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    Programa Internacional de Seguridad de las Sustanacias Quimicas

    TRATAMIENTO DE LAS INTOXICACIONES

    Manual para agentes fe atención primaria

    J. A. Henry
    H. M. Wiseman

    Unidad de Toxicología
    Guy's and St Thomas' Hospital Trust
    Londres, Inglaterra

    Organización Mundial de la Salud
    Ginebra
    1998

    Catalogación por la Biblioteca de la OMS
    Henry, J. A.
    Tratamiento de las intoxicaciones:manual para agentes de atención
    primaria/J. A. Henry, H. M. Wiseman.

    1. Toxicología, 2. Venenos. 3. Envenenamiento - prevención & control.
    4. Envenenamiento - terapia. 5. Manuales. I. Wiseman, H. M. II.
    International Programme on Chemical Safety. III. Título. ISBN 92 4
    354481 O (Clasificación NLM: QV 600)

    La Organización Mundial de la Salud acoge positivamente las
    solicitudes de permiso para reproducir o traducir sus publicaciones,
    ya sea en parte o en su totalidad. Las solicitudes y consultas deben
    dirigirse a la Oficina de Publicaciones, Organización Mundial de la
    Salud, Ginebra, Suiza, que le proporcionará la información más
    reciente sobre cualquier cambio introducido en los textos, los planes
    de nuevas ediciones y las reimpresiones y traducciones ya disponibles.

         (C) Organización Mundial de la Salud 1998

         Illustrations (C) Picthall & Gunzi, 1997

    Las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud gozan de la
    protección de los derechos de autor, de conformidad con el Protocolo 2
    de la Convención Universal sobre Derechos de Autor. Todos los derechos
    reservados.

    Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que
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    de la Organización Mundial de la Salud, vicio alguno sobre la
    condición jurídica de ninguno de los países o territorios citados o de
    sus autoridades, ni respecto a la delimitación de sus fronteras o
    límites.

    La mención de compañías específicas o de ciertos productos no supone
    el apoyo o la recomendación de la Organización Mundial de la Salud
    frente a otros de naturaleza semejante que no aparezcan citados, Salvo
    error u omisión, los nombres de los productos patentados aparecen con
    mayúscula inicial.

    Las opiniones expresadas en la presente publicación son de la
    responsabilidad exclusiva de sus autores.

    Indice

    Prefacio

    Nota de agradecimiento

    Introducción

    Cómo utilizar este manual

    Centros de toxicología y programas de lucha contra las intoxicaciones

    Primera parte. Información general sobre sustancias tóxicas
    intoxicaciones

    1. Sustancias tóxicas e intoxicaciones
         Objetivos
         ¿Qué es una sustancia tóxica?
         Exposición a sustancias tóxicas
         Cómo ingresan las sustancias tóxicas en el organismo
         Qué sucede cuando una sustancia tóxica penetra en el organismo
         Efectos de las sustancias tóxicas
         Cuándo aparecen efectos generales

    2. Cómo se produce la intoxicación
         Objetivos
         Intoxicación accidental
         Autointoxicación
         Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas
         Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas
         Intoxicaciones de origen médico
         Abuso de drogas, productos químicos o plantas
         Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos

    3. Cómo evitar las intoxicaciones
         Objetivos
         Qué puede hacer usted para mejorar la seguridad
              en las viviendas, los lugares de trabajo y la
              comunidad en general
         ¿Qué puede hacerse para evitar las intoxicaciones?
         Seguridad en el hogar
         Cómo evitar las intoxicaciones con plaguicidas
         Qué pueden hacer los empleadores para evitar intoxicaciones en
              los lugares de trabajo
         Cómo evitar las mordeduras de serpientes
         Cómo evitar las picaduras y mordeduras de insectos, arañas y
              escorpiones
         Cómo evitar la ingestión de plantas, hongos y peces venenosos
         Cómo evitar las infecciones por alimentos contaminados con
              microbios

    4. Qué hacer en los casos de emergencia
         Objetivos
         Peligros que deben tenerse en cuenta
         Qué hacer en caso de emergencia

    5. Primeros
         Objetivos
         Administre inmediatamente los primeros auxilios
         Primeros auxilios en caso de intoxicación
         Empleo de remedios tradicionales en los casos de mordeduras o
              picaduras venenosas

    6. Obtención de asistencia médica
         Objetivos
         Si es posible llegar al hospital en menos de dos horas
         Si está usted muy lejos del hospital
         Si no es posible obtener rápidamente asistencia médica
         Traslado del paciente al hospital
         Qué debe hacer usted después de haber leído este capítulo

    7. Examen del paciente
         Objetivos
         Síntomas y signos
         Lo que el examen no siempre revela
         Si el paciente no presenta ningún síntoma o signo
         Cómo practicar el examen y descubrir los síntomas y signos
         Asociaciones de síntomas y signos

    8. Cómo aclarar lo que ha sucedido
         Objetivos
         Infórmese hablando con la gente
         Busque la sustancia tóxica u otros indicios de lo que ha sucedido
         Qué hacer a continuación

    9. Cómo atender fuera del hospital a un intoxicado
         Objetivos
         Qué hacer en caso de ingestión de una sustancia tóxica
         Cómo impedir que la sustancia ingerida pase a la sangre
         Vómito provocado
         Administración de carbón activado
         Administración de un laxante
         Cómo atender a un intoxicado en estado muy grave

    10. Medicamentos y equipo de primeros auxilios
         Cómo guardar los medicamentos y el equipo
         Medicamentos
         Equipo de primeros auxilios

    Segunda parte. Información especial sobre diferentes sustancias
    tóxicas

    Introducción
         Información facilitada en cada sección

    Plaguicidas
         Arsénico y productos que contienen arsénico
         Clorato sódico
         Dinitro-o-cresol (DNOC), dinitrofenol, dinoseb y pentaclorofenol
         Estricnina
         Fenol y sustancias afines
         Fosfuro de aluminio y fosfuro de cinc
         Herbicidas de clorofenoxiacetato
         Insecticidas orgartofósforados y carbamatos
         Metaldehído
         Paraquat
         Piretrinas e insecticidas piretroides
         Plaguicidas organoclorados
         Raticidas
         Repelentes de insectos
         Talio
         Warfarina y otros plaguicidas que inhiben la coagulación
              de la sangre

    Preparaciones y productos químicos utilizados en el hogar y en los
    lugares de trabajo
         Aceites volátiles
         Benceno, tetracloroetileno, tolueno, tricloroetano,
              tricloroetileno y xileno
         Bórax, ácido bórico y perborato sódico
         Cianuros
         Colas
         Cosméticos y productos de tocador
         Desinfectantes y antisépticos
         Desodorantes ambientales, pastillas desodorantes y bolas contra
              la polilla
         Destilados de petróleo
         Difusores de aerosoles
         Etanol e isopropanol
         Etilenglicol y metanol
         Fosgeno
         Jabón y detergentes
         Monóxido de carbono
         Pilas eléctricas de botón
         Plomo
         Productos que no suelen ser nocivos
         Productos químicos cáusticos y corrosivos
         Tabaco y sus productos
         Tetracloruro de carbono

    Medicamentos
         Acido acetilsalicílico, salicilato de colina, salicilato de
              metilo y ácido salicílico
         Aminofilina y teofilina
         Amitriptilina y sus análogos, cloroquina, quinidina y quinina
         Anfetamina y sus análogos, medicamentos atropínicos,
              antihistamínicos, cocaína, efedrina y seudoefedrina
         Anticonceptivos orales
         Barbitúricos, clorpromacina y sus análogos, diazepam y sus
              análogos y meprobamato
         Carbamacepina, fenitoína y ácido valproico
         Carbonato de litio
         Clorpropamida y sus análogos, e insulina
         Colquicina
         Dapsona
         Digital, digitoxina y digoxina
         Hidróxido de magnesio, sulfato de magnesio, fenolfitaleína y sen
         Ibuprofeno
         Isocarboxacida, fenelcina y tranilcipromina
         Isoniacida
         Medicamentos que contienen hierro
         Opiáceos
         Paracetamol
         Penicilina y tetraciclinas
         Proguanil
         Rifampicina
         Salbutamol
         Trinitrato de glicerilo, hidralacina y propranolol y sus análogos

    Plantas, animales y toxinas naturales
         Plantas que contienen atropina
         Cannabis
         Plantas irritantes
         Adelfas
         Semillas ornamentales
         Hongos
         Serpientes
         Arañas
         Peces venenosos
         Intoxicaciones alimentarias por pescado y mariscos

    Glosario

    Indico alfabético
    

    Prefacio

    Este manual tiene dos objetivos básicos: informar a los habitantes de
    zonas rurales desprovistas de asistencia médica inmediata sobre lo que
    hay que hacer cuando alguien sufre una intoxicación y sugerir al
    lector posibles medios de evitar intoxicaciones en el seno de la
    comunidad.

    Sus principales destinatarios son las personas sin formación médica o
    con una formación médica rudimentaria a las que primero se suele
    acudir en caso de intoxicación o envenenamiento, en particular los
    agentes de salud comunitarios (ASC), personal de primeros auxilios y
    otros profesionales que trabajan en el medio rural. También se incluye
    información destinada a los agentes sanitarios con conocimientos de
    medicina clínica y metodología diagnostica que trabajan en
    dispensarios y centros rurales de salud. donde a veces se dispone de
    algunos medios de tratamiento y de medicamentos.

    El manual debe utilizarse como obra de consulta en caso de emergencia.
    También pueden utilizarlo los instructores del personal de salud
    comunitario y de agentes de otro tipo para enseñar ciertas técnicas
    (p. ej., respiración de boca a boca y masaje cardiaco) que sólo pueden
    aprenderse practicándolas bajo supervisión. Por último, puede servir
    también para la enseñanza a los estudiantes de medicina, las
    enfermeras y el personal paramédico.

    Para extraer de él el máximo provecho, conviene traducirlo al idioma
    de los usuarios y adaptarlo a las condiciones locales, que pueden
    variar en cuanto a las tareas que están autorizadas a desempeñar los
    ASC, por ejemplo la administración de inyecciones; las funciones
    asignadas a los ASC; las funciones asignadas a los centros locales de
    salud y a los médicos que ejercen en hospitales rurales; la
    disponibilidad de medicamentos; y los problemas peculiares de la zona.

    Sólo se da una información limitada sobre las intoxicaciones crónicas,
    causadas a menudo por el empleo de productos químicos en el trabajo.
    Los lectores que deseen más detalles sobre este tema deberán consultar
    un manual de salud ocupacional.

    Destinatarios de este manual

     Agentes de salud comunitarios. Por lo general, los ASC saben leer,
    escribir y hacer operaciones aritméticas sencillas; además, han
    aprendido a:

    -    administrar primeros auxilios,
    -    tomar la temperatura de los pacientes,
    -    tomar el pulso,
    -    administrar medicamentos.

    También a veces se les ha enseñado a administrar inyecciones
    intramusculares y subcutáneas.

     Personal de primeros auxilios. Se le ha enseñado a salvar a personas
    en peligro y a ocuparse de la asistencia inmediata de las víctimas de
    accidentes en espera de que pueda hacerse cargo de ellas un
    profesional sanitario. A menudo se adiestra en materia de primeros
    auxilios a las personas que suelen ser las primeras en llegar al lugar
    de un accidente (p. ej., trabajadores de fábricas u oficinas, bomberos
    o policías).

     Profesionales sin formación médica. Muchos profesionales
    cualificados (p ej., maestros, agrónomos, farmacéuticos, especialistas
    científicos y tecnólogos) disponen de buena información sobre el
    empleo y los efectos de los productos químicos. En las comunidades
    donde no hay médico, pueden ser los únicos que poseen conocimientos
    sobre productos químicos y sustancias tóxicas. A veces son los
    primeros testigos de un accidente o las personas a las que se acude
    cuando se sospecha que alguien ha sufrido una intoxicación. Por
    consiguiente, deben estar al corriente de los primeros auxilios
    aplicables en caso de intoxicación por plaguicidas, medicamentos,
    productos domésticos u otras sustancias y también deben estar en
    condiciones de asesorar a la gente sobre la manera de evitar esos
    accidentes.

    En algunos países, estos profesionales sin formación médica tienen la
    posibilidad de asistir a cursos de primeros auxilios organizados por
    centros de toxicología.

     Enfermeras, estudiantes de medicina y personal paramédico. El
    presente manual puede ser útil como texto de formación y referencia.

     Médicos. Parte de la información expuesta está destinada
    específicamente a los médicos locales que trabajan en dispensarios y
    centros rurales de salud, donde a veces se dispone de ciertos medios
    de tratamiento y de medicamentos. Esta información, que se presenta
    separada del texto principal, no entra en detalles sobre el
    tratamiento médico que sólo se puede aplicar en un hospital.

    Nota de agradecimiento

    Este manual se preparó por recomendación de un grupo de expertos
    convocado por el Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias
    Químicas (IPCS)1 en febrero de 1987. El Dr. J.A. Henry y la Sra.
    H.M. Wiseman prepararon un proyecto de texto, que examinaron y
    comentaron varios expertos, en particular la Dra. E. Fogel de Korc:
    (Montevideo, Uruguay), el Dr. G.R. Gardiner, el Dr. J. Jackson y el
    Sr. W. Tardoir (Bruselas, Bélgica), así como colegas del Registro
    Internacional de Productos Químicos Potencialmente Tóxicos (RIPQTP)
    del PNUMA y de la subdivisión de Seguridad y salud en el trabajo, de
    la OIT. Para la revisión del texto, el IPCS convocó un grupo editorial
    integrado por el Dr. J-C. Berger (Luxemburgo), la Dra. N. Besbelli
    (Ankara, Turquía), el Profesor M. Ellenhorn (Los Angeles, EE.UU.), la
    Profesora B. Fahim (El Cairo, Egipto), el Dr, Sming Kaojarern
    (Bangkok, Tailandia), el Profesor A. Furtado Rahde (Porto Alegre,
    Brasil), el Dr. N.N. Sabapathy (Fernhurst, Inglaterra), el Profesor
    A.N.P. van Heijst (Utrecht, Países Bajos) y el Dr. A. David (OIT). El
    texto se puso a prueba en un taller del IPCS celebrado en Harare
    (Zimbabwe) del 28 de enero al 1 de febrero de 1991, y posteriormente
    en dos talleres de capacitación organizados en Zimbabwe. Algunas
    partes fueron revisadas asimismo en un taller del IPCS celebrado en
    Dakar (Senegal) del 24 al 27 de enero de 1995. En el IPCS, la Dra. J.
    Pronczuk de Garbino se ocupó de la edición y el Dr. J.A. Haines
    coordinó el trabajo.

    El manual de primeros auxilios de las Joint Voluntary Aid Societies
    del Reino Unido y las publicaciones de la Federación Mundial para la
    Protección de los Cultivos fueron particularmente útiles como fuentes
    de información para el primer borrador. El Departamento de Salud del
    Reino Unido, mediante su apoyo financiero al IPCS, proporcionó los
    recursos necesarios para la redacción del texto y para que se reuniera
    el grupo editorial. La preparación de las ilustraciones corrió a cargo
    de Picthall & Gunzi, de Londres.

                   

    1 El IPCS es una iniciativa de cooperación de la Organización
    Mundial de la Salud (OMS), la Organización Internacional del Trabajo
    (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
    (PNUMA). La OMS es el organismo de ejecución del programa, cuyos
    objetivos son proporcionar una base de datos científicos
    internacionalmente evaluados para que los países puedan establecer sus
    propias medidas de seguridad química, y fortalecer la capacidad
    nacional para prevenir y tratar los efectos nocivos de las sustancias
    químicas y para afrontar las emergencias de orign químico.

    Introducción

    Cómo utilizar este manual

    El manual consta de dos partes. La primera contiene información
    general sobre las sustancias tóxicas y las intoxicaciones, sobre el
    mecanismo de producción de éstas y sobre la posibilidad de evitarlas.
    También figuran en ella orientaciones sobre la manera de hacer frente
    a las situaciones de emergencia causadas por la intoxicación. En la
    segunda parte se dan informaciones concretas sobre los efectos de las
    intoxicaciones por diferentes plaguicidas, medicamentos, productos
    químicos de uso doméstico y plantas y animales venenosos, así como
    normas sobre lo que hay que hacer cuando se sospecha que alguien ha
    sufrido una intoxicación. El manual contiene asimismo un glosario y un
    índice.

    Consejos para hacer frente a una emergencia

    1.   Tenga en casa, en el lugar comunitario o en el lugar de trabajo
         un botiquín de primeros auxilios, como el recomendado en el
         capítulo 10.

    2.   Estudie de antemano el presente manual, especialmente los
         capítulos 4-9 de la primera parte, donde se explican las medidas
         aplicables en caso de intoxicación.

    3.   Practique algunas medidas de primeros auxilios, a fin de saber
         cómo aplicarlas en caso de emergencia.

    Cómo evaluar la posible intervención de un producto químico, una
    planta o un animal

    Consulte la segunda parte del manual siempre que se tropiece con un
    caso de intoxicación. Consulte el índice que figura al final para
    tratar de descubrir el medicamento, el producto químico, la planta o
    el animal que puedan haber causado el accidente.

    Información para los médicos

    En el capítulo 5 («Primeros auxilios») y en el capítulo 9 («Cómo
    atender fuera del hospital a un intoxicado»), así como en la segunda
    parte, las partes del texto que están separadas por líneas
    horizontales contienen información destinada a los médicos.

    Si no sabe qué significa alguno de los términos utilizados en el
    manual

    Busque el término dudoso en el glosario (los términos técnicos
    utilizados en los recuadros destinados a los médicos no figuran en el
    glosario).

    Centros de toxicología y programas de lucha contra las intoxicaciones

    En muchos países existen centros especializados que asesoran sobre el
    tratamiento y la prevención de las intoxicaciones y facilitan
    información sobre medicamentos, plaguicidas, plantas y animales
    venenosos, productos de uso doméstico y sustancias químicas utilizadas
    en el trabajo. Los médicos de esos centros están capacitados para
    recomendar lo que hay que hacer cuando alguien ingiere o respira un
    producto químico peligroso o recibe sus salpicaduras en la piel o en
    los ojos.

    La mayor parte de los centros de este tipo son accesibles día y noche
    por teléfono o, en ciertos países, por radio. A veces disponen de
    antídotos especiales (por ejemplo, contra las picaduras de serpientes
    o arañas) y algunos cuentan incluso con camas para tratar a los
    intoxicados.

    En muchos países los centros de toxicología colaboran con otras
    instituciones en programas nacionales de lucha contra las
    intoxicaciones con miras a mejorar el tratamiento y la prevención de
    tales accidentes. Entre esas instituciones figuran:

    -    hospitales y otros centros donde puedan recibir tratamiento las
         personas intoxicadas;
    -    organizaciones que reúnen información sobre intoxicaciones;
    -    organizaciones que fabrican o utilizan sustancias que pueden
         resultar tóxicas;
    -    servicios gubernamentales que regulan el empleo de los productos
         químicos en el ámbito nacional;
    -    universidades y centros docentes en los que reciben instrucción
         los médicos y otros profesionales en materia de intoxicaciones.

    Al final de este manual se ha reservado un espacio para que cada
    lector pueda apuntar la dirección de las instituciones de su país a
    las que puede solicitar ayuda en los casos de intoxicación, o
    asesoramiento sobre la manera de prevenir esos accidentes.

    PRIMERA PARTE

    Información general sobre sustancias tóxicas e intoxicaciones

    CAPITULO 1

    Sustancias tóxicas e intoxicaciones

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Identificar una sustancia tóxica.

    2.   Comprender los conceptos de intoxicación local y de intoxicación
         general. Conocer todas las vías por las que puede ingresar en el
         cuerpo un tóxico y reconocer las circunstancias en que puede
         producirse una intoxicación.

    3.   Comprender la diferencia entre intoxicación aguda e intoxicación
         crónica y poder explicar que la exposición continua a pequeñas
         cantidades de una sustancia tóxica durante días, semanas o meses
         puede ser peligrosa, incluso aunque de momento no produzca
         ninguna molestia.

    4.   Explicar al público que el consumo exagerado de medicamentos
         puede ser peligroso.

    5.   Explicar al público la importancia de manipular con cuidado los
         productos químicos peligrosos y de lavarse inmediatamente cuando
         un producto químico entra en contacto con la piel.

    6.   Explicar que es peligroso ingerir los destilados de petróleo,
         como el queroseno.

    7.   Entender las razones por las que conviene provocar el vómito o
         administrar carbón activado a las personas que han ingerido un
         tóxico.

    8.   Saber que los peligros de una intoxicación se acentúan en los
         sujetos muy viejos, muy jóvenes o con mala salud.

    9.   Saber por qué una persona que ha estado expuesta a un tóxico
         puede dar la impresión de no haber sufrido ningún daño y por qué
         conviene a menudo vigilar durante 12-24 horas a estas personas,
         incluso aunque aparentemente se encuentren bien.

    ¿Qué es una sustancia tóxica?

    Por sustancia tóxica o veneno se entiende cualquier sustancia que
    produce efectos nocivos cuando penetra en el organismo. Esos efectos
    pueden ser leves (p. ej., dolor de cabeza o náuseas) o graves (p. ej.,
    convulsiones o fiebre alta), en los casos más graves, la persona
    intoxicada puede morir.

    Casi todos los productos químicos pueden actuar como un tóxico si la
    cantidad presente en el cuerpo es suficiente. Algunos son nocivos
    incluso en cantidades muy pequeñas (p. ej., una cucharadita por vía
    oral o el volumen ínfimo introducido por la mordedura de una
    serpiente), mientras que otros sólo lo son si la cantidad absorbida es
    considerable (p. ej., el contenido de varias tazas).

    Se denomina dosis a la cantidad de una sustancia química que ingresa
    en el cuerpo en un momento dado. La dosis capaz de causar una
    intoxicación recibe el nombre de dosis tóxica. La cantidad más pequeña
    que ejerce un efecto nocivo se denomina dosis umbral. Si la cantidad
    de producto químico que ingresa en el cuerpo es inferior a la dosis
    umbral, no se produce intoxicación e incluso puede haber efectos
    favorables. Los medicamentos, por ejemplo, ejercen efectos favorables
    si se toman en la dosis adecuada, pero pueden producir una
    intoxicación si la cantidad es excesiva.

    Exposición a sustancias tóxicas

    Cuando una persona entra en contacto con una sustancia tóxica se dice
    que está expuesta. El efecto de la exposición depende en parte de la
    duración del contacto y del mecanismo por el que ingresa en el cuerpo
    el tóxico, y en parte de la cantidad de sustancia tóxica que puede
    eliminar el organismo durante ese tiempo.

    La exposición puede ser única o producirse de manera repetida.

    Por  exposición aguda se entiende un simple contacto que dura
    segundos, minutos u horas, o bien una, sucesión de exposiciones
    durante un día como máximo.

    Por  exposición crónica se entiende un contacto que dura días, meses
    o años. Puede ser continua o estar interrumpida por intervalos en los
    que no se produce ese contacto. La exposición que sólo se produce en
    el trabajo, por ejemplo, no es continua.

    La exposición crónica a pequeñas cantidades de una sustancia tóxica
    puede no dar al principio ningún síntoma o signo de intoxicación. A
    veces pasan muchos días o meses antes de que el cuerpo albergue
    suficiente cantidad de sustancia química para que haya intoxicación.
    Una persona, por ejemplo, puede utilizar a diario un plaguicida,
    exponiéndose cada día a una pequeña cantidad de éste; ahora bien, la
    cantidad de plaguicida que se va depositando en el cuerpo aumenta
    gradualmente hasta que, al cabo de muchos días, se convierte en una
    dosis tóxica. En ese momento es cuando la persona empieza a sentirse
    mal.

    Cómo ingresan las sustancias tóxicas en el organismo

    La sustancia tóxica penetra en el cuerpo siguiendo una  vía de
    exposición o  vía de absorción. La cantidad de tóxico que ingresa en
    la sangre en un tiempo dado depende de la vía.

    Ingestión (vía oral o digestiva)

    La mayor parte de las intoxicaciones se producen de este modo. Los
    niños pequeños suelen ingerir accidentalmente la sustancia tóxica,
    mientras que los adultos lo hacen a veces deliberadamente para
    envenenarse. Las personas que comen, beben o fuman después de haber
    manejado una sustancia tóxica y sin haberse lavado las manos, pueden
    ingerir accidentalmente parte de ella. Este descuido es una causa
    frecuente de intoxicaciones por plaguicidas.

    Los tóxicos ingeridos pasan al estómago (fig. 1). Algunos pueden
    atravesar las paredes del intestino y alcanzar los vasos sanguíneos.
    Cuanto más tiempo está una sustancia tóxica en el intestino, mayor es
    la cantidad que pasa a la sangre y más grave la intoxicación
    consiguiente.

    Si una persona vomita al poco tiempo de haber ingerido la sustancia
    peligrosa, ésta puede quedar expulsada del cuerpo antes de que haya
    llegado a la sangre una dosis tóxica. Por consiguiente, cuando una
    persona no vomita espontáneamente, suele ser útil provocarle el
    vómito. Hay otros dos medios de evitar que las sustancias tóxicas
    pasen del intestino a la sangre: 1) administrar carbón activado, que
    adsorbe (fija) ciertos tóxicos impidiendo que atraviesen las paredes
    intestinales; y 2) administrar laxantes para acelerar el paso del
    tóxico por el intestino y lograr que salga del cuerpo con más rapidez.
    En el capítulo 9 se indica cuándo conviene provocar el vómito o
    administrar carbón activado o laxantes, y cuándo puede ser peligroso
    hacerlo.

    Las sustancias tóxicas que no atraviesan las paredes intestinales no
    llegan a la sangre, por lo que no pueden afectar a otras partes del
    organismo. Después de recorrer el tracto intestinal, salen del cuerpo
    con las heces. El mercurio, por ejemplo, no atraviesa las paredes
    intestinales; así, si un sujeto se traga el mercurio de un termómetro,
    el metal abandona el cuerpo con las heces y no produce intoxicación.

    Vía respiratoria (inhalación por la boca o por la nariz)

    Las sustancias tóxicas que están en forma de gas, vapor, polvo, humo o
    gotitas minúsculas (aerosoles o pulverizaciones) pueden pasar a los
    pulmones por la boca y la nariz con la respiración (fig. 2). Solamente
    llegan al pulmón las partículas que son invisibles por su tamaño; las
    más grandes quedan retenidas en la boca, la garganta y la nariz,
    pudiendo ser ingeridas. Una persona puede intoxicarse por inhalación
    cuando trabaja con una sustancia tóxica en el interior de un local mal
    ventilado o cuando aplica plaguicidas por rociamiento sin la
    protección adecuada. Los calentadores, hornillos y estufas de petróleo
    o gas producen humos tóxicos que pueden alcanzar una concentración
    peligrosa si no se evacuan al exterior o si el local no tiene buena
    ventilación.

    FIGURE 1

    FIGURE 2

    Las sustancias tóxicas que llegan a los pulmones pasan con gran
    rapidez a los vasos sanguíneos, ya que los conductos aéreos pulmonares
    (bronquiolos y alvéolos) tienen paredes muy finas y un riego sanguíneo
    abundante.

    Contacto cutáneo (con líquidos, pulverizaciones o aerosoles)

    Las personas que trabajan con sustancias químicas (p. ej.,
    plaguicidas) pueden sufrir intoxicaciones si se salpican o humedecen
    la piel o si llevan ropa empapada por el producto.

    La piel es una barrera que protege al cuerpo de las sustancias
    tóxicas. Sin embargo, algunas pueden atravesarla (fig. 3). Los tóxicos
    atraviesan con más facilidad la piel húmeda caliente y sudorosa que la
    fría y seca; por otra parte, la piel con arañazos o quemaduras ofrece
    menos resistencia que la piel intacta. Los tóxicos que alteran la piel
    la atraviesan con más facilidad que los que no la dañan. A veces es
    posible eliminar el veneno de la piel lavándola antes de que pase al
    interior del cuerpo.

    Perforación de la piel (inyección)

    A través de la piel pueden penetrar sustancias tóxicas por inyección
    con una jeringa o un inyector de pistola, así como en el curso de un
    tatuaje o por picadura o mordedura de un animal venenoso (insecto, pez
    o serpiente). La inyección puede efectuarse directamente en un vaso
    sanguíneo o en el tejido muscular o adiposo subcutáneo. La inyección
    directa en la sangre surte un efecto muy rápido. Las sustancias
    tóxicas inyectadas bajo la piel o en el tejido muscular tienen que
    atravesar varias capas antes de llegar a los vasos sanguíneos, por lo
    que su acción es más lenta.

    Qué sucede cuando una sustancia tóxica penetra en el organismo

    Cómo circula la sustancia tóxica por el organismo

    Tan pronto como llega al torrente sanguíneo, el tóxico se difunde por
    el cuerpo debido a que el corazón hace circular la sangre por todas
    partes (fig. 4).

    Cómo se desintegra la sustancia tóxica en el organismo

    Algunas sustancias tóxicas se descomponen dentro del cuerpo dando
    lugar a otros compuestos químicos. Estos compuestos, denominados
    «metabolitos», pueden ser más o menos venenosos que la sustancia
    «madre», pero se eliminan con más facilidad. La desintegración se
    produce principalmente en el hígado,

    FIGURE 3

    FIGURE 4

    Cómo se excreta la sustancia tóxica

    Tanto las sustancias tóxicas inalteradas como sus metabolitos suelen
    eliminarse con la orina, las heces o el sudor, así como en el aire
    expulsado durante la respiración. Los tóxicos pasan de la sangre a la
    orina por los riñones y de la sangre al aire espirado por los
    pulmones. Los tóxicos presentes en las heces pueden haber pasado por
    el intestino sin haber sido absorbidos en la sangre o haber retornado
    al intestino después de sufrir dicha absorción. Algunas sustancias
    tóxicas, por ejemplo el DDT, se acumulan en los tejidos y órganos del
    cuerpo, donde pueden permanecer largo tiempo.

    Efectos de las sustancias tóxicas

    Los efectos que ejerce una sustancia química en el cuerpo pueden ser
    locales o generales.

    Los efectos locales se limitan a la parte del cuerpo que está en
    contacto con la sustancia química, es decir la piel, los ojos, las
    vías respiratorias o los intestinos. Como ejemplo de efectos locales
    pueden citarse las erupciones cutáneas, las quemaduras, el lagrimeo y
    la tos producida por irritación de la garganta. Muchos tóxicos
    producen efectos locales, pero también hay otros muchos que no lo
    hacen. Más adelante se dan más detalles sobre los efectos locales.

    Los efectos generales o sistémicos son efectos más difusos que
    aparecen cuando se absorbe una sustancia tóxica en el organismo.

    Algunos tóxicos causan a la vez efectos locales y efectos sistémicos.
    Siempre que se observen efectos locales tras la exposición a una
    sustancia química habrá que investigar si hay también signos o
    síntomas de intoxicación general.

    Efectos locales

    En la piel

    Las sustancias químicas que atacan a la piel producen en ella
    enrojecimiento o erupciones, dolor, hinchazón, ampollas o quemaduras
    graves. Las quemaduras pueden ser análogas a las causadas por el
    fuego.

    Las sustancias químicas  irritantes producen picor, sensación de
    quemadura o dolor cuando entran en contacto por primera vez con la
    piel, pero no quemaduras si se lava bien la superficie afectada. En
    cambio, pueden dar lugar a quemaduras si el contacto es prolongado,
    por ejemplo en el caso de los sujetos que llevan ropa contaminada
    durante varias horas.

    Algunas sustancias químicas irritantes no producen ningún efecto las
    primeras veces que entran en contacto con la piel, pero el contacto
    prolongado da lugar a enrojecimiento o erupciones. Así ocurre, por
    ejemplo, tras el uso repetido de un producto de limpieza doméstico.

    A veces las personas se hacen sensibles a una sustancia química que
    utilizan con frecuencia. Al principio no se observa ningún efecto pero
    al cabo de semanas o meses pueden sufrir una erupción cada vez que la
    utilizan.

    Las sustancias químicas  corrosivas o  cáusticas producen muy pronto
    quemaduras dolorosas y pueden causar la destrucción de la piel. Esta
    puede presentar ampollas y un color grisáceo o parduzco.

    En los ojos

    Si entran en contacto con los ojos, las sustancias irritantes o
    corrosivas pueden provocar un dolor intenso. A veces se producen
    rápidamente quemaduras en la superficie ocular, así como reacciones
    cicatrizales o incluso ceguera. El paciente puede presentar
    enrojecimiento ocular y lagrimeo. Las personas afectadas tienden a
    mantener los ojos cerrados y soportan mal la luz intensa.

    En el intestino

    Las sustancias irritantes o corrosivas pueden producir lesiones en la
    boca y la garganta o en la pared interna del intestino. Los sujetos
    afectados presentan dolor abdominal, vómitos y diarrea. En el material
    vomitado y en las heces puede haber sangre. En las quemaduras de la
    garganta puede aparecer con gran rapidez una hinchazón localizada que
    impida respirar.

    En las vías respiratorias y los pulmones

    Algunos gases y vapores pueden tener efectos irritantes en la nariz,
    la garganta y las vías respiratorias superiores, provocando tos y
    ahogo.

    Otros producen lesiones en los pulmones, dando lugar a que se acumule
    agua en su interior. Esto puede suceder al poco tiempo de haberse
    inhalado la sustancia tóxica o en un plazo de 48 horas. La acumulación
    de agua en los pulmones impide respirar normalmente y puede crear una
    sensación de ahogo en la persona afectada, por lo que habrá que
    hospitalizarla lo antes posible. A este estado se le da el nombre de
    «edema del pulmón».

    Algunos de los gases que causan edema del pulmón irritan también la
    nariz, la garganta y las vías respiratorias superiores, provocando tos
    y sensación de ahogo. Cuando una persona empieza a toser y siente que
    se ahoga, hay que sacarla de la habitación rápidamente para que
    respire aire fresco, si es posible. A menudo esta simple medida evita
    que permanezca demasiado tiempo en contacto con el gas y sufra una
    intoxicación. Algunos gases tóxicos, tales como el monóxido de
    carbono, no ejercen efecto alguno en la nariz y la garganta. Los gases
    tóxicos que no provocan tos ni sensación de ahogo son muy peligrosos
    porque los sujetos afectados pueden ignorar que están respirando un
    veneno.

    La ingestión de destilados de petróleo, tales como el queroseno, puede
    provocar edema del pulmón. Cuando una persona traga un líquido o
    sólido cualquiera, la tráquea (caña del pulmón) se cierra, evitando
    así que la mayor parte de la sustancia ingerida llegue a los pulmones;
    sin embargo, aun así puede pasar una pequeña cantidad de líquido. Con
    la mayor parte de los líquidos esto no tiene importancia, ya que la
    cantidad es demasiado pequeña para dañar el pulmón, pero en el caso de
    los destilados de petróleo basta una cantidad ínfima para provocar el
    edema del pulmón.

    Un aspecto más importante es que cuando el sujeto está inconsciente la
    tráquea no se cierra, por lo que no hay nada que evite que pasen a los
    pulmones alimentos, bebidas o vómitos, provocando obstrucción
    respiratoria o edema pulmonar. De ahí que sea muy peligroso tratar de
    administrar alimentos, bebidas o medicamentos a las personas que estén
    inconscientes.

    En los puntos de inyección

    Los tóxicos irritantes inyectados en la piel (p. ej., por picaduras de
    insectos o mordeduras de serpientes) pueden causar dolor e hinchazón
    en el punto de inyección. También pueden sufrir efectos locales las
    personas que se inoculan accidentalmente medicamentos veterinarios al
    tratar de administrar una inyección a pájaros u otros animales.

    Efectos generales

    Las sustancias tóxicas pueden ejercer efectos nocivos de muchos modos:

    *    Causando lesiones en ciertos órganos como el cerebro, los
         nervios, el corazón, el hígado, los pulmones, los riñones o la
         piel. La mayor parte de los tóxicos ejercen un efecto mayor en
         uno o dos órganos que en otras partes del cuerpo. A esos órganos
         más afectados se les denomina «órganos diana».

    *    Bloqueando la transmisión de mensajes entre distintos nervios.

    *    Impidiendo que el cuerpo funcione normalmente (p. ej., bloqueando
         el aporte de energía o de oxígeno).

    Efectos en el feto

    Algunas sustancias tóxicas pueden ejercer efectos nocivos en el niño
    cuando aún se encuentra en el útero materno. Esto ocurre sobre todo
    durante el primer trimestre del embarazo, que es cuando empiezan a
    formarse el sistema nervioso y los principales órganos. Las partes del
    niño más afectadas son los huesos, los ojos, los oídos, la boca y el
    cerebro. Si las lesiones son muy graves, el niño deja de crecer y
    muere. Algunas sustancias tóxicas pueden ser nocivas para el feto y no
    para la madre, lo cual plantea un problema importante pues nada
    advierte a ésta de que su hijo está en peligro.

    El hecho de que la madre fume o beba bebidas alcohólicas durante el
    embarazo puede ser nocivo para el feto. También los medicamentos
    pueden ser peligrosos para éste. Las embarazadas no deben tomar nunca
    medicamentos que no hayan sido prescritos por un médico.

    Cuándo aparecen efectos generales

    Los efectos generales sólo aparecen cuando la cantidad de tóxico en el
    cuerpo es mayor que la que éste puede eliminar, en cuyo caso la
    sustancia se acumula y alcanza el «nivel umbral».

    Por lo común, cuando el contacto con el tóxico es breve (exposición
    aguda) los efectos aparecen poco después de la exposición y no duran
    mucho. En algunos casos, sin embargo, los efectos de un tóxico no son
    visibles durante las horas o incluso los días que siguen a la
    exposición aguda. En el caso de las personas expuestas durante largo
    tiempo (exposición crónica), los efectos pueden ser muy duraderos.

    Sucede a veces que una persona expuesta a un tóxico no sufre
    aparentemente ningún efecto nocivo. Ello puede deberse a que la
    exposición no ha durado lo bastante para que la dosis absorbida llegue
    a ser tóxica. También puede ocurrir que la persona haya absorbido la
    dosis tóxica pero se encuentre aparentemente bien por ser demasiado
    pronto para que se manifiesten los efectos de la intoxicación.

    A veces es difícil saber si una persona que ha estado expuesta a un
    tóxico va a sufrir o no algún efecto nocivo. Antes de enviarla a su
    casa, por consiguiente, habrá que averiguar:

    -    cuánto tiempo ha pasado desde la exposición;
    -    cuánto tiempo suele pasar antes de que se manifiesten los efectos
         del tóxico (búsquese el dato correspondiente en la segunda parte
         de este manual o consúltese con un centro especializado).

    Ante un caso presunto de intoxicación, no estará de más vigilar al
    sujeto durante un plazo de 12-24 horas para ver si aparece algún
    efecto nocivo. A veces puede ser necesario prolongar todavía más ese
    periodo de vigilancia,

    La exposición a una sustancia química no afecta por igual a todas las
    personas. Algunas pueden ser más sensibles que otras. Los niños y los
    viejos, por ejemplo, suelen acusar más las intoxicaciones que los
    adultos jóvenes y, por otra parte, las personas debilitadas porque
    comen mal, beben en exceso 0 padecen alguna enfermedad sufren
    intoxicaciones más graves que los sujetos sanos.

    CAPITULO 2

    Cómo se produce la intoxicación

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Reconocer si existe algún riesgo de intoxicación por reductos
         químicos, medicamentos, monóxido de carbono, plaguicidas o
         alimentos contaminados, tanto en el hogar como en el lugar de
         trabajo.

    2.   Explicar a otras personas como se producen las intoxicaciones a
         fin de que sepan evitar ese peligro.

    3.   Explicar por qué es peligroso sacar un producto químico de su
         recipiente original y ponerlo en otro.

    4.   Explicar por qué es importante utilizar cada producto del modo
         recomendado por el fabricante.

    5.   Explicar por qué es peligroso el abuso de medicamentos.

    6.   Informar al público sobre la utilidad y los peligros del empleo
         de sustancias químicas.

    Algunas intoxicaciones se producen accidentalmente pero otras se deben
    a que alguien trata deliberadamente de dañarse (autointoxicación) o de
    dañar a otros. Hay también otros actos que pueden dar lugar a
    intoxicaciones:

    -    comer alimentos que contienen una sustancia tóxica;
    -    tomar o recibir un medicamento equivocado o mal dosificado;
    -    tomar drogas con intención de cambiar de estado de ánimo o de
         comportamiento o utilizar para ello plantas o productos químicos.

    Intoxicación accidental

    Pueden producirse intoxicaciones accidentales cuando:

    -    niños o viejos manipulan venenos sin saber de qué se trata;
    -    una persona ingiere o bebe por error un tóxico que no se
         encontraba en su recipiente original;
    -    se emplean incorrectamente productos químicos o medicamentos; -se
         aplican plaguicidas, a menudo incorrectamente;
    -    se utilizan sustancias químicas;
    -    se produce una exposición al monóxido de carbono, por lo general
         en el hogar.

    Intoxicaciones en la infancia

    Muchos accidentes de intoxicación en el hogar afectan a niños pequeños
    de uno a cuatro años. En esa edad, los niños tratan de explorar lo que
    les rodea y pueden gatear o andar solos por la casa. I-lacia los dos
    años no es raro que se suban a una silla para indagar lo que hay en un
    estante y a menudo pueden abrir cajones y armarios e incluso frascos
    con tapón de rosca.

    Los niños tienden a llevarse todo a la boca y carecen de suficiente
    discernimiento para comprender que algunas cosas pueden ser
    peligrosas. Aparentemente, su sentido del gusto difiere del de los
    adultos y a menudo engullen cosas que un adulto considerarla
    desabridas o amargas. Así pues, pueden tragarse un medicamento que les
    parece un caramelo o aceite de máquinas que confunden con jarabe. Si
    tienen sed pueden beber cualquier líquido, como un detergente de uso
    doméstico, creyendo que se trata de limonada o de un zumo de frutas.

    Entre los productos químicos que con más frecuencia causan
    intoxicaciones en los niños figuran los siguientes:

    -    productos domésticos de limpieza (p. ej., lejía, detergentes y
         desinfectantes);
    -    parafina y queroseno, utilizados como combustible doméstico;
    -    cosméticos;
    -    medicamentos;
    -    pinturas y artículos de conservación del hogar;
    -    plaguicidas domésticos.

    Estos productos químicos suelen utilizarse en la casa o en el medio
    peridoméstico y con frecuencia se guardan en sitios donde el niño
    puede verlos y apoderarse de ellos (p. ej., en estantes o mesas o,
    simplemente, en el suelo).

    Los accidentes se producen a menudo cuando las personas mayores con
    niños pequeños a cargo están demasiado ocupadas para vigilarlos de
    continuo. Algunas madres tienen a su cargo una familia numerosa, con
    varios niños pequeños, además de las faenas domésticas. Si se deja un
    recipiente abierto al alcance de un niño, pueden bastar pocos segundos
    para que éste lo coja e ingiera su contenido.

    Especialmente peligroso es el caso de los niños que permanecen solos
    (o al cuidado de hermanos o hermanas algo mayores) durante varias
    horas seguidas.

    Intoxicaciones en la vejez

    Los ancianos pueden intoxicarse accidentalmente. Si no ven muy bien,
    no es raro que se equivoquen de frasco e ingieran, por ejemplo, un
    producto de limpieza en vez de una bebida o un medicamento. A menudo
    sufren estados de confusión y olvidos. A veces no se acuerdan de tomar
    su medicamento o toman una dosis excesiva, intoxicándose porque no
    recuerdan cuánto deberían tomar o cuándo tomaron la última dosis.

    Productos guardados fuera del recipiente original

    A veces se producen accidentes cuando se saca un producto químico de
    su recipiente original y se guarda en otro. Como el nuevo recipiente
    no lleva la etiqueta adecuada, nadie sabe lo que hay dentro. Puede
    ocurrir que ni siquiera lo sepa la persona que hizo el cambio. Es
    especialmente peligroso poner cualquier sustancia química o
    medicamento en un vaso, una botella o un recipiente donde pueda
    confundirse con un alimento o una bebida. Los niños pequeños no
    advierten la diferencia entre las sustancias peligrosas y los
    alimentos o bebidas, e incluso los adultos pueden beber el contenido
    de una botella sin controlar antes de qué se trata.

    De ahí que sea peligroso que los comerciantes saquen los productos
    químicos del envase original a granel para venderlos en recipientes
    pequeños.

    Intoxicaciones por uso incorrecto de productos químicos o
    medicamentos

    A veces se producen accidentes por omisión de las precauciones de
    seguridad y uso incorrecto de ciertos productos químicos. En los
    paquetes de polvos de lejía, por ejemplo, se suele advertir que no se
    mezcle el producto con ningún otro agente de limpieza. Si se hace caso
    omiso de esa advertencia y se mezclan los polvos de lejía con otro
    producto doméstico de limpieza, los gases desprendidos pueden provocar
    una intoxicación. Otro ejemplo de uso incorrecto es el empleo de
    productos destinados a la desinsectación de plantas o edificios para
    destruir insectos que parasitan a las personas, aplicándolos al
    cabello o al cuerpo.

    A veces se producen intoxicaciones por utilizar incorrectamente
    ciertos medicamentos. Algunas personas toman más de lo prescrito por
    el médico porque piensan, erróneamente, que cuanto mayor sea la dosis
    más pronto se curarán. Otro ejemplo de uso incorrecto es la
    utilización de un medicamento destinado a otra persona. Los que así
    proceden pueden sufrir consecuencias peligrosas si toman una dosis
    inapropiada o un medicamento que no es adecuado para tratar su
    enfermedad. Las mujeres que toman un medicamento para tratar de poner
    fin a un embarazo utilizan incorrectamente el producto y pueden
    resultar intoxicadas.

    Intoxicaciones por plaguicidas

    Los plaguicidas son productos químicos fabricados para destruir
    insectos, malas hierbas u otras plagas. La mayor parte de ellos son
    también peligrosos o dañinos para el hombre si se ingieren o si entran
    en contacto con la piel o se inhalan y llegan a los pulmones en forma
    de gases, humos, polvo o finas gotitas.

    Las intoxicaciones pueden producirse de distintos modos:

    -    cuando se hace un uso incorrecto del plaguicida (p. ej.,
         intoxicaciones de niños a causa de haber pulverizado o rociado el
         plaguicida en su ropa de cama;
    -    cuando se utiliza el plaguicida sin equipo protector (p. ej.,
         salpicaduras del plaguicida en las ropas o la piel o inhalación
         del plaguicida presente en el aire);
    -    cuando las personas que aplican plaguicidas comen, beben o fuman
         después del trabajo sin lavarse previamente las manos;
    -    cuando se utilizan los envases del plaguicida vacíos para guardar
         alimentos o bebidas (como es imposible eliminar todos los
         residuos de plaguicida de un envase vacío, cierta cantidad pasa a
         los alimentos o la bebida).
    -    cuando se utilizan envases de alimentos o frascos de bebidas para
         guardar plaguicidas (puede ocurrir que alguien confunda el
         contenido con un alimento o una bebida).

    Intoxicaciones en el trabajo

    Muchos productos químicos que se fabrican, utilizan o almacenan en los
    lugares de trabajo son tóxicos. Las personas que trabajan con esos
    productos deben saber cómo manejarlos en condiciones de seguridad para
    evitar intoxicaciones.

    A veces los trabajadores no saben que están manejando una sustancia
    tóxica o, aunque lo sepan, no han recibido instrucciones ni
    aleccionamiento para manipularla en condiciones de seguridad. A veces
    tampoco leen la etiqueta ni las reglas de precaución. También puede
    ocurrir que conozcan los peligros pero que, por descuido o pereza, no
    tomen las precauciones adecuadas.

    Los accidentes, incendios o explosiones en los lugares de trabajo
    pueden dar lugar a que se rompan los recipientes y los productos
    químicos se derramen o se viertan en carreteras o ríos, o bien a que
    pasen a la atmósfera vapores y gases. A veces estas fugas afectan a
    zonas muy extensas y provocan numerosas intoxicaciones.

    Los desechos químicos y los recipientes vacíos pueden entrañar graves
    peligros si no se eliminan adecuadamente.

    Intoxicación por monóxido de carbono

    El petróleo, el gas, la madera, el carbón y otros combustibles
    desprenden al quemarse un gas llamado monóxido de carbono que puede
    provocar graves intoxicaciones y a menudo la muerte. Estos accidentes
    sobrevienen cuando se utilizan hornillos, estufas o calentadores en
    habitaciones, cabañas o tiendas de campaña desprovistas de chimenea o
    de ventanas por las que pueda salir el monóxido de carbono y entrar
    aire fresco. También producen monóxido de carbono los motores de
    gasolina, y se han registrado casos de intoxicación por haber dejado
    en marcha un automóvil dentro de un garaje con la puerta cerrada.

    Autointoxicación

    Hay personas que tratan de envenenarse tomando deliberadamente un
    producto tóxico; a esto se lo llama «autointoxicación». En algunos
    países la gente utiliza medicamentos para envenenarse, pero en las
    comunidades rurales es más probable que opten por los plaguicidas.

    Las personas con depresión, enfermedades graves o alcoholismo pueden
    tratar de quitarse la vida por envenenamiento, ingiriendo grandes
    cantidades de medicamentos, plaguicidas u otros productos tóxicos. En
    caso de restablecimiento, es posible que traten de envenenarse de
    nuevo si no se les aplica un tratamiento adecuado.

    Muchos de los jóvenes que intentan envenenarse están agobiados por
    problemas a los que no saben hacer frente, como penas de amor o
    disputas con el novio o la novia.

    Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas

    A veces se utilizan venenos en perjuicio de otras personas. Unos lo
    hacen para divertirse, mientras que otros tratan de asustar o incluso
    de matar. Cuando se tengan pruebas de que así está ocurriendo o ya ha
    ocurrido, habrá que avisar a la policía.

    Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas

    Los alimentos o las bebidas pueden estar contaminados por sustancias
    tóxicas producidas por gérmenes microscópicos (p. ej., bacterias,
    virus o mohos) o por productos químicos tóxicos. Algunas plantas,
    hongos, animales u organismos marinos contienen sustancias químicas
    venenosas. Las sustancias tóxicas producidas por plantas, animales o
    microorganismos se llaman toxinas.

    Sustancias tóxicas producidas por microorganismos

    Los alimentos pueden contaminarse con bacterias antes o después de la
    cocción, durante la preparación o durante el almacenamiento, por
    contacto con manos que no se han lavado bien o con superficies,
    recipientes o utensilios de cocina contaminados, o por obra de
    animales o insectos, en particular moscas. Una buena cocción destruye
    la mayoría de las bacterias y toxinas, pero no todas. Si los alimentos
    cocinados se mantienen calientes o a temperatura ambiente por un
    cierto período de tiempo, las bacterias presentes se multiplicarán o
    podrán causar enfermedades.

    Los mohos se desarrollan en los alimentos húmedos o alterados por
    insectos y alguno de ellos producen sustancias tóxicas. Los que se
    desarrollan en las nueces y otros frutos secos o en el grano
    recolectado y almacenado cuando aún está húmedo pueden producir graves
    intoxicaciones. Ciertos métodos de desecación y conservación de los
    alimentos no impiden que proliferen los mohos.

    Las personas que comen alimentos infestados por gusanos u otros
    organismos pueden caer enfermas, pero estos casos no se examinarán en
    el presente manual por no tratarse de verdaderas intoxicaciones.

