
    disposición del personal en el propio centro, mientras que otros
    pueden guardarse en alguna biblioteca médica local a la que los
    interesados puedan tener acceso inmediato. En la sección 9 se da una
    lista de obras y revistas seleccionadas que pueden constituir el
    respaldo bibliográfico del centro.

    El mejoramiento de los métodos de recogida, almacenamiento,
    recuperación y análisis de la información que requieren los centros
    puede aportar a éstos grandes ventajas. La informatización constituye
    una medida muy valiosa a esos efectos, y la mayor parte de los centros
    bien establecidos tienen su propio ordenador. El IPCS ha establecido
    un «módulo» de documentación informatizado, denominado IPCS INTOX,
    para ayudar a los centros a desarrollar sus propios sistemas de
    información toxicológica. En el anexo 1 se hace una descripción
    sumaria del módulo IPCS INTOX.

     Planificación de un centro de información toxicológica

    La identificación de los principales riesgos tóxicos existentes en la
    comunidad local permite determinar las actividades en las que un
    centro de información toxicológica debe consagrarse inicialmente (p.
    ej., intoxicaciones por plaguicidas). Para seleccionar los
    emplazamientos más satisfactorios desde el punto de vista de los

    criterios antes mencionados habrá que revisar todas las instalaciones
    existentes. Ahora bien conviene tener en cuenta que las condiciones
    fundamentales para el buen éxito del centro son el entusiasmo y el
    interés por la toxicología humana de un grupo de profesionales de la
    salud conscientes del problema que plantean las intoxicaciones en su
    país y dispuestos a hacerle frente.

    Al planificar un centro de información toxicológica habrá que tener
    muy en cuenta las siguientes cuestiones:

    *    ¿Van a prestarse inicialmente los servicios a los médicos, a los
         veterinarios o al público en general? ¿Funcionará el servicio 
         durante las 24 horas del día desde el principio? ¿Cómo se va a 
         ampliar más tarde? ¿Cómo se dará cuenta de su existencia a la 
         población de usuarios?

    *    ¿Qué personal se necesitará inicialmente y en una fase ulterior?
         ¿Cómo entrará en contacto el centro con el personal necesario y
         procederá a contratarlo?

    *    ¿Son suficientes el servicio telefónico y los demás sistemas de
         comunicación existentes?

    *    ¿Cómo reunirá el centro toda la gama de datos necesarios para
         prestar el servicio de información?

    *    ¿Cómo se evaluará la fiabilidad, la precisión y la utilidad de
         los datos?

    *    ¿Cómo se recopilarán y registrarán los datos y cómo se
         almacenarán con miras a disponer rápidamente de ellos cuando se
         necesiten?

    *    ¿Cómo se utilizarán y actualizarán los datos? ¿Quiénes tendrán
         acceso a cada tipo de datos y quiénes tendrán autoridad para
         modificar el procedimiento de archivo?

    Además, antes de que el centro inicie sus actividades, habrá que:

    *    obtener un respaldo bibliográfico esencial (véase la secciónœ9);

    *    dar un adiestramiento básico al personal que va a trabajar en el
         centro (véase la página 25);

    *    imprimir formularios (en el idioma local) para recoger
         información sobre los productos comerciales locales y llevar un
         registro de las preguntas dirigidas al centro, con casillas
         especiales para el seguimiento de llamadas y casos (véase la
         sección 8); y

    *    sobre la base de la información local, establecer un fichero de
         las sustancias químicas utilizadas en los productos comerciales
         locales, inclusive medicamentos, de las toxinas naturales locales
         y de los servicios médicos y analíticos conexos disponibles en el
         país (véase más adelante y la sección 8).

     Funcionamiento de un centro de información toxicológica

    Cuando el centro esté en condiciones de iniciar sus actividades (es
    decir, de dar servicios de información para casos de emergencia), los
    usuarios deberán tener acceso a él día y noche. Durante el periodo
    inicial, y antes de tener completa la plantilla de personal, podrá
    recabar en ciertas ocasiones ayuda de los servicios de urgencia o
    asistencia intensiva ya existentes.

    Por razones éticas y comerciales, gran parte de la información que
    pasa por los centros de información toxicológica, en particular la
    relativa a productos manufacturados y a pacientes concretos, deberá
    considerarse confidencial. La responsabilidad de la manipulación
    correcta de dicha información incumbe al director médico y,
    eventualmente, a ciertos miembros del personal como los especialistas
    en información que reciben los datos en los casos de emergencia.

    Una de las principales funciones del centro consiste en identificar
    rápidamente los tóxicos o los tipos de tóxicos causantes de una
    situación de emergencia. Para que puedan tomarse las medidas
    apropiadas, habrá que identificar inmediatamente la constitución, el
    origen, los usos y la toxicidad de los medicamentos, sustancias
    químicas, plantas o animales implicados.

    Información sobre productos comerciales

    La mayor parte de los centros existentes han iniciado sus actividades
    estableciendo un fichero de información básica sobre todas las
    sustancias tóxicas o toxinas naturales presentes en la zona o el país.
    Aunque este tipo de información puede actualmente almacenarse en un
    ordenador, con lo que resulta luego fácilmente accesible, el uso de
    fichas sigue siendo recomendable para la identificación inicial de las
    sustancias tóxicas en los centros de nueva creación. Como más adelante
    puede adoptarse un sistema informatizado, conviene que el sistema de
    fichas contenga toda la información necesaria, registrada de manera
    que ulteriormente pueda transferirse al ordenador. En el anexo 4 puede
    verse el formulario recomendado en el módulo IPCS INTOX para la
    recogida y el almacenamiento de datos sobre productos comerciales.

    Tanto en el fichero tradicional como en el del ordenador deben figurar
    todos los productos comerciales (medicamentos, artículos de uso
    doméstico y plaguicidas) utilizados de ordinario en el país. Aunque
    puede ser útil ampliar el fichero a otros países, especialmente los
    más próximos, el centro de información toxicológica deberá organizar y
    mantener su propio archivo, reuniendo datos a partir de las
    farmacopeas locales y los registros oficiales o recabando datos de

    empresas farmacéuticas, fabricantes de productos domésticos,
    importadores de sustancias químicas, etc.

    Conviene organizar un fichero análogo, sea a base de tarjetas o
    informatizado, para las toxinas naturales y los animales y plantas
    venenosos.

    Información sobre las preguntas

    El banco de datos del centro debe comprender como elemento esencial la
    información sobre preguntas recibidas, recopilada de manera
    sistemática. Ésta no debe limitarse a las preguntas relativas a casos
    clínicos sino que deberá extenderse a toda clase de indagaciones
    atendidas en el centro, en particular las consultas toxicológicas
    hechas a los servicios clínicos.

    Un registro estándar de las preguntas, inclusive las relativas a casos
    clínicos, permitirá al centro:

    *    mantener su propio registro de datos clínicos y de otro tipo

    *    llevar a cabo actividades de toxicovigilancia

    *    costear estudios epidemiológicos y estadísticos

    *    realizar su propia auditoría y evaluar continuamente la calidad y
         eficacia de sus servicios

    *    respaldar sus responsabilidades clínicas y jurídicas

    *    dar el visto bueno a nuevas técnicas de asistencia clínica

    *    facilitar datos para informes científicos

    *    intercambiar información con otros centros de información
         toxicológica

    *    contribuir al acervo de conocimientos sobre toxicología humana.

    La informatización del registro de datos sobre preguntas y casos
    ofrece enormes ventajas, y con este fin puede ser útil el módulo IPCS
    INTOX. Entre otras cosas, habrá que dedicar más atención a la
    clasificación de sustancias causantes de intoxicaciones, la
    estandarización de datos analíticos y la armonización de las escalas
    de gravedad aplicadas a la información sobre casos; en esta labor
    participa activamente el IPCS, en colaboración con diversos centros de
    toxicología y con toxicólogos expertos. En el anexo 5 puede verse el
    formulario utilizado en el módulo IPCS INTOX para el registro de
    comunicaciones.

    Todos los centros de información toxicológica deben preparar un
    informe anual sobre sus actividades, y en el anexo 6 se propone con
    este fin un modelo detallado de informe anual basado en un formulario
    que deberá adaptarse a las circunstancias locales.

    Emplazamiento, instalaciones y equipo

     Emplazamiento

    En la sección 1 de estas directrices (página 12) se exponen los
    criterios generales aplicables al emplazamiento de un centro de
    información toxicológica, pero la elección final depende evidentemente
    de las circunstancias locales. No obstante, conviene siempre tener en
    cuenta ciertas condiciones, y en particular lo siguiente:

    *    conceptuación del centro como una entidad neutral e
         independiente, velando por la seguridad de toda la información 
         allí almacenada;

    *    comunicación fácil y rápida con otras organizaciones interesadas
         por las intoxicaciones, especialmente los servicios clínicos y de
         análisis;

    *    acceso fácil al centro en el interior del edificio en donde esté
         situado, pero limitándolo a las personas autorizadas; y

    *    ubicación central en la zona geográfica y demográfica a la que se
         prestan los servicios.

    Lo ideal es que el centro de información toxicológica esté situado en
    un hospital o esté estrechamente vinculado a éste. La ubicación en el
    hospital tiene la ventaja de que facilita el contacto con un conjunto
    de disciplinas médicas que respaldan y amplifican la labor del centro,
    brindando al personal la posibilidad de profundizar sus conocimientos
    sobre el cuadro clínico de las intoxicaciones. Si se encuentra además
    en el recinto de una universidad, el centro tendrá fácil acceso a
    bibliotecas, medios de investigación, actividades docentes, etc. La
    instalación del centro en un instituto o ministerio de salud pública
    permite emprender un mayor número de actividades relacionadas con la
    prevención de las intoxicaciones y mantener una relación más estrecha
    con las autoridades, pero sigue siendo esencial que el personal médico
    del centro continúe ocupándose de la asistencia a los intoxicados y
    que el servicio de información esté abierto las 24 horas del día.

    En cierta medida, el emplazamiento debe estar determinado también por
    el número de preguntas que reciba el servicio de información. Así, por
    ejemplo, si se registran más de 5000 llamadas de emergencia anuales se
    necesitará un personal permanente que preste servicio las 24 horas del
    día y el centro deberá contar con una instalación independiente, a ser
    posible situada en un hospital. Sin embargo, algunos centros funcionan
    bien en otros emplazamientos. Si se reciben anualmente menos de 5000
    llamadas podrá ser necesario recurrir a la ayuda exterior para
    mantener el servicio de 24 horas. También en este caso el centro puede

    estar situado en un hospital, siempre que pueda recurrirse al personal
    de éste, y en particular al de los departamentos de urgencia y
    cuidados intensivos, para mantener la continuidad del servicio.

     Instalaciones

    El centro de información toxicológica debe instalarse en un local o
    espacio de trabajo conveniente, equipado con un mobiliario básico
    (escritorios, mesas, sillas) y otros medios que se consideren
    esenciales para el desempeño de sus principales funciones. El centro
    deberá tener además acceso inmediato a la bibliografía pertinente y a
    otras fuentes de información.

    Los locales deben ser suficientemente espaciosos para que se pueda
    almacenar y localizar fácilmente la información acumulada y para
    celebrar las reuniones requeridas. En una habitación se alojará el
    «servicio de respuestas», para lo cual habrá que instalar en ella los
    teléfonos necesarios así como los ficheros básicos, protocolos y
    libros que necesiten los especialistas en información y los médicos
    asignados a esta labor. En un local aparte se instalará una biblioteca
    en la que puedan llevarse a cabo estudios científicos. Habrá que
    prever otra habitación para celebrar reuniones, en particular de
    grupos de trabajo o del personal del centro; conviene que tenga como
    mínimo capacidad para acoger a todos los miembros del personal, además
    de algunos asesores o visitantes.

    El personal en funciones debe disponer de un sector reservado con las
    instalaciones básicas para el aseo personal y el descanso. También
    necesitará un lugar para comer y beber, así como una zona exterior de
    aparcamiento para los vehículos.

    El director médico debe disponer de una oficina o espacio
    independiente para llevar a cabo las tareas que le incumben, celebrar
    entrevistas y evaluar consultas; y también habrá que prever una
    instalación análoga para todos los demás miembros del personal que
    reciban pacientes. El trabajo de administración y secretaría requiere
    un local aparte. A medida que el centro vaya asumiendo nuevas
    funciones, habrá que habilitar locales suplementarios; por
    consiguiente, al elegir el emplazamiento habrá que prever esta
    expansión futura. La experiencia demuestra que a medida que se va
    reuniendo más información y se asumen nuevas actividades o
    responsabilidades se hace patente la necesidad de ampliar las zonas de
    trabajo.

     Mobiliario

    El mobiliario mínimo requerido por un centro de nueva creación
    comprende escritorios y sillas, una gran mesa de trabajo, archivadores
    provistos de cerradura y estanterías. A medida que se vaya
    desarrollando el servicio y aumente la zona de trabajo, habrá que
    adquirir más mobiliario de oficina y biblioteca. Cuando el servicio
    empiece a funcionar durante las 24 horas del día, habrá que prever una
    zona reservada para los toxicólogos médicos y los especialistas en

    información, provista de un mobiliario adecuado y de ciertas
    comodidades. También puede ser necesario prever una cama en la que
    puedan descansar los miembros del personal entre turno y turno. Lo
    ideal es que el centro cuente con puestos de trabajo especialmente
    diseñados y provistos, si es posible, de terminales de ordenador.

     Equipo

    Es muy importante que el centro esté debidamente equipado para
    disponer de un sistema de comunicación rápido y fiable así como para
    almacenar y recuperar fácilmente la información necesaria. La
    comunicación con las personas que solicitan información requiere una
    instalación telefónica fiable que se utilice únicamente con este fin y
    abarque toda la zona atendida por el centro. El requisito mínimo son
    dos teléfonos. En algunos países el centro está conectado directamente
    con el servicio telefónico de emergencia, de manera que todas las
    llamadas relacionadas con emergencias toxicológicas se dirigen
    automáticamente a él. El número telefónico para las llamadas de
    emergencia debe ser fácil de recordar y accesible desde toda la región
    tributaria del centro. En los países en desarrollo, el radioteléfono
    puede ser útil para entrar en contacto con zonas y poblaciones
    remotas. Entre otros métodos rápidos de comunicación figuran el télex
    y, cuando se trata de documentos, el fax, considerado actualmente en
    casi todos los centros como un elemento indispensable. En algunos
    centros se está procediendo actualmente a instalar el sistema de
    correo electrónico (e-mail). La posibilidad de disponer de un sistema
    rápido y fiable de comunicación no sólo es útil para el servicio de
    información sino también para mantener el contacto indispensable con
    otros centros y acceder a los bancos de datos internacionales. Las
    autoridades competentes o incluso el propio ministerio pueden sostener
    y costear sistemas de este tipo. Hoy se reconoce universalmente la
    importancia de las redes mundiales de comunicación en el campo de la
    toxicología, por lo que todo centro debería en lo posible estar
    equipado con el sistema más moderno y práctico de comunicación en
    consonancia con sus funciones y con las características del país.

    La conservación de historias clínicas, documentación y demás material
    de archivo requiere como mínimo un número suficiente de estanterías y
    ficheros para la recogida sistemática y la recuperación inmediata de
    los datos. Los datos de carácter confidencial deberán guardarse bajo
    llave.

    A medida que se desarrolle el servicio habrá que prever espacio
    adicional, con mobiliario e instalaciones apropiadas, para conservar
    la creciente colección de libros, impresos y material de archivo. Si
    las circunstancias lo permiten, los sistemas manuales de
    almacenamiento, recuperación y tratamiento de datos podrán
    reemplazarse por sistemas automatizados, y de ahí que el ordenador
    deba considerarse actualmente como un elemento clave de estos centros.
    También las microfichas pueden constituir un elemento útil para
    almacenar documentación.

    Como los centros de toxicología se ven obligados a menudo a conservar
    antídotos y otras sustancias de utilidad para tratar las
    intoxicaciones, conviene que dispongan de un refrigerador y un armario
    en el que puedan guardarse bajo llave los productos farmacéuticos.

    El centro debe contar desde el principio con suficientes máquinas de
    escribir, así como con un equipo de tratamiento de textos provisto de
    una buena impresora y de una fotocopiadora u otro medio adecuado para
    la reproducción de documentos. Si sus funciones de educación y
    adiestramiento lo exigen, el centro deberá contar con un proyector de
    diapositivas, un retroproyector o un equipo de proyección de
    videocintas.

    Personal

    El centro de información toxicológica debe estar dirigido por un
    toxicólogo experto y contar con suficiente personal para prestar
    servicio día y noche durante todos los días de la semana. El director
    tendrá la plena responsabilidad del funcionamiento del centro y, a ser
    posible, deberá trabajar en régimen de dedicación completa. Además de
    capacidad de liderazgo, deberá poseer las condiciones necesarias para
    supervisar al resto del personal y mantener buenas relaciones con sus
    colegas y demás colaboradores en el programa de lucha contra las
    intoxicaciones. Importa también que el director esté capacitado para
    fomentar las investigaciones, recaudar fondos y seguir desarrollando
    el centro de información. Las funciones médicas del centro deben estar
    a cargo de un toxicólogo médico. También es conveniente contar con un
    director administrativo que se encargue de las cuestiones financieras
    y administrativas, así como de otros aspectos no médicos del centro.
    Además, se necesitan toxicólogos médicos, especialistas en información
    toxicológica y personal administrativo y auxiliar, todos ellos
    empleados a tiempo completo y en ciertos casos a tiempo parcial. Por
    último, los centros deben contar también con asesores en diversos
    aspectos médicos y no médicos, muy pocos de los cuales suelen figurar
    en la plantilla de los centros desde el principio. Las actividades del
    centro pueden requerir a veces los servicios de especialistas en
    psiquiatría, veterinaria, etc., contratados a tiempo completo o a
    tiempo parcial.

    En la parte I de estas directrices se advirtió ya que un centro
    plenamente operativo con un buen sistema de asesoramiento médico y
    accesible durante las 24 horas del día necesita por lo menos tres
    toxicólogos médicos empleados a tiempo completo (o su equivalente a
    tiempo parcial) y un número suficiente de especialistas en información
    toxicológica, a fin de que en todo momento pueda contarse con una
    persona competente en funciones. La frecuencia de las preguntas tiende
    a variar a lo largo del día, por lo que a veces puede ser necesario
    reforzar el personal a ciertas horas. Como la situación varia a este
    respecto de unos países a otros, cada centro deberá velar por que los
    servicios que presta correspondan a las necesidades locales. En la
    práctica se necesitan por lo menos de seis a ocho especialistas en
    información toxicológica bien adiestrados y plenamente consagrados a
    su labor en régimen de dedicación completa, a fin de compensar

    posibles ausencias de personal por enfermedad, vacaciones o formación
    profesional.

     El toxicólogo médico

    La toxicología médica es la disciplina que se ocupa de los efectos
    nocivos en el hombre de las sustancias químicas, inclusive las de
    origen natural; ahora bien, su alcance no se circunscribe al mero
    aspecto clínico del problema. El toxicólogo médico es un licenciado o
    doctor en medicina con varios años de experiencia en el tratamiento de
    casos de intoxicación y un buen conocimiento de ciertas materias
    conexas: medicina de urgencia, pediatría, salud pública, medicina
    interna, cuidados intensivos y medicina legal. Importa en especial que
    posea experiencia clínica en medicina del trabajo y en las
    enfermedades causadas por contaminantes u otras sustancias químicas de
    origen químico. La experiencia en toxicología química es esencial, y
    también es útil la experiencia en investigación toxicológica.

    El toxicólogo médico puede dar asesoramiento a las instancias
    decisorias nacionales y a menudo desempeña también funciones docentes
    en los hospitales y facultades de medicina, participando en la
    enseñanza multidisciplinaria de la toxicología a nivel universitario.
    Importa que se mantenga al corriente de las últimas novedades en todos
    los sectores de su disciplina, particularmente en lo que se refiere a
    toxicología analítica y experimental.

    En el sector concreto de la información, el toxicólogo médico debe
    estar capacitado para organizar y establecer una compilación detallada
    de las sustancias tóxicas y sus efectos, basándose en el material
    disponible y en su experiencia personal, con miras a que sirva de
    ayuda a los toxicólogos jóvenes y a los especialistas en información
    del centro a la hora de recoger e interpretar datos y de responder a
    las preguntas con una información apropiada.

    Es muy importante que el toxicólogo médico consigue y evalúe
    sistemáticamente las observaciones clínicas, que constituyen una
    fuente valiosísima de datos para el centro de información
    toxicológica.

    El director de un centro de información toxicológica debe ser el
    toxicólogo médico más experto del grupo y mejor equipado para asumir
    la responsabilidad de las decisiones médicas, los protocolos de
    tratamiento y el fomento de la investigación.

     El especialista en información toxicológica

    A los efectos de las presentes directrices, denominamos «especialistas
    en información toxicológica» a las personas encargadas de responder
    directamente a las preguntas que se reciben a lo largo de las 24 horas
    del día. Estas personas deben estar debidamente adiestradas y en
    condiciones de desempeñar las funciones básicas del centro, con el
    apoyo de un toxicólogo médico que, a ser posible, se ocupe del
    tratamiento clínico de las personas intoxicadas. Asimismo deben estar

    capacitadas para responder a toda clase de preguntas basándose en la
    información evaluada de que disponga el centro y en protocolos de
    tratamiento individual preestablecidos. Cuando el centro no disponga
    de información, deberán saber cómo procurársela. También deben saber
    cuándo deben consultar a un toxicólogo médico o a un asesor
    especializado y también cómo dejar constancia detallada de las
    preguntas, casos o consultas mediante un método estándar. Los
    especialistas en información toxicológica contribuirán en muchos casos
    a evaluar los datos utilizados en el centro. Si poseen calificaciones
    suplementarias o experiencia en materia de gestión y ordenación de
    datos, podrán contribuir también en gran medida a la organización y la
    gestión de los ficheros.

    Los especialistas en información toxicológica pueden provenir de
    campos muy diversos, entre ellos diferentes especialidades médicas,
    farmacia, enfermería, química, biología y veterinaria. En cada caso,
    el adiestramiento para la labor especializada de un centro de
    información toxicológica representa un requisito esencial y debe
    constituir un proceso continuo a fin de que los interesados se
    mantengan al corriente de las novedades en el campo de la toxicología.
    Los especialistas en información deben tener la posibilidad de
    participar en reuniones científicas apropiadas, tanto en sus propios
    países como en el extranjero. Este adiestramiento deberá sancionarse
    con un título o diploma oficial, ya que en este campo se necesita un
    sistema de titulación universalmente reconocido.

    Todos los miembros del equipo de información deben participar en las
    diferentes actividades del centro (p. ej., responder a las preguntas
    que se reciban, preparar documentos e informes, utilizar los programas
    informáticos y revisar regularmente la bibliografía). Conviene
    fomentar las reuniones periódicas del grupo con objeto de debatir
    casos interesantes y problemas toxicológicos diversos, a fin de que
    cada miembro esté al corriente de las novedades y que se armonicen los
    puntos de vista en materia de intoxicaciones y tratamiento de los
    pacientes. También hay que fomentar las reuniones periódicas del
    personal de los centros médicos de un país o de diferentes países de
    la región con objeto de examinar temas de interés común.

     Asesoramiento veterinario

    El extendido empleo de fármacos veterinarios y el enriquecimiento de
    los piensos con sustancias químicas pueden provocar la contaminación
    de los alimentos humanos si no son objeto de supervisión veterinaria.
    Los efectos de las sustancias tóxicas en los animales revisten a
    menudo características excepcionales, por lo que tanto el diagnóstico
    como el tratamiento de esos casos exigen la intervención de un
    veterinario competente. Por otra parte, los casos de exposición de los
    animales a sustancias químicas del medio ambiente pueden servir de
    señal de alarma para prevenir una posible exposición humana. Sería muy
    conveniente que los centros de información toxicológica pudieran
    recurrir a un veterinario especializado para identificar y afrontar
    los problemas de intoxicación de los animales y asesorar sobre el
    riesgo de exposición humana a medicamentos de uso veterinario.

     Personal administrativo y auxiliar

    El centro debe contar por lo menos con una secretaria y, si es
    posible, con personal de oficina que colabore en la organización, el
    mantenimiento y la actualización del sistema de información. Habrá que
    tomar disposiciones para la limpieza y la conservación del equipo y
    las instalaciones, si bien esta tarea incumbe por lo general a los
    responsables de la administración del establecimiento al que se ha
    incorporado el centro.

    El personal administrativo de un centro de información toxicológica
    debe estar capacitado para la gestión y supervisión de los recursos
    financieros, las necesidades de equipo y los requisitos operativos,
    así como para ocuparse de los asuntos ordinarios de personal. Lo ideal
    es que todas esas actividades estén a cargo de un director
    administrativo o funcionario superior, respaldado por el personal
    auxiliar apropiado y con responsabilidades bien definidas que no
    entren en conflicto con las del director médico.

    Si el centro cuenta con biblioteca, se necesitará además un
    bibliotecario y/o un documentalista-especialista en información.

     Asesores sobre temas concretos

    Para organizar un centro de información toxicológica es indispensable
    recurrir a la ayuda y los consejos de diversos especialistas. Esta
    ayuda exterior puede ser de carácter médico o no médico y provenir de
    expertos independientes o de representantes de organizaciones
    especializadas e instituciones locales. A medida que el centro va
    adquiriendo más experiencia y se amplía el carácter y el volumen de
    sus actividades, quizá sea necesario contratar a tiempo completo o
    parcial personal suplementario procedente de algunos de los sectores
    especializados que se mencionan a continuación.

    Los especialistas que colaboran con el centro deben estar capacitados
    para proporcionar la información que se considere necesaria sobre
    asuntos de su competencia. Los sectores relacionados con la
    toxicología en los que puede ser preciso obtener información varían en
    función de las circunstancias locales. A veces es necesario recurrir a
    médicos para que asesoren sobre salud pública, psiquiatría, medicina
    del trabajo, pediatría, nefrología, teratología, anestesiología,
    veterinaria, farmacia, epidemiología e higiene del medio. Cuando se
    planteen problemas concretos podrá ser útil celebrar consultas con
    representantes de asociaciones de médicos y organizaciones médicas
    gubernamentales o locales. En cuanto a los sectores no médicos, puede
    ser necesario recabar asesoramiento de especialistas en agronomía,
    botánica, zoología, herpetología, entomología, micología, ecología,
    estadística, informática, industria, ingeniería, derecho y tecnología
    de la información u otros aspectos de la gestión de informaciones.

    En cuanto se hayan identificado especialistas deseosos y capaces de
    colaborar con el centro, habrá que establecer con ellos una estrecha
    relación, dejando acordado incluso qué tipo de ayuda deberán prestar y
    cómo y cuándo se requerirá su asesoramiento. Estos colaboradores
    necesitan poseer un adiestramiento especial, pero conviene darles a
    conocer de antemano las actividades y el funcionamiento del centro.
    Para consolidar la relación entre el centro y sus asesores especiales
    puede ser muy útil organizar periódicamente reuniones y actividades
    científicas conjuntas, que también resultarán útiles para adiestrar al
    personal del centro en los sectores de competencia de aquéllos.

     Desarrollo de recursos humanos

    La evolución del centro de información toxicológica dependerá de las
    circunstancias, necesidades y recursos locales. Lo ideal es que todo
    el personal del centro tenga buenas perspectivas profesionales y que
    cada uno de sus miembros pueda ascender de categoría y mejorar su
    formación profesional. Conviene estimular los contactos con otros
    organismos que se ocupan de diferentes aspectos de la prevención y el
    tratamiento de las intoxicaciones, tanto en el ámbito nacional como en
    el extranjero. Cuando proceda, se incitará al personal profesional a
    emprender investigaciones apropiadas y a publicar trabajos.