    Tóxicos químicos

    Los alimentos y bebidas pueden contaminarse con productos químicos
    tóxicos de muchos modos:

    -    cuando los trabajadores de la industria química comen en el lugar
         de trabajo y no se lavan las manos antes de comer;
    -    cuando entran en contacto con productos químicos al ser
         transportados de un lugar a otro o mientras se hallan en el
         almacén;
    -    cuando se guardan o preparan en recipientes contaminados con
         productos químicos; 
    -    cuando se hace harina con granos tratados con plaguicidas porque
         estaban destinados a servir como semilla o cebo y no como
         alimento;
    -    cuando la gente destila sus propias bebidas alcohólicas y produce
         alcoholes venenosos, por ejemplo el metanol;
    -    cuando el sistema de abastecimiento de agua está contaminado por
         derrames accidentales de productos químicos o desechos químicos
         de fábricas o basureros próximos a ríos y arroyos.

    Plantas, hongos, animales y organismos marinos venenosos

    Hay plantas, hongos, animales y organismos marinos que contienen
    toxinas. A veces es muy difícil distinguir las plantas y los peces
    comestibles de los que son venenosos.

    Intoxicaciones de origen médico

    Algunas personas sufren intoxicaciones por medicamentos que les ha
    prescrito un médico o algún otro agente sanitario. Unas veces el
    medicamento no es el adecuado, mientras que otras el error está en la
    dosis. Estos accidentes obedecen a diversas razones. El médico no sabe
    a veces que el paciente es alérgico a un medicamento dado, o bien
    puede ocurrir que la dosis sea inadecuada por un error de medición.

    Abuso de drogas, productos químicos o plantas

    Algunas personas usan ciertos medicamentos para modificar su estado de
    ánimo o su comportamiento, para tranquilizarse o para comportarse con
    más energía. Esta práctica se califica de «abuso de drogas», porque el
    fármaco se utiliza sin fines médicos. Algunas personas abusan de
    drogas tales como la heroína, la cocaína o los barbitúricos. El
    consumo excesivo de alcohol es también una importante modalidad de
    abuso de drogas.

    También hay otras sustancias que pueden producir algunos de esos
    efectos. Algunas personas inhalan con ese fin ciertos productos
    químicos (cola, pinturas, productos para eliminar el barniz de la

    uñas, gas para encendedores, petróleo o líquidos para la limpieza en
    seco). En estos casos se puede hablar de «abuso de solventes». También
    hay personas que respiran los vapores que se desprenden de un trapo
    empapado o que introducen productos químicos o cola en una bolsa de
    plástico y respiran profundamente en su interior.

    En muchas sociedades se utilizan plantas u hongos por sus efectos
    alucinógenos, estimulantes o relajantes. Algunas plantas se comen
    crudas, mientras que otras se cuecen, se transforman en bebidas o se
    fuman. Entre las plantas más utilizadas con este fin figuran el tabaco
    y el cáñamo (cannabis).

    Muchos de los medicamentos, productos químicos y plantas de los que se
    abusa son tóxicos si se consumen de golpe en gran cantidad o se
    emplean durante muchos meses o años. El alcohol, por ejemplo, produce
    alteraciones hepáticas, el hábito de fumar provoca cáncer del pulmón y
    el cannabis puede deteriorar la memoria.

    Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos

    En todos los países se utilizan numerosos productos químicos
    diferentes en la agricultura, la industria, la medicina y el hogar.
    Hay muchas razones de peso para proceder así: los plaguicidas y
    fertilizantes han permitido a los agricultores aumentar las cosechas;
    los medicamentos curan o evitan enfermedades y brindan a la gente una
    vida más larga y confortable; y los productos de limpieza facilitan el
    trabajo doméstico.

    Pero las sustancias útiles pueden también ser peligrosas. A veces es
    necesario utilizar grandes cantidades, que pueden entrañar riesgos si
    penetran en el organismo. Ciertos productos químicos son también
    peligrosos si pasan al aire que la gente respira, al suelo en donde la
    gente trabaja, cosecha sus alimentos o apacienta el ganado, y a los
    ríos y arroyos que aportan agua para beber, lavarse o regar las
    huertas. El peligro puede aminorarse si esos productos se utilizan con
    precaución y se trata de evitar los accidentes, pero nunca desaparece
    por completo.

    Las comunidades deben decidir por sí mismas si un producto químico es
    suficientemente ventajoso y sus peligros son lo bastante reducidos
    para que resulte tolerable. Hay que sopesar cuidadosamente los
    siguientes aspectos:

    *    ¿En qué medida es útil el producto?

    *    ¿Qué tipo de peligros entraña?

    *    ¿Puede deteriorar el medio ambiente?

    *    ¿Puede manipularse en condiciones de seguridad?

    *    ¿Cuántas personas van a utilizarlo, y cuántas se verán expuestas
         a sus efectos por vivir o trabajar cerca del lugar donde se
         emplea?

    *    ¿Puede reemplazarse por otro producto menos peligroso?

    *    ¿Cuánto dinero se puede ahorrar utilizando el producto y cuánto
         costaría dejar de utilizarlo?

    CAPITULO 3

    Cómo evitar las intoxicaciones

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Explicar la manera de evitar las intoxicaciones.

    2.   Ayudar a la gente a mejorar la seguridad en sus viviendas, en los
         lugares de trabajo y en la comunidad en general.

    Es mejor, más seguro y más barato, evitar las intoxicaciones que
    curarlas. En su mayoría pueden evitarse.

    Todo el mundo - niños, padres, agricultores, maestros, obreros
    industriales y agentes de salud - está en condiciones de mejorar la
    seguridad de las viviendas, los lugares de trabajo y la comunidad en
    general.

    Qué puede hacer usted paro mejorar la seguridad en las
    viviendas, los lugares de trabajo y la comunidad en general

    Debe hacer tres cosas:

    1.   En primer lugar, identifique todos los casos de intoxicación que
         se hayan producido en la comunidad durante los últimos años.
         Entérese de cómo se desarrollaron, dónde se produjeron y cuáles
         fueron los tóxicos implicados. Reflexione sobre las posibles
         causas de esas intoxicaciones.

    2.   Pregúntese cómo podrían haberse evitado las intoxicaciones
         registradas en la comunidad. En este capítulo se sugieren
         numerosas medidas para prevenir las intoxicaciones. Consulte con
         el centro de toxicología local acerca de los casos registrados en
         su comunidad. El personal del centro puede estar en condiciones
         de sugerir posibles medidas preventivas.

    3.   Hable con la gente sobre los medios de evitar intoxicaciones.
         Comparta sus informaciones con los demás y ayúdeles a comprender
         por qué se producen las intoxicaciones y qué puede hacerse para
         evitar que se repitan.

         *    Hable con las familias y los grupos de higiene
              maternoinfantil sobre la prevención de intoxicaciones en el
              hogar. Hágales ver que hay que enseñar a los niños, desde
              sus primeros años, a no tocar, comer o utilizar en sus
              juegos medicamentos o productos químicos de uso doméstico.

         *    Hable con los maestros acerca de la manera de informar a los
              niños sobre el riesgo de intoxicaciones en el hogar y sobre
              los peligros de las plantas, serpientes y otros animales
              venenosos. Por ejemplo, los maestros podrían pedir a los
              niños que se enteraran de los accidentes ocurridos en la
              comunidad y sugirieran posibles medios para evitarlos.

         *    Hable con los líderes o los miembros de comités comunitarios
              sobre los accidentes registrados en la comunidad. Sugiérales
              a éstos y a los miembros de la comunidad posibles medidas
              para mejorar la seguridad comunitaria.

         *    Visite de vez en cuando los hogares y los lugares de
              trabajo, no para criticar sino para ayudar a la gente a
              detectar los peligros y mejorar la seguridad.

    En este capítulo se indica lo que hay que recomendar a la gente
    respecto de lo que debe hacer y lo que no debe hacer para evitar las
    intoxicaciones.

    Cuando lea usted este capítulo por primera vez, quizás piense: «Los
    miembros de mi comunidad no pueden hacer esto. ¿Cómo voy a decirles
    que hay que llevar botas para evitar las mordeduras de serpiente,
    cuando ni siquiera disponen de dinero para comprarse zapatos? ¿Cómo
    voy a decirles que los medicamentos deben guardarse en un armario
    cerrado, cuando en nuestras casas no tenemos armarios?»

    La comunidad debe estar informada de las medidas más eficaces para
    evitar las intoxicaciones y tratar de aplicarlas. Ahora bien, antes de
    explicar a la gente cómo evitar las intoxicaciones, tendrá usted que
    reflexionar para que sus recomendaciones se adapten a la situación
    local. Puede haber otras medidas que resulten igualmente eficaces. La
    gente puede decirle, por ejemplo, que en sus casas tienen sitios tan
    seguros como un armario con cerradura. También es posible que, si la
    comunidad lo desea, algún carpintero local construya armarios o
    gavetas que puedan cerrarse con llave.

    Proceda usted por etapas: por ejemplo, si la gente no está en
    condiciones de comprar botas, empiece por sugerirle que calce
    sandalias u otro calzado sencillo de fabricación local.

    ¿Qué puede hacerse para evitar las intoxicaciones?

    Hay que manipular con precauciones todos los compuestos químicos, no
    solamente los que se sepa que son tóxicos. Muchos compuestos que quizá
    no se consideren tóxicos pueden perturbar la salud o producir
    quemaduras.

    Es muy importante proteger a los niños, que no pueden protegerse por
    sí mismos y no comprenden que ciertas cosas pueden ser tóxicas.

    Muchas intoxicaciones podrían evitarse si los productos químicos se
    guardaran, utilizaran y eliminaran en condiciones de seguridad.

    Conservación de los productos químicos en condiciones de seguridad

    *    Guarde los medicamentos, productos de limpieza y plaguicidas en
         sitios donde los niños no puedan verlos ni cogerlos (fig. 5).

    *    No guarde productos químicos que hayan dejado de ser
         necesarios.

    *    No guarde productos químicos en recipientes que hayan contenido
         alimentos o bebidas, pues la gente podría comerlos o beberlos por
         inadvertencia.

    Utilización de los productos químicos en condiciones de seguridad

    *    Utilice los medicamentos, productos de limpieza, plaguicidas y
         otros productos químicos como es debido y en la cantidad adecuada
         (ni más ni menos). Hay que leer la etiqueta y seguir
         escrupulosamente las instrucciones del fabricante (fig. 6). Las
         personas analfabetas deben recurrir a alguien que sepa leer.
         Puede ser peligroso utilizar productos químicos conservados en
         recipientes sin etiquetar. Conviene pedir al distribuidor un
         recipiente etiquetado.

    Eliminación de los residuos químicos y los recipientes
    vacíos en condiciones de seguridad

    *    Averigüe si es mejor enterrar o quemar los productos químicos
         de los que desee deshacerse. Elija para esa operación un sitio en
         que sean mínimos los peligros para el vecindario o el medio
         ambiente (fig. 7).

    *    Por conducto del personal de saneamiento o de las autoridades
         comunitarias, infórmese sobre las medidas adoptadas localmente
         para eliminar los residuos químicos. Si se trata de grandes
         cantidades, habrá que solicitar asesoramiento profesional.

    *    No conserve ni prepare alimentos o bebidas en botellas, latas
         o recipientes vacíos de otro tipo que hayan contenido productos
         químicos. No permita tampoco que los niños jueguen con ellos.

    *    No deje residuos químicos o recipientes vacíos en lugares donde
         los niños puedan encontrarlos.

    *    No evacue residuos químicos o recipientes vacíos en las
         cercanías de un río, estanque o manantial. Los productos químicos
         pueden contaminar el agua y envenenar la pesca o incluso
         envenenar a las personas o animales que allí beban o se laven. Lo
         mismo puede ocurrir si se vierten residuos químicos en desagües
         que desembocan en cursos de agua.

    FIGURE 5

    FIGURE 6

    FIGURE 7

    En el resto de este capítulo se dan normas más detalladas sobre la
    manera de evitar los diferentes tipos de intoxicaciones descritos en
    el capítulo 2.

    Seguridad en el hogar

    Cómo conservar los productos químicos en condiciones de seguridad

    *    Guarde todos los productos químicos de uso doméstico en sitios
         donde los niños no los puedan ver ni coger. Los medicamentos,
         insecticidas, herbicidas y raticidas deben guardarse en un
         armario o gaveta con cerradura o en un armario alto.

    *    Guarde los medicamentos, plaguicidas y productos de uso
         doméstico en sus propios recipientes.

    *    Mantenga los frascos y botellas bien cerrados con tapón (fig.
         8). También las cajas deben estar cerradas. Si un niño encuentra
         un recipiente abierto, es posible que se beba el contenido antes
         de que sea posible evitarlo. Cierto es que también puede tratar
         de abrir un recipiente cerrado, pero esto lleva cierto tiempo y
         para un niño pequeño suele ser difícil. Lo más probable es que un
         adulto lo vea y le impida abrir el recipiente.

    *    No deje artículos de limpieza en el suelo, bajo el lavadero de
         la cocina o en armarios de poca altura que un niño pueda abrir
         fácilmente (fig. 9).

    *    No guarde medicamentos, plaguicidas y productos domésticos en
         la proximidad de alimentos o bebidas. Un niño puede pensar que
         son cosas que se pueden comer o beber. Incluso un adulto puede
         beber el contenido de algunos recipientes sin comprobar de
         antemano lo que hay dentro. También es posible que un producto
         químico se derrame sobre un alimento, con riesgo de intoxicar al
         que lo coma más tarde.

    *    No guarde medicamentos, plaguicidas o productos domésticos en
         botellas destinadas a contener bebidas ni en vasos o recipientes
         que contengan normalmente alimentos o bebidas.

    *    No guarde productos químicos y envases vacíos que hayan dejado
         de ser necesarios. En el capítulo 3 se indica cómo eliminar ese
         material en condiciones de seguridad.

    Cómo utilizar medicamentos y productos de uso doméstico en condiciones
    de seguridad

    Medicamentos

    *    Cerciórese de que toma o administra la dosis adecuada del
         medicamento. Infórmese de cuál es la dosis adecuada leyendo la
         etiqueta o consultando a un agente de salud. Tenga mucho cuidado
         de no tomar o administrar demasiado medicamento. Una dosis

    FIGURE 8

    FIGURE 9

         excesiva puede producir trastornos graves. No hay que pensar
         jamás que tomando todo el medicamento de una vez va a curarse uno
         antes.

    *    Deje el medicamento en un lugar seguro en cuanto haya tomado o
         administrado la dosis prescrita.

    *    No tome medicamentos ni se los dé a otros sin que lo autorice
         el médico o el agente de salud.

    *    No dé a los niños ningún medicamento que no se les haya
         prescrito.

    *    No diga a los niños que los medicamentos son golosinas. Los
         niños no advierten la diferencia y quizá más tarde se intoxiquen
         tomando medicamentos como si fueran golosinas.

    Productos de uso doméstico (artículos de limpieza o plaguicidas)

    *    Lea la etiqueta. Cerciórese de que sabe cómo utilizar el
         producto y en qué cantidad, y solicite información sobre la
         manera de utilizar el producto sin riesgos.

    *    Tenga en la mano el producto mientras trabaja con él o, si es
         indispensable dejarlo en alguna parte, escoja un sitio donde no
         lo pierda de vista. Un niño puede apoderarse en un instante de
         una botella abierta y beber el líquido o salpicarse con él la
         piel o los ojos.

    *    Limpie las zonas salpicadas por el producto químico y
         cerciórese de que el recipiente o botella están bien limpios y
         secos por fuera.

    *    Guarde inmediatamente los productos químicos después de
         usarlos. Si quedan fuera del sitio donde se guardan
         habitualmente, los niños pueden apoderarse de ellos.

    *    No pulverice plaguicidas domésticos sobre los alimentos o los
         juguetes de los niños.

    *    No mezcle distintos productos de limpieza o productos de otro
         tipo.

    *    Si se trata de un producto que hay que mezclar con agua antes de
         usarlo, no lo mezcle en un recipiente que se utilice para
         alimentos o bebidas.

    Eliminación de los productos domésticos en condiciones de seguridad

    *    Mantenga tapados los cubos de la basura para evitar que los
         niños extraigan algo de ellos.

    *    Utilice los sistemas locales para eliminar las basuras
         domésticas. No deje las basuras en las inmediaciones de la
         vivienda, y no las descargue en algún otro sitio.

    *    Absténgase de perforar, calentar o quemar recipientes
         presurizados. Si la comunidad acostumbra incinerar la basura, no
         arroje recipientes presurizados al fuego. Tales recipientes se
         deben enterrar.


    Otras maneras de evitar intoxicaciones en el hogar

    *    Mantenga limpios los suelos y las paredes. Rellene los agujeros
         y grietas que puedan servir de refugio a los insectos o permitir
         la entrada de reptiles en la vivienda.

    *    Mantenga en buen estado los calentadores, estufas y hornillos
         de gas o de combustible líquido a fin de que no produzcan
         cantidades peligrosas de monóxido de carbono.

    *    Mantenga limpias, sin hollín y permeables al aire exterior las
         chimeneas y salidas de humos a fin de que no se acumule en la
         vivienda el monóxido de carbono producido por la cocina o la
         estufa.

    *    No utilice calentadores, estufas u hornillos en habitaciones
         que no tengan chimenea o salida de humos o una simple ventana que
         pueda abrirse para que entre el aire fresco y salgan los humos
         que contengan monóxido de carbono.

    Cómo evitar las intoxicaciones con plaguicidas

    El uso de plaguicidas está muy extendido y en algunos países se
    registran muchos casos de enfermedad o defunción causados por
    intoxicaciones con esos productos. Tales accidentes pueden evitarse si
    los plaguicidas se utilizan en condiciones de seguridad y se toman las
    precauciones adecuadas.

    Las personas que trabajan en lugares en donde se utilizan o almacenan
    plaguicidas (plantaciones, granjas, fábricas o establecimientos
    comerciales) deben saber cómo manejar y utilizar sin riesgo esos
    productos. Todos los miembros de la comunidad deben estar informados
    de los peligros que entraña su utilización y de la manera de
    evitarlos.

    La mayor parte de estas normas son aplicables a los lugares donde se
    almacenan o utilizan productos químicos de cualquier tipo. Si el
    lector desea recibir más información sobre seguridad en el trabajo,
    deberá dirigirse a un experto en problemas de higiene laboral.

    Almacenamiento de plaguicidas en condiciones de seguridad

    *    Mantenga los plaguicidas en sus recipientes. Es peligroso
         transferir un plaguicida a otro recipiente, por el riesgo de que
         se confunda con un alimento o una bebida.

    *    Almacene los plaguicidas en no local seguro y cerrado. Solicite
         la opinión de un agrónomo sobre la ubicación del almacén y la
         manera de construirlo. Conviene indicar la presencia del almacén
         mediante señales de peligro e instalar cerraduras en las puertas
         y barrotes en las ventanas a fin de evitar la entrada de personas
         (especialmente niños) no autorizadas.

    *    Haga una lista de todos los productos almacenados y actualícela
         regularmente. No deje la lista en el almacén; guárdela en un
         lugar seguro que sea accesible en caso de incendio, Tenga en el
         almacén las fichas de seguridad química y los números de teléfono
         a los que deba recurrirse en caso de emergencia.

    *    Mantenga los plaguicidas, especialmente los cebos raticidas y
         las semillas tratadas, lejos de los productos alimenticios a fin
         de que no se puedan confundir con ellos.

    *    No guarde plaguicidas agrícolas en zonas habitadas. Consérvelos
         en un local aparte. Los únicos plaguicidas que pueden guardarse
         en casa son los destinados a combatir plagas domésticas.

    *    No guarde plaguicidas en botellas de bebidas u otros
         recipientes utilizados normalmente para conservar alimentos o
         bebidas.

    Utilización de plaguicidas en condiciones de seguridad

    Todas las personas que utilizan plaguicidas deben haber recibido en
    primer lugar un adiestramiento sobre los métodos de aplicación, el
    funcionamiento, la limpieza y el mantenimiento del equipo y las
    precauciones de seguridad correspondientes.

    Todo plaguicida, como cualquier otro producto químico, debe llevar una
    etiqueta en la que se indique quién lo ha fabricado y cómo utilizarlo
    con eficacia y sin riesgos. También deben figurar información sobre
    los posibles riesgos y las precauciones que hay que tomar,
    instrucciones para los primeros auxilios y consejos al personal de
    salud. Si el recipiente es demasiado pequeño, esta información puede
    figurar aparte en un prospecto. También pueden adjuntarse un prospecto
    de información sobre el producto y una ficha de seguridad química.

    *    Lea el texto de la etiqueta y cualquier otra información sobre
         el producto antes de utilizarlo. Si no entiende alguna cosa, pida
         ayuda a una persona mejor informada (p. ej., su empleador o el
         distribuidor del producto). No utilice nunca un producto hasta
         que haya leído la etiqueta y haya asimilado bien su contenido. Si
         el producto carece de etiqueta, pida al distribuidor que le dé un

         recipiente etiquetado. Cerciórese de que está bien informado de:

         -    lo que contiene el recipiente,
         -    qué cantidad de plaguicida hay que usar y cómo debe
              diluirse,
         -    cómo utilizar el producto sin riesgos y qué tipo de equipo y
              de ropa debe usar,
         -    los riesgos implicados, y los primeros auxilios que hay que
              prestar en caso de accidente,
         -    cuándo debe utilizarse el plaguicida y con qué frecuencia.

    Si esta información no figura en la etiqueta, trate de obtenerla por
    medio del distribuidor, de otro usuario, de un dirigente comunitario o
    de un agente de extensión agrícola.

    *    Advierta previamente a sus vecinos cuando vaya a hacer
         rociamientos de plaguicidas.

    *    Cerciórese de que el material y el equipo están en buen estado
         de funcionamiento y son objeto de comprobaciones regulares.

    *    Vístase con ropa ligera de trabajo que recubra la mayor parte
         de la superficie cutánea cuando vaya a mezclar o aplicar
         plaguicidas, así como cuando limpie el equipo y los recipientes
         vacíos o evacue los restos del plaguicida utilizado. Calce botas
         o zapatos que recubran bien los pies. Los guantes y mascarillas
         brindarán una protección complementaria contra las salpicaduras.
         Tenga ropa limpia de repuesto.

    *    Vístase con ropa de protección y utilice un equipo de seguridad
         si así lo exige el texto de la etiqueta. Si en ésta se recomienda
         el empleo de ropa o equipo de protección significa que el
         producto puede causar daños o incluso la muerte si se utiliza sin
         dicha protección. Cerciórese de que toda la ropa y todo el equipo
         de protección son objeto de las comprobaciones adecuadas y de que
         se mantienen y guardan en las condiciones debidas.

    *    Mezcle solamente la cantidad del producto químico que pueda
         usarse en una jornada. De este modo no tendrá necesidad de
         eliminar restos del plaguicida o de dejarlos para el día
         siguiente.

    *    Prevea agua y jabón en cantidad suficiente para lavarse.

    *    Lave los guantes antes de quitárselos.

    *    Lávese bien las manos con agua y jabón después de haber
         manipulado o utilizado plaguicidas. Lávese las manos con agua y
         jabón antes de comer, beber, masticar tabaco, fumar, frotarse los
         ojos o llevarse los dedos a la boca.

    *    No esté nunca solo cuando tenga que mezclar o utilizar
         plaguicidas muy venenosos.

         Deje inmediatamente de trabajar si, cuando esté utilizando un
         producto químico, sufre una erupción cutánea o se siente mal, le
         falla la vista o empieza a sudar más de lo habitual o siente una
         sed anormal, o incluso si acusa un dolor de cabeza o síntomas de
         catarro o resfriado. Adviértaselo a su empleador y diríjase
         inmediatamente a un médico. Muéstrele la etiqueta del producto,
         el prospecto o la ficha de información.

    *    Infórmese sobre si es o no peligroso cosechar y comer vegetales
         que hayan sido rociados con plaguicidas.

    *    Entierre o queme los productos alimenticios que se hayan
         contaminado con plaguicidas.

    *    No utilice equipo de protección sucio o deteriorado, ropa de
         protección sucia o rota ni guantes o botas que no sean
         impermeables. Puede ser más peligroso utilizar ese material que
         no utilizar nada.

    *    No desempaquete sin guantes los productos en polvo ni
         introduzca las manos o los brazos desnudos en líquidos para
         agitar las mezclas (fig. 10). Prepare las soluciones utilizando
         utensilios de medida y recipientes especiales para las mezclas
         (fig. 10). No utilice ese material más que para los
         plaguicidas.

    *    No mida ni mezcle plaguicidas en el interior o en la proximidad
         de las viviendas ni en los sitios donde se guarda el ganado.

    *    No sople ni aspire en las boquillas de los pulverizadores para
         desatrancarlas. Utilice con ese fin agua o una brizna de hierba.

    *    No haga rociamientos de plaguicidas si sopla un viento fuerte,
         ya que éste podría desviar las gotitas hacia usted o hacia las
         casas o los animales situados en las inmediaciones.

    *    No deje los plaguicidas fuera del almacén sin vigilancia.

    *    No permita el paso a los campos en donde se estén haciendo
         rociamientos.

    *    No permita que los niños beban o jueguen en las inmediaciones
         del equipo de rociamiento o en los sitios donde se mezclan
         plaguicidas ni en la proximidad de un campo que esté siendo
         rociado.

    *    no permita que los niños utilicen plaguicidas.

    FIGURE 10

    Eliminación en condiciones de seguridad de recipientes vacíos y
    restos de plaguicidas

    *    Pregunte al personal de extensión agrícola cuál es el
         procedimiento más seguro para eliminar las reservas de
         plaguicidas no utilizadas y los recipientes vacíos. La mayor
         parte de los residuos se pueden enterrar, pero esa solución no es
         aconsejable para todos los productos químicos y puede estar
         prohibida en algunas regiones. Importa mucho elegir con cuidado
         el método y el lugar de incineración o de enterramiento a fin de
         no poner en peligro a las personas o al medio ambiente. No
         evacue plaguicidas o residuos contaminados por éstos en fosas
         comunitarias destinadas a la basura doméstica. Los límites de
         esta obra no permiten formular recomendaciones más específicas
         sobre evacuación de desechos químicos.

    *    Siempre que sea posible, utilice todo el producto en la
         operación de rociamiento, a fin de no tener que eliminar el
         material sobrante. Si esto no es posible, extraiga todo el
         producto no utilizado de los depósitos y elimine pequeñas
         cantidades del plaguicida diluido restante vertiéndolas en un
         foso alejado de viviendas, pozos, cursos de agua y sembrados.
         Recabe asesoramiento profesional sobre el lugar donde excavar el
         foso e infórmese sobre la cantidad de residuos que puede
         depositar en él y la frecuencia con que puede hacerlo. Rodee el
         foso con una valla para impedir el acceso de los niños y ponga un
         letrero en la puerta para indicar la presencia del material
         tóxico enterrado.

    *    Lave todo el equipo después de usarlo y guárdelo luego en el
         almacén. Recoja el agua de lavar en un recipiente vacío y
         viértala en el foso utilizado para evacuar las cantidades
         pequeñas de plaguicida diluido restante.

    *    Lave tres veces con agua los recipientes vacíos. Cuando se
         mezclan plaguicidas suelen quedar envases vacíos. Si se lavan
         éstos a fondo, el agua utilizada puede verterse luego en el
         depósito utilizado para los rociamientos. Si no conviene usarla
         de nuevo, habrá que verterla en el foso utilizado para evacuar
         pequeñas cantidades del plaguicida diluido. Una vez limpios, los
         envases vacíos se deben guardar en el almacén de plaguicidas
         hasta que puedan eliminarse en condiciones de seguridad.

    *    Lávese a fondo después del trabajo y vístase con ropa limpia.

    *    Lave a diario toda la ropa de trabajo, sin mezclarla con la
         otra ropa. No lleve nunca en casa la ropa de trabajo ni deje
         prendas sucias.

    *    No lleve a casa los productos químicos sobrantes. Déjelos en el
         almacén.

    *    No utilice envases vacíos para cocinar o guardar alimentos o
         agua destinada a la bebida de las personas o el ganado, ya que es
         imposible eliminar por completo el producto plaguicida y, por
         consiguiente, los envases pueden ser peligrosos. Los envases de
         plástico se deben lavar como ya se ha dicho y a continuación se
         deben agujerear en la base o en los lados para que no puedan
         volver a usarse (fig. 11). Lo mismo se debe hacer con los toneles
         de acero y los pequeños recipientes de hojalata (en cambio, no
         deben agujerearse los recipientes cerrados a presión).

    Qué-pueden hacer los empleadores para evitar intoxicaciones
    en, los lugares de trabajo

    Medidas generales

    Los empleadores deben proteger a su personal de los peligros
    inherentes al empleo de productos químicos. Con ese fin, pueden hacer
    varias cosas:

    *    Aplicar la reglamentación nacional y local sobre salud y
         seguridad.

    *    Elegir los productos químicos menos peligrosos. Si varios
         productos químicos pueden tener el mismo efecto, elíjase el menos
         tóxico.

    *    Elegir un equipo seguro y utilizarlo con las debidas
         precauciones.

    *    Procurar que el personal se exponga lo menos posible a los
         productos químicos. Si procede, por ejemplo, utilícense
         ventiladores mecánicos en los edificios donde se empleen o
         almacenen productos químicos.

    *    Facilitar al personal equipo y ropa, si procede, para protegerlo
         de la exposición a los productos químicos. Tanto la ropa como el
         equipo deben mantenerse en buen estado.

    *    Utilizar advertencias y señales de precaución.

    Asimismo deberán:

    -    informar debidamente a los trabajadores en caso de que estén
         utilizando productos químicos peligrosos;
    -    informar a los trabajadores sobre los peligros y cerciorarse de
         que han asimilado bien esa información;
    -    enseñar e incitar a los trabajadores a utilizar el equipo de
         seguridad y la ropa protectora y a utilizar los productos
         químicos con las debidas precauciones;
    -    verificar de vez en cuando si los trabajadores utilizan el equipo
         de seguridad y la ropa protectora y si emplean los productos
         químicos con las debidas precauciones. Informar a los que no lo
         hagan de los peligros que corren.

    FIGURE 11

    Vigilancia del estado de salud de los trabajadores y de su exposición
    a los productos químicos

    El personal no debe estar expuesto a una cantidad de productos
    químicos que pueda provocar enfermedades o deteriorar su salud. Habrá
    que determinar y registrar la cantidad de productos químicos presentes
    en la atmósfera del lugar de trabajo. Habrá que organizar, si procede,
    exámenes médicos periódicos del personal para descartar posibles
    efectos nocivos y determinar si deben tomarse medidas especiales para
    evitar la exposición.

    Primeros auxilios y situaciones de emergencia

    *    En todos los lugares de trabajo el personal debe tener la
         posibilidad de recibir primeros auxilios.

    *    El adiestramiento en primeros auxilios siempre debe formar parte
         de la formación profesional.

    En cada lugar de trabajo habrá que evaluar los posibles riesgos del
    empleo de sustancias tóxicas y facilitar además a los trabajadores el
    adiestramiento, el equipo de primeros auxilios y el material que
    precisen para hacer frente a esos riesgos, así como algunos medios de
    comunicación y transporte para casos de accidente.

    Adiestramiento

    Los empleadores deben enseñar a todos los trabajadores lo que hay que
    hacer en cualquier caso de accidente, emergencia o traumatismo.
    Asimismo deben enseñarles a aplicar en la práctica los primeros
    auxilios. De vez en cuando deben cerciorarse de que el personal no ha
    olvidado esas enseñanzas.

    En todos los lugares de trabajo debe haber uno o varios trabajadores
    adiestrados en la prestación de primeros auxilios a fin de que puedan
    encargarse de aplicar las medidas correspondientes en caso de
    emergencia (intoxicación, traumatismo o malestar súbito). En muchos
    países la reglamentación laboral nacional exige que en las empresas de
    cierto volumen haya siempre una persona adiestrada en primeros
    auxilios, pero también en las empresas menos importantes a las que no
    se aplica esa reglamentación hacen falta personas que posean esa
    formación. Incluso las personas que trabajan solas deben estar
    informadas de la metodología de los primeros auxilios y de los
    posibles peligros de su trabajo. El número de personas a las que habrá
    que adiestrar en materia de primeros auxilios dependerá de la
    importancia del riesgo. Los candidatos a esa formación pueden ser
    trabajadores o supervisores o, en el caso de las personas que trabajan
    a domicilio, otros miembros adultos de la familia.

    Equipo

    El material de primeros auxilios debe estar siempre presente en los
    lugares de trabajo en que se utilicen productos químicos peligrosos.
    Así, por ejemplo, cuando se empleen líquidos corrosivos puede ser
    necesario prever un baño ocular o un simple frasco de plástico con una
    solución antiséptica apropiada para lavar los ojos. Si el líquido
    corrosivo puede salpicar y entrar en contacto con la piel, quizá sea
    necesario instalar una ducha. En los sitios donde se utilicen gases
    irritantes o tóxicos (p. ej., cloro o dióxido de carbono) habrá que
    disponer de mascarillas respiratorias de emergencia a fin de que los
    trabajadores puedan escapar o salvar a otros si se produce un escape
    de gas. En algunos casos puede ser necesario un equipo especial para
    rescatar a las víctimas de un accidente.

    Suministros

    Si en el lugar de trabajo se utilizan productos químicos tóxicos de
    acción muy rápida puede ser necesario incluir antídotos en el botiquín
    de primeros auxilios. En los sitios donde se utiliza cianuro, por
    ejemplo, conviene disponer de cápsulas de nitrito de amilo.

    Obtención de ayuda y traslado al hospital de las personas afectadas

    En caso de accidente laboral, lo mejor es pedir ayuda a un compañero
    de trabajo o, en el caso de las personas que trabajan a domicilio, a
    un miembro de la familia o a un vecino.

    Los empleadores deben saber cómo actuar y a quién recurrir en los
    casos de accidente o emergencia en que estén implicados productos
    químicos peligrosos.

    Para hacer frente a estas situaciones, puede ser conveniente colocar
    carteles con instrucciones claras sobre lo que hay que hacer y sobre
    las personas a las que hay que recurrir. En dichos carteles deben
    figurar los números de teléfono de los servicios de urgencia, de
    asistencia médica general o de tratamiento de las intoxicaciones más
    próximos, así como instrucciones sobre la manera de ponerse en
    contacto con ellos. También deben figurar instrucciones escritas y
    gráficas sobre la forma de prestar los primeros auxilios y de obtener
    seguidamente la asistencia médica necesaria. Los empleadores deben
    verificar de vez en cuando que esas instrucciones sigan siendo
    válidas, averiguando por ejemplo si los dispensadores de ayuda siguen
    siendo los mismos.

    Cooperación entre empleadores y trabajadores

    Los empleadores, los trabajadores y sus representantes deben cooperar
    estrechamente en la aplicación de las mencionadas medidas de
    seguridad. Los trabajadores deben cuidar de su propia salud y
    seguridad ateniéndose a las instrucciones y al adiestramiento que les
    proporcionen sus empleadores, utilizando. equipo y ropa de protección

    como es debido y comunicando inmediatamente a sus supervisores
    cualquier situación que pueda ser peligrosa.

    Los trabajadores deben ser informados de los peligros que entraña el
    empleo de productos químicos en su trabajo, y se les debe enseñar a
    trabajar a cubierto de esos peligros.

    Cómo evitar las mordeduras de serpientes

    Cuando una persona y una serpiente se encuentran, lo normal es que
    esta última trate de escapar si se le da la posibilidad. Por lo
    general, las serpientes sólo muerden cuando se ven sorprendidas por un
    movimiento repentino y no pueden huir.

    *    No salga al campo sin zapatos. Para caminar por la hierba alta
         o en la maleza lo mejor es llevar botas altas de cuero por debajo
         de los pantalones (fig. 12).

    *    Infórmese sobre las serpientes venenosas locales. Aprenda a
         distinguirlas y entérese de dónde viven. La mayor parte de ellas
         viven en el suelo, pero algunas viven en los árboles o arbustos.
         Infórmese de si hay variedades que escupen ponzoña y sobre la
         manera que tienen de atacar.

    *    Tome precauciones por la noche, ya que es entonces cuando
         inician su actividad muchas serpientes. Diga a los niños que no
         anden descalzos y que lleven una linterna cuando salgan por la
         noche. Dígales también que no hostiguen a ninguna serpiente.

    *    No se acerque a las serpientes; si no puede alejarse a tiempo,
         absténgase de hacer movimientos bruscos.

    *    No toque nunca a una serpiente, ni siquiera aunque parezca
         muerta. Algunas «se hacen las muertas» para que no las ataquen.

    *    No levante piedras o troncos ni meta la mano o el pie en
         agujeros del terreno. Antes de pasar sobre un tronco examine bien
         el otro lado por si hay serpientes.

    *    No duerma en el suelo. Durante el sueño podría colocarse sobre
         una serpiente al cambiar de postura o bien la serpiente se le
         podría acercar en busca de calor.

    Cómo evitar picaduras y mordeduras de insectos, arañas y escorpiones

    *    Averigüe si existen arañas, orugas, escorpiones e insectos
         venenosos en la zona. Aprenda a distinguirlos e infórmese sobre
         los sitios donde viven.

    FIGURE 12

    FIGURE 13

    *    Para evitar las picaduras de abejas cuando trabaje entre flores o
         frutos, vístase con pantalones largos, camisa de manga larga y
         guantes, y cúbrase lo mejor posible la cabeza y la cara (fig.
         13). No lleve objetos que atraigan a las abejas, tales como ropa
         de colores vivos, joyas, botones o broches brillantes, ni utilice
         perfumes, jabón o champú de aroma penetrante.

    *    No salga al exterior descalzo o con zapatos abiertos.

    *    No toque a los insectos, orugas, arañas, escorpiones o
         ciempiés.

    *    No apoye las manos en los montones de hoja seca, los viejos
         troncos o los agujeros de los árboles donde puede haber insectos,
         orugas, arañas, escorpiones o ciempiés.

    Cómo evitar la ingestión de plantas, hongos y peces venenosos

    *    Entérese de cuáles son las plantas y los hongos venenosos
         existentes en la localidad y de qué aspecto tienen. Cerciórese de
         que es capaz de reconocerlos. Hay plantas, hongos y peces
         comestibles muy difíciles de distinguir de los venenosos.

    *    Aprenda a preparar correctamente los alimentos. Algunas plantas
         (p. ej., la mandioca) son venenosas si no se preparan o cocinan
         como es debido, mientras que otras, así como algunos peces,
         tienen partes venenosas que no se deben comer.

    *    Cuando cocine peces tropicales, separe la carne de la cabeza,
         la piel y los intestinos lo antes posible, ya que pueden contener
         grandes cantidades de veneno.

    *    No compre hongos a vendedores callejeros.

    *    No coma pescado que no esté fresco. Algunos peces son
         comestibles cuando están frescos, pero cuando llevan cierto
         tiempo muertos son venenosos.

    Cómo evitar las infecciones por alimentos contaminados con microbios

    *    Mantenga limpia la cocina. Mantenga limpios los utensilios de
         cocina, así como las mesas y demás superficies en las que se
         preparen las comidas.

    *    Proteja los alimentos manteniéndolos tapados o en cajas o
         armarios revestidos de tela metálica (fig. 14).

    *    Lávese bien las manos con jabón y agua limpia antes de tocar o
         preparar la comida. Cualquier corte o ulceración en los dedos
         debe recubrirse con un apósito limpio.

    *    Hierva los platos y cubiertos utilizados por personas enfermas
         antes de que los utilice cualquier otra persona.

    *    No guarde productos alimenticios durante largo tiempo en un
         sitio caluroso. No guarde las sobras de alimentos cocinados si
         no puede mantenerlas a baja temperatura o en un refrigerador.

    *    No deje que moscas u otros insectos, gusanos, ratas u otros
         animales toquen los alimentos o anden sobre ellos, pues pueden
         transportar gérmenes y propagar enfermedades.

    *    No deje que se deposite polvo sobre los alimentos, ni que la
         gente los toque.

    *    No deje abandonados restos de alimentos o platos sucios, ya que
         atraen las moscas y favorecen la proliferación de gérmenes.

    *    No deje en el suelo los utensilios limpios.

    *    No coma carne cruda o poco hecha. Cuézala o ásela a fondo.

    *    No coma alimentos que estén pasados de fecha o huelan mal.

    *    No coma el contenido de latas de conserva que estén dilatadas o
         que suelten aire a presión al abrirlas. En particular, tenga
         mucho cuidado con el pescado enlatado.

    FIGURE 14

    CAPITULO 4

    Qué hacer en los casos de emergencia

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Tomar rápidamente pero sin precipitación decisiones en los casos
         de emergencia.

    2.   Evaluar el peligro en los casos de accidente, incendio o
         explosión, y advertir en consecuencia a los demás.

    3.   Decidir rápidamente si se necesita ayuda para rescatar a una
         persona intoxicada por un gas venenoso o atrapada en un edificio
         en llamas.

    En los casos de intoxicación, el sujeto puede sentirse repentinamente
    muy enfermo y necesitar de inmediato los primeros auxilios. Cuando
    haya que prestar ayuda a una persona intoxicada o lesionada en el
    curso de un accidente químico, un incendio o una explosión, o víctima
    de una intoxicación por monóxido de carbono, habrá que tener en cuenta
    los peligros que entraña esa ayuda, a fin de tomar las debidas
    precauciones para protegerse a sí mismo y señalar el peligro a los
    demás.

    Peligros que deben tenerse en cuenta

    Puede haber riesgo de intoxicación:

    -    en una habitación o en un edificio donde haya un calentador o una
         cocina de leña, petróleo o gas y no se disponga de bastante aire
         fresco;
    -    en un garaje en donde haya un automóvil en marcha;
    -    en el interior de un depósito de productos químicos vacío;
    -    dentro de un silo o almacén de grano;
    -    en las inmediaciones de una explosión o incendio químico o de un
         derrame o fuga de gases, sólidos o líquidos, especialmente si se
         produce en un pozo, una zanja o una bodega;
    -    en un edificio en llamas. En los incendios se forman humos y aire
         caliente que pueden lesionar los pulmones del que los respira,
         así como gases tóxicos, especialmente cuando arden productos
         químicos o plásticos. Los gases tóxicos se acumulan rápidamente
         en los espacios cerrados;
    -    por contacto con la piel o la ropa de personas contaminadas con
         productos químicos muy tóxicos (p. ej., cianuro o plaguicidas
         organofosforados).

    También puede haber riesgos para la salud asociados al lugar donde se
    produce un accidente químico. Si sucede en la calle, por ejemplo,
    puede haber peligros resultantes del tráfico, mientras que en los
    casos de incendio o explosión el peligro puede provenir del derrumbe
    de un edificio.

    Qué hacer en caso de emergencia

    En las situaciones de emergencia:

    *    No pierda la calma.

    *    Cerciórese de que no corre peligro.

    *    Dé la alarma y pida ayuda.

    *    Aleje a las víctimas del peligro.

    *    Aplique los primeros auxilios.

    No pierda la calma

    Trate de no perder la calma cuando se acerque a la víctima de un
    accidente. Casi todas las personas se sienten aterrorizadas cuando
    sufren alguna lesión o caen repentinamente enfermas. Su terror se
    atenuará si usted conserva la calma. Actúe con rapidez pero sin
    precipitación.

    Cerciórese de que no corre peligro

    Antes de hacer nada, cerciórese de que no está en peligro. Si le
    amenaza algún peligro, protéjase. Si usted se convierte en otra
    víctima, puede no haber nadie para ayudarle.

    Compruebe rápidamente que no hay ningún riesgo relacionado con: 

    -    gases, emanaciones o humos tóxicos,
    -    líquidos tóxicos,
    -    edificios en llamas o a punto de derrumbarse,
    -    el tráfico.

    Averigüe de qué lado sopla el viento y aléjese de los sitios en donde
    pudieran alcanzarle el humo o las emanaciones de los derrames o fugas.

    Dé la alarma y solicite ayuda

    Si usted es la primera persona que llega al lugar del accidente, llame
    a los que se encuentren en las inmediaciones para informarles del
    peligro y solicitar su ayuda.

    Si hay más de una víctima, pida siempre ayuda antes de hacer cualquier
    otra cosa.

    Si en las inmediaciones vive o trabaja una enfermera, un médico o un
    agente de salud o de primeros auxilios, envíe a alguien a solicitar su
    ayuda.

    Aleje a la víctima del peligro si puede hacerlo sin
    riesgos para usted

    Si en una habitación o en un edificio que pueda estar lleno de gas
    tóxico hay una persona inconsciente:

    *    Abra la puerta y abra o rompa las ventanas desde fuera, a fin de
         que entre aire fresco. Antes de entrar, espere a que se haya
         renovado por completo el aire del local.

    *    No encienda ninguna luz eléctrica y no permita a nadie que entre
         en la habitación con un cigarrillo encendido o una llama, a fin
         de evitar una posible explosión.

    Si alguien queda retenido en el interior de un edificio en llamas:

    *    No entre a menos que disponga de un equipo de respiración
         adecuado y sepa utilizarlo. Si entra en un edificio en llamas sin
         nada que le proteja del humo y de los gases tóxicos, podría
         quedar inconsciente y verse imposibilitado para salir. Un trapo
         húmedo en torno a la boca y la nariz no confieren una protección
         adecuada.

    Si hay una persona inconsciente en el interior de un depósito vacío:

    *    Utilice un compresor de aire para introducir en el depósito aire
         fresco. Espere a que se haya renovado por completo el aire antes
         de entrar.

    *    Si no es posible renovar el aire del depósito con un compresor,
         no entre a menos que disponga de un equipo de respiración
         adecuado y sepa usarlo. Si entra en un depósito vacío sin nada
         que le proteja del gas tóxico, podría quedar inconsciente y verse
         en la imposibilidad de salir.

    Protéjase contra una posible intoxicación por contacto con la víctima.
    Póngase guantes antes de tocar a una persona intoxicada con cianuro,
    gases lacrimógenos o plaguicidas organofosforados. El producto
    depositado en la piel o la ropa de la víctima podría intoxicarle.

    Aplique los primeros auxilios

    Aplique los primeros auxilios antes de mover a la víctima, a menos que
    sea peligroso permanecer en el sitio (véase el capítulo 5).

    Si el traslado de la víctima a un consultorio médico o a un hospital
    no puede hacerse inmediatamente, puede ser necesario prestarle más
    asistencia entre tanto (véase el capítulo 9).

    CAPITULO 5

    Primeros auxilios

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Dictaminar si una persona:

         -    esta inconsciente,
         -    no respira,
         -    no tiene pulso.

    2.   Decidir lo que se debe hacer y aplicar en cada caso los primeros
         auxilios.

    3.   Aplicar los primeros auxilios cuando una persona:

         -    sufra convulsiones,
         -    tenga un producto químico en los ojos,
         -    tenga un producto químico en la piel,
         -    haya sido mordida o picada por un animal ponzoñoso o
              venenoso.

    Se entiende por «primeros auxilios» la ayuda que se presta
    inmediatamente en caso de emergencia médica.

    En este capítulo podrá usted encontrar orientaciones sobre los
    primeros auxilios, pero en cualquier caso necesitará que alguien le
    enseñe a aplicarlos y compruebe que los aplica correctamente. Importa
    que alguien le enseñe a practicar correctamente la respiración de boca
    a boca y el masaje cardiaco. Conviene que se ejercite en un maniquí
    especial de tamaño natural. No ensaye nunca el masaje cardiaco en otra
    persona; hágalo siempre en un maniquí.

    Es peligroso aplicar el masaje cardiaco si no se ha recibido un
    adiestramiento adecuado.

    Las personas que han sufrido una intoxicación pueden:

    -    estar inconscientes,
    -    dejar de respirar,
    -    perder el pulso,
    -    presentar convulsiones.

    Habrá que prestarles inmediatamente los primeros auxilios para que
    recobren la respiración y el pulso.

    Cuando un producto químico cae en los ojos o en la piel puede producir
    quemaduras. Los primeros auxilios deben ser inmediatos y tender a
    eliminar el producto químico de los ojos y de la piel. Cabe también
    que el producto químico entre en el cuerpo, provocando una
    intoxicación.

    Las personas que han sido mordidas o picadas por un animal ponzoñoso o
    venenoso necesitan primeros auxilios consistentes en:

         -    retirar los aguijones, espinas o tentáculos,
         -    limpiar la herida y poner coto a la infección,
         -    retrasar la difusión del tóxico por el cuerpo.

    Administre inmediatamente los primeros auxilios

    La aplicación inmediata de los primeros auxilios puede evitar una
    intoxicación grave y salvar la vida del paciente. Cuando cesan la
    respiración y el pulso, la víctima muere en pocos minutos si no se le
    aplican inmediatamente los primeros auxilios.

    Primeros auxilios en caso de intoxicación

    He aquí una lista de las medidas que hay que adoptar. Cada una de
    ellas se explica con más detalle en el texto que sigue. Comience por
    la primera y prosiga en el orden indicado. Hágalo con la mayor rapidez
    posible, pero sin perder la calma.

    1.   Compruebe si el paciente está consciente.

    2.   Cerciórese de que la tráquea está expedita y de que la lengua no
         obstruye la garganta.

    3.   Compruebe si el paciente respira.

    4.   Límpiele la boca y desobstrúyale la garganta.

    5.   Practíquele la respiración de boca a boca.

    6.   Compruebe si el corazón late.

    7.   Si el corazón late, pero el paciente no respira todavía, prosiga
         la respiración de boca a boca.

    8.   Si el corazón no late, practique un masaje cardiaco.

    9.   Si el paciente respira pero está inconsciente, póngale de lado en
         posición de recuperación.

    10.  En caso de convulsiones, aplique los primeros auxilios
         correspondientes.

    11.  Elimine cualquier producto químico que pueda haber en los ojos.

    12.  Despoje al paciente de la ropa contaminada y lávele la piel y el
         pelo para eliminar cualquier producto químico.

    13.  En caso de mordeduras y picaduras venenosas, aplique los primeros
         auxilios correspondientes.

    Compruebe sí el paciente está consciente

    Trate de despertar al paciente. Grítele: «¿Está usted bien?» y,
    asiéndolo por los hombros, sacúdale sin brusquedad para no agravar una
    posible lesión (Fig. 15). Pellízquele la piel del cuello y vigile su
    expresión facial. El sujeto despertará si no está más que dormido,
    pero no si está inconsciente.

    Cerciórese de que la tráquea está expedita

    La tráquea es el tubo por el que pasa el aire a los pulmones desde la
    boca y la nariz. Si está obstruida, el paciente no podrá respirar y el
    aire no podrá entrar ni salir de los pulmones. Un paciente que no
    respira muere en un plazo de cuatro minutos.

    En los sujetos inconscientes, la lengua puede obstruir la garganta y
    la tráquea. Cerciórese de que la tráquea no está obstruida y de que el
    aire puede pasar por la garganta (fig, 16):

    *    Ponga al paciente boca arriba.

    *    Incline hacia atrás la cabeza del paciente y, con el índice y el
         pulgar de una mano, levántele el mentón mientras rechaza hacia
         atrás la frente con la otra (fig. 17). Mediante esta maniobra de
         extensión forzada de la cabeza se mantiene expedita la tráquea y
         se impide que la lengua obstruya la garganta.

    Compruebe sí el paciente respira

    Una vez hecho lo necesario para mantener expedita la tráquea,
    cerciórese de que el sujeto respira (fig. 18).

    *    Observe si el vientre o el pecho suben y bajan.

    *    Ponga una mano sobre el pecho del paciente para percibir si sube
         y baja.

    *    Acerque la mejilla al rostro del paciente para percibir su
         respiración.

    *    Escuche los ruidos respiratorios. Acerque su oreja a la boca del
         sujeto.

    Practique estas cuatro exploraciones. Tenga en cuenta que el pecho
    puede subir y bajar incluso cuando la garganta está completamente
    obstruida y el aire no llega a los pulmones.

    FIGURE 15

    FIGURE 16

    FIGURE 17

    FIGURE 18

    Una persona puede dejar de respirar porque:

    *    Tiene algo atascado en la garganta.

    *    La garganta está obstruida por la lengua o por la presencia de
         sangre, secreciones bronquiales, vómitos, alimentos o una
         dentadura postiza. Si usted le inclina bien la cabeza hacia
         atrás, la lengua no podrá obstruir la garganta.

    *    La garganta está obstruida porque el paciente ha tragado una
         sustancia tóxica que ha producido en ella quemaduras e hinchazón.

    *    El paciente ha sido envenenado.

    *    El paciente ha recibido un golpe en la cabeza o el pecho.

    *    El paciente ha sufrido un ataque cardiaco.

    *    El paciente ha estado a punto de ahogarse.

    Límpiele la boca y desobstrúyale la garganta

    Si el sujeto no respira después de haberle colocado la cabeza en
    extensión forzada, es posible que algo obstruya su garganta.

    Póngale la cabeza de lado y explore profundamente con uno o dos dedos
    (y de preferencia con guantes) la boca y la garganta para eliminar
    cualquier causa de obstrucción, por ejemplo un vómito (fig. 19). Si el
    paciente lleva dentadura postiza, retírela.

    Si el sujeto empieza a respirar póngale de lado en posición de
    recuperación. Vigile con frecuencia la respiración y el pulso.

    Si el sujeto, por cualquier causa, no reanuda la respiración, tome
    inmediatamente medidas de asistencia respiratoria.

    Practíquele la respiración de boca a boca

    Para ayudarle a respirar, insufle aire de sus propios pulmones en los
    pulmones del paciente a través de la boca (boca a boca) o de la nariz
    (boca a nariz); esta maniobra se denomina «respiración de boca a boca»
    (o «de boca a nariz»).

    *    No le haga la respiración de boca a boca si el paciente respira
         todavía.

    Si en los labios del paciente hay una sustancia tóxica, o si presenta
    quemaduras en los labios y el mentón causadas por un producto químico
    corrosivo, elimine frotando el producto en cuestión, recobra la boca
    del paciente con un trapo para evitar que sus labios o sus manos
    entren en contacto con la sustancia tóxica y practique la respiración
    de boca a nariz. Insufle el aire en la nariz del sujeto (fig. 20).

    FIGURE 19

    FIGURE 20

    Cómo aplicar la respiración de boca a boca o de boca a nariz a un
    adulto

    1.   Con el paciente boca arriba, elimine cualquier causa de
         obstrucción que pueda haber en la boca. Arrodíllese junto a la
         cabeza del paciente.

    2.   Inclínele la cabeza hacia atrás (extensión forzada).

    3.   Pince con dos dedos la nariz. Con la otra mano mantenga abierta
         la boca (fig. 21), No comprima el cuello. En la respiración de
         boca a nariz, tape la boca del paciente con el pulgar.

    4.   Insufle el aire profundamente. Recubra por completo la boca del
         paciente con su propia boca y espire tranquila y regularmente
         para que todo el aire espirado vaya a la boca del paciente.
         Espire enérgicamente para llenar el pecho del paciente (fig. 22).
         Observe si se dilata la caja torácica. En la respiración de boca
         a nariz, rodee con su boca la nariz del paciente.

    5.   Levante la boca para que el paciente pueda espirar y usted
         inspirar más aire. Volviendo la cabeza, observe si el pecho
         desciende, acerque la mejilla para percibir el aire espirado por
         el paciente y escuche los ruidos respiratorios (fig. 23). En la
         respiración de boca a nariz puede ser necesario abrir la boca del
         paciente para que salga el aire.

    6.   Inspire otra bocanada de aire. Cuando haya descendido la pared
         torácica del paciente, insúflele de nuevo el aire en la boca (o
         en la nariz). Compruebe que el paciente espira de nuevo. Luego
         compruebe si el corazón late.

    Si no se levanta la pared torácica con cada respiración y no se siente
    u oye la respiración del paciente, puede suceder que la tráquea esté
    obstruida o que parte del aire que usted le insufla no le llegue al
    tórax. Compruebe que la cabeza esté bien inclinada hacia atrás y
    desobstrúyale de nuevo la garganta. Cerciórese de que no se escapa
    aire cuando usted le insufla en la boca (o la nariz).

    Cómo aplicar la respiración de boca a boca a un niño o un lactante

    Desobstruya la garganta del niño del mismo modo que si se tratara de
    un adulto, pero no incline demasiado la cabeza hacia atrás para no
    lesionar la delicada tráquea del niño.

    Si encuentra algo que obstruya la garganta, extráigalo cuidadosamente,
    pero no explore nunca con un dedo la boca de un niño si no ve nada
    dentro. Si la garganta está hinchada por una infección, esa maniobra
    podría empeorar la situación.

    FIGURE 21

    FIGURE 22

    FIGURE 23

    No le pince la nariz. Rodee con sus labios la nariz y la boca del niño
    (fig. 24) y espire suavemente, sin hacer más fuerza que la necesaria
    para poner en movimiento el tórax. Si el niño es muy pequeño basta con
    una insuflación suave. No insufle con fuerza, pues podría lesionar el
    tórax del niño. Haga una espiración cada 3 segundos.

    Compruebe si el corazón late

    Tome el pulso del niño en el cuello, en la depresión situada entre la
    nuez y el músculo. Coloque dos dedos en la nuez y deslícelos luego
    hasta la depresión situada bajo la mandíbula (fig. 25). Mantenga allí
    los dedos durante cinco segundos por lo menos para encontrar los
    latidos.

    Si no encuentra el pulso, es que el corazón se ha parado. A eso se le
    llama «paro cardiaco». El niño estará inconsciente, probablemente con
    las pupilas dilatadas. Si es de piel blanca, lo más probable es que
    presente un tinte gris azulado. Si es negro o de piel oscura, habrá
    que buscar el color azul en las uñas, los labios y la cara interna de
    los párpados inferiores. Cuando el corazón se para se suspende también
    la respiración, y habrá que administrar al mismo tiempo el masaje
    cardiaco y la respiración de boca a boca.

    Si el corazón late pero el paciente no respira todavía, prosiga la
    respiración de boca a boca

    Haga una inspiración profunda e insufle cada 5 segundos, hasta que el
    paciente empiece a respirar sin ayuda. A veces hay que hacer esto
    durante más de una hora.

    Si el paciente ha respirado un gas irritante, la boca y la garganta
    pueden estar llenas de espuma. No pierda el tiempo tratando de
    eliminarla, pues no es fácil de enjugar; como está constituida por
    burbujas de aire, basta con impulsarla hacia los pulmones para que el
    aire entre y salga del espacio pulmonar. Así pues, insufle el aire
    como de costumbre.

    Cuando el paciente empiece a respirar, póngale de lado en posición de
    recuperación. Es posible que vomite cuando se reanude la respiración,
    pero si está de lado el vómito no obstruirá la garganta. Deje que el
    vómito salga y extráigalo de la boca con el dedo.

    Vigile al paciente con mucho cuidado por si vuelve a dejar de
    respirar. Si la respiración se interrumpe, póngale boca arriba e
    inicie otra vez la respiración de boca a boca.

    Si el corazón no late, practique un masaje cardiaco

    Si no percibe la pulsación en el cuello, trate de restablecer la
    función del corazón mediante un masaje cardiaco (véase más adelante).

    FIGURE 24

    FIGURE 25

    El masaje cardiaco (o compresión torácica) consiste en comprimir el
    corazón para expulsar la sangre que contiene y ponerla en circulación
    por el cuerpo. Esta maniobra puede servir para que el corazón empiece
    a latir de nuevo, pero sólo es eficaz si el paciente está acostado
    sobre una superficie dura.

    Si no se perciben los latidos cardiacos, el paciente habrá dejado de
    respirar. Inicie siempre la respiración de boca a boca antes de
    proceder al masaje cardiaco.

    No practique el masaje cardiaco si el corazón está latiendo, aunque
    sea débilmente. Suspéndalo en cuanto perciba el pulso en el cuello,
    pero prosiga con la respiración de boca a boca si el paciente no ha
    empezado a respirar.

    Cómo practicar el masaje cardiaco en un adulto

    1.   Compruebe que el corazón no late.

    2.   Coloque al paciente boca arriba sobre una superficie rígida.
         Arrodíllese junto al pecho del sujeto.

    3.   Localice la zona donde debe poner las manos. Localice el reborde
         de las costillas. Siguiendo este reborde, llegue al esternón.
         Coloque el dedo medio en la base del esternón, manteniendo el
         índice cerca (fig. 26) y coloque luego la base de la otra mano
         junto a esos dos dedos, sobre el esternón, en la línea media del
         tórax (fig. 27).

    4.   Coloque entonces sobre esta mano el «talón» o parte posterior de
         la otra y entrelace los dedos, manteniéndolos separados del pecho
         (fig. 28). Colóquese con sus hombros sobre el pecho del paciente
         y los brazos estirados.

    5.   Comprima la mitad inferior del esternón unos 4-5 centímetros,
         manteniendo los brazos estirados. Suspenda la compresión. A la
         vez que cuenta «uno, dos, tres,...», repita la compresión 15
         veces (80 compresiones por minuto). Las compresiones deben
         hacerse de manera regular y sin brusquedad.

    6.   No olvide que se necesitan por igual la respiración de boca a
         boca y el masaje cardiaco. Al cabo de 15 compresiones, empuje la
         cabeza hacia atrás de nuevo a fin de que el aire pueda descender
         por la garganta, rodee con su boca la boca del paciente y haga
         dos insuflaciones.

    7.   Continúe con 15 compresiones, seguidas de dos insuflaciones
         completas. Al cabo de un minuto observe si hay latidos cardiacos,
         y repita esa observación a los 3 minutos o cada 12 ciclos. Tan
         pronto como se reanuden los latidos, suspenda el masaje cardiaco.
         El color del paciente se habrá normalizado algo y las pupilas
         habrán recobrado el tamaño normal.

    FIGURE 26

    FIGURE 27

    FIGURE 28

    8.   Prosiga la respiración de boca a boca a razón de 12 insuflaciones
         por minuto, hasta que el paciente pueda respirar sin ayuda. Puede
         pasar algún tiempo antes de que se restablezca la respiración,
         incluso después de haberse hecho perceptibles los latidos
         cardiacos. Cuando el paciente empiece a respirar de nuevo,
         póngalo de lado en posición de recuperación.

    Si está usted con otra persona, dígale que se encargue de la
    respiración mientras usted se ocupa del masaje cardiaco (fig. 29). La
    otra persona deberá arrodillarse junto a la cabeza del paciente
    mientras que usted se arrodilla a la altura del pecho, y deberá hacer
    dos insuflaciones y vigilar el pulso. Si no se perciben latidos
    cardiacos, tendrá usted que hacer cinco compresiones del tórax,
    Prosiga de ese modo, haciendo cinco compresiones torácicas mientras la
    otra persona hace una insuflación. Vigile el pulso al cabo de un
    minuto y luego cada tres minutos o cada 12 ciclos.

    Cómo hacer el masaje cardiaco a un niño o un lactante

    El mejor sitio para tomar el pulso a un niño pequeño o un lactante es
    la cara interior del brazo. Colocando el pulgar en el exterior del
    brazo, comprima con el índice y el dedo medio el surco situado por
    debajo de la masa muscular.

    Para hacer el masaje cardiaco a un niño o un lactante, comprima el
    tórax con menos fuerza aunque ligeramente más deprisa que si se
    tratara de un adulto.

    En el caso de no niño, utilice solamente una mano y comprima
    suavemente (fig. 30), hundiéndole el pecho de 2,5 a 3,5 cm.

    Si se trata de un niño pequeño o un lactante, comprima con dos dedos
    solamente, hundiéndole el pecho de 1,5 a 2,5 cm (fig. 31).

    Coloque la mano o los dedos por debajo de las mamilas.

    Efectúe 100 compresiones por minuto, intercalando dos insuflaciones
    cada 15 compresiones.

    Si el paciente respira pero está inconsciente, póngale de lado en
    posición de recuperación

    A los pacientes inconscientes se les debe poner de lado para evitar
    que la lengua obstruya la garganta y para que las secreciones puedan
    salir por la boca. Esta posición es la llamada «posición de
    recuperación».

    Antes de poner al paciente de lado:

    *    Si respira ruidosamente, explore el interior de su boca con un
         dedo para eliminar cualquier cosa que obstaculice su respiración;
         si lleva dentadura postiza y ésta se ha soltado, extráigala.

    FIGURE 29

    FIGURE 30

    FIGURE 31

    *    Vacíele los bolsillos de cualquier cosa que pudiera hacer
         incómoda la posición de lado.

    *    Quítele las gafas para evitar una posible lesión de los ojos.

    *    Investigue si ha sufrido alguna lesión en la cabeza o el cuello,
         y pálpele la nuca y la columna vertebral para ver si hay alguna
         torcedura o hinchazón.

    *    Pida ayuda si el paciente presenta una lesión de la cabeza o el
         cuello. Para mover al paciente manteniendo en línea recta la
         cabeza, el cuello y el resto del cuerpo se necesitan tres
         personas. No permita que el paciente se siente cuando recobre el
         conocimiento.

    El paciente debe quedar de lado:

    -    con la cabeza, el cuello y el resto del cuerpo en línea recta;
    -    con la cabeza colocada de manera tal que la lengua no obstruya la
         garganta y puedan salir sin dificultad los vómitos o la saliva;
    -    con los brazos y las piernas colocados de manera tal que el
         cuerpo se mantenga en la posición.

    He aquí una manera de poner de lado al paciente:

    1.   Arrodíllese a su lado, vuelva hacia usted la cabeza del paciente
         e inclínela hacia atrás, manteniendo adelantado el mentón para
         que la tráquea quede expedita. Levántele el brazo que tenga más
         próximo y colóqueselo junto a la cabeza. Póngale el otro brazo
         sobre la parte anterior del tórax. Levante la pierna más alejada
         por debajo de la rodilla, doblándola (fig. 32).

    2.   Proteja con una mano la cabeza del paciente y, con la otra,
         sujétele por la ropa a la altura de la cadera y tire de él hasta
         que quede de lado, contra sus rodillas (fig. 33). La cabeza del
         paciente debe quedar apoyada sobre el brazo. Cerciórese de que la
         tráquea está expedita.

    3.   Coja el otro brazo del paciente y colóquele esa mano debajo de la
         cara (fig. 34). Ello contribuirá a mantener la cabeza inclinada
         hacia atrás y la tráquea expedita. Colóquele la pierna de arriba
         de manera que la rodilla doblada se apoye en el suelo y sostenga
         el cuerpo.

    Si el paciente es demasiado pesado para usted, pida ayuda. Otra
    persona puede sostener la cabeza del paciente mientras usted le da la
    vuelta o puede empujar a éste mientras usted tira de él.

    Primeros auxilios en caso de convulsiones

    1.   Si el paciente sufre un ataque convulsivo, colóquelo boca arriba
         en un sitio seguro. Cerciórese de que no hay en las proximidades
         objetos cortantes o duros y procure que no se hiera.

    FIGURE 32

    FIGURE 33

    FIGURE 34

    2.   Póngale de lado a fin de que la lengua quede en la parte anterior
         de la boca y pueda salir fácilmente la espuma.

    3.   Colóquele bajo la cabeza un paño doblado, o sujétela para que no
         se golpee contra objetos duros.

    4.   No trate de oponerse a los movimientos convulsivos.

    5.   Aflójele la ropa.

    6.   No introduzca nada en la boca del paciente ni trate de abrirla.

    7.   Tras el ataque, coloque al paciente en posición de recuperación.

    Elimine cualquier producto químico que pueda haber en los ojos

    Antes de lavar la piel del paciente, lávele los ojos con abundante
    agua fresca y limpia para eliminar cualquier producto químico.
    Cualquier retraso, incluso de pocos segundos, puede empeorar la
    lesión.

    1.   Sin pérdida de tiempo, enjugue o elimine con cuidado cualquier
         líquido o producto químico en polvo que pueda haberse depositado
         en la cara. Mantenga al paciente sentado o acostado boca arriba
         con la cabeza inclinada hacia atrás y vuelta hacia el lado más
         afectado. Separe con cuidado los párpados del lado afectado o de
         ambos ojos y vierta sobre ellos agua del grifo o de una jarra.
         Cerciórese de que el agua escurre bien y no entra en el ojo no
         afectado. Lave así el ojo o los ojos durante 15-20 minutos,
         contados con un reloj si es posible.

         Aunque el paciente tenga grandes dolores y quiera mantener los
         ojos cerrados, haga lo necesario para eliminar el producto
         químico de los ojos a fin de evitar lesiones permanentes.
         Sepárele los párpados con cuidado y manténgalos bien separados
         (fig. 35).

    2.   Mientras le enjuaga los ojos cerciórese de que los párpados han
         quedado bien lavados por dentro. Compruebe que no quede ningún
         resto sólido del producto químico en los pliegues cutáneos
         perioculares o en las cejas o las pestañas. Si no está seguro de
         haber eliminado todo el producto químico, prosiga el lavado de
         los ojos durante otros 10 minutos.

    3.   No deje que el paciente se frote los ojos.

    4.   Conviene que un médico examine los ojos del paciente aunque éste
         no sienta ningún dolor, pues puede haber lesiones tardías.

    5.   Si el paciente no soporta la luz, cúbrale los ojos con una
         compresa estéril, una gasa seca o, simplemente, un paño limpio.
         Ajuste este apósito firmemente con una venda, sin apretar
         demasiado. Esta protección favorecerá la curación.

    6.   Si el paciente tiene dolor, adminístrele aspirina o paracetamol
         cada cuatro horas.
                                                                      

     Tratamiento médica de la contaminación química de los ojos

         *    En caso de dolor intenso, puede ser necesario administrar
              morfina por vía intramuscular.
         *    Busque posibles quemaduras. Ponga unas gotas de fluoresceína
              en el ojo. Las quemaduras se teñirán de amarillo.
         *    Prevengo las infecciones. Si aparecen manchas amarillos con
              la fluoresceína, aplique en el ojo una pomada oftàlmica de
              cloranfenicol al 1%. Repita la aplicación cada dos horas.
              Prosiga hasta que desaparezca el enrojecimiento ocular y la
              esclerótica esté blanca, y durante 24 horas más.
                                                                      

    
    Despoje al paciente de la ropa contaminado y lávele la piel y el pelo
    para eliminar cualquier producto químico

    1.   Lleve inmediatamente al paciente a la ducha o a la fuente de agua
         limpia más próxima. Si no hay agua en las inmediaciones, limpie o
         enjugue suavemente la piel y el pelo con un paño o un papel. No
         frote ni cepille.

    2.   Lave inmediatamente la parte afectada del cuerpo con agua
         corriente, fría o templada, utilizando si es posible jabón. Si no
         hay agua corriente, utilice agua en cubos. Actúe rápidamente
         utilizando agua en cantidad (fig. 36). Si es necesario, utilice
         guantes y un delantal para protegerse de las salpicaduras del
         producto químico. Algunos productos químicos desprenden vapores;
         evite respirarlos.

    3.   Al mismo tiempo, despoje rápidamente al paciente de la ropa
         contaminada con el producto químico o con vómitos, así como de
         los zapatos y del reloj de pulsera si es necesario. Es importante
         actuar de prisa; si el producto químico es muy tóxico o
         corrosivo, corte la ropa para desnudar antes al paciente.

    4.   Si el producto químico ha contaminado una gran extensión del
         cuerpo, lave al paciente bajo la ducha o con una manguera. No
         olvide limpiar bien el pelo y las uñas, las ingles y por detrás
         de las orejas, si es preciso.

    5.   Siga vertiendo agua sobre el paciente durante 10 minutos, o
         durante más tiempo si el producto químico no acaba de
         desprenderse de la piel. Si tiene la impresión de que la piel
         está pegajosa o resbaladiza, lávela hasta que esa impresión se
         disipe. Puede tardar una hora o más.

    6.   Cerciórese de que el agua escurre sin trabas y en condiciones de
         seguridad, ya que lleva consigo el producto químico.

    FIGURE 35

    7.   Seque con cuidado la piel utilizando una toalla suave y limpia.
         Si la ropa sigue adherida a la piel incluso después de la ducha,
         no trate de desprenderla.

    8.   No olvide que muchos productos químicos atraviesan la piel con
         gran rapidez. Busque posibles signos de intoxicación (véase el
         capítulo 7).

    9.   Ponga aparte la ropa contaminada en un recipiente cerrado y no la
         vuelva a usar hasta que haya sido lavada. Elimine los zapatos
         contaminados con el producto químico. Si ha utilizado trapos o
         papel para enjugar la piel, métalos en un recipiente y quémelos.

    Si el paciente presenta quemaduras y no puede recurrir a un médico:

    1.   No perfore las ampollas ni le desprenda la piel. Si la piel se
         encuentra enrojecida y dolorida o en carne viva, cúbrala y
         rodéela con una gasa seca y estéril, vendándola seguidamente sin
         apretar. De esta forma protegerá la quemadura y activará la
         cicatrización.

    2.   Vista al paciente con ropa limpia o cúbralo con una sábana.

    3.   Reemplace los líquidos perdidos: si la quemadura es extensa,
         administre al paciente medio vaso de agua cada 10 minutos hasta
         su ingreso en el hospital.

    4.   Combata el dolor: administre al paciente aspirina cada cuatro
         horas hasta que el dolor se atenúe.

    5.   Lleve al paciente a un médico o a un hospital lo antes posible.

    Primeros auxilios en caso de mordeduras y picaduras venenosas

    En esta sección se dan primero consejos de carácter general y luego
    consejos concretos en relación con:

    -    mordeduras de serpientes,
    -    picaduras o mordeduras de abejas, avispas, avispones, hormigas,
         escorpiones, arañas o garrapatas,
    -    picaduras de medusas,
    -    picaduras de peces venenosos.

    Consejos generales

    1.   En general, las picaduras y las mordeduras suscitan reacciones de
         pánico. Advierta al paciente que muchos insectos, arañas,
         serpientes y organismos marinos son inofensivos y que incluso las
         picaduras y mordeduras de animales peligrosos con frecuencia no
         dan lugar a intoxicaciones.

    FIGURE 36

    2.   Tranquilice al paciente y recomiéndele que esté quieto. Moviendo
         el miembro afectado se acelera la difusión de la ponzoña por el
         resto del cuerpo. El miedo y el nerviosismo pueden empeorar
         también la situación. Hay que decirle al paciente que no utilice
         el miembro y que lo mantenga inmóvil, por debajo del nivel del
         corazón. Como el miembro puede hincharse al cabo de un rato,
         retire lo antes posible cualquier cosa que pueda comprimirlo:
         sortijas, reloj, pulseras, calcetines, zapatos, etc. Para
         inmovilizar el miembro puede ser útil utilizar una férula y un
         cabestrillo.

    3.   No se deben aplicar las siguientes medidas, que podrían provocar
         una infección o agravar los efectos del veneno.

         -    No corte ni abra más la herida.
         -    No chupe la herida para extraer el veneno.
         -    No aplique un torniquete o un vendaje apretado.
         -    No ponga medicamentos ni productos químicos en la herida ni
              los inyecte en su interior (p. ej., cristales de
              permanganato potásico).
         -    No ponga hielo en la herida.
         -    No utilice preparados comerciales contra las mordeduras de
              serpiente.

         Más vale trasladar rápidamente el paciente al hospital que perder
         el tiempo administrándole remedios tradicionales y hierbas
         curativas. Tales «remedios» con frecuencia no tienen utilidad
         alguna e incluso pueden ser dañinos y poner en peligro la vida.

    4.   Coloque al paciente de lado, en posición de recuperación, a fin
         de evitar la obstrucción de la tráquea en caso de vómitos o
         pérdida del conocimiento.

    5.   No dé nada al paciente por vía oral (alimentos, alcohol,
         medicinas o bebidas). Pero si la intervención del médico se
         demora, déle agua para evitar la deshidratación.

    6.   Trate de identificar el animal, pero no intente capturarlo o
         retenerlo si esto puede ser peligroso para usted, para el
         paciente o para cualquier otra persona. Si el animal está muerto,
         llévelo al hospital junto con el paciente, tomando toda clase de
         precauciones, porque incluso los animales muertos pueden a veces
         inyectar veneno.

    7.   En cuanto sea posible, traslade el paciente a un hospital,
         dispensario médico o clínica donde pueda recibir asistencia
         facultativa. El paciente debe estar lo más quieto posible y no
         caminar. Si no se dispone de ambulancia o automóvil, traslade al
         paciente en andas o en angarillas, o simplemente en la barra de
         una bicicleta.

    8.   El tratamiento antiponzoñoso sólo debe administrarse en un
         hospital o centro médico que cuente con medios de reanimación, ya
         que el paciente puede sufrir una reacción alérgica. Si se dispone
         de suero antiponzoñoso, habrá que aplicarlo cuando haya signos
         patentes de envenenamiento grave; de lo contrario, no debe
         utilizarse.

    Empleo de remedios tradicionales en los casos de mordeduras o
    picaduras venenosas

    En las mordeduras o picaduras venenosas (de serpientes, escorpiones,
    arañas u otros animales), ningún remedio o cura tradicional tiene más
    virtud que la confianza que pueda inspirar a los afectados.

    Si alguien pretende haber contrarrestado el veneno de una serpiente
    con un remedio tradicional, lo más probable es que la serpiente que le
    mordió no le haya inyectado veneno.

    No obstante, ciertos remedios tradicionales pueden tener algún efecto
    beneficioso. Si una persona cree en ellos, su inquietud será menor, su
    pulso será más lento, se moverá y temblará menos y, en consecuencia,
    el veneno se difundirá más lentamente por el cuerpo. El peligro, por
    consiguiente, será menor.

    Con todo, los beneficios de esos remedios tradicionales son muy
    limitados. Muchas personas siguen enfermando o muriendo por mordeduras
    de serpientes a despecho de los remedios tradicionales administrados.
    El empleo de remedios tradicionales, por otra parte, puede retrasar un
    tratamiento más eficaz. Así pues, lo mejor será hospitalizar al
    paciente.

    No utilice ningún remedio tradicional que contenga restos humanos o de
    animales o que se base en comer animales que normalmente no se
    consideran comestibles. Tales remedios no sirven de nada y a menudo
    son peligrosos y provocan graves infecciones.

                                                                      
     Tratamiento médico de las mordeduras y picaduras venenosas

         1.   Los sueros antiponzoñosos sólo deben administrarse en un
              hospital o centro médico que cuente con medios de
              reanimación, a que pueden provocar reacciones alérgicas en
              los pacientes. Si se dispone del suero antiponzoñoso
              apropiado, habrá que usarlo cuando aparezcan signos
              generales de envenenamiento grave; de lo contrario, no
              deberá utilizarse.

         2.   Para saber si el paciente ha recibido el veneno y qué
              gravedad tiene el envenenamiento, busque los siguientes
              signos:

              -    hinchazón y lesión local de los tejidos en el sitio de
                   la mordedura;
                                                                      

                                                                      
              -    sangre que no coagula, dando lugar a hemorragias en 
                   las encías, la nariz, las heridas y el sitio de la
                   mordedura;
              -    estado de choque por insuficiencia circulatoria;
              -    parálisis neurotóxica (ptosis, oftalmoplejía,
                   disartria, debilidad muscular periférico, dificultad
                   respiratoria);
              -    dolor muscular generalizado y lesión local de los
                   tejidos;
              -    insuficiencia renal, orinas rojizas u oscuras;
              -    ganglios linfáticos engrosados y dolorosos cerca del
                   sitio de la mordedura.

              Para determinar el tiempo de coagulación de la sangre,
              introduzca 2-3 ml de sangre venoso entera en un tubo de
              ensayo seco y limpio y déjelo durante 20 minutos a la
              temperatura ambiente. Al cabo de ese tiempo, la sangre
              normal se habrá coagulado. Remueva el contenido del tubo con
              una varilla para ver si la sangre sigue en estado líquido.

         3.   Si la herida se infecta, trátela como cualquier otra
              infección local. Si es necesario, administre antibióticos.

         4.   Si hay lesión local de los tejidos, no recubra la herida:
              déjela abierta.
                                                                      

    Qué hacer en caso de mordedura de serpiente

    Las serpientes venenosas muerden muchas veces sin inyectar el veneno.
    En otras palabras, «muerden en seco». Muchas personas sobreviven a las
    mordeduras de serpientes venenosas, incluso de las especies más
    peligrosas, sin sufrir ningún tipo de envenenamiento.

    1.   Acueste al paciente de lado, en posición de recuperación, para
         reducir el riesgo de que un vómito le obstruya la garganta.
         Vigile la respiración y los latidos cardiacos.

    2.   No aplique ninguna de las medidas peligrosas que se mencionan en
         el Capítulo 5.

    3.   Limpie con cuidado la herida para que no queden restos de veneno
         en la piel. Utilice agua limpia y jabón o enjugue delicadamente
         la herida con un paño limpio.

    4.   En las mordeduras por serpientes elápidas que no provocan
         hinchazón o lesión local de los tejidos (serpientes de coral,
         kraits, mambas, ciertas cobras, pero no cobras africanas y
         algunas cobras o víboras asiáticas), aplique los primeros
         auxilios por el siguiente procedimiento. Vende amplia y
         firmemente la zona mordida y, seguidamente, toda la parte que sea
         posible del miembro mordido por encima de la ropa. El vendaje

         debe ser apretado pero no tanto como un torniquete. Debe seguir
         siendo perceptible el pulso en la parte inferior del miembro (en
         el capítulo 7 se indica la manera de tomar el pulso). La
         aparición de un dolor intenso en el miembro vendado puede indicar
         que el vendaje está demasiado apretado. Conviene utilizar una
         férula a fin de inmovilizar el miembro. El vendaje se retirará
         tan pronto como el paciente llegue al hospital o centro médico,
         pero no antes, ya que entonces el veneno podría difundirse
         rápidamente por el cuerpo.

    5.   Aunque la mayor parte de las mordeduras de serpiente no son muy
         dolorosas, algunas lo son. Para tratar el dolor puede utilizarse
         paracetamol, pero no aspirina, que podría provocar una
         hemorragia.

    6.   Si se ha logrado matar la serpiente, habrá que transportarla al
         hospital junto con el paciente a fin de proceder a su
         identificación. Conviene manipularla con gran cuidado, ya que
         incluso después de cortarle la cabeza puede soltar veneno.
                                                                      

     Tratamiento médico de las mordeduras de serpientes

         Las mordeduras de serpiente pueden provocar el tétanos. En vista
         de ello, siempre que sea posible habrá que administrar al
         paciente antitoxina tetánica.

         No administre al paciente inyecciones innecesarios porque, si la
         coagulación es defectuosa, puede haber riesgo de hemorragia.

         En caso de parálisis respiratoria puede ser necesaria la
         ventilación asistida durante horas, días o incluso semanas.

         Si el paciente tiene insuficiencia renal, asegúrese de que beba
         suficientemente y vigile con cuidado el equilibrio de los
         líquidos. A veces hay que recurrir a la diálisis (de preferencia,
         hemodiálisis o, si no es posible, diálisis peritoneal).

         La salida de líquido de los vasos sanguíneos alterados por la
         ponzoña de la serpiente puede dar lugar a un estado de choque con
         hipotensión. Esta complicación es corriente sobre todo en las
         mordeduras de víbora. La administración de líquidos intravenosos
         puede salvar la vida del paciente.

         De ordinario no hay que recurrir a la cirugía; de hecho, las
         operaciones quirúrgicas innecesarias pueden provocar
         complicaciones o lesiones permanentes en el miembro mordido.
                                                                      

    Qué hacer en caso de picaduras o mordeduras de abejas, avispas,
    avispones, hormigas, escorpiones, arañas o garrapatas

    1.   La picadura del escorpión y diversas picaduras o mordeduras de
         insectos provocan hinchazón y dolor local. Las mordeduras de las
         arañas pueden causar ampollas o úlceras profundas. Cuanto más
         numerosas sean las picaduras o mordeduras, más grave es el
         efecto. Algunas arañas (p. ej., la «araña violín», las arañas
         viudas) y al menos un escorpión ( Hemiscorpion lepturus, en la
         República Islámica de Irán y en el Iraq) pueden provocar lesiones
         tisulares locales y úlceras en el sitio de la mordedura, que a
         veces se extienden a todo el miembro.

    2.   Algunas personas son especialmente sensibles a las picaduras de
         insectos, pudiendo presentar una erupción local o generalizada,
         picor y enrojecimiento de la piel. En los casos graves el
         paciente se siente muy mal, se queja de opresión torácica, el
         rostro se le hincha y a veces no puede respirar normalmente,
         presentando disnea o sibilancia y sumiéndose en la inconsciencia.
         En caso de dificultad respiratoria, acueste al paciente de lado
         en posición de recuperación. Si la respiración y los latidos
         cardiacos cesan, aplíquele la respiración de boca a boca y hágale
         masaje cardiaco. Conviene administrar adrenalina por vía
         intramuscular.

    3.   Las abejas pierden el aguijón cuando pican, por lo que sólo lo
         hacen una vez; en cambio, las avispas y los avispones conservan
         el aguijón y pueden picar muchas veces. Si ha quedado el aguijón
         en la piel, extráigalo, cuidando de no aplastar el saco de veneno
         situado en el extremo. Utilice unas pinzas de depilar para
         apresar el aguijón lo más cerca posible de la piel y extraerlo
         (fig. 37) o extráigalo rascando ligeramente con la uña. Si el
         miembro tiende a hincharse, retire las sortijas, pulseras o
         cadenillas tobilleras del paciente.

    4.   Para desprender una garrapata de la piel puede recurrirse al
         alcohol o, sencillamente al calor de un cigarrillo. Si no se
         desprende, tire de ella con unas finas pinzas, pero sin
         aplastarla.

    5.   La inflamación, el picor y el dolor pueden atenuarse aplicando
         una compresa enfriada con agua (pero no con hielo).

    6.   Para combatir el dolor puede administrarse paracetamol, pero no
         aspirina.

                                                                      
     Tratamiento médico de las picaduras de escorpión y de las picaduras o
    mordeduras de insectos

         1.   En Sudáfrica se dispone de sueros antiponzoñosos para tratar
              las picaduras de ciertas arañas ( Latrodectus spp.,
               Loxosceles spp.,  Phoneutria spp.) y de algunos
              escorpiones (p. eg., diversas especies de  Centruroides,
              Tityus, Buthotus y Leiurus).

         2.   Los sueros antiponzoñosos pueden ser útiles para tratar las
              lesiones tisulares locales causadas por las aranas viudas
              ( Loxosceles spp.) y por el  Hemiscorpion lepturus,
              incluso en ausencia de signos generales de envenenamiento.
              La herida debe tratarse como una quemadura, sin recubrirla.

         3.   El dolor se puede tratar con analgesia local (p. ej.,
              lidocaína, bloqueo nervioso digital o periférico) o con
              analgésicos generales. No debe utilizarse morfina para
              tratar el dolor por el riesgo de depresión respiratoria. El
              suero antiponzoñoso puede ser útil para combatir el dolor
              causado por las mordeduras de  Latrodectus spp.
                                                                      

    Qué hacer en caso de picaduras de medusas

    1.   Los tentáculos de las medusas se adhieren a la piel y puede ser
         difícil desprenderlos. Tranquilice al paciente y manténgalo
         inmóvil para evitar que se produzcan más picaduras.

    2.   No hay ningún procedimiento seguro para impedir que los
         tentáculos sigan picando si se les moviliza, por lo que lo mejor
         es no tocarlos hasta que se haya desvanecido el primer efecto de
         la picadura.

    3.   Para que las células de las medusas no sigan picando, eche
         immediatamente abundante vinagre (ácido acético al 5%) en la zona
         afectada, a menos que se trate de la especie  Physalia. Si no
         tiene vinagre, use agua de mar. No utilice alcohol normal ni
         desnaturalizado, gasolina ni agua dulce. La aplicación de
         compresas frías o de hielo triturado envuelto en un paño puede
         ayudar a aliviar el dolor causado por las picaduras de  Physalia
         y otras medusas. Las picaduras de las especies  Chironex suelen
         tener efectos muy graves. Puede ser necesario practicar la
         respiración de boca a boca y masaje cardiaco.

    4.   Separe cuidadosamente los tentáculos raspando con un cuchillo.

                                                                      
     Tratamiento médico de las picaduras de medusas

         Si es posible, debe administrarse antitoxina tetánica por
         inyección intramuscular.
                                                                      

    Qué hacer en caso de picaduras de peces venenosos

    Muchos peces venenosos (p. ej., el pez piedra, el pez león o el pez
    escorpión) poseen espinas que atraviesan la piel y mediante las cuales
    inyectan el veneno en la herida. La pastinaca puede provocar cortes
    que dan lugar a profusas hemorragias.

    1.   Si la picadura se produce cuando el sujeto está en el agua,
         sáquele inmediatamente del agua.

    2.   Sumerja lo antes posible la parte herida del cuerpo en un
         recipiente o baño de agua tan caliente como el paciente pueda
         soportar (no más de 45°C) hasta que desaparezca el dolor, pero
         sin pasar de 30 minutos. El calor puede destruir el veneno, con
         la consiguiente analgesia.

    3.   Limpie la herida y extraiga los fragmentos de espinas que pueda
         haber en ella.

                                                                      
     Tratamiento médico de las picaduras de peces

         Si es posible, debe administrarse antitoxina tetánica por
         inyección intramuscular.

         El dolor puede tratarse con anestésicos locales o analgésicos,
         por ejemplo paracetamol. La morfina puede ser peligrosa porque
         deprime la respiración.
                                                                      

    FIGURE 37

    CAPITULO 6

    Obtención de asistencia médica

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Decidir qué se debe hacer después de haber administrado los
         primeros auxilios a un sujeto intoxicado.

    2.   Decidir si conviene llamar a un médico antes de trasladar el
         paciente al hospital.

    3.   Decidir si conviene solicitar ayuda por teléfono a un centro
         especializado o a un hospital.

    Toda persona intoxicada necesita recibir lo antes posible asistencia
    médica. Una vez que usted le haya administrado los primeros auxilios,
    lo mejor será trasladar sin demora el paciente al hospital. Ahora
    bien, si el traslado puede representar muchas horas de viaje, quizá
    sea mejor recabar asistencia médica en otro sitio antes de emprender
    el viaje.

    Si es posible llegar al hospital en menos de dos horas

    Traslade sin pérdida de tiempo el paciente al hospital en cuanto le
    haya prestado los primeros auxilios.

    No mueva nunca a un paciente inconsciente hasta que pueda respirar sin
    ayuda. Mantenga siempre en posición de recuperación a los pacientes
    inconscientes o amodorrados.

    Si está usted muy lejos del hospital

    Si en las inmediaciones hay un médico o un centro de salud, traslade
    allí al paciente. El tratamiento aplicado por un médico local puede
    salvar la vida cuando el hospital se encuentra a gran distancia. Si es
    difícil trasladar al paciente, envíe a alguien para pedir al médico
    que se desplace personalmente.

    Si no hay ningún médico en las inmediaciones, telefonee a un centro de
    toxicología. Cuantos más detalles pueda darle al médico de este centro
    sobre las características del envenenamiento y sobre los signos y
    síntomas del paciente, más valiosa será la ayuda que aquél pueda
    prestarle. Así pues, antes de telefonear examine al paciente
    rápidamente pero con cuidado (vea el capítulo 7) y trate de averiguar
    qué medicamento, plaguicida u otro producto químico, planta o animal
    podría haber causado la intoxicación (vea el capítulo 8).

    Si cree que conoce el producto que ha causado la intoxicación, lleve
    consigo el recipiente al teléfono a fin de poder describirlo y leer lo
    que pone en la etiqueta. (Si el accidente ha sido causado por un
    animal, trate de capturarlo y consérvelo, si puede hacerlo sin que
    usted u otros corran peligro. Tenga cuidado al manipular los animales
    muertos porque todavía pueden ser peligrosos.)

    El médico podrá decirle si puede usted hacer alguna otra cosa en
    beneficio del paciente antes de trasladarlo al hospital. Es posible
    incluso que le diga que el producto químico, la planta o el animal en
    cuestión no es peligroso, por lo que no es necesaria la
    hospitalización.

    Si no puede telefonear a un centro especializado, telefonee a un
    hospital.

    Si no es posible obtener rápidamente asistencia médica

    Utilice este libro para decidir qué medidas debe adoptar a
    continuación. Examine con más detenimiento al paciente (vea el
    capítulo 7) e infórmese mejor sobre lo que le ha sucedido (vea el
    capítulo 8). Si sabe a qué sustancia ha estado expuesto, busque en la
    segunda parte del manual más datos sobre lo que hay que hacer.

    En el capítulo 9 se expone la manera de atender al paciente hasta su
    ingreso en el hospital. En algunos casos quizá pueda usted evitar una
    intoxicación si le hace vomitar o le administra carbón activado, un
    laxante o un antídoto.

    Traslado del paciente al hospital

    Algunos hospitales y centros de toxicología cuentan con medios para el
    traslado de los pacientes. Si no dispone usted de una ambulancia, pida
    a alguna persona que posea automóvil, camioneta o furgón que se
    encargue de trasladar a la persona intoxicada.

    Si hay que utilizar una camilla para el traslado, cerciórese de que el
    paciente se encuentra cómodo en ella y no puede caerse. Si el sol es
    muy intenso, recúbrala con una sábana que dé sombra al enfermo y deje
    pasar el aire por debajo.

    Durante el traslado al hospital debe haber alguien que vigile al
    paciente. Si no puede hacerlo usted mismo, encomiende esa vigilancia a
    una persona capacitada.

    Al mismo tiempo que el paciente, envíe al hospital cualquier producto
    químico, medicamento, plaguicida, planta o animal susceptible de haber
    causado la intoxicación, así como sus propias notas sobre el estado
    del paciente y sobre lo que le ha pasado.

    Qué debe hacer usted después de haber leído este capítulo

    Cerciórese de que conoce el camino más rápido para alcanzar el
    hospital más cercano y de que sabe explicar ese camino a otros.
    Calcule cuánto tiempo puede durar el traslado.

    Haga una lista de números de teléfono y de direcciones, en particular
    del hospital o del centro especializado más próximo, donde pueda
    recabar ayuda si se encuentra ante un caso de intoxicación. Escriba
    esos datos al dorso de este libro.

    CAPITULO 7

    Examen del paciente

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Identificar en un paciente los síntomas y signos de intoxicación.

    2.   Describir a un médico el estado del paciente, ya sea por teléfono
         o por escrito.

    3.   Decidir si el paciente está o no gravemente afectado.

    4.   Reconocer los síndromes usuales de intoxicación.

    Una vez administrados los primeros auxilios, y si no hay ningún médico
    o centro de salud en las inmediaciones y el hospital está a más de dos
    horas de camino, tendrá usted que proceder al examen del paciente.

    Hay que examinar al paciente de manera que sea posible decidir qué
    asistencia se requiere hasta el momento de su hospitalización e
    informar con precisión por teléfono o por radio de su estado clínico a
    un centro especializado o a un hospital.

    En este capítulo se indica cómo una persona sin formación médica puede
    practicar el examen de un sujeto que se encuentra bajo los efectos de
    una intoxicación. Cuando lo haya leído, sabrá usted qué debe hacer y
    lo que debe buscar, pero lo ideal sería que un agente de salud
    competente le enseñara a practicar el examen. Ejercítese en tomar el
    pulso y leer el termómetro hasta que llegue a dominar esas técnicas.

    Las sustancias tóxicas pueden causar en el interior del organismo
    muchas alteraciones que solo pueden. evaluarse si se dispone del
    instrumental médico adecuado, por lo que no se examinarán en este
    capítulo.

    Síntomas y signos

    Los efectos de una intoxicación se manifiestan por síntomas y signos.

    Los  síntomas son los efectos que el sujeto siente o percibe, por
    ejemplo el dolor, las náuseas o la sed. Para saber qué síntomas
    aquejan al paciente hágale las siguientes preguntas: «¿Cómo se
    encuentra?», «¿Qué siente?»

    Los  signos son efectos que usted puede ver, sentir, oír o medir, por
    ejemplo los vómitos, la fiebre, el pulso rápido, la respiración
    ruidosa y la inconsciencia.

    La mayoría de las sustancias tóxicas provocan síntomas y signos
    diversos, porque afectan a más de una parte del cuerpo.

    Cada uno de los signos descritos en este capítulo va acompañado de un
    recuadro donde figura una lista de algunos de los productos químicos
    más corrientes que lo provocan. Para no alargar esa lista, en ciertos
    casos se utilizan nombres genéricos (p. ej., medicamentos atropínicos)
    en vez de mencionar el nombre de cada producto. Las denominaciones que
    aquí se utilizan se emplean también en la segunda parte, donde se
    puede ver qué productos químicos figuran en cada grupo. Como las
    listas no comprenden todos los productos químicos que causan un efecto
    determinado, es posible que una persona con algunos de los signos o
    síntomas esté intoxicada por algún producto que no figura en la lista.

    No es probable que un paciente presente todos los signos y síntomas
    que figuran en la lista correspondiente al producto que ha provocado
    la intoxicación. Muchas veces esto depende de la gravedad del caso. El
    etanol (alcohol), por ejemplo, puede causar inconsciencia, pero no
    siempre los sujetos intoxicados con etanol se encuentran
    inconscientes; a veces presentan una simple borrachera, con
    inestabilidad y verborrea.

    No hay que olvidar tampoco que el paciente puede haber ingerido más de
    una sustancia tóxica.

    Lo que el examen no siempre revela

    Si no tiene usted ninguna pista sobre la sustancia tóxica que haya
    podido causar el accidente, es probable que el examen no le dé datos
    al respecto, ya que hay muchas sustancias que provocan los mismos
    síntomas y signos. En cambio, si ya sospecha de qué sustancia se puede
    tratar, y lo que ha sucedido, podrá confirmar sus sospechas comparando
    los síntomas y signos del paciente con los enumerados en la segunda
    parte de este manual al tratar de las diferentes sustancias tóxicas.

    El simple examen del paciente quizá no le permita a usted concluir si
    se trata de una intoxicación o de alguna otra enfermedad o
    traumatismo, debido a lo siguiente:

    -    muchas sustancias tóxicas causan síntomas y signos análogos a los
         de ciertas enfermedades o traumatismo.
    -    en ciertos casos, un paciente puede presentar una intoxicación y,
         al mismo tiempo, los efectos de otra enfermedad o traumatismo.

    Por esta razón, siempre que examine usted a un paciente deberá
    preguntarle si tiene o ha tenido alguna enfermedad o afección y buscar
    indicios de accidentes traumáticos, tales como cortes o contusiones.

    Si el paciente no presento ningún síntoma o signo

    Si se encuentra aparentemente bien, es posible que el paciente no esté
    intoxicado. No hay que olvidar que la simple exposición a una

    sustancia tóxica no causa intoxicación si la dosis que ingresa en el
    cuerpo del sujeto es insuficiente (véase el capítulo 1).

    Es posible que un sujeto intoxicado se encuentre aparentemente bien
    porque el tóxico no ha tenido aún tiempo para hacer efecto. Algunas
    sustancias tóxicas no surten efecto hasta pasadas muchas horas. Una
    persona que toma una dosis tóxica de paracetamol, por ejemplo, puede
    encontrarse bien hasta 48 horas después. Así pues, es importante
    informarse sobre lo que ha sucedido y cuándo ha sucedido.

    Cómo practicar el examen y descubrir los síntomas y signos

    Efectúe el examen por el orden que se indica en este capítulo y
    anotando todas las observaciones, así como la fecha y la hora.
    Mientras presta asistencia al paciente, vigile su estado a intervalos
    regulares y anote cualquier alteración en lo relativo a signos y
    síntomas y el momento en que la haya advertido. Entregue ese informe
    al médico cuando éste se haga cargo del paciente.

    Interrogatorio del paciente

    Si el paciente está consciente y puede responder a las preguntas,
    proceda a interrogarle.

    Pregúntele qué le ha pasado

    Trate de descubrir:

    -    de qué sustancia tóxica se trata;
    -    si el paciente ha recibido la sustancia por ingestión,
         inhalación, inyección o contacto con la piel o los ojos, o si ha
         sido mordido o picado;
    -    cuánto tiempo lleva intoxicado. ¿Data la intoxicación de algunos
         minutos o de varias horas o incluso días?
    -    cuánto tiempo duró la exposición; por ejemplo, si el sujeto se ha
         intoxicado al respirar, cuánto tiempo ha respirado el tóxico, o,
         si la intoxicación se produjo por salpicadura del tóxico en la
         piel o la ropa, cuánto tiempo tardó en lavarse o en desnudarse;
    -    si el paciente se siente mal, cuánto tiempo lleva sintiéndose
         así.

    Pregunte al paciente si ha sufrido alguna caída o lesión. Pregúntele
    si alguna persona de su familia, aldea o lugar de trabajo ha
    presentado también síntomas análogos.

    A veces, el paciente puede decir lo que le ha pasado. Por ejemplo, si
    ha sido mordido o picado por un animal o si ha tomado una dosis
    excesiva de algún medicamento. También puede suceder que atribuya su
    malestar a algún producto químico o plaguicida que esté usando.

    Otras veces el sujeto no sabe qué le ha pasado. Tal es el caso, por
    ejemplo, de las personas intoxicadas por el gas monóxido de carbono,
    que es inodoro e invisible. Algunas personas que se sienten enfermas
    después de haber utilizado un producto químico o un plaguicida no
    relacionan su malestar con una intoxicación.

    Incluso cuando el sujeto sabe lo que ha pasado puede ser incapaz de
    decir gran cosa sobre el tóxico. La gente suele utilizar productos
    químicos o tomar medicamentos sin saber lo que contienen. Incluso
    cuando el sujeto aporta el frasco, puede ocurrir que en la etiqueta de
    éste no figure ningún dato sobre el contenido. Las personas mordidas
    por serpientes ignoran a veces de qué tipo de reptil se trataba y son
    incapaces de dar una buena descripción que permita identificarlo.
    Incluso las personas que pretenden conocer las setas y plantas
    silvestres pueden hacer identificaciones erróneas.

    A veces el paciente no sabe qué cantidad de tóxico ha absorbido. Las
    personas que cometen tentativas de suicidio no suelen contar las
    tabletas que ingieren ni medir la cantidad de líquido que beben.

    Algunas personas no quieren decir la verdad y pueden mentir respecto a
    lo que han tomado. El miedo, por ejemplo, puede incitar a un niño a
    mentir.

    También es posible que el paciente no pueda responder como es debido
    por estar aturdido, confuso o en estado de choque. Las personas
    inconscientes, por supuesto, son incapaces de hablar, mientras que los
    niños pueden ser demasiado pequeños para expresarse o comprender.

    En cualquier caso, lo primero que debe hacer es examinar al paciente;
    más tarde podrá usted informarse mejor sobre lo sucedido preguntando a
    otras personas y buscando los correspondientes indicios (vea el
    capítulo 8).

    Pregunte al paciente qué síntomas tiene

    Pregúntele si siente dolor y dónde se sitúa éste. Pregúntele si siente
    frío, calor, sed, debilidad, malestar, mareo o tendencia al
    desvanecimiento y desde cuándo siente esos síntomas. Pregúntele si ha
    estado inconsciente o dormido.

    Un paciente en estado de confusión puede:

    -    estar agitado y aterrorizado;
    -    ser incapaz de recordar el día o la época del año en que vive o
         el lugar en que se encuentra;
    -    ser incapaz de pensar correctamente o de recordar hechos pasados;
    -    sufrir alucinaciones (es decir, percibir cosas que no son reales)
         o tener sensaciones falsas (p. ej., hormigas que le recorren el
         cuerpo).