    Aspectos financieros

    Puesto que los centros de información toxicológica pueden considerarse
    como una parte de los servicios de salud pública, la fuente más
    apropiada para su financiación es el erario público. Sin embargo, cada
    centro debe mantenerse neutral, independiente y a ser posible autónomo
    a fin de desempeñar eficazmente su función, y es indispensable que
    esas condiciones se respeten cualquiera que sea la fuente principal de
    financiación.

    Los gobiernos no deben ignorar que los servicios prestados por los
    centros de información toxicológica a la comunidad son rentables y,
    por consiguiente, deben hacer todo lo posible para atender sus gastos.
    Aunque para un centro puede ser difícil aportar pruebas directas de
    los aspectos coste-eficacia de su labor, conviene tener siempre
    presente que estos centros:

    *    hacen descender el consumo excesivo de recursos médicos

    *    reducen las consecuencias adversas de intoxicaciones en la salud,
         así como la mortalidad consiguiente

    *    contribuyen a reducir el riesgo de intoxicaciones profesionales.

    También pueden utilizarse otras fuentes de financiación, si se dispone
    de ellas y no comprometen Ia autonomía del centro. Ciertos grupos
    comunitarios, las campañas de recaudación de fondos, las sociedades
    filantrópicas y las asociaciones de la industria y el comercio pueden
    ser fuentes apropiadas de financiación. Las subvenciones para
    proyectos concretos concedidas por organizaciones nacionales e

    internacionales de seguridad química pueden ser muy útiles para
    investigar problemas de interés común. También las iniciativas
    privadas de financiación se han revelado eficaces en muchos países y
    no deben descartarse, especialmente cuando se trata de servicios de
    nueva creación.

    Un principio importante es que la información facilitada debe ser
    gratuita, al menos en los casos de emergencia. En cambio, el centro
    puede exigir que se le paguen los informes especiales o el
    asesoramiento solicitados por particulares o por instituciones
    privadas.

    Aunque los sueldos representan la mayor parte del presupuesto del
    centro, es esencial prever una partida presupuestaria adecuada para
    atender los gastos de actualización de la información. También habrá
    que dedicar un capítulo importante del presupuesto al funcionamiento y
    el mantenimiento del equipo (teléfono, télex, fax, fotocopia,
    instalación informática, etc.) y a la preparación de material
    educativo.

    Investigación

    Los centros de información toxicológica son importantes fuentes de
    información sobre toxicología humana y, en particular, pueden servir
    para dar la alerta en caso de riesgos toxicológicos nuevos. También
    ofrecen grandes posibilidades para ampliar la base de datos
    científicos sobre toxicología humana mediante la cooperación regional
    e internacional. Conviene tener muy en cuenta su importancia como
    instrumento de investigación y fomentarla por mediación de las
    autoridades competentes.

    3.  Servicios clínicos

    Introducción

    Los casos de intoxicación pueden tratarse en numerosos lugares y
    situaciones: el lugar del accidente, durante el transporte y en el
    hospital. El tipo de asistencia prestado dependerá de la primera
    persona que llegue al lugar del accidente y de las circunstancias de
    ese primer contacto. Ciertos miembros de la comunidad (bomberos,
    policías y maestros) suelen ser las primeras personas que entran en
    contacto con la víctima de un accidente. En las zonas rurales, las
    personas intoxicadas son asistidas a veces por enfermeras y agentes de
    atención primaria de salud, e incluso por agrónomos y veterinarios.
    Todas esas personas necesitan poseer por lo menos cierto
    adiestramiento básico en primeros auxilios, así como en medidas de
    descontaminación y de protección personal. En breve podrá disponerse
    de un manual del IPCS en el que se exponen las primeras medidas
    aplicables en los casos de intoxicación.1

    El médico general o de cabecera es a menudo el primer facultativo al
    que se recurre. Importa pues que esté capacitado para aplicar un buen
    tratamiento inicial, aunque quizá tenga que pedir asesoramiento al
    centro local de información toxicológica. La mayor parte de las
    víctimas de intoxicaciones graves, cuando sobreviven, acaban más
    pronto o más tarde en un hospital; lo ideal es que éste cuente con una
    amplia gama de servicios médicos, entre ellos el de cuidados
    intensivos. En algunos sitios se han establecido servicios especiales
    de tratamiento que reúnen condiciones inmejorables para la asistencia
    a los intoxicados. Estos servicios tienen también la ventaja de que
    facilitan el acceso a una amplia gama de instalaciones médicas
    conexas.

    Sin embargo, la mayor parte de los casos de intoxicación se tratan en
    establecimientos médicos corrientes, por lo general un hospital
    general, lejos de un centro de información toxicológica y sin acceso a
    un servicio especializado de toxicología clínica. En función de las
    necesidades del caso, el tratamiento podrá aplicarse en diferentes
    servicios del hospital:

    *    Servicios de urgencia. En la práctica los servicios de urgencia
         reciben un número relativamente elevado de casos de intoxicación,
         ya que están abiertos las 24 horas del día y cuentan con personal
         adiestrado y equipo básico para la descontaminación y los
         cuidados intensivos.


                   

    1 Tratamiento de las intoxicaciones. Manual para agentes de atención
    primaria, Ginebra, Organización Mundial de la Salud (en preparación).
    clínica y que mantenga un estrecho contacto con un centro de
    información toxicológica.

    *    Servicios de cuidados intensivos. Los servicios de cuidados
         intensivos suelen estar bien provistos de personal altamente
         especializado y equipo de reanimación, asistencia intensiva y
         tratamiento de intoxicaciones graves.

    *    Servicios de medicina general. En las intoxicaciones que no ponen
         en peligro la vida del enfermo, la asistencia médica básica puede
         hacerse en un servicio de medicina general que disponga de
         personal con conocimientos o información de toxicología

    *    Servicios especializados. Los servicios especializados tienen la
         ventaja de contar con personal médico bien preparado y con un
         equipo apropiado para el tratamiento de los casos de intoxicación
         en los que están afectados ciertos órganos o funciones
         fisiológicas: nefrología, gastroenterología, neurología,
         cardiología y hematología.

    *    Departamentos de pediatría. Los niños víctimas de intoxicaciones
         suelen recibir asistencia en departamentos de pediatría.

    Para poder tratar eficazmente a las víctimas de intoxicaciones, un
    hospital necesita contar con medios de:

    *    descontaminación gastrointestinal, cutánea y ocular (p. ej.,
         equipo para el lavado gástrico)

    *    aplicación inmediata, y con frecuencia a largo plazo, de medidas
         de asistencia vital (p. ej., intubación endotraqueal, ventilación
         asistida y controlada, administración parenteral de líquidos,
         tratamiento farmacológico, regulación del ritmo cardiaco,
         desfibrilación)

    *    vigilancia continua de la función cardiaca y de la circulación
         (p. ej., electrocardiograma, determinaciones de la tensión
         arterial, etc.) y monitorización de otras funciones vitales

    *    exámenes radiológicos

    *    análisis iniciales y repetidos de laboratorio biomédico general
         (p. ej., equilibrio acidobásico, gases sanguíneos, electrólitos,
         glucemia, función hepática y renal, coagulación)

    *    análisis toxicológicos específicos iniciales y repetidos de los
         líquidos corporales: sangre, orina y contenido gástrico (la
         elección del análisis dependerá de los tipos de intoxicación
         propios de la zona)

    *    hemodiálisis, diálisis peritoneal, hemoperfusión

    *    administración de antídotos apropiados (algunos de los cuales
         pueden ser específicos desde el punto de vista de las necesidades
         locales y todos deben conservarse según las recomendaciones de la
         OMS11).

    En los casos de emergencia, el personal médico de los hospitales
    generales y otros establecimientos de asistencia sanitaria en los que
    reciben tratamiento las personas intoxicadas debe tener acceso
    inmediato a la experiencia y los datos toxicológicos. El centro de
    información toxicológica desempeña aquí un papel clave gracias a su
    servicio telefónico de consulta. Lo ideal sería que los centros
    facilitaran regularmente información a los hospitales generales y a
    otros establecimientos de asistencia sanitaria, adaptándola a las
    necesidades locales; esta información debería comprender indicaciones
    generales sobre el diagnóstico y el tratamiento de los casos de
    intoxicación más frecuentes en cada hospital o establecimiento, así
    como datos sobre las últimas novedades en materia de tratamiento
    clínico y nuevos tipos de intoxicaciones.

    La información debe ser un proceso de ida y vuelta. Los hospitales
    generales y los establecimientos sanitarios deberán mantenerse en
    estrecho contacto con los centros nacionales y regionales de
    información toxicológica y proporcionarles informes regulares sobre
    casos de intoxicación, dedicando especial atención a los más
    insólitos. Estos informes contribuirán a mantener una base nacional de
    datos actualizados sobre intoxicaciones y facilita considerablemente
    la toxicovigilancia.

    La formación del personal médico en cuestiones de toxicología
    relacionadas con su labor asistencial constituye otra importante tarea
    de los centros de información toxicológica. Con este fin, es esencial
    que el propio centro participe de cerca en el tratamiento de los
    casos.

    Algunos países consideran útil disponer de uno o más servicios
    especializados en toxicología clínica donde puedan recibir tratamiento
    los casos más graves de intoxicación que se registren en una zona. El
    servicio de toxicología clínica engloba o está asociado a una unidad
    de cuidados intensivos y normalmente trabaja en colaboración con un
    centro nacional o regional de información toxicológica.



                   

    1 Farmacopea Internacional, tercera edición. Volumen 2,
    Especificaciones de calidad. Ginebra, Organización Mundial de la
    Salud, 1983.

    Servicios de toxicología clínica

     Cometido y funciones

    Mientras que los servicios clínicos generales y diversos servicios
    especializados donde se trata tanto a sujetos intoxicados como a
    pacientes de otros tipos son posibles participantes en un programa de
    lucha contra las intoxicaciones, los servicios de toxicología clínica
    se ocupan exclusivamente del tratamiento de estos accidentes. Estos
    servicios especializados e independientes tienen tres funciones
    principales, además del tratamiento de los pacientes: la
    toxicovigilancia, la enseñanza y la investigación. La instalación de
    un servicio de información toxicológica con el correspondiente
    laboratorio en el mismo departamento o edificio que aloja un servicio
    de toxicología clínica resulta una buena solución de la que pueden
    beneficiarse los pacientes. Sin embargo, a falta de ubicación común,
    será esencial mantener un sistema sumamente fiable de comunicación
    entre el servicio de toxicología clínica, el de información y el
    laboratorio a fin de que todos participen en el diagnóstico y el
    tratamiento de las intoxicaciones.

    Lo ideal es que el servicio especializado de toxicología clínica forme
    parte de la red nacional de establecimientos médicos dedicados a la
    asistencia y el tratamiento de los casos de intoxicación. Las
    funciones de este servicio son las siguientes:

    *    tratamiento óptimo de los sujetos intoxicados

    *    identificación de los efectos de las sustancias químicas y
         toxinas naturales en la salud

    *    evaluación de la relación causa-efecto en un caso de intoxicación

    *    evaluación de las novedades registradas en relación con los
         métodos clínicos y analíticos de diagnóstico y con el tratamiento

    *    establecimiento de métodos específicos de administración del
         tratamiento

    *    seguimiento apropiado y vigilancia de los casos con miras a
         identificar y evaluar secuelas, y

    *    estudio de las circunstancias de la intoxicación y de los
         factores predisponentes (los datos obtenidos podrán utilizarse
         para planificar la acción preventiva).

    Los servicios de toxicología clínica deberán consignar los datos sobre
    casos de intoxicación y consultas toxicológicas en un formulario
    normalizado compatible a ser posible con el utilizado con los centros
    de información toxicológica (véase el anexo 5), dejando constancia de
    todos los datos relativos a cada caso, con inclusión del seguimiento.

     Emplazamiento e instalaciones

    El establecimiento de un servicio clínico para el tratamiento de casos
    agudos de intoxicación presupone los siguientes requisitos mínimos: 1

    *    disponibilidad de métodos, equipo y locales para la reanimación,
         la descontaminación y el tratamiento inicial de los casos

    *    buenos medios de comunicación con un centro de información
         toxicológica

    *    protocolos bien establecidos para el tratamiento de los casos
         usuales de intoxicación aguda

    *    disponibilidad de antídotos de uso inmediato, en cantidades
         acordes con la frecuencia de las principales formas de
         intoxicación (véase la sección 7)

    *    medios de laboratorio para la ejecución de análisis biológicos
         corrientes y trabajos de detección toxicológica (véase la sección
         4)

    *    disponibilidad de medios de transporte para el traslado urgente
         de los pacientes 

    *    plan de emergencia para hacer frente a las catástrofes y a los
         accidentes graves de origen químico.

    Para obtener los mejores resultados posibles, el servicio de
    toxicología clínica debe instalarse en un departamento independiente
    en un gran hospital multifuncional y en las inmediaciones o en el
    marco de un centro de información toxicológica, de preferencia en la
    planta baja a fin de facilitar el acceso. El servicio debe tener:

    *    toda clase de medios para la asistencia vital prolongada, la
         estabilización de signos vitales y la corrección de las anomalías
         del equilibrio acidobásico e hidroelectrolítico (véase el cuadro
         1) 

    *    material de descontaminación y de eliminación de sustancias
         tóxicas, con inclusión de medios de diálisis y hemoperfusión

    *    una gama completa de antídotos y medicamentos utilizados en el
         tratamiento de las intoxicaciones (véase la sección 7)

    *    protocolos para la evaluación y el tratamiento de los casos de
         intoxicación 


                   

    1 Véase también el cuadro 1.


        Cuadro 1
    Instalaciones de toxicología clínica

                                                                                                                     

                              Instalaciones mínimas                   Instalaciones óptimas
                                                                                                                     

    Emplazamiento             servicio de urgencia; servicio de       Servicio especializado independiente en
                              medicina interna; o servicio de         un centro multifuncional de toxicología o
                              cuidados intensivos, con acceso         estrechamente asociado a un centro de
                              fácil a un centro de información        ese tipo con comunicación bidireccional
                              toxicológica

    Equipo para:
    Reanimación               Material de succión, intubación y       Además: ventilador mecánico; ECG;
                              perfusión intravenosa                   osciloscopio; desfibrilador; marcapasos;
                                                                      equipo de monitorización hemodinámica

    Descontaminación          Local independiente para la             Además: aparatos de diálisis y
                              descontaminación, con equipo de         hemoperfusión
                              lavado gástrico, ducha y
                              descontaminación de la piel y de
                              los ojos

    Diagnóstico y                                                     EEG; fibroscopios (p. ej,, esofagoscopio,
    pronóstico                                                        broncoscopio)

    Antídotos y otros         Selección basada en la lista del        Selección completa, con inclusión de
    agentes                   anexo 2, según las necesidades          agentes que aún estén en fase
                              locales                                 experimental

    Laboratorio:
    Análisis biológicos       Grupos sanguíneos; determinación        Análisis completo de sangre, orina y
                              cruzada; gases sanguíneos; pH;          otros liquidos orgánicos; pruebas
                              electrólitos; análisis corrientes de
                              orina; análisis de líquido              funcionales
                              cefalorraquídeo

    Cuadro 1

                                                                                                                     

                              Instalaciones mínimas                   Instalaciones óptimas
                                                                                                                     

    Análisis
    toxicológicos             Material de detección por               Material para análisis cuantitativos y
                              cromatografía en capa delgada           cualitativos más específicos, inclusive los
                                                                      usados en estudios toxicocinéticos y
                                                                      otras investigaciones (véase la sección 4)

    Otras instalaciones       Instalaciones normales para el          Medios de transporte (p. ej., ambulancias,
                              transport de pacientes                  aviones) equipados con sistemas de
                                                                      asistencia vital
                                                                      Acceso a un centro especializado (p. ej.,
                                                                      con fines de rehabilitación psiquiátrica y 
                                                                      social)

    Personal                  Médicos de servicios de urgencia        Toxicólogos clínicos; anestesista;
                              y cuidados intensivos, disponibles      pediatra; psiquiatra; asistente social
                              día y noche 
                                                                                                                     
    

    *    acceso a un laboratorio de análisis con material apropiado para
         practicar día y noche análisis biológicos y toxicológicos, tanto
         cualitativos como cuantitativos (véase la sección 4)

    *    protocolos para las pruebas analíticas recomendadas, la recogida
         de muestras y la interpretación de los resultados (véase la
         sección 4)

    *    sistemas establecidos para la recogida y el análisis de datos
         sobre todos los casos clínicos para utilizarlos en registros
         epidemiológicos, evaluaciones de toxicovigilancia y medidas
         preventivas

    *    servicios de rehabilitación psiquiátrica y de asistencia social.

    Hay que prever suficiente espacio para todos los niveles asistenciales
    y para las actividades del personal en funciones, en particular las
    tareas de administración, las reuniones de pequeños grupos, las
    actividades docentes y el mantenimiento del fichero clínico.

    También habrá que tener en cuenta ciertas necesidades prácticas: zona
    de descanso confortable, instalaciones de aseo, aparcamiento y
    servicio permanente de cafetería para el personal en funciones.

    Personal

    El personal estará compuesto inicialmente por médicos de urgencia,
    encargados de la reanimación y los primeros auxilios, y más tarde por
    pediatras, anestesistas y personal de cuidados intensivos para prestar
    asistencia a los intoxicados en estado grave. Sin embargo, tanto en
    los países en desarrollo como en los servicios clínicos de nueva
    creación puede escasear el personal médico competente, en cuyo caso
    habrá que recurrir a médicos de sanidad o a personal paramédico
    debidamente adiestrado para que se ocupe de la evaluación inicial, el
    traslado y el envío de los casos de intoxicación a instancias más
    calificadas. Importa, por ejemplo, que sepan diagnosticar un caso de
    intoxicación, identificar los principales tipos de síndrome tóxico (p.
    ej., anticolinérgico, colinérgico, opioide) y, especialmente,
    reconocer las situaciones que exigen la aplicación inmediata de
    medidas de asistencia vital.

    Por consiguiente, lo ideal sería disponer de un personal constituido
    por:

    *    El director médico del servicio de toxicología clínica, que 
         deberá estar capacitado para:

         -    organizar la asistencia de las víctimas de intoxicaciones, 
              tanto directamente como mediante consultas

         -    aplicar, revisar y actualizar protocolos para la evaluación 
              y el tratamiento de los casos de intoxicación

         -    supervisar el trabajo del personal 

         -    promover la investigación toxicológica

         -    identificar los programas o instituciones que estén en
              condiciones de financiar las investigaciones o el desarrollo
              ulterior del servicio.

    *    Uno o varios especialistas en toxicología clínica con experiencia
         práctica y, a ser posible, con título profesional.

    *    Uno o varios médicos competentes en materia de asistencia a
         pacientes graves.

    *    Uno o varios psiquiatras.

    *    Asesores de otras disciplinas médicas (p. ej., farmacología) y de
         sectores no médicos de interés.

    *    Asistentes sociales.

    *    Personal paramédico auxiliar (p. ej., enfermeras, practicantes).

    *    Personal administrativo y de archivo.

     Adiestramiento

    Aunque cada vez es más patente la necesidad de servicios de
    toxicología clínica, no se está atendiendo la creciente demanda de
    personal idóneo adiestrado. Habría que enviar al extranjero a los
    médicos de países carentes de instalaciones apropiadas para que
    recibieran una formación toxicológica en centros de tratamiento de las
    intoxicaciones. En cada caso, el objetivo debería consistir en que el
    interesado adquiriera experiencia en todos los aspectos de la labor
    del centro, a fin de poder iniciar o mejorar las actividades de lucha
    contra las intoxicaciones en su propio país. Importa que las personas
    en formación conozcan bien los problemas y los «perfiles de riesgo» de
    sus propios países en materia de intoxicaciones antes de iniciar esa
    formación superior.

    Los médicos de países en desarrollo donde existan medios de formación
    en ciertos aspectos de la toxicología clínica pueden recibir
    adiestramiento en su propio país si se organizan programas adecuados,
    invitando a expertos extranjeros a que traten los temas para los que
    no se cuente en el país con medios satisfactorios de enseñanza.
    También cabe la posibilidad de enviar a los interesados a centros
    extranjeros para completar o ampliar la experiencia adquirida en el
    país.

    El programa de adiestramiento de toxicólogos clínicos debe versar
    sobre los aspectos teóricos de la toxicología humana, la preparación
    de una disertación y la actividad docente. A los alumnos habrá que
    darles asimismo la posibilidad de adquirir experiencia práctica en los
    siguientes servicios:

    *    un centro de información toxicológica (para aprender a preparar
         documentos, recoger información, responder a las preguntas,
         registrar datos sobre los casos y seguir la evolución de éstos);

    *    un servicio de toxicología clínica, un departamento de urgencia
         de un hospital o un servicio de cuidados intensivos en donde se
         traten casos de intoxicación; y

    *    un laboratorio de toxicología, donde pueda adquirirse un
         conocimiento práctico de los métodos de muestreo y análisis así
         como de la interpretación médica de resultados analíticos.

    También deben tener la posibilidad de asistir o participar en
    seminarios, cursillos, charlas, conferencias y reuniones dentro y
    fuera del centro.

    El programa de adiestramiento debe prolongarse a lo largo de dos años
    y de preferencia debe estar reservado para médicos con cierta
    experiencia en disciplinas afines y conocimientos de química,
    bioquímica, estadística, epidemiologia, farmacología y tecnología de
    la información. En general, debe abarcar todas las principales ramas
    de la toxicología, haciendo especial hincapié en aquéllas en las que
    el riesgo o los casos de intoxicación alcancen niveles importantes en
    la zona. En el cuadro 2 se indica el contenido básico de los programas
    de formación de este tipo.

    Aunque el adiestramiento profesional básico del personal clínico se
    completa con la experiencia adquirida en el curso de su trabajo, la
    rápida expansión de la toxicología obliga, por razones tanto
    profesionales como éticas, a mantener un sistema de educación continua
    y a actualizar los conocimientos. Para ello puede recurrirse a la
    lectura de la bibliografía científica, la participación en seminarios,
    reuniones y talleres locales, regionales y nacionales y la asistencia
    a cursillos de varios días o semanas de duración. Por ejemplo, para
    promover la actualización continua de los conocimientos puede exigirse
    la participación en reuniones científicas como requisito indispensable
    para obtener el título. En los EE.UU., donde la titulación profesional
    depende de las juntas nacionales de toxicología médica, toxicología
    veterinaria y toxicología, es indispensable mostrar un interés activo
    por las novedades toxicológicas para conservar el estatuto de
    especialista en toxicología. Este sistema no sólo favorece la
    educación continua sino que contribuye también a mejorar las
    perspectivas de carrera al fomentar la profesionalidad.

    Las enfermeras y el personal paramédico de los servicios clínicos que
    tratan casos de intoxicación deberán recibir también un adiestramiento
    especial en toxicología. Esto es especialmente importante en los
    países donde escasean los especialistas médicos o éstos se ven
    desbordados por la multitud de enfermos que acuden a los servicios
    ambulatorios o de urgencia.

    Las enfermeras, el personal paramédico y los auxiliares clínicos
    necesitan un programa de adiestramiento más conciso y práctico que el
    de los médicos, basado quizá en el plan de toxicología clínica
    expuesto en el cuadro 2. Por ejemplo, habrá que dar la máxima
    importancia a los principios del diagnóstico clínico rápido, las
    medidas de primeros auxilios, las técnicas de descontaminación y el
    reconocimiento de síntomas que puedan poner en peligro la vida. En
    cambio, pueden exponerse más sucintamente, o incluso omitirse, otros
    aspectos más teóricos de la toxicología.

    Recomendaciones

    En la mayor parte de los países no se considera aún la toxicología
    como una disciplina médica independiente. Convendría pues que tanto
    las facultades de medicina como los servicios de salud pública la
    aceptaran plenamente, ya que nadie pone hoy en duda la importancia de
    la colaboración activa entre investigadores y profesionales en este
    sector. Hay que esforzarse asimismo en desarrollar al máximo y lo
    antes posible los recursos humanos necesarios. También habrá que
    reforzar las medidas adoptadas para armonizar en todo el mundo los
    criterios de toxicología clínica y coordinar la labor que realizan al
    respecto las organizaciones internacionales y otros organismos de
    ámbito internacional.

    En el plano nacional, habrá que tomar las siguientes medidas para
    respaldar y promover la toxicología clínica:

    *    Establecer servidos de toxicología clínica siempre que se haga
         perceptible su necesidad.

    *    Reconocer a la toxicología clínica como disciplina oficial y
         reconocer también oficialmente a los profesionales debidamente
         formados que trabajan en este campo.

    *    Incitar a las instituciones académicas a que adopten la
         toxicología clínica como disciplina de pleno derecho,
         estableciendo por ejemplo un departamento toxicológico en un
         hospital universitario junto con un servicio de cuidados
         intensivos, un servicio de consultas externas, un laboratorio de
         análisis toxicológicos, etc. Esta medida sería un primer paso
         para poder brindar más tarde buenas perspectivas profesionales a
         los toxicólogos clínicos.

    Cuadro 2
    Contenido de un programa de adiestramiento en toxicología clínica
                                                                       

    Parte I

    1. Principios generales de toxicología médica

    *    Tipos y circunstancias de la intoxicación:

         -    tipo de intoxicación (aguda, subaguda, crónica)

         -    deliberada (suicida, criminal, dependencia, aborto)

         -    accidental (en el trabajo, en el hogar, medioambiental)

         -    epidemias de intoxicaciones

         -    grupos expuestos (niños, ancianos, embarazadas,
              trabajadores)

    *    Principios básicos de toxicología:

         -    datos experimentales y evaluación

         -    pruebas de toxicidad

         -    vías de exposición

         -    toxicocinética (metabolismo)

         -    toxicodinámica (mecanismos de la acción tóxica)

         -    carcinogénesis

         -    teratogénesis

         -    toxicología genética

    *    Diagnóstico clínico:

         -    aspectos clínicos

         -    síndromes tóxicos, diagnóstico diferencial

         -    función de los servicios de análisis

    *    Principios generales del tratamiento de las intoxicaciones:

         -    primeros auxilios y descontaminación

         -    prevención de la absorción

    Cuadro 2
                                                                       
         -    activación de la eliminación

         -    tratamiento sintomático y de sostén

         -    administración de antídotos

    *    Organizaciones y grupos participantes en programas de lucha
         contra las intoxicaciones:

         -    autoridades oficiales y servicios de inspección

         -    centros de lucha contra las intoxicaciones

         -    universidades

         -    especialistas en toxicología experimental

         -    otros grupos interesados en las evaluaciones de toxicidad en
              el ser humano

    2.   Toxicología humana de diversas sustancias

    *    Estudio sistemático de las causas más frecuentes e importantes de
         intoxicación humana y sustancias implicadas en ellas:

         -    productos médicos

         -    productos industriales

         -    plaguicidas/productos agrícolas

         -    artículos de uso doméstico

         -    plantas y hongos venenosos

         -    animales venenosos y ponzoñosos

         -    contaminantes ambientales

         -    intoxicaciones alimentarias

    *    En cada sustancia habrá que tener presente lo siguiente:
         uso preferente; propiedades fisicoquímicas; cinética;
         metabolismo; mecanismos de la acción tóxica; datos de toxicidad;
         datos de laboratorio (concentraciones tóxicas, etc.); patología;
         sintomatología; diagnóstico; tratamiento; carcinogenicidad;
         teratogenicidad; aspectos jurídicas; prevención; aspectos
         especiales de la toxicidad aguda y crónica; efectos a largo plazo

    Cuadro 2
                                                                       
    Parte II

    *    Toxicología humana; estudio ampliado y extendido incluso a las
         sustancias menos frecuentes

    *    Predicción de la toxicidad

    *    Programas estadísticos y epidemiológicos para evaluar la
         toxicidad aguda y crónica de diversas sustancias

    *    Evaluación crítica de las fuentes bibliográficas

    *    Aspectos medicolegales

    *    Investigación: evaluación de los métodos utilizados en
         toxicología experimental, toxicovigilancia y epidemiología

    *    Diferentes ramas de la toxicología: ecotoxicología, toxicología
         del trabajo, inmunotoxicología, genotoxicidad, toxicología
         forense, etc.
                                                                       


    Además, entre las medidas coordinadas internacionalmente que
    podrían contribuir a promover la toxicología clínica figuran las
    siguientes:

    *    establecimiento de mecanismos para garantizar la comunicación sin
         trabas y el intercambio de informaciones y experiencia

    *    organización de proyectos de investigaciones en colaboración
         sobre toxicología clínica

    *    fomento de la colaboración internacional en el establecimiento de
         protocolos para el tratamiento de las intoxicaciones y la
         evaluación de antídotos

    *    establecimiento de mecanismos internacionales para garantizar una
         disponibilidad suficiente de antídotos y un sistema de alarma
         precoz en caso de riesgos tóxicos

    *    organización de programas e intercambios internacionales con
         fines docentes.