                                                                       
     Productos químicos que pueden causar confusión o alucinaciones

          Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores
         tricíclicos, antihistamínicos, medicamentos atropínicos, dapsona,
         efedrina, insulina, propranolol y otros beta-bloqueantes,
         seudoefedrina.

          Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cannabis,
         cocaína.

          Plaguicidas: herbicidas de clorofenoxiacetato, plaguicidas
         organofosforados y carbamatos.

          Otros productos químicos: alcanfor, aceite alcanforado, etanol,
         trementina y otros aceites volátiles.
                                                                       

    El paciente puede ser incapaz de oír lo que usted le dice. Las
    personas intoxicadas con aspirina o quinina pueden percibir una
    especie de zumbido o incluso quedarse sordas.

    Busque signos de intoxicación

    En esta sección se expone cómo examinar al paciente en busca de los
    signos usuales de intoxicación:

    -    inconsciencia,
    -    alteraciones de la piel, la respiración, el pulso, la
         temperatura, los ojos o el comportamiento,
    -    vómitos y diarrea,
    -    deshidratación,
    -    interrupción de la emisión de orina,
    -    convulsiones,
    -    signos de lesión hepática.

    Vigile el comportamiento del paciente

    Algunas sustancias tóxicas provocan inquietud, hiperactividad o
    agresividad en las personas afectadas. Tales reacciones pueden
    observarse también cuando una persona deja bruscamente de consumir
    drogas o alcohol, después de haberlo hecho durante mucho tiempo.

                                                                       
     Productos químicos que pueden provocar hiperactividad, inquietud o
     irritabilidad

          Medicamentos: aminofilina, medicamentos atropínicos,
         clorpromacina y otras fenotiacinas, efedrina.

          Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cocaína.
                                                                       

    Un comportamiento extravagante puede ser signo de que el paciente
    abusa de drogas u otras sustancias o padece una enfermedad mental.

    El sujeto inconsciente

    Una persona a punto de perder la consciencia puede estar sumida en una
    profunda modorra y no responder a las preguntas más que por un «sí» o
    por un «no», o limitarse a responder a órdenes como «abra los ojos» o
    «levante el brazo». La inconsciencia puede sobrevenir al poco tiempo.

    La inconsciencia es un signo de alarma. A los pacientes inconscientes
    se les debe colocar en posición de recuperación a fin de que la lengua
    no obstruya la tráquea.

    Trate de averiguar si el paciente ha perdido repentinamente la
    consciencia o se ha quedado dormido tras una fase de creciente
    amodorramiento. La mayoría de las sustancias tóxicas que se absorben
    por vía digestiva causan una inconsciencia progresiva.

                                                                       
     Productos químicos que pueden provocar inconsciencia

          Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
         antihistamínicos, medicamentos atropínicos, barbitúricos,
         carbamacepina, cloroquina, clorpromacina y otras fenotiacinas,
         análogos de la clorpropamida, diazepam y otras benzodiacepinas,
         insulina, medicamentos que contienen hierro, meprobamato,
         quinidina, quinina, valproato sódico.

          Otros productos químicos: benceno, monóxido de carbono,
         tetracloruro de carbono, cianuro, etanol, etilenglicol, metanol,
         tolueno, tricloroetileno, tricioroetileno, xileno.

         Otros muchos medicamentos y productos químicos si se absorben en
         gran cantidad.
                                                                       

    Otras causas frecuentes de inconsciencia son los traumatismos
    cefálicos, los desmayos, las hemorragias profusas, los ataques
    cardiacos, los accidentes cerebrovasculares, la falta de aire, la
    epilepsia, las convulsiones y la diabetes.

    El estado de inconsciencia se debe probablemente a un traumatismo
    cefálico cuando el paciente presenta algunos de los siguientes signos:

    -    pérdida de sangre por los oídos o la nariz,
    -    contusiones o cortes en el cuerpo o la cabeza,
    -    pupilas de diferente tamaño.

    Examine al paciente

    ¿Presenta signos de enfermedad o debilidad? Examine la ropa del
    paciente para ver si está húmeda o manchada por productos químicos,

    orina o vómitos. Examine el vómito para ver si contiene sangre o
    restos de tabletas, plantas o alimentos.

    Examine la piel

    La presencia de cortes, arañazos, contusiones o sangre puede indicar
    que el paciente ha sido víctima de un traumatismo.

    Los hematomas pueden estar causados por una caída. El paciente puede
    haberse sentido inseguro, falto de equilibrio o muy amodorrado por la
    ingestión de alcohol o de drogas.

    Si hay cortes en la cara palmar de la muñeca o en el cuello puede
    tratarse de una tentativa de suicidio, mientras que la presencia de
    cicatrices quizá indique que ha tratado de quitarse la vida en el
    pasado.

    Las marcas puntiformes en la parte anterior del codo o en los tobillos
    y las rodillas, acompañadas de venas hinchadas, úlceras y abscesos,
    pueden deberse a la inyección de drogas. Es posible que el paciente
    sea drogadicto.

    Las quemaduras y las manchas pueden estar causadas por líquidos
    corrosivos o irritantes. Las personas que trabajan con productos
    químicos pueden presentar quemaduras en las piernas, los brazos, el
    pecho, la espalda o los pies. En caso de ingestión de una sustancia
    corrosiva, el sujeto puede presentar quemaduras y manchas en el mentón
    y los labios, o sobre el pecho, si se ha salpicado al beber el
    líquido.

    Las ampollas y las manchas rojizas en el borde de los dedos, los
    tobillos, las rodillas, los hombros u otras partes del cuerpo indican
    que el paciente ha permanecido inconsciente en la misma posición
    durante varias horas.

    Las erupciones con descamación pueden deberse al trabajo con productos
    químicos irritantes, en particular plaguicidas, o a la manipulación de
    plantas irritantes. También hay erupciones causadas por parásitos o
    enfermedades.

    El enrojecimiento y el calor de la piel pueden deberse a la acción de
    ciertos medicamentos. Si el paciente es de piel negra o morena,
    tóquele la piel y examínele las manos y el interior de los labios.

    El color azul de la piel y del interior de los párpados y labios
    indica que la sangre no contiene bastante oxígeno. Por lo general,
    esto se debe a que el paciente no puede respirar normalmente, pero
    algunos productos químicos producen esa coloración azul incluso cuando
    la respiración es normal. Si el paciente es de piel negra o morena
    puede ser difícil advertir la coloración azul de la piel, pero en los
    labios, las uñas y el interior de los párpados inferiores puede
    advertirse el tinte azulado, al par que la piel pierde su brillo. El
    color azul de la piel es un signo de enfermedad grave.

    El color amarillo de la piel puede estar causado por ictericia o por
    ciertos productos químicos que tiñen la piel. La ictericia es
    consecuencia de una lesión del hígado, resultante a veces de una
    intoxicación o una infección, o de ciertos trastornos de la sangre. El
    color amarillo puede observarse también en el blanco de los ojos. En
    los casos de intoxicación, la piel puede tardar 48 horas en ponerse
    amarilla.

    Algunas sustancias amarillas o anaranjadas transmiten su color a la
    piel. El medicamento llamado rifampicina tiñe pasajeramente de color
    rojo anaranjado la piel (la coloración desaparece con el lavado), la
    orina, las heces, las lágrimas y el blanco de los ojos.

                                                                       
     Productos químicos que pueden alterar el color de lo piel

          Piel rojiza y caliente: medicamentos atropínicos, anfetaminas y
         bórax.

          Piel amarilla por ictericia: tetracloruro de carbono,
         medicamentos que contienen hierro, paracetamol, pentaclorofenol,
         tricioroetileno y algunos hongos venenosos.

          Color amarillo o anaranjado: dinitrofenol, dinoseb, DNOC y
         rifampicina (el color se desvanece con el lavado).

          Piel azul: dapsona, naftaleno, paradiciorobenceno, fenol,
         clarete sódico y nitrito sódico.
                                                                       

    Toque la piel del paciente

    Las sustancias tóxicas pueden provocar sudación. También pueden
    provocar sudación las infecciones, el estado de choque, los ataques
    cardiacos y la hipoglucemia en los pacientes diabéticos.

    Algunas sustancias pueden hacer que la piel aparezca seca y caliente.
    Este signo puede deberse también a que el sujeto ha estado en un sitio
    muy caluroso o tiene una enfermedad que provoca fiebre.

    Examine el interior de la boca

    *    La presencia de quemaduras y manchas dentro de la boca y en la
         garganta indica que el paciente ha ingerido una sustancia
         corrosiva o coloreada.

    *    La presencia de fragmentos de tabletas en la boca indica que el
         paciente ha ingerido esas tabletas.

    *    La coloración anormal de la lengua puede deberse a la ingestión
         de tabletas o líquidos coloreados o de bayas.

    *    La presencia de bayas o restos de hojas en la boca indica que el
         paciente ha ingerido una planta que puede ser venenosa.

    Huela el aliento del paciente

    Hay muchas sustancias que incluso cuando se ingieren en pequeña
    cantidad, comunican un olor especial al aliento. Se puede oler a
    alcohol sin estar borracho. Muchas personas toman alcohol al mismo
    tiempo que otras sustancias tóxicas. Si el paciente huele a alcohol,
    busque también indicios y signos de otros agentes tóxicos. Busque
    asimismo signos de traumatismo cefálico.

                                                                       
     Productos químicos que comunican olor col aliento

         Alcanfor, aceite alcanforado, tetracloruro de carbono, cianuro,
         etanol, salicilato de metilo, parafina, gasolina, tolueno,
         tricioroetileno, trementina y otros aceites volátiles, así como
         numerosos plaguicidas.
                                                                       

    Vigile y escuche la respiración

    *    ¿Es más o menos profunda que lo normal?

    *    ¿Es más ruidosa que lo normal?

    *    ¿Hay dificultad respiratoria?

    Cuente cuántas veces respira el paciente en un minuto. Si el paciente
    ve lo que está usted haciendo, puede acelerar el ritmo respiratorio;
    por lo tanto conviene contar las respiraciones después de tomar el
    pulso, sin soltar la muñeca. Cuente siempre las respiraciones durante
    un minuto completo.

    La mayor parte de los adultos respiran 12-18 veces por minuto,
    mientras que los niños y los lactantes lo hacen 20-30 veces por
    minuto. El ritmo respiratorio aumenta cuando la persona hace ejercicio
    o está excitada o angustiada; en cambio, disminuye cuando está dormida
    o en reposo.

    En la mayor parte de los casos las alteraciones de la respiración son
    peligrosas e indican que puede estar en peligro la vida del paciente.

    Una respiración lenta e irregular o rápida y superficial puede estar
    causada por diversos factores: intoxicaciones, paso a los pulmones del
    vómito o de sustancias tales como el queroseno, inconsciencia,
    traumatismo cefálico, accidente cerebrovascular, edema pulmonar (véase
    más adelante), infección pulmonar, asma o diabetes.

    Una respiración ruidosa, con ruidos roncos o de gorgoteo, puede
    indicar que la garganta está obstruida y no deja pasar bastante aire.
    La obstrucción puede estar causada por alimentos o por un cuerpo

    extraño. También puede ocurrir que la garganta esté inflamada a
    consecuencia de una quemadura, con la consiguiente obstrucción
    respiratoria. En los sujetos inconscientes puede producirse la
    obstrucción por interposición de la lengua, así como por vómitos o
    saliva, si no se les pone en posición de recuperación.

    Los gases irritantes, el humo o el polvo pueden causar tos o
    sibilancia. El paciente puede sufrir también escozor o dolor intenso
    en los ojos y la nariz. El queroseno y otros líquidos análogos
    provocan tos y ahogo cuando se tragan. Otras causas de tos y
    sibilancia son las infecciones de los pulmones, el asma y el hábito de
    fumar cigarrillos.

                                                                       
     Productos químicos que pueden perturbar la respiración

     Respiración superficial

          Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
         antihistamínicos, medicamentos atropínicos, barbitúricos,
         diazepam y otras benzodiacepinas, meprobamato, clorpromacina y
         otras fenotiacinas.

          Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.

          Otros productos químicos: monóxido de carbono, etanol.

     Respiración lenta o irregular

          Medicamentos: opiáceos.

          Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.

     Respiración rápida

          Medicamentos: aminofilina, aspirina y otros salicilatos,
         cocaína, cloroquina.

          Plaguicidas: dinoseb, DNOC, plaguicidas organoclorados,
         pentaclorofenol.

          Otros productos químicos: monóxido de carbono (al principio),
         etanol, etilenglicol, metanol, fenol.
                                                                       

    Edema del pulmón

    El edema del pulmón es un proceso en el que los pulmones se llenan de
    líquido, hasta que el paciente se ve en la imposibilidad de respirar.
    Se trata de un estado muy grave que puede poner en peligro la vida del
    paciente. El edema del pulmón presenta los siguientes signos:

    -    respiración rápida (20-40 respiraciones por minuto), a menudo
         ruidosa;
    -    tos con esputo espumoso (al paciente se te viene espuma a la
         boca, con un ruido de gorgoteo en la garganta);
    -    coloración gris o azulada de la piel;
    -    pulso rápido;
    -    sudor;
    -    ansiedad y miedo;
    -    ruidos de crepitación en los pulmones, que pueden oírse con un
         estetoscopio o aplicando la oreja al pecho del paciente;
    -    dificultad para permanecer tendido en posición horizontal.

    Algunas sustancias tóxicas pueden provocar edema del pulmón en pocos
    minutos, mientras que otras tardan varias horas. El paciente se va
    fatigando cada vez más y la respiración se hace muy lenta, hasta que
    cesa.

    Los pulmones pueden llenarse de líquido en ciertas enfermedades como
    las cardiopatías, pero en esos casos el proceso es diferente.

                                                                       
     Productos químicos que pueden causar edema del pulmón

          Medicamentos: aspirina y otros salicilatos, clorpromacina y
         otras fenotiacinas, opiáceos.

          Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados,
         dinoseb, DNOC, paraquat, pentaclorofenol.

          Otros productos químicos: etilenglicol, destilados de petróleo,
         trementina y otros aceites volátiles, gases irritantes.
                                                                       

    Tome el pulso al paciente

    El corazón es una bomba que hace circular la sangre por los vasos
    sanguíneos. Cada vez que esa bomba se contrae los vasos reciben una
    onda de presión.

    Esta onda producida por los latidos cardiacos es el pulso, que puede
    percibirse en los sitios donde hay vasos sanguíneos próximos a la
    superficie del cuerpo comprimiendo suavemente el vaso contra una
    superficie ósea.

    Para tomar el pulso en la muñeca, comprima ligeramente con dos dedos
    de la mano derecha la muñeca del paciente del lado del pulgar (fig.
    38). Percibirá entonces un latido regular: el pulso. Guiándose por un
    reloj que marque los segundos, cuente los latidos durante un minuto
    completo. El número de latidos por minuto es la frecuencia del pulso.

    En los niños y los lactantes, trate de encontrar el pulso en la cara
    interna del brazo, entre el codo y la axila. Ponga el pulgar sobre la
    cara externa del brazo del niño y comprima ligeramente con el índice y
    el dedo medio el surco existente entre los músculos hasta que sienta
    el pulso. A veces es más fácil percibir el latido cardiaco
    directamente en la parte izquierda del tórax.

    El pulso normal es fuerte y regular. En el adulto su frecuencia está
    comprendida entre 60 y 80 latidos por minuto. En los adultos jóvenes
    puede ser más lenta (50-60 latidos por minuto), mientras que en los
    lactantes es más rápida (120 latidos por minuto). La frecuencia del
    pulso se sitúa por debajo de lo normal durante el sueño y por encima
    cuando la persona está excitada o moviéndose; por consiguiente, hay
    que tomar el pulso cuando la persona está en reposo.

    Observe si el pulso es:

    -    rápido o lento;
    -    fuerte o débil, o con algunos latidos más fuertes que otros;
    -    regular, con el mismo intervalo entre cada latido, o irregular,
         de manera que no es posible marcar el ritmo con el pie.

    Si el pulso es muy irregular en la muñeca, cuente los latidos
    cardiacos escuchando el corazón. Para ello, aplique la oreja sobre la
    mamila izquierda del paciente. El número de latidos obtenido puede ser
    más alto en este caso, ya que escuchando el corazón pueden oírse
    latidos que no se perciben en la muñeca por ser demasiado débiles.

    Anote las observaciones.

    Si el pulso está alterado, es posible que el paciente corra peligro.

    Las sustancias tóxicas pueden hacer que el pulso se acelere o se haga
    más lento. Si la intoxicación es muy grave puede resultar afectado el
    corazón, y el pulso se hará irregular o muy lento, pudiendo incluso
    cesar por completo.

                                                                       
     Productos químicos que pueden dar un pulso más lento

          Medicamentos: barbitúricos, digital, digitoxina, digoxina,
         meprobamato, opiáceos, propranolol y otros beta-bloqueantes.

          Plaguicidas: carbamatos e insecticidas organofosforados.
                                                                       

    Un pulso rápido y débil puede ser signo de estado de choque,
    hemorragia, ataque cardiaco, insolación o fiebre.

    Un pulso fuerte y rápido puede ser signo de golpe de calor, accidente
    cerebrovascular o enfermedad cardiaca.

    FIGURE 38

                                                                       
     Productos químicos que pueden dar un pulso rápido

          Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores
         tricíclicos, antihistamínicos, aspirina y otros salicilatos,
         medicamentos atropínicos, efedrina, isocarboxacida y otros
         inhibidores de la monoaminooxidasa, seudoefedrina.

          Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cannabis,
         cocaína.

          Plaguicidas: arsénico, herbicidas de clorofenoxiacetato,
         dinoseb, DNOC, pentaclorofenol.

          Otros productos químicos: monóxido de carbono (al principio).
                                                                       

    Un pulso lento puede ser consecuencia de una temperatura corporal
    baja.

    Tome la temperatura del paciente

    Hay que tomar la temperatura del paciente, incluso aunque no parezca
    tener fiebre. Si el paciente se encuentra muy grave, habrá que tomarle
    la temperatura cada 3 ó 4 horas.

    Si no tiene usted un termómetro, trate de apreciar la temperatura
    colocando el dorso de una mano en la frente del paciente y la otra
    mano en su propia frente. Si el paciente tiene fiebre, su frente
    estará más caliente que la de usted. Si, por el contrario, parece más
    fresca que la de usted es posible que la temperatura corporal del
    paciente sea baja.

    La temperatura puede medirse con el termómetro en la boca, la axila,
    la ingle o el recto. Para medir la temperatura en la boca o en la
    axila no debe utilizarse el mismo termómetro que se emplea para la
    temperatura rectal. Para tomar la temperatura rectal utilice siempre
    un termómetro romo a fin de no lesionar el recto.

    Para tomar la temperatura:

    *    Compruebe que el mercurio que se encuentra dentro del termómetro
         no llega a la señal de 35°C. Si no es así, sacuda el termómetro
         hasta que descienda el nivel de la columna de mercurio.

    *    Si el paciente está despierto, póngale en la boca el bulbo del
         termómetro, dejándolo bajo la lengua durante 2 minutos.

    *    Si el paciente está borracho, agitado, confuso o aparentemente
         expuesto a sufrir un ataque, con riesgo de que muerda el
         termómetro, colóquele éste en la axila y sujétele firmemente el
         brazo contra el tórax durante 5-10 minutos.

    *    Si el paciente está inconsciente, mida la temperatura en el recto
         con un termómetro apropiado; introdúzcalo con cuidado en el recto
         unos 5 cm, y déjelo durante 2 minutos antes de proceder a la
         lectura.

    *    Si el paciente es un niño, tome la temperatura en la axila, la
         ingle o el recto.

    La temperatura normal del cuerpo se sitúa normalmente entre 36 y 37°C.
    La temperatura bucal es de 37,5°C. La temperatura inguinal o axilar es
    0,5°C más baja, mientras que la rectal es 0,5°C más alta.

    Si la temperatura es superior a 37,5°C, el paciente tiene fiebre;
    cuanto más alta sea la temperatura, mayor será la fiebre. Una
    temperatura superior a 39°C es signo de enfermedad grave. La fiebre
    puede estar causada por infecciones o enfermedades, entre ellas el
    paludismo. Sólo algunas sustancias tóxicas producen fiebre.

                                                                       
     Sustancias que pueden producir aumenta de la temperatura corporal con
    piel seca y caliente

          Medicamentos: medicamentos atropínicos, antihistamínicos (con
         más frecuencia en los niños que en los adultos).

          Plantas: plantas que contienen atropina.
                                                                       

                                                                       
     Productos químicos que pueden producir aumento de la temperatura
     corporal con sudación

          Medicamentos: aspirina y otros salicilatos (con más frecuencia
         en los niños que en los adultos), efedrina, colchicina,
         isocarboxacida y otros inhibidores de la monoaminooxidasa,
         seudofedrina.

          Fármacos que son objeto de abuso: anfetaminas, cocaína.

          Plaguicidas: dinoseb, DNOC, pentaclorofenol.

          Otros productos químicos: naftaleno, fenol.
                                                                       

    Un largo periodo de inconsciencia puede dar lugar a un descenso de la
    temperatura corporal, especialmente si el paciente ha permanecido
    echado al aire libre o en un lugar frío.

                                                                       
     Productos químicos que pueden producir descenso de la temperatura
    corporal (menos de 35°C)

          Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
         barbitúricos, clorpromacina y otras fenotiacinas, meprobamato,
         opiáceos.

          Otros productos químicos: monóxido de carbono, etanol.
                                                                       

    Mírele los ojos

    Examine los dos ojos al mismo tiempo. Observe si ambas pupilas tienen
    el mismo tamaño.

    Tape con la mano un ojo por vez para ver si la pupila cambia de tamaño
    cuando varía la luz. Si dispone de algún sistema de iluminación,
    acérquelo a los ojos para ver si las pupilas se contraen.

    La desigualdad pupilar, es decir el hecho de que las pupilas no tengan
    el mismo tamaño, puede deberse a que uno de los ojos ha recibido
    salpicaduras de un producto químico. Si no es ése el caso, la causa
    suele residir en una enfermedad de los ojos o del cerebro.

    Las pupilas dilatadas pueden ser signo de intoxicación, de una
    carencia importante de oxígeno o de una temperatura corporal muy baja.

    Examine el blanco de los ojos. Si presenta un tinte amarillento, es
    muy probable que el paciente tenga ictericia.

                                                                       
     Productos químicos que pueden afectar a los ojos

     Pupilas muy pequeños, «en cabeza de alfiler»

          Medicamentos: opiáceos.

          Plaguicidas: insecticidas organofosforados y carbamatos.

     Pupilas dilatadas

          Medicamentos: amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
         antihistamínicos, medicamentos atropínicos, carbamacepina,
         efedrina, isocarboxacida y otros inhibidores de la
         monoaminooxidasa, quinina.

          Fármacos que son objeto de abuso: anfetamina.

          Otros productos químicos: metanol.
                                                                       

                                                                       
     Visión borrosa

          Medicamentos: medicamentos atropínicos, efedrina,
    seudoefedrina.

          Otros productos químicos: etanol, metanol.

     Pérdida de visión o ceguera completa

          Medicamentos: cloroquina, quinina.

          Otros productos químicos: metanol.
                                                                       

    Otros signos de intoxicación

     Vómitos y diarrea. Casi todas las sustancias tóxicas pueden
    causarlos. Otras causas de vómitos con diarrea son ciertas infecciones
    producidas por bacterias, virus o lombrices, y el paludismo. Otras
    causas de diarreas son las alergias a ciertos alimentos, los efectos
    secundarios de algunos medicamentos (p. ej., antibióticos o laxantes)
    o la ingestión exagerada de fruta verde o de alimentos pesados y
    grasos. Otras causas de vómitos son la apendicitis o las obstrucciones
    del intestino, así como casi todas las afecciones que producen fiebre
    elevada o dolor intenso, especialmente la jaqueca, y las infecciones
    del hígado, de los oídos y del cerebro.

     Heces negras. El color negro puede deberse a la presencia de sangre
    de origen intestinal cuando el intestino ha sufrido la acción de un
    líquido corrosivo. La ingestión de compuestos de hierro en forma de
    tabletas puede teñir las heces de negro o verde oscuro, y el carbón
    activado también les comunica una coloración negra.

     Deshidratación. Los vómitos y la diarrea pueden provocar
    deshidratación. Una persona que vomita o sufre diarrea pierde gran
    cantidad de agua del cuerpo. Si no bebe bastante para reemplazar el
    agua perdida, el cuerpo se deseca. La deshidratación puede producirse
    a cualquier edad, pero es más rápida y más peligrosa en los niños
    pequeños. También pueden sufrirla las personas con quemaduras o los
    sujetos que se encuentran inconscientes y son incapaces de beber.

    La deshidratación presenta los siguientes signos:

    *    El paciente no orina u orina muy poco y la orina es de color
         amarillo oscuro.

    *    El paciente tiene la boca y los labios secos y puede estar muy
         sediento (aunque a veces las personas profundamente deshidratadas
         no padecen sed).

    *    Cuando se pellizca la piel, el pliegue cutáneo tiende a persistir
         durante algunos segundos.

    *    Los niños pueden tener los ojos hundidos.

    La deshidratación intensa puede producir pulso débil y rápido,
    respiración profunda y acelerada, fiebre o convulsiones.

     El paciente no orina. El hecho de que una persona no orine puede
    tener las siguientes causas:

    *    Los riñones no producen orina porque el paciente está
         deshidratado. El sujeto ha perdido mucha agua por vómitos,
         sudación o diarrea, o a consecuencia de una grave quemadura de la
         piel.

    *    Los riñones no producen orina porque están lesionados y no
         funcionan. Esta situación, denominada insuficiencia renal, puede
         estar causada por sustancias tóxicas o enfermedades. Los sujetos
         con una lesión de los riñones pueden presentar vómitos y edema
         del pulmón.

                                                                       
     Productos químicos que pueden causar insuficiencia renal

          Medicamentos: aspirina y otros salicilatos, colchicina,
         medicamentos que contienen hierro, isocarboxacida y otros
         inhibidores de la monoaminooxidasa, quinina, rifampicina.

          Plaguicidas: arsénico, dinoseb, dinitrofenol, DNOC, paraquat,
         pentaclorofenol, clorato sódico, talio.

          Otros productos químicos: ácido bórico, alcanfor, aceite
         alcanforado, tetracloruro de carbono, etilenglicol, metanol,
         naftaleno, fenol, perborato sódico, trementina y otros aceites
         volátiles.
                                                                       

    *    Los riñones producen orina pero la vejiga urinaria no funciona:
         los músculos de la vejiga no se relajan para que salga la orina.
         No hay que confundir estos casos con aquellos en los que el
         paciente no orina a causa de una lesión renal. Cuando la vejiga
         está llena se percibe un abultamiento redondeado en la parte
         inferior del abdomen. Algunos medicamentos impiden el vaciamiento
         de la vejiga. Lo mismo puede suceder cuando el sujeto ha
         permanecido inconsciente largo tiempo.

                                                                       
     Medicamentos que pueden impedir el vaciamiento de la vejiga

         Amitriptilina y otros antidepresores tricíclicos,
         antihistamínicos, medicamentos atropínicos.
                                                                       

     Convulsiones (ataques). Son movimientos espásticos (sacudidas) que
    el paciente no puede controlar. A veces son contracciones localizadas,
    mientras que otras afectan a todo el cuerpo. El paciente puede perder
    repentinamente la conciencia y echar espuma por la boca. Cuanto más
    tiempo dure el ataque más peligro corre la vida del sujeto. En los
    casos graves, el paciente no deja de presentar ataques y tiene
    dificultad para respirar.

    En ciertos tipos de ataques se produce una contracción permanente de
    la mandíbula y luego queda muy rígido todo el cuerpo. La causa puede
    ser el tétanos.

    Las convulsiones pueden estar causadas por intoxicaciones, falta de
    oxígeno (que puede deberse a la exposición a un tóxico o a algún tipo
    de obstrucción respiratoria), epilepsia, meningitis, paludismo o, en
    las personas diabéticas, un nivel bajo de azúcar en la sangre. Los
    alcohólicos y los drogadictos pueden sufrir convulsiones si dejan de
    tomar la sustancia a la que están habituados.

    En los niños pequeños, las convulsiones pueden ser consecuencia de una
    fiebre alta o de una deshidratación intensa.

                                                                       
     Productos químicos que pueden causar convulsiones

          Medicamentos: aminofilina, amitriptilina y otros antidepresores
         tricíclicos, antihistamínicos, aspirina y otros salicilatos,
         medicamentos atropínicos, cloroquina, colchicina, dapsona,
         efedrina, insulina y otros medicamentos antidiabáticos, sales de
         hierro, isocarboxacida y otros inhibidores de la
         monoaminooxidasa, opiáceos, fenotiacinas, propranolol y otros
         beta-bloqueantes, seudoefedrina, quinidina, quinina.

          Fármacos que son objeto de abuso: anfetamina, cocaína.

          Plaguicidas: arsénico, carbamatos e insecticidas
         organofosforados, metaldehído, clorato sódico, estricnina, talio.

          Otros productos químicos: bórax, ácido bórico, alcanfor, aceite
         alcanforado, monóxido de carbono, detergentes catiónicos,
         etilenglicol, metanol, perborato sódico.
                                                                       

     Signos de lesión hepática. El hígado es el órgano donde nuestro
    cuerpo transforma numerosos tóxicos en sustancias menos nocivas. Si la
    cantidad de tóxico rebasa las posibilidades del hígado, el resto no
    transformado puede lesionarlo. Los síntomas y signos de la lesión
    hepática, que no aparecen hasta dos o tres días después de la
    intoxicación, son los siguientes:

    *    A menudo comienzan con náuseas, vómitos y fiebre.

    *    El blanco de los ojos puede presentar un tinte amarillento que
         más tarde aparece también en la piel. A menudo se trata del
         primer signo específico de lesión hepática.

    *    Puede haber dolor en el abdomen.

    *    Si el paciente no se recupera y la lesión del hígado empeora,
         sobreviene el amodorramiento y más tarde la inconsciencia, y la
         persona puede morir a los pocos días.

                                                                       
     Productos químicos que pueden lesionar el hígado

          Medicamentos: medicamentos que contienen hierro, paracetamol,
         rifampicina.

          Plaguicidas: fosfuro de aluminio y fosfuro de cinc,
         pentaclorofenol.

          Otras sustancias: benceno, alcanfor, aceite alcanforado,
         tetracloruro de carbono, fenol, tetracloroetano, tolueno,
         tricloroetano, tricloroetileno, xileno.

         Hongos venenosos.
                                                                       

    Los siguientes signos indican un estado grave

    *    El paciente no respira.

    *    La respiración es silbante o ruidosa incluso después de haber
         limpiado la boca del paciente y de haberle colocado en posición
         de recuperación.

    *    El paciente está inconsciente y no despierta cuando se te
         pellizca la mano.

    *    Las pupilas no cambian de tamaño cuando se las ilumina
         directamente.

    *    El pulso es muy lento (menos de 50 latidos por minuto) o muy
         rápido (más de 110 latidos por minuto), o bien irregular o muy
         débil.

    *    El paciente sufre convulsiones continuas.

    *    La temperatura es superior a 39°C en la boca o el recto, o a 38°C
         en la axila o en la ingle.

    *    El paciente sufre un dolor abdominal intenso.

    *    Hay signos de lesión renal.

    *    Hay signos de insuficiencia hepática.

        Cuadro 7.1. Síndromes tóxicos
                                                                                     
    Sustancia tóxica                              Síntomas y signos
                                                                                     
    Atropina, amitriptilina, antibistamínicos,    piel seca y caliente, fiebre, sed,
    Datura stramonium, Atropo belladonna,         boca seca, pupilas dilatados, pulso
    algunos tipos de hongos                       rápido, dificultad para emitir
                                                  orina, alucinaciones, convulsiones,
                                                  respiración superficial,
                                                  inconsciencia

    insecticidas or anofoslorados y carbamatos,   pupilas contraídas, boca húmeda,
    algunos tipos de hongos                       sudación, ojos húmedos, vómitos,
                                                  pulso lento, diarrea, convulsiones,
                                                  inconsciencia

    Opiáceos                                      pupilas contraídas, respiración
                                                  lento, inconsciencia, temperatura
                                                  baja, pulso lento y débil, vómitos,

    Anfetaminas, cocoína, teofilina               Pupilas dilatados, fiebre. pulso
                                                  rápido, alunaciones, convulsiones,
                                                  ansiedad, sudación, piel enrojecida,
                                                  hiperactividad, confusión

    Barbitúricos, diazepam y medicamentos         inconsciencia, tensión arterial
    análogos, meprobamato                         baja, respiración superficial,
                                                  temperatura baja

    Abstinencia de drogas o fármacos de consumo   diarrea, «carne de gallina» pulso
    habitual (supresión brusca de alcohol,        rápido, ojos llorosos, bostezos,
    barbitúricos, diazepam y medicamentos         calambres, alucinaciones,
    análogos, opiáceos)                           agitación, sacudidas
                                                                                     
    
    Asociaciones de síntomas y signos

    Algunas sustancias tóxicas producen asociaciones de síntomas y signos
    que no pueden obedecer a ninguna otra causa. A estas asociaciones se
    les suele llamar «síndromes tóxicos». En el cuadro 7.1. figura una
    lista de los productos químicos y medicamentos que causan algunos
    síndromes tóxicos relativamente frecuentes.

    CAPITULO 8

    Cómo aclarar lo que ha sucedido

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Identificar la sustancia tóxica cuando sospeche que alguien se ha
         intoxicado.

    2.   Descubrir cómo se ha producido la intoxicación.

    En los casos de intoxicación, es importante averiguar cómo se ha
    producido ésta. Si se conocen la sustancia tóxica y las circunstancias
    del accidente será más fácil para el médico tratar al paciente y
    también será más probable que el tratamiento resulte eficaz. Además,
    podrán tornarse medidas apropiadas para impedir que se repitan tales
    accidentes.

    Para averiguar lo que ha sucedido hay dos caminos. Por un lado, puede
    usted solicitar información a la gente, y, por otro, puede tratar de
    encontrar la sustancia tóxica u otros indicios que le aclaren lo que
    ha sucedido.

    Ahora bien, lo primero que ha de hacer es administrar los primeros
    auxilios, y lo segundo, recabar ayuda médica. Tendrá que trasladar el
    paciente al hospital o al consultorio de un médico local sin pérdida
    de tiempo. Sin embargo, no estará de más que dedique diez minutos a
    hablar con la gente y a tratar de identificar el tóxico, si puede
    hacerlo sin dejar solo al paciente. A veces podrá dedicar más tiempo a
    esta operación, si tiene que esperar la llegada del médico local o de
    una ambulancia. Tal vez le sea posible volver y examinar de nuevo la
    situación después de haber dejado al paciente en manos de un médico.
    Si cuenta con alguna persona que le ayude, mientras que uno se ocupa
    del paciente o de su traslado al hospital el otro puede tratar de
    aclarar lo sucedido.
                                                                       
     Advertencias importante

         Nunca deje solo al paciente mientras habla con la gente o trata
         de encontrar la sustancia tóxica.

         Recabe ayuda médica sin pérdida de tiempo.
                                                                       

    Debe obtener la mayor información posible sobre:

    -    cómo se produjo la intoxicación. ¿Ingirió o inhaló el paciente la
         sustancia tóxica, la recibió por inyección o por contacto con la
         piel o los ojos, o fue mordido o picado?

    -    dónde se produjo la intoxicación;
    -    de qué sustancia se trata;
    -    cuánto tiempo ha transcurrido desde el accidente. ¿Sólo unos
         minutos o varias horas o incluso días?
    -    cuánto duró la exposición. Por ejemplo, si la intoxicación se
         produjo por vía respiratoria, ¿cuánto tiempo estuvo el paciente
         respirando el tóxico? Si se produjo por salpicadura de la piel o
         de la ropa, ¿cuánto tiempo tardó el paciente en lavarse o en
         desnudarse?
    -    cuántas personas han sufrido la intoxicación.

    A veces es posible obtener datos de interés hablando con la gente, o
    encontrar algún indicio de cómo se produjo el accidente o de cuál fue
    la sustancia tóxica.

    Al mismo tiempo que reúne información, le conviene anotar lo que vaya
    averiguando a fin de poder recordar más tarde todos los detalles.

    Infórmese hablando con la gente

    El paciente

    En algunos casos el paciente es la persona más adecuada para contarle
    a usted lo que ha pasado. Mientras lo examina puede obtener algunos
    datos hablando con él; sin embargo, si se trata de un niño pequeño o
    de una persona obnubilada quizá no obtenga gran cosa, y por supuesto
    un sujeto inconsciente no le va a decir nada. Evidentemente, las
    personas que han tratado de envenenarse no siempre dicen la verdad.

    Otras personas

    También puede obtener información suplementaria de otras personas.
    Compare entonces lo que cuentan con lo que le ha dicho el paciente.

    Si el paciente es un niño:

    *    Hable con la persona que cuidaba al niño o estaba jugando con él.
         Es posible que alguien haya visto al niño bebiendo de una botella
         que contenga algún producto químico, abriendo un frasco de algún
         medicamento o comiendo hojas de alguna planta. Pregunte si el
         niño se quedó solo en algún momento, aunque sólo haya sido por
         pocos minutos, y averigüe dónde.

    Si el accidente se ha producido durante el trabajo:

    *    Hable con los compañeros de trabajo del paciente. Es posible que
         sepan lo que ha sucedido y estén al tanto de las sustancias que
         aquél estaba utilizando.

    *    Hable con el superior o con la enfermera. Es posible que sepan si
         se han producido ya accidentes de ese tipo y qué productos
         químicos se utilizan o guardan en el lugar de trabajo.

    Si piensa que el paciente ha podido envenenarse deliberadamente:

    *    Si el paciente no puede o no quiere decirle lo que ha sucedido,
         pregunte a sus amigos o familiares si tenía problemas o se
         encontraba deprimido.

    Si nadie sabe qué ha sucedido:

    *    Trate de averiguar si el paciente ha podido estar expuesto a
         algún producto químico o medicamento en su casa o en el trabajo.
         Pregunte a los que le rodean lo siguiente:

         -    ¿Ha estado tomando el paciente medicamentos o remedios
              caseros? ¿Alguna otra persona de la familia toma
              medicamentos? ¿Qué medicamentos, plaguicidas o productos de
              limpieza se guardan en la casa? ¿Dónde se guardan? ¿Se
              guardan con llave? Si el paciente es un niño, averigüe si
              podría alcanzarlos.
         -    ¿Ha estado el paciente en algún sitio donde existan
              serpientes u otros animales venenosos?
         -    ¿Ha comido el paciente plantas, hongos o peces que pudieran
              ser venenosos? Hable con los familiares, compañeros de
              trabajo o amigos que puedan haber comido en compañía del
              paciente los dos días precedentes, y pregúnteles qué comió
              éste. ¿Ha caído enfermo alguno de los que compartieron esas
              mismas comidas?
         -    ¿Es posible que el paciente haya comido algún alimento
              contaminado con una sustancia venenosa? ¿Se han guardado los
              alimentos cerca de algún producto químico tóxico (p. ej.,
              plaguicidas) en la tienda, en el hogar o durante el
              transporte de una a otro?
         -    ¿Utiliza el paciente productos químicos, productos de
              limpieza o plaguicidas en el hogar o en el trabajo? ¿Dónde
              se guardan esos productos químicos? ¿Se guardan con llave o
              están al alcance de todo el mundo?
         -    ¿Ha utilizado el paciente algún producto químico
              recientemente, ya sea en el hogar o en el trabajo? ¿Durante
              cuánto tiempo? ¿Ha utilizado el paciente los mismos
              productos químicos con anterioridad y del mismo modo?
              ¿Llevaba el paciente ropa de protección, en caso de que
              fuera necesaria?
         -    ¿Ha estado utilizando alguien algún producto químico en las
              cercanías del paciente? ¿Durante cuánto tiempo?

    Busque la sustancia tóxica u otros indicios de lo que ha sucedido

    Puede ocurrir que nadie pueda decirle lo que ha sucedido, y que la
    única manera de averiguarlo sea buscar el tóxico en cuestión o
    cualquier otro indicio que permita reconstruir lo ocurrido.

    Incluso si alguien le ha podido decir lo que ha sucedido, puede ser
    necesario igualmente buscar el tóxico. Si se trata de un medicamento,
    un plaguicida, un producto de limpieza o un producto químico
    industrial, debe usted examinar el recipiente a fin de verificar cuál
    es el nombre exacto que figura en la etiqueta y ver si hay alguna
    información sobre los componentes químicos del producto. No se fíe de
    los nombres que le dé la gente, ya que no es raro que haya leído mal
    la etiqueta o se equivoque con los nombres químicos.

    Cuando busque la sustancia tóxica lleve consigo un lápiz y un cuaderno
    de notas, pues puede ocurrir que no pueda transportar lo que encuentre
    (p. ej., un gran bidón de algún plaguicida). Copie cuidadosamente la
    información que figure en la etiqueta. Anote el nombre del producto,
    los nombres de sus componentes, el nombre y las señas del fabricante y
    cualquier recomendación sobre lo que debe hacerse en caso de
    intoxicación. Trate de copiar cualquier símbolo o indicación gráfica
    que figure en la etiqueta, y consigne cualquier cifra que aparezca en
    ella. Esta información puede ayudar al centro de toxicología a
    identificar el producto.

    Si el paciente ha sido atacado por un animal que luego se haya
    capturado o matado, pida que le dejen verlo. Es importante
    identificarlo con exactitud. Las serpientes y las arañas se pueden
    identificar por su color y sus marcas. Introdúzcalas en un recipiente
    seguro a fin de que no causen daño a nadie.

    Si el paciente ha comido una planta o un hongo silvestre, pida que le
    enseñen una muestra a fin de poder identificarlo. Si es necesario,
    pregunte dónde se encontró y encomiende a una persona responsable que
    obtenga cierta cantidad.

    Qué hay que buscar y dónde

    Examine el lugar donde se encontró al paciente. Pida a los miembros de
    la familia de éste que le ayuden a buscar en el domicilio. Pregunte al
    empleador del paciente si puede usted buscar en el lugar de trabajo.

    Trate de encontrar

    -    frascos, paquetes, cajas u otros recipientes que pudieran haber
         contenido tabletas, medicamentos, productos químicos de uso
         doméstico o plaguicidas. Lea las etiquetas de todos los
         recipientes que encuentre;
    -    botellas de bebidas que se hayan rellenado con plaguicidas o
         queroseno y que pudieran confundirse con una bebida espumosa o
         alcohólica;
    -    viejos recipientes de plaguicidas que se estén utilizando para
         guardar alimentos o como juguetes;
    -    mecheros o calentadores de combustible líquido que no funcionen
         bien (en general, puede deducirse que no funcionan bien si
         presentan manchas oscuras de hollín junto al paso del aire o al
         tubo de salida);

    -    serpientes, insectos o plantas venenosos; collares o rosarios
         fabricados con semillas.

    Si el paciente es un niño:

    *    Explore en el interior de todos los armarios, inclusive los más
         altos, ya que el niño puede haberse subido a una silla o mesa.

    *    Examine el cubo de la basura en busca de recipientes que pudieran
         no estar totalmente vacíos o de pilas eléctricas de pequeño
         tamaño.

    *    Busque salpicaduras de productos químicos en el suelo o en la
         ropa del niño. Busque manchas o indicios de humedad. Cuando los
         niños pequeños tratan de beber el contenido de una botella suelen
         derramar algo de líquido.

    *    Busque tabletas en el suelo y manchas o trozos de tabletas en la
         boca del niño. Examine los medicamentos que toma el niño para ver
         si algún recipiente está abierto.

    *    Busque productos domésticos o plaguicidas en botellas abiertas,
         jarras, tazas o cubos (p. ej., líquido para limpiar pinceles en
         una jarra o taza, detergente para la ropa u otro producto de
         limpieza vertido en un cubo de agua, o productos matarratas en un
         plato colocado sin tapadera en el suelo).

    Si el paciente es un adulto:

    *    Busque el veneno en la ropa o la piel del paciente, y busque
         dentro de su boca o en el vómito trozos de tabletas, plantas o
         alimentos.

    *    Examine los bolsillos del paciente. Examine la habitación donde
         se encontró al paciente y explore los cubos de la basura.

    *    Busque tabletas, medicamentos, plaguicidas o productos químicos
         domésticos. Vea si encuentra una jeringa, lo que podría indicar
         que el paciente es toxicómano y se ha inyectado alguna droga.
         Busque alguna nota que indique que se trata de un suicidio.

    No olvide que algunas personas tratan de hacer desaparecer cualquier
    indicio del tóxico que han tomado, y no le dirán la verdad cuando les
    pregunte lo que tomaron.

    Qué hacer a continuación

    Cuando telefonee al hospital o al centro de toxicología, tenga consigo
    los productos químicos, medicamentos, plantas o animales (o las notas
    que usted mismo haya tomado al respecto) a fin de poder dar una
    descripción precisa de ese material y leer las etiquetas
    correspondientes. Exponga lo sucedido y el estado del paciente.

    Cuando se proceda a trasladar el paciente al hospital, cerciórese de
    que va acompañado de los productos químicos, medicamentos, plantas o
    animales que usted haya identificado (si es posible remitirlos), así
    como de las notas que usted haya tomado.

    CAPITULO 9

    Cómo atender fuera del hospital a un intoxicado

    Objetivos

    Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted
    capacitado para:

    1.   Decidir qué medidas hay que tomar cuando alguien ha ingerido una
         sustancia tóxica.

    2.   Decidir si a un paciente que ha ingerido una sustancia tóxica se
         le puede, sin riesgos:

         -    administrar agua,
         -    provocar el vómito,
         -    administrar carbón activado.

         Explicar cuándo es peligroso administrar algo a un paciente por
         vía oral o forzarle a vomitar.

    3.   Decidir cuándo conviene y no es peligroso administrar un laxante
         a un presunto intoxicado.

    4.   Atender al paciente hasta su ingreso en el hospital y adoptar
         medidas apropiadas si:

         -    sufre una diarrea profusa,
         -    vomita durante largo tiempo,
         -    no orina,
         -    está inconsciente,
         -    tiene una temperatura bajo,
         -    tiene fiebre,
         -    tiene una lesión hepática,
         -    tiene edema del pulmón.

    En este capítulo se indica lo que una persona sin formación médica
    debe hacer ante un caso de intoxicación, si no puede recurrir a un
    médico.

    Si se puede trasladar al paciente a un hospital o a un consultorio
    médico local en menos de dos horas, más vale proceder así sin dilación
    que perder el tiempo en aplicar cualquiera de las medidas que aquí se
    describen, con la única excepción quizá de hacer beber al paciente
    cierta cantidad de agua.

    Las medidas aquí descritas no constituyen primeros auxilios. Lo ideal
    sería practicarlas bajo la supervisión directa de un médico. Usted
    sólo debe aplicarlas cuando sea imposible trasladar al paciente a un
    hospital o a un consultorio médico local en menos de dos horas.

    Si es posible, llame por teléfono a un médico o al centro de
    toxicología antes de hacer nada. A veces estas medidas pueden ser
    peligrosas y es difícil saber si serán o no beneficiosas para el
    enfermo.

    Anote todo lo que usted haga y cualquier modificación del estado del
    paciente, haciendo constar la hora y la fecha. Esas notas las deberá
    entregar al médico que se haga cargo del paciente.

    Qué hacer en caso de ingestión de una sustancia tóxica

    No dé nada al paciente por vía oral si:

    -    está inconsciente, amodorrado o con convulsiones, Una persona
         amodorrada o con convulsiones puede ahogarse si se le da algo por
         la boca,
    -    no puede tragar. No lo fuerce a que beba. Si ha ingerido una
         sustancia corrosiva y tiene quemaduras dentro de la boca, no
         podrá tragar. En este caso, el agua no aliviará las quemaduras y
         puede empeorar las lesiones.

    Si el paciente está despierto, pídale que se enjuague varias veces la
    boca con agua fría y que la escupa luego. Si el paciente quiere beber,
    déle pequeños buches de agua.

    No pretenda que el paciente beba de golpe gran cantidad de líquido, ya
    que podría vomitar y esto puede ser peligroso.

    Cuando quiera hacer vomitar al enfermo o administrarle carbón activado
    (vea más adelante), no le dé antes gran cantidad de agua. Esto puede
    hacer que el veneno salga más rápidamente del estómago y que cualquier
    medida adoptada para impedir que el producto químico llegue a la
    sangre sea menos eficaz y la intoxicación se agrave.

    Cuando haya logrado hacer vomitar al enfermo o le haya administrado
    carbón activado o un laxante, incítele a beber la mayor cantidad
    posible de líquido a fin de evitar la deshidratación. Adminístrele con
    frecuencia pequeñas cantidades de líquido durante todo el día. No le
    dé alcohol ni café.

    Cómo impedir que la sustancia ingerida pase a la sangre

    Los tóxicos ingeridos pasan al estómago y al intestino y, finalmente,
    a través de la pared intestinal, a la sangre. Una sustancia tóxica no
    ejerce ningún efecto general hasta que ingresa en la sangre. Si usted
    puede impedir que una parte o la totalidad pase a la sangre, quizá
    logre evitar que se produzca una intoxicación grave.

    Hay tres modos de evitar que el tóxico llegue a la sangre después de
    haber sido ingerido:

    -    hacer que el paciente lo vomite;
    -    administrarle carbón activado para que éste retenga el tóxico por
         adsorción e impida que atraviese la pared intestinal;
    -    administrarle laxantes para hacer que el tóxico transite con más
         rapidez por el intestino.

    Como a veces puede ser peligroso hacer cualquiera de estas cosas, lo
    mejor suele ser esperar, si es posible, a que el paciente ingrese en
    el hospital.

    Ahora bien, si se considera conveniente y seguro tomar alguna de las
    medidas mencionadas, habrá que hacerlo lo antes posible, ya que cuanto
    más tiempo permanezca el producto químico en el intestino, más
    cantidad pasará a la sangre y más grave será la intoxicación.

    Así pues, si el traslado al hospital o a un centro médico supone
    varias horas de viaje, tendrá usted que decidir si alguno de estos
    tratamientos puede ser útil y aplicarlo de immediato. Así pues, es
    sumamente importante saber bien cuándo deben y cuándo no deben
    aplicarse esas medidas.

    En cada caso, antes de decidir lo que va a hacer, tendrá que obtener
    la mayor información posible sobre el tóxico y sobre lo que ha
    sucedido, entrar en contacto telefónico (si es posible) con un centro
    de toxicología, un hospital o un médico, y solicitar el oportuno
    asesoramiento.

    Vómito provocado

    Si logra hacer vomitar al paciente cuando el tóxico se encuentra
    todavía en el estómago, es posible que parte de aquél salga con el
    vómito, evitándose así que la intoxicación adquiera un carácter grave.

    No se debe provocar el vómito si:

    -    es improbable que la sustancia provoque una intoxicación;
    -    el vómito puede ser de por sí peligroso (véase más adelante);
    -    han pasado más de cuatro horas desde que el paciente absorbió el
         tóxico. Las sustancias tóxicas sólo permanecen en el estómago
         poco tiempo después de su ingestión y en la mayor parte de los
         casos no queda ningún resto al cabo de cuatro horas, por lo que
         el vómito no servirá para nada;
    -    no se sabe qué sustancia ha ingerido el paciente o qué efecto
         puede tener.

    Es peligroso provocar el vómito cuando:

    *    El paciente está inconsciente o muy adormilado. Una persona
         inconsciente no puede tragar ni toser. Si llegan líquidos o
         vómitos a la tráquea, el paciente no podrá expulsarlos tosiendo y
         podrán obstruirla o pasar a los pulmones.

    *    El paciente ha tragado un producto químico que suele producir
         quemaduras. El vómito podría quemarle la garganta y los pulmones.

    *    El paciente ha ingerido un destilado de petróleo (queroseno,
         gasolina, esencia de petróleo) o una preparación que contiene
         productos de ese tipo (p. ej., ciertos plaguicidas y agentes de
         limpieza). El destilado de petróleo puede pasar a los pulmones
         cuando el vómito alcanza la laringe, provocando quizá un edema
         pulmonar. (Un sujeto puede ingerir un destilado de petróleo junto
         con alguna otra sustancia que quizá sea aún más peligrosa.
         Algunos plaguicidas líquidos, por ejemplo, se disuelven en un
         destilado de petróleo; en tales casos, el médico le dirá que
         provoque el vómito, ya que el efecto de la otra sustancia tóxica
         puede ser todavía más peligroso que el edema pulmonar.)

    *    El paciente ha ingerido una sustancia que puede causar
         convulsiones. El acto del vómito puede desencadenar una
         convulsión. Si el vómito se produce durante el ataque convulsivo,
         puede ahogar al paciente al pasar a la tráquea y obstruirla.

    *    El paciente ha ingerido una sustancia que puede causar
         amodorramiento o inconsciencia. El paciente puede amodorrarse o
         quedar inconsciente antes de vomitar y ahogarse con el vómito.

    Si sabe usted lo que ha ingerido el paciente, infórmese sobre los
    posibles efectos por dos procedimientos:

    -    leyendo la segunda parte de este manual;
    -    dirigiéndose a un centro de toxicología o a un hospital local.

    A veces es difícil decidir si conviene o no provocar el vómito del
    paciente. Si no está seguro de su inocuidad, absténgase de utilizar
    ese procedimiento.

    Cómo provocar el vómito

    Provoque el vómito cosquilleando la parte posterior de la garganta del
    paciente o administrándole jarabe de ipecacuana.

    No le dé agua salada para hacerle vomitar. El exceso de sal puede ser
    tóxico. Algunos pacientes han muerto por intoxicación salina tras
    habérsele administrado agua salada con objeto de provocar el vómito.

    Cosquilleo en la garganta

    Coloque al paciente boca abajo o sentado e inclinado hacia delante,
    con la cabeza más baja que el pecho, para impedir que el vómito pase a
    los pulmones. A los niños colóquelos boca abajo sobre sus rodillas.

    Diga al paciente que se toque la parte posterior de la garganta con
    los dedos. Si no puede hacerlo, hágalo usted con cuidado utilizando un
    dedo o algún objeto romo, por ejemplo un cuchara. Proceda con cautela
    para no lesionar la garganta. Con dos dedos de la otra mano comprima
    las mejillas del paciente entre los dientes a fin de que no pueda
    morderle el dedo.

    Administración de jarabe de ipecacuana

    Administre al paciente jarabe de ipecacuana o un compuesto emético de
    ipecacuana para niños. No utilice extracto líquido de ipecacuana.

     Dosis:    Adultos: 30 ml (6 cucharaditas, utilizando una cucharilla de
              5 ml).

              Niños de 6 meses a 12 años: 10 ml (2 cucharaditas).

              Niños menores de 6 meses: no les dé jarabe de ipecacuana.

    Hágale tomar después un vaso de agua. El paciente debería vomitar a
    los 15-20 minutos de haber recibido la dosis. Si no vomita al cabo de
    30 minutos, adminístrele una segunda dosis de jarabe de ipecacuana.
    No administre más de dos dosis.

    Cuando el paciente empiece a tener arcadas y vomite, póngale boca
    abajo (o sentado con la cabeza más baja que el pecho) a fin de impedir
    que el vómito pase a los pulmones. A los niños manténgalos sobre sus
    rodillas, boca abajo.

    El jarabe de ipecacuana permite eliminar una mayor cantidad del tóxico
    que el cosquilleo de la garganta, pues el vómito que provoca es más
    profundo. Sin embargo, puede dar lugar a algunos problemas:

    *    El paciente puede vomitar durante largo tiempo y quedar
         deshidratado.

    *    El vómito puede retrasarse hasta una hora después de la
         administración de la dosis, Si entretanto el paciente queda
         inconsciente o si sufre un ataque convulsivo, existe el riesgo de
         que se ahogue con el vómito.

    Cuando el paciente haya vomitado

    Examine el vómito. Quizá observe la presencia de pequeños fragmentos
    de tabletas, hojas o bayas, que pudieran haber provocado la
    intoxicación. Tome nota del color y del olor del vómito.

    Guarde parte del vómito en un pequeño recipiente con tapadera y
    llévelo al hospital para que el médico pueda examinarlo. En el
    hospital quizá sea posible analizar el vómito para descubrir qué
    sustancia ha ingerido el paciente.

    Administración de carbón activado

    El carbón activado es un fino polvo negro al que se adhieren por
    adsorción casi todas las sustancias tóxicas, que acaban siendo
    expulsadas con las heces junto con el carbón. Su administración puede
    evitar que el paciente empeore y sufra una intoxicación grave.

    Teniendo en cuenta que 10 g de carbón activado adsorben 1 g de
    producto químico, conviene utilizarlo sobre todo cuando unos pocos
    gramos del veneno bastan para producir efectos graves. El carbón
    activado resulta especialmente eficaz cuando se administra en las
    cuatro horas siguientes a la ingestión del tóxico, es decir cuando la
    mayor parte de éste se encuentra aún en el estómago. Cabe
    administrarlo después de haber provocado el vómito, pero no antes de
    que éste haya cesado.

    No administre carbón activado:

    *    Si el paciente está inconsciente, amodorrado o presenta
         convulsiones. Un sujeto amodorrado o con convulsiones puede
         ahogarse si se le da algo por vía oral.

    *    Al mismo tiempo (o inmediatamente antes) que una dosis de jarabe
         de ipecacuana o de algún antídoto de administración oral. El
         carbón activado adsorbe la ipecacuana y algunos antídotos e
         impide que surtan efecto.

    *    En las intoxicaciones causadas por ácidos, álcalis, ácido bórico,
         etanol, medicamentos que contienen hierro (p. ej., sulfato
         ferroso), litio, metanol o destilados de petróleo.

    Cómo administrar el carbón activado

    Utilice solamente el carbón activado que le suministre un farmacéutico
    o un médico. El carbón preparado por usted mismo quemando pan o madera
    no tiene las mismas propiedades y no resultará eficaz.

     Dosis: Mezcle 5-10 g de carbón activado con 100-200 ml de agua.
    Revuelva el carbón activado en el agua hasta obtener una «sopa»
    espesa. Cerciórese de que se ha humedecido todo el polvo.

         Adultos: Administre una dosis de 10 g cada 20 minutos basta un
         máximo de 50 g.

         Niños: Administre una dosis de 5 g cada 20 minutos hasta un
         máximo de 15 g o de 1 g/kg de peso corporal (según cuál sea el
         valor más bajo).

    Hay personas que vomitan después de ingerir el carbón. En tales casos,
    absténgase de administrar más. Advierta al paciente (o a los padres
    del paciente, si se trata de un niño) que el carbón tiñe las heces de
    negro.

    En el caso de algunas sustancias tóxicas, la administración de dosis
    repetidas de carbón activado durante muchas horas permite eliminar una
    mayor cantidad de la sustancia que una dosis única. Si el tóxico tiene
    una absorción lenta en el intestino, puede eliminarse lo que quede en
    el tubo intestinal administrando varias dosis como complemento de la
    primera. En las intoxicaciones por aspirina, carbamacepina,
    fenobarbital o teofilina pueden administrarse dosis repetidas de
    carbón activado.

     Dosis:    Adultos: 50 g cada 4 horas durante 2 ó 3 días como máximo.

              Niños: 15 g o 1 g/kg de peso corporal (según cuál sea el
              valor más bajo) cada 4 horas durante 2 o 3 días como máximo.

    El carbón activado puede producir un ligero estreñimiento. Si se
    administra en dosis repetidas, conviene asociar la primera a una dosis
    de laxante.

    Administración de un laxante

    Los laxantes suelen utilizarse para tratar el estreñimiento, pero
    también pueden ser útiles en los casos de ingestión de una sustancia
    tóxica, para hacer que recorra el intestino y salga del cuerpo con más
    rapidez. La administración de un laxante puede ser beneficiosa hasta
    24 horas después de la ingestión del tóxico.

    No administre un laxante si:

    *    El paciente está inconsciente, amodorrado o con convulsiones. Una
         persona amodorrada o con convulsiones puede ahogarse si intenta
         tragar algo.

    *    El paciente ha ingerido una sustancia corrosiva y presenta
         quemaduras dentro de la boca. La administración de un laxante
         puede lesionar aún más el intestino.

    *    El paciente presenta signos de deshidratación. La diarrea hace
         que el cuerpo pierda más agua y agrava el problema.

    *    El paciente no orina. Es posible que los riñones no funcionen
         normalmente, y el empleo de laxantes puede ser peligroso en caso
         de lesión renal.

    Hay muchos medicamentos que pueden administrarse como laxantes para
    tratar el estreñimiento. Los únicos laxantes que deben utilizarse en
    caso de ingestión de una sustancia tóxica son el sulfato de magnesio
    (sal de Epsom o sal de la Higuera), el sulfato sódico y el citrato de
    magnesio. El más eficaz de todos es el sulfato de magnesio, que además
    es fácil de obtener.

     Dosis:    Administre solamente una dosis. Disuelva en un vaso de agua
              la siguiente cantidad de sulfato de magnesio:

              Adultos: 20-30 g.

              Niños mayores de 2 años: 250 mg/kg de peso corporal.

              Niños menores de 2 años: no se les debe administrar sulfato
              de magnesio.

    Cómo atender a un intoxicado en estado muy grave

    Mantenga al paciente en reposo en un sitio tranquilo y cómodo, bien
    iluminado y ventilado. Vigílelo a fin de advertir cualquier cambio que
    pueda indicar una mejoría o un empeoramiento. Anote cuatro veces al
    día la temperatura, el pulso y el número de respiraciones por minuto.

    Si el paciente está despierto y es capaz de beber, incítele a que beba
    gran cantidad de líquido. Adminístrele líquidos simples (p. ej., agua,
    sopa, gachas de maíz o agua de arroz). No le dé alcohol ni café.
    Procure que beba frecuentemente pequeñas cantidades, durante todo el
    día. Un adulto necesita beber a diario dos litros o más.

    Vigile la posible aparición de signos de deshidratación. Anote la
    cantidad de líquido bebido y el número de veces que el paciente orina
    o mueve el vientre. Conserve esta información para facilitársela al
    médico.

    Si el paciente está deshidratado a causa de vómitos, diarrea o
    quemaduras cutáneas, tendrá que administrarle más líquidos.

    No le dé nada por vía oral si

    -    no puede tragar,
    -    está inconsciente, amodorrado o sufre convulsiones.

    Qué hacer si el paciente presenta una diarrea alarmante

    La diarrea puede ser útil para eliminar el tóxico del cuerpo pero si
    es muy profusa o dura mucho tiempo el paciente puede perder demasiada
    agua y quedar deshidratado. Este problema se plantea más a menudo
    cuando la gente come alimentos contaminados con microorganismos que en
    las intoxicaciones por productos químicos o medicamentos. Aunque
    muchas sustancias tóxicas causan diarrea, ésta no suele ser tan
    duradera que provoque una deshidratación.

    La deshidratación afecta a personas de todas las edades, pero se
    desarrolla con más rapidez y es más peligrosa en los niños pequeños.
    Un niño con diarrea pierde con gran celeridad grandes cantidades de
    agua y puede morir en pocas horas.

    Si la diarrea dura mucho tiempo, hay que preocuparse de que el
    paciente reciba una alimentación suficiente. Es muy importante

    prevenir la deshidratación y la malnutrición administrando abundantes
    bebidas y alimentos adecuados.

    La diarrea puede ser muy peligrosa si:

    -    un niño pequeño con diarrea profusa no mejora en 24 horas o si un
         adulto bien nutrido no mejora en 36 horas;
    -    el paciente se encuentra deshidratado y empeora;
    -    el paciente estaba muy enfermo, débil o desnutrido antes de
         sufrir la diarrea, o se trata de un paciente muy joven o muy
         viejo.

    En los casos de diarrea no hay que administrar medicamentos,
    especialmente si el paciente es un niño pequeño.

    Cómo prevenir la deshidratación

    En los casos de diarrea, la pérdida de agua no plantea ningún problema
    si desde el principio se administra al paciente abundante líquido. Los
    pacientes con diarrea acuosa deben beber grandes cantidades de líquido
    desde el momento en que se inicia la diarrea a fin de reemplazar el
    agua y las sales que pierde el cuerpo.

    Administre al enfermo líquidos simples, tales como agua, sopa, gachas
    de maíz, agua de arroz o cualquier líquido disponible que el paciente
    acepte. Administre una o dos tazas de líquido (200 ml) después de cada
    deposición. Incluso si el paciente no quiere beber, insístale
    amablemente (a menos que sea incapaz de tragar).

    No deje de dar alimentos al paciente. Si está usted dándole grandes
    cantidades de líquido para combatir la diarrea, aliméntelo también, a
    menos que vomite (los lactantes deben ser alimentados al pecho
    constantemente). A los lactantes y niños pequeños, así como a las
    personas delgadas, débiles o malnutridas, hay que darles alimentos tan
    pronto como los admitan. Los niños mayores o los adultos en buen
    estado de nutrición deberán empezar a tomar alimentos al cabo de 24
    horas.

    Cómo tratar la deshidratación

    Si el paciente está ya deshidratado, no bastará con administrarle
    líquidos simples. Habrá además que reemplazarle el azúcar y las sales
    (sodio, potasio y bicarbonato) que haya perdido. Si dispone de sales
    de rehidratación oral (SRO), diluya en agua el contenido de un sobre y
    déselo a beber al paciente.

    Preparación de una solución a base de sales de rehidratación oral:

    *    Lávese las manos. Introduzca en un recipiente limpio un litro (o
         la cantidad indicada en el sobre) de agua potable. Utilice si es
         posible agua hervida, pero trate de no perder tiempo. Vierta todo
         el contenido del paquete en el agua y mezcle bien el polvo hasta
         que quede completamente disuelto. Administre inmediatamente parte

         de esta solución al paciente. Déle como mínimo 2 litros en las
         primeras 4 horas, si es adulto; si es un niño, adminístrele 75 ml
         por kg de peso corporal. El paciente debe seguir bebiendo con
         frecuencia la mezcla hasta que cese la diarrea. Prepare cada día
         la solución en un recipiente limpio y manténgalo tapado.

    Si no dispone de sales de rehidratación oral en sobres, podrá preparar
    la solución añadiendo a una taza o un vaso de agua dos cucharaditas de
    azúcar y un pellizco de sal. Como esta solución no contiene potasio,
    administre si es posible zumo de naranja, agua de coco o una pequeña
    banana madura previamente aplastada, ya que todos estos frutos
    contienen dicho elemento,

    Qué hacer si el paciente vomita durante largo tiempo

    Un paciente que vomita durante largo tiempo puede perder mucha agua y
    quedar deshidratado.

    Adminístrele agua o cualquier otro líquido que esté dispuesto a beber.
    Haga que beba pequeñas cantidades cada 5-10 minutos durante 36 horas,
    o hasta que cesen los vómitos.

    Siga haciéndole beber incluso si vomita. Hágale beber un poco cada
    vez, pero con mucha frecuencia (no vomitará todo lo que beba), de
    manera que ingiera varios buches o tragos a intervalos de pocos
    minutos.

    No le dé alimentos si está vomitando mucho.

                                                                       
     Información para los médicos

         Si los vómitos no cesan, quizá haya que administrar al paciente
         medicamentos tales como prometacina, difenhidramina o
         metoclopramida por inyección.
                                                                       

    Qué hacer sí el paciente no orina

    Acueste al paciente boca arriba con la cabeza en extensión forzada a
    fin de mantener expedita la tráquea y pálpele el vientre. Si la vejiga
    está llena, al palpar percibirá una masa redondeada en la parte
    inferior del abdomen.

    Cuando la vejiga está vacía

    Si el paciente no orina y tiene la vejiga vacía, cabe pensar que:

    -    está deshidratado; o que
    -    la intoxicación afecta a los riñones y éstos han dejado de
         funcionar.

    Busque otros signos de deshidratación. Si el paciente está
    deshidratado, adminístrele líquidos ateniéndose a las instrucciones
    precedentes.

    Para comprobar si los riñones funcionan:

    *    Administre al paciente líquidos tales como agua, té, sopa, zumos
         de frutas o cualquier otra bebida no alcohólica. (No le
         administro nada por vía oral si está inconsciente o no puede
         tragar.) Hágale beber pequeñas cantidades cada cinco minutos y
         anote cuánto bebe. Siga dándole de beber a menudo en pequeñas
         cantidades; incluso aunque vomite, no todo lo que beba saldrá con
         el vómito.

    *    Mida la cantidad de orina eliminada durante seis horas.

         -    Si pasa de 500 ml, los riñones funcionan. Siga haciéndole
              beber día y noche una pequeña cantidad cada cinco minutos
              hasta que empiece a orinar normalmente. Un sujeto corpulento
              necesita tres o más litros diarios. Un niño pequeño necesita
              por lo menos un litro al día.
         -    Si la cantidad de orina no llega a 500 ml, los riñones no
              funcionan y puede ser peligroso seguir administrando al
              paciente grandes cantidades de líquido. En este caso,
              durante las seis horas siguientes déle a beber una cantidad
              de líquido igual a la de orina emitida en las seis horas
              precedentes, añadiendo 200 ml. Dele otros 200 ml si el
              paciente suda mucho (es decir, 400 ml además del volumen de
              orina emitido). Siga midiendo la cantidad de orina emitida.
              Mídala de nuevo al cabo de seis horas, y durante las seis
              horas siguientes dé a beber al paciente tina cantidad igual
              al volumen de orina emitido en las últimas seis horas,
              añadiendo 200 ml. Siga haciendo lo mismo hasta que el
              paciente ingrese en el hospital.

    Cuando la vejiga está llena

    Si la vejiga está llena, usted percibirá la presencia de una masa
    redondeada en la parte inferior del abdomen. Si está llena pero el
    paciente no orina, cabe deducir que los riñones funcionan pero no así
    la vejiga, por lo que la orina no puede salir. En este caso, el
    paciente no debe beber. Si está despierto, debe darse un baño de
    asiento con agua caliente y tratar de relajarse para poder orinar. No
    es necesario medir la cantidad de orina emitida.

    Qué hacer si el paciente está inconsciente

    Mantenga al paciente en posición de recuperación. No le deje solo bajo
    ningún concepto, ya que podría ponerse boca arriba, con riesgo de
    obstrucción de la tráquea por la lengua o los vómitos.

    Vigile el grado de consciencia, la respiración y el pulso  cada diez
    minutos hasta que aparezcan signos de restablecimiento, y cada media
    hora a partir de entonces. Si el paciente deja de respirar, aplíquele
    la respiración de boca a boca o de boca a nariz, y si el corazón se le
    para hágale masaje cardiaco.

    Cerciórese de que el paciente no puede caer al suelo ni golpearse
    contra un borde o una superficie dura. No le coloque almohadas ni
    cojines cerca de la cara, ya que podría sofocarse.

    Cada tres horas por lo menos cambie de posición al paciente,
    recostándolo con cuidado sobre el lado contrario a fin de evitar las
    úlceras de decúbito. Al movilizarle, manténgale la cabeza en extensión
    forzada, sin dejar que se le venga hacia delante. De este modo evitará
    la obstrucción de la tráquea y las lesiones del cuello.

    Procure que todas las articulaciones no estén ni completamente
    extendidas ni completamente dobladas. Lo ideal es que todas se
    encuentren en una posición intermedia. Coloque almohadas bajo las
    rodillas dobladas y entre ellas, así como entre los pies y los
    tobillos.

    Cerciórese de que los párpados están cerrados y de que permanezcan así
    todo el tiempo, pues de lo contrario se resecarán los globos oculares.
    Hierva cierta cantidad de agua y déjela enfriar. Cada dos horas
    entreabra los párpados del paciente y vierta cuidadosamente un poco de
    agua en el ángulo de cada ojo, cuidando que el agua recorra de un lado
    a otro el globo ocular y escurra por el ángulo opuesto.

    A un paciente inconsciente no se le debe dar nada de beber. Un sujeto
    que permanezca insconsciente más de 12 horas sufrirá deshidratación a
    menos que se le administren líquidos por vía intravenosa o rectal.

    Qué hacer si la temperatura del paciente es baja

    Si la temperatura corporal (medida en la boca o en el recto) desciende
    por debajo de 35°C, cubra con mantas el cuerpo, la cabeza y el cuello
    del paciente, pero no la cara. Si el paciente está inconsciente,
    póngale en posición de recuperación. Mantenga la habitación caliente,
    pero no trate de calentar al paciente acercándolo a un fuego o
    colocando botellas de agua caliente cerca de él. Si el paciente está
    muy frío, es posible que tanto el pulso como la respiración sean muy
    lentos. Si la respiración y los latidos cardiacos cesan por completo,
    aplíquele la respiración de boca a boca y el masaje cardiaco. Tómele
    el pulso durante un minuto por lo menos antes de iniciar el masaje
    cardiaco, ya que es peligroso practicar esta maniobra en un paciente
    muy frío si el corazón está todavía latiendo.

    Qué hacer si el paciente tiene fiebre

    Un paciente con una temperatura (medida en la boca) superior a 38,5°C,
    debe permanecer acostado sin ropa ni nada por encima en un sitio
    fresco. Si la temperatura se eleva mucho (más de 40°C), habrá que

    proceder inmediatamente a reducirla. Desnude al paciente y refrésquele
    por todas partes con una esponja empapada en agua fría o cúbrale con
    una sábana húmeda y fría, cuidando de mantener la humedad. Abanique al
    paciente hasta que la temperatura descienda a 38,5°C. Si el paciente
    está despierto, hágale beber algunos sorbos de agua fría. No
    administre aspirina si la fiebre se debe a una intoxicación.

    Investigue otras posibles causas de fiebre aparte de la intoxicación.
    El paciente puede tener paludismo.

    Qué hacer si el paciente tiene una lesión hepática

    Los signos de lesión hepática se han descrito en el capítulo 7.

    Mantenga al paciente en la cama, caliente y en reposo. Si el paciente
    está consciente y puede tragar, disuelva al menos dos cucharadas de
    azúcar en un vaso de agua o de té y hágale beber esta solución cada 2
    horas. Trate de que el paciente tome al mismo tiempo pan o arroz,
    incluso aunque se sienta muy mal. No le dé alimentos que contengan
    proteínas, por ejemplo carne, pescado, huevos, leche o queso.

    Si el paciente se encuentra amodorrado o inconsciente, cabe concluir
    que está muy grave.

    Qué hacer si el paciente tiene edema del pulmón

    Un paciente con edema del pulmón no puede respirar normalmente. Esta
    situación es muy grave y obliga a trasladar al paciente a un hospital
    en donde pueda administrársele oxígeno.

    Si el paciente está consciente, póngale en posición de recuperación.
    Si la respiración y los latidos cardiacos cesan, aplíquele la
    respiración de boca a boca y el masaje cardiaco.

    Si el paciente está consciente, utilice almohadas para mantenerlo
    sentado en un ángulo de 45°. Póngale sentado en el borde de la cama
    con las piernas colgando, si es capaz de mantenerse en esa posición.

    Todos los pacientes que han sufrido un edema pulmonar deben permanecer
    encarnados durante 48 horas por lo menos a partir del momento en que
    parezcan estar completamente restablecidos.

    Si después de un episodio de edema pulmonar aparece una expectoración
    verdosa o amarillenta, es posible que se haya producido una infección
    de los pulmones que requiera un antibiótico.

    CAPITULO 10

    Medicamentos y equipo de primeros auxilios

    En este capítulo se dan algunas indicaciones sobre los medicamentos y
    el equipo de primeros auxilios que usted puede necesitar para hacer
    frente a las intoxicaciones y a otros problemas examinados en el
    presente manual.

    Los centros de toxicología pueden facilitar información sobre los
    antídotos y productos antiponzoñosos que es necesario tener y sobre la
    manera de obtenerlos. Si en su región no hay ningún centro de ese
    tipo, infórmese al respecto en la farmacia del hospital más próximo.

    La cantidad de medicamentos que deberá guardar en su botiquín personal
    dependerá del volumen de población al que preste servicio y de la
    distancia que haya que recorrer para reponerlos.

    Cómo guardar los medicamentos y el equipo

    1.   Mantenga todos los medicamentos fuera del alcance de los niños.

    2.   Cerciórese de que todos los medicamentos están debidamente
         etiquetados y acompañados del correspondiente modo de empleo.
         Guarde este manual en el mismo sitio que los medicamentos.

    3.   Guarde todos los medicamentos y suministros médicos en un lugar
         limpio, seco y fresco, protegido de la luz y al abrigo de ratas o
         cucarachas. Algunos medicamentos deben guardarse en un
         refrigerador. Hay que proteger el instrumental, las gasas y el
         algodón envolviéndolos en bolsas de plástico cerradas.

    4.   En los envases de medicamentos debe figurar la fecha de
         caducidad. No debe utilizarse ningún medicamento que esté
         caducado, porque puede ser peligroso. Antes de utilizar cualquier
         medicamento, compruebe en el envase la fecha de caducidad. Revise
         periódicamente los medicamentos de su botiquín. Si alguno de
         ellos está pasado de fecha o muestra signos de deterioro,
         destrúyalo y reemplácelo por uno nuevo.

    Medicamentos

    *    Medicamentos que pueden ser útiles en caso de ingestión de una
         sustancia tóxica (véase el capítulo 9):

         -    jarabe de ipecacuana para provocar el vómito,
         -    carbón activado para adsorber (fijar) el veneno,
         -    sulfato de magnesio (sales de Epsom o de la Higuera),
              utilizado como laxante, para acelerar el tránsito de la
              sustancia venenosa por el intestino. También puede
              utilizarse como antídoto en los casos de ingestión de ácido
              fluorhídrico.

    *    Antídotos que puede administrar una persona sin formación médica,
         en ausencia de médico:

    -    gel de gluconato de calcio para aplicación cutánea en caso de
         contacto con la piel de ácido fluorhídrico,
    -    hidróxido de magnesio, para administrar por vía oral en caso de
         ingestión de ácido fluorhídrico,
    -    tabletas de metionina, para administrar por vía oral en la
         intoxicación por paracetamol,
    -    naloxona, para administrar por inyección intramuscular en las
         intoxicaciones por opiáceos.

    *    Medicamentos para tratar algunos efectos de las intoxicaciones:

    -    aspirina en tabletas de 300 mg, para la fiebre o el dolor,
    -    crema de hidrocortisona, para las erupciones pruriginosas
         causadas por plantas irritantes,
    -    paracetamol en tabletas de 500 mg (adultos) y en elixir (niños),
         para la fiebre o el dolor,
    -    sales de rehidratación en sobres, para la deshidratación,
    -    antitoxina tetánica, para aplicar en caso de mordedura de
         serpiente y picaduras de arañas o de peces, si hay peligro de
         tétanos.

    Equipo de primeros auxilios

    El material siguiente será de utilidad para tratar a las personas que
    han estado expuestas a un veneno o han sido mordidas por una serpiente
    o picadas por arañas, insectos o peces:

    -    termómetros para tomar la temperatura en la boca,
    -    termómetros para tomar la temperatura en el recto,
    -    algodón hidrófilo y material de curas,
    -    vendas y esparadrapo,
    -    tazas y cucharas para medir con precisión las dosis de
         medicamentos: 1 litro, ´ litro, 5 ml,
    -    jeringas y agujas (si ha aprendido usted a poner inyecciones),
    -    jabón, toallas, cepillos de uñas,
    -    tijeras,
    -    pinzas con extremos puntiagudos,
    -    frascos estériles para recoger muestras de sangre, orina o
         vómito,
    -    bolsas estériles,
    -    guantes estériles,
    -    cuaderno de notas, lápices y plumas.

                                                                       
     Medicamentos y antídotos que puede administrar el médico local

     Antídotos

    La siguiente lista de antídotos no es exhaustiva. Sólo figuran en ella
    los antídotos que pueden administrarse fuera del hospital.
                                                                       

                                                                       
     Acetilcisteína: para administrar por vía oral en las intoxicaciones
    por paracetamol y tetracloruro de carbono. Sólo debe administrarse por
    inyección en los hospitales o centros médicos donde se pueda practicar
    la reanimación en caso de que el paciente sufra una reacción alérgica.

     Acido ascórbico: para tratar la metahemoglobinemia en las
    intoxicaciones por clorato sódico.

     Atropina: para administrar por inyección en las intoxicaciones por
    carbamatos o plaguicidas organofosforados.

     Bicarbonato sódico (carbonato ácido de sodio): para administrar por
    vía oral en asociación con tiosulfato sódico en las intoxicaciones por
    clorato sódico con metahemoglobinemia.

     Cloruro de obidoxima: para tratar las intoxicaciones por plaguicidas
    organofosforados.

     Deferoxamina (desferrioxamina): para administrar por inyección en
    los casos de intoxicación por hierro.

     Dimercaprol: (llamado también «British anti-Lewisite» o BAL): para
    tratar las intoxicaciones por arsénico y por plomo.

      4-Dimetilaminofenol (4-DMAP), solución al 5%: para administrar por
    inyección en las intoxicaciones por cianuro.

     DMPS (sulfonate de dimercaptopropano): para tratar las
    intoxicaciones por arsénico y por plomo.

     Edetato dicobáltico, solución al 1,5%: para administrar por
    inyección en los casos de envenenamiento por cianuro.

     Edetato de sodio y calcio: para tratar las intoxicaciones por plomo.

     Ferricianoferrato potásico a ferrocianuro férrico (azul de Prusia):
    para tratar las intoxicaciones por talio.

     Fitomenadiona (vitamina K): paro administrar por inyección en las
    intoxicaciones por warfarina.

     Gluconato cálcico, solución: para administrar por inyección
    subcutánea en caso de que la piel haya estado en contacto con ácido
    fluorhídrico.

     Hidroxicobalamina, solución al 40%: para inyectar por vía
    intravenosa en las intoxicaciones por cianuro.

     Mesilato de pralidoxima (P-2-S) o cloruro de pralidoxima (PAM2):
    para tratar las intoxicaciones por plaguicidas organofosforados.
                                                                       

                                                                       
     Metiltionina (azul de metileno): para tratar la cianosis causada por
    la metahemoglobina en las intoxicaciones por dapsona.

     Nitrito sódico, solución al 3%: para inyectar por vía intravenosa en
    las intoxicaciones por cianuro.

     Penicilamina: para tratar las intoxicaciones por plomo.

     Piridoxina: para inyectar por vía intravenosa en las intoxicaciones
    por isoniacida.

     Succímero (DMSA; ácido dimercaptosuccínico): para tratar las
    intoxicaciones por arsénico y por plomo.

     Tiosulfato sódico, solución al 25%: para inyectar por vía
    intravenosa en las intoxicaciones por cianuro; también para
    administrar por vía oral en asociación con bicarbonato sódico en las
    intoxicaciones por clorato sádico con metahemoglobinemia.

     Otros medicamentos

     Adrenalina (epinefrina), solución inyectable de 1 mg/ml: para
    inyectar por vía intramuscular en las reacciones alérgicas graves (por
    ejemplo, las causadas por picaduras de insectos).

     Antihistamínicos (p. ej., clorfenamina o prometacina): para inyectar
    por vía intravenosa en caso de reacción alérgica.

     Diazepam: para administrar por inyección en caso de convulsiones.

     Difenhidramina: para administrar por inyección o por vía oral en los
    eritemas pruriginosos causados por plantas irritantes.

     Fluoresceína: para localizar lesiones oculares causados por tóxicos
    irritantes o corrosivos.

     Metoclópramida: para inyectar por vía intravenosa en caso de vómitos
    persistentes.

     Morfina: para tratar dolores intensos.

     Pomada oftálmica de antibióticos: si hay riesgo de infección tras un
    traumatismo o una quemadura del ojo.

     Salbutamol: para administrar por inhalación (o teofilina, por
    inyección intravenosa), en los casos de asma o de respiración ruidosa
    causada por reacciones alérgicas graves (por ejemplo, a picaduras de
    insectos).

     Sueros antiponzoñosos: los apropiados para las variedades locales de
    serpientes, arañas, escorpiones y peces picadores.
                                                                       

    SEGUNDA PARTE

    Información especial sobre diferentes sustancias tóxicas

    Introducción

    En esta segunda parte del manual se da información sobre los efectos
    de las intoxicaciones por diferentes sustancias y sobre lo que debe
    usted hacer si le piden ayuda para atender a un presunto intoxicado.
    Las sustancias aquí estudiadas pueden clasificarse en cuatro grandes
    grupos: plaguicidas, productos químicos de uso doméstico, medicamentos
    y venenos naturales (de origen vegetal y animal).

    Información facilitada en cada sección

    Algunas secciones se refieren a dos o más sustancias, cuando apenas
    difieren los primeros auxilios que deben prestarse en caso de
    intoxicación.

    Todas las secciones se han dispuesto del mismo modo, a fin de que
    pueda obtenerse la información sin pérdida de tiempo. Bajo cada
    epígrafe podrá usted encontrar los datos siguientes:

    Usos: aplicaciones usuales de la sustancia. Bajo este epígrafe se
    examina además el abuso de la sustancia (toxicomanía).

    Mecanismo del efecto nocivo: mecanismo por el que la dosis tóxica
    afecta al organismo.

    Grado de toxicidad: en qué medida la sustancia suele tener un efecto
    nocivo y en qué medida ese efecto suele ser grave. No es posible dar
    aquí indicaciones exactas, ya que la cantidad que provoca una
    intoxicación grave depende mucho de la edad y el peso del sujeto y de
    diferentes circunstancias.

    Peligros especiales: los relacionados con la manera de utilizar la
    sustancia química, con el aspecto de ésta o con su presentación
    comercial (envase).

    Signos y síntomas: efectos de la intoxicación que puede usted
    descubrir observando, examinando y escuchando o hablando con el
    paciente. En este apartado no se da información sobre los signos y
    efectos que sólo pueden descubrirse mediante pruebas o aparatos de los
    que sólo se dispone en el hospital.

    En la primera parte del manual se ha indicado ya cómo examinar al
    paciente y evaluar esos efectos. También se han indicado los signos y
    síntomas de las lesiones hepáticas y renales y del edema del pulmón.

    La lista de signos y síntomas empieza con los efectos leves y concluye
    con los graves. Cuanto mayor haya sido la dosis o más prolongada la
    exposición del sujeto, más probable es que usted pueda percibir los
    signos y síntomas que figuran más abajo en lista. Ésta incluye los
    signos y síntomas más graves que pueden producirse cuando un paciente
    se expone a una dosis muy alta y no recibe ningún tipo de primeros
    auxilios o de tratamiento médico.

    Qué hacer: primeros auxilios y medidas que puede aplicar fuera del
    hospital cualquier persona con una formación básica en primeros
    auxilios y enfermería. También se da información destinada al personal
    de atención primaria que está capacitado para administrar inyecciones.

    Repase la primera parte si desea informarse mejor sobre la aplicación
    de los primeros auxilios y sobre la manera de atender a un intoxicado
    fuera del hospital.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital: aunque en la mayor
    parte de los casos el paciente ha de ser hospitalizado y debe ponerse
    en camino lo antes posible, a veces se produce alguna demora. En este
    apartado se indica lo que debe usted hacer ante un caso de
    intoxicación grave si el paciente va a tardar más de 3-4 horas en
    llegar al hospital.

    Antes de tomar ninguna de las medidas enumeradas bajo este epígrafe,
    cerciórese de que los signos y síntomas que presenta el paciente son
    en gran medida los mismos que aquí se indican.

    Los recuadros contienen información destinada a los médicos sobre los
    efectos clínicos y el tratamiento. Como este manual versa ante todo
    sobre el tratamiento que puede administrarse fuera del hospital, no se
    entra aquí en detalles sobre el tratamiento hospitalario. Sin embargo,
    se dan algunos datos respecto al tipo de tratamiento, y en especial a
    los antídotos o sueros antiponzoñosos, que el paciente puede
    necesitar.

    Plaguicidas

    Arsénico y productos que contienen arsénico

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el arsénico y los productos que
    contienen arsénico junto con otras sustancias, por ejemplo:

    trióxido de arsénico     ácido dimetitarsinico
    pentóxido de arsénico    arseniato de plomo
    arseniato de calcio      ácido metilarsónico
    acetoarsenito de cobre   arsenito de sodio

    Usos

    Los productos que contienen arsénico se utilizan:

    -    para destruir malas hierbas, hormigas, termitas, otros insectos,
         ratas y ratones en las explotaciones agrícolas y forestales;

    -    para proteger la madera contra la podredumbre;

    -    en la industria microelectrónica;

    -    para combatir los parásitos intestinales en los animales
         domésticos;

    -    como componentes de diversos remedios herbarios y tradicionales;
         el trióxido de arsénico, por ejemplo, se utiliza en
         herboristería, mientras que en la India los curanderos
         ayurvédicos prescriben productos químicos que contienen arsénico,
         entre los que cabe mencionar un afrodisíaco, el «kushtay» (estos
         usos no se consideran recomendables).

    También puede producirse exposición al arsénico en las operaciones de
    fundición del cobre y en la fabricación industrial de vidrio,
    pigmentos, plaguicidas, conservantes de la madera y microfichas de
    silicona.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El arsénico ejerce una acción irritante en la piel, los pulmones y el
    intestino, y altera los procesos vitales de las células de muchas
    partes del cuerpo.

    Grado de toxicidad

    El arsénico y los productos que contienen arsénico son muy venenosos
    si se ingieren, respiran o ponen en contacto con la piel. Una cantidad
    muy pequeña puede ser mortal. La intoxicación crónica puede producirse
    cuando se ingiere repetidamente arsénico (p. ej., comiendo alimentos
    contaminados o tomando remedios tradicionales que lo contengan), o se

    inhala en forma de polvo o humos. El arsénico puede causar también
    cánceres de la piel, los pulmones o el hígado mucho tiempo después de
    la exposición.

    Peligros especiales

    Las personas expuestas a polvo o humos de arsénico pueden sufrir una
    intoxicación arsenical crónica. Por consiguiente, deben llevar ropa de
    protección e incluso mascarilla respiratoria.

    Signos y síntomas

    Intoxicación aguda

    *    Por ingestión:

    En los primeros 30 minutos, o varias horas después si se ingiere junto
    con alimentos:

         -    dolor abdominal súbito y vómitos,
         -    diarrea profusa,
         -    dolor de garganta,
         -    boca seca y sed,
         -    el aliento puede oler a ajo,
         -    signos de estado de choque: pulso débil y rápido, piel fría
              y húmeda, tensión arterial baja y piel azulada,
         -    delirio e inconsciencia súbita,
         -    convulsiones.

    El paciente puede morir en un plazo de 24 horas. Si no ocurre así, al
    término de las 24 horas puede presentar:

         -    ictericia y signos de lesión hepática,
         -    signos de lesión renal.

    *    Por inhalación:

         -    los mismos efectos que cuando se ingiere, pero sin dolor
              abdominal, vómitos ni diarrea.

    *    En la piel:

         -    los mismos efectos que cuando se inhala,
         -    enrojecimiento, ampollas.

    *    En los ojos:

         -    irritación intensa con dolor y enrojecimiento.

    Intoxicación crónica

    La ingestión o inhalación prolongada de pequeñas dosis durante muchas
    semanas o años puede provocar:

    -    debilidad,
    -    inapetencia, náuseas y vómitos,
    -    diarrea o estreñimiento,
    -    erupción cutánea,
    -    piel engrosada en las palmas de las manos y las plantas de los
         pies,
    -    voz ronca y dolor de garganta,
    -    a veces el paciente percibe un sabor metálico, y tanto el aliento
         como el sudor huelen a ajo,
    -    piel amarillenta a consecuencia de la lesión hepática,
    -    sangre en la orina a consecuencia de la lesión renal,
    -    acorchamiento o dolor en las plantas de los pies por lesión de
         los nervios,
    -    caída del pelo,
    -    líneas blancas en las uñas,
    -    cánceres de la piel, los pulmones o el hígado.

    Qué hacer

    Intoxicación aguda

    Si el paciente se encuentra en una atmósfera con polvo, gases o humos
    tóxicos, trasládelo a un lugar bien ventilado. Utilice mascarilla
    respiratoria para protegerse de una posible intoxicación.

    Adminístrele los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

          En los ojos

         Enjugue cuidadosamente la cara del paciente con un paño o un
         papel para absorber el producto químico. Lávele los ojos con agua
         durante 1520 minutos por lo menos. Cerciórese de que no quedan
         restos sólidos del producto químico en las pestañas o las cejas
         ni en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         que el producto químico entre en contacto con su propia piel o
         sus ropas y procure no respirar sus vapores. Lave a fondo la
         piel, las uñas y el pelo del paciente con jabón y agua fría o
         templada durante 15 minutos por lo menos, utilizando si es
         posible agua corriente. Si la zona afectada es muy extensa,
         utilice una ducha o una manguera, cuidando de proteger los ojos
         del paciente.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si está consciente déle a beber agua, a razón de dos tazas cada hora
    durante 12 horas, para reemplazar la que pierde por la diarrea.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión del producto químico: si no han pasado más de 4
    horas y si el sujeto se encuentra plenamente consciente, respira con
    normalidad y no presenta contracciones musculares aisladas ni
    convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si le ha hecho
         vomitar, espere a que hayan cesado los vómitos.

    Intoxicación crónica

    Traslade el paciente al hospital.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y las funciones hepática y renal.
         Puede ser necesario aplicar un tratamiento de sostén, con
         administración de oxígeno y ventilación asistida, que comprenda:

         *    Corrección del equilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de hipotensión arterial, administración de líquidos
              por vio intravenosa y elevación de los pies del paciente a
              más altura que la cabeza.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración
              intravenosa de diazepam.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 oras.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Si el enfermo presenta síntomas, habrá que darle lo antes posible
         un antídoto. Puede utilizarse dimercaprol, administrándolo por
         inyección intramuscular profunda.
                                                                       

                                                                       
          Dosis:   Días 1 y 2: 2,5-3 mg/kg de peso corporal cada 4 horas.

                  Día 3: 3 mg/kg de peso corporal cada 6 horas.

                  Días 4-10: 3 mg/kg de peso corporal cada 12 horas hasta
                  que desaparezcan los síntomas de la intoxicación.

          Efectos secundarios del dimercaprol: dolor en el punto de
         inyección, eritema pruriginoso, sensación de quemadura en los
         labios, la boca y la garganta, fiebre, cefalea, hipotensión o
         hipertensión arterial, vómitos y convulsiones.

         Si se dispone de succímero (DMSA; ácido dimercaptosuccínico) o de
         DMPS (sulfonato de dimercaptopropano), podrán utilizarse en vez
         del dimercaprol. Son menos tóxicos que éste y se pueden
         administrar por vía oral. Para más información, diríjase a un
         centro de toxicología.
                                                                       

    Clorato sódico

    Usos

    El clorato sódico se utiliza como herbicida, así como en la industria
    pirotécnica y en las fabricas de cerillas. Aunque se ha utilizado a
    veces en colutorios, esta práctica no es aconsejable.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Impide que la sangre transporte oxígeno y lesiona el hígado y los
    riñones. También produce irritación en la piel y en los ojos.

    Grado de toxicidad

    Es venenoso por vía digestiva. Algunas personas han muerto después de
    haber ingerido 2 ó 3 cucharaditas.

    Peligros especiales

    Por su aspecto (cristales blancos) puede confundirse con azúcar o sal
    si se guarda en un recipiente usado para contener alimentos o en un
    sitio que normalmente está destinado a éstos.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal,
         -    respiración superficial,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,

         -    coloración azul de la piel y del interior de los párpados
              inferiores,
         -    el paciente deja de orinar y presenta signos de lesión
              renal,
         -    el paciente puede fallecer a las pocas horas.

    *    En la piel:

         -    irritación,
         -    enrojecimiento,
         -    úlceras y quemaduras.

    *    En los ojos:

         -    irritación,
         -    enrojecimiento de los párpados,
         -    úlceras y quemaduras.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a
    nariz. Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado
    en posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y
    no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.
         Cerciórese de que no quedan restos sólidos del producto en las
         pestañas o en las cejas ni en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lave a
         fondo la piel, las uñas y el pelo del paciente con jabón y agua
         fría o templada durante 15 minutos por lo menos, utilizando si es
         posible agua corriente.

    Si el paciente ha ingerido el producto químico o presenta quemaduras
    en los ojos o en la piel, trasládelo lo antes posible al hospital.

     Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión del producto y si
    el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad, no
    presenta contracciones musculares aisladas ni convulsiones y no ha
    vomitado aún, hágale vomitar.

    Si presenta signos de lesión renal, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 7.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber trastornos
         sanguíneos (p. ej. metahemoglobinemia y hemólisis intravascular),
         hiperpotasemia, proteinuria y hemoglobinuria.

         Vigile el pulso, la respiración y la tensión arterial. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén con administración de oxígeno
         y ventilación asistida, asociadas a:

         *    Corrección del equilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración
              intravenosa de diazepam.

          Dosis:  Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                 segundos, repitiendo la administración si es necesario
                 a los de 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                 perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                 peso corporal en 24 horas.

         Niños:  200-300 µg/kg de peso corporal.

         Se han utilizado como antídotos los dos productos químicos
         siguientes. Puede ser útil administrar uno de ellos:

         1.   Tiosulfato sódico. Se atribuye su efecto a que transforma el
              clorato en cloruro, que es menos tóxico, pero no se sabe
              bien en qué medida es útil.

               Dosis:    2-5 g de tiosulfato sódico en 200 ml de una
                        solución al 5% de bicarbonato sódico, administrada
                        como bebida

         2.   Acido ascórbico. Se atribuye su efecto a que reconvierte la
              metahemoglobina en hemoglobina, pero su acción es muy lenta.

          Dosis:    1 g cada 4 horas en forma de bebida o en inyección
                   intravenosa lenta.

         En las intoxicaciones graves, el tratamiento más útil es la
         exsanguinotransfusión combinada con hemodiálisis.
                                                                       

    Dinitro-o-cresol (DNOC), dinitrofenol, dinoseb y pentaclorofenol

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los siguientes productos:

    *    dinitro- o-cresol (DNOC), dinitrofenol y dinoseb
         (2- sec-butil-4,6-dinitrofenol);

    *    pentaclorofenol, denominado también clorofén, PCP y
         pentaclorfenol;

    *    pentaclorofenato de sodio, denominado también sodio
         pentaclorfenato, pentaclorofenoxi-sodio, PCP-sodio,
         pentaclorfenato sódico, pentaclorofenolato sódico y
         pentaclorfenóxido de sodio.

    Usos

    Se utilizan para destruir malas hierbas, insectos y hongos y para
    preservar la madera de la podredumbre y el deterioro.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos productos aceleran los procesos químicos del cuerpo, provocando
    en éste un sobrecalentamiento que se traduce en una postración térmica
    o un golpe de calor. También lesionan el hígado y los riñones, así
    como el sistema nervioso. Las preparaciones líquidas pueden contener
    destilados de petróleo o metanol.

    Grado de toxicidad

    Los rociamientos, el polvo y los humos son tóxicos si se ingieren o se
    inhalan o si entran en contacto con la piel. La intoxicación es más
    grave si el paciente está acalorado.

    Peligros especiales

    Pueden producirse intoxicaciones cuando la gente respira humos o
    aerosoles de pentaclorofenol en el interior de edificios donde el aire
    está excesivamente confinado. Es peligroso usar productos químicos de
    ese tipo sin llevar ropa protectora que cubra enteramente el cuerpo e
    impida la absorción cutánea.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

    En el plazo de pocas horas:

         -    coloración amarillenta de la piel, especialmente en las
              palmas de las manos, y del cabello; en cambio, el blanco de
              los ojos no se suele poner amarillo (con dinitro- o-cresol
              y dinoseb solamente),
         -    sudor y sed,
         -    náuseas y vómitos,
         -    fiebre alta,
         -    deshidratación,
         -    cansancio,
         -    ansiedad, inquietud, dolor de cabeza y confusión,
         -    respiración profunda y rápida,
         -    pulso rápido,
         -    orina de color amarillo claro (con dinitro- o-cresol y
              dinoseb solamente),
         -    el paciente orina muy poco a causa de la lesión renal,
         -    convulsiones,
         -    inconsciencia,
         -    edema del pulmón.

    *    En la piel:

         -    erupción,
         -    los mismos efectos que por ingestión.

    *    En los ojos:

         -    irritación intensa, enrojecimiento y lagrimeo.

    *    Por inhalación:

         -    irritación de la nariz y la garganta,
         -    falta de aliento y dolor torácico,
         -    los mismos efectos que por ingestión.

    Qué hacer

    Si la atmósfera está cargada de gotitas, polvo, gases o humos tóxicos,
    traslade al paciente a un sitio bien ventilado. Utilice mascarilla
    respiratoria para protegerse de una posible intoxicación.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, enjugue los labios del paciente para
    eliminar el producto químico y aplíquele luego la respiración de boca
    a boca o de boca a nariz. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si está consciente, déle a beber agua para reemplazar la que se pierde
    con el sudor.

    Si tiene fiebre, humedézcale el cuerpo con agua fresca. No le dé
    aspirina para combatir la fiebre.

    Manténgalo acostado y en reposo.

          En los ojos

         Enjugue con cuidado la cara del paciente con un paño o un papel
         para eliminar el producto químico. Lávele los ojos con agua
         durante 15-20 minutos por lo menos. Cerciórese de que no quedan
         restos sólidos del producto químico en las pestañas o las cejas
         ni en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos y joyas. Lávele a
         fondo la piel, las uñas y el pelo con jabón y agua fría o
         templada durante 15 minutos por lo menos, utilizando si es
         posible agua corriente. Si está afectada una zona extensa de la
         piel, utilice una ducha o una manguera, cuidando de protegerle
         los ojos. No trate de eliminar la coloración amarilla, que forma
         parte de la piel y no es «lavable».

    Traslade inmediatamente el paciente al hospital. No le permita
    caminar, pues podría sentirse pronto sumamente fatigado, con la
    consiguiente agravación de su estado.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Mantenga al paciente echado en un sitio fresco.

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y si el sujeto está plenamente consciente, respira con
    normalidad y no presenta contracciones musculares aisladas ni
    convulsiones:

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua.

    *    Adminístrele 2 tazas de agua cada hora durante las primeras 24
         horas.

    No le haga vomitar, pues el vómito podría ahogarle si se quedara
    inconsciente o sufriera un ataque convulsivo.

    Si el paciente presenta edema del pulmón, trátele según lo recomendado
    en el capítulo 9. Si tiene signos de lesión hepática, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de lesión renal,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber acidosis
         metabólica. Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial,
         la temperatura rectal, la glucemia y la funciones hepática y
         renal. Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con
         administración de oxígeno y ventilación asistida, acompañada de:

         *    Administración intravenosa de glucosa o comidas frecuentes
              para que tengo un buen aporte de energía.

         *    Corrección del equilibrio hidroelectrolítico y del
              equilibrio acidobásico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   al cabo de 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse
                   una perfusión intravenosa hasta un máximo 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Estricnina

    La estricnina proviene de las semillas del árbol  Strychnos nux 
     vomica.