    4.  Toxicología analítica y otros servicios de laboratorio

    Introducción

    Los servicios de laboratorio constituyen un componente esencial del
    programa de lucha contra las intoxicaciones y deben contar con los
    medios necesarios para practicar análisis toxicológicos de diversos
    materiales, tanto biológicos como no biológicos, así como los análisis
    biomédicos pertinentes en caso de emergencia. En algunos casos esta
    labor exige un servicio ininterrumpido durante las 24 horas del día.
    Cada servicio de laboratorio deberá desarrollar sus posibilidades
    analíticas en asociación con el personal médico que se ocupa de los
    casos de intoxicación. Además, el tratamiento de las intoxicaciones
    exige una cooperación entre los servicios de laboratorio y quienes
    interpretan los datos analíticos. Los servicios de laboratorio deben
    desempeñar también una importante función en la vigilancia de los
    grupos de población expuestos a sustancias tóxicas (p. ej.,
    trabajadores rurales expuestos a plaguicidas).

    Los servicios de toxicología analítica y otros servicios de
    laboratorio pueden prestarse en el marco de la labor de un laboratorio
    de hospital general que realiza al mismo tiempo análisis biomédicos
    ordinarios pero que normalmente utiliza sus propios medios y equipo.
    También cabe recurrir a un laboratorio de toxicología analítica,
    asociado normalmente a un centro multifuncional de toxicología que
    podría prestar además otro tipo de servicios a la comunidad, por
    ejemplo de toxicología forense, vigilancia de drogas susceptibles de
    abuso y de medicamentos y vigilancia biológica de la exposición
    laboral y medioambiental a las sustancias químicas.

    Funciones de un servicio de toxicología analítica

    Las principales funciones de un servicio de toxicología analítica son
    las siguientes:

    *    valoraciones cualitativas y/o cuantitativas de ciertas
         sustancias tóxicas usuales en condiciones de emergencia,
         especialmente cuando el conocimiento de la cantidad absorbida
         puede influir en el tratamiento (esta función puede requerir un
         servicio permanente de 24 horas);

    *    análisis complejos, por ejemplo los de detección a ciegas de
         casos cuando se desconoce la causa del cuadro clínico pero se
         sospecha que interviene algún tóxico; estos análisis deben formar
         parte de los servicios prestados, aunque no sea a título de
         emergencia;

    *    análisis para vigilar la eficacia de ciertos tratamientos o
         técnicas de eliminación (p. ej., hemoperfusión, hemodiálisis);

    *    análisis para la vigilancia biológica de grupos de población
         expuestos a sustancias químicas por razones laborales o de medio
         ambiente;

    *    asesoramiento sobre la recogida, el almacenamiento y el
         transporte de muestras, así como sobre la interpretación de
         resultados analíticos;

    *    investigaciones sobre la toxicocinética y los mecanismos de
         toxicidad, en colaboración con servicios clínicos y centros de
         información toxicológica.

    En función de las circunstancias locales, puede ser rentable
    incorporar otras funciones, como la vigilancia de medicamentos, la
    vigilancia del abuso de drogas y el análisis de sustancias químicas
    presentes en los lugares de trabajo o en el medio ambiente, ya que
    esas actividades requieren los mismos recursos de equipo y personal.
    Es esencial adiestrar debidamente al personal encargado de practicar
    los análisis toxicológicos. El servicio central de toxicología
    analítica puede encargarse de dar este adiestramiento a otros miembros
    del laboratorio del hospital y de adiestrar asimismo en la
    interpretación de datos analíticos a los médicos que tratan casos de
    intoxicación.

    Emplazamiento, instalaciones y equipo

     Emplazamiento

    Lo ideal es instalar el laboratorio de toxicología analítica en un
    servicio clínico donde se traten casos de intoxicación o en sus
    inmediaciones. Esta ubicación puede facilitar el transporte rápido de
    las muestras y las consultas entre clínicos y analistas sobre casos
    concretos.

     Equipo

    Evidentemente, es indispensable contar con un equipo básico que
    comprenda balanzas, centrifugadoras, mezcladoras, baño de maría,
    refrigerador, congelador y campana de humos. Aunque el equipo
    analítico disponible depende inevitablemente de los requisitos y
    circunstancias locales, habrá que disponer normalmente de un equipo
    básico para ciertas técnicas como la colorimetría, la
    espectrofotometría y la cromatografía en capa delgada, al menos en el
    laboratorio del hospital local. A este respecto conviene tener en
    cuenta lo indicado en el manual del IPCS sobre análisis toxicológicos
    básicos.1 Conviene tener en cuenta, sin embargo, que, incluso cuando
    se dispone de un equipo apropiado, para dar un servicio eficaz es
    absolutamente indispensable contar con un especialista en análisis
    toxicológicos.


                   

    1 Basic analytical toxicology, Ginebra, Organización Mundial de la
    Salud, 1995.

    El empleo de técnicas analíticas más complejas (p. ej., inmunoensayos,
    cromatografía de gases, espectrometría de masas, cromatografía líquida
    de alto rendimiento y espectrofotometría de absorción atómica)
    requiere medios de ejecución y suministros especiales. El empleo y el
    mantenimiento de ese equipo exige también gran competencia por parte
    del personal. Por consiguiente, no es recomendable adquirir y utilizar
    material para las técnicas siguientes, a menos que se haga en el marco
    de un programa general de expansión de los servicios de análisis:

    pruebas sencillas de manchas

    aparato de Conway
    aparato de Gutzeit
    espectrofotómetro de lectura directa
    espectrofotómetro de registro UV/espectro visible
    cromatografía en capa delgada-cualitativa
    cromatografía en capa delgada-cuantitativa
    cromatografía de gases-columnas empacadas
    cromatografía de gases-columnas capilares
    cromatografía de gases-detección por ionización de llama
    cromatografía de gases-detección por nitrógeno-fósforo
    cromatografía de gases-detección por captura de electrones 
    cromatografía de gases-espectrometría de masas
    cromatografía líquida de gran rendimiento-detección por UV 
    cromatografía líquida de gran rendimiento-detección por fluorescencia 
    cromatografía líquida de gran rendimiento-espectrometría de masas 
    cromatografía líquida de gran rendimiento-detección electroquímica 
    cromatografía líquida de gran rendimiento-detección por diodo-UV
    electroforesis capilar
    espectrometría de emisión atómica
    espectrometría de absorción atómica (llama)
    espectrometría electrotérmica de absorción atómica
    espectrometría de plasma por inducción acoplada
    radioinmunoensayo-recuento
    inmunoensayo enzimático (p. ej., técnica de multiplicación enzimática)
    inmunoensayo por fluorescencia
    prueba de inmunosorción enzimática
    fluorimetría
    espectrometría de infrarrojos.

     Material de referencia

    Todo servicio de toxicología analítica debe contar con reactivos de
    referencia puros. Ese material puede adquirirse en almacenes
    especializados u obtenerse en forma de estuches comerciales. En
    algunos casos es posible recurrir a otros laboratorios, tanto en el
    ámbito local como en el internacional, para obtener soluciones de
    referencia.

     Reactivos y otros suministros

    Para practicar numerosas pruebas colorimétricas y preparar reactivos
    de cromatografía en capa delgada se necesitan ciertas sustancias
    químicas especiales. Importa mucho conseguir un abastecimiento fiable
    de esas sustancias. También debe estar garantizada la disponibilidad
    de suministros para análisis cromatográficos o de otro tipo a fin de
    aprovechar al máximo el equipo.

     Obras de referencia

    En la sección 9 se da una lista de textos de referencia sobre
    investigaciones de laboratorio.

     Garantía de la calidad

    Los datos analíticos facilitados por los servicios de laboratorio
    deben ser fiables, y con este fin conviene aplicar ciertos métodos
    básicos de garantía de la calidad:

    *     Control interno de la calidad. El control interno de la calidad
         comprende el análisis simultáneo de muestras que contengan una
         sustancia tóxica conocida y de muestras clínicas. Desde el punto
         de vista cuantitativo, este procedimiento garantiza el buen
         estado de los reactivos y las condiciones de la prueba. En el
         aspecto cuantitativo, las muestras que contienen concentraciones
         conocidas de la sustancia tóxica deberán analizarse junto con
         muestras clínicas a fin de contrastar el procedimiento.

    *     Control externo de la calidad. Algunos países tienen programas
         de garantía de la calidad en los que un laboratorio central hace
         circular regularmente muestras de composición conocida entre
         diferentes laboratorios. Al laboratorio receptor se le puede
         notificar la sustancia tóxica presente y pedir que determine su
         concentración. En otros casos, el ejercicio consiste en detectar,
         identificar y, finalmente determinar cuantitativamente el tóxico
         o los tóxicos desconocidos. Los resultados se remiten luego al
         laboratorio de coordinación central en donde se evalúa la calidad
         del trabajo de los laboratorios receptores.

    El adiestramiento de especialistas en toxicología analítica y su
    participación en esas dos modalidades de control tienen una
    importancia crucial para mantener el buen nivel de calidad de los
    análisis practicados. Además, habrá que informar bien a los analistas
    de las prácticas recomendadas de laboratorio y exhortarles a que las
    apliquen.1


                   

    1 Good laboratory practice in the testing of chemicals: final report
    of the Group of Experts on Good Laboratory Practice. París,
    Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, 1982.

     Medidas de seguridad

    El personal que se ocupa de los análisis puede estar expuesto tanto a
    los efectos tóxicos de las sustancias químicas con las que trabaja
    como a las enfermedades relacionadas con las muestras biológicas
    (especialmente la hepatitis viral B y la infección por el VIH).
    Importa pues aplicar medidas de educación y seguridad apropiadas. A
    este respecto conviene tener en cuenta una reciente monografía
    publicada por la IUPAC y el IPCS sobre el empleo y la evacuación sin
    riesgos de sustancias químicas en los laboratorios.1

    Personal

    El personal requerido por un servicio de laboratorio dependerá del
    volumen y del tipo de pruebas toxicológicas o de otro tipo que se
    practiquen, lo cual a su vez depende de las circunstancias locales.
    Cada laboratorio toxicológico debe contar por lo menos con un
    especialista en toxicología analítica y un ayudante de laboratorio.
    Ahora bien, un servicio central de toxicología analítica necesita una
    plantilla de personal mucho mayor a causa de la amplia gama de
    funciones clínicas y de investigación que le incumben. También
    necesitará personal administrativo y, a ser posible, un
    documentalista.

    Los ayudantes de laboratorio tienen que recibir formación en una o más
    disciplinas científicas y poseer una experiencia práctica de análisis
    como la que puede adquirirse trabajando en un laboratorio de química
    general. El número de esos ayudantes dependerá de las circunstancias
    locales y ciertas situaciones particulares, por ejemplo la necesidad
    de prestar servicios de emergencia. El intercambio de ese personal con
    el de un laboratorio de hospital local, por ejemplo, contribuirá a
    crear un acervo común de experiencia. Los ayudantes de laboratorio
    deben proseguir un adiestramiento a tiempo parcial en química,
    bioquímica o materias afines, además de la instrucción práctica que
    reciban en el propio laboratorio sobre técnicas analíticas.

    El especialista en toxicología analítica debe poseer un título
    universitario o un grado equivalente en química, bioquímica o materia
    conexa (p. ej., toxicología experimental, farmacia o farmacología) y
    buenos conocimientos de química analítica. Si ha de dirigir un
    laboratorio de toxicología analítica puede ser conveniente que tenga
    una graduación superior, por ejemplo un doctorado, además de la
    experiencia apropiada, que debe comprender una gran práctica de los
    análisis. También conviene que posea conocimientos más amplios sobre
    diversos temas de toxicología y no sólo de toxicología analítica. Como
    muchas obras de referencia se publican en inglés, conviene que conozca
    este idioma. Es sumamente importante que las personas contratadas para


                   

    1 Chemical safety matters. Cambridge, Cambridge University Press,
    1992.

    trabajar como especialistas en toxicología analítica se interesen a
    fondo por esta labor, por lo que conviene brindarles buenas
    perspectivas profesionales a fin de que permanezcan en sus puestos una
    vez completada su formación y transmitan su experiencia a otras
    personas.

    El adiestramiento del personal superior destinado a un servicio
    central de toxicología analítica debe enfocarse en el contexto de las
    circunstancias propias del país. Para una persona con las condiciones
    básicas estipuladas en el párrafo precedente, el periodo de formación
    no debe ser inferior normalmente a seis meses en total, que pueden
    repartirse a lo largo de varios años. Durante este periodo el miembro
    del personal deberá adquirir conocimientos teóricos y prácticos sobre
    los siguientes temas, en función de las necesidades del servicio y del
    equipo y las instalaciones disponibles:

    *    técnicas de extracción en fase líquida y en fase sólida

    *    pruebas colorimétricas cualitativas

    *    cromatografía en capa delgada

    *    espectrofotometría de barrido UV/espectro visible

    *    ensayos inmunoquímicos (radioinmunoensayo, inmunoensayo de
         multiplicación enzimática, fluoroinmunoensayo de polarización)

    *    cromatografía de gases (ionización de llama, captura de
         electrones y detección nitrógeno/fósforo)

    *    cromatografía líquida de alto rendimiento

    *    espectrometría de masas

    *    espectrofotometría de llama y de absorción atómica electrotécnica

    *    toxicocinética, metabolismo y toxicología humana de las
         sustancias analizadas, prestando especial atención a la
         interpretación de resultados

    *    patología básica en sus relaciones con la toxicología clínica

    *    gestión de laboratorio (selección, manipulación y almacenamiento
         de especímenes, notificación y registro de resultados)

    *    prácticas correctas de laboratorio y procedimiento de garantía de
         la calidad 

    *    enseñanza y presentación oral de casos, revisiones bibliográficas
         y resultados de proyectos de investigación.

    Cuadro 3
    Criterios para los laboratorios que imparten formación en toxicología
    analítica clínica
                                                                       

    Personal
    *    El laboratorio debe estar dirigido por un toxicólogo con cinco
         años por lo menos de experiencia en toxicología analítica
         clínica. Además, éste deberá tener un título académico apropiado
         (p. ej., doctorado), publicaciones originales sobre temas de
         investigación y experiencia docente.

    *    En el laboratorio deben trabajar además dos o más especialistas
         en toxicología analítica a fin de dar una cobertura suficiente a
         las materias tratadas.

    Organización
    *    El laboratorio debe prestar servicio durante las 24 horas del día
         y trabajar en asociación con un centro toxicológico
         multifuncional que facilite servicios de información y dé
         asistencia a los pacientes, a fin de facilitar el contacto entre
         los servicios clínicos y los analíticos.

    *    El servicio debe realizar normalmente una amplia variedad de
         análisis y ofrecer la posibilidad de emprender investigaciones
         especiales en función de las necesidades (p. ej., exposición
         profesional a metales tóxicos o a ciertos plaguicidas; vigilancia
         del empleo de fármacos).

    Técnicas
    *    Debe facilitarse la instrucción sobre las siguientes técnicas:

         -    pruebas colorimétricas cualitativas

         -    cromatografía en capa delgada

         -    espectrofotometría de barrido UV/espectro visible

         -    ensayos inmunoquímicos (radioinmunoensayo, inmunoensayo de
              multiplicación enzimática, fluoroinmunoensayo de
              polarización)

         -    cromatografía de gas-líquido (ionización de llama, captura
              de electrones, detección nitrógeno/fósforo)

         -    cromatografía líquida de alto rendimiento (detección por
              ultravioleta, fluorescencia, electroquímica)

         -    espectrofotometría de llama y de absorción atómica
              electrotérmica

         -    técnicas de extracción en fase liquida y en fase sólida.
                                                                       

    Siempre que sea posible, el adiestramiento debe culminar en la
    obtención de un diploma o título reconocido. El analista seguirá
    adquiriendo experiencia en el curso de su actividad profesional, sobre
    todo a medida que vaya aumentando el volumen de trabajo del servicio.
    Habrá que fomentar las actividades de educación continua, en
    particular la participación en proyectos de investigación y
    desarrollo, las presentaciones de casos y la asistencia a reuniones
    internacionales. También habrá que fomentar la inscripción de los
    interesados en sociedades nacionales e internacionales de toxicología
    y farmacología.

    La formación del director del laboratorio dependerá asimismo de las
    circunstancias locales. En los países que todavía no disponen de un
    programa adecuado de adiestramiento, habrá que recabar la ayuda de
    otros países con servicios de toxicología analítica bien organizados y
    persuadirles de que concedan becas para la formación del personal. En
    los países que cuentan ya con un servicio de toxicología analítica
    pero necesitan ciertas competencias suplementarias en sectores
    concretos, puede recurrirse a invitar a expertos extranjeros en
    calidad de profesores visitantes para que se encarguen de impartir la
    formación necesaria. En el cuadro 3 se exponen algunos criterios
    aplicables a los laboratorios que imparten enseñanzas de toxicología
    analítica.

    Hay que incitar al personal de laboratorio a que celebre regularmente
    reuniones en un centro multifuncional de lucha contra las
    intoxicaciones con objeto de:

    *    examinar informes sobre los casos y, en particular, comentar la
         interpretación médica de los resultados analíticos con el
         personal clínico

    *    examinar las novedades bibliográficas en materia de toxicología
         analítica

    *    examinar los resultados de las investigaciones efectuadas en el
         laboratorio e identificar posibles temas de estudios en
         cooperación o de futuras investigaciones

    *    evaluar la gestión cid laboratorio en relación con el volumen
         general de trabajo en materia de lucha contra las intoxicaciones.

    También habrá que incitar al personal de laboratorio a que presente
    comunicaciones y participe en reuniones científicas de especial
    interés para sus trabajos.

    5.  Toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones

    Introducción

    Los centros de información toxicológica desempeñan un papel
    fundamental, en cooperación con otras instituciones, en la
    toxicovigilancia y la prevención. La toxicovigilancia consiste en la
    observación activa y la evaluación de los riesgos y fenómenos tóxicos
    que se registran en la comunidad y debe traducirse en medidas
    destinadas a reducir o suprimir esos riesgos. Así pues, su objetivo
    principal es la prevención.

    Los centros de información toxicológica tienen las siguientes
    funciones en materia de toxicovigilancia:

    *    identificar riesgos graves de intoxicación en la comunidad local
         así como las sustancias en cuestión, las circunstancias y los
         grupos de población afectados;

    *    descubrir posibles cambios en la incidencia de las intoxicaciones
         (diferentes sustancias de abuso, aplicación de plaguicidas nuevos
         y variaciones estacionales en la incidencia de ciertas
         intoœicaciones, por ejemplo las de monóxido de carbono causadas
         por los sistemas de calefacción);

    *    vigilar la toxicidad de ciertos productos comerciales (productos
         químicos industriales, agrícolas o de uso doméstico, medicamentos
         en sus distintas vías de administración) desde el punto de vista
         de sus efectos agudos, subagudos y crónicos, prestando especial
         atención a los productos y fórmulas recientes (p. ej., abuso de
         analgésicos, exposición profesional a disolventes);

    *    vigilar los efectos tóxicos de las sobredosis de drogas;

    *    identificar sustancias que den lugar a variaciones apreciables de
         la morbilidad y de la mortalidad, así como a efectos específicos
         en determinados órganos (p. ej., tasas elevadas de insuficiencia
         renal malformaciones fetales);

    *    informar a las autoridades de salud y a otros organismos
         competentes sobre situaciones que exijan medidas preventivas o
         correctivas y, si procede, dar la alerta;

    *    vigilar la eficacia de las medidas preventivas.

    Siempre que los centros identifiquen formas nuevas o alteradas de
    intoxicación, habrá que verificar rigurosamente los datos y evaluarlos
    antes de proceder a su notificación a los responsables comunitarios de
    las medidas sanitarias y de control y/o los fabricantes o usuarios de
    las sustancias químicas implicadas. A veces habrá que difundir también
    esa información en el ámbito internacional en particular a otros
    centros de información toxicológica, a asociaciones profesionales de
    toxicología y a ciertas organizaciones como la OMS.

    Tanto en los casos de intoxicación aislados como en los múltiples
    habrá que adoptar medidas preventivas en función de los datos
    disponibles sobre factores de alto riesgo, teniendo particularmente en
    cuenta las circunstancias, las sustancias implicadas y las posibles
    víctimas.

    El centro puede iniciar sus actividades preventivas transmitiendo la
    información sobre riesgos tóxicos (identificados por toxicovigilancia)
    a las autoridades encargadas de adoptar las medidas oportunas e
    informando y aconsejando a los responsables de la educación sanitaria.
    Otras actividades preventivas pueden consistir en campañas educativas,
    producción de material de enseñanza y planificación (en cooperación
    con otros sectores interesados), ejecución y evaluación de medidas
    preventivas.

    Las principales actividades preventivas que pueden emprender los
    centros de información toxicológica son de dos tipos:

    *    educación, que constituye el aspecto más importante de cualquier
         intervención y debe dirigirse a determinados grupos de riesgo,
         así como al público en general y a los profesionales de la salud;

    *    colaboración con diversas organizaciones e instituciones y
         presentación de informes a las mismas sobre cuestiones tales como
         el desarrollo de productos más inocuos, las medidas de seguridad
         en materia de empaquetado, diseño, rotulación, transporte y
         manipulación de productos peligrosos y la retirada o limitación
         de la disponibilidad de determinadas sustancias tóxicas.

    Importa reforzar la colaboración entre todos los participantes en el
    programa de lucha contra las intoxicaciones a fin de dar más eficacia
    a las medidas de toxicovigilancia y prevención. Los principales
    participantes son los siguientes:

    *    centros de información toxicológica, instalaciones de análisis
         toxicológico y servicios de toxicología clínica, que desempeñan
         un papel clave en la identificación y el estudio de los riesgos y
         problemas toxicológicos;

    *    profesionales médicos y paramédicos (p. ej., médicos de los
         hospitales, médicos generales, médicos del trabajo, médicos
         forenses y expertos en medicina legal, psiquiatras y
         farmacéuticos), todos los cuales están bien situados para reunir
         datos que suplementen y complementen los obtenidos en los centros
         de información toxicológica;

    *    autoridades gubernamentales o locales facultadas para prohibir o
         regular el empleo de sustancias químicas de alto riesgo;

    *    empresas industriales, con inclusión de fabricantes,
         transportistas y usuarios de sustancias químicas, que deberán
         facilitar los datos necesarios sobre los productos que manejan y
         cooperar en la aplicación de medidas preventivas;

    *    universidades e institutos de investigación, especialmente los
         dedicados a la toxicología clínica experimental, que pueden
         facilitar valiosos datos sobre sustancias químicas y contribuir a
         su identificación y control;

    *    especialistas en comunicación de masas y sociólogos, que, ante
         una situación de emergencia toxicológica, deberán asesorar sobre
         la preparación de un mensaje destinado al público y sobre la
         difusión del mismo con miras a evitar equívocos y alarmismo.

    Programas de toxicovigilancia y prevención

    Habida cuenta de los medios disponibles en el país, cabe iniciar estos
    programas con un alcance mínimo a fin de ampliarlos más tarde. Los
    programas de toxicovigilancia y prevención exigen una buena
    información básica sobre la situación local, con detalles sobre casos
    de intoxicación aguda y crónica, problemas de contaminación ambiental,
    abuso de drogas y circunstancias que entrañan un riesgo elevado de
    exposición.

    Hay que dar especial prioridad a la obtención de estos datos básicos
    mínimos, que puede realizarse con bastante celeridad y pocos gastos
    utilizando:

    *    datos relativos a las preguntas que recibe el centro de
         información toxicológica, que pueden facilitar una valiosa
         información cualitativa y cuantitativa sobre los casos de
         intoxicación y ser utilizados para evaluar las actividades
         preventivas;

    *    datos sobre los casos atendidos en servidos de urgencia y
         accidentes, departamentos de medicina legal y hospitales o
         clínicas de medicina del trabajo locales;

    *    información técnica sobre productos tóxicos y sus efectos, que
         puede extraerse de la bibliografía o de otras fuentes directas
         (p. ej., fabricantes e importadores de sustancias químicas)

    Los datos recogidos permitirán identificar las poblaciones locales
    expuestas así como las sustancias y circunstancias peligrosas que
    puedan intervenir en los casos locales de intoxicación. Esta
    identificación permitirá planificar luego medidas preventivas
    apropiadas.

     Documentación y otros recursos

    La documentación y demás recursos materiales requeridos son, como
    mínimo, los siguientes:

    *    tratados, estudios de conjunto, manuales, revistas y otras
         publicaciones científicas, que deben formar parte normalmente de
         la biblioteca de los centros de información toxicológica y que

         casi siempre pueden obtenerse por conducto de bibliotecas
         médicas, fabricantes, importadores y autoridades sanitarias;

    *    referencias seleccionadas y publicaciones periódicas que traten
         de la situación y las necesidades locales;

    *    análisis de datos sobre las preguntas que recibe el centro de
         información toxicológica;

    *    informes sobre encuestas y actividades de vigilancia realizadas
         por centros similares;

    *    material docente preparado por centros similares;

    *    espacio adecuado para celebrar conferencias y actividades
         docentes;

    *    material de oficina con los correspondientes suministros;

    *    una instalación sencilla para reproducir folletos y hojas de
         instrucciones.

    Ahora bien, para que el programa de toxicovigilancia y prevención
    sea totalmente eficaz habrá que disponer de una información completa
    sobre todas las sustancias químicas y toxinas naturales presentes en
    el país, así como datos debidamente evaluados sobre casos de
    intoxicación (con detalles concretos sobre los métodos de
    tratamiento). Además, se requieren los siguientes medios
    complementarios e instalaciones:

    *    datos estadísticos y epidemiológicos

    *    una biblioteca especializada

    *    medios de comunicación, con equipo de vigilancia y registro de
         llamadas

    *    acceso a bancos de datos informatizados

    *    ordenadores para el archivo y la recuperación de datos

    *    medios de microfilmación

    *    material docente y educativo (folletos, carteles, diapositivas,
         videocintas) y medios para producir ese material

    *    espacio suficiente para recursos de información, archivo de
         datos, administración del personal y educación profesional y del
         público.

     Personal

    Un programa mínimo de toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones
    requiere una plantilla de personal con formación y experiencia en
    toxicología. Para aplicar un programa completo, el centro de
    información toxicológica necesitará, además del personal dedicado al
    servicio telefónico y al tratamiento de los pacientes, un número
    suficiente de personas para el seguimiento de las preguntas recibidas,
    la redacción de informes y el diseño y la aplicación de medidas
    preventivas. En cuanto al tipo de estudios requeridos para la
    toxicovigilancia, son sumamente útiles la formación toxicológica y los
    conocimientos de estadística. El personal deberá estar familiarizado
    con la legislación y los reglamentos sobre inocuidad de las sustancias
    químicas y conocer bien los problemas toxicológicos locales en
    relación con el medio ambiente y la medicina veterinaria. También
    deberá saber tratar con el público, los medios de comunicación y los
    profesionales de otros sectores a fin de asegurar la transmisión del
    mensaje preventivo.

    El director del centro deberá también:

    *    poseer ciertos conocimientos de otras disciplinas relacionadas
         con la toxicovigilancia y la prevención de intoxicaciones;

    *    estar capacitado para supervisar el análisis de los datos y
         promover investigaciones epidemiológicas;

    *    cuidar de que se evalúe periódicamente (al menos una vez al año)
         la evolución de los problemas de intoxicación en el país y se
         informe a las autoridades competentes sobre las medidas
         adoptadas;

    *    utilizar los datos disponibles para dar la alerta sobre problemas
         toxicológicos cuando sea necesario, recabar la cooperación de los
         participantes interesados y planificar una acción eficaz;

    *    ocuparse de que el centro prepare material educativo apropiado
         sobre prevención de intoxicaciones, tanto para el público en
         general como para los profesionales de la salud, así como
         material destinado a los ambulatorios pediátricos, a los maestros
         y los escolares, y a los médicos de los hospitales rurales;

    *    identificar fuentes de financiación para las actividades
         preventivas (p. ej., para publicar folletos o carteles llamativos
         y fáciles de comprender, así como para costear campañas y cursos
         de educación).

    Además del personal de los centros de información toxicológica, en las
    actividades de toxicovigilancia y prevención pueden intervenir los
    siguientes especialistas:

    *     educadores sanitarios, que se encargarán de diseñar programas,
         mantener contacto con los medios de comunicación y supervisar la
         distribución continua y eficaz de material educativo;

    *     agentes de atención primaria de salud, encargados de fomentar
         la prevención a nivel comunitario;

    *     psiquiatras, cuya misión será evaluar la incidencia y la
         gravedad de ciertos tipos de intoxicación (p. ej., tentativas de
         suicidio) a fin de estudiar las posibilidades de prevenirlos o
         reducirlos al mínimo;

    *     asistentes sociales, para evaluar las condiciones sociales que
         pueden ser determinantes en algunos tipos de intoxicación y
         asesorar sobre la mejor manera de transmitir mensajes claros a
         las poblaciones expuestas;

    *     toxicólogos experimentales, que facilitarán datos
         experimentales sobre las sustancias químicas y sus propiedades.

    Los programas de toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones
    requieren también una infraestructura adecuada de personal
    administrativo y de secretaría.

    Recomendaciones

    La eficacia de la toxicovigilancia y de las actividades de prevención
    puede reforzarse considerablemente aplicando cierto número de medidas
    en los planos nacional e internacional.

     Medidas recomendadas en el plano nacional

    En todo programa de lucha contra las intoxicaciones, los ingredientes
    básicos para establecer planes nacionales eficaces de toxicovigilancia
    y prevención son una comunicación eficiente y la coordinación entre
    todos los participantes. En el marco de una estrategia a largo plazo,
    habrá que llegar a un conocimiento suficiente de los casos locales de
    intoxicación combinando la recogida de datos con las encuestas
    epidemiológicas. La informática facilitará el almacenamiento, la
    manipulación y el análisis rápido de los datos. Por consiguiente, es
    esencial promover:

    *    un sistema de registro centralizado de los casos de intoxicación
         tratados en hospitales (con los correspondientes códigos
         diagnósticos), con mecanismos de seguimiento para identificar y
         evaluar posibles secuelas a medio y largo plazo;

    *    una normativa para la notificación de accidentes de intoxicación
         (p. ej., notificación anónima obligatoria de todos los casos);

    *    la compilación de buenas estadísticas de morbilidad y mortalidad
         con certificación precisa de la causa de defunción (p. ej., por
         medio del servicio de salud pública y de los departamentos de
         medicina legal);

    *    la consolidación de datos procedentes de sectores afines de
         interés mutuo (p. ej., toxicología experimental, toxicología
         analítica, medicina del trabajo);

    *    contactos con la industria con miras al intercambio de
         información sobre los productos químicos manufacturados en uso,
         así como sobre las circunstancias y efectos de la intoxicación
         por esos productos.

    El apoyo y el reconocimiento en el ámbito oficial de la función
    desempeñada por los centros de información toxicológica en la
    toxicovigilancia y la prevención de intoxicaciones darán más peso a
    las intervenciones preventivas efectuadas por un centro y servirán a
    éste para obtener más fácilmente datos completos sobre la composición
    de los productos tóxicos o potencialmente tóxicos. En algunos casos
    puede ser muy útil disponer de una legislación que autorice la
    comunicación confidencial a esos centros de los datos sobre
    composición de los productos químicos.

    Las instancias legislativas deberán solicitar recomendaciones y
    asesoramiento a los centros de información toxicológica respecto a la
    legislación y las medidas de control destinadas a prevenir
    intoxicaciones.

    Las medidas de prevención y educación deben dirigirse al conjunto de
    la comunidad (p. ej., campañas de prevención de intoxicaciones,
    carteles que señalen los peligros de los productos domésticos y la
    manera de evitarlos, folletos sobre identificación de plantas y hongos
    venenosos) o a determinados grupos especialmente expuestos (p. ej.,
    sobre temas específicos como los productos farmacéuticos y el
    embarazo, el empleo inocuo de plaguicidas en los trabajos agrícolas, y
    los riesgos de la automedicación en la edad avanzada). Los medios de
    comunicación y los expertos en esta materia pueden aportar una
    cooperación esencial a la acción preventiva, toda vez que los mensajes
    que se utilicen deberán ser concisos, fácilmente comprensibles y
    atractivos.

    Los métodos utilizados para prevenir intoxicaciones y hacer ver los
    peligros que entrañan deberán adaptarse a la situación y las
    circunstancias propias de cada país.

     Acción recomendada en el plano internacional

    En todos los países, el problema de las intoxicaciones por sustancias
    químicas está íntimamente vinculado a las condiciones geográficas,
    climáticas, demográficas, económicas y socioculturales. Sin embargo,
    ascienden a decenas de miles los productos químicos de uso comercial,
    y es posible encontrar las mismas sustancias químicas, drogas o

    toxinas naturales en medios domésticos o de trabajo que difieren
    totalmente de unos países a otros o en forma de contaminantes de la
    atmósfera, del suelo y del agua. Los productos que contienen esas
    sustancias químicas están ampliamente comercializados en todo el
    mundo, al par que los movimientos de los contaminantes del medio
    ambiente no reconocen fronteras nacionales.

    Muchas sustancias químicas «viajan» en manos de los usuarios (p. ej.,
    medicamentos utilizados en vacaciones, drogas susceptibles de abuso,
    repelentes de insectos) y, si no están comercializadas o no pueden
    adquirirse en un país determinado, pueden resultar totalmente
    desconocidas para el centro local de información toxicológica. Así
    pues, la cooperación entre los diferentes centros nacionales y las de
    éstos con las organizaciones internacionales puede ser de gran
    utilidad para los responsables de los programas nacionales o
    internacionales de toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones.

    Los centros de información toxicológica pueden ponerse de acuerdo para
    compartir información sobre riesgos tóxicos, que podría servir para
    dar la alarma ante posibles problemas futuros. La consolidación de
    datos y experiencia sobre casos raros o limitados o sobre fenómenos
    nuevos, así como sobre nuevos productos peligrosos, permite a veces
    tomar medidas preventivas en una fase relativamente temprana. Con
    miras al intercambio eficaz de información, también es esencial que
    los colaboradores unifiquen la terminología empleada y se pongan de
    acuerdo sobre cuestiones de formato y contenido, así como sobre los
    métodos utilizados para el intercambio.

    A continuación se indican las actividades en las que se considera
    necesaria la colaboración internacional por medio de organizaciones
    tales como el IPCS y la Federación Mundial:

    *    intercambio entre los centros de información toxicológica y las
         autoridades competentes en bibliografía y documentación sobre
         formulaciones que son objeto de comercio internacional y sobre
         productos presentes fuera de su país de origen;

    *    establecimiento de sistemas centralizados o regionales para la
         recogida y el intercambio de datos sobre casos de intoxicación,
         teniendo en cuenta el seguimiento de los mismos, y sobre
         evaluación, validación, análisis y conservación de esos datos;

    *    establecimiento de un mecanismo para la notificación rápida de
         efectos tóxicos en cualquier país y el intercambio de experiencia
         en relación con esas alertas;

    *    intercambio de resultados de los programas de educación y
         adiestramiento sobre toxicovigilancia y prevención de
         intoxicaciones;

    *    producción y difusión de material educativo sobre prevención de 
         intoxicaciones, en particular el destinado a grupos de alto
         riesgo, on miras a su adaptación por cada centro para su empleo
         local.

    6.  Respuesta a situaciones graves de emergencia relacionadas 
    con sustancias químicas1

    Introducción

    El vertido accidental de productos químicos en el curso de operaciones
    industriales, así como durante el transporte por tierra, mar y aguas
    interiores, plantea un problema cada vez mayor en todo el mundo. Los
    accidentes químicos no siempre causan intoxicaciones. Sin embargo, en
    algunos casos, las personas expuestas a una fuga importante de
    sustancias químicas pueden resultar gravemente contaminadas y exigir
    un tratamiento de emergencia. Los escapes de sustancias químicas
    pueden contaminar el medio ambiente y causar casos de intoxicación en
    poblaciones residentes a cierta distancia del lugar o del accidente.
    Muchos incidentes graves que dan lugar a numerosos casos de
    intoxicación pueden estar causados también por la contaminación
    accidental o deliberada de los alimentos, el agua, los medicamentos u
    otros bienes de consumo por productos químicos sintéticos o toxinas
    naturales. En algunos casos, la relación de esos accidentes con una
    contaminación química, inadvertida al principio, se identifica luego
    gracias a la labor de toxicovigilancia de los centros de información
    toxicológica.

    Muchos países cuentan con planes de emergencia que abarcan toda la
    gama posible de catástrofes naturales o tecnológicas. Los servicios de
    bomberos y de rescate de accidentados, junto con la policía, suelen
    ser los primeros en responder a un accidente grave de origen químico.
    Al facilitar información apropiada, los centros de información
    toxicológica contribuyen eficazmente a afrontar los incidentes graves
    relacionados con sustancias químicas, mientras que los servicios de
    toxicología clínica pueden participar en el tratamiento de las
    víctimas. Los centros deben tener una intervención activa en el
    establecimiento de planes de contingencia, la educación y el
    adiestramiento del personal para hacer frente a accidentes de origen
    químico; además, deberán encargarse de emprender investigaciones y
    estudios de seguimiento cuando proceda. A menudo, un centro de
    información toxicológica tiene la ventaja de ser el único
    establecimiento de esa clase que ofrece un servicio de 24 horas al día
    en el país o la región, lo cual le permite desempeñar un papel capital
    en las emergencias de origen químico.

    Al personal del centro hay que darle instrucciones concretas sobre las
    medidas que debe adoptar en caso de catástrofe de origen químico. En
    principio, debe estar en condiciones de facilitar información
    pertinente sobre las sustancias químicas implicadas a los responsables


                   

    1 Véase también: Health aspects of chemical accidents. Guidance on
    chemical accident awareness, preparedness and response for health
    professionals and emergency responders. París, Organización de
    Cooperación y Desarrollo Económicos, 1994 (OCDE/GD (94)1).

    de afrontar la situación o de dar la alerta, así como a las instancias
    decisorias y a los medios de comunicación. Asimismo debe saber
    reconocer la magnitud o el grado del accidente (es decir, si es
    simplemente operativo o tiene carácter local, regional o
    internacional) y alertar al director del centro, a otrosmiembros del
    personal y a las autoridades sanitarias o de otro tipo, ateniéndose al
    procedimiento establecido.

    También hay que enseñar al personal a tratar con el público en
    general, bien directamente o, de preferencia, a través de los medios
    de comunicación. Habrá que darle instrucciones sobre la manera de
    evitar el pánico con sus informes y de comunicarse sin perder la
    calina con otras personas que afrontan la catástrofe así como con los
    miembros de la comunidad, tranquilizándolos y transmitiéndoles un
    mensaje bien definido. Los estudios retrospectivos sobre incidentes
    químicos sobrevenidos en la zona o el examen de situaciones
    catastróficas hipotéticas pueden constituir una buena base para
    adiestrar al personal y para establecer planes de contingencia en
    cooperación con otros organismos interesados.

    Información

    El centro de información toxicológica debe actuar como punto focal de
    las actividades en caso de accidente químico y estar preparado para
    informar rápida y eficazmente en las fases agudas. Por ello, al
    establecer sus bancos de datos toxicológicos, los centros deberán
    incluir en ellos información sobre todas las sustancias químicas que
    pueden dar lugar a accidentes en la región, sin olvidar los productos
    industriales y los intermediarios reactivos menos usados. Importa
    disponer de información sobre lo siguiente:

    *    sustancias químicas tóxicas y efectos de las mismas
    *    zonas de alto riesgo y procesos y/o actividades que entrañan
         peligros
    *    lugar apropiado para evacuar la sustancia o las sustancias
         químicas, con indicación de formas y cantidades
    *    posibles medidas correctivas y de protección.

    Importa conocer la ubicación exacta, las competencias y la capacidad
    de los servicios de tratamiento y análisis toxicológico y de los
    medios de transporte de emergencia. Los centros deben estar asimismo
    informados de las responsabilidades y funciones de todos los
    organismos que intervienen en los planes de contingencia y establecer
    estrechos lazos de comunicación con los servicios de rescate y la
    policía. La información tendrá que obtenerla el propio centro si no se
    han establecido todavía planes de contingencia en el país o, cuando
    los haya y estén en marcha, podrá solicitarla a las autoridades. A
    veces es obligatorio informar a las autoridades de cualquier actividad
    especialmente peligrosa que entrañe el uso de productos químicos, así
    como del lugar en donde se almacenan éstos, y podría ser conveniente
    comunicar también esos datos a los centros de información
    toxicológica. En algunos países se informa a esos centros -
    identificados como puntos focales en caso de catástrofe química - del

    transporte de mercancías peligrosas o de cualquier manipulación de
    productos químicos que entrañe un peligro grave en la zona
    correspondiente.

    A menudo puede obtenerse información sobre los accidentes industriales
    de origen químico por conducto de las empresas interesadas, pero no
    siempre por otros medios. Sin embargo, es indispensable que los
    centros de información toxicológica tengan acceso a esa experiencia y
    que se tomen medidas para estimular el intercambio de información y
    experiencia entre esos centros y los diferentes servicios de higiene
    del trabajo.

    En caso de accidente químico grave, es muy probable que los centros de
    información toxicológica se vean abrumados por un sinnúmero de
    llamadas telefónicas. En consecuencia, deberán estar preparados para
    hacer frente a esa situación, evitando al mismo tiempo el pánico y
    asesorando rápidamente a todas las partes interesadas.

    Tratamiento

    El personal de los servicios de toxicología clínica puede participar
    en el tratamiento de las víctimas de accidentes o catástrofes de
    origen químico; en particular, deberá dar orientaciones a los equipos
    médicos de rescate sobre el examen preliminar de los sujetos
    intoxicados, sobre el tratamiento inicial de los mismos antes de su
    ingreso en el hospital y sobre las medidas de descontaminación en el
    lugar del accidente. Los hospitales donde reciban tratamiento los
    pacientes pueden verse obligados a facilitar medios de
    descontaminación fuera de la zona de acceso al servicio de urgencia a
    fin de prevenir la contaminación de todo el establecimiento
    hospitalario por las sustancias químicas tóxicas.

    Planes de contingencia

    Los centros de información toxicológica deben cooperar con otros
    organismos en el establecimiento de planes de contingencia para hacer
    frente a los accidentes de origen químico. Algunos países,
    especialmente los más industrializados, disponen de planes coordinados
    de contingencia en los que se confían a dichos centros ciertas
    actividades concretas. En los numerosos países que carecen de un
    sistema establecido de respuesta a las emergencias puede ser todavía
    mayor la responsabilidad de los centros de información toxicológica,
    que quizás se vean obligados a asumir de repente la responsabilidad y
    hacer frente a la situación. Si ya se han establecido planes de
    contingencia, el centro de información toxicológica puede actuar como
    centro de emergencia en caso de catástrofe química. Por consiguiente,
    los centros nuevos deberán preocuparse de prever qué tipo de
    catástrofes químicas podrían ocurrir en su región y prepararse para
    dar un asesoramiento rápido y seguro en esa eventualidad.

    Los planes médicos de contingencia deben extenderse a los accidentes
    químicos, al par que se debe establecer una estrecha colaboración
    entre los responsables de la planificación y el centro de información
    toxicológica. Éste debe facilitar a aquéllos orientaciones sobre:
    medidas de evaluación del riesgo; descontaminación  in situ y dentro
    de los hospitales; medidas de primeros auxilios; terapéutica general y
    específica; y medidas para garantizar la disponibilidad de antídotos.
    En el plano médico, los centros deben estar también al corriente de
    los medios disponibles para atender a numerosas víctimas en términos
    de número de camas, suministros farmacéuticos y disponibilidad de
    antídotos específicos.

    Educación y adiestramiento

    Los centros de información toxicológica deben contribuir activamente a
    educar y adiestrar a todos los miembros de los equipos de rescate para
    el desempeño de sus funciones en caso de accidentes químicos. Esta
    labor de educación y adiestramiento debe adaptarse al grado de
    instrucción de cada grupo (p. ej., bomberos, responsables de sector,
    supervisores, operadores de teléfono y radio, médicos). El
    adiestramiento debe abarcar las técnicas de descontaminación y las
    medidas de protección para el personal médico que trata a pacientes
    contaminados, así como los métodos de examen preliminar y selección de
    casos.

    Estudios de seguimiento

    El seguimiento detallado de los accidentes químicos, cualquiera que
    sea su magnitud, puede aportar una información muy valiosa para
    hacerles frente. En el caso de un grave accidente en el que
    intervengan sustancias químicas, los centros de información
    toxicológica deben estar preparados para recabar la intervención de
    personal competente. Habrá que reunir datos apropiados sobre el caso a
    fin de establecer la correlación entre la exposición y los diferentes
    cuadros clínicos de intoxicación, lo cual requiere cierta preparación
    previa. Puede ser necesario que un miembro del personal del centro se
    desplace al lugar del accidente o al lugar en donde reciben
    tratamiento los pacientes a fin de participar activamente en la
    evaluación de la situación y de los riesgos, coordinar sobre el
    terreno el aleccionamiento del personal de salud y organizar las
    pruebas analíticas. Puede aprovecharse también la oportunidad para
    recoger datos de toxicología humana, que facilitarán el asesoramiento
    en futuras ocasiones y la planificación ulterior de las actividades
    relativas a accidentes químicos.

    Apoyo financiero

    Para que los centros de información toxicológica puedan responder
    adecuadamente a los accidentes graves relacionados con sustancias
    químicas, puede ser necesario el apoyo financiero del gobierno. El
    personal de los centros debe tener la posibilidad de participar en las
    actividades educativas y visitar el lugar de los accidentes fuera de
    su propia circunscripción a fin de recoger datos pertinentes e

    informarse sobre los resultados. Esto no sólo es importante durante la
    fase aguda del accidente sino también en fases ulteriores, cuando
    quizás sea posible extraer conclusiones y formular recomendaciones.

    Colaboración entre centros

    Salta a la vista la necesidad de una estrecha colaboración nacional e
    internacional entre los centros de información toxicológica. Los
    riesgos derivados de la fabricación, el almacenamiento y el transporte
    de productos químicos pueden afectar más o menos a los países vecinos,
    en cuyo caso habrá que adoptar medidas concertadas para prevenir o
    reducir las probabilidades y el impacto de los accidentes químicos.
    Los centros, por consiguiente, deberán intercambiar periódicamente
    información sobre las circunstancias que entrañan un riesgo elevado de
    accidentes de ese tipo y atender consultas sobre los acuerdos
    internacionales o intergubernamentales pertinentes.

    Para contribuir a identificar las sustancias químicas a las que puede
    haber estado expuesto un individuo, es esencial que el centro disponga
    de una base de datos con información sobre los productos comerciales o
    de otro tipo utilizados en su circunscripción. Con este fin puede
    utilizarse un sencillo fichero de tarjetas. Ahora bien, si el centro
    tiene intención de informatizar la base de datos, lo mejor es que
    adopte el formato IPCS INTOX para recopilar de manera uniforme la
    información sobre los productos (véase el anexo 4).

    7.  Antídotos y disponibilidad de los mismos

    Introducción

    Los antídotos pueden desempeñar un importante papel en el tratamiento
    de las intoxicaciones. Aunque en muchos casos es posible devolver la
    salud a un sujeto intoxicado y estabilizar sus funciones orgánicas
    mediante un buen tratamiento de sostén y ciertas técnicas de
    eliminación del tóxico, el uso apropiado de antídotos y de otros
    agentes permite activar considerablemente la eliminación y
    contrarrestar los efectos nocivos de aquél. En ciertas circunstancias,
    los antídotos permiten reducir en gran medida los recursos médicos
    necesarios para el tratamiento, acortar la duración de éste y, a
    veces, salvar la vida de la persona afectada. Por consiguiente, el
    empleo de antídotos puede servir para reducir la carga global que
    entraña para los servicios sanitarios la asistencia a los intoxicados.
    La disponibilidad de estos agentes es todavía más esencial en las
    zonas muy alejadas de un buen servicio hospitalario y, especialmente,
    en los países en desarrollo que carecen de medios para aplicar un
    tratamiento de sostén.

    La dificultad de obtener ciertos antídotos en caso de emergencia es a
    menudo un motivo de grave preocupación para los médicos. El IPCS y la
    CE, en consulta con la Federación Mundial, están organizando un
    proyecto destinado a evaluar la eficacia de los antídotos y a promover
    su disponibilidad. En la fase preparatoria del proyecto se han
    definido los antídotos como sustancias terapéuticas utilizadas para
    contrarrestar el efecto o los efectos tóxicos de un agente xenobiótico
    determinado. Sobre esa base se ha establecido una lista preliminar de
    antídotos y de otros agentes utilizados para prevenir la absorción de
    sustancias tóxicas o venenos, intensificar la eliminación y
    contrarrestar sus efectos en las funciones orgánicas, clasificándolos
    a título provisional atendiendo a la urgencia del tratamiento y a su
    eficacia en la práctica. Los agentes que corresponden al concepto de
    medicamentos esenciales definido por la OMS se designan como tales, y
    algunos de ellos han sido ya incorporados a la Lista OMS de
    Medicamentos Esenciales.1 También figuran en esta lista antídotos y
    agentes de uso veterinario. Asimismo se ha redactado métodos y
    principios aplicables a la evaluación de antídotos y demás agentes
    utilizados en el tratamiento de las intoxicaciones, que están
    sirviendo de base para preparar monografías sobre antídotos concretos
    que se publicarán en una serie especial2


                   

    1  Uso de medicamentos esenciales. Lista modelo de medicamentos
    esenciales (novena lista). Séptimo informe del Comité de Expertos de
    la OMS. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1997 (OMS, Serie
    de Informes Técnicos, N° 867).
    2  IPCS/CE Evaluation of antidotes. Cambridge, Cambridge University
    Press.

    Desde los comienzos de esta labor preparatoria se vio claramente que
    la disponibilidad de antídotos variaba de unos países a otros. Según
    una encuesta efectuada en un grupo de centros de información
    toxicológica con miras a determinar las dificultades con que se
    tropieza para obtener antídotos, los centros de los países
    industrializados suelen encontrar menos problemas con la mayor parte
    de los antídotos, si bien el acceso a algunos de éstos se ve
    dificultado por trabas administrativas y por la falta de preparaciones
    adecuadas o de importadores y fabricantes. En cambio, en los países en
    desarrollo los centros señalaron que encontraban muchos problemas,
    incluso para procurarse antídotos corrientes que son fáciles de
    obtener en otros sitios. En general, los problemas pueden agruparse
    bajo tres epígrafes que se relacionan entre sí:

    *    consideraciones científicas, técnicas y económicas

    *    requisitos reglamentarios y administrativos

    *    consideraciones de tiempo y localización geográfica.

    Aspectos científicos

    Hay que confirmar científicamente la eficacia de toda sustancia
    utilizada como antídoto, utilizando inicialmente animales de
    laboratorio (a ser posible, de especies que presenten un cuadro tóxico
    análogo al que se observa en el hombre). La eficacia clínica de un
    antídoto en los seres humanos puede ser más difícil de comprobar y
    documentar que la de otros agentes farmacéuticos, ya que las
    posibilidades de ensayo clínico son muy reducidas. Para decidirse a
    utilizar un antídoto hay que tener en cuenta su toxicidad potencial, y
    también hay que evaluar siempre la posibilidad de reacciones adversas.
    Los antídotos exentos de efectos tóxicos pueden utilizarse en
    cualquier caso de intoxicación, incluso aunque su eficacia sea dudosa,
    mientras que los antídotos tóxicos sólo se utilizarán si se conoce
    bien su eficacia terapéutica y el diagnóstico es seguro. Los efectos
    adversos y la toxicidad crónica pueden tener menos importancia que en
    el caso de los medicamentos ordinarios, ya que por lo general el
    antídoto sólo se utiliza una vez. Importa que no se produzca un
    aumento de la toxicidad a consecuencia de la movilización del agente
    tóxico acumulado en los tejidos o de cambios en la distribución
    tisular, como sucede en los niños en los que el empleo incorrecto de
    un antídoto da lugar a un aumento transitorio de las concentraciones
    de plomo en la sangre y puede provocar una encefalopatía aguda.

    Es sumamente importante comprobar con todo detalle la eficacia de las
    sustancias que vayan a utilizarse como antídotos.

    El mejor conocimiento de los mecanismos de toxicidad y de la cinética
    de los diferentes venenos y sustancias tóxicas puede facilitar también
    el desarrollo y el uso de determinados antídotos. Una vez identificado
    un antídoto eficaz, hay que resolver el problema de fabricarlo en una
    forma farmacéutica aplicable en medicina humana. En muchos casos, la

    fabricación en forma de preparación oral facilita la administración
    del antídoto, por ejemplo en régimen ambulatorio.

    El estudio científico de los antídotos presenta así aspectos de
    interés tanto para los gobiernos y servicios de reglamentación
    farmacéutica como para el sector comercial y para los centros de
    información toxicológica.

    *     Gobiernos y servicios de reglamentación farmacéutica. La
         ejecución de estudios científicos detallados facilitará a los
         servicios de reglamentación el registro de antídotos útiles y
         eficaces. Los gobiernos, que son los responsables de garantizar
         la disponibilidad de antídotos, deberán reconocer la importancia
         de este grupo de agentes terapéuticos y la necesidad de apoyar su
         estudio científico.

    *     El sector comercial. En general, la fabricación y el suministro
         de antídotos corresponden al sector comercial, que quizá tenga
         que costear también los estudios apropiados. Las empresas
         industriales que intervienen en la fabricación y la distribución
         de posibles agentes tóxicos deberán evaluar los posibles efectos
         de éstos en los usuarios y otras personas expuestas y velar por
         que en el mercado local puedan adquirirse antídotos apropiados.

    *     Centros de información toxicológica. Estos centros, y
         especialmente los servicios de tratamiento, desempeñan un papel
         esencial en la vigilancia del empleo de antídotos. A ser posible,
         los datos sobre este empleo deben recopilarse según una
         metodología unificada en el ámbito internacional a fin de que se
         puedan comparar los resultados y formular recomendaciones. Hay
         que fomentar el intercambio internacional de información a fin de
         posibilitar la evaluación crítica de la eficacia y de los efectos
         secundarios de los agentes utilizados como antídotos. Los
         profesionales de la salud no deben ignorar que los datos que se
         exigían en la época en que se registraron ciertos antídotos eran
         a veces muy limitados, por lo que quizás sea necesario
         actualizarlos en función de observaciones más recientes.