    Usos

    La estricnina se utiliza para eliminar ratas, ratones y otros
    animales. También se ha utilizado como componente de ciertos
    medicamentos, en particular tónicos y laxantes, pero esta práctica no
    es recomendable. En la India hay un producto llamado «kuchlla» que
    contiene estricnina y se utiliza para matar perros.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La estricnina actúa sobre los nervios que controlan la musculatura.

    Grado de toxicidad

    La estricnina es sumamente tóxica si se ingiere y su efecto es muy
    rápido. Bastan cantidades muy pequeñas para provocar la muerte, pero
    algunos pacientes sobreviven si se les trata en el hospital. La
    estricnina no atraviesa la piel.

    Peligros especiales

    La mayor parte de los casos de intoxicación se deben a tentativas de
    suicidio. El envenenamiento accidental es poco frecuente.

    Signos y síntomas

         *    Por ingestión:

         Al cabo de 15 minutos aproximadamente:

         -    entumecimiento y rigidez de la cara y el cuello,
         -    miedo,
         -    contracciones musculares aisladas,
         -    convulsiones dolorosas y espasmos musculares que duran 1-2
              minutos, reproduciéndose cada 5-10 minutos; los brazos y las
              piernas están rígidos y el cuerpo se arquea de manera que
              sólo está sostenido por la cabeza y los pies,
         -    los ojos se desorbitan,
         -    el sujeto suele estar plenamente consciente,
         -    la respiración es dificil y puede cesar cuando se presenta
              una convulsión; la piel está azulada,
         -    temperatura alta,
         -    signos de lesión renal.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a
    nariz.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Mantenga al paciente lo más tranquilo y quieto que sea posible, pues
    los movimientos pueden desencadenar convulsiones.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Mantenga al paciente en una habitación oscura y tranquila.

    No le haga vomitar, pues los vómitos podrían desencadenar ataques
    convulsivos.

    Si el paciente no presenta signos ni síntomas, adminístrele carbón
    activado y déle a beber agua.

                                                                       
     Información para el médico local

         Las crisis convulsivas repetidas pueden provocar elevación de la
         temperatura, rabdomiólisis (desintegración de la masa muscular) e
         insuficiencia renal.

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         *    Administración de oxígeno y ventilación asistida en las
              crisis convulsivas.

         *    Si las convulsiones se repiten, administración intravenosa
              de diazepam; si esta medida fracasa, quizá sea necesario
              paralizar y dar asistencia respiratoria al paciente.

          Dosis de diazepam:

         Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30 segundos,
         repitiendo la administración si es necesario a los 30-60 minutos;
         seguidamente puede hacerse una perfusión intravenosa hasta un
         máximo de 3 mg/kg de peso corporal en 24 horas.

         Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Fenol y sustancias afines

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el fenol (denominado también ácido
    carbólico), la creosota (denominada también alquitrán de hulla) y el
    cresol.

    Usos

    El fenol y el cresol se utilizan como desinfectantes y antisépticos.
    La creosota se utiliza como conservante de la madera.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos productos químicos son corrosivos pero no causan quemaduras tan
    graves como los álcalis y los ácidos fuertes. Afectan al corazón, al
    cerebro, a la respiración, al hígado y a los riñones.

    Grado de toxicidad

    Tanto por vía digestiva o respiratoria como a través de la piel, todos
    ellos son tóxicos. La exposición masiva puede ocasionar la muerte.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    quemaduras alrededor y dentro de la boca y la garganta,
         -    vómitos y diarrea,
         -    respiración rápida al principio,
         -    pulso rápido y débil,
         -    tensión arterial baja,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    signos de insuficiencia renal: el paciente orina muy poco y
              la orina es oscura,
         -    signos de lesión hepática,
         -    edema del pulmón,

         Los efectos en el corazón y la respiración pueden causar la
         muerte.

    *    Por inhalación:

         -    los mismos efectos que por vía digestiva, pero sin
              quemaduras en la boca y la garganta, vómitos ni diarrea.

    *    En los ojos:

         -    dolor intenso, enrojecimiento y lagrimeo,
         -    ceguera.

    *    En la piel:

         -    quemaduras químicas, en general indoloras,
         -    la piel tiene un aspecto blanquecino y arrugado (o
              enrojecido, en el caso del cresol),
         -    los mismos efectos que por vía digestiva, pero sin
              quemaduras en la boca y la garganta, vómitos ni diarrea.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a
    nariz. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

          En los ojos

         Pásele suavemente un paño o un papel por la cara para enjugar el
         producto químico. Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos
         por lo menos.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         con cuidado que el producto te contamine a usted la piel o la
         ropa. Lave a fondo la piel, las uñas y el pelo del paciente con
         jabón y agua fría o templada durante 15 minutos por lo menos,
         utilizando si es posible agua corriente. Si la zona afectada es
         extensa, utilice una ducha o una manguera, protegiendo
         debidamente los ojos del paciente.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión y si el sujeto está
    plenamente consciente y no presenta convulsiones, adminístrele carbón
    activado y déle a beber agua. No le haga vomitar.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de insuficiencia
    renal, trátele según lo recomendado en el capítulo 10.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, estos productos químicos
         pueden causar lesiones corrosivas en el intestino, acidosis
         metabólica, trastornos del ritmo cardiaco y metahemoglobinemia.

         Vigile la respiración, el pulso y la tensión arterial. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén, con administración de oxígeno
         y ventilación asistida, asociadas a:

         *    En caso de hipotensión arterial, administración intravenosa
              de líquidos.

         *    En caso de ataques convulsivos repetidos, administración
              intravenosa de diazepam.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los de 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

                                                                       
         No hay ningún antídoto.
                                                                       

    Fosfuro de aluminio y fosfuro de cinc

    Usos

    El fosfuro de aluminio y el fosfuro de cinc se utilizan para conservar
    el grano, especialmente el trigo, así como para eliminar las ratas. En
    general, se venden en forma de tabletas como conservadores del grano y
    en forma de gránulos o de cebo como matarratas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Una vez humedecidos, los fosfuros liberan un gas tóxico, la fosfina.
    Cuando se ingiere fosfuro de aluminio o fosfuro de cinc, la liberación
    de fosfina en el intestino ejerce un efecto tóxico. La fosfina afecta
    al intestino, al hígado, a los riñones, a los pulmones y al corazón.

    Grado de toxicidad

    La fosfina es muy tóxica. Las personas que ingieren fosfuros o
    respiran fosfina pueden morir en pocas horas. En un espacio cerrado,
    una elevada concentración de fosfina puede producir la muerte casi
    inmediata. Las bajas concentraciones de fosfina pueden provocar una
    intoxicación crónica. Como las tabletas y los gránulos de fosfuro de
    aluminio o de fosfuro de cinc liberan fosfina en contacto con el aire,
    estos productos pierden en poco tiempo una parte de su toxicidad.

    Peligros especiales

    En algunos países todo el mundo puede adquirir matarratas a base de
    fosfuro de aluminio o de cinc, y muchas personas los utilizan con
    fines suicidas. También pueden observarse intoxicaciones por fosfina
    en personas que:

    -    trabajan en las bodegas de barcos que transportan mercancía
         tratada con fosfuros;

    -    hacen soldaduras utilizando acetileno impurificado con fosfina;

    -    viven o trabajan cerca de almacenes de grano donde se utilizan
         fosfuros,

    Signos y síntomas

    Producidos por ingerir fosfuro o por respirar polvo o humos de
    fosfuro.

    *    Intoxicación aguda:

         -    vómitos profusos y fuerte dolor abdominal,
         -    dolor torácico,
         -    tensión arterial baja,
         -    signos de choque: pulso débil y rápido y piel húmeda y fría,
         -    inconsciencia,
         -    signos de edema pulmonar en un plazo de 6-24 horas,
         -    signos de insuficiencia renal y hepática en un plazo de
              12-24 horas,

    *    Intoxicación crónica:

         -    dolor de muelas,
         -    debilidad,
         -    pérdida de peso e inapetencia,
         -    alteraciones de los huesos, particularmente del maxilar
              inferior (necrosis de la mandíbula), que los hacen propensos
              a las fracturas.

    Qué hacer

    Si hay polvo, gases o humos venenosos, transporte al paciente a un
    lugar bien ventilado. Utilice mascarilla respiratoria para protegerse
    contra una posible intoxicación.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión del producto químico: si el sujeto está
    plenamente consciente, respira con normalidad y no vomita,
    adminístrele carbón activado y déle a beber agua.

    Si presenta signos de insuficiencia renal, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 8; si hay signos de lesión hepática,
    trátele según lo indicado en el capítulo 8; y si hay signos de edema
    del pulmón, trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                         
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, la intoxicación aguda puede
         provocar trastornos del ritmo cardiaco y la intoxicación crónica
         puede causar lesiones del hígado y de los riñones, así como
         anemia.

         Vigile el pulso, la respiración y la tensión arterial. Vigile las
         funciones del hígado y del riñón. Puede ser necesario aplicar un
         tratamiento e sostén, con administración de oxígeno y ventilación
         asistida:

         *    Administre líquidos y electrólitos para reemplazar las
              pérdidas producidas por los vómitos.

         *    Trate el estado de choque.

         No existe ningún antídoto. En la intoxicación crónica deben
         practicarse un recuento globular y otros análisis de sangre.
                                                                         

    Herbicidas de clorofenoxiacetato

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examina un grupo de herbicidas a base de
    clorofenoxiacetato, denominados a veces «herbicidas fenoxi» o
    «herbicidas clorofenoxi» para abreviar. En la lista siguiente se da el
    nombre abreviado que se utiliza de ordinario y la denominación química
    completa de algunos de esos productos:

    2,4-D                 ácido 2,4 diclorofenoxiacético
    MCPA                  ácido (4-cloro-2-metilfenoxi) acético
    mecoprop (MCPP)       ácido 2-(2-metil-4-clorofenoxi) propiónico
    diclorprop (DCPP)     ácido 2-(2,4-diclorofenoxi) propiónico
    2,4,5 - T             ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético

    Muchos productos son mezclas de dos o más herbicidas de este tipo.

    Usos

    Se utilizan para destruir malas hierbas latifoliadas en plantaciones
    de cereales, pastizales, parques y jardines, así como la maleza en
    estanques, lagos y acequias.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los herbicidas de este tipo irritan la piel, la boca y el intestino,
    causan postración térmica y lesionan los músculos, los nervios y el
    cerebro. Algunas preparaciones líquidas contienen también productos de
    destilación del petróleo que pueden provocar, si se ingieren, edema de
    pulmón.

    Grado de toxicidad

    La mayor parte de las intoxicaciones se deben a la ingestión del
    producto líquido concentrado en gran cantidad. Se han registrado
    algunos casos mortales. Estos productos químicos pueden ser nocivos si
    se inhalan o entran en contacto con la piel, pero solamente cuando la
    cantidad absorbida es muy importante.

    Signos y síntomas

    * Por ingestión:

         -    sensación de quemadura dentro de la boca,
         -    tos y sensación de ahogo si la preparación contiene algún
              destilado de petróleo,
         -    dolor abdominal, vómitos y diarrea,
         -    fiebre o temperatura baja,
         -    confusión,
         -    dolor, debilidad y contracciones musculares aisladas,
         -    tensión arterial baja,
         -    respiración rápida y piel azulada,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones.

    La muerte puede sobrevenir a las pocas horas.

    Si el paciente no muere a las pocas horas:

         -    edema del pulmón en un plazo de 12-24 horas, si la
              preparación contiene algún destilado de petróleo,
         -    orina oscura y signos de lesión renal,
         -    signos de lesión hepática.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento e irritación.

         Si la zona cutánea afectada es muy extensa:

         -    dolor, debilidad y contracciones musculares aisladas,
         -    inconsciencia.

    *    Por inhalación (grandes dosis):

         -    dolor, debilidad y contracciones musculares aisladas,
         -    inconsciencia.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento e irritación.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, elimine el producto químico de los
    labios y aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a nariz. Si
    el corazón deja de latir, hágale masaje cardiaco.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, colóquele de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada diez minutos su respiración.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si el paciente tiene fiebre, aplíquele agua fría en el cuerpo, y si su
    temperatura es baja, manténgale caliente.

          En los ojos

         Lávele los ojos durante 15-20 minutos por lo menos. Cerciórese de
         que no quedan restos sólidos del producto químico en las pestañas
         o las cejas ni en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despójele inmediatamente de la ropa contaminada, sin olvidar los
         zapatos y calcetines ni los adornos y joyas. Lave a fondo la piel
         del paciente con agua fría y jabón durante 15 minutos, utilizando
         si es posible agua corriente.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión del producto: si no han pasado más de 4 horas y
    si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y no
    presenta contracciones musculares aisladas ni convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y hágale beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere a que cesen los vómitos.

    Mantenga al paciente en un lugar tranquilo.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber acidosis
         metabólica y presencia de sangre y mioglobina en la orina.
                                                                       

                                                                       
         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial y el
         equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser necesario aplicar un
         tratamiento de sostén, con administración de oxígeno y
         ventilación asistida, que comprenda:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; a continuación puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Administre al paciente bicarbonato sódico, a razón de 10-15 g
         diarios, para alcalinizar la orina y activar la eliminación.
                                                                       

    Insecticidas organofosforados y carbamatos

    Insecticidas examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los insecticidas organofosforados y
    carbamatos, algunos de los cuales se enumeran a continuación.

    Insecticidas organofosforados:

    acinfós-metilo      fentión
    bromofós-etilo      forato
    bromofós            formotion
    carbofenotión       fosmet
    citioato            foxim
    clorfenvinfós       heptenofós
    demetón-s-metilo    yodfendós
    diazinón            malatión
    diclorvos           mevinfós
    dimetoato           paratión-metilo
    fenitrotión         pirimifós-metilo

    Carbamatos:

    aldicarb            metiocarb
    bendiocarb          metomilo
    carbarilo           pirimicarb
    carbofurán          propoxur

    Estos insecticidas se expenden en forma de polvos, gránulos o
    líquidos. Algunas preparaciones deben diluirse en agua antes de
    usarlas, mientras que otras se queman para destruir los insectos con
    el humo.

    Usos

    Se usan mucho con fines agrícolas y en el hogar para combatir las
    plagas de insectos. También se utilizan contra los mosquitos del
    paludismo y los insectos que parasitan a las personas o los animales
    domésticos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos plaguicidas atacan a los nervios que controlan las glándulas,
    los músculos, la respiración y el cerebro. Aunque los dos grupos
    tienen los mismos efectos clínicos, los insecticidas organofosforados
    no afectan al organismo humano exactamente del mismo modo que los
    carbamatos, y también difieren algo los antídotos utilizados para
    tratar las respectivas intoxicaciones. Algunas preparaciones contienen
    destilados de petróleo, tolueno o xileno, que pueden causar edema del
    pulmón.

    Grado de toxicidad

    Estos plaguicidas pueden causar intoxicaciones graves y hasta la
    muerte si se inhalan o ingieren o si entran en contacto con la piel o
    los ojos. La dosis tóxica varía mucho de unos productos a otros. En
    las personas que se exponen nuevamente en un plazo de semanas o meses
    pueden producirse intoxicaciones graves con dosis más bajas.

    Los carbamatos producen intoxicaciones menos graves que los
    insecticidas organofosforados.

    Signos y síntomas

    Los efectos pueden aparecer con gran rapidez o demorarse hasta 12
    horas.

    *    Por ingestión o inhalación o por contacto cutáneo:

         -    confusión, debilidad y agotamiento,
         -    dolor de cabeza,
         -    náuseas, vómitos, dolores abdominales y diarrea,
         -    sudor frío, boca húmeda,
         -    sensación de opresión en el tórax,
         -    contracciones musculares aisladas en los párpados y en la
              lengua, extendidas más tarde al resto del cuerpo,
         -    respiración irregular o superficial,
         -    pulso lento,
         -    pupilas contraídas,
         -    convulsiones,

         -    inconsciencia,
         -    edema del pulmón,
         -    incontinencia.

    *    En los ojos:

         -    irritación, lagrimeo y visión borrosa,
         -    los mismos efectos que por ingestión o inhalación.

    Qué hacer

    Si hay polvo, gases o humos venenosos, traslade al paciente a un sitio
    bien ventilado. Use mascarilla respiratoria y ropa de protección para
    evitar una posible intoxicación.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a
    nariz. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

          En los ojos

         Pásele suavemente un paño o un papel por la cara para enjugar el
         producto químico. Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos
         por lo menos. Cerciórese de que no quedan restos sólidos del
         producto en las pestañas o en las cejas ni en los pliegues
         cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         con cuidado que el producto le contamine su propia piel o la ropa
         que usted lleve y no respire los vapores que desprenda.

         Lave a fondo la piel, las uñas y el pelo del paciente con jabón y
         agua fría o templada durante 15 minutos por lo menos, utilizando
         si es posible agua corriente. Si la zona afectada es extensa
         recurra a una ducha o una manguera, protegiendo debidamente los
         ojos del paciente.

    Mantenga al paciente acostado y en reposo. Si se moviera, la
    intoxicación podría agravarse.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y si el sujeto está plenamente consciente, respira con
    normalidad, no ha tenido contracciones musculares aisladas o
    convulsiones y no vomita, adminístrele carbón activado y déle a beber
    agua.

    Si presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo recomendado
    en el capítulo 9.

    Cuando el paciente se haya restablecido

    Las constantes químicas del organismo pueden tardar semanas o meses en
    normalizarse, incluso aunque el paciente parezca perfectamente
    restablecido. Así pues, toda persona que se vuelva a exponer antes de
    estar totalmente restablecida de la primera exposición, puede sufrir
    una intoxicación muy grave con una dosis que normalmente no causaría
    daño. Los sujetos que han sufrido una intoxicación con plaguicidas
    organofosforados no deben volver a trabajar con ese material sin
    consultar antes con un médico que conozca bien el problema.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber debilidad de los
         músculos respiratorios, broncoespasmo y acumulación de líquido en
         los bronquios y los pulmones.

         Vigile el pulso, la respiración, la tensión arterial y la pérdida
         de líquidos. Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con
         administración de oxígeno y ventilación asistida, asociadas a:

         *    Eliminación de las secreciones intratraqueales.

         *    Corrección del equilibrio hidroelectrolítico.

         *    Administración intravenosa de diazepam para aliviar la
              ansiedad y suprimir las convulsiones.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg, repitiendo la administración si es
                   necesario.

              Niños: 0,25-0,4 mg/kg de peso corporal, repitiendo la
              administración hasta un máximo de 5 mg en los niños de 1 mes
              a 5 años, y un máximo de 10 mg en los niños mayores de 5
              años.
                                                                       

                                                                       
         Si se observan signos de intoxicación hay que administrar
         antídotos. Los insecticidas organofosforados y los carbamatos
         tienen mecanismos de acción ligeramente diferentes, de modo que
         la pralidoxina, que se utiliza para tratar las intoxicaciones
         causadas por unos insecticidas organofosforados, no se emplea
         cuando el agente causal es un carbamato

          Tratamiento común (para insecticidas organofosforados y
         carbamatos)

         Administración intravenosa inmediata de atropina hasta que al
         paciente se le seque la boca y tenga mas de 100 pulsaciones por
         minuto y las pupilas dilatadas.

          Dosis:    Adultos: administre una primera dosis de 2-4 mg. Si el
                   paciente sigue teniendo la boca húmeda, repita esta
                   dosis cada 10 minutos hasta que se seque.

              Niños: administre 0,05 mg/kg de peso corporal cada 10
              minutos hasta que la boca se seque.

         Vigile continuamente al paciente. Repita la dosis las veces que
         sea necesario para corregir la sibilancia y la salivación en
         exceso. Si no se da suficiente atropina, el paciente puede morir.
         Puede ser preciso administrar grandes cantidades por varios días.

          Tratamiento para los insecticidas organofosforados
          (pero no para los carbamatos)

         En los casos graves y en los que no responden a la atropina,
         administre mesilato o cloruro (P-2-S o PAM 2, respectivamente) de
         pralidoxima, además de la atropina, para reactivar la enzima
         inhibida por el insecticida. La administración de la atropina y
         del otro producto puede ser simultánea.

          Dosis:    30 mg por kilo de peso corporal por inyección
                   intravenosa lenta durante 5-30 minutos cada 4-6 horas.
                   Si no puede administrarse la dosis intravenosa, cabe
                   recurrir a la vía intramuscula. Si no se dispone de
                   pralidoxima, puede utilizarse cloruro de obidoxima.
                                                                       

    Metaldehído

    Usos

    El metaldehído se utiliza para matar caracoles y babosas y como
    combustible sólido. Las preparaciones contra los caracoles y babosas
    pueden ser pequeños gránulos que contienen metaldehído con salvado o
    bien un líquido que hay que diluir antes de usarlo. El combustible
    sólido se expende en forma de tabletas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El metaldehído afecta a los intestinos, al cerebro, el hígado y los
    riñones.

    Grado de toxicidad

    El metaldehído es tóxico si se ingiere. Los gránulos utilizados contra
    los caracoles y babosas suelen contener muy poco metaldehído (menos
    del 5%) y en general no provocan intoxicaciones graves. El líquido y
    las tabletas de combustible sólido están más concentrados y pueden
    producir graves intoxicaciones e incluso la muerte.

    Peligros especiales

    Los gránulos de metaldehído suelen venderse en paquetes que los niños
    pueden abrir fácilmente. Por otra parte, como se depositan en el
    suelo, también hay riesgo de que los niños los cojan.

    Signos y síntomas

    * Por ingestión:

         Los efectos suelen aparecer en un plazo de 3 horas, pero pueden
         demorarse hasta 48 horas:

         -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
         -    boca húmeda,
         -    enrojecimiento facial,
         -    fiebre,
         -    amodorramiento,
         -    pulso rápido,
         -    temblor,
         -    contracciones musculares aisladas y convulsiones,
         -    inconsciencia.

         Al cabo de 2-3 días:

         -    ictericia y signos de lesión hepática,
         -    el paciente orina muy poco, lo cual indica que los riñones
              están afectados.

    Qué hacer

    Si el paciente sólo ha ingerido uno o dos gránulos de un cebo para
    babosas con menos del 5% de metaldehído, no es necesario hacer nada.
    Pero si ha ingerido más, tendrá usted que hacer lo siguiente.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de la sustancia, y
    si el sujeto se encuentra plenamente consciente, respira con
    normalidad y no presenta contracciones musculares aisladas ni
    convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere a que los vómitos hayan cesado.

    Si el paciente presenta signos de lesión hepática, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de lesión renal,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile el pulso, la respiración, la tensión arterial y la función
         hepática. Puede ser necesario un tratamiento de sostén con
         administración de oxígeno y ventilación asistido. En caso de
         convulsiones repetidas, habrá que administrar diazepam por vía
         intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Paraquat

    Usos

    El paraquat se utiliza como herbicida. Por lo general se expende en
    forma de una preparación líquida que contiene una concentración de
    paraquat del 20% y que hay que diluir antes de usar. En algunos países
    se dispone también de un producto en gránulos destinado a los jardines
    domésticos que contiene 2,5% de paraquat y 2,5% de diquat y que hay
    que mezclar con agua antes del USO.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El paraquat produce lesiones en los pulmones, el hígado y el riñón. La
    solución al 20% es corrosiva.

    Grado de toxicidad

    El paraquat es muy tóxico por vía digestiva. Un trago de la solución
    al 20% puede producir la muerte por lesiones pulmonares en 1-4
    semanas, y una cantidad mayor puede matar al que la bebe en menos de
    12 horas.

    El contacto cutáneo no suele dar lugar a intoxicaciones, a menos que
    el sujeto haya permanecido con la ropa contaminada durante varias
    horas o que la piel, previamente lesionada, haya estado en contacto
    con gran cantidad de paraquat concentrado, o bien que el paciente sea
    un niño. La presencia de paraquat en la atmósfera puede irritar la
    nariz y la garganta, pero rara vez causa intoxicaciones.

    Peligros especiales

    Muchas intoxicaciones se producen accidentalmente por haber guardado
    paraquat en botellas que antes contenían cerveza, vino o bebidas no
    alcohólicas. Aunque es peligroso conservar así cualquier tóxico, ya
    que otras personas pueden beber por error el contenido de esas
    botellas, esta práctica es muy corriente en los sitios donde sólo
    puede adquirirse paraquat líquido en grandes recipientes. Los
    propietarios de pequeños huertos o jardines que sólo desean adquirir
    una pequeña cantidad pueden extraerla del recipiente principal y
    colocarla en otros. Los obreros que hacen rociamientos de plaguicidas
    pueden sufrir intoxicaciones graves si, tratando de desatascar una
    boquilla obstruida, tragan paraquat. El hecho de llevar durante varias
    horas ropa contaminada con paraquat líquido puede dar lugar a la
    absorción de una cantidad tóxica.

    Signos y síntomas

    * Por ingestión:

         -    vómitos y dolor abdominal,
         -    diarrea, a menudo sanguinolenta.

    La ingestión de grandes cantidades produce efectos graves en un plazo
    de pocas horas:

         -    amodorramiento, debilidad, mareo y dolor de cabeza,
         -    fiebre,
         -    inconsciencia,
         -    tos y respiración irregular,
         -    edema del pulmón a las pocas horas.

    El paciente puede morir en un plazo de 12 horas. Si se ingieren
    cantidades más pequeñas, aparecen efectos graves al cabo de 24 a 48
    horas:

         -    irritación intensa en la boca y la garganta,
         -    en algunos casos, úlceras blanquecinas en la boca y la
              garganta, que tienden a despellejarse, dolor al tragar y
              boca húmeda por la imposibilidad de tragar saliva,
         -    falta de aliento a medida que avanza la afección pulmonar,
         -    en algunos casos el paciente orina muy poco, como
              consecuencia de la lesión renal,
         -    en algunos casos se observa ictericia y signos de lesión
              hepática.

    El paciente puede fallecer a las 2-4 semanas a consecuencia de la
    afectación pulmonar.

    *    En la piel:

         El contacto con la solución de paraquat al 20% puede provocar
         inflamación y ampollas; las uñas se pueden resquebrajar y
         desprender.

         Cuando la piel estaba previamente alterada y el contacto es
         masivo y dura muchas horas pueden aparecer los siguientes
         efectos:

         -    falta de aliento a consecuencia de la afección pulmonar,
         -    en algunos casos el paciente orina muy poco, como
              consecuencia de la lesión renal,
         -    en algunos casos se observa ictericia y signos de lesión
              hepática.

         El paciente puede fallecer a consecuencia de la afectación
         pulmonar.

    *    En los ojos:

         -    la solución de paraquat al 20% provoca una inflamación
              grave, pero los ojos se restablecen por completo si el
              tratamiento es adecuado.

    *    Por inhalación:

         Los rociamientos y el polvo pueden provocar hemorragias nasales.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

          En caso de ingestión del producto

         No administre nada al paciente por vía oral si presenta úlceras
         importantes en la boca, ya que probablemente no estará en
         condiciones de tragar.

         Si el paciente padece dolor intenso en la boca déle un líquido
         apropiado para enjuagarse o pulverice un anestésico local en el
         interior de la cavidad bucal. Si puede tragar, déle agua con
         hielo o un helado.

         Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión y si el sujeto
         está plenamente consciente, no vomita y puede tragar,
         adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Adminístrele
         asimismo sulfato de sodio o de magnesio junto con el carbón.

          En los ojos

         Lave los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.
         Cerciórese de que no quedan restos sólidos del producto en las
         pestañas o las cejas ni en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         con cuidado que el producto le contamine su propia piel o la ropa
         que usted lleve. Lave a fondo la piel, las uñas y el pelo del
         paciente con jabón y agua fría o templada durante 15 minutos por
         lo menos, utilizando si es posible agua corriente.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente ha ingerido el producto químico pero está plenamente
    consciente, respira con normalidad y puede tragar, déle a beber un par
    de tazas de agua cada hora.

    Si presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo recomendado
    en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         -    administración de líquidos por vía intravenosa,
         -    administración de morfina para combatir el dolor.

         El oxígeno puede agravar las lesiones pulmonares, por lo que no
         debe administrarse a menos que el paciente se encuentre muy mal.
         Si es poco probable que el sujeto se restablezca, podrá
         administrársele oxígeno para aliviarle.

         No existe ningún tratamiento eficaz para los casos de
         intoxicación grave o de gravedad intermedia por paraquat.
                                                                       

    Piretrinas e insecticidas piretroides

    Productos químicos examinados en esta sección

    Las piretrinas son insecticidas naturales que se extraen de ciertas
    plantas de la familia de los crisantemos, mientras que los piretroides
    son insecticidas artificiales con estructuras químicas análogas.

    El pelitre y el butóxido de piperonilo son piretrinas, mientras que
    los siguientes productos son piretroides: biorresmetrina,
    cipermetrina, deltametrina, fenvalerato, permetrina y resmetrina.

    Usos

    Estos productos químicos se utilizan en forma de pulverizaciones
    insecticidas dentro de las viviendas y en ciertos dispositivos
    (espirales y esteras) para combatir los mosquitos. También se emplean
    contra las plagas de insectos en los almacenes de grano y harina, así
    como para proteger hortalizas y árboles frutales y arbustos en el
    sector agrícola. Se expenden en forma de líquidos, pulverizaciones y
    polvos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Sin irritantes para los pulmones y pueden afectar al cerebro.

    Grado de toxicidad

    Las piretrinas y los insecticidas piretroides no son muy tóxicos para
    las personas si se ingieren o inhalan o si entran en contacto con la
    piel. A veces causan reacciones alérgicas. La intoxicación grave sólo
    ocurre raramente, cuando se ingieren grandes cantidades de producto
    concentrado.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    náuseas y vómitos,
         -    En raras ocasiones pueden aparecer convulsiones, si la dosis
              ha sido muy alta.

    *    En la piel:

         -    irritación,
         -    erupciones cutáneas y ampollas.

    *    Por inhalación:

         -    hipersecreción nasal e irritación de la garganta,
         -    algunas personas pueden presentar sibilancia, estornudoes y
              dificultad para respirar.

    *    En los ojos:

    -    algunos productos pueden ser muy irritantes.

    *    Reacciones alérgicas:

         -    estado de choque: piel pálida, sudor, pulso rápido y débil,
         -    sibilancia y dificultad para respirar.

    Qué hacer

          Si el paciente presento una reacción alérgica

         Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de
         respirar, mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración
         de boca a boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de
         latir.

         Acueste al paciente boca arriba, con la cabeza vuelta hacia un
         lado y las piernas en alto (por ejemplo, colocándole un cajón
         bajo los pies). De este modo la sangre llegará bien al cerebro y
         disminuirá el peligro de que un vómito obstruya la tráquea.

         A los pacientes con una reacción alérgica hay que trasladarlos lo
         antes posible al hospital.

         Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátelo según lo
         recomendado en el capítulo 5.

          En los ojos

         Lave los ojos del paciente con agua durante 15-20 minutos por lo
         menos. Cerciórese de que no quedan restos sólidos del producto en
         las pestañas o las cejas ni en los pliegues cutáneos
         perioculares. En caso de irritación intensa, traslade el paciente
         al hospital.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         con cuidado que el producto le contamine a usted la piel o la
         ropa. Lave a fondo la piel, las uñas y el pelo del paciente con
         jabón y agua fría o templada durante 15 minutos, utilizando si es
         posible agua corriente.

                                                                       
     Información para el médico local

          Si el paciente presento una intensa reacción alérgica
         (anafiláctica)

         Administre oxígeno con máscara facial a la máxima concentración
         posible. Inserte un catéter traqueal si el paciente esta
         inconsciente.

         Administre lo antes posible adrenalina (1 × 1000 ó 1 mg/ml) por
         inyección intramuscular, a menos que el paciente presente un
         pulso central fuerte y un estado general satisfactorio. Cualquier
         retraso puede ser fatal.

          Dosis:

          Edad         Volumen de adrenalina, 1 × 1000

         < 1 año      0,05 ml
         1 año        0,1 ml
         2 años       0,2 ml
         3-4 años     0,3 ml
         5 años       0,4 ml
         6-12 años    0,5 ml
         Adultos      0,5-1 ml

         Estas dosis pueden repetirse cada 10 minutos hasta que mejoren la
         tensión arterial y el pulso. Las dosis deben reducirse si se
         trata de niños de peso bajo.
                                                                       

                                                                       
         Es conveniente administrar antihistamínicos (p. ej., clorfenamina
         o prometazina) por vía intravenosa lenta, después de la
         adrenalina, para combatir la erupción cutánea, el prurito o la
         hinchazón y prevenir las recaídas.

         Si el paciente no mejora, puede ser necesario un tratamiento de
         sostén que comprenda:

         -    administración de oxígeno y ventilación asistida,
         -    líquidos por vía intravenosa,
         -    en caso de asma o respiración ruidosa, inhalación de
              salbutamol o administración intravenosa de teofilina.
                                                                       

    Plaguicidas organoclorados

    Plaguicidas examinados en esta sección

    Hay muchos plaguicidas organoclorados. Entre los más conocidos figuran
    la aldrina, el clordano, el DDT, la dieldrina, el endosulfán, la
    endrina y el lindano (denominado también hexaclorohexano o gama-HCH).

    Usos

    Los plaguicidas organoclorados se utilizan mucho con fines agrícolas,
    así como para destruir insectos transmisores de enfermedades, en
    particular los mosquitos del paludismo. El lindano se utiliza también
    para matar pulgas, piojos del cuero cabelludo, caracoles y babosas,
    así como para rociar las semillas con objeto de impedir que los
    insectos las devoren.

    Las preparaciones empleadas son polvos para espolvorear, polvos
    humectables, gránulos o líquidos. Algunos productos se queman para
    destruir los insectos con el humo. Las preparaciones contra los piojos
    del cuero cabelludo adoptan la forma de lociones o champúes.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los plaguicidas organoclorados afectan al cerebro y a la respiración.
    Las preparaciones líquidas pueden contener también solventes tales
    como destilados de petróleo, que pueden causar edema del pulmón si se
    ingieren.

    Grado de toxicidad

    Los plaguicidas organoclorados son tóxicos si se ingieren o inhalan o
    si entran en contacto con la piel. La dosis tóxica varía mucho de unos
    productos a otros. La aldrina, la dieldrina, la endrina y el
    endosulfán son más tóxicos que el clordano, el DDT y el lindano.

    Peligros especiales

    Pueden producirse intoxicaciones cuando la persona no se lava después
    de haber usado el plaguicida o entra en casas en las que se están
    practicando rociamientos. El champú de lindano puede causar
    intoxicaciones en los niños pequeños si se usa en cantidad excesiva o
    con demasiada frecuencia. También se han registrado intoxicaciones por
    comer alimentos contaminados con esos productos.

    Signos y síntomas

    Por lo general, los efectos se manifiestan al cabo de 1-6 horas. En el
    caso del DDT, la sintomatología puede demorarse hasta 48 horas.

    *    Por ingestión:
         -    vómitos, diarrea y dolor abdominal,
         -    ansiedad, excitación y debilidad,
         -    dolor de cabeza y vértigos,
         -    sacudidas musculares y temblores,
         -    convulsiones,
         -    inconsciencia,
         -    respiración rápida, piel azulada y signos de edema pulmonar,
              si la preparación contiene destilados de petróleo.

    *    Por inhalación:

         -    quemaduras en los ojos, la nariz o la garganta,
         -    ansiedad, excitación y debilidad,
         -    dolor de cabeza y vértigos,
         -    sacudidas musculares y temblores,
         -    convulsiones,
         -    inconsciencia.

    *    En los ojos:

         -    puede producirse irritación.

    *    En la piel:

         -    pueden producirse irritación y erupciones,
         -    los mismos efectos que en la intoxicación por inhalación.

    Qué hacer

    Si hay polvo, gases o humos tóxicos, traslado al paciente a un lugar
    bien ventilado. Utilice mascarilla respiratoria para protegerse de una
    posible intoxicación.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.


    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Si el paciente ha ingerido el producto, no le dé a beber leche ni le
    dé ningún alimento graso o aceitoso.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.
         Cerciórese de que no hay restos sólidos del producto químico en
         las pestañas o las cejas ni en los pliegues cutáneos
         perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a
         fondo la piel, las uñas y el pelo con jabón y agua fría o
         templada durante 15 minutos por lo menos, utilizando si es
         posible agua corriente.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

     Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y si el sujeto está plenamente consciente, respira con
    normalidad y no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere a que cesen los vómitos. Adminístrele
         sulfato de sodio o de magnesio junto con el carbón.

    Si el paciente presenta signos de edema pulmonar, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Estos productos químicos afectan al control respiratorio, la
         actividad muscular y al ritmo cardiaco. Vigile el pulso, la
         respiración y la tensión arterial. Puede ser necesario un
         tratamiento de sostén, con administración de oxígeno y
         ventilación asistida. En caso de convulsiones repetidas, habrá
         que administrar diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.
                                                                       

                                                                       
              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         No hay ningún antídoto. La diálisis, la hemoperfusión y la
         diuresis forzada carecen de utilidad.
                                                                       

    Raticidas

    Para eliminar ratas, ratones y otros pequeños roedores pueden
    utilizarse numerosos productos químicos:

    -    fosfuro de aluminio.
    -    arsénico.
    -    estricnina.
    -    talio.
    -    warfarina y otros productos químicos que ejercen el mismo efecto:
         brodifacoum, bromadiolona, clorofacinoma, coumafuril, difenacoum.

    Repelentes de insectos

    Productos químicos examinados en esta sección

    Dietiltoluamida, denominada también  N,N-dietil-3-toluamida o deet.

    Usos

    La dietiltoluamida es un repelente de insectos que se aplica sobre la
    piel para evitar las picaduras de mosquitos, pulgas y moscas
    picaduras. No es eficaz contra otros insectos agresivos. Este producto
    se expende en forma de lociones, barras jabonosas, aerosoles o
    toallitas. La concentración puede variar entre 5% y 100%.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La dietiltoluamida lesiona el cerebro. Su aplicación repetida en la
    piel puede provocar erupciones y dermatitis.

    Grado de toxicidad

    Las intoxicaciones graves son raras. Por lo general se deben a la
    ingestión de gran cantidad de producto muy concentrado o a una
    aplicación excesiva en la piel durante varias semanas. Se han
    observado con más frecuencia intoxicaciones en los niños que en los
    adultos y, al parecer, las niñas están más predispuestas que los
    niños. Aunque no es frecuente, las intoxicaciones agudas pueden causar
    lesiones cerebrales en los niños.

    Peligros especiales

    Se han observado intoxicaciones por repelentes de insectos en niños
    que habían recibido estos productos por pulverización en la piel
    durante varias semanas o habían dormido en camas rociadas con deet. En
    los niños, la intoxicación aguda puede confundirse con una infección
    vital.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         Pequeñas cantidades o productos poco concentrados:

         -    náuseas y vómitos,
         -    dolor abdominal,
         -    diarrea.

         Grandes cantidades de productos muy concentrados (al cabo de 30
         minutos a 6 horas):

         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    signos de lesión hepática.

         En raros casos, la intoxicación aguda en el niño puede provocar
         lesiones cerebrales con:

         -    habla confusa,
         -    marcha vacilante,
         -    movimientos anormales de los dedos de las manos y los pies,
         -    temblor,
         -    convulsiones,
         -    respiración superficial,
         -    tensión arterial baja,
         -    pulso rápido.

    *    En los ojos:

         -    irritación, que puede ser intensa si se trata de un producto
              concentrado.

    *    En la piel:

         Si la solución es concentrada (>50% deet):

         -    sensación de quemadura,
         -    ampollas y úlceras.

         Después de aplicaciones repetidas:

         -    enrojecimiento y erupción,
         -    signos de intoxicación si se han utilizado grandes
              cantidades.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a boca
    o de boca a nariz. Si se encuentra inconsciente o amodorrado, póngale
    de lado en posición de recuperación; vigile cada 10 minutos su
    respiración y no deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

          En los ojos

         Lave los ojos del paciente con agua corriente durante 15-20
         minutos por lo menos.

          En la piel

         Si la piel ha tenido un contacto con el producto mayor de lo
         normal, despoje inmediatamente al paciente de la ropa
         contaminada. Lávele a fondo la piel, las uñas y el pelo con jabón
         y agua fría o templada durante 15 minutos por lo menos,
         utilizando si es posible agua corriente.

    Si el paciente presenta signos o síntomas que sugieran la posibilidad
    de una ingestión masiva, así como si es intensa la irritación de la
    piel o de los ojos, trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas desde la ingestión de una cantidad considerable, y si el sujeto
    está plenamente consciente, respira con normalidad y no presenta
    convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si le ha hecho
         vomitar, espere a que cesen los vómitos. Adminístrele sulfato
         sódico o magnésico junto con el carbón.

    Si el paciente presenta signos de lesión hepática, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Aunque no es frecuente, los niños pueden sufrir una encefalopatía
         tóxica. Esta complicación puede confundirse con una encefalitis
         viral o una epilepsia

         En las intoxicaciones graves, vigile la respiración, el corazón,
         la tensión arterial y el equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén, con administración de oxígeno
         y ventilación asistida, que comprenda:

         *    En caso de hipotensión arterial, administración de líquidos
              por vía intravenosa.

         *    En caso de convulsiones, aumento del tono muscular,
              opistótonos o temblor, administración de diazepam o
              fenobarbital.

          Dosis intravenosa de diazepam:

         Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30 segundos,
         repitiendo la administración si es necesario a los 30-60 minutos;
         a continuación puede hacerse una perfusión intravenosa hasta un
         máximo de 3 mg/kg de peso corporal en 24 horas,

         Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Talio

    Usos

    Las sales de talio se utilizan para eliminar ratas, ratones y otros
    roedores, así como hormigas, pero en muchos países se ha prohibido su
    venta como plaguicida. También se ha utilizado en forma de crema para
    eliminar el vello corporal, pero este uso no es recomendable. Se
    emplea mucho en la industria.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El talio afecta a los intestinos, los nervios, la piel y el pelo.

    Grado de toxicidad

    Las sales de talio son muy tóxicas si se ingieren o si entran en
    contacto con la piel. La exposición durante muchas semanas a pequeñas
    cantidades (p. ej., por ingestión, contacto cutáneo o inhalación de
    humos metálicos) puede dar lugar a una intoxicación crónica.

    Peligros especiales

    Los cebos para ratas preparados con grano, bizcocho desmenuzado o miel
    se pueden confundir con un producto comestible. Los trabajadores
    industriales pueden sufrir intoxicaciones crónicas si respiran humos o
    polvo de talio o manipulan productos químicos sin ponerse guantes.

    Signos y síntomas

    Intoxicación aguda

    *    Por ingestión:

    Los efectos aparecen lentamente en el curso de los 2-3 días:

         -    dolor abdominal, náuseas, vómitos y estreñimiento,
         -    dolor o entumecimiento de los dedos de las manos y los pies,
         -    cansancio,
         -    convulsiones.

         Al cabo de unos 7 días:

         -    dolor o embotamiento de las plantas de los pies que impiden
              al paciente mantenerse de pie o caminar,
         -    vértigos,
         -    párpados caídos,
         -    fiebre,
         -    habla confusa y comportamiento embarullado,
         -    temblor, movimientos insólitos de los miembros,
         -    signos de lesión renal.

         A los 10-14 días:

         -    se inicia la caída del pelo.

         La muerte del sujeto puede sobrevenir a las 5 semanas de la
         ingestión de talio.

    Intoxicación crónica (por ingestión, contacto cutáneo o inhalación de
    humos):

    -    el pelo se desprende dejando calvas,
    -    boca húmeda,
    -    aparición de una línea azulada en las encías,
    -    náuseas, vómitos, dolor abdominal y estreñimiento,
    -    dolor o embotamiento en los brazos y las piernas.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente sufre un ataque
    convulsivo, trátele según lo recomendado en el capítulo 5.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.
         Cerciórese de que no quedan restos sólidos del producto en las
         pestañas o las cejas ni en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a
         fondo la piel, las uñas y el pelo con jabón y agua fría o
         templada durante 15 minutos por lo menos, utilizando si es
         posible agua corriente.

    Trasládelo al hospital.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de la sustancia y
    si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y no
    ha presentado contracciones musculares aisladas ni convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya ha hecho
         vomitar al paciente, espere a que cesen los vómitos.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, la tensión arterial, el pulso y las
         funciones hepática y renal. Puede ser necesario un tratamiento de
         sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida.
         Administración intravenosa de diazepam en caso de ataques
         convulsivos repetidos.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 mi (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µq/kg de peso corporal.
                                                                       

                                                                       
         El antídoto es el ferricianoferrato potásico (azul de Prusia). Si
         no se dispone de ferricianoferrato, puede utilizarse en su lugar
         ferrocianuro férrico. Infórmese en un centro especializado sobre
         las posibilidades de obtener el antídoto.

          Dosis:    administración por vía oral o por sonda gástrica de 250
                   mg/kg de peso corporal al día, repartidos en cuatro
                   dosis, hasta que la concentración de talio en la orina
                   sea inferior a 0,5 µq en un periodo de 24 horas. Como
                   el antídoto puede provocar estreñimiento, conviene
                   administrar con cada dosis un purgante suave (p. ej. 50
                   ml de sorbitol al 15%).

    En caso de insuficiencia renal habrá que proceder a la hemodiálisis.
                                                                       

    Warfarina y otros plaguicidas que inhiben la coagulación de la sangre

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el coumafurilo, la warfarina y las
    «superwarfarinas» (brodifacoum, bromadiolona, clorofacinona y
    difenacoum).

    Usos

    Estos productos químicos se utilizan para eliminar ratas y ratones. En
    general se emplean mezclados con grano o se incorporan a pastillas o
    gránulos para utilizarlos como cebo, a menudo coloreados de azul o
    verde para que la gente no los confunda con comida. La warfarina se
    utiliza también como medicamento para inhibir la coagulación de la
    sangre.

    En el segunda parte puede encontrarse información sobre otros
    productos químicos utilizados a veces para matar ratas y ratones.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos productos químicos inhiben la coagulación de la sangre, lo que
    puede dar lugar a hemorragias en el interior del cuerpo.

    Grado de toxicidad

     Warfarina y coumafurilo: si se ingiere una cantidad pequeña, es poco
    probable que tenga algún efecto. Las dosis repetidas durante varios
    días o semanas pueden causar una intoxicación grave o incluso la
    muerte. Los médicos que prescriben tratamientos prolongados con
    medicamentos a base de warfarina deben evaluar de vez en cuando la
    coagulación de la sangre del paciente.

     Brodifacoum, bromadiolona, clorofacinona y difenacoum: la ingestión
    de una sola dosis puede provocar signos de intoxicación, cuyos efectos
    pueden ser graves y durar cierto tiempo.

    Peligros especiales

    Los raticidas se colocan a menudo sobre el suelo en platos
    descubiertos, que los niños pueden encontrar fácilmente.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         A las 12-48 horas pueden hacerse patentes algunos de los signos
         siguientes:

         -    cualquier corte o incisión puede provocar una hemorragia
              anormalmente prolongada,
         -    hematomas y erupciones cutáneas,
         -    presencia de sangre en la orina,
         -    tos sanguinolenta,
         -    presencia de sangre en las heces, que indica la existencia
              de una hemorragia intestinal,
         -    dolor dorsal o abdominal.

    Los efectos de la warfarina y del coumafurilo duran 3-4 días.

    Los efectos del brodifacoum, del difenacoum, de la bromadiolona y de
    la clorofacinona pueden durar semanas o meses.

    Qué hacer

    Si el paciente sólo ha ingerido una pequeña cantidad de un cebo para
    ratas que contiene warfarina o coumafurilo, no es necesario hacer
    nada. Si usted piensa que puede haber ingerido una cantidad mayor, o
    si no conoce el contenido del matarratas, traslade el paciente al
    hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de la sustancia y
    si el sujeto está plenamente consciente y respira con normalidad:

    *    Hágale vomitar. Si ha estado tomando un medicamento que contiene
         warfarina, no le haga vomitar, ya que esto podría provocarle un
         hemorragia en el intestino.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya ha hecho
         vomitar al paciente, espere a que cesen los vómitos.

                                                                       
     Información para el médico local

         Para cortar rápidamente una hemorragia en curso, conviene hacer
         transfusiones de sangre entera o de plasma fresco congelado. Si
         es posible, se determinarán los tiempos de coagulación o de
         protrombina y se harán recuentos de todos los elementos
         sanguíneos.

          Brodifacoum, difenacoum, bromadiolona y clorofacinona: incluso
         cuando no hayo signos ni síntomas o cuando la intoxicación sea
         leve, habrá que determinar los tiempos de protrombina a las 24,
         48 y 72 horas.

         El antídoto es la fitomenadiona (vitamina K1), que normaliza el
         tiempo de protrombina y corta la hemorragia. La normalización del
         tiempo de protrombina debe hacerse en el plazo de 12-36 horas,
         pero puede ser necesario administrar regularmente una dosis
         diaria durante varios semanas según el tipo de producto químico
         ingerido en exceso.

          Dosis:    En la intoxicación grave: perfusión intravenosa
                   lento de fitomenadiona en una solución al 9 g/litro
                   (0,9%) de cloruro sódico o glucosa. Adultos: puede 
                   ser necesario administrar 100-200 mg diarios durante 
                   varios días o semanas. Las dosis se pueden administrar 
                   cada 6-8 horas. El tiempo de protrombina debe 
                   determinarse a menudo hasta que se normalice, lo cual 
                   puede tardar semanas o meses en los casos graves.

         Si el tiempo de coagulación o el tiempo de protrombina están
         anormalmente prolongados, pero los efectos no son graves, se
         administrará fitomenadiona por vía intramuscular.

          Dosis:  adultos, 5-10 mg; niños, 1-5 mg.
                                                                       

    Preparaciones y productos químicos utilizados en el hogar y en los
    lugares de trabajo

    Aceites volátiles

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examina un grupo de productos químicos que
    se evaporan a la temperatura ambiente. A estos productos se les suele
    denominar aceites esenciales, pues están constituidos por esencias o
    aceites aromáticos de diversas plantas. Entre los aceites volátiles
    más conocidos figuran el alcanfor, el aceite de clavo, el aceite de
    eucalipto, el aceite de pino y la esencia de trementina.

     Nota: la esencia de trementina (denominada también aguarrás) se
    obtiene de la madera de pino y es un compuesto químico distinto de la
    seudotrementina destilada del petróleo.

    Usos

    El alcanfor, el aceite de eucalipto, el mentol, y la esencia de
    trementina se utilizan en forma de linimentos para friccionar la piel
    en los casos de dolores musculares; el aceite de eucalipto, el
    alcanfor y el mentol se emplean también para dar fricciones en el
    pecho, así como en preparaciones que se administran en forma de vahos.
    También se ha utilizado el alcanfor en gotas nasales o en
    pulverizaciones para combatir los resfriados, pero esta práctica no es
    recomendable.

    Esos aceites tienen también numerosas aplicaciones no médicas. La
    esencia de trementina se utiliza para limpiar pinceles y brochas. El
    alcanfor, en forma de cristales, tabletas o bolas, se utiliza para
    combatir la polilla. Pero, con este fin puede utilizarse también el
    naftaleno o naftalina o el  para-diclorobenceno, en vez del alcanfor
    (véase Desodorantes ambientales, pastillas desodorantes y bolas contra
    la polilla, segunda parte).

     Productos que contienen alcanfor

    *    Aceite alcanforado, linimento de alcanfor: alcanfor, 200 g/kg
         (20%) en aceite.
    *    Linimento de alcanfor compuesto, linimento de alcanfor amoniacal:
         alcanfor, 125 g/l (12,5%) en solución concentrada de amoníaco
         (300 ml/litro).
    *    Esencia de alcanfor: alcanfor, 100 g/litro (10%) en alcanfor.