    Incluso un antídoto eficaz y fácil de obtener puede resultar inútil si
    el médico de cabecera no es capaz de hacer el diagnóstico correcto o
    está mal informado sobre la disponibilidad o las indicaciones de dicho
    antídoto. Los centros de toxicología o de información toxicológica
    deberán organizar programas de información con el fin de familiarizar
    al personal clínico con la administración correcta de antídotos,
    particularmente si se trata de pacientes pertenecientes a grupos de
    alto riesgo (p. ej., personas profesionalmente expuestas a productos
    químicos peligrosos). 

    Aspectos técnicos

     Registro

    El registro de un producto farmacéutico para su empleo como antídoto
    podría ser un medio satisfactorio para resolver los problemas de
    distribución y disponibilidad. Sin embargo, algunos fabricantes de
    medicamentos se resisten a registrar antídotos a causa del pequeño
    volumen de producción requerido para atender las demandas del mercado.
    Convendría pues encontrar algún medio para incitar a las empresas
    industriales que lanzan al mercado productos o fármacos potencialmente
    tóxicos a dar información sobre el tratamiento con antídotos y
    facilitar el suministro y el registro de antídotos apropiados.
    Asimismo convendría alentar a las empresas farmacéuticas que fabrican
    antídotos a registrarlos en los países en donde vayan a usarse.
    También sería útil simplificar los procedimientos administrativos
    exigidos para que se autorice el empleo de un antídoto, por ejemplo,
    dándole consideración de «medicamento huérfano»1 o de «medicamento
    común», para los que el procedimiento de registro es menos complicado
    (véase la página 60).

     Sustancias químicas como antídotos

    Ciertas sustancias químicas con propiedades de antídoto (p. ej.,
    cloruro de calcio, nitrito sódico y azul de metileno) se comercializan
    como productos químicos pero no pueden obtenerse en forma de
    preparaciones adecuadas para utilizarlas como medicamentos. Por
    consiguiente, importa controlar su calidad y pureza para poder
    administrarlas como antídotos. Las comisiones de la farmacopea deberán
    examinar la posibilidad de publicar monografías sobre esas sustancias.

     Formulación de los antídotos

    Ciertos agentes farmacéuticos pueden registrarse para otros usos, por
    lo que no será posible obtenerlos en fórmulas o en cantidades
    apropiadas para su uso como antídotos en los casos de intoxicación.
    Aunque no plantea un gran problema ampliar la autorización a fin de
    que esos agentes puedan utilizarse como antídotos específicos, habrá
    que agilizar con ese fin los procedimientos requeridos.


                   

    1 Medicamentos huérfanos: medicamentos destinados a enfermedades o
    procesos tan infrecuentes que no es de esperar que se amorticen los
    gastos de desarrollo y comercialización con los ingresos obtenidos en
    las ventas. El Gobierno de los EE.UU. fomenta la producción de esos
    medicamentos mediante incentivos, entre los que figuran reducciones de
    impuestos, derechos de exclusiva durante siete años, facilitación del
    proceso de registro en la Administración de Alimentos y Medicamentos y
    subvenciones para costear en parte la investigación clínica.

     Distribución nacional de antídotos

    La disponibilidad de antídotos esté a veces limitada por factores
    demográficos, geográficos y económicos. Además, el elevado precio de
    esos productos, debido a la escasa demanda y el plazo de conservación
    limitado, puede impedir su distribución generalizada. Para garantizar
    la distribución puede ser útil y económico establecer un «banco
    central» de antídotos, organizado por las autoridades sanitarias de
    manera que cualquier intoxicado pueda recibir el antídoto apropiado
    dentro del plazo requerido.

    Aspectos económicos

    En relación con el coste de los antídotos, los gobiernos deberán tener
    en cuenta las consecuencias sociales y médicas que pueden derivarse de
    la imposibilidad de tratar adecuadamente a las personas intoxicadas y
    la carga económica permanente que esto puede entrañar para los
    recursos nacionales o locales.

    En general, las compañías farmacéuticas sólo se decidirán a fabricar y
    suministrar antídotos si se les ofrecen incentivos, permitiéndoles
    resarcirse económicamente de su inversión y simplificando los
    procedimientos de registro. Con este fin, los gobiernos deberán tener
    en cuenta las recomendaciones formuladas recientemente por la OMS1
    respecto a los productos de exportación y facilitar el registro de los
    antídotos que ya estén evaluados y registrados en otros sitios.

    Si la industria farmacéutica no puede suministrar antídotos, habrá que
    buscar otros medios para garantizar la disponibilidad de éstos. Entre
    ellos figuran el establecimiento de una estructura oficial de
    fabricación, un laboratorio farmacéutico productor o un sistema de
    importación de antídotos fabricados en otros sitios.

    Las autoridades de salud deberán también tener en cuenta otras
    posibilidades de gestión racional de los recursos, regulando por
    ejemplo la compra y la distribución de antídotos en función del plazo
    en que debe aplicarse el tratamiento. También habrán de tenerse en
    cuenta las condiciones locales de transporte (véase la página 61).

    Requisitos de registro y administración

    Los antídotos son productos farmacéuticos, y en casi todos los países
    hay un organismo oficial que se encarga del registro y la aprobación
    de sustancias de ese tipo. Muchos antídotos son medicamentos que han


                   

    1  Comité de Expertos de la OMS en Especificaciones para las 
     Preparaciones Farmacéuticas. 34° informe. Ginebra, Organización
    Mundial de la Salud, 1996 (OMS, Serie de Informes Técnicos, N° 863):
    Sección 6.2, Sistema OMS de certificación de la calidad de los
    productos farmacéuticos objeto de comercio internacional.

    pasado por una amplia variedad de pruebas antes del registro y cuyo
    uso y distribución han sido autorizados en numerosos países. Las
    pruebas suelen versar sobre las propiedades fisicoquímicas, la
    estabilidad de la fórmula y la toxicidad (determinada en animales de
    laboratorio), así como sobre los aspectos farmacológicos y los ensayos
    clínicos. Sin embargo, ciertos agentes farmacéuticos que han sido
    evaluados con otros fines pueden exigir una autorización
    complementaria para su empleo como antídotos. Este tipo de registro no
    debe plantear ningún problema importante y puede ajustarse al
    procedimiento para antídotos nuevos descrito en el párrafo siguiente.
    Ahora bien, cabe la posibilidad de que se necesiten formulaciones
    especiales a fin de poder disponer de cantidades suficientes para la
    administración de un agente determinado como antídoto.

    En cuanto a las nuevas sustancias farmacéuticas que vayan a usarse
     únicamente como antídotos, el procedimiento de registro podrá
    modificarse a fin de que no resulte tan detallado como el que se
    aplica a los medicamentos ordinarios. Las autoridades aceptan muchas
    veces diferentes criterios para el registro de ciertos medicamentos,
    por ejemplo los fármacos anticancerosos, en vista de las condiciones
    especiales aplicables a su empleo. Los nuevos antídotos pueden
    considerarse desde el mismo ángulo, con lo que se facilita su registro
    y se estimula a los fabricantes a mejorar la disponibilidad.

    Como ya se ha dicho, cabe utilizar como antídotos ciertas sustancias
    químicas que no son medicamentos en el sentido estricto, tales como el
    cloruro de calcio, el nitrito sódico y el azul de metileno. Para poder
    autorizar su administración en los casos de intoxicación, habrá que
    tener muy en cuenta su calidad y su pureza.

    Ciertos antídotos registrados y aprobados en algunos países, tras un
    ensayo intensivo, tropiezan con barreras comerciales o administrativas
    cuando se pretende importarlos en otros; entre ellos figuran el carbón
    activado, el jarabe de ipecacuana y las oximas. Los países deberán
    elegir en la lista de antídotos esenciales (véase el anexo 2) aquéllos
    que se ajusten mejor a sus necesidades y que, en algunos casos,
    figuran ya en la Lista OMS de Medicamentos Esenciales.1

    Los reglamentos vigentes en algunos países impiden a veces que se
    empleen ciertas sustancias (p. ej., antídotos en fase de ensayo
    clínico y todavía sin registrar) en el tratamiento de intoxicaciones,
    incluso aunque se hayan mostrado útiles en los centros de toxicología
    clínica. Así pues, conviene dar normas jurídicas especiales para que
    los médicos que ejercen en esos centros o en los centros de
    información toxicológica puedan utilizar esos agentes (especialmente


                   

    1  Uso de medicamentos esenciales. Lista modelo de medicamentos 
     esenciales (novena lista). Séptimo informe del Comité de Expertos 
     de la OMS. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1997 (OMS,
    Serie de Informes Técnicos, N° 867).

    en circunstancias de vida o muerte) ateniéndose a su propio criterio.
    Además, debería preverse el almacenamiento de esas sustancias bajo
    condiciones reguladas en los centros de lucha contra las
    intoxicaciones y el intercambio de las mismas entre esos
    establecimientos. Estas medidas favorecerían el intercambio de
    experiencia y enriquecerían los bancos de datos con miras al registro
    ulterior de los productos. Ahora bien, importa ante todo establecer un
    mecanismo que permita velar por la pureza y la esterilidad de los
    antídotos pendientes de registro.

    Consideraciones de tiempo y geografía

    La disponibilidad de un antídoto depende mucho de su distribución en
    el país y de su procedencia, en particular si se trata de un producto
    de importación. Para asegurar la importación de antídotos, lo mejor es
    que el país importador deje enteramente esa operación en manos de una
    organización o institución central. Por consiguiente, es recomendable
    establecer un órgano central que se encargue de importar y distribuir
    esos productos, aunque también puede confiarse la labor a los centros
    de toxicología clínica.

    Muchos países cuentan ya con sistemas centralizados de ese tipo para
    la importación de medicamentos, y es esencial que las instituciones
    interesadas consulten y cooperen con los centros nacionales de control
    de sustancias tóxicas y toxicología clínica (o con asociaciones de
    esos centros) a fin de que la importación de antídotos se ajuste a las
    necesidades locales. Si no es posible disponer de ciertos antídotos,
    sean de fabricación nacional o importados, la institución central, en
    cooperación con los centros de toxicología, podrá recomendar que se
    fabriquen en el país recurriendo a las farmacias de los hospitales o a
    asociaciones farmacéuticas. Además, en caso de emergencia o catástrofe
    química, podrían obtenerse ciertos antídotos existentes en mercados
    extranjeros mediante acuerdos de intercambio entre centros de
    toxicología de diferentes países.

    Como muchos antídotos son caros, se usan de tarde en tarde y tienen un
    plazo de conservación limitado, desde el punto de vista económico lo
    más sensato es conservar todos los antídotos en un almacén central,
    con lo que se facilitan las inspecciones y se garantiza un suministro
    de productos que no hayan perdido actividad. Sin embargo, un sistema
    centralizado de ese tipo debe garantizar que las personas intoxicadas
    reciban el antídoto en el plazo prescrito para el tratamiento.
    Mientras que ciertos agentes utilizados para tratar intoxicaciones
    (jarabe de ipecacuana y carbón activado) son de uso muy frecuente,
    otros (p. ej., los usados en el envenenamiento con cianuro) exigen una
    aplicación inmediata. Así pues, se ha establecido una clasificación de
    antídotos basada en que haya que aplicarlos:

    *    inmediatamente (en un plazo de 30 minutos)

    *    en un plazo de dos horas

    *    en un plazo de seis horas.

    Los antídotos de uso inmediato deben figurar en la farmacia de todos
    los hospitales, así como en los botiquines de los centros de salud o
    de los consultorios médicos privados cuando no hay ningún hospital
    cerca. También puede ser necesario disponer de algunos antídotos en
    los lugares de trabajo para utilizarlos bajo supervisión médica (p.
    ej., en las industrias que utilizan cianuro). Los antídotos que tienen
    que aplicarse en un plazo de dos horas se pueden depositar en ciertos
    hospitales importantes, a los que se pueda trasladar a los pacientes
    necesitados de tratamiento o desde los que se puedan enviar los
    antídotos - dentro del plazo requerido - a los establecimientos
    sanitarios en donde se aplique el tratamiento. Los antídotos que han
    de administrarse en un plazo de seis horas se pueden conservar en
    depósitos regionales centrales, siempre que se cuente con un buen
    sistema de transporte que permita administrarlos en el plazo
    requerido. Otra opción aplicable a todos los tipos de antídotos es
    conservarlos a nivel local en cantidades pequeñas pero suficientes
    para iniciar el tratamiento y reponer las existencias recurriendo a un
    almacén central.

    En los sitios donde son frecuentes ciertas intoxicaciones o se
    utilizan mucho determinados productos químicos, habrá que velar por
    que haya siempre antídotos apropiados en las ambulancias en las que un
    médico se desplaza a los lugares donde se ha producido una
    intoxicación. Las intoxicaciones por toxinas naturales pueden tener
    carácter estacional y predominar en ciertas regiones, como ocurre con
    las mordeduras de serpiente en las aldeas durante la siembra o la
    recolección. Durante esas épocas puede ser conveniente enviar a las
    zonas rurales sueros antiponzoñosos que puedan aplicarse
    inmediatamente en caso necesario. En ciertas circunstancias puede ser
    indispensable el envío rápido de antídotos, por lo que habrá que
    concertar previamente acuerdos apropiados, por ejemplo sobre
    utilización de aviones, trenes o automóviles oficiales. En ciertas
    situaciones puede ser también necesario concertar acuerdos para
    trasladar rápidamente a los pacientes a hospitales dotados de
    antídotos y otros medios apropiados. Tanto a los agentes de primeros
    auxilios como a otros profesionales médicos y paramédicos habrá que
    darles instrucciones detalladas sobre las medidas terapéuticas que se
    deben aplicar en el intervalo.

    Al elegir la ubicación de un depósito de antídotos, habrá que tener en
    cuenta los siguientes factores:

    *    extensión del país y de la zona atendida por el depósito previsto
    *    densidad de población
    *    incidencia de intoxicaciones que requieren medidas terapéuticas
         especiales y/o antídotos
    *    actividades sociales y económicas de la región que pueden
         entrañar un riesgo elevado de intoxicaciones
    *    distancia a que se encuentran los hospitales y centros de salud
         más próximos
    *    comunicaciones (por carretera, líneas aéreas, etc.) entre el
         depósito y los hospitales o centros de salud

    *    coste de los antídotos y de las pérdidas económicas causadas por
         la expiración del plazo de conservación en comparación con el
         coste del transporte en los casos de emergencia.

    El lugar más apropiado para instalar un depósito central regional es
    un centro de información toxicológica o la farmacia central de un
    hospital. Cabe mejorar la gestión económica del suministro de
    antídotos mediante un sistema de registro central, a ser posible
    informatizado y regularmente actualizado  Habrá que tener en cuenta la
    necesidad de mantener una «reserva de contingencia» de antídotos para
    hacer frente a posibles catástrofes químicas, especialmente en las
    zonas donde se fabrican, usan, transportan o almacenan grandes
    cantidades de productos químicos potencialmente peligrosos. También
    sería muy conveniente en esas zonas que los centros cooperasen en el
    ámbito regional con miras a intercambiar información sobre las
    disponibilidades de antídotos.

    Las condiciones de almacenamiento de los antídotos tienen gran
    importancia desde el punto de vista del plazo máximo de conservación,
    por lo que deben tenerse muy en cuenta al elegir la ubicación del
    depósito. Habrá que esforzarse en encontrar antídotos con plazos de
    conservación más prolongados y mejor estabilidad en condiciones
    adversas (sobre todo de temperatura y humedad) para utilizarlos en
    zonas donde no sea posible mantenerlos en buenas condiciones de
    almacenamiento.

    Problemas especiales de los países en desarrollo

    Además de los problemas generales de disponibilidad ya mencionados,
    los antídotos pueden plantear ciertos problemas especiales en los
    países en desarrollo. Muchos de esos países no cuentan con centros de
    información toxicológica ni con instalaciones para el tratamiento de
    sostén de los pacientes como las que existen en los países
    desarrollados, por lo que pueden tener mayor necesidad de antídotos,
    tales como la naloxona. Importa pues que establezcan centros
    capacitados para facilitar información, dar orientaciones sobre el
    empleo de antídotos, cuando proceda, y coordinar la distribución de
    éstos.

    Las autoridades sanitarias no pueden a veces facilitar la importación
    de antídotos o se resisten a hacerlo por tratarse de un procedimiento
    que puede ser engorroso y lento. La situación puede complicarse aún
    más por razones económicas, entre ellas la escasez de divisas
    convertibles. En cualquier país, las características de las
    intoxicaciones pueden dar una idea de la necesidad de adquirir y
    facilitar los procedimientos de registro de determinados antídotos.

    La aplicación correcta de los primeros auxilios y el uso apropiado de
    antídotos no sólo contribuyen a salvar vidas sino que también permiten
    economizar recursos. Aunque los antídotos son a veces caros, su empleo
    permite evitar muertes, hospitalizaciones prolongadas o secuelas
    permanentes. Así pues, los beneficios compensan largamente los gastos.

    Los organismos internacionales pueden ayudar a ciertos países a
    adquirir los antídotos que necesitan.

    En algunos países, la falta de buenos sistemas de comunicación e
    infraestructuras de transporte puede impedir que se envíen antídotos
    en caso de emergencia con la rapidez necesaria. De ahí que tengan gran
    importancia las medidas destinadas a garantizar el transporte rápido
    de los antídotos a las zonas afectadas o, alternativamente, el
    traslado de los sujetos intoxicados a centros de tratamiento
    apropiados. A veces es difícil encontrar establecimientos adecuados
    para acoger un depósito de emergencia y, por otra parte, el clima y
    las condiciones locales pueden dificultar la conservación regular de
    antídotos en ciertas zonas del país. Sin embargo, es indispensable
    almacenar ese material correctamente, para lo cual habrá que tener en
    cuenta las fechas de caducidad y las condiciones requeridas de
    temperatura, luz y humedad. También es esencial mantener las
    condiciones de almacenamiento adecuadas durante el transporte de
    antídotos desde el punto de importación a los depósitos locales, así
    como en los puntos de depósito intermedios.

    Antídotos de uso veterinario

    Las intoxicaciones del ganado plantean un grave problema en muchas
    partes del mundo, y los centros de información toxicológica reciben a
    menudo preguntas sobre el tratamiento de animales intoxicados. En el
    campo de la medicina veterinaria el empleo de antídotos entraña
    problemas especiales de selección, dosificación, via de administración
    y disponibilidad. Por consiguiente, se recomienda que cada país tome
    sus propias disposiciones para encomendar el estudio de los diferentes
    aspectos del empleo veterinario de antídotos a un grupo de trabajo
    formado por especialistas competentes, entre los que figuren
    toxicólogos, veterinarios y miembros de los servicios de registro.

    Fomento de la disponibilidad

    Las dificultades que plantea la obtención de antídotos para el
    tratamiento de las intoxicaciones varían de unos países a otros.
    Aunque las investigaciones realizadas en algunas zonas por empresas
    industriales u organismos internacionales pueden contribuir a mejorar
    la disponibilidad general de antídotos, cada país deberá identificar
    sus propios problemas y tomar medidas concretas para resolverlos. Como
    habrá que combinar distintas medidas, puede ser indispensable la
    colaboración entre las personas y organizaciones interesadas.

     Investigación y desarrollo

    Los estudios en el animal permiten mejorar en cierta medida los
    conocimientos sobre el metabolismo, la toxicodinámica y la
    toxicocinética de las sustancias químicas susceptibles de causar
    intoxicaciones en la población humana. Ahora bien, como a este
    respecto son indispensables los datos obtenidos en el ser humano,
    habrá que tratar de obtenerlos mediante estudios clínicos bien
    organizados y, a ser posible, basados en protocolos internacionalmente

    aceptados. A medida que vayan mejorando los conocimientos sobre el
    mecanismo de acción de las sustancias tóxicas será posible obtener
    antídotos más específicos.

    También es indispensable realizar las investigaciones apropiadas sobre
    los antídotos, que deben comprender estudios cinéticos, toxicológicos
    y farmacodinámicos tanto en el animal como en el hombre. A menudo es
    difícil organizar y ejecutar evaluaciones de antídotos clínicamente
    controladas, debido a la diversidad y a la relativa rareza de los
    episodios de intoxicación. Muchos factores complican el control
    adecuado de las variables que intervienen. Por todas estas razones,
    habrá que incrementar y facilitar la financiación de las
    investigaciones clínicas y promover los estudios en colaboración,
    tanto en el plano nacional como en el internacional. La cooperación de
    investigadores y clínicos, tanto entre sí como con la industria
    farmacéutica, contribuirá a promover el desarrollo de antídotos y la
    aprobación de los existentes para su empleo en medicina humana.
    Evidentemente, esta labor constituye un proceso a largo plazo.

    También se necesitan estudios especiales para encontrar preparaciones
    más estables con mayores plazos de conservación y capacidad para
    soportar condiciones físicas muy diversas, en particular de
    temperatura, luz y humedad. Importa establecer métodos más sencillos
    para evaluar la estabilidad química y la degradación de los antídotos
    en condiciones físicas desfavorables. Asimismo habrá que hacer
    investigaciones sobre antídotos más fáciles de administrar, ya que en
    caso de emergencia puede ser preciso recurrir a personal no médico
    para su utilización en condiciones de campaña. Por último, convendría
    también estudiar la posibilidad de incluir un antídoto en las
    preparaciones comerciales de productos potencialmente tóxicos, como ya
    se ha hecho en ciertos países con el paracetamol y la metionina.

     Participación de la industria y el comercio

    Incumbe a la industria quimicofarmacéutica un importante papel en
    estas actividades de investigación y desarrollo. Las empresas
    farmacéuticas deberían explorar la posibilidad de garantizar la
    fabricación y la distribución de antídotos, en particular ciertas
    fórmulas de uso humano o veterinario que normalmente no podrían
    lanzarse al mercado si sólo se tuvieran en cuenta criterios
    comerciales. Las industrias que utilizan o fabrican productos químicos
    tóxicos deberían preocuparse de que tanto en los lugares de trabajo de
    su personal como en los hospitales y en las inmediaciones hubiera
    antídotos disponibles y fácilmente accesibles. Lo mismo podría hacerse
    en el caso de ciertas actividades agrícolas en las que los
    trabajadores pueden estar expuestos tanto a productos agroquímicos
    como a toxinas naturales (p. ej., por mordeduras de animales
    venenosos) en ciertas épocas del año: siembra, tratamiento de los
    cultivos y recolección. Las empresas industriales y comerciales
    deberían tratar de que su personal de salud tuviera una buena
    formación sobre el uso de antídotos en situaciones de emergencia. Por
    último, los importadores y distribuidores de productos químicos

    tóxicos deberían asegurar la disponibilidad de antídotos específicos y
    eficaces contra las sustancias con las que comercian.

     Intervención en el plano nacional

    Los centros de información toxicológica desempeñan una función clave
    en la ejecución de un programa nacional de antídotos. En general, se
    encuentran en una posición estratégica para hacerse una idea global de
    los incidentes locales de intoxicación, posición que les permite
    evaluar las necesidades de antídotos específicos tanto en el conjunto
    del país como en zonas concretas. Por consiguiente, una de sus
    principales tareas debe consistir en hacer ver a las instancias
    interesadas la necesidad de que haya antídotos apropiados disponibles.
    Asimismo deberán revisar y evaluar la bibliografía especializada,
    mantener informadas a las autoridades competentes y facilitar todas
    las actividades necesarias.

    Los centros de información toxicológica deberán asimismo promover el
    establecimiento de una red nacional de suministro de antídotos, para
    lo cual tendrán que colaborar estrechamente con las autoridades
    competentes y con las farmacias de los hospitales.

    En el plano nacional, la función básica de las autoridades es
    cerciorarse de que la legislación vigente permite disponer de
    antídotos, especialmente los que figuran en la Lista OMS de
    Medicamentos Esenciales,1 con fines de evaluación. Habrá que
    establecer un mecanismo que permita importar rápidamente y sin trabas
    burocráticas los antídotos requeridos en las situaciones de
    emergencia. También habrá que tomar disposiciones especiales para
    autorizar el empleo clínico controlado de antídotos que aún estén en
    fase de desarrollo.

    Las autoridades nacionales de salud deben promover la fabricación de
    los antídotos que no estén todavía comercializados en el país,
    brindando incluso incentivos a las empresas farmacéuticas, las
    farmacias de los hospitales y los laboratorios de control locales.
    Cabe promover también la exportación de estos antídotos. Los
    incentivos pueden ser de carácter financiero, fiscal, etc. o estar
    vinculados a la formación y el desarrollo de recursos humanos. Las
    autoridades nacionales de salud podrán fomentar también el
    establecimiento de depósitos y sistemas de distribución de antídotos o
    colaborar en esa labor.


                   

    1  Uso de medicamentos esenciales. Lista modelo de medicamentos
    esenciales (novena lista). Séptimo informe del Comité de Expertos de
    la OMS. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1997 (OMS, Serie
    de Informes Técnicos, N° 867).

     Intervención en el plano internacional

    Se ha sugerido que el establecimiento de un mecanismo internacional
    para la compra, el almacenamiento y la distribución de ciertos
    antídotos podría reducir los problemas de disponibilidad en algunos
    países, aunque es evidente que un mecanismo de ese tipo puede ser
    difícil de organizar y exigirá una inversión considerable de recursos
    financieros y voluntad política. Muchos de los obstáculos actuales
    podrían superarse si se constituyera un grupo regional de cooperación
    para el suministro y el almacenamiento de esos productos. Con este
    fin, podrían organizarse reuniones regionales bajo el patrocinio
    conjunto del IPCS y de las Oficinas Regionales de la OMS con el fin de
    establecer un plan de acción y mejorar la cooperación necesaria al
    respecto en las diferentes regiones de la OMS.

    Ha tenido muy buena acogida la sugerencia de establecer una lista de
    los tipos y cantidades de antídotos disponibles de inmediato en todo
    el mundo. Una lista de ese tipo permitiría a las autoridades localizar
    antídotos muy poco usados y, al mismo tiempo, obtener grandes
    cantidades de material en caso de accidente grave. Ahora bien, no
    sería nada fácil mantenerla al día.

    A raíz del proyecto IPCS/CE sobre antídotos, se ha actualizado y
    ampliado la Lista OMS de Medicamentos Esenciales con objeto de incluir
    en ella una mayor variedad de antídotos y otras sustancias utilizadas
    en el tratamiento de las intoxicaciones, y es de esperar que las
    autoridades nacionales de salud no se resistirán ahora tanto a
    facilitar la importación de esas sustancias. También puede ser útil a
    este respecto la preparación de monografías evaluadas
    internacionalmente sobre cada una de esas sustancias. De igual modo,
    los intercambios de información que se producen en las reuniones
    internacionales serán de gran utilidad para todos los interesados.

    Los países desarrollados pueden promover el establecimiento de
    depósitos de antídotos en los países en desarrollo aportando su
    experiencia y sus recursos en el marco de los programas de ayuda al
    desarrollo. Convenientemente respaldados, los centros de información
    toxicológica de todos los países, tanto en desarrollo como
    desarrollados, pueden servir de correa de transmisión de esa
    experiencia, teniendo bien en cuenta que se trata de un proceso de ida
    y vuelta. Los centros de los países en desarrollo podrían así mejorar
    su competencia en el tratamiento de ciertas intoxicaciones que no
    suelen observarse ya en los países desarrollados, por ejemplo las
    causadas por organofosfatos.

    En los países en desarrollo que dispongan de una buena infraestructura
    de farmacias de hospitales quizás sea posible preparar ciertos
    antídotos en cooperación con los centros locales de información
    toxicológica. A este respecto sería útil prever becas y cursos de
    formación para el personal farmacéutico interesado, recurriendo con
    este fin a los programas de intercambios internacionales para el
    desarrollo de recursos humanos.