    Los aceites aromáticos entran en la composición de diversos cosméticos
    y artículos de tocador, tales como perfumes y lociones para después
    del afeitado, productos refrescantes de la atmósfera y otros 
    productos de uso doméstico. El aceite de pino se utiliza en
    diversos desinfectantes. Sin embargo, estos productos sólo contienen
    pequeñas cantidades de aceites volátiles y, si se ingieren, los
    efectos nocivos se deben más a otras sustancias químicas que a dichos
    aceites.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los aceites volátiles son ligeramente irritantes para la piel. Las
    intoxicaciones suelen deberse a la ingestión del líquido, pero en
    algunos casos están causadas por el contacto cutáneo o por la
    inhalación de los vapores. Los aceites volátiles son irritantes para
    el intestino, pueden causar edema del pulmón y a veces afectan al
    cerebro y a los riñones.

    Grado de toxicidad

    Los aceites volátiles pueden causar intoxicaciones graves e incluso la
    muerte. En los niños se han registrado defunciones por haber bebido
    unos pocos tragos de esencia de trementina, aceite de eucalipto o
    productos alcanforados. También se han observado intoxicaciones graves
    causadas por linimentos y detergentes de pinceles a base de
    trementina.

    Las fricciones con gran cantidad de aceite, esencia o linimentos
    alcanforados pueden dar lugar a intoxicaciones graves. También las
    gotas nasales a base de alcanfor pueden producir intoxicaciones en los
    lactantes.

    Peligros especiales

    A veces se ingiere aceite alcanforado por confusión con aceite de
    ricino. Los productos de uso doméstico y los medicamentos que
    contienen aceites esenciales se guardan a veces en lugares a los que
    los niños pueden tener fácil acceso.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

    El paciente puede presentar síntomas a los pocos minutos de haber
    tragado el aceite:

         -    el aliento huele al aceite,
         -    sensación de quemadura en la boca, la garganta y el abdomen,
         -    náuseas, vómitos y diarrea,
         -    ansiedad, excitación y alucinaciones,
         -    vértigos,
         -    contracciones espasmódicas,
         -    convulsiones, que pueden sobrevenir repentinamente, sin
              síntomas anunciadores, a los 5 minutos de haber ingerido el
              aceite,
         -    inconsciencia,
         -    respiración lenta y superficial.

    La muerte puede sobrevenir al poco tiempo en el curso de un ataque
    convulsivo. Si no sucede así, el paciente puede presentar:

         -    signos de edema del pulmón,
         -    signos de insuficiencia renal, con reducción anormal del
              volumen de orina emitido.

    *    En los ojos:

         -    irritación y enrojecimiento, pero rara vez lesiones graves.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento e irritación,
         -    el empleo de grandes cantidades en las fricciones puede
              tener efectos análogos a los que se producen por ingestión.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca o de boca a
    nariz. Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado
    en posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración,
    tranquilícele y no deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a
         fondo la piel con jabón y agua fría, utilizando si es posible
         agua corriente. Enjuáguele seguidamente durante 15 minutos por lo
         menos.

    Traslade el paciente al hospital lo antes posible si ha ingerido una
    cantidad cualquiera del producto o si presenta continuamente dolor o
    irritación en los ojos o, tras el contacto cutáneo, quemaduras o
    signos de envenenamiento.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si el sujeto está plenamente
    consciente y respira con normalidad, no ha presentado contracciones
    musculares aisladas ni convulsiones y no vomita, adminístrele carbón
    activado y déle a beber agua. No le haga vomitar, pues podrían

    entrarle líquido o vapores en los pulmones, con el consiguiente edema
    pulmonar, y, por otra parte, el vómito podría desencadenar un ataque
    convulsivo.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

    Al cabo de 24 horas, si el paciente orina con la misma frecuencia que
    de costumbre, déle a beber a diario 3-4 litros de agua durante los 5
    días siguientes.

    Si el paciente presenta signos de insuficiencia renal, trátele según
    lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber lesiones del
         hígado y del riñón. Vigile el pulso, la respiración, la tensión
         arterial y las funciones hepática y renal. Puede ser necesario un
         tratamiento de sostén, con administración de oxígeno y
         ventilación asistida. En coso de convulsiones repetidas, habrá
         que administrar diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Benceno, tetracloroetileno, tolueno, tricloroetano, tricloroetileno
    y xileno

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan tres hidrocarburos aromáticos, el
    benceno, el tolueno y el xileno, y tres hidrocarburos clorados, el
    tetracloroetileno (denominado también percloroetileno), el
    1,1,1-tricloroetano y el tricloroetileno (denominado también
    tricloroeteno).

     Nota: otros hidrocarburos clorados y otros hidrocarburos aromáticos,
    por ejemplo el tetracloruro de carbono, pueden tener efectos tóxicos
    diferentes.

    Usos y abuso

    El benceno se utiliza en numerosos procesos industriales y es parte
    integrante del combustible de los motores. No suele entrar en la
    composición de productos domésticos.

    El tolueno y el xileno se utilizan en muchos procesos industriales.
    También se emplean como solventes en colas, pinturas y diluyentes de
    pinturas que se utilizan en el hogar y en los lugares de trabajo.

    El tetracloroetileno se usa en los establecimientos comerciales de
    lavado en seco y entra en la composición de diversos productos
    desengrasantes.

    El 1,1,1-tricloroetano se utiliza para la limpieza como desengrasante,
    así como en los líquidos utilizados para corregir errores
    mecanográficos.

    El tricloroetileno se utiliza en muchos tipos de productos de uso
    doméstico: productos de limpieza para paredes, ropa y alfombras,
    líquidos para corregir errores mecanográficos, pinturas, colas,
    productos para la limpieza en seco, insecticidas y fungicidas. También
    se utiliza en la industria como desengrasante y agente de limpieza en
    seco.

                                                                       

         Los líquidos para la limpieza en seco pueden contener
         tricloroetileno o tetracloroetileno. El tetracloruro de carbono
         se usa a veces como líquido de limpieza en seco, pero no 
         conviene hacerlo por su gran toxicidad.
                                                                       

    Algunas personas utilizan abusivamente o inhalan («esnifan») colas u
    otros productos que contienen tolueno, benceno, tricloroetileno o
    tricloroetano.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos productos químicos afectan al cerebro y al corazón. También los
    riñones y el hígado pueden verse afectados por la exposición aguda a
    tres de ellos (tetracloroetileno, tricloroetileno y tricloroetano) y
    por la exposición crónica al tolueno y al tricloroetileno. La
    exposición crónica al benceno afecta a la producción de glóbulos
    rojos, lo que provoca anemia, y puede causar leucemias (cánceres de la
    sangre).

    En forma líquida, estos productos químicos ejercen un efecto irritante
    en la piel y los ojos y, si se ingieren, pueden provocar edema del
    pulmón. Los vapores son irritantes para los ojos, la nariz y la
    garganta y en el caso del tolueno y del xileno, pueden causar edema
    del pulmón.

    Grado de toxicidad

    Todos estos productos químicos son tóxicos si se inhalan o ingieren.
    La exposición aguda puede causar la muerte repentina. El contacto
    cutáneo no suele provocar intoxicaciones sistémicas. El abuso de estos
    productos produce habituación y puede generar dependencia.

    Peligros especiales

    Las personas que utilizan abusivamente solventes a modo de drogas no
    sólo se exponen a los efectos tóxicos del producto sino que corren
    también el riesgo de asfixiarse si respiran el solvente dentro de una
    bolsa de plástico o de sufrir traumatismos cuando experimenten
    alucinaciones. También es peligroso trabajar con productos químicos de
    este tipo si no se toman medidas de protección o se adoptar)
    precauciones adecuadas.

    Signos y síntomas

    Benceno

     Exposición aguda

    *    Por inhalación o ingestión:

         -    euforia,
         -    debilidad,
         -    dolor de cabeza,
         -    náuseas,
         -    visión borrosa,
         -    irritación de la nariz y los ojos,
         -    sacudidas musculares,
         -    movimientos incoordinados,
         -    sensación de opresión torácica y respiración superficial,
         -    pulso irregular,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    edema del pulmón.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento,
         -    piel seca y ampollas.

    *    En los ojos:

         -    dolor,
         -    enrojecimiento y lagrimeo,
         -    la luz hace daño en los ojos.

         Los ojos pueden sufrir lesiones.

     Exposición crónica

    *    Por inhalación:

         -    dolor de cabeza,
         -    vértigos,
         -    inapetencia,
         -    cansancio.

    *    En la piel:

         -    piel seca,
         -    ampollas.

    Tolueno y xileno

     Exposición aguda

    *    Por inhalación:

         -    excitación, euforia, dolor de cabeza,
         -    vértigos,
         -    naúseas,
         -    debilidad,
         -    amodorramiento,
         -    incoordinación y marcha vacilante,
         -    confusión,
         -    irritación de los ojos, la nariz y la garganta,
         -    inconsciencia,
         -    edema del pulmón,
         -    pulso irregular,
         -    posible paro cardiaco o respiratorio.

    *    Por ingestión:

         -    vómitos y diarrea,
         -    edema del pulmón y los mismos efectos que por inhalación.

    *    En la piel y en los ojos:

         -    lo mismo que con el benceno.

     Exposición crónica

    La inhalación repetida puede provocar:

         -    debilidad muscular,
         -    dolor abdominal, vómitos de sangre,
         -    lesión cerebral,
         -    lesiones del hígado y los riñones.

    Tetracloroetileno, tricloroetano y tricloroetileno

     Exposición aguda

    *    Por inhalación:

         -    náuseas y vómitos,
         -    euforia,
         -    dolor de cabeza y confusión,
         -    vértigos,
         -    debilidad

         -    amodorramiento,
         -    sacudidas musculares,
         -    incoordinación,
         -    convulsiones,
         -    inconsciencia,
         -    tensión arterial baja,
         -    pulso irregular,
         -    lesiones del hígado y de los riñones,
         -    irritación de los ojos, la nariz y la garganta,
         -    posible paro cardiaco o respiratorio.

    *    Por ingestión:

         -    vómitos y diarrea,
         -    edema del pulmón, y los mismos efectos que por inhalación.

    *    En la piel y en los ojos:

         -    lo mismo que con el benceno.

     Exposición crónica

    La inhalación repetida puede provocar:

         -    pérdida de peso, náuseas e inapetencia,
         -    cansancio,
         -    a veces lesiones del hígado y de los riñones,
         -    lesión cardiaca.

    Qué hacer

    Aleje al paciente de los gases venenosos o de los derrames de líquido.
    Protéjase usted mismo con mascarilla respiratoria y ropa adecuada.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca. Hágale
    masaje cardiaco si el corazón deja de latir. Si el paciente está
    inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición de
    recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que se
    enfríe.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a
         fondo la piel con jabón y agua fría durante 15 minutos,
         utilizando si es posible agua corriente. Evite que el producto le
         contamine a usted la piel o la ropa.

    Traslade el paciente al hospital lo antes posible. Si ha ingerido o
    respirado el producto químico, hágale permanecer echado, por el riesgo
    de problemas cardiacos.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si el sujeto está plenamente
    consciente, respira con normalidad y no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar si en la hora precedente ha ingerido más de 2 ó 3
         tragos del producto químico y no ha tenido ya vómitos.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Espere a que
         haya dejado de vomitar.

    No le dé ninguna bebida o alimento graso.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de lesión hepática,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de
    insuficiencia renal, trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médica local

         Vigile la respiración, la frecuencia cardiaca y la tensión
         arterial. Puede ser necesario un tratamiento de sostén con
         administración de oxígeno y ventilación asistida. No administre
         ningún medicamento estimulante (p. ej., adrenalina).

         En las intoxicaciones graves, habrá que vigilar el corazón
         después del restablecimiento aparente (hasta 12-24 horas, si es
         posible) por el riesgo de arritmias. La exposición crónica al
         benceno puede causar anemia y leucemia.
                                                                       

    Bórax, ácido bórico y perborato sódico

    Usos

    El bórax entra en la composición de venenos para hormigas, agentes
    conservantes de la madera, productos para ablandar el agua, gotas
    oculares, colutorios y cremas para la piel. El ácido bórico se ha
    utilizado para desinfectar y lavar los pañales de los lactantes y
    también como aditivo de los polvos de talco, pero ello no es
    recomendable por ser demasiado tóxico. El perborato sódico se utiliza
    como agente blanqueante, como producto para ablandar el agua y como
    solución para limpiar dentaduras postizas; también entra en la
    composición de algunos detergentes y productos para lavar y
    desinfectar los pañales.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los boratos son irritantes y tóxicos si se ingieren o entran en
    contacto con una piel alterada, húmeda o con arañazos. Afectan al
    intestino, al cerebro y a los riñones.

    Grado de toxicidad

    Estos productos químicos son muy tóxicos. En dosis altas pueden
    producir una intoxicación aguda, pero la mayor parte de los productos
    domésticos (p. ej., detergentes y venenos para hormigas) sólo
    contienen pequeñas cantidades, de manera que si un niño traga una
    cantidad moderada es poco probable que se intoxique. En cambio, los
    polvos de talco que contienen bórax o ácido bórico, utilizados durante
    muchos días o semanas, pueden provocar en los lactantes intoxicaciones
    crónicas graves e incluso mortales. También puede provocar
    intoxicaciones crónicas el empleo regular de colutorios boricados, de
    los que inevitablemente pasa una pequeña cantidad al estómago.

    Las tabletas y los polvos para limpiar dentaduras postizas son
    corrosivos (véase Productos químicos cáusticos y corrosivos, segunda
    parte). Si se tragan pueden quedar detenidos en la garganta y provocar
    graves quemaduras; también las soluciones obtenidas disolviendo las
    tabletas en agua pueden ser cáusticas, si se tragan.

    Peligros especiales

    Las cremas cutáneas y los polvos de talco que contienen ácido bórico
    pueden causar graves intoxicaciones en los lactantes y niños pequeños.
    Los ancianos con defectos visuales pueden ingerir por error,
    confundiéndolas con caramelos, tabletas para limpiar dentaduras
    postizas.

    Signos y síntomas

    Intoxicación aguda

    *    Por ingestión:

         -    náuseas,
         -    vómitos profusos y diarrea,
         -    inquietud y agitación,
         -    convulsiones,
         -    inconsciencia,
         -    erupción rojiza de la piel con descamación, especialmente en
              las nalgas, las palmas y las plantas,
         -    signos de insuficiencia renal.

    *    En los ojos:

         -    sensación de escozor y quemadura,
         -    lagrimeo,
         -    párpados hinchados y enrojecidos.

    *    En la piel:

         -    picor y enrojecimiento,
         -    si la piel estaba húmeda o tenía cortes o arañazos, puede
              haber también signos y síntomas análogos a los que se
              observan en las intoxicaciones por ingestión.

    Intoxicación crónica

    La ingestión repetida o el contacto cutáneo pueden dar lugar a:

    -    inapetencia y pérdida de peso,
    -    vómitos y diarrea leve,
    -    erupción rojiza de la piel con descamación, particularmente en
         las nalgas, las palmas y las plantas,
    -    caída del pelo,
    -    signos de insuficiencia renal,
    -    convulsiones.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9.

          En los ojos

         Enjúguele o frótele suavemente la cara para eliminar cualquier
         resto de líquido o polvo. Lávele los ojos con agua durante 15-20
         minutos por lo menos. Cerciórese de que no quedan restos sólidos
         del producto en las pestañas o las cejas ni en los pliegues
         cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a
         fondo la piel con jabón y agua fría, utilizando si es posible
         agua corriente. Siga lavándolo durante 15 minutos por lo menos.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente elimina menos orina de lo normal, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         *    Administración de oxígeno y ventilación mecánica.
         *    Medidas para evitar las infecciones cutáneas.
         *    En caso de convulsiones repetidas, administración
              intravenosa de diazepam.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         La hemodiálisis y la diálisis peritoneal permiten eliminar el
         barato y pueden ser útiles en los casos de intoxicación grave.
                                                                       

    Cianuros

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el cianuro, el ácido cianhídrico
    (denominado también cianuro de hidrógeno, ácido hidrociánico o ácido
    prúsico), el cianuro sódico y el cianuro potásico.

    Hay sustancias naturales que liberan cianuro en numerosas plantas, así
    como en el hueso de los albaricoques y los melocotones y en las
    almendras amargas, la mandioca y la tapioca. La mandioca (denominada
    también manihot o yuca) se cultiva en toda la zona tropical y
    constituye un alimento básico en partes de Africa y de América del
    Sur. Es un árbol o arbusto con flores verdes y nueces. La raíz es
    maciza y blanca.

    Muchos materiales (madera, seda, crin de caballo y plástico) producen
    cianuro al arder. En los casos de intoxicación por el humo de una
    cocina o un brasero, algunos de los efectos pueden deberse al cianuro.

    Usos

    El cianuro se utiliza en la industria y como plaguicida. El ácido
    cianhídrico se emplea para fumigar edificios, buques y aviones
    infestados por roedores o insectos. El cianuro sódico y el cianuro
    potásico se utilizan en la limpieza de los metales, la extracción del
    mineral en ciertas minas, la galvanoplastia y la fabricación de fibras
    sintéticas.

    En el tratamiento del cáncer se ha utilizado una preparación
    denominada Laetrile, a base de huesos de melocotón, pero no hay
    ninguna prueba de su eficacia y puede causar intoxicación por cianuro.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos productos químicos impiden que las células vivas utilicen el
    oxígeno y, por esa razón, dan lugar a lesiones del cerebro y del
    corazón. La intoxicación se produce tanto por ingestión o inhalación
    como por contacto con la piel o los ojos. La intoxicación crónica
    producida por una alimentación a base de mandioca puede provocar
    lesiones del sistema nervioso y de la tiroides.

    Grado de toxicidad

    Estos productos químicos son sumamente tóxicos y actúan con gran
    rapidez.

    La toxicidad de las plantas que contienen cianuro varía mucho según
    las zonas de cultivo y los fertilizantes empleados. Ciertas partes de
    la misma planta pueden ser más tóxicas que otras. En el caso de la
    mandioca todas sus partes son tóxicas pero las más activas son las
    hojas y la piel de la raíz. El lavado y la ebullición permiten
    eliminar el tóxico.

    Peligros especiales

    Es sumamente importante que la gente que trabaja con cianuro tome
    precauciones para evitar la intoxicación.

    La mandioca puede producir intoxicaciones si no se prepara y cocina la
    raíz como es debido. En las zonas pobres son frecuentes las
    intoxicaciones leves, sobre todo en los niños desnutridos.

    Signos y síntomas

    Intoxicación aguda

    *    Por ingestión o inhalación o por salpicadura de la piel:

         Los síntomas aparecen en un plazo de segundos o minutos, pero
         pueden demorarse hasta 1-2 horas si el cianuro se ingiere con la
         comida.

         Al principio:

         -    sensación de quemadura en la lengua y la boca (en caso de
              ingestión),
         -    vértigos,
         -    dolor de cabeza pulsátil,
         -    ansiedad
         -    palpitaciones,
         -    confusión,

         -    respiración rápida,
         -    vómitos.

         Estos signos y síntomas pueden ser las únicas manifestaciones de
         una intoxicación leve.

         En las intoxicaciones de grado intermedio:

         -    dificultad para respirar,
         -    dolor torácico,
         -    amodorramiento,
         -    breves periodos de inconsciencia,
         -    convulsiones.

         En las intoxicaciones graves:

         -    coma profundo,
         -    pulso lento,
         -    tensión arterial baja,
         -    pupilas dilatadas,
         -    paro respiratorio.

         La muerte puede producirse a los pocos minutos. Tras la absorción
         de una gran dosis, el paciente se desploma, respira ruidosamente,
         presenta violentas convulsiones y muere casi inmediatamente.

    *    En los ojos:

         -    irritación,
         -    lagrimeo,
         -    los mismos efectos que por ingestión o inhalación o por
              salpicadura de la piel.

    Intoxicación crónica

    Debilidad de las piernas, con dolor o entumecimiento, pérdida de
    visión, dificultades de coordinación, hinchazón de la tiroides (en la
    parte anterior del cuello).

    Qué hacer

    No entre en una zona que pueda estar contaminada con gas de cianuro
    sin llevar una máscara respiratoria apropiada para la exposición al
    cianuro y de ropa de protección adecuada. Antes de tocar al paciente,
    póngase guantes y un mono.

    Aleje al paciente de los gases venenosos o de los derrames de líquidos
    o sólidos y colóquelo en un sitio bien ventilado.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios y la boca para
    eliminar el producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca
    o de boca a nariz. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Prosiga la respiración de boca a boca y el masaje cardiaco durante 30
    minutos por lo menos, incluso aunque el paciente esté aparentemente
    muerto.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 3 minutos la respiración y el
    pulso.

          En los ojos

         Elimine cuidadosamente con un cepillo o un paño cualquier líquido
         o polvo de la cara del paciente. Lávele los ojos durante 15-20
         minutos por lo menos. Cerciórese de que no quedan restos sólidos
         del producto en las pestañas o las cejas ni en los pliegues
         cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas
         (cortándolos si es necesario). Un retraso de algunos segundos
         puede agravar la situación. Lávele a fondo la piel con jabón y
         agua durante 15 minutos, utilizando si es posible agua corriente.
         Si dispone de una máscara respiratoria apropiada para las
         exposiciones al cianuro, utilícela mientras lava al paciente, y
         utilice asimismo ropa de protección y guantes de goma a fin de
         que el producto no le contamine la piel o la ropa.

    Traslade lo antes posible al hospital a todo paciente con síntomas.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de las sustancias: si el sujeto está plenamente
    consciente, respira con normalidad y no ha presentado contracciones
    musculares aisladas ni convulsiones, hágale vomitar.

                                                                       
     Información para el médico local

          Intoxicación aguda

         *    Intoxicación grave

              Mantenga la reanimación cardiopulmonar durante 30 minutos
              por lo menos o basta el restablecimiento del paciente.

              El tratamiento general de sostén puede salvar la vida del
              paciente. Administre siempre oxígeno en los casos de
              intoxicación por cianuro. A falta de un antídoto, el
              tratamiento de sostén con administración de oxígeno basta a
              veces para tratar con éxito un caso grave.
                                                                       

                                                                       
              La hipotensión arterial debe tratarse con dopamina y
              líquidos por vio intravenosa.

              Antídotos: Se dispone de cuatro antídotos. Todos ellos
              pueden ser nocivos si se administran en exceso o a personas
              que no sufren una intoxicación por cianuro.

              Administre solamente un antídoto si el paciente está al
              borde de la inconsciencia o si está ya profundamente
              inconsciente y usted está seguro del diagnóstico. Administre
              50 ml (12,5 g) de tiosulfato de sodio al 25% por vía
              intravenosa durante 10 minutos, y a continuación uno de
              los siguientes productos:

              1.   Edetato dicobáltico, solución al 1,5%: administre 20 ml
                   (300 mg) por vía intravenosa durante un minuto.

              2.   Nitrito sódico, solución al 3%: administre 10 ml (300
                   mg) por vía intravenosa en 20 minutos.

              3.   4-Dimetilaminofenol (4-DMAP) al 5%: administre 5 ml
                   (250 mg) por vía intravenosa en un minuto.

              4.   Solución de hidroxicobalamina al 40%: administre 10 ml
                   (4 g) por vía intravenosa en 20 minutos.

              A veces los pacientes gravemente intoxicados no responden a
              la primera dosis de antídoto. Mientras que la repetición de
              las dosis de hidroxicobalamina o tiosulfato de socio no
              suele causar daño, cualquier otro antídoto específico puede
              ser tóxico si se administra en exceso o a una persona no
              intoxicada por cianuro. Si el paciente no responde, consulte
              con un centro especializado antes de administrar una segunda
              dosis de algún antídoto específico que no sea tiosulfato de
              sodio o lidoxicobalamina.

         *    Intoxicación de grado intermedio

              -    Administre 50 ml (12,5 g) de tiosulfato sódico al 25%
                   por vía intravenosa en 10 minutos.

              -    Administre oxígeno al 100% durante 12-24 horas, pero no
                   por mas tiempo.

         *    Intoxicación leve

              No es necesario administrar un antídoto. Limítese a un
              tratamiento de sostén con administración de oxígeno y reposo
              en cama.
                                                                       

                                                                       
          Intoxicación crónico

         La intoxicación crónica causada por la mandioca es irreversible.
         Puede deberse a una preparación incorrecta de este alimento o a
         la escasez de proteínas en la dieta. Para evitar que se produzcan
         estos casos es indispensable la educación sanitaria.
                                                                       

    Colas

    Productos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan las colas que contienen
    cianoacrilato y las colas a base de agua, denominadas a veces engrudos
    o pastas. Las colas y los productos adhesivos que contienen benceno,
    tolueno, tricloroetileno o xileno se examinan en el segunda parte.

    Usos

    Estas colas se utilizan mucho en el medio doméstico así como en los
    trabajos de artesanía o de bricolaje. También las colas de
    cianoacrilato tienen numerosas aplicaciones industriales.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Las colas a base de agua pueden ser ligeramente irritantes para el
    intestino.

    Grado de toxicidad

    No son tóxicas por vía digestiva. Las colas de cianoacrilato se
    solidifican tan pronto como entran en la boca y no se disuelven,
    tampoco producen vapores tóxicos.

    Peligros especiales

    Las colas de cianoacrilato se endurecen con gran rapidez y es dificil
    separar las superficies pegadas con ellas. Muchas personas pueden
    pegarse los dedos o los párpados por descuido.

    Signos y síntomas

    La ingestión de una cola de cianoacrilato no da lugar a ningún signo o
    síntoma. La cola puede quedar pegada en los dientes o dentro de la
    boca.

    Si se ingiere una cola a base de agua pueden aparecer náuseas y
    vómitos.

    Efecto de las colas de cianoacrilato en la piel o en los ojos

    La cola no irrita ni quema la piel. Ahora bien, si se quedan pegados
    los dedos o los párpados, pueden sobrevenir lesiones traumáticas al
    intentar separarlos por la fuerza. La cola puede alterar la superficie
    del ojo, pero no causa quemaduras químicas.

    Qué hacer

    Cola de cianoacrilato

          En la boca

         No es necesario eliminar la cola de los dientes o del interior de
         la boca; saldrá por sí sola en pocos días.

          En la piel

         No es necesario eliminar la cola de la piel a menos que los dedos
         se hayan quedado pegados entre sí o con alguna otra cosa. Sumerja
         las partes afectadas en agua jabonosa caliente y utilice un
         objeto estrecho y romo (p. ej., el mango de una cuchara) para
         separar cuidadosamente los dedos. No los separe por la fuerza
         porque podría desgarrar la piel.

          En el ojo

         Si los párpados están pegados no trate de separarlos por la
         fuerza. Recubra el ojo con una compresa de gasa. Los párpados se
         separarán a los 2-3 días.

    Cola a base de agua

          Por ingestión

         No es necesario hospitalizar al paciente; déle a beber agua.

    Cosméticos y productos de tocador

    Productos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan la mayor parte de los cosméticos y
    productos de tocador, divididos en dos grupos. En el primero se
    incluyen los que rara vez son nocivos, mientras que en el segundo
    grupo figuran los que pueden ser peligrosos.

    Cosméticos y productos de tocador que rara vez son nocivos

    Los productos siguientes no son venenosos:

    -    maquillaje facial, pintura de labios y maquillaje de los ojos (el
         maquillaje negro de los ojos puede ser peligroso, como se indica
         más adelante),

    -    cremas cutáneas, aceites y lociones utilizadas para suavizar o
         proteger la piel,
    -    pasta dentífrica.

    Los artículos siguientes contienen productos químicos venenosos pero
    se suelen vender en frascos de pequeño tamaño, por lo que es poco
    probable que una persona pueda beber suficiente cantidad para sufrir
    una intoxicación:

    -    desodorantes y antitranspirantes que contienen etanol,
    -    productos para endurecer y reforzar las uñas, que contienen
         sustancias irritantes,
    -    esmaltes y barnices de uñas, que contienen acetona, tolueno,
         xileno o etanol.

    Cosméticos y productos de tocador que pueden ser peligrosos

    En la mayor parte de los casos, la exposición accidental aguda no
    causa más que náuseas, vómitos y diarrea. Sin embargo, en algunos
    casos puede haber efectos más graves:

    *    El maquillaje negro de los ojos conocido por  surma en la India,
          tiro en Nigeria y  kohl en los países árabes, puede contener
         plomo y provocar una intoxicación crónica por este metal si se
         usa durante largo tiempo o una intoxicación aguda si se ingiere
         en gran cantidad.

    *    Los decolorantes del cabello contienen peróxido de hidrógeno
         (agua oxigenada). Muy diluidos son levemente irritantes, pero
         algunos productos contienen más de un 10% de peróxido de
         hidrógeno y pueden ser corrosivos si se ingieren y liberan
         oxígeno en el interior del abdomen, provocando meteorismo y
         dolor.

    *    Los tintes del cabello contienen colorantes, isopropanol y
         productos químicos irritantes. El isopropanol puede provocar una
         intoxicación aguda.

    *    Lacas para el cabello: si se aspira a fondo el agente propulsor
         puede ser nocivo.

    *    Los productos para estirar el cabello contienen sosa cáustica que
         puede provocar quemaduras.

    *    Las lociones onduladoras y los neutralizantes del ondulado del
         cabello pueden contener perborato sódico, bromato sódico, bromato
         potásico o cloruro mercúrico.

    *    Los disolventes del esmalte de uñas suelen contener acetona o
         acetato de etilo. Aunque pueden ser peligrosos cuando se expenden
         en frascos de gran tamaño, es raro que la gente se envenene con
         estos productos (véase más adelante).

    *    Los perfumes, colonias y aguas de tocador contienen etanol y los
         frascos de gran tamaño pueden contenerlo en cantidad suficiente
         para causar intoxicaciones.

    *    Polvos de talco, polvos para lactantes y polvos faciales: si cae
         el polvo sobre la cara de un niño, éste puede aspirar las finas
         partículas y sufrir un edema del pulmón. Los polvos no son de por
         sí tóxicos, a menos que contengan ácido bórico.

    Signos y síntomas (causados por productos que no se examinan en otras
    secciones)

    Decolorantes del cabello que contienen agua oxigenada

    *    Por ingestión:

         -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
         -    quemaduras en la boca y la garganta.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento y sensación de escozor o quemadura,
         -    a veces dolor intenso y quemaduras en los ojos.

    Lociones onduladoras y neutralizantes del ondulado que contienen
    bromato sódico o potásico

    *    Por ingestión (los efectos se manifiestan en un plazo de 2
         horas):

         -    náuseas, vómitos y diarrea,
         -    sordera en un plazo de 4-16 horas,
         -    tensión arterial baja,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    signos de lesión renal.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento y escozor.

    Disolventes del esmalte de uñas

    *    Por ingestión:

         -    náuseas y vómitos,
         -    amodorramiento o inconsciencia.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento y escozor.

    Polvos de talco

    *    Por inhalación:

         -    tos y sensación de ahogo,
         -    signos de edema del pulmón.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración, tranquilícele y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

          En los ojos

         Lávele los ojos durante 15-20 minutos por lo menos.

    Trasládelo al hospital lo antes posible si presenta signos o síntomas
    de intoxicación, si ha tragado un cosmético potencialmente nocivo o si
    ha sufrido una lesión en los ojos.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     Absorción de lociones onduladoras y neutralizantes del ondulado que 
     contienen bromato sódico o potásico: si no han pasado más de 4 horas
    desde la ingestión y el sujeto está plenamente consciente, respira con
    normalidad, no ha sufrido convulsiones y no está vomitando, hágale
    vomitar. Adminístrele carbón activado y déle a beber agua.

                                                                       
     Información para el médico local

          Bromato sódico o bromato potásico:

         Vigile el pulso, la tensión arterial, la respiración, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la capacidad auditiva del
         paciente. Puede ser necesaria un tratamiento de sostén.

         Hay peligro de lesión de los túbulos renales, que puede ser
         permanente: vigile la función renal.

         En caso de convulsiones repetidas, habrá que administrar diazepam
         por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.
                                                                       

                                                                       

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Desinfectantes y antisépticos

    Productos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los desinfectantes y antisépticos
    de uso doméstico, que suelen contener uno o más de los siguientes
    productos químicos:

    -    detergentes catiónicos, como benzalconio, cetrimida,
         cetilpiridinio, clorhexidina,
    -    etanol,
    -    peróxido de hidrógeno (agua oxigenada),
    -    fenol, cresol, clorocresol, cloroxilenol o ácidos del alquitrán,
    -    trementina,
    -    jabón.

    Los desinfectantes y antisépticos utilizados en los hospitales o en
    ciertos lugares de trabajo (p. ej., granjas, fábricas y lecherías)
    pueden contener otros productos químicos.

    Usos

    Los desinfectantes y antisépticos destruyen los gérmenes y se usan
    mucho en el ámbito doméstico. Los primeros se emplean para limpiar
    locales y objetos, mientras que los segundos se utilizan para la
    limpieza de la piel y de las heridas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El etanol provoca inconsciencia y afecta a la respiración, los
    detergentes canónicos producen quemaduras en el interior de la boca y
    la garganta y afectan a los músculos; el peróxido de hidrógeno es
    irritante; el fenol es corrosivo y actúa sobre el cerebro, la
    respiración, el corazón, el hígado y los riñones. Estos productos
    químicos son tóxicos si se ingieren. El fenol puede serlo también por
    absorción a través de la piel.

    Grado de toxicidad

    Los desinfectantes y antisépticos de uso doméstico no suelen causar
    daños graves si se ingieren en pequeña cantidad; en cambio, en gran
    cantidad pueden causar intoxicaciones graves y quizá la muerte. Los
    desinfectantes y antisépticos destinados a los lugares de trabajo
    suelen causar intoxicaciones graves con más frecuencia que los de uso
    doméstico. En general, contienen mayores concentraciones de la
    sustancia e incluso a veces otros productos químicos más peligrosos
    que los de la lista precedente. Los desinfectantes con una alta
    concentración de fenol pueden causar intoxicaciones si entran en
    contacto con la piel en grandes cantidades.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    náuseas, vómitos y diarrea,
         -    irritación de la boca y la garganta.

         Si el producto contiene un detergente canónico:

         -    quemaduras en la boca, la garganta y el esófago,
         -    debilidad muscular,
         -    dificultad para respirar,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    tensión arterial baja,
         -    edema del pulmón.

         Si el producto contiene etanol:

         -    amodorramiento,
         -    inconsciencia,
         -    temperatura corporal baja,
         -    respiración superficial.

         Si el producto contiene peróxido de hidrógeno:

         -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
         -    quemaduras en la boca y la garganta.

         Si el producto contiene fenol:

         -    puede haber quemaduras en la boca y la garganta,
         -    respiración rápida,
         -    convulsiones,
         -    pulso débil e irregular,
         -    inconsciencia,
         -    tensión arterial baja,
         -    orina oscura,
         -    signos de lesión hepática y renal.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento y lagrimeo,
         -    escozor o sensación de quemadura,
         -    puede haber quemaduras en los ojos.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento e irritación,
         -    los productos concentrados pueden causar quemaduras,
         -    los productos que contienen una gran cantidad de fenol
              pueden provocar convulsiones, respiración rápida e
              inconsciencia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios.

    Si se trata de un desinfectante de uso doméstico, y si el paciente
    sólo ha tragado una pequeña cantidad los únicos efectos suelen ser las
    náuseas y los vómitos. El paciente se restablece rápidamente y no es
    necesario hospitalizarlo. Déle a beber leche.

    Si el paciente deja de respirar, mantenga expedita la tráquea,
    límpiele los labios para eliminar el producto químico y aplíquele la
    respiración de boca a boca o de boca a nariz.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración,
    tranquilícele y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Traslade el paciente al hospital lo antes posible en los siguientes
    casos:

    -    si ha tragado gran cantidad de desinfectante;
    -    si ha tragado un producto destinado a hospitales o a
         establecimientos industriales;
    -    si presenta signos y síntomas de envenenamiento.

          En los ojos

         Lave los ojos del paciente con agua durante 15-20 minutos por lo
         menos. Trasládelo al hospital lo antes posible si, al parecer,
         sufre alguna lesión en los ojos.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a
         fondo la piel con jabón y agua fría, utilizando si es posible
         agua corriente. Trasládelo al hospital lo antes posible si
         presenta quemaduras en la piel o signos y síntomas de
         intoxicación.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si el paciente está plenamente
    consciente, déle a beber una taza de leche o de agua. No le haga
    vomitar, ya que el desinfectante podría producirle quemaduras en la
    garganta.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso y la tensión arterial. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén con administración de oxígeno.
         También puede ser necesaria la ventilación asistida.

         Véanse también las secciones Jabón y detergentes, Etanol e
         isopropanol, Fenol y sustancias afines y Aceites volátiles, en
         caso de que el producto contenga esas sustancias.
                                                                       

    Desodorantes ambientales, pastillas desodorantes y bolas contra la
    polilla

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el naftaleno (denominado también
    naftalina) y el  para-diclorobenceno (denominado también
     p-diclorobenceno).

    Usos

    El  para-diclorobenceno entra en la composición de los desodorantes
    ambientales sólidos y de las pastillas desodorantes que se utilizan en
    los lavabos y retretes y en los cubos de basura. Los desodorantes
    ambientales líquidos contienen agua con un perfume y un detergente en
    vez de  para-diclorobenceno. En cuanto a los desodorantes
    ambientales que se expenden en forma de aerosol, véase el segunda
    parte.

    Tanto el  para-diclorobenceno como el naftaleno pueden entrar en la
    composición de las bolas contra la polilla y otros productos empleados
    como repelentes de esos insectos. Ahora bien, algunos productos contra
    la polilla se fabrican con alcanfor.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Ambos productos químicos son irritantes para el intestino y pueden
    afectar al cerebro. El naftaleno destruye las células sanguíneas y
    lesiona los riñones, mientras que el  para-diclorobenceno es nocivo
    para el hígado. La manipulación repetida de estos productos puede
    producir irritación cutánea.

    Grado de toxicidad

    El naftaleno es más tóxico que el  para-diclorobenceno. En un niño
    pequeño, una sola bola contra la polilla a base de naftaleno puede
    destruir células sanguíneas, y cuatro pueden provocar convulsiones. La
    dosis tóxica de  para-diclorobenceno es mucho mayor y la cantidad que
    puede ingerir un niño no llega probablemente a causar una intoxicación
    grave.

    Peligros especiales

    Estos productos se colocan a menudo en sitios que están a la vista y
    al alcance de los niños. Las bolas contra la polilla, por ejemplo, se
    colocan en los armarios, mientras que las pastillas de desodorante se
    colocan junto a los cubos de basura o en los lavabos o retretes.

    Signos y síntomas

    Naftaleno

    *    Por ingestión:

         -    náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal,
         -    sudor,
         -    fiebre,
         -    coloración amarillenta de la piel causada por las
              alteraciones de la sangre,
         -    orina oscura que puede contener sangre,
         -    el paciente puede dejar de orinar,
         -    convulsiones,
         -    inconsciencia.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento e irritación.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento e irritación.

     para-Diclorobenceno

    *    Por ingestión:

         -    náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento e irritación.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento e irritación.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca. Si el

    paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 min. por lo menos.

          En la piel

         Lávele a fondo la piel con jabón y agua fría, utilizando si es
         posible agua corriente.

          En caso de ingestión

         Si el sujeto está plenamente consciente, déle a beber agua. No le
         dé leche ni alimentos grasos durante 2-3 horas.

    Traslade lo antes posible el paciente al hospital en cualquiera de las
    siguientes circunstancias:

    *    El paciente ha ingerido una cantidad cualquiera de naftaleno.

    *    El paciente ha ingerido una gran cantidad de
          para-diclorobenceno (varias bolas contra la polilla o una
         pastilla de desodorante entera).

    *    El paciente presenta signos de intoxicación grave.

    *    Desconocimiento, por parte de usted, de la composición del
         producto.

    *    Posibilidad de una lesión en los ojos.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión y si el sujeto está
    plenamente consciente, respira con normalidad y no ha presentado
    convulsiones ni vomitado apenas, hágale vomitar.

    Si el paciente deja de orinar, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         El naftaleno provoca hemólisis en las personas con deficiencia de
         glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. La hemoglobina puede causar
         necrosis de los túbulos renales.

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén con administración
         de oxígeno y ventilación asistida, asociado a:

         *    Si hay indicios de hemólisis, administración de líquidos por
              vía intravenosa para reducir el riesgo de insuficiencia
              renal.

         *    Administración de bicarbonato para alcalinizar la orina (pH
              >7.5).

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración
              intravenosa de diazepam.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Destilados de petróleo

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examina un vasto grupo de productos químicos
    derivados de petróleo. Los destilados de petróleo son mezclas
    complejas de hidrocarburos aromáticos y alifáticos.

    Algunos de ellos son líquidos que fluyen fácilmente, se extienden en
    muy poco tiempo por una superficie y se evaporan rápidamente a la
    temperatura ambiente; he aquí algunos ejemplos:

    -    gasóleo,
    -    petróleo combustible (fuel),
    -    queroseno (denominado también aceite de parafina),
    -    aceite mineral de pulimento,
    -    esencia de petróleo (denominada también a veces seudotrementina),
    -    gasolina (denominada también bencina),
    -    éter de petróleo,
    -    nafta.

    Otros hidrocarburos son líquidos que fluyen lentamente, como los
    siguientes:

    -    aceite de máquinas,
    -    asfalto,
    -    alquitrán,
    -    petrolato.

    La parafina blanda es semisólida y la cera de parafina es sólida.

    Usos y abuso

    El queroseno se utiliza como combustible en estufas y lámparas. Las
    pastillas inflamables para encender fuegos están embebidas en
    queroseno. Los alcoholes minerales se utilizan como diluyentes de
    pinturas, decapantes y detergentes de pinceles. Los aceites minerales
    de pulimento se utilizan para sacar brillo a los muebles. Hay
    destilados de petróleo en ciertos betunes para el calzado, líquidos
    para limpiar ventanas, productos para lustrar los muebles, pinturas,
    plaguicidas y desengrasantes.

    *    Productos para sacar brillo a los suelos y a los automóviles: la
         mayor parte están compuestos de cera de parafina y agua, pero
         algunos contienen gran cantidad de productos líquidos de
         destilación del petróleo.

    *    Pinturas y barnices para viviendas: contienen destilados de
         petróleo, pero algunos, en particular las emulsiones, sólo en
         pequeña cantidad.

    *    Productos para limpiar y sacar brillo a los metales: pueden
         contener destilados de petróleo, junto con pequeñas cantidades de
         amoníaco o ácido (insuficientes para producir quemaduras) en
         ciertos casos. Algunos, en cambio, son soluciones acuosas.

    *    Productos para limpiar ventanas: en general contienen destilados
         de petróleo, pero algunos no contienen más que agua y
         detergentes.

    Algunas personas se drogan inhalando («esnifándo», según la expresión
    popular) vapores de gasolina y de petróleo. La trementina y la
    parafina no pueden utilizarse de ese modo por no producir suficientes
    vapores.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los destilados líquidos de petróleo irritan e inflaman los tejidos del
    cuerpo. Los de difusión superficial rápida pueden penetrar en los
    bronquios cuando se tragan o cuando el sujeto vomita, inflamando y
    alterando los tejidos pulmonares. Esta complicación es particularmente
    frecuente cuando se traga alcohol mineral, queroseno, nafta o aceite
    mineral de pulimento. También el cerebro puede verse afectado por la

    ingestión o la inhalación de destilados de petróleo. Todos ellos son
    irritantes para la piel y los ojos.

    El abuso de la gasolina por los toxicómanos afecta al cerebro y puede
    afectar también al corazón. Si se convierte en un hábito, puede
    lesionar el hígado y los riñones y causar un trastorno cerebral
    permanente. Además si la gasolina lleva plomo tetraetilo como aditivo
    antidetonante puede producirse una intoxicación por este metal.

    Grado de toxicidad

    En el caso de los destilados de petróleo que son sumamente fluidos,
    basta una pequeña cantidad (por ejemplo, uno o dos tragos) para
    provocar un edema pulmonar grave. Los de difusión superficial lenta no
    son tan peligrosos. En general, el cerebro no se ve afectado a menos
    que el sujeto haya tragado o inhalado una cantidad considerable.

    Peligros especiales

    En casi todas la viviendas pueden encontrarse queroseno,
    abrillantadores, diluyentes de pintura y líquidos para limpiar
    pinceles, que a menudo dan lugar a intoxicaciones en los niños.
    Durante su utilización suelen dejarse en recipientes abiertos al
    alcance de aquéllos. También puede ocurrir que se traguen pequeñas
    cantidades de gasolina al trasvasarla de un automóvil a otro por el
    procedimiento del sifón. Los vapores de gasolina son más pesados que
    el aire y se acumulan en los fosos y los sótanos, por lo que si
    alguien desciende a un sótano o un foso lleno de vapores de petróleo
    se expone a morir por falta de oxígeno.

    Signos y síntomas

    Exposición aguda

    *    En caso de ingestión del líquido:

         -    tos y sensación de ahogo casi inmediata,
         -    vómitos,
         -    dolor de garganta y sensación de quemadura en la boca.

         Si se ha ingerido gran cantidad, también puede haber:

         -    debilidad, vértigos y dolor de cabeza,
         -    amodorramiento,
         -    inconsciencia,
         -    respiración superficial lenta,
         -    convulsiones.

         A las 6-24 horas:

         -    respiración ruidosa y rápida,
         -    edema del pulmón.

         La muerte puede producirse por edema del pulmón o por infección
         del pulmón lesionado.

    *    Si se inhalan los vapores:

         -    vértigos y dolor de cabeza,
         -    los mismos efectos que cuando se ingiere gran cantidad de
              líquido, pero en general sin edema del pulmón; la absorción
              de gran cantidad por inhalación (por ejemplo, en los casos
              de abuso) puede causar la muerte repentina.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento,
         -    ampollas y dolor, si el contacto con la piel ha sido
              bastante prolongado, por ejemplo cuando durante varias horas
              se lleva la ropa húmeda.

    *    En los ojos:

         -    irritación leve.

    Exposición crónica

    El abuso regular puede dar lugar a:

    -    inapetencia,
    -    pérdida de peso,
    -    debilidad muscular,
    -    trastornos mentales,
    -    insomnio, irritabilidad, inquietud,
    -    convulsiones.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.
         Trasládelo al hospital si la irritación es intensa.

          En la piel

         Despójele inmediatamente de la ropa contaminada, sin olvidar los
         zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele a fondo la
         piel con jabón y agua fría durante 15 minutos, utilizando si es
         posible agua corriente. Trasládelo al hospital si la irritación
         es intensa o si sufre quemaduras.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si el sujeto está alerta y
    puede tragar, déle a beber agua. No le haga vomitar, ya que al vomitar
    podría entrarle líquido en los pulmones. No le dé carbón activado,
    porque no adsorbe los destilados de petróleo.

    En caso de edema del pulmón, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración. Si el paciente tose o respira
         ruidosamente, es posible que el producto químico le haya entrado
         en los pulmones. El examen radiológico del tórax permitirá
         confirmar la neumonitis química. Si es posible, repita las
         pruebas de función pulmonar (p. ej., flujo máximo o pruebas
         análogas) cada 2-4 horas.

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con administración
         de oxígeno y ventilación asistida. En caso de convulsiones
         repetidas, habrá que administrar diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas,

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         A los pacientes que permanezcan sin síntomas durante 12 horas se
         les puede enviar a casa.
                                                                       

    Difusores de aerosoles

    Productos químicos examinados en esta sección

    Los difusores de aerosoles consisten en botes de metal con productos
    químicos a presión, que al salir forman una nube de pequeñísimas
    gotitas. En la presente sección se examinan los productos químicos
    utilizados para propulsar hacia el exterior la sustancia activa

    contenida en el difusor. Con ese fin pueden usarse el butano, el
    propano o los clorofluorocarburos.

    Usos

    Muchos de los productos utilizados en el hogar (p. ej.,
    limpiacristales, abrillantadores de muebles, desodorantes ambientales,
    productos para la limpieza del horno, lacas para el cabello,
    desodorantes corporales e insecticidas) pueden adquirirse en forma de
    aerosol. En muchos países es frecuente el abuso de estos aerosoles,
    debido a que producen una sensación de euforia cuando se inhalan
    profundamente.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El butano, el propano y los clorofluorocarburos afectan rápidamente al
    corazón si se inhalan profundamente, como hacen los toxicómanos. (El
    producto activo del aerosol puede ser irritante, corrosivo o venenoso
    y ejercer a su vez efectos nocivos.)

    Grado de toxicidad

    La utilización de aerosoles a modo de droga puede provocar la muerte
    repentina del usuario a causa del efecto del agente propulsor en el
    corazón. El abuso de aerosoles con ese fin crea hábito y puede dar
    lugar a un estado de dependencia. El agente propulsor rara vez es
    nocivo para las personas expuestas a los aerosoles en condiciones
    ordinarias de uso o en caso de accidente. En otro lugar de este manual
    se examinan los efectos de las sustancias activas, que pueden ser
    corrosivas o venenosas.

    Signos y síntomas

    *    Si se inhalan a fondo, como hacen los toxicómanos:

         -    tos y sensación de ahogo,
         -    excitación,
         -    alucinaciones,
         -    inconsciencia súbita.

         El paciente puede morir repentinamente o restablecerse con gran
         rapidez.

    *    En los ojos:

         -    picor, lagrimeo,
         -    párpados enrojecidos.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada

    10 minutos su respiración, manténgalo tranquilo y no deje que se
    enfríe.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.

    Si presenta algún signo o síntoma, trasládelo al hospital. Todos los
    pacientes deben permanecer recostados en un lugar tranquilo durante al
    menos 4 horas.

    Etanol e isopropanol

    Productos químicos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el etanol (denominado también
    alcohol etílico o alcohol de grano) y el isopropanol (denominado
    también alcohol isopropílico). En general, cuando se habla de
    «alcohol» se alude al etanol.

    Usos y abuso

    Las bebidas alcohólicas (cervezas, vinos y licores) contienen etanol.
    El alcohol metilado y el alcohol de uso quirúrgico se componen
    principalmente de etanol, con una pequeña cantidad de metanol. El
    etanol es también un ingrediente de ciertos medicamentos líquidos,
    colutorios, antisépticos, desinfectantes y cosméticos (p. ej.,
    lociones para aplicar después del afeitado, perfumes y colonias).

    El consumo abusivo de alcohol es frecuente en numerosas sociedades y,
    si se hace crónico, puede llevar al alcoholismo. Las personas que
    tratan de envenenarse con grandes dosis de medicamentos suelen tornar
    al mismo tiempo alcohol.

    Porcentaje de etanol en diferentes bebidas y otros productos:

    Bebidas espirituosas destiladas    40-50%
    Vinos                              10-20%
    Cervezas                           2-10%
    Colutorios                         hasta 75%
    Colonias                           40-60%

    El isopropanol se utiliza como agente esterilizante y como alcohol
    para fricciones; además, es un componente de diversos anticongelantes,
    líquidos para limpiar parabrisas o ventanas, lociones para después del
    afeitado y desinfectantes. Los líquidos para limpiar parabrisas
    contienen también metanol.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Tanto el etanol como el isopropanol frenan la actividad cerebral,
    provocando inconsciencia y respiración superficial. Los vapores del
    isopropanol irritan los ojos, la nariz y la garganta y, si se

    respiran, son tóxicos. El isopropanol puede causar envenenamientos
    cuando se absorbe a través de la piel. El hábito de beber gran
    cantidad de etanol produce una intoxicación crónica que da lugar a
    diferentes alteraciones en el organismo, particularmente en el
    cerebro, el hígado y el corazón.