    8.  Modelos de formularios para recoger, almacenar y notificar 
    datos

    Una de las funciones esenciales del centro de información toxicológica
    es recoger datos sobre sustancias químicas, sobre productos
    comerciales o de otro tipo y sobre comunicaciones (es decir, sobre
    preguntas dirigidas al centro, solicitudes de información e informes
    sobre casos de intoxicación). Tanto el funcionamiento del centro como
    sus informes periódicos pueden simplificarse si esos datos se recogen
    mediante formularios estandarizados.

    Formularios de sustancias

    Para poder dar asesoramiento sobre el tratamiento de las personas
    intoxicadas por una sustancia determinada, los centros necesitan
    información sobre las propiedades físicas, químicas y toxicológicas de
    dicha sustancia y sobre sus efectos en diversos sistemas orgánicos y
    funciones corporales, así como observaciones de diagnóstico y
    resultados de exámenes de laboratorio. El módulo IPCS INTOX comprende
    formularios para registrar sistemáticamente esa información sobre
    sustancias químicas, medicamentos, plantas venenosas y animales
    venenosos y ponzoñosos. En el anexo 3 se presenta un formulario de
    este tipo a título de ejemplo.

    Formularios de productos

    Puede ser conveniente utilizar un formulario muy sencillo para
    registrar los datos referentes a productos químicos y farmacéuticos
    comerciales, pero de hecho se recomienda un formulario más detallado,
    como el diseñado para el módulo informativo IPCS INTOX (véase el anexo
    4).

    Registros de comunicaciones

    Conviene que los centros de información toxicológica mantengan un
    registro sistemático de todas sus comunicaciones, en particular las
    preguntas recibidas o formuladas por teléfono, fax, télex, correo
    ordinario, etc., y las consultas personales. La obtención de esos
    datos tiene la máxima importancia, toda vez que permiten mantener un
    registro completo de todos los incidentes de intoxicación y de las
    personas intoxicadas o expuestas a un tóxico cualquiera que hayan
    consultado directamente al centro o sobre las cuales se haya hecho una
    consulta. El volumen de datos registrados dependerá de las necesidades
    y de los recursos del centro, así como de la formación científica del
    personal del servicio de información, pero en cualquier caso el
    registro deberá ser lo más completo posible. En el anexo 5 puede verse
    el formulario estandarizado que se ha establecido para su utilización
    en el sistema IPCS INTOX. Cada centro determinará el número de
    sectores utilizados para el registro en función de sus necesidades, el
    cual, entre otras consideraciones, dependerá de que los datos se
    archiven en tarjetas o en ordenador (en cuyo caso habrá que incluir en
    el formulario entradas o códigos suplementarios). El empleo de un
    formulario estandarizado para recoger datos sobre los casos resulta

    útil en muchas circunstancias, en particular con fines de estudio
    epidemiológico o de investigación clínica.

    En general, no es posible rellenar enteramente el formulario clínico
    de una sola vez, por lo que conviene establecer algún mecanismo de
    comunicación con el médico de cabecera o incluso con el paciente a fin
    de recoger más datos sobre la evaluación y la conclusión del caso. Un
    posible mecanismo podría ser la «llamada de seguimiento» o una carta
    expedida por el centro para solicitar al médico encargado de un caso
    de intoxicación que complete los datos que faltan o, si es posible y
    puede garantizarse el carácter confidencial, remita una copia del
    historial completo.

    En el caso de un sistema regional o mundial establecido para recopilar
    datos clínicos en previsión de investigaciones epidemiológicas y
    clínicas más detalladas, el modelo de formulario deberá ser breve y
    conciso. Muchas de las cuestiones de interés para un estudio local
    pueden carecer de importancia para una encuesta de ámbito mundial. El
    IPCS está tomando nuevas iniciativas en este sector.

    Informes anuales

    Convendría que los centros prepararan informes anuales de sus
    actividades, utilizando también aquí un formulario estandarizado.
    Algunos países tienen sus propios formularios para el informe anual.
    En América del Norte se utiliza el sistema TESS (Toxic Exposure
    Surveillance System) de la Asociación Americana de Centros de Lucha
    contra las Intoxicaciones. El formulario preparado por la Asociación
    Europea de Centros de Toxicología y Toxicólogos Clínicos ha sido
    adoptado por la Comisión Europea,1 y actualmente está en vías de
    revisión. En el anexo 6 puede verse el formulario propuesto,
    establecido en el marco del proyecto IPCS INTOX. En la actualidad se
    prosiguen los trabajos con miras a establecer un formulario
    internacionalmente aprobado y con una terminología y un vocabulario
    bien definidos y controlados.



                   

    1  Official journal of the European Communities, N° C329/13, 31 de
    diciembre de 1990.

    9.  Normativa para las bibliotecas de los centros de información 
    toxicológica

    Los libros, las revistas y en general la bibliografía son
    indispensables para la labor de los centros de información
    toxicológica. Cierta documentación básica se considera esencial para
    establecer un centro de este tipo; además, el personal encargado del
    tratamiento de los casos y de los análisis toxicológicos necesita una
    bibliografía especializada. Cada centro debe disponer de documentos
    relativos a la situación nacional o regional, redactados si es posible
    en el idioma o los idiomas locales. Los principales elementos
    bibliográficos son los siguientes:

    *    índices, guías y listas de medicamentos y productos químicos,
         agrícolas o de otro tipo, presentes en el mercado local, así como
         en la farmacopea del país
    *    libros u otras publicaciones sobre las toxinas animales y
         vegetales de la región
    *    tratados generales de medicina (general y pediátrica), química,
         farmacología y toxicología analítica
    *    revistas de medicina y toxicología
    *    diccionarios de las principales materias tratadas en la
         documentación del centro.

    Es sumamente importante que los datos toxicológicos estén actualizados
    y se conserven en un sistema racional y fácilmente accesible de
    archivo o en un archivo informatizado. El programa informatizado
    Microisis System - diseñado en el Canadá por el Centro Internacional
    de Investigaciones sobre el Desarrollo - ha resultado muy útil a este
    respecto y puede obtenerse en todo el mundo por conducto de la UNESCO
    o de las bibliotecas de las facultades de medicina locales.

    Aunque han aumentado mucho el volumen y la complejidad de lo datos
    bibliográficos o no bibliográficos relacionados con la toxicología, el
    ordenador facilita considerablemente el acceso a la información.
    Muchas bases de datos son accesibles en línea por teléfono, y en la
    actualidad se dispone de un número creciente de bases de datos en
    discos compactos (CD-ROM) con un sistema de lectura adaptable a un
    sencillo ordenador de despacho. El ordenador, por consiguiente,
    facilita muchísimo la labor de información del centro.

    El resto de la presente sección se completará con listas de libros y
    revistas (por lo general en inglés y en otros idiomas europeos
    importantes) de interés para los centros, así como con información
    detallada de otras fuentes de información y material educativo
    diverso, que se recomiendan en el entendimiento de que cada centro
    deberá hacer su propia selección sobre la base de los recursos
    locales, los tipos de actividad y los principales problemas que
    planteen las intoxicaciones en la zona.

    Libros

     Toxicología médica y general

    En inglés

    Baselt RC,  Cravey RH. Disposition of toxic drugs and chemicals 
     in man, 3a ed. Chicago, Year Book Medical, 1989.

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     diagnosis and treatment, 12a ed. Los Altos, CA, Appleton & Lange,
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    Ellenhorn MJ, Barceloux DG.  Medical toxicology: diagnosis and
     treatment of human poisoning. Nueva York, Elsevier, 1988.

    Goldfrank LR et al., eds.  Goldfrank's toxicologic emergencies, 5a
    ed. Norwalk, CT, Appleton & Lange, 1994.

    Gossel TA, Bricker JD.  Principles of clinical toxicology, 3a ed.
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    Gosselin RE, Smith RP, Hodge HC.  Clinical toxicology of commercial
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    Haddad LM, Winchester JF, eds.  Clinical management of poisoning and 
     drug overdose, 2a ed. Filadelfia, Saunders, 1990.

    Klaassen CD, ed.  Casarett and Doull's toxicology: the basic science 
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    Noji EK, Kelen GD, eds.  Manual of toxicologic emergencies. Chicago,
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     En francés

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    Bismuth C et al.  Toxicologie clinique, 4a ed. París, Flammarion,
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     En italiano

    Bozza-Marrubini ML, Laurenzi RG, Uccelli P.  Intossicazioni acute: 
     meccanismi, diagnosi e terapia, 2a ed. Milán, Organizzazione
    Editoriale Medico Farmacéutica, 1987.

     En español

    Astolfi E et al.  Toxicología de pregrado, 3a ed. Buenôs Aires,
    López, 1986.

    Dreisbach RH, Robertson WO.  Manual de intoxicaciones: prevención, 
     diagnosis y tratamiento, 12a ed. Los Altos, CA, Appleton & Lange,
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    Repetto M.  Toxicología fundamental. Madrid, Científico Médica, 1987.

     En alemán

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    Lindner E.  Toxikologie der Nahrungsmittel. Thieme, Stuttgart, 1991. 

    Ludewig R, Lohs KH.  Akute Vergiftungen, 6a ed. Stuttgart, Fischer,
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    Moeschlin S.  Klinik und Therapie der Vergiftungen, 7a ed.
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    Späth G.  Vergifiungen und akute Arzneimittelüberdosierungen, 2a ed.
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     Productos farmacéuticos

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     professionelles, 3a ed. París, Masson, 1990.

     En español

    Quer-Brossa S.  Toxicología industrial. Barcelona, Salvar Editores,
    1983.

     En alemán

     Wirkstoffe in Pflanzenschutz und Schädlingsbekämpfungsmitteln, 2a
    ed. Francfort, Industrieverband Agrar, 1990.

     Toxicología analítica

    Baselt RC, Cravey RH.  Disposition of toxic drugs and chemicals in 
     man, 4a ed. Foster City, CA, Chemical Toxicology Institute, 1995.

    Curry AS, ed.  Analytical methods in human toxicology, Part 1. 
    Deerfield Beach, FL, VCH, 1985.

    Curry AS, ed.  Analytical methods in human toxicology, Part 2. 
    Deerfield Beach, FL, VCH, 1986.

    Curry AS.  Poison detection in human organs, 4a ed.  Springfield,
    IL, Charles C. Thomas, 1988.

    De Zeeuw RA et al., eds.  Gas-chromatographic retention,indices of 
     toxicologically relevant substances on packed or capillary columns 
     with dimethylsilicone stationary phases, 3a ed. Deerfield Beach,
    FL, VCH, 1992.

    Eller PM, ed.  NIOSH manual of analytical methods, Vol. 1, 3a ed.
    Cincinnati, OH, National Institute of Occupational Safety and Health,
    1984.

    Criterios de Higiene Ambiental, Ginebra, Organización Mundial de la
    Salud (serie).

    Feigl F.  Spot tests in organic analysis, 7a ed. Amsterdam,
    Elsevier, 1966.

    Flanagan RJ et al.  Basic analytical toxicology. Ginebra,
    Organización Mundial de la Salud, 1995.

    Moffat AC et al., eds.  Clarke's isolation and identification of 
     drugs in pharmaceuticals, body fluids, and post-mortem material, 2a
    ed. Londres, Pharmaceutical Press, 1986.

    Stewart CP, Stolman A.  Toxicology: mechanism and analytical methods,
    Vol. 1. Nueva York y Londres, Academic Press, 1960.

    Stewart CP, Stolman A.  Toxicology: mechanism and analytical 
     methods, Vol 2. Nueva York y Londres, Academic Press, 1961.

    Sunshine I.  Methodology for analytical toxicology. Cleveland, OH,
    Chemical Rubber Company Press, 1975.

    United Nations Division of Narcotic Drugs.  Recommended methods for 
     testing: manuals for use by national narcotics laboratories. Nueva
    York, Naciones Unidas, 1984-1989.1

    Organización Mundial de la Salud/Organización para la Agricultura y la
    Alimentación.  Data sheets on pesticides (documentos inéditos de la
    OMS que pueden obtenerse por conducto del Programa de Fomento de la
    Seguridad Química, Organización Mundial de la Salud, 1211 Ginebra 27,
    Suiza).

     Venenos naturales

    La selección de libros sobre venenos naturales deberá hacerse
    atendiendo a la incidencia real de los riesgos de intoxicación por
    venenos de animales o plantas en la zona geográfica de que se trate.
    Para identificar las plantas y animales locales (hongos, serpientes,
    arañas, escorpiones, insectos, animales marinos, etc.) puede ser muy
    útil el uso de guías ilustradas con dibujos, fotografías o incluso
    muestras reales. Así pues, aunque la mayor parte de la bibliografía de
    especial interés debe provenir de la misma zona geográfica, cabe
    recomendar ciertas obras de carácter más general, toda vez que las
    toxinas naturales tienen una distribución mundial.

    Bresinsky A, Besl H.  A colour atlas of poisonous fungi: a handbook 
     for pharmacists, doctors and biologists. Londres, Wolfe, 1990.

    Frohne D, Pfändner HJ.  A colour atlas of poisonous plants: a 
     handbook for pharmacists, doctors, toxicologists, and biologists.
    Londres, Wolfe, 1984.


                   

    1 Publicaciones separadas para el ensayo de diferentes sustancias.

    Halstead BW.  Poisonous and venomous marine animals of the world, 
    2a ed. Princeton, NJ, Darwin Press, 1988.

    Lampe KF, McCann MA.  American Medical Association handbook of 
     poisonous and injurious plants. Chicago, American Medical
    Association, 1985.

    Lincott G, Mitchel DH.  Toxic and hallucinogenic mushroom poisoning. 
    Nueva York, Van Nostrand Reinhold, 1977.

     Toxicología especializada

    Si se necesita información sobre determinados órganos o sistemas,
    quizá sea necesario recurrir a publicaciones especializadas sobre
    toxicología del ojo, del sistema nervioso central, del corazón, del
    pulmón, del riñón, del hígado y de la piel, así como a obras sobre la
    relación entre toxinas y cáncer o sobre los efectos de los fármacos en
    el embarazo y la lactancia y sobre el abuso de drogas. Por ejemplo:

    Barken RM. Rosen P, eds.  Emergency paediatrics: a guide for 
     emergency and urgent care, 4a ed. St Louis, MO, CV Mosby, 1993.

    Briggs GG, Freeman RK, Yaffe SJ.  Drugs in pregnancy and lactation: 
     a reference guide to fetal and neonatal risk, 4a ed. Baltimore, MD,
    Williams & Wilkins, 1994.

    Descotes I.  Immunotoxicology of drugs and chemicals, 2a ed.
    Amsterdam, Elsevier, 1988. Fisher AA.  Contact dermatitis, 3a ed.
    Filadelfia Lea & Febiger, 1986.

    Grant WM, Schuman JS.  Toxicology of the eye, 4a ed. Springfield,
    IL, Charles C. Thomas, 1993.

    En algunos casos puede ser útil contar con obras de toxicología
    veterinaria. Por ejemplo:

     En inglés

    Bartik M, Piskac A.  Veterinary toxicology. Nueva York, Elsevier,
    1981.

    Booth NH, McDonald LE.  Veterinary pharmacology and therapeutics, 6a
    ed. Ames, IA, Iowa State University Press, 1988.

    Garner RJ et al.  Veterinary toxicology, 3a ed. Londres, Balliere
    Tindall, 1988.

    Howard J.  Current veterinary therapy: food animal practice.
    Filadelfia, Saunders, 1986.

    Kirk RW.  Current veterinary therapy: small animal practice. 
    Filadelfia, Saunders/Harcourt-Brace Jovanovich, 1989.

    Osweiler GD et al.  Clinical and diagnostic veterinary toxicology, 
    3a ed. Dubuque, IA, Kendall/Hunt, 1985.

    Robinson NE.  Current therapy in equine medicine, 2a ed. Filadelfia,
    Saunders, 1987.

     En alemán

    Hapke HJ.  Toxikologie für Veterinärmediziner. Stuttgart, Ferdinand
    Enko, 1988.

    También son importantes la obras sobre toxicología ecológica y
    ambiental, ya que los centros de información toxicológica tienen que
    intervenir a menudo en la gestión y la evaluación de problemas
    ambientales y sus efectos en la salud o reciben consultas sobre esas
    cuestiones.

    Teniendo en cuenta que la información que se solicita a estos centros
    puede referirse a aspectos sumamente especializados de la medicina, se
    recomienda que la biblioteca del centro - u otra biblioteca fácilmente
    accesible - cuente con tratados modernos y conocidos de pediatría,
    nefrología, hepatología, enfermedades del pulmón, gastroenterología,
    cardiología, oftalmología, ginecología y obstetricia, dermatología,
    psiquiatría, etc.,

    Revistas

    A continuación se da una lista de algunas de las numerosas
    publicaciones periódicas que tratan esencialmente temas de toxicología
    o cuestiones muy afines. Debe tenerse en cuenta que muchos países
    cuentan con sus propias revistas sobre toxicología, publicadas en
    general por asociaciones científicas nacionales. Conviene asimismo que
    los centros de información toxicológica tengan acceso a revistas
    dedicadas a temas más generales de carácter clínico, industrial,
    químico y ecológico.

     En inglés

     Adverse drug reactions and toxicological reviews. Publicada por
    Oxford University Press, Oxford, Inglaterra.

     American journal of industrial medicine. Publicada por Wiley, Nueva
    York, NY, EE.UU.

     Annals of occupational hygiene. Publicada por Pergamon, Elmsford,
    NY, EE.UU.

     Archives of environmental contamination and toxicology. Publicada
    por Springer Verlag, Nueva York, EE.UU.

     Archives of environmental health. Publicada por Heldref (Helen
    Dwight Reid Educational Foundation), Washington, DC, EE.UU.

     Archives of toxicology. Publicada por Springer Verlag, Berlin,
    EE.UU.

     Biochemical pharmacology. Publicada por Pergamon, Elmsford, NY,
    EE.UU.

     British journal of industrial medicine. Publicada por la British
    Medical Association, Londres, Inglaterra.

     Drug safety (antes  Medical toxicology). Publicada por ADIS Press,
    Auckland, Nueva Zelandia.

     EHP (Environmental health perspectives). Publicada por el US
    Department of Health and Human Services, National Institute of
    Environmental Health Sciences, Research Triangle Park, NC, EE.UU.

     Human and experimental toxicology. Publicada por Macmillan,
    Basingstoke, Inglaterra.

     Journal of the American Industrial Hygiene Association. Publicada
    por la American Industrial Hygiene Association, Akron, OH, EE.UU.

     Journal of toxicology - clinical toxicology. Publicada por Marcel
    Dekker Inc., Nueva York, NY, EE.UU.

     Neurotoxicology. Publicada por Raven Press, Nueva York, EE.UU.

     Pharmacology and toxicology. Publicada por Munksgaard, Copenhague,
    Denmark.  Scandinavian journal of work, environment and health. 
    Publicada por el Finnish Institute of Occupational Health, Helsinki,
    Finlandia.

     Toxicology. Publicada por Elsevier, Limerick, Irlanda.

     Toxicology and applied pharmacology. Publicada por Academic Press,
    San Diego, CA, EE.UU.

     Toxicology letters. Publicada por Elsevier, Amsterdam, Países Bajos.

     Toxicon. Publicada por Pergamon, Elmsford, NY, EE.UU.

     Veterinary and human toxicology. Publicada por Comparative
    Toxicology Laboratories, Manhattan, KS, EE.UU.

     En francés

     Archives belges de médecine sociale et d'hygiène (antes 
     Archives belges de médecine sociale, hygiène, médecine du travail 
     et médecine légale). Publicada por Archives belges de médecine
    sociale et d'hygiène, Bruselas, Bélgica.

     Archives des maladies professionnelles de médecine du travail et 
     de sécurité; sociale. Publicada por Masson, París, Francia.

     Thérapie. Publicada por Doin, París, Francia.

     En italiano

     Medicina del lavoro. Publicada por los Istituti Clinici di
    Perfezionamento, Milán, Italia.

     En español

     Toxicología. Publicada por la Sociedad Uruguaya de Toxicología y
    Ecotoxicología, Montevideo, Uruguay.

    Conviene que el centro tenga acceso a otras revistas médicas que
    publiquen informes de interés para sus propias actividades, en
    particular las dedicadas a medicina de urgencia, epidemiologia,
    cuidados intensivos, medicina del trabajo, farmacología y reacciones
    medicamentosas adversas, medicina clínica, pediatría, salud pública y
    psiquiatría. También pueden ser útiles las revistas y los boletines
    que publican ciertas instituciones dedicadas a la prevención de
    accidentes o las asociaciones que realizan investigaciones en este
    sector.

    Para actualizar la información son útiles las publicaciones que
    contienen reseñas de actualidad, las compilaciones de resúmenes y los
    índices bibliográficos. Aunque son caros, en general pueden
    consultarse en las bibliotecas de los hospitales docentes y de las
    universidades. A título de ejemplo, cabe citar los siguiente:

    *     Medline
    *     Toxline
    *     Reactions
    *     Current contents
    *     Toxicology abstracts
    *     Excerpta medica
    *     Index medicus

    Publicaciones de organizaciones internacionales

    La serie Criterios de Salud Ambiental, publicada por la OMS,
    proporciona valiosos datos sobre ciertos productos químicos de
    especial interés (véase el anexo 7).

    Los centros de información toxicológica pueden encontrar también datos
    útiles en alertas publicaciones de la Organización de las Naciones
    Unidas para la Agricultura y la Alimentación, de la Organización
    Internacional del Trabajo, del Registro Internacional de Productos
    Químicos Potencialmente Tóxicos y del Programa de las Naciones Unidas
    para el Medio Ambiente. Conviene además que pidan a los representantes
    locales o corresponsales nacionales de los mencionados organismos
    listas de sus publicaciones.

    Las monografías del Centro Internacional de Investigaciones sobre el
    Cáncer sobre evaluación del riesgo de carcinogénesis de ciertas
    sustancias químicas para el hombre aportan datos fiables y
    actualizados sobre gran número de productos químicos (señas: CIIC, 158
    Cours Albert-Thomas, 69372 Lyon Cédex 08, Francia).

    Bases de datos informatizadas

    Las bases de datos informatizados brindan un fácil acceso en línea a
    una amplia gama de datos útiles, pero son caras desde el punto de
    vista del mantenimiento. Algunas (p. ej., Dialog, CIS, Medline,
    Toxline) han sido adoptadas ya por los centros de información
    toxicológica con más experiencia en la materia, pero las de carácter
    más específico deberán elegirse teniendo muy en cuenta las necesidades
    y los recursos locales. El IPCS facilitará a los interesados la lista
    completa de bases de datos (las peticiones deberán dirigirse a: IPCS,
    Organización Mundial de la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza).

    Material educativo

    Diversos organismos gubernamentales, organizaciones no
    gubernamentales, aso-ciaciones de fabricantes, sociedades científicas,
    servicios de prevención de accidentes y otras instituciones
    interesadas en la prevención y el tratamiento correcto de las
    intoxicaciones producen material educativo sobre este tema. También el
    personal de los centros de información toxicológica puede producir
    material de ese tipo, destinado a adiestrar a los profesionales de la
    salud o de otros sectores o a informar a los miembros de la comunidad.

    La biblioteca de un centro de información toxicológica debe disponer,
    por ejemplo, de carteles diseñados por el gobierno para su ulterior
    distribución; también puede diseñar a su vez e imprimir un prontuario
    sobre la manera de conservar sin riesgo ciertos medicamentos en el
    hogar; puede distribuir un folleto sobre identificación de hongos
    venenosos; o puede establecer protocolos altamente especializados,
    destinados a los médicos clínicos, sobre el tratamiento de las
    intoxicaciones más usuales.

    La biblioteca del centro debe disponer también de carteles, folletos,
    prontuarios, boletines, videocintas y presentaciones audiovisuales en
    relación con la situación local.

    Anexo I

    Descripción sumaria del módulo IPCS INTOX1

    El componente esencial del llamado «módulo IPCS INTOX» es un sistema
    de programación informática para la gestión de datos sobre
    intoxicaciones. Aunque su objetivo principal es atender las
    necesidades de los centros de información toxicológica de los países
    en desarrollo, da también muy buenos resultados en los países
    avanzados con centros bien establecidos. Está concebido para que pueda
    utilizarse en inglés, francés y español, pero pueden prepararse
    fácilmente versiones en otras lenguas. Además, este sistema puede
    utilizarse con un ordenador personal autónomo, una red de ordenadores
    en un solo centro, tina red de centros de un país y en el ámbito
    internacional. El sistema de programación se acompaña de un CD-ROM que
    contiene monografías de información sobre sustancias tóœicas y de
    varias publicaciones redactadas en función de su utilidad para los
    centros de información toxicológica, así como de las versiones
    electrónicas de la documentación del sistema. El sistema de
    programación y el CD-ROM constituyen el módulo IPCS INTOX, que a su
    vez es el resultado de un proyecto IPCS INTOX que se está llevando a
    cabo bajo los auspicios del IPCS.

    Definiciones

    En los siguientes párrafos se definen algunos de los términos
    empleados en el módulo IPCS INTOX:

    *    Una «entidad» es algo que puede penetrar en el organismo de una
         persona o de un animal; puede tratarse de una sustancia o un
         producto, o de una clase de sustancias o productos. Puede
         denominarse «entidad» a cualquier sustancia química a la que un
         individuo esté expuesto. Las sustancias y los productos se
         clasifican bien por su grupo científico (o familia, en el caso de
         una planta o un animal), bien por su función.

    *    Por «sustancia» se entiende una sustancia química o farmacéutica
         de origen natural o sintético, o producida por los procesos
         biológicos de un organismo tal como una planta venenosa o un
         animal venenoso o ponzoñoso.


                   

    1 Diseñado por el IPCS en asociación con el Centro Canadiense de
    Higiene y Seguridad del Trabajo (CCOHS) y el Centro de Toxicología de
    Quebec (CTQ), con ayuda financiera del Centro Canadiense de
    Investigaciones sobre el Desarrollo Internacional (IDRC) y de los
    Estados Miembros de la OMS. Para más detalles sobre el módulo y sobre
    sus disponibilidades, diríjanse al Director del IPCS, Organización
    Mundial de la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza.

    *    Un «producto» es una sustancia o preparación (p. ej., mezcla de
         sustancias) comercializada, normalmente con un nombre registrado
         o denominación única.

    *    El término «agente» designa una entidad concreta y representa el
         vínculo entre los componentes de sustancia y producto y el
         componente de comunicaciones del módulo. El agente es la
         sustancia tóxica o la presunta sustancia tóxica o clase a la que
         hace referencia la comunicación.

    *    «Comunicación» es toda interacción entre un centro de información
         toxicológica y sus interlocutores o clientes. En general, adopta
         la forma de una llamada telefónica, entrante o saliente, pero
         también puede ser un fax, una carta, un télex o un contacto
         directo.

    *    Un «interlocutor» o «cliente» es el individuo o la institución
         con quien entra en comunicación el centro de información
         toxicológica.

    *    La «lista de autoridad» es una serie de términos controlados o
         armonizados que se utilizan para incorporar o recuperar los datos
         en el módulo IPCS INTOX. En algunos casos la lista de autoridad
         está fijada por el proyecto y no puede alterarse (p. ej., Sexo:
         Masculino, Femenino, Desconocido). En algunos casos se propone
         una lista terminológica a la que el centro puede añadir sus
         propios términos pero de la que no puede suprimir ninguno; en
         otros, el centro tiene plena libertad para establecer su propia
         lista de autoridad.

    Bases de datos

    El sistema IPCS INTOX mantiene dos bases de datos interrelacionadas,
    cada una de las cuales utiliza formularios estandarizados: la «base de
    datos de entidades» y la «base de datos de comunicaciones». La primera
    contiene detalles de las sustancias y los productos comerciales o de
    otro tipo (con sinónimos incluidos). Existen dos formularios
    estandarizados para la información sobre sustancias - sustancias
    químicas y farmacéuticas, así como sustancias tóxicas contenidas en
    plantas venenosas y animales venenosos y ponzoñosos - y sobre
    productos comerciales o de otro tipo que contengan sustancias. También
    forman parte de la base de datos de entidades y tienen sus propios
    formularios estandarizados las clases de sustancias y de productos,
    clasificadas por grupo científico o por función.

    La base de datos de comunicaciones contiene el registro de las
    interacciones entre el centro de información toxicológica y sus
    interlocutores o clientes. Los nombres y sinónimos de todas las
    entidades y clases incorporados al sistema constituyen la lista de
    autoridad que se incluye en los registros de comunicaciones de los
    nombres de agentes. El uso de nombres de entidades como nombres de
    agentes constituye el vínculo entre ambas bases de datos.

    En la medida de lo posible, los datos se incorporan utilizando
    términos controlarlos o armonizados elegidos en las listas de
    autoridad. Estas listas de autoridad están compiladas a nivel mundial
    por el proyecto, en base a un consenso, o a nivel local por el propio
    centro. El empleo general de vocabularios controlados es condición
    sine qua non para el almacenamiento de información altamente
    calificada que pueda ulteriormente recuperarse y analizarse de manera
    fiable. El empleo de términos controlados facilita la incorporación y
    la recuperación de datos, facilitando la «navegación» del usuario por
    la base de datos.

    Registro de sustancias

    El formulario utilizado para las sustancias permite establecer un
    «registro de sustancias», donde se recogen datos sobre las propiedades
    fisicoquímicas y toxicológicas de cada sustancia, sobre las
    características médicas de los efectos producidos por las diferentes
    vías de exposición a la sustancia, sobre el tratamiento de los
    pacientes y sobre las investigaciones de laboratorio conexas. La mayor
    parte de los datos sobre las sustancias son válidos en todo el mundo,
    y pueden encontrarse en la bibliografía científica o son el resultado
    de las actividades del IPCS sobre evaluación a nivel mundial del
    riesgo de las sustancias químicas. Para ayudar a los centros de
    información toxicológica, especialmente los de nueva creación, a
    establecer sus propias bases de datos sobre sustancias, se está
    estableciendo una serie de Monografías de Información Toxicológica
    (MIT) sobre las sustancias de más interés, seleccionadas por su
    importancia como causas de intoxicaciones o como motivo de preguntas a
    dichos centros, sobre todo en los países en desarrollo. Las MIT se
    publican en forma de documentos del IPCS y también se facilitan al
    proyecto IPCS INTOX en discos compactos (CD-ROM) preparados para el
    IPCS por el Centro Canadiense de Higiene y Seguridad del Trabajo. A
    partir de los discos compactos, las MIT pueden incorporarse a la base
    de datos IPCS INTOX en el ordenador del centro.

    Aunque los formularios de las MIT son los mismos que se utilizan para
    los registros de sustancias en la base de datos IPCS INTOX, no es
    necesario disponer de una MIT completa para establecer el registro de
    una sustancia. La única parte esencial desde el punto de vista de la
    utilización del módulo IPCS INTOX es el nombre de la sustancia, que es
    importante en la medida en que la base de datos de los centros de
    información toxicológica que utilizan el módulo IPCS INTOX no contiene
    sólo información sobre lo recopilado en las MIT. Cada centro puede
    establecer su propia base de datos a partir de las sustancias que le
    interesen directamente, y añadiendo los datos esenciales de las MIT a
    medida que se disponga de ellos o en el momento de su revisión o
    actualización ulteriores.

    En el anexo 3 puede verse el formulario de las MIT y de los registros
    de sustancias. Los formularios utilizados para sustancias químicas,
    medicamentos, plantas venenosas y animales venenosos y ponzoñosos son
    más o menos idénticos, exceptuando pequeñas modificaciones del

    contenido. En el manual para los usuarios del módulo IPCS INTOX se dan
    orientaciones sobre la preparación de MIT y de registros de
    sustancias.

    Registros de productos

    El formulario propuesto para los productos comerciales permite
    establecer un registro de productos en el que figuran datos sobre el
    fabricante, el distribuidor o el importador del producto comercial,
    sobre la presentación de éste (envase), sobre sus características
    (forma y propiedades fisicoquímicas) y composición, sobre los datos
    toxicológicos pertinentes y sobre el tratamiento del paciente.

    El formulario se adapta por igual a los productos comerciales que
    contienen sustancias químicas y a las preparaciones comerciales de
    medicamentos. En la práctica, aún está por ver si es completamente
    adaptable a los productos no comerciales, en particular las medicinas
    tradicionales y otros productos de fabricación local y composición
    variable que se expenden en bazares y mercados. En el anexo 4 puede
    verse el formulario del registro de productos. El manual para los
    usuarios del módulo IPCS INTOX contiene instrucciones sobre la manera
    de cumplimentar el registro de productos.

    Clases de sustancias

    En los casos de intoxicación no siempre es posible identificar la
    sustancia o sustancias o el producto o productos implicados, por lo
    que la identificación ha de limitarse a una clase o grupo:
    organofosfatos, benzodiacepinas, plaguicidas, matarratas, líquidos
    lavaplatos, disolventes, analgésicos, etc. La clase o grupo podría
    estar definida por el nombre de la sustancia tóxica (agente)
    transmitido al centro de información toxicológica por un interlocutor
    (persona que formula la pregunta) mediante una comunicación (llamada).
    El módulo IPCS INTOX permite establecer un registro de clases que
    permite incluir diferentes clases y grupos (con sus sinónimos) en la
    base de datos de entidades. A partir de la lista de clases y sus
    sinónimos pueden cumplimentarse el apartado de «Categoría de uso» o
    función en el registro de productos y los apartados «Grupo» o
    «Familia» en el registro de sustancias. Las estructuras de clase
    pueden ser complejas, ya que una sustancia o producto puede formar
    parte de más de una clase. Además, un registro de clase puede
    corresponder a más de un tipo de sustancia o producto. El módulo IPCS
    INTOX permite vincular un registro de clase con otro. Cada registro de
    clase puede tener cualquier número de vínculos o ninguno.

    Registro de comunicaciones

    El formulario propuesto para registrar las comunicaciones permite al
    centro de información toxicológica conservar y recuperar la
    información sobre cualquier llamada telefónica, entrante o saliente, o
    cualquier comunicación por fax, télex, carta o contacto personal, así
    como sobre la persona o institución (interlocutor) con el que el
    centro interactúa, sobre cualquier incidente (único o múltiple), con

    indicación del tipo, la ubicación y las circunstancias, sobre uno o
    más pacientes, con los detalles pertinentes, y sobre diferentes
    agentes y vías. Un contacto con el centro de información toxicológica
    define una comunicación que puede, por ejemplo, comprender varios
    tipos diferentes de preguntas. Uno o más contactos o comunicaciones
    sobre la misma combinación incidente/paciente definen la base de un
    caso. Los datos acumulativos de que dispone el centro de información
    toxicológica acerca dé un caso no siempre constituyen un registro
    clínico completo del caso. La labor internacional emprendida en el
    marco del IPCS para definir y armonizar las características médicas de
    los efectos de la intoxicación y su gravedad, así como las
    descripciones de métodos terapéuticos, se encuentra aún en una fase
    preliminar y todavía tendrán que pasar algunos años para que sea
    posible establecer un registro completamente armonizado de datos sobre
    casos hospitalarios para su utilización a nivel mundial. También queda
    mucho por hacer en lo relativo a la armonización de las descripciones
    de laboratorio relacionadas con el diagnóstico, el pronóstico y el
    tratamiento de las personas intoxicadas. En la versión disponible del
    módulo IPCS INTOX se han tenido en cuenta el consenso actual sobre
    características clínicas y la escala de gravedad. En el anexo 5 puede
    verse el formulario propuesto para el registro de comunicaciones. El
    manual para los usuarios del módulo IPCS INTOX contiene instrucciones
    sobre la manera de registrar una comunicación.

    Otros tipos de registro

    En el módulo IPCS INTOX se incluye también cierto número de bases de
    datos auxiliares, con lo que se brinda a los centros de información
    toxicológica la posibilidad de registrar los nombres, señas y
    funciones de diferentes personas e instituciones médicas o de otro
    tipo con las que el centro mantiene un contacto frecuente.

    Interacción con otros módulos de programas

    Se tiene el propósito de que las futuras versiones del IPCS INTOX sean
    susceptibles de acoplamiento mutuo con otros módulos de programas, por
    ejemplo los de identificación de plantas y tabletas y los destinados a
    realizar operaciones de cómputo matemático (transformación de un
    conjunto de unidades en otro, por ejemplo libras en kilogramos, pies
    en metros, etc.).

    Especificaciones sobre el soporte físico y los programas

    El sistema de programación IPCS INTOX puede utilizarse en un ordenador
    personal con el sistema operativo Microsoft Windows1 (versión 3.1 o
    más reciente); también es útil el MS-DOS 5.0 o una versión más
    reciente. El soporte físico recomendado es un procesador 80486, con
    una pasada en máquina no inferior a 33 MHz, 8 MB de memoria de acceso

                   

    1 Microsoft es una denominación comercial registrada y Windows una
    marca comercial de Microsoft Corporation.

    al azar, con un sistema de visualización en color capaz de una
    resolución SVGA (800 × 600), un mando de disquete de 3,5", un mando de
    CD-ROM y un ratón. La capacidad requerida del disco duro dependerá del
    volumen de información que se recoja en el centro: 120 Mb debe
    considerarse como el mínimo absoluto. El lector de CD-ROM es
    indispensable para acceder a la base de datos de PIM y otro material.
    También se recomienda una impresora de cualquier tipo que sea
    compatible con el sistema descrito, habida cuenta de la calidad de los
    resultados que se exija en el centro. En el manual para los usuarios
    se indican las especificaciones de informática preferibles para el
    módulo IPCS INTOX.

    Las futuras versiones del IPCS INTOX permitirán incorporar dibujos y
    fotografías en color, particularmente útiles para identificar plantas
    venenosas y animales venenosos y ponzoñosos. Esta posibilidad puede
    resultar también útil para ilustrar ciertos rasgos clínicos (p. ej.,
    erupciones y mordeduras) o ciertos materiales de empaquetado y
    características de los productos comerciales.

    Fuentes de asistencia para los usuarios del IPCS INTOX

    Se puede entrar en contacto con el personal de desarrollo del sistema
    IPCS INTOX y con otros especialistas en informática de diferentes
    partes del mundo por distintos medios: fax, correo electrónico y
    teléfono. Además, el proyecto IPCS INTOX comprende un «acuerdo de
    hermanamiento» entre los centros de información toxicológica que
    deseen participar en él con miras a ayudarse mutuamente, al par que
    los miembros del proyecto pueden celebrar «debates» en la red INTERNET
    por medio del correo electrónico.

    Anexo 2

    Listas clasificadas de antídotos y otros agentes

    Grupo 1             Lista de antídotos

    Grupo 2             Agentes utilizados para evitar la absorción de
                        sustancias tóxicas, activar la eliminación o 
                        tratar sintomáticamente sus efectos en las 
                        funciones orgánicas

    Grupo 3             Otros agentes terapéuticos útiles para el 
                        tratamiento de las intoxicaciones

    Grupo 4             Lista de antídotos y agentes afines que 
                        actualmente se consideran anticuados

    Los antídotos enumerados en los Grupos 1 y 2 se consideran útiles para
    el tratamiento de intoxicaciones graves en el hombre, y su
    disponibilidad atendiendo a la urgencia del tratamiento puede
    clasificarse del siguiente modo:

    A                   Se necesita inmediatamente (en un plazo de 30
                        minutos)

    B                   Se necesita en un plazo de dos horas

    C                   Se necesita en un plazo de seis horas

    Su eficacia en la práctica puede clasificarse como se indica a
    continuación:

    1                   Eficacia confirmada documentalmente, por ejemplo,
                        reducción de la letalidad en los experimentos con
                        animales y de la letalidad o las complicaciones
                        graves en las intoxicaciones en los seres humanos.

    2                   Se utiliza de forma generalizada pero no se
                        reconoce aún universalmente su eficacia, por 
                        falta de datos científicos que la avalen, de modo
                        que es preciso llevar a cabo más investigaciones 
                        sobre su eficacia o sus indicaciones.

    3                   Utilidad cuestionable; deberá reunirse el mayor 
                        número de datos posible sobre su eficacia.

    La clasificación atendiendo a la urgencia de disponibilidad (A, B, C)
    o a la eficacia comprobada (1, 2, 3) se añade a continuación de la
    indicación principal del antídoto. Asimismo, se indica en la columna
    de la derecha de la lista del Grupo 1 cuando un antídoto tiene otras
    aplicaciones posibles. Si la clasificación de un antídoto es dudosa,
    se facilita siempre su valor más bajo, por ejemplo, B2 en lugar de A1.


        Grupo 1. Antídotos

                                                                                                                 

    Antídoto                           Indicación o estado patológico              Otras aplicaciones
                                       principal                                   posibles
                                                                                                                 

    acetilcisteína                     paracetamol (B1)

    N-acetil penicilamina              mercurio (inorgánico y vapor) (C3)

    amilo, nitrito                     cianuro (A2)

    atropinaa,b                        compuestos organofosforados y
                                       carbamatos (A1)
    anticuerpos digoxin-               digoxina/digitoxina, otros glucósidos
    específicos (fragmentos            digitálicos (A1)
    Fab)

    bencilpenicilinaa                  amanitina, (B3)

    ß-bloqueadores                     agonistas ß-adrenérgicos (A1)               teofilina (B1)
    (ß1 y ß2, preferentemente
    de acción breve)

    calcio, gluconato u otras          HF, fluoruros, oxalatos (A1)                antagonistas del calcio
    sales solubles                                                                 (B3)

    dantrolenoa                        hipertermia                                 síndrome neuroléptico
                                       medicamentosa (A2)                          maligno (A2)
    deferoxaminaa,b                    hierro (B1)                                 aluminio (C2)

    diazepama                          organofosfatos (A2)                         cloroquina (A2)

    dicobalto, edetato                 cianuro (A1)

    dimercaprola,b                     arsénico (B3)                               oro (C3), mercurio
                                                                                   (inorgánico) (C3)

    Grupo 1. 

                                                                                                                 

    Antídoto                           Indicación o estado patológico              Otras aplicaciones
                                       principal                                   posibles
                                                                                                                 

    4-dimetilaminofenol (4-DMAP)       cianuro (A1)
    edetato disódico de calcio         plomo (C2)
    (CaNa2-EDTA)

    etanol                             metanol, etilenglicol (A1)

    fentolamina                        intoxicación alpha-adrenérgica (A1)

    fisostigmina                       síndrome anticolinérgico central            síndrome anticolinérgico
                                       causado por la atropina y sus               central causado por
                                       derivados (A1)                              otros fármacos

    fitomenadiona (vitamina K1)a       derivados cumarínicos (C1)

    flumacenil                         benzodiacepinas (B1)

    folínico, ácido                    antagonista.s del ácido folínico (B1)       metanol (B3)

    glucagón                           ß-bloqueadores (A1)

    glucosa (hipertónica)              insulina (A1)

    hidroxocobalaminaa                 cianuro (A1)

    isoprenalinaa                      ß-bloqueadores (A1)

    metioninaa,b                       paracetamol (B1)

    4-metilpirazolc                    etilenglicol (A1)                           metanol, coprín,
                                                                                   difulfiram, (B2)
    metiltioninio, cloruro (azul       metahemoglobinemia (A1)
    de metileno)a,b

    Grupo 1. 

                                                                                                                 

    Antídoto                           Indicación o estado patológico              Otras aplicaciones
                                       principal                                   posibles
                                                                                                                 

    naloxonaa                          opiáceos (A1)

    neostigminaa                       bloqueo neuromuscular (tipo
                                       curárico),efectos anticolinérgicos
                                       periféricos (B2)

    obidoxima                          insecticidas organofosforados (B2)

    oxígenoa                           cianuro, monóxido de carbono,
                                       sulfuro de hidrógeno (A1)

    oxígeno, hiperbárico               monóxido de carbono (C2)                    cianuro, sulfuro de
                                                                                   hidrógeno, tetracloruro
                                                                                   de carbono

    penicilaminaa,b                    cobre (entermedad de Wilson) (C1)           plomo, mercurio
                                                                                   (inorgánico) (C2)
    pentético, ácido (DTPA)            cobalto (C3)                                metales radiactivos
    piridoxinaa                        isoniacida, hidracinas (A2)                 etilenglicol (C3),
                                                                                   girometrina (B2)

    potasio, hexaciano ferrato         talio (B2)
    férrico (azul de Prusia
    C177520)a,b

    prenalterol                        ß-bloqueadores (A1)

    propranolol (véase ß-
    bloqueadores)

    protamina, sulfatoa                heparina (A1)

    Grupo 1. 

                                                                                                                 

    Antídoto                           Indicación o estado patológico              Otras aplicaciones
                                       principal                                   posibles
                                                                                                                 

    silibinina                         amanitina (B2)

    sodio, nitritoa,b                  cianuro (A1)

    sodio, nitroprusiatoa              ergotismo (A1)

    sodio, tiosulfatoa,b               cianuro (A1)                                bromato, clorato, yodato

    succímero (DMSA)                   antimonio, arsénico, bismuto, cadmio,       mercurio (elemental),
                                       cobalto, cobre, oro, plomo, mercurio        platino, plata (C3)
                                       (orgánico e inorgánico) (B2)

    trientina (trietilen-tetramina)    cobre (enfermedad de Wilson) (C2)

    unitiol (DMPS)                     cobalto, oro, plomo, mercurio               cadmio, mercurio
                                       (inorgánico), níquel (C2)                   (orgánico) (C3)
                                                                                                                 

    a Incluido en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS (véase: Uso de medicamentos esenciales 
      (novena lista). Séptimo Informe del Comité de Expertos de la OMS.  Ginebra, Organización Mundial de la 
      Salud, 1997 (OMS, Serie de Informes Técnicos, N° 867)).
    b Evaluado o en evaluación por un grupo de expertos por encargo del IPCS/CEC.
    c Disponible únicamente en Francia.
    

    Grupo 2. Agentes utilizados para evitar la absorción de sustancias
    tóxicas, activar la eliminación o tratar sintomáticamente sus efectos
    en las funciones orgánicas

    Eméticos
         apomorfina
         ipecacuana

    Catárticos y soluciones para el lavado intestinal completo
         citrato/sulfato/hidróxido de magnesio (B3)
         mannitol/sorbitol/lactulosa (B3)
         sulfato/fosfato/bicarbonato sódico (B3)
         solución de lavado electrolítico con polietilenglicol (B2)

    Agentes para alcalinizar la orina o la sangre
         bicarbonato sódico (A1)

    Agentes para prevenir la absorción de sustancias en el tracto
    gastrointestinal

         carbón activado (A1)             - para sustancias tóxicas
                                            absorbibles

         almidón (A3)                     - para el yodo

    Agentes para prevenir la absorción cutánea y/o las lesiones de la piel

         gel de gluconato cálcico (A1)    - para el ácido fluorhídrico

         polietilenglicol (Macrogol 400)  - para el fenol

    Agente anti-espuma

         dimeticonaa                    - para jabones, champús


    Grupo 3. Otros agentes terapéuticos útiles para el tratamiento de las
    intoxicaciones

    A continuación se da una lista de agentes terapéuticos que no son
    antídotos según la definición aceptada pero que, por su valor
    comprobado y su acción a veces específica en el tratamiento de las
    intoxicaciones, bordean el concepto de antídoto. En la práctica, estos
    agentes se utilizan a menudo en los casos de intoxicación y en otras
    circunstancias médicas. En su mayor parte están considerados como
    medicamentos esenciales y, por consiguiente, deben encontrarse
    disponibles para uso inmediato.


                   

    a Pendiente de evaluación.

                                                                       
    Agente                        Indicaciones/síntomas resultantes de 
                                  la intoxicación
                                                                       

    benzotropina                  distonía

    clorpromacina                 estados psicóticos con agitación intensa

    corticoesteroides             reaacciones alérgicas agudas, edema
                                  laringeo (bronconstricción
                                  sistémica/localizada, edema de las
                                  mucosas por inhalación)

    diazepam                      convulsiones, excitación, ansiedad,
                                  hipertonía muscular

    difenhidramina                distonía,

    dobutamina                    depresión miocárdica

    dopamina                      depresión miocárdica, relajación
                                  vascular

    epinefrina (adrenalina)       choque anafiláctico, paro cardiaco

    furosemida                    retención de líquidos, insuficiencia
                                  ventricular izquierda

    glucosa                       hipoglucemia

    haloperidol                   estados alucinatorios y psicóticos

    heparina                      estados de hipercoagulabilidad

    magnesio, sulfato             arritmias cardiacas

    mannitol                      edema cerebral retención de liquidos

    oxígeno                       hipoxia,

    pancuronio                    rigidez muscular, convulsiones

    prometacina                   reacciones alérgicas

    salbutamol                    broncoconstricción
                                  (sistémica/inhalación)

    sodio, bicarbonato            acidosis, ciertos trastornos cardiacos
                                                                       


    Grupo 4. Lista de antídotos y agentes afines que actualmente se
    consideran anticuados

                                                                       
    Antídoto                            Indicación
                                                                       
    acetazolamida                       modificación del pH urinario

    ß-aminopropionitrilo                cáusticos

    antídoto universal                  venenos ingeridos

    ascórbico, ácido                    metahemoglobinemia

    aurintricarboxilico, ácido (ATA)    berilio

    ciclofosfamida                      oro-paraquat

    cisteamina                          paracetamol

    cobre, sulfato                      como emético

    dietilditiocarbamato                talio

    estricnina                          depresores del sistema nervioso
                                        central

    fructosa                            etanol

    guanidina (precursores)             botulismo

    levalorfán                          opiáceos

    nalorfina                           opiáceos

    potasio, permanganato               fluoruros

    ricino, aceite                      como purgante drástico

    sodio, cloruro                      como emético

    sodio, salicilato                   berilio

    sulfadimidina                       amanitina

    taninos                             alcaloides

    tióctico, ácido                     amanitina

    tocoferol (vitamina E)              paraquat

    tolonio, lor curo                   metahemoglobnemia
                                                                       

    Anexo 3

    Ejemplo de registro de una sustancia (química)

    1.   Nombre

         1.1  Sustancia

         2.3  Grupo

         1.3  Sinónimos

         1.4  Números de identificación

              1.4.1  Chemical Abstracts Service (CAS)

              1.4.2  Otros números

         1.5  Principales nombres comerciales/principales marcas
              registradas

         1.6  Principales fabricantes y/o importadores

    2.   Resumen

         2.1  Principales riesgos y órganos afectados

         2.2  Resumen de efectos clínicos

         2.3  Diagnóstico

         2.4  Primeros auxilios y principios del tratamiento

    3.   Propiedades fisicoquímicas

         3.1  Origen de la sustancia

         3.2  Estructura química

         3.3  Propiedades físicas

         3.4  Otras características

    4.   Usos/circunstancias de alto riesgo de la intoxicación

         4.1  Usos

         4.2  Circunstancias de alto riesgo de la intoxicación

         4.3  Poblaciones profesionalmente expuestas

    5.   Vías de entrada

         5.1  Oral

         5.2  Inhalación

         5.3  Dérmica

         5.4  Ocular

         5.5  Parenteral

         5.6  Otras

    6.   Cinética

         6.1  Absorción según la via de exposición

         6.2  Distribución según la vía de exposición

         6.3  Semivida biológica según la vía de exposición

         6.4  Metabolismo

         6.5  Eliminación según la vía de exposición

    7.   Toxicología

         7.1  Modo de acción

         7.2  Toxicidad

              7.2.1  Datos humanos

                     7.2.1.1 Adultos

                     7.2.1.2 Niños

              7.2.2  Datos animales pertinentes

              7.2.3  Datos  in vitro pertinentes

              7.2.4  Normas en el lugar de trabajo

              7.2.5  Ingesta diaria aceptable (IDA) y otras normas
                     cuantitativas

         7.3  Carcinogenicidad

         7.4  Teratogenicidad

         7.5  Mutagenicidad

         7.6  Interacciones

    8.   Análisis toxicológicos e investigaciones biomédicas

         8.1  Plan de muestreo del material

              8.1.1  Muestreo y recogida de muestras

                     8.1.1.1 Análisis toxicológicos

                     8.1.1.2 Análisis biomédicos

                     8.1.1.3 Análisis de gases en la sangre arterial

                     8.1.1.4 Análisis hematológicos

                     8.1.1.5 Otros análisis (sin especificar)

              8.1.3  Conservación de muestras de laboratorio 8.1.2.1 

                     8.1.2.1 Análisis toxicológicos

                     8.1.2.2 Análisis biomédicos

                     8.1.3.3 Análisis de gases en la sangre arterial

                     8.1.3.4 Análisis hematológicos

                     8.1.3.5 Otros análisis (sin especificar)

              8.1.3  Transporte de muestras de laboratorio

                     8.1.3.1 Análisis toxicológicos

                     8.1.3.2 Análisis biomédicos

                     8.1.3.3 Análisis de gases en la sangre arterial

                     8.1.3.4 Análisis hematológicos

                     8.1.3.5 Otros análisis (sin especificar)

         8.2  Análisis toxicológicos y su interpretación

              8.2.1  Pruebas con el ingrediente o los ingredientes
                     tóxicos del material

                     8.2.1.1 Pruebas cualitativas sencillas

                     8.2.1.2 Pruebas cualitativas de confirmación

                     8.2.1.3 Métodos cuantitativos sencillos

                     8.2.1.4 Métodos cuantitativos refinados

              8.2.2  Pruebas en muestras biológicas

                     8.2.2.1 Pruebas cualitativas sencillas

                     8.2.2.2 Pruebas cualitativas de confirmación

                     8.2.2.3 Métodos cuantitativos sencillos

                     8.2.2.4 Métodos cuantitativos refinados

                     8.2.2.5 Otros métodos especiales

              8.2.3  Interpretación de análisis toxicológicos

         8.3  Investigaciones biomédicas y su interpretación

              8.3.1  Análisis bioquímicos

                     8.3.1.1 Sangre, plasma o suero:

                             - análisis básicos

                             - análisis especiales

                             - análisis facultativos

                     8.3.1.2 Orina:

                             - análisis básicos

                             - análisis especiales

                             - análisis facultativos

                     8.3.1.3 Otros líquidos

              8.3.2  Análisis de gases en la sangre arterial

              8.3.3  Análisis hematológicos

                     - análisis básicos

                     - análisis especiales

                     - análisis facultativos

              8.3.4  Interpretación de investigaciones biomédicas

         8.4  Otras investigaciones biomédicas (de diagnóstico) y su
              interpretación

         8.5  Interpretación global de todos los análisis toxicológicos e
              investigaciones biomédicas

         8.6  Referencias

    9.   Efectos clínicos

         9.1  Intoxicación aguda

              9.1.1  Ingestión

              9.1.2  Inhalación

              9.1.3  Exposición cutánea

              9.1.4  Contacto ocular

              9.1.5  Exposición parenteral

              9.1.6  Otros

         9.2  Intoxicación crónica

              9.2.1  Ingestión

              9.2.2  Inhalación

              9.2.3  Exposición cutánea

              9.2.4  Contacto ocular

              9.2.5  Exposición parenteral

              9.2.6  Otros

         9.3  Curso, pronóstico, causa de defunción

         9.4  Descripción sistemática de los efectos clínicos

              9.4.1  Cardiovasculares

              9.4.2  Respiratorios

              9.4.3  Neurológicos

                     9.4.3.1 Sistema nervioso central

                     9.4.3.2 Sistema nervioso periférico

                     9.4.3.3 Sistema nervioso autónomo

                     9.4.3.4 Musculatura esquelética y lisa

              9.4.4  Gastrointestinales

              9.4.5  Hepáticos

              9.4.6  Urinarios

                     9.4.6.1 Renales

                     9.4.6.2 Otros

              9.4.7  Endocrinos y del sistema reproductor

              9.4.8  Dermatológicos

              9.4.9  Efectos locales en ojos, oídos, nariz y garganta

                     9.4.10  Hematológicos

                     9.4.11  Inmunológicos

                     9.4.12  Metabólicos

                             9.4.12.1  Trastornos del equilibrio
                                       acidobásico

                             9.4.12.2  Trastornos hidroelectrolíticos

                             9.4.12.3  Otros

                     9.4.13  Reacciones alérgicas

                     9.4.14  Otros efectos clínicos

                     9.4.15  Riesgos especiales: embarazo, lactancia,
                              deficiencias enzimáticas

         9.5  Otros

    10.  Tratamiento

         10.1 Principios generales

         10.2 Análisis de laboratorio y otras investigaciones pertinentes 
              10.2.1 Recogida de muestras

              10.2.2 Análisis biomédicos

              10.2.3 Análisis toxicológicos

              10.2.4 Otras investigaciones

         10.3 Métodos de sostenimiento vital y tratamiento sintomático

         10.4 Descontaminación

         10.5 Eliminación

         10.6 Tratamiento con antídotos

              10.6.1 Adultos

              10.6.2 Niños

         10.7 Alternativas, controversias e investigaciones necesarias en
              materia de tratamiento

    11.  Casos ilustrativos

         11.1 Informes sobre casos publicarlos

         11.2 Datos sobre casos propios (del autor de la monografía)

         11.3 Casos propios (añadidos por el centro que utiliza la
              monografía)

    12.  Información suplementaria

         12.1 Disponibilidad de antídotos y sueros

         12.2 Medidas preventivas especificas

         12.3 Otros datos

    13.  Referencias

    14.  Autor(es), revisor(es), fecha (inclusive la de cada
         actulización), señas completas

    Anexo 4

    Registro INTOX de productos

    FIGURE 1

    FIGURE 2

    Anexo 5

    Registro INTOX de comunicaciones y ficha resumida

    FIGURE 3

    FIGURE 4

    FIGURE 5

    FIGURE 6

    FIGURE 7

    Anexo 6

    Formulario propuesto para el informe anual de un centro de control 
    de intoxicaciones1

    Periodo abarcado por el informe: del.../.../.... al .../.../....
                                         D   M   A       D   M   A

    1.   Centro

         Nombre:

         Señas:

         Teléfono:

         Fax:

         E-mail:

         Zona geográfica atendida (oficialmente) por el centro:

         Población atendida (oficialmente) por el centro ( número de
          personas):

         Duración de la cobertura:.....horas/días,
         desde.....hasta.....días/semana

         Características del usuario:

              Público en general
              Personal médico

         Tipo de servicios prestados por el centro:
         Servicio de información toxicológica
         Laboratorio de análisis
         Asistencia a los pacientes
         Formación profesional
         Otros


                   

    1    Esta propuesta tiene un carácter bastante general y es posible
         que los centros prefieran adaptarla a su situación particular. En
         la actualidad el IPCS está tratando de establecer un formulario
         internacionalmente aceptable con definiciones armonizadas de los
         términos que se utilizan en cada sección, sobre la base de los
         empleados en el módulo IPCS INTOX.

     Personal:

         Nombre del director técnico o médico:
         Nombre del director administrativo:
         Personal profesional: ( número de personas a tiempo completo y a
          tiempo parcial)
         Médicos
         Farmacéuticos
         Enfermeras
         Personal de laboratorio
         Otros tipo de personal

    Personal administrativo  (número):

    Servicios generales  (número):

    Expertos o asesores externos  (número):

              Sectores de competencia  (p. ej., agronomía, medio 
               ambiente, botánica, entomología)

         Fecha de establecimiento del centro ( fecha en que se inició el
          servicio):.. /.. /...
                     D   M   A

          Ubicación del centro ( p. ej., ministerio, hospital, facultad
          de medicina, universidad, otras ubicaciones):

         Afiliación administrativa ( p. ej., ministerio de salud,
          hospital universitario, sector privado, otras):

         2.   Datos estadísticos sobre comunicaciones1

         a)   Número de comunicaciones entrantes, salientes o de otro tipo
              durante el período examinado ( comunicaciones por teléfono,
               fax/télex, carta, contactos personales), por ejemplo:

    
                                                                                                            

    Llamadas            Cartas              Fax/Télex           Cuestionarios       Contactos    Otras
    telefónicas                                                                     personales   modalidades
                                                                                                             

    Entrantes Salientes Entrantes Salientes Entrantes Salientes Entrantes Saliente
                                                                                                            
    
                   

    1  Por «comunicación» se entiende cualquier interacción entre un
         centro y sus interlocutores o clientes.

         b)   Número de comunicaciones entrantes, inclusive «contactos
              personales», que se reduzcan a metas solicitudes de
              información (Nota: sin que haya ninguna exposición o persona
              afectada; todas las comunicaciones que empiezan por «se
              solicita...»)

         c)   Número de comunicaciones entrantes, inclusive «contactos
              personales», que se refieran sólo a incidentes (Nota: sin
              mención de personas afectadas)

         d)   Número de comunicaciones entrantes, inclusive «contactos
              personales», relativos a incidentes en los que haya personas
              afectadas

         e)   Número de comunicaciones entrantes, por categoría de
              interlocutor (todas)

         f)   Número de comunicaciones entrantes, por ubicación del
              interlocutor (todas)

         g)   Número de comunicaciones entrantes, inclusive «contactos
              personales», por principales categorías de empleo del agente

         h)   Número de comunicaciones entrantes, inclusive «contactos
              personales», por clase de agente

         i)   Número de comunicaciones entrantes, por mes ( presentación
               gráfica):

         j)   Número de comunicaciones entrantes, por hora del día
              (promedio anual)  (presentación gráfica)

         k)   Observaciones

         3.   Datos estadísticos sobre los incidentes notificados1

         a)   Número total de incidentes notificados

    b)   Número de incidentes que afectan a más de una persona

    c)   Número de incidentes, por tipo ( intencional, no intencional,
          reacción adversa, otros tipos, desconocido)

    d)   Número de incidentes, por ubicación (total)

    e)   Número de incidentes, por principales categorías de plantas,
         hongos, animales o agentes (con indicación del uso)

                   

    1  Por incidente se entiende un suceso o episodio en el que puede
         haberse producido una exposición o intoxicación.

    f)   Número de incidentes, por clase del agente ( p. ej.,
          medicamento; producto veterinario; producto 
          industrial/comercial; producto de uso doméstico/recreativo;
          producto cosmético o de higiene personal; plaguicida; 
          producto agrícola; sustancia de abuso; alimento o bebida; 
          material bélico o anti-disturbios; contaminante ambiental; 
          otras clases)

    g)   Observaciones

    4.   Datos estadísticos sobre pacientes mencionados en las
         comunicaciones1

    a)   Número total de pacientes respecto a los cuales se han recibido
         comunicaciones

         - humanos (Nota: el número ha de ser el mismo que en 2(d))

         - animales2

    b)   Número de pacientes humanos, por tipo de incidente y agentes, por
         tipo principal de empleo, p. ej.,
                                                                                                       
                              Intencional   No intencional  Reacción    Otros   Desconocido   Total
                                            intencional     adversa
                                                                                                   
    Medicamentos
    Productos veterinarios
    Productos industriales/
      comerciales
    Productos de uso
      doméstico/recreativo
    Productos de higiene
      personal y cosméticos
    Plaguicidas
    Productos agroquímicos, no
      incluidos entre los plaguicidas
    Sustancias de abuso
    Alimentos y bebidas
    Material de guerra y
      anti-disturbios
    Contaminantes
      ambientales
    Otros/desconocidos

    Total
                                                                                                   

    1  Estos datos se refieren a las personas o los animales que han
         estado expuestos a un agente o han sido
         intoxicados por éste.
    2  Consignar aquí la información sobre animales.
    
    c)   Número de pacientes humanos, por tipo de incidente y por clase de
         agente

    d)   Número de pacientes humanos, por tipo de incidente y grupos de
         edad y por sexo

    e)   Número de mujeres embarazadas entre los pacientes

    f)   Número de pacientes humanos, por grupo de edad y principales
         tipos de empleo del agente

    g)   Número de pacientes humanos, por grupo de edad y clase del agente
         (Nota: segundo nivel u otro nivel de la clasificación existente)

    h)   Número de pacientes humanos, por evaluación del riesgo

    i)   Número de pacientes humanos, por clasificación final de la 
         gravedad

    j)   Número de pacientes humanos, por resultado final

    k)   Número de pacientes humanos, por tratamiento recomendado por el
         centro

    l)   Número de pacientes humanos, por ubicación del tratamiento antes
         de la encuesta

    m)   Número de pacientes humanos, por grupo de edad cuando el
         resultado es la defunción y por tipo de incidente

    n)   Número de pacientes humanos, por sexo cuando el resultado es la
         defunción y por tipo principal de empleo del agente

    o)   Número de pacientes humanos, por sexo cuando el resultado es la
         defunción y por clase de agente

    p)   Observaciones ( p. ej., resumen de principales observaciones,
          tendencias, problemas generales en relación con cada clase 
          principal de agente y problemas específicos de cada clase, 
          tales como casos con sintomatología insólita)

    5.   Datos sobre investigaciones analíticas y otros exámenes de
         laboratorio

    a)   Tipo y cantidad de medios de análisis utilizados en el
         laboratorio11


                   

    1    Véanse en las páginas 40 y 44 la lista del material y las
         técnicas propias de un laboratorio de toxicología analítica.

    b)   Número total de investigaciones de toxicología analítica
         realizadas

    c)   Número total de otros exámenes de laboratorio realizados

    d)   Principales agentes investigados y técnicas utilizadas, por orden
         decreciente de frecuencia

    e)   Otras investigaciones realizadas en el laboratorio:

         - identificación de plantas venenosas

         - identificación de animales venenosos o ponzoñosos

         - análisis del agua para detectar contaminantes químicos

         - investigación de contaminantes químicos en los alimentos

         - investigación de contaminantes microbiológicos en los alimentos
           y el agua

         - identificación de drogas sometidas a fiscalización u objeto de
           abuso (convulsiones)

         - análisis de orina en sujetos que utilizan indebidamente drogas

         - toxicología forense

         - toxicología laboral

         - toxicología medioambiental

         - vigilancia del empleo terapéutico de medicamentos

         - microbiología clínica

         - otras investigaciones  (especifiquese)

    f)   Observaciones ( p. ej., disponibilidad de suministros y 
          reactivos)

    6.   Datos sobre medios de asistencia a los pacientes

    a)   Número de camas ( p. ej., en el propio centro, en servicios de
          urgencia o cuidados intensivos, en departamentos de medicina o 
          en algún otro sitio)

    b)   Ambulatorios ( p. ej., número de consultas)

    c)   Acceso a tratamientos especializados ( p. ej., hemodiális)

    d)   Acceso a medios diagnósticos especializados ( p. ej., resonancia
          magnética nuclear)

    e)   Observaciones

    7.   Antídotos y agentes antiponzoñosos disponibles en el centro

    a)   Antídotos y agentes antiponzoñosos disponibles, utilizados y
         distribuidos durante el año1

    b)   Observaciones ( p. ej., nuevas formulas y otras novedades)

    8.   Actividades de prevención

    a)   Actividades de prevención de las intoxicaciones en la comunidad,
         con inclusión del material preparado ( p. ej., actividades en 
          relación con los medios de comunicación, campañas de educación 
          del público, etc.)

    b)   Colaboradores en las actividades de prevención ( p. ej.,
          ministerios, hospitales, grupos comunitarios, organizaciones 
          no gubernamentales, otras instancias colaboradoras)

    c)   Actividades de toxicovigilancia:

         - número de investigaciones sobre situaciones tóxicas alarmantes

         - numero de alertas dadas

         - resumen de informes a las autoridades y otras medidas adoptadas

         - material preparado

    d)   Resultados de las actividades de prevención

    e)   Observaciones

    9.   Asesoramiento a organismos gubernamentales o de otro tipo
         ( p. ej., asesoramiento sobre registro de plaguicidas, medidas 
          de seguridad, actividades de reglamentación, etc.)

    10.  Actividades de adiestramiento y formación profesional

    a)   Cursos de adiestramiento organizados por el centro ( p. ej.,
          título, objetivos, lugar, fechas, destinatarios, patrocinio, 
          etc.)


                   

    1 En el anexo 2 figura una lista clasificada de antídotos.

    b)   Actividades de adiestramiento organizadas por otros organismos
         pero en las que participa activamente el personal del centro 
         ( p. ej., título, objetivo, lugar, fechas, destinatarios« 
          patrocinio, etc.)

    c)   Planes de formación organizados por el centro:

         - para estudiantes

         - para graduados

    d)   Observaciones

    11.  Actividades de investigación del centro

         ( p. ej., títulos, objetivos, colaboradores, duración, fuentes
          de financiación para la labor de investigación, etc.)

    a)   Clínicas

    b)   Analíticas

    c)   Epidemiológicas

    d)   Proyectos

    e)   Otras

    f)   Observaciones

    12.  Publicaciones

    a)   Publicaciones, informes o folletos publicados por el centro
         ( título, resumen sucinto, referencia)

    b)   Publicaciones ( p. ej., informes sobre casos, artículos,
          monografías, tesis, libros) del personal del centro ( título, 
          resumen sucinto y referencia)

    c)   Observaciones

    13.  Medios informáticos del centro

    a)   Ordenador n ordenadores

         - tipo y número de ordenadores

         - número de impresoras, accionadores de CD-ROM, accionadores de
           cinta

    b)   Programas y sistemas de programación:

         - programas y sistemas existentes en el comercio (nombre y
           utilización)

         - programas y sistemas construidos  ex profeso (nombre y
           utilización)

    c)   Observaciones

    14.  Reuniones nacionales e internacionales y actividades cooperativas
         del centro

    a)   Organizadas por el centro

         - reuniones, congresos y seminarios nacionales ( p. ej., título,
            lugar, fechas, disponibilidad de un informe sobre la reunión,
            número de participantes del centro)

         - reuniones, congresos y seminarios internacionales ( p. ej.,
            título, lugar, fechas, disponibilidad de un informe sobre la
            reunión, número de participantes del centro)

    b)   Participación del centro

         - reuniones, congresos y seminarios nacionales ( p. ej., título,
            lugar, fechas, disponibilidad de un informe sobre la reunión,
            número de participantes del centro) reuniones, congresos y
           seminarios internacionales ( p. ej., titulo, lugar, fechas, 
            disponibilidad de un informe sobre la reunión, número de 
            participantes del centro)

    c)   Proyectos y actividades en cooperación ( p. ej., título,
          descripción sumaria, participantes, duración)

    d)   Ayuda a otros centros (p. ej., organización) ( descripción
          sumaria de las actividades, centros asistidos, fechas, 
          personal del centro asignado)

    e)   Actividades de adiestramiento para personal de otros centros
          (descripción sumaria, centro, fecha)

    f)   Actividades regionales ( descripción a grandes rasgos de las
          actividades en orden cronológico)

    g)   Observaciones

    15.  Presupuesto para el periodo examinado

         ( moneda local, equivalencia en US$ u otra divisa)

    a)   Presupuesto anual total

    b)   Gastos de personal

    c)   Gastos de funcionamiento

    d)   Aumento/descenso global respecto al presupuesto del año anterior

    e)   Asignaciones de fondos para nuevas actividades ( p. ej.,
          actividad, duración, suma asignada)

    16.  Recursos bibliográficos del centro

    a)   Número de suscripciones ( sólo se presentará la lista en el 
          primer informe anual)

    b)   Lista de nuevas adquisiciones en el periodo examinado

    c)   Observaciones

    17.  Principales necesidades del centro

         Esta sección tiene por objeto exponer brevemente las necesidades
         que el centro ha identificado como merecedoras de apoyo técnico,
         financiero o de otro tipo o en las que sería de desear una
         interacción con otros centros.

    Anexo 7

    Serie de Criterios de Salud Ambiental

    Los informes de la serie  Criterios de Salud Ambiental, publicada por
    la OMS, pueden obtenerse por conducto del Servicio de Distribución y
    Ventas, Organización Mundial de la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza.

    Acetaldehyde (N° 167, 1995)

    Acetonitrile (N° 154, 1993)

    Acrolein (N° 127, 1991)

    Acrylamide (N° 49, 1985)

    Acrylonitrile (N° 28, 1983)

    Aged population, principles for evaluating the effects of chemicals on
    (N° 144, 1992)

    Aldicarb (N° 121, 1991)

    Aldrin and dieldrin (N° 91, 1989)

    Allethrins (N° 87, 1989)

    Aluminium (en preparación)

    Aluminosilicates (bentonite, etc.) (en preparación)

    Amitrole (N° 158, 1994)

    Ammonia (N° 54, 1986)

    Anticoagulant rodenticides (N° 175, 1995)

    Arsenic (N° 18, 1981)

    Asbestos and other natural mineral libres (N° 53, 1986)

    Barium (N° 107, 1990)

    Benomyl (N° 148, 1993)

    Benzene (N° 150, 1993)

    Beryllium (N° 106, 1990)

    Biomarkers and risk assessment: concepts and principles (N° 155, 1993)

    Biotoxins, aquatic (marine and freshwater) (N° 37, 1984)

    Brominated diphenylethers (N° 162, 1994)

    Butanols - four isomers (N° 65, 1987)

    Cadmium (N° 134, 1992)

    Cadmium - environmental aspects (N° 135, 1992)

    Camphechlor (N° 45, 1984)

    Carbamate pesticides: a general introduction (N° 64, 1986)

    Carbaryl (N° 153, 1994)

    Carbendazim (N° 149, 1993)

    Carcinogens, summary report on the evaluation of short-term in vitro
    tests (N° 47, 1985)

    Carcinogens, summary report on the evaluation of short-term in vivo
    tests (N° 109, 1990)

    Chemical exposures, principles for assessment of risks from (Part A)
    (en preparación)

    Chlordane (N° 34, 1984)

    Chlordecone (N° 43, 1984)

    Chlorendic acid and anhydride (N° 185, 1996)

    Chlorinated flame retardants (en preparación)

    Chlorinated paraffins (N° 181, 1996)

    Chlorine and hydrogen chloride (N° 21, 1982)

    Chlorobenzenes other than hexachlorobenzene (N° 128, 1991)

    Chlorofluorocarbons, fully halogenated (N° 113, 1990)

    Chlorofluorocarbons, partially halogenated
         (ethane derivatives) (N° 139, 1992)
         (methane derivatives) (N° 126, 1991)

    Chloroform (N° 163, 1994)

    Chlorophenols (No° 93, 1989)

    Chlorothalonil (N° 183, 1996)

    Chromium (N° 61, 1988)

    Community noise (en preparación)

    Cresols (N° 168, 1995)

    Cyhalothrin (N° 99, 1990)

    Cypermethrin (N° 82, 1989)

    Cypermethrin, alpha- (N° 142, 1992)

    DDT and its derivatives - environmental aspects (N° 83, 1989)

    DDT y sus derivados (N° 9, 1982)

    Deltamethrin (N° 97, 1990)

    Diaminotoluenes (N° 74, 1987)

    1,2-Dibromoethane (N° 177, 1996)

    1,2-Dichloroethane (N° 62, 1987) (N° 176, 1995, 2a ed.)

    2,4-Dichlorophenoxyacetic acid (2,4-D) (N° 29, 1984)

    2,4-Dichlorophenoxyacetic acid - environmental aspects (N° 84, 1989)

    1,3-Dichloropropene, 1,2-dichloropropane and mixtures (N° 146, 1993)

    Dichlorvos (N° 79, 1988)

    Diesel fuel and exhaust emissions (N° 171, 1996)

    Diethylhexyl phthalate (N° 131, 1992)

    Difenilos y trifenilos policlorados (N° 2, 1979)

    Diflubenzuron (N° 184, 1996)

    Dimethoate (N° 90, 1989)

    Dimethylformamide (N° 114, 1991)

    Dimethyl sulfate (N° 48, 1985)

    Diseases of suspected chemical etiology and their prevention,
    principles of studies on (N° 72, 1987)

    Disulfuro de carbono (N° 10, 1982)

    Dithiocarbamate pesticides, ethylenethiourea, and propylenethiourea: a
    general introduction (N° 78, 1988)

    Electromagnetic fields (N° 137, 1992)

    El ruido (N° 12, 1983)

    Endosulfan (N° 40, 1984)

    Endrin (N° 130, 1992)

    Environmental epidemiology, guidelines on studies in (N° 27, 1983)

    Epichlorohydrin (N° 33, 1984)

    Estaño y compuestos orgánicos de estaño (N° 15, 1984)

    Ethylbenzene (N° 186, 1996)

    Ethylene dibromide (en preparación)

    Ethylene oxide (N° 55, 1985)

    Extremely low frequency (ELF) fields (N° 35, 1984)

    Fenitrothion (N° 133, 1992)

    Fenvalerate (N° 95, 1990)

    Fluorines and fluorides (N° 36, 1984)

    Food additives and contaminants in food, principles for the safety
    assessment of (N° 70, 1987)

    Formaldehyde (N° 89, 1989)

    Genetic effects in human populations, guidelines for the study of (N°
    46, 1985)

    Glyphosate (N° 159, 1994)

    Guidance values for health-based exposure limits (N° 170, 1994)

    Heptachlor (N° 38, 1984)

    Hexachlorobutadiene (N° 156, 1994)

    Hexachlorocyclohexanes, alpha- and beta- (N° 123, 1992)

    Hexachlorocyclopentadiene (N° 120, 1991)

    n-Hexane (N° 122, 1991)

    Hydrazine (N° 68, 1987)

    Hydrogen sulfide (N° 19, 1981)

    Hydroquinone (N° 157, 1994)

    Immunotoxicity associated with exposure to chemicals: principles and
    methods for assessment (N° 180, 1996)

    Infancy and early childhood, principles for evaluating health risks
    from chemicals during (N° 59, 1986)

    Inorganic lead (N° 165, 1995)

    Isobenzan (N° 129, 1991)

    Isophorone (N° 174, 1995)

    Kelevan (N° 66, 1986)

    Lasers and optical radiation (N° 23, 1982)

    Lead - environmental aspects (N° 85, 1989)

    Lead, inorganic (N° 165, 1995)

    Lindane (N° 124, 1991)

    Linear alkylbenzene sulfonates and selected related compounds (N° 169,
    1995)

    Magnetic fields (N° 69, 1987)

    Man-made mineral fibres (N° 77, 1988)

    Manganese (N° 17, 1981)

    Mercurio (N° 1, 1978)

    Mercury - environmental aspects (N° 86, 1989)

    Mercury, inorganic (N° 118, 1991)

    Methomyl (N° 178, 1996)

    2-Methoxyethanol, 2-ethoxyethanol, and their acetates (N° 115, 1990)

    Methyl bromide (N° 166, 1995)

    Methylene chloride (N° 32, 1984, la ed.) (N° 164, 1996, 2a ed.)

    Methyl ethyl ketone (N° 143, 1992)

    Methyl isobutyl ketone (N° 117, 1992)

    Methyl isocyanate (en preparación)

    Methylmercury (N° 101, 1990)

    Methyl parathion (N° 145, 1992)

    Micotoxinas (N° 11, 1983)

    Mirex (N° 44, 1984)

    Monóxido de carbono (N° 13, 1983)

    Morpholine (N° 179, 1996)

    Mutagenic and carcinogenic chemicals, guide to short-term tests for
    detecting (N° 51, 1985)

    Mycotoxins, selected: ochratoxins, trichothecenes, ergot (N° 105,
    1990)

    Nephrotoxicity associated with exposure to chemicals, principles and
    methods for the assessment of (N° 119, 1991)

    Neurotoxicity associated with exposure to chemicals, principles and
    methods for the assessment of (N° 60, 1986)

    Nickel (N° 108, 1991)

    Nitratos, nitritos y compuestos de N-nitroso (N° 5, 1980)

    Nitrogen, oxides of (NOx) (N° 188, 1997, 2a ed.)

    2-Nitropropane (N° 138, 1992)

    Organophosphorus flame retardants (en preparación)

    Organophosphorus insecticides: a general introduction (N° 63, 1986)
    Oxidantes fotoquímicos (N° 7, 1980)

    Oxidos de azufre y partículas en suspensión (N° 8, 1982)

    Oxidos de nitrógeno (N° 4, 1979)

    Paraquat and diquat (N° 39, 1984)

    Pentachlorophenol (N° 71, 1987)

    Permethrin (N° 94, 1990)

    Pesticide residues in food, principles for the toxicological
    assessment of (N° 104, 1990)

    Petroleum products, selected (N° 20, 1982)

    Phenol (N° 161, 1994)

    d-Phenothrin (N° 96, 1990)

    Phosgene (en preparación)

    Phosphine and selected metal phosphides (N° 73, 1988)

    Platinum (No 125, 1991)

    Plomo (N° 3, 1979)

    Polybrominated biphenyls (N° 152, 1994)

    Polychlorinated biphenyls and terphenyls (N° 140, 1992, 2a ed.)

    Polychlorinated dibenzo-p-dioxins and dibenzofurans (N° 88, 1989)

    Principios y métodos para evaluar la toxicidad de las sustancias
    químicas (N° 6, 1980)

    Progeny, principles for evaluating health risks associated with
    exposure to chemicals during pregnancy (N° 30, 1984)

    1-Propanol (N° 102, 1990)

    2-Propanol (N° 103, 1990)

    Propachlor (N° 147, 1993)

    Propylene oxide (N° 56, 1985)

    Pyrrolizidine alkaloids (N° 80, 1988)

    Quintozene (N° 41, 1984)

    Quality management for chemical safety testing (N° 141, 1992)
    Radiación ultravioleta (N° 14, 1984)

    Radiofrecuencia y microondas (N° 6, 1984)

    Radionuclides, selected (N° 25, 1983)

    Resmethrins (N° 92, 1989)

    Selenium (N° 58, 1986)

    Styrene (N° 26, 1983)

    Synthetic organic fibres, selected (N° 151, 1993)

    Tecnazene (N° 42, 1984)

    Tetrabromobisphenoi A and derivatives (N° 172, 1995)
    Tetrachloroethylene (N° 31, 1984)

    Tetradifon (N° 67, 1986)

    Tetramethrin (N° 98, 1990)

    Thallium (N° 182, 1996)

    Thiocarbamate pesticides: a general introduction (N° 76, 1988)

    Titanium (N° 24, 1982)

    Toluene (N° 52, 1986)

    Toluene diisocyanates (N° 75, 1987)

    Toxicokinetic studies, principles of (N° 57, 1986)

    Tributyl phosphate (N° 112, 1991)

    Tributyltin compounds (N° 116, 1990)

    Trichlorfon (N° 132, 1992)

    1,1,1-Trichloroethane (N° 136, 1992)

    Trichloroethylene (N° 50, 1985)

    Tricresyl phosphate (N° 110, 1990)

    Triphenyl phosphate (N° 111, 1991)

    Tris- and bis(2,3-dibromophenyl) phosphate (N° 173, 1995)

    Ultrasound (N° 22, 1982)

    Ultraviolet radiation (N° 160, 1994, 2a ed.)

    Vanadium (N° 81, 1988)

    Vinylidene chloride (N° 100, 1990)

    White spirit (N° 187, 1996)

    Xylenes (N° 190, 1997)