    Grado de toxicidad

    Tanto la intoxicación aguda como la crónica pueden causar trastornos
    graves e incluso la muerte. El efecto de una dosis de etanol depende
    de la cantidad que ingiere regularmente el sujeto. Una persona que no
    acostumbra beber alcohol en gran cantidad puede verse gravemente
    afectada por una cantidad que apenas tendría efecto en un bebedor
    habitual. Los niños pueden sufrir una intoxicación grave tras un
    simple trago de perfume, colutorio o loción para después del afeitado.
    El isopropanol es más tóxico que el etanol y puede producir graves
    intoxicaciones si se utiliza como alcohol para fricciones en grandes
    cantidades que acaban siendo absorbidas por el organismo del sujeto.

    Signos y síntomas

     Intoxicación aguda

    *    Por ingestión:

         -    el aliento y la ropa del paciente pueden oler a alcohol; los
              pacientes que han ingerido isopropanol huelen a acetona
              (aroma dulzón intenso),
         -    habla confusa,
         -    dificultad para realizar tareas sencillas,
         -    marcha vacilante,
         -    náuseas, vómitos y dolor abdominal (más intensos cuando se
              ha ingerido isopropanol),
         -    amodorramiento,
         -    visión borrosa o doble,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    tensión arterial baja,
         -    temperatura corporal baja,
         -    respiración superficial.

    *    Por contacto con la piel o por inhalación:

         Efectos del isopropanol: los mismos que por ingestión.

    Intoxicación crónica por el etanol

    El abuso prolongado de alcohol da lugar a:

    -    pérdida de peso,
    -    pérdida del apetito,
    -    diarrea causada por la lesión del hígado y del intestino,

    -    palidez de la piel causada por la anemia,
    -    pérdida de memoria, temblor, merma de las facultades mentales.

    Qué hacer

    Intoxicación aguda

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Trasládelo al hospital lo antes posible en los siguientes casos:

    -    si es un niño,
    -    si sufre un envenenamiento grave,
    -    si ha ingerido isopropanol.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no ha pasado más de una
    hora y si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad
    y no ha tenido convulsiones, hágale vomitar, a menos que ya haya
    vomitado mucho.

    Intoxicación crónica

    Lleve el paciente a un médico.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber hipoglucemia (más
         frecuente en los niños que en los adultos), acidosis metabólica y
         desequilibrio electrolítico. Efectúe un examen médico completo
         para excluir otras causas de estado en que se encuentra el
         paciente, por ejemplo un traumatismo craneal.

         Mantenga expedita lo tráquea y al paciente en posición de
         recuperación. Vigile la respiración, la tensión arterial, el
         pulso y la glucemia. Puede ser necesario un tratamiento de sostén
         con administración de oxígeno y ventilación asistida, asociados
         a:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    Tratamiento de la hipoglucemia con glucosa oral o
              intravenosa.
                                                                       

    Etilenglicol y metanol

    Productos químicos examinados en esta sección

    Etilenglicol y metanol (denominado también alcohol metílico o alcohol
    de madera).

    Usos

    El etilenglicol se utiliza como anticongelante y tiene muchas
    aplicaciones en la industria.

    El metanol se usa como anticongelante en los radiadores, frenos
    neumáticos y motores de gasolina y de aceite pesado; como componente
    de líquidos limpiaparabrisas; como combustible de pequeños motores,
    hornillos portátiles para giras campestres y lámparas de soldar; y
    como componente de tintas, colorantes, resinas, adhesivos, diluyentes
    de pintura y decapantes. Tiene amplio uso en la industria y como
    producto químico de laboratorio.

    Las preparaciones de etanol de uso comercial, médico o industrial
    contienen pequeñas cantidades de metanol (p. ej., alcohol metilado,
    alcohol desnaturalizado, alcohol de uso quirúrgico).

    *    Los anticongelantes pueden contener metanol, isopropanol o
         etilenglicol. Algunos contienen una mezcla de estos productos.
         Las concentraciones son variables.

    *    Los líquidos limpiaparabrisas contienen isopropanol o metanol.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El etilenglicol y el metanol son tóxicos por vía digestiva, y la mayor
    parte de las intoxicaciones se producen por esa vía. El metanol
    también es tóxico si se inhala o si se absorbe por la piel. Las
    personas que trabajan con metanol pueden intoxicarse al respirar los
    vapores. El etilenglicol afecta al cerebro y a los riñones. El metanol
    afecta al cerebro y a los ojos, pudiendo causar ceguera.

    Grado de toxicidad

    Por vía digestiva, bastan unos tragos para producir la muerte, aunque
    incluso en los casos graves puede evitarse el desenlace fatal si se
    hospitaliza inmediatamente al paciente. Las intoxicaciones graves
    pueden dar lugar a una lesión cerebral permanente. El contacto cutáneo
    con el metanol puede producir intoxicación grave si se absorbe una
    gran cantidad.

    Peligros especiales

    Casi todas las intoxicaciones por metanol se producen por haber bebido
    alcohol metilado o desnaturalizado, que es más barato y puede ser más
    fácil de obtener que una bebida alcohólica corriente. A veces están

    causadas por una bebida alcohólica contaminada y pueden afectar
    simultáneamente a muchas personas.

    También puede ocurrir que se ingiera por error un anticongelante o un
    líquido que se haya transvasado de su recipiente original a una
    botella que normalmente contiene una bebida.

    Signos y síntomas

    Etilenglicol

    *    Por ingestión:

         Al principio:

         -    vómitos,
         -    dolor de cabeza,
         -    estado de embriaguez aparente, pero sin que el aliento del
              sujeto huela a alcohol.

         A las 24-72 horas:

         -    respiración rápida,
         -    pulso rápido,
         -    tensión arterial baja,
         -    edema del pulmón,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones.

         La muerte puede producirse en un plazo de 24 horas. Si el
         paciente sobrevive más de 24 horas, puede dejar de orinar a
         consecuencia de la lesión renal.

    *    En los ojos:

         -    irritación y enrojecimiento.

    Metanol

    *    Por ingestión

         Al principio:

         -    estado de embriaguez ligero y amodorramiento.

         A las 8-36 horas:

         -    dolor de cabeza,
         -    dolor abdominal, vómitos y diarrea,
         -    respiración rápida,
         -    amodorramiento,
         -    piel pálida, fría y húmeda,

         -    pupilas dilatadas que no cambian de tamaño si se acerca una
              luz a los ojos,
         -    el paciente ve destellos luminosos o se queja de visión
              borrosa o incluso de ceguera,
         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    edema del pulmón,
         -    pulso lento,
         -    tensión arterial baja.

    *    En la piel:

         -    irritación y enrojecimiento,
         -    si la exposición afecta a una zona extensa de la piel o dura
              mucho tiempo, los mismos efectos que por ingestión.

    *    En los ojos:

         -    irritación y enrojecimiento.

    *    Por inhalación:

         -    tos y estornudos,
         -    respiración dificil,
         -    los mismos signos y síntomas que por ingestión.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos. Si
         el dolor o la irritación persisten, trasládelo a un hospital.

          En la piel

         Despójele inmediatamente de la ropa contaminada, sin olvidar los
         zapatos y calcetines y los adornos o joyas. Lávele a fondo la
         piel con jabón y agua fría, utilizando si es posible agua
         corriente. Si el metanol ha entrado en contacto con una zona
         extensa de la piel, traslade al paciente al hospital lo antes
         posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no ha pasado más de una
    hora y el sujeto está plenamente consciente y respira con normalidad,
    no ha presentado convulsiones y no ha vomitado mucho:

    *    Hágale vomitar.

    *    Déle a beber etanol, si presenta signos de intoxicación grave. El
         etanol actúa como un antídoto en las intoxicaciones por
         etilenglicol y metanol. Adminístrele 150 ml (25 ml si se trata de
         un niño) de cualquier bebida alcohólica fuerte, por ejemplo, ron,
         whisky o ginebra. Diluya el alcohol en zumo de frutas y déle a
         beber pequeños tragos durante 10-15 minutos. Si el paciente
         muestra signos de falta de azúcar en la sangre (vértigos,
         confusión, piel pálida y sudorosa, pulso rápido, respiración
         superficial, amodorramiento), adminístrele un zumo de frutas o
         azúcar.

    Si el paciente deja de orinar, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9. Si presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, el etilenglicol puede causar
         acidosis metabólica grave, desequilibrio electrolítico,
         trastornos del ritmo cardiaco e insuficiencia renal. El metanol
         tiende a causar acidosis metabólica grave con hiperventilación;
         en los casos más graves es frecuente la ceguera.

         Vigile la respiración, la tensión arterial, el pulso y el
         equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser necesario un tratamiento
         de sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida,
         asociadas a:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         El antídoto es el etanol, que debe administrarse lo antes
         posible, de preferencia por perfusión intravenosa. Consulte con
         un centro especializado para informarse sobre la dosis adecuada,

                                                                       

         Cuando se está administrando etanol hay que determinar con
         frecuencia la glucemia, ya que puede producirse hipoglucemia,
         sobre todo en los niños. La hemodiálisis puede ser necesaria si
         el paciente sufre un envenenamiento grave o ha absorbido una
         cantidad importante.
                                                                       

    Fosgeno

    El fosgeno es un gas incoloro con olor a heno mohoso.

    Usos

    El fosgeno se usa en la fabricación de resinas, colorantes y
    plaguicidas; también se ha utilizado como arma química. El fosgeno se
    forma cuando se queman o calientan (por ejemplo, al fuego) productos
    químicos que contienen cloro.

    Mecanismos del efecto nocivo

    El fosgeno lesiona los pulmones, el hígado y los riñones. En el agua
    se disuelve lentamente produciendo ácido clorhídrico, que irrita los
    ojos, la garganta y los pulmones. Al disolverse lentamente, las
    concentraciones bajas pueden no tener ningún efecto al principio y la
    gente no se da cuenta de que está respirando un veneno. No afecta a la
    piel.

    Grado de toxicidad

    Las dosis elevadas pueden ser mortales.

    Signos y síntomas

    *    Por inhalación:

         -    irritación y lagrimeo,
         -    tos, sensación de ahogo,
         -    sensación de constricción en el pecho,
         -    náuseas, vómitos, arcadas.

         Tras un intervalo que puede llegar a 24 horas:

         -    respiración superficial y rápida,
         -    tos dolorosa,
         -    expectoración espumosa, blanca o amarillenta,
         -    tensión arterial baja,
         -    pulso rápido.

    El paciente puede morir en un plazo de 48 horas.

    Qué hacer

    Aleje al paciente del gas o el humo. Utilice mascarilla respiratoria y
    ropa adecuada para protegerse.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente ha dejado de
    respirar, mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para
    eliminar el producto químico y aplíquele la respiración de boca a
    boca.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración,
    tranquilícele y no deje que se enfríe.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con administración
         de oxígeno. No hay ningún antídoto.

         Hay que mantener en observación al paciente durante 12-24 horas
         por lo menos, ya que el edema pulmonar puede ser tardío.
                                                                       

    Jabón y detergentes

    Productos químicos examinados en esta sección

    El jabón es un producto natural fabricado con grasas o aceites
    animales o vegetales. Los detergentes son productos químicos
    sintéticos. Son más eficaces como agentes de limpieza que el jabón y
    no producen espuma en las aguas duras. Hay tres grupos de detergentes:
    no iónicos, aniónicos y catiónicos. No hay que confundir a los
    catiónicos con los otros grupos, pues son más peligrosos.

    Los detergentes catiónicos más usados son el benzalconio, la
    cetrimida, el cetilpiridinio y el decualinio, denominados a veces
    compuestos de amonio cuaternario.

    Los detergentes suelen contener también otros productos químicos
    (fosfatos, carbonatos y silicatos) que mejoran la acción de limpieza,
    así como agentes blanqueantes, perfumes, agentes antibacterianos y
    quitamanchas.

    Usos

    Los detergentes aniónicos forman parte de la mayor parte de los
    productos utilizados en el hogar para lavar los platos, la ropa o el
    pelo o para la limpieza general de la casa. Los detergentes no iónicos
    forman parte de algunos productos poco espumosos utilizados para lavar
    la ropa.

    Los detergentes catiónicos se utilizan como antisépticos y
    desinfectantes en el hogar, en la industria alimentaría y lechera, en
    los centros de salud y en los hospitales.

    El jabón suele venderse en forma de pastillas o bloques sólidos o de
    líquidos o escamas especiales para lavar la piel o las telas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La mayor parte de los productos de uso doméstico que contienen
    detergentes aniónicos o no iónicos son levemente irritantes. Los
    detergentes que se utilizan en los lavaplatos automáticos son
    corrosivos, al igual que muchos productos empleados en los hospitales,
    la agricultura o la industria. Los detergentes catiónicos pueden
    quemar el interior de la boca y la garganta y también cuando se
    ingieren pueden resultar venenosos, afectando a los músculos.

    Algunos champúes utilizados para destruir los piojos u otros insectos
    contienen insecticidas. Si el champú no se utiliza como es debido, el
    insecticida puede producir intoxicaciones.

    Grado de toxicidad

    Si se ingieren en pequeña cantidad, los detergentes domésticos rara
    vez son peligrosos, a excepción de los productos para lavaplatos
    automáticos que pueden causar quemaduras. Los detergentes catiónicos
    provocan a veces intoxicaciones graves e incluso mortales.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         Jabones, detergentes no iónicos y aniónicos:

         -    boca dolorida,
         -    labios y lengua hinchados si se ha chupado una pastilla de
              jabón,
         -    vómitos y diarrea.

         Detergentes catiónicos:

         -    quemaduras en la boca, la garganta y el esófago,
         -    vómitos y diarrea,
         -    debilidad muscular,
         -    dificultad para respirar,

         -    inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    tensión arterial baja,
         -    edema del pulmón.

    *    En la piel:

         El contacto repetido puede resecar y agrietar la piel.

    *    En los ojos:

         Los detergentes catiónicos pueden causar quemaduras graves.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo inmediatamente al hospital en cualquiera de las
    circunstancias siguientes:

    *    Si ha tragado algún producto que contiene un detergente
         catiónico.

    *    Si lleva mucho tiempo vomitando o presenta otros signos o
         síntomas de intoxicación.

    *    Si presenta quemaduras en la boca.

    Si no es necesario trasladarlo al hospital, déle a beber leche.

          En los ojos

         Pásele suavemente un paño o un papel por la cara para eliminar el
         producto químico y lávele luego los ojos con agua durante 15-20
         minutos por lo menos. Cerciórese de que no quedan restos sólidos
         del producto en las pestañas o las cejas ni en los pliegues
         cutáneos perioculares. Traslade el paciente al hospital si
         persisten el dolor o la irritación.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Lávele
         bien la piel con agua fría, utilizando si es posible agua
         corriente.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si el sujeto está consciente,
    déle a beber una taza de agua. No trate de hacerle vomitar, ya que el
    vómito podría producirle quemaduras en la garganta.

    Si presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo recomendado
    en el capítulo 9.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial y el
         equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser necesario un tratamiento
         de sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida.
         En caso de convulsiones repetidas, habrá que administrar diazepam
         por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Monóxido de carbono

    El monóxido de carbono es un gas incoloro e inodoro, que se forma
    cuando se quema gas, petróleo, gasolina, combustibles sólidos o
    madera. Las fuentes usuales de monóxido de carbono son los braseros,
    las estufas, los calentadores, los hornos y los motores de gasolina.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El monóxido de carbono reduce la capacidad de la sangre para
    transportar oxígeno y hace que las células no puedan utilizar todo el
    oxígeno que les llega. La falta de oxígeno afecta principalmente al
    cerebro y al corazón.

    Grado de toxicidad

    El monóxido de carbono es muy tóxico y puede causar la muerte. Las
    personas que sobreviven a una intoxicación grave pueden quedar con una
    lesión permanente del cerebro.

    Peligros especiales

    Es peligroso tener estufas, calentadores, calderas o lares en
    habitaciones, cobertizos o tiendas que no tengan chimenea, salida de
    humos o algún respiradero por el que pueda entrar aire fresco y salir
    el monóxido de carbono. Las intoxicaciones son especialmente

    frecuentes durante las épocas frías, cuando la gente cierra las
    puertas y ventanas para que no entre el aire exterior, así como en los
    casos en que no funcionan bien los aparatos mencionados.

    Muchas personas no saben que corren peligro de intoxicarse y no toman
    las debidas precauciones. El monóxido de carbono es un gas no
    irritante, incoloro e inodoro. Cierto es que los humos tienen a veces
    un color o un olor que podrían inspirar sospechas, pero con frecuencia
    nada advierte a la víctima que está sufriendo una intoxicación. Los
    síntomas de ésta se confunden a menudo con los de la gripe o de una
    intoxicación alimentaría.

    El humo puede contener también otras sustancias venenosas, en función
    del material que se queme. Así pues pueden producirse también
    intoxicaciones por gases irritantes tales como el amoníaco, el cloro,
    el ácido clorhídrico, el fosgeno o el cianuro, además del monóxido de
    carbono.

    Signos y síntomas

    Intoxicación leve o moderada:

    -    debilidad, cansancio y amodorramiento,
    -    dolor de cabeza,
    -    vértigos y confusión,
    -    náuseas y vómitos,
    -    dolor torácico,
    -    pulso rápido al principio.

    Intoxicación grave:

    -    temperatura corporal baja,
    -    inconsciencia,
    -    respiración irregular y superficial; el paciente puede dejar de
         respirar,
    -    convulsiones,
    -    pulso lento, que puede ser irregular,
    -    tensión arterial baja.

    El paciente puede tardar varias semanas en restablecerse si ha sufrido
    una intoxicación grave. Pueden presentarse recaídas hasta cuatro
    semanas después del restablecimiento aparente. Algunas personas quedan
    con una lesión permanente del cerebro y con problemas de memoria.

    Qué hacer

    Aleje al paciente del gas tóxico. Si entra en una habitación llena de
    gas o humo, utilice una mascarilla respiratoria para evitar una
    posible intoxicación.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a boca
    o de boca a nariz. Si el paciente está inconsciente o amodorrado,

    póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su
    respiración, tranquilícele y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5. Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Mantenga al paciente acostado y en reposo durante dos días, para que
    el organismo consuma la menor cantidad posible de oxígeno.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber acidosis
         metabólico, trastornos del ritmo cardiaco, edema cerebral y
         rabdomiólisis (desintegración de la mosa muscular).

         Si es necesario, administre inmediatamente al paciente oxígeno al
         100%. A veces puede necesitar también ventilación asistida. Si el
         paciente ha estado en la proximidad de un incendio, examínele la
         garganta para ver si esta inflamada a causa de quemaduras o de
         otras lesiones. Si es posible medir la concentración de
         carboxihemoglobina en la sangre, hágalo en cuanto pueda.

         Vigile la respiración, el ritmo cardiaco y la tensión arterial.
         Puede ser necesario un tratamiento de sostén. En caso de
         convulsiones repetidas, administre diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Si el paciente presenta cefaleas y vómitos o inconsciencia,
         manténgale en reposo absoluto durante 48 horas por lo menos.

         Consulte con un centro especializado la conveniencia de un
         tratamiento con oxígeno hiperbárico.

         Los pacientes que sobreviven a la intoxicación pueden presentar
         manifestaciones neurológicas, por ejemplo trastornos de la
         personalidad y de la memoria, en un plazo de 2-4 semanas. Estos
         efectos pueden ser temporales o permanentes.
                                                                        

    Pilas eléctricas de botón

    Productos examinados en esta sección

    Las pilas eléctricas llamadas «de botón» o «de disco» son de pequeño
    tamaño (menos de 15 mm de diámetro) y forma circular. Existen pilas de
    botón de varias clases, cada una de las cuales contiene diferentes
    productos químicos, que en ciertos casos son tóxicos o corrosivos:

    -    célula de mercurio: óxido mercúrico, hidróxido potásico;
    -    célula de plata: óxido de plata, hidróxido potásico;
    -    célula alcalina de manganeso: dióxido de manganeso, hidróxido
         potásico;
    -    célula de litio/manganeso: dióxido de manganeso, perclorato de
         litio;
    -    célula de cinc/aire: cine metálico, hidróxido potásico.

    Usos

    Las pilas de botón se utilizan en aparatos fotográficos, relojes,
    calculadoras, prótesis auditivas, peinadores secadores del cabello y
    juegos electrónicos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El hidróxido potásico y el óxido mercúrico son corrosivos y pueden
    producir quemaduras en el intestino si la pila se agrieta. También
    pueden dar lugar a quemaduras las corrientes eléctricas que se forman
    dentro del cuerpo. El óxido mercúrico puede afectar a los riñones.

    Grado de toxicidad

    Cuando se ingieren, las pilas permanecen casi siempre intactas y salen
    del cuerpo sin producir ningún trastorno. Ahora bien, si una pila se
    detiene en el esófago o en algún punto del tubo intestinal, pueden
    producirse quemaduras a causa de la salida de productos químicos o de
    corrientes eléctricas. También hay un riesgo importante de quemaduras
    graves si se introduce una pila en el oído o la nariz. Las pilas
    alcalinas de manganeso y las de mercurio son más peligrosas que las de
    otros tipos. Las pilas usadas entrañan menos riesgos de quemaduras
    eléctricas.

    Peligros especiales

    Los niños pueden sacar las pilas de la caja o envase comercial o de
    los aparatos en donde se estén utilizando y, como son muy pequeñas,
    pueden tragarlas fácilmente.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         Si la pila permanece en el esófago:

         -    dificultad para tragar,
         -    tos,
         -    vómitos,
         -    fiebre,
         -    inapetencia y cansancio.

         Si se producen quemaduras y lesiones en el intestino:

         -    dolor abdominal o torácico,
         -    vómitos (a veces sanguinolentos),
         -    heces oscuras o sanguinolentas.

    Qué hacer

          En caso de ingestión

         No haga vomitar al paciente. La pila no saldrá en el material
         vomitado.

         Si el paciente se encuentra bien y no presenta signos ni
         síntomas, deje que coma y beba normalmente. Adminístrele un
         laxante (sulfato de magnesio por vía oral) y examine sus heces
         para ver si la pila sale al exterior. Por lo general tarda en
         atravesar el tubo digestivo entre 14 horas y 7 días.

         Si la pila no aparece en las heces en un plazo de 7 días, o si el
         paciente expulsa heces oscuras o sanguinolentas o presenta
         cualquier otro signo o síntoma, trasládelo al hospital.

          Si la pila ha quedado alojada en el oído o la nariz

         No trate de sacarla. Traslade sin pérdida de tiempo el paciente
         al hospital.

                                                                       
     Información para el médico local

         Si el traslado al hospital se demora, administre antiácidos al
         paciente para reducir la acidez gástrico y, por consiguiente, el
         riesgo de que la pila tenga una fuga, Adminístrele un laxante
         para acelerar el tránsito por el intestino. Examine las heces
         para comprobar si la pila sale al exterior.

         Una vez hospitalizado el paciente, habrá que hacer una
         radiografía del tórax y del abdomen para localizar la pila y
         determinar si tiene algún escape. Si el tránsito intestinal es
         lento o si la pila tiene un escape, habrá que extraerla mediante
         una intervención endoscópica o quirúrgica.

         Si una pila que contiene mercurio tiene un escape en el
         intestino, habrá que determinar la concentración de mercurio en
         el suero. Sin embargo, el riesgo de intoxicación mercurial es muy
         remoto en estos casos.
                                                                       

                                                                       
         Cuando una pila de botón se aloja dentro del oído o de la nariz,
         hay que sacarla sin pérdida de tiempo por el riesgo de que
         lesione gravemente el tímpano o produzca una perforación
         intranasal a consecuencia de la quemadura. No utilice gotas o
         aplicaciones de solución salina que podrían aumentar la corriente
         eléctrica en torno a la pila.
                                                                       

    Plomo

    Productos químicas examinados en esto sección

    En la presente sección se examinan el plomo metálico, las sales
    inorgánicas de plomo y ciertos compuestos orgánicos tales como el
    plomo tetraetilo.

    Usos

    El plomo se utiliza en los acumuladores, la soldadura, los aislantes
    de cables eléctricos, las pinturas y los esmaltes de alfarería y
    cerámica. El plomo tetraetilo suele utilizarse como aditivo de la
    gasolina.

    Algunos remedios tradicionales y populares contienen plomo. El
    maquillaje negro de los ojos (denominado, según las regiones,  tiro,
     surma o kohl) puede contener plomo.

    El plomo se ha utilizado en las conducciones de agua, en pinturas para
    locales y edificios y en alfarería (platos, vasos o cazuelas de barro
    que pueden emplearse para comer, beber o cocinar). Estas aplicaciones
    han dado lugar a intoxicaciones y actualmente están prohibidas en
    muchos países. Sin embargo, en las casas antiguas sigue habiendo
    cañerías y pinturas a base de plomo.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El plomo afecta al sistema nervioso, a los riñones, al aparato
    reproductor y a la sangre. El plomo inorgánico se acumula en los
    huesos, los tejidos y la sangre. El plomo orgánico se descompone en el
    hígado, pero los productos resultantes producen lesiones en el cerebro
    y en el sistema nervioso.

    Los niños están más expuestos a las intoxicaciones por el plomo que
    los adultos, pues en la infancia el cuerpo absorbe más fácilmente ese
    metal y lo elimina con más dificultad.

    Las intoxicaciones suelen deberse a la exposición crónica por
    inhalación regular o ingestión de pequeñas cantidades de plomo. Sin
    embargo, una sola exposición aguda puede producir también una
    intoxicación: así ocurre, por ejemplo, si alguien se traga un objeto
    de plomo y lo retiene en el intestino durante varios días, si recibe
    una descarga de perdigones o si se traga una gran cantidad de plomo

    orgánico. El contacto cutáneo con plomo metálico frío no produce
    intoxicación, pero los compuestos orgánicos de plomo se absorben a
    través de la piel.

    Grado de toxicidad

    El plomo es muy tóxico. Una exposición aislada rara vez causa
    intoxicación, pero si se repite puede originar una lesión permanente
    del cerebro o incluso la muerte.

    Peligros especiales

    Entre las actividades industriales en las que a menudo se forman polvo
    o vapores de plomo figuran la fundición y el refino de este metal, la
    fabricación de baterías de plomo, los trabajos de soldadura y la
    eliminación de pinturas a base de plomo por calentamiento o abrasión.
    Debe evitarse el riesgo de inhalar plomo al respirar tomando
    precauciones adecuadas que garanticen una buena ventilación y
    utilizando mascarillas respiratorias y ropa adecuada. También hay un
    riesgo de que el plomo se absorba por vía digestiva si se come, bebe o
    fuma en zonas contaminadas por polvo o vapores de plomo. Asimismo
    pueden producirse intoxicaciones cuando se come y bebe en platos y
    vasos de barro cocido y esmaltado con plomo. Otra vía de intoxicación
    por el plomo es el hábito de «esnifar» gasolina con plomo. La mayor
    parte de las intoxicaciones en la infancia están causadas por ingerir
    pinturas o polvos que contienen plomo o por maquillarse los ojos de
    negro.

    Síntomas y signos

    Por ingestión o inhalación, generalmente repetidas

    En los niños:

    -    irritabilidad, pérdida de memoria, torpeza y pobreza intelectual
         (a veces sin ningún otro síntoma),
    -    palidez a consecuencia de la anemia,
    -    inapetencia, dolor de cabeza y cansancio,
    -    vómitos y cólicos intestinales.
    -    sabor metálico en la boca.

    Si las concentraciones son más altas el trastorno de la salud puede
    poner en peligro la vida del paciente:

    -    vómitos incoercibles persistentes,
    -    movimientos incoordinados,
    -    periodos de inconsciencia,
    -    convulsiones.

    La lesión cerebral suele ser permanente.

    En los adultos:

    -    cólicos intestinales y estreñimiento,
    -    dolores articulares, dolor de cabeza y debilidad,
    -    mano colgante o pie colgante (pie péndulo),
    -    línea azulada en las encías,
    -    cambios de la personalidad, pérdida de memoria y reacciones
         lentas,
    -    dificultad para coordinar los movimientos.

    El plomo de la gasolina (plomo tetraetilo) puede causar también:

    -    insomnio, sueños vívidos,
    -    trastornos mentales,
    -    alucinaciones,
    -    convulsiones.

    Qué hacer

    Intoxicación con peligro de muerte en un niño

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo indicado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de intoxicación aguda por ingestión de sales o compuestos de
     plomo (pero no de plomo metálico): si el sujeto está plenamente
    consciente y no vomita, adminístrele carbón activado y déle a beber
    agua.

     Si el paciente ha tragado un objeto de plomo metálico o alguna cosa
     pintada con pintura a base de plomo: adminístrele un laxante
    (sulfato de magnesio por vía oral) y vigile las heces para comprobar
    si sale lo ingerido.

    Aparición de signos y síntomas de intoxicación crónica por el plomo
    pero sin afección aguda.

    Lleve lo antes posible el paciente al médico. Puede ser necesario
    administrarle un antídoto.

    En todos los casos de intoxicación por plomo

    Identifique siempre la fuente de la intoxicación y cerciórese de que
    el paciente no corre el riesgo de sufrir una nueva exposición.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, el plomo puede causar edema
         cerebral, anemia y neuropatía periférica. Los efectos que
         entrañan peligro de muerte se deben a una encefalopatia aguda.

         La encefalopatía aguda debe tratarse sin pérdida de tiempo. Puede
         ser necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         *    Administración de líquidos para mantener una buena diuresis,
              evitando sin embargo un aporte excesivo.

         *    Vigilancia de la función renal.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Hay varios antídotos que pueden ser útiles: dimercaprol,
         edetato sádico cálcico, penicilamina, succímero (DMSA; ácido
         2,3-dimercaptosuccínico) y DMPS (sulfonato de dimercaptopropano).
         La decisión de utilizar un antídoto, la elección de éste y la
         dosis dependerán de los síntomas y signos, así como de la
         concentración de plomo en el organismo. Consulte con un centro
         especializado para informarse del antídoto que debe utilizar y de
         la dosis apropiada.

         Si el paciente ha ingerido un objeto de plomo metálico o alguno
         cose pintada con una pintura a base de plomo, recurra a los rayos
         X para verificar si todavía se encuentran en el intestino.
         Adminístrele sulfato de magnesio para acelerar el tránsito
         intestinal de los objetos. Los perdigones deben extraerse siempre
         que sea posible.
                                                                       

    Productos que no suelen ser nocivos

    Los siguientes productos no tienen por lo general ningún efecto
    nocivo:

    *    Tinta: los bolígrafos, rotuladores y plumas estilográficas
         contienen tan poca tinta que no pueden causar ningún tipo de
         intoxicación aunque se chupen. Algunas tintas pueden provocar
         sensación de dolor en la boca. Si se bebe gran parte del

         contenido de un tintero puede producirse irritación, pero no se
         ha señalado ninguna intoxicación grave por este motivo.

    *    Lápices de grafito y de cera: las minas ordinarias de grafito son
         inofensivas.

    *    Los cristales de gel de sílice utilizados para absorber la
         humedad y mantener secos diversos productos.

    *    Termómetros: si se muerde el depósito de mercurio y se traga el
         contenido, la pequeña cantidad ingerida no es suficiente para
         producir una intoxicación. El mercurio metálico atravesará el
         aparato digestivo sin sufrir ninguna modificación. En cambio, los
         fragmentos de vidrio pueden producir heridas.

    Qué hacer

    Recomiende al paciente que beba un vaso de agua. No hace falta hacer
    nada más.

    Si el sujeto ha mordido un termómetro, verifique que no tenga
    fragmentos de vidrio en la boca.

    Productos químicos cáusticos y corrosivos

    Productos químicos examinados en esta sección

    Muchos productos químicos provocan irritación, quemaduras o lesiones
    en la piel y en otros tejidos vivos. Entre ellos figuran los ácidos
    minerales y orgánicos, los álcalis y los agentes oxidantes.

     Ejemplos de ácidos:

    ácido acético                           ácido nítrico
    ácido aminosulfónico (ácido sulfámico)  ácido oxálico
    ácido fórmico                           ácido fosfórico
    ácido clorhídrico                       ácido sulfúrico
    ácido fluorhídrico                      ácido nítrico

     Ejemplos de álcalis:

    amoníaco                                polifosfato potásico
    óxido de calcio                         carbonato sódico
    hidróxido de calcio                     hidróxido sódico (sosa
                                            cáustica, lejía)
    carbonato potásico                      fosfato sódico
    hidróxido potásico (potasa cáustica)    polifosfato sódico

     Agentes oxidantes. Son productos químicos que liberan oxígeno. El
    oxígeno puede destruir las bacterias, blanquear las sustancias
    coloreadas y lesionar los tejidos vivos. Entre los agentes de este
    tipo que se utilizan de ordinario como blanqueantes figuran los

    siguientes: hipoclorito cálcico, peróxido de hidrógeno, hipoclorito
    sódico, dicloroisocianurato sódico y perborato sódico.

     Gases corrosivos: cloro, cloramina, ácido clorhídrico, dióxido de
    azufre.

    Usos

    Muchos de los productos utilizados en el hogar o en los lugares de
    trabajo contienen ácidos o álcalis.

    *    Blanqueo

         -    Líquidos blanqueantes de uso doméstico para limpiar cocinas,
              cuartos de baño y lavabos, que suelen contener hipoclorito
              sódico en solución alcalina.
         -    Polvos para blanquear de uso doméstico, que suelen contener
              dicloroisocianurato sódico, junto con un detergente y
              pequeñas cantidades de ácido.
         -    Productos blanqueantes para la ropa, que suelen contener
              hipoclorito sódico, perborato sódico o diclorosocianurato
              sódico.
         -    Blanqueantes para piscinas, que suelen contener hipoclorito
              sódico.

    Concentraciones usuales de cloro disponible en los productos
    blanqueantes que contienen hipoclorito sódico:

    -    preparaciones de uso doméstico                <5%;
    -    preparaciones concentradas de uso doméstico   10-12%;
    -    preparaciones de uso industrial               15-20%.

    *    Las baterías de los automóviles suelen contener ácido sulfúrico.

    *    Los productos para limpiar las dentaduras postizas son polvos o
         tabletas que contienen perborato sódico. En el agua (o dentro de
         la boca o del intestino) dan lugar a una solución corrosiva.

    *    Las desincrustantes, utilizados para eliminar los depósitos
         calcáreos de las calderas, bañeras y tuberías de agua, son
         productos ácidos. Las preparaciones líquidas suelen contener
         ácido fórmico o fosfórico, mientras que las pulverulentas
         contienen por lo general ácido aminosulfónico.

    *    Los productos para limpiar desagües son alcalinos y suelen
         contener hidróxido sódico o potásico. Pueden obtenerse en forma
         líquida o de cristales sólidos.

    *    Productos para limpiar suelos. Algunos son alcalinos. Los
         destinados a superficies de cemento contienen a veces carbonato
         sódico, mientras que los productos destinados a eliminar el
         barniz o la cera del piso pueden contener hidróxido sódico.

    *    Entre los productos de limpieza general de la casa, algunos son
         alcalinos y contienen carbonato sódico o hidróxido amónico.

    *    Productos para limpiar el vidrio. Algunos son alcalinos y
         contienen hidróxido sódico.

    *    Desengrasantes. Algunos son alcalinos y contienen hidróxido
         sódico, mientras que otros contienen tetracloruro de carbono o
         tricloroetileno.

    *    Detergentes para la ropa: pueden contener álcalis, por ejemplo
         carbonato sódico, fosfato sódico y polifosfato sódico.

    *    Líquidos para limpiar lavabos y retretes, quitamanchas y
         desincrustantes: por lo general contienen ácido clorhídrico,
         ácido sulfúrico, ácido oxálico o carbonato sódico. Pueden ser
         ácidos o alcalinos.

    *    Polvos para limpiar lavabos y retretes, que en general son ácidos
         y pueden contener dicloroisocianurato sódico con detergente y
         pequeñas cantidades de ácido o de bisulfato sódico.

    *    Productos para limpiar los hornos: son alcalinos y por lo general
         contienen hidróxido sódico o potásico.

    *    Decapantes, para eliminar la herrumbre de los metales y otras
         estructuras: son ácidos y algunos contienen ácido fosfórico o
         fluorhídrico.

    *    Esterilizadores para la industria vinícola, el agua potable o los
         biberones: pueden contener hipoclorito sódico o
         dicloroisocianurato sódico.

    *    Tabletas para detectar la presencia de azúcar en la orina,
         utilizadas por los diabéticos: pueden contener hidróxido sódico y
         ácido.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos productos químicos son irritantes o corrosivos e inflaman,
    queman o destruyen la piel y otros tejidos. Los vapores de ácido o los
    gases irritantes (p. ej., amoníaco, cloro, cloramina, ácido
    clorhídrico y dióxido de azufre) irritan los pulmones y pueden causar
    edema pulmonar. El ácido puede asimismo alterar el equilibrio químico
    del cuerpo si se ingiere, dando lugar a signos de intoxicación
    general. El ácido oxálico produce también una lesión del riñón.

    Las tabletas para detectar la presencia de azúcar en la orina causan
    quemaduras no sólo químicas sino también térmicas, ya que producen
    calor al disolverse en los líquidos orgánicos.

    Grado de toxicidad

    Los productos químicos cáusticos y corrosivos causan lesiones que
    pueden ir desde una irritación leve hasta graves quemaduras. El grado
    de la lesión depende de:

    -    La cantidad ingerida o en contacto con la piel. Un gran volumen
         de líquido da lugar a una lesión extensa. Si se ingiere mucho
         líquido es más probable que se produzcan vómitos.

    -    La duración del contacto con los tejidos. Las quemaduras causadas
         por productos sólidos (p. ej., tabletas para limpiar dentaduras
         postizas o para esterilizar, cristales de hidróxido sódico)
         suelen ser más graves que la causadas por líquidos, ya que el
         producto sólido está más tiempo en contacto con el epitelio de la
         boca y el esófago que un líquido. Las lesiones más graves se
         producen cuando las tabletas corrosivas se detienen en el esófago
         o en el estómago.

    -    La concentración del producto químico.

    Si se ingiere un producto químico muy cáustico o corrosivo pueden
    producirse quemaduras graves en la boca, la garganta, el esófago y el
    intestino. Más tarde, las cicatrices pueden producir una estrechez del
    esófago que impedirá al paciente tragar alimentos sólidos.

    Los álcalis suelen producir quemaduras más graves que los ácidos, ya
    que disuelven los tejidos y penetran muy por debajo de la superficie
    de la piel o de la membrana de revestimiento intestinal. Su acción
    destructora no se interrumpo cuando se ha eliminado el producto de la
    superficie del tejido.

    Las lesiones causadas por los ácidos difieren de las causadas por los
    álcalis. Los ácidos tienden a provocar lesiones más graves en el
    estómago que en la garganta y el esófago. Incluso cuando la lesión del
    estómago es muy importante, la garganta y el esófago pueden estar poco
    alterados. En cambio, los álcalis suelen lesionar más el esófago que
    la boca, la garganta y el estómago. El tramo inferior del esófago
    puede presentar lesiones muy graves incluso en ausencia de quemaduras
    en la boca y la garganta.

    El ácido fluorhídrico difiere de los demás ácidos porque puede causar
    lesiones graves que no se detienen en la piel, sino que afectan a los
    tejidos profundos y al hueso. La nocividad de este ácido proviene del
    flúor que entra en su composición.

    Los ácidos sólo provocan intoxicaciones generalizadas si se ingieren
    en gran cantidad.

    Peligros especiales

    Los productos de uso doméstico que poseen propiedades corrosivas o
    cáusticas pueden constituir un peligro para los niños pequeños si no
    se mantienen fuera de su alcance en armarios cerrados con llave. En
    particular, es muy peligroso guardarlos en botellas que han contenido
    bebidas.

    Las tabletas para limpiar dentaduras postizas o analizar la orina
    pueden ser confundidas con caramelos o tabletas para facilitar la
    digestión por las personas de edad con dificultades visuales.

    También cabe el riesgo de que alguien beba por error una solución de
    desincrustante que se ha dejado en un hervidor o tetera para eliminar
    los depósitos calcáreos. El desincrustante diluido en agua rara vez
    causa problemas graves.

    Los productos de limpieza domésticos, los detergentes de lavabos y
    retretes y los agentes blanqueantes en general pueden ser peligrosos
    si se mezclan, cosa que por desgracia hace mucha gente. Cuando un
    agente blanqueante líquido se mezcla con un detergente o
    desincrustante ácido de lavabos y retretes, se desprende cloro en
    forma gaseosa. Cuando se mezcla el agente blanqueante líquido con
    amoníaco, se desprende cloramina en forma gaseosa. Tanto el cloro como
    la cloramina son gases ácidos.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    sensación inmediata de quemadura en la boca y la garganta,
         -    úlceras dentro de la boca; la lengua y el epitelio bucal
              cambian de color (gris con ácido clorhídrico, amarillo con
              ácido nítrico, blanco o negro con ácido sulfúrico),
         -    boca húmeda,
         -    dolor al tragar, por lo que el paciente se niega a beber,
         -    sed intensa,
         -    inflamación en la garganta, que puede dificultar el paso del
              aire y dar lugar a una respiración ronca o silbante,
         -    dolor en el tórax y en el abdomen,
         -    náuseas, arcadas y vómitos, con expulsión de sangre,
         -    diarrea, a veces sanguinolenta,
         -    signos de choque: pulso débil y rápido, piel fría y húmeda,
              tensión arterial baja,
         -    los ácidos y los álcalis pueden producir quemaduras que
              perforen la garganta, el esófago o el estómago; en este
              último caso, el paciente tendrá fiebre, dolor «en cinturón»
              bajo la arcada costal irradiado a la espalda, intenso dolor
              abdominal y vientre rígido y duro,
         -    inconsciencia.

    *    Por inhalación (humos o gases):

         -    lagrimeo y estornudos,
         -    tos y sensación de ahogo,
         -    sensación de opresión o dolor en el tórax,
         -    dificultad para respirar y sibilancia,
         -    respiración rápida,
         -    dolor de cabeza,
         -    coloración azulada en la cara, los labios y en el interior
              de los párpados,
         -    vértigos,
         -    presencia de líquido en los pulmones (edema pulmonar), por
              lo general al cabo de muchas horas.

    *    En los ojos:

         -    sensación de pinchazos o de quemadura,
         -    lagrimeo,
         -    párpados enrojecidos e hinchados,
         -    el paciente se resiste a abrir los ojos,
         -    dolor intenso y quemaduras en los párpados y úlceras en el
              globo ocular,
         -    visión borrosa, disminución de la agudeza visual,
         -    ceguera permanente.

    En general, los álcalis producen quemaduras más graves que los ácidos.

    *    En la piel:

    -    sensación de quemadura (el ácido fluorhídrico puede no producir
         dolor al principio),
    -    enrojecimiento e hinchazón,
    -    quemaduras graves con importantes lesiones cutáneas,
    -    los álcalis causan úlceras, y dan la impresión de que la piel
         está untuosa y resbaladiza,
    -    estado de choque causado por el dolor: pulso débil y rápido, piel
         húmeda y fría y tensión arterial baja,
    -    inconsciencia.

    En general, los álcalis producen quemaduras más graves que los ácidos.
    Si el agente causal es ácido fluorhídrico, las lesiones graves pueden
    aparecer más tarde aunque al principio no se advierta ningún signo de
    lesión.

    Qué hacer

    Alejo al paciente de los gases, humos o salpicaduras de líquido. Evite
    que el producto le contamine a usted la piel o la ropa y no respire
    los vapores. Utilice mascarilla respiratoria y ropa apropiada para
    protegerse.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea, límpiele los labios para eliminar el
    producto químico y aplíquele la respiración de boca a boca. Si sufre
    quemaduras importantes en la boca, aplíquele la respiración de boca a
    nariz. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración,
    tranquilícele y no deje que se enfríe.

          En los ojos

         Pásele un paño o un papel por la cara para enjugar el producto
         químico. Elimine cuidadosamente con un cepillo o un paño
         cualquier líquido o polvo que quede en la cara. Lávele los ojos
         con agua durante 15-20 minutos por lo menos. Cerciórese de que no
         quedan restos sólidos del producto en las pestañas o las cejas ni
         en los pliegues cutáneos perioculares.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         que el producto le contamine a usted la piel o la ropa y no
         respire los vapores. Pase suavemente un paño, o un papel por la
         piel del paciente para enjugar el producto químico. Lávele a
         fondo la piel con jabón y agua fría utilizando si es posible agua
         corriente. Si la zona afectada es extensa, lave al paciente con
         agua fría o templada por medio de una ducha o una manguera,
         protegiéndole debidamente los ojos. Prosiga la aspersión durante
         15 minutos por los menos.

          Si se trata de álcalis: lave la piel del paciente hasta que
         deje de estar resbaladiza o untuosa. A veces se tarda una hora o
         más.

          En el caso del ácido fluorhídrico: bañe inmediatamente la piel
         con agua en todos los casos y ponga luego un gel de gluconato
         cálcico en la zona afectada, aplicando un masaje ininterrumpido
         hasta que desaparezca el dolor. A veces se tarda 15 minutos o
         más. Recubra la zona con una gasa empapada en el gel y haga luego
         un vendaje flojo. Si no dispone de gel de gluconato de calcio,
         empape la piel con una solución de sulfato magnésico (sal de
         Epsom) u otra sal de calcio. El empleo inmediato de esas sales
         puede servir para evitar quemaduras profundas, pero su eficacia
         disminuye cuando el ácido ha atravesado la piel.

          Por ingestión

         Si no han pasado más de 10 minutos desde el accidente, haga beber
         inmediatamente al paciente cuatro tazas de agua. No le dé a beber
         nada si han pasado más de 10 minutos, pues el agua no servirá

         para nada. Si el sujeto está consciente y alerta, dígale que se
         enjuague la boca con agua fría y la escupa luego.

         No haga vomitar al paciente. El vómito puede producir quemaduras
         en la garganta.

          Acido fluorhídrico. Si el paciente está alerta y puede tragar,
         déle inmediatamente un vaso de leche o un medicamento que
         contenga calcio o magnesio (p. ej., sulfato de magnesio,
         hidróxido de magnesio o carbonato de calcio).

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si el sujeto está alerta y no
    hay signos de quemadura en la boca ni la zona peribucal está
    humedecida, indicando que no puede tragar, déle una o dos tazas de
    agua o leche. Evite que el paciente vomite e interrumpa la
    administración si éste se siente mal.

    No trate de neutralizar el producto químico con otro.

    No le dé bebidas gaseosas.

    No le dé a beber nada si se encuentra inconsciente o si sufre
    quemaduras dentro de la boca.

    No le dé a comer nada hasta que el médico haya confirmado que no hay
    lesiones en la garganta.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con administración
         de oxígeno, ventilación asistida y, en caso de dolor intenso,
         morfina.

         Es difícil enjuiciar la gravedad de las lesiones del esófago o
         del intestino basándose en los signos y síntomas. Para evaluar la
         gravedad de la lesión habrá que efectuar una endoscopia si no han
         pasado más de 48 horas desde la ingestión y el paciente presenta:

         -    quemaduras en la boca,
         -    signos o síntomas, o
         -    obstrucción de las vías respiratorias superiores.

         Si los ácidos o álcalis perforan el intestino o el esófago, es
         probable que el paciente muera.
                                                                        

                                                                        
         Los esteroides (p. ej., prednisolona), si se administran en las
         primeras 48 horas, pueden reducir el riesgo de estenosis. Ahora
         bien, no se deben administrar si es de temer que se produzca una
         perforación o si el paciente tiene antecedentes de úlcera péptica
         o de infección activa.

          Acido fluorhídrico

         La intoxicación general puede causar hipocalcemia o
         hiperpotasemia.

         Para los dolores o quemaduras producidas por contacto con la piel
         puede inyectarse por vía subcutánea en las zonas afectadas una
         solución de gluconato de calcio al 10%, sin pasar de 0,5 ml por
         dedo en el caso de la mano o de 1 ml por cm2 en otras zonas.
                                                                        

    Tabaco y sus productos

    En la presente sección se examinan los cigarrillos, los cigarros puros
    y los productos del tabaco para la pipa y para mascar obtenidos de la
    planta del tabaco cultivada  (Nicotiana tabacum). En algunas
    sociedades puede ocurrir que se fumen o mastiquen otras hojas en
    asociación con el tabaco o que se añadan otras plantas a éste para
    aromatizar los cigarrillos. El tabaco contiene nicotina.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La nicotina afecta al cerebro y al sistema nervioso.

    Grado de toxicidad

    La nicotina es una sustancia muy tóxica. La intoxicación grave por
    ingestión de cigarrillos es poco frecuente, aunque en dos cigarrillos
    fabricados con tabaco cultivado hay suficiente nicotina para intoxicar
    gravemente a un niño pequeño. Incluso una simple colilla puede
    provocar la intoxicación.

    Peligros especiales

    A menudo se dejan al alcance de los niños los cigarrillos, tabaco
    picado y hasta colillas.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    vómitos,
         -    agitación,
         -    diarrea,
         -    boca húmeda, sudor y palidez,
         -    debilidad,

         -    dilatación o fuerte contracción de las pupilas,
         -    pulso rápido al principio, que más tarde se hace lento o
              irregular,
         -    inconsciencia fugaz,
         -    sacudidas en los miembros,
         -    convulsiones.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el sujeto está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración, tranquilícele y no deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y no
    vomita, adminístrele carbón activado y déle a beber agua. No lo haga
    vomitar.

    A los niños que se tragan uno o varios cigarrillos o una cantidad
    equivalente de tabaco picado hay que llevarlos al médico y someterlos
    a vigilancia durante varias horas.

    Tetracloruro de carbono

    Usos

    El tetracloruro de carbono se utiliza sobre todo en la industria para
    fabricar otros productos químicos. Se ha empleado en extintores de
    incendios y como líquido de limpieza en seco o producto desengrasante,
    pero actualmente no se recomienda ninguna de esas aplicaciones pues se
    dispone al efecto de productos químicos menos tóxicos.

    Mecanismo del efecto tóxico

    El tetracloruro de carbono es irritante para la piel, los ojos y los
    pulmones y actúa como un veneno si se ingiere, respira o entra en
    contacto con la piel, en cuyo caso afecta al cerebro, al hígado y a
    los riñones. Al arder produce gas fosgeno, que también es venenoso.

    Grado de toxicidad

    Es muy tóxico y puede causar la muerte. Las intoxicaciones son más
    graves en los fumadores.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         -    náuseas, vómitos y diarrea,
         -    sensación de quemadura en la boca, la garganta y el abdomen,
         -    vértigos y confusión,

         -    amodorramiento e inconsciencia,
         -    convulsiones,
         -    tensión arterial baja,
         -    ritmo cardiaco lento o irregular, que puede llevar a la
              muerte repentina.

         A los 2-14 días:

         -    signos de lesión hepática,
         -    lesión renal; el paciente deja de orinar.

    *    Por inhalación:

         -    tos, estornudos y ligera dificultad para respirar,
         -    los mismos efectos que por vía digestiva,
         -    signos de edema del pulmón a los 2-3 días.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento e irritación,
         -    ampollas, si permanece mucho tiempo en contacto con la piel,
         -    los mismos efectos que por vía digestiva.

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento e irritación intensa.

    Qué hacer

    Aleje al paciente de la fuente de la intoxicación. Protéjase usted
    utilizando una mascarilla respiratoria y ropa de protección.

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    elimine con agua el producto químico que pueda tener en los labios y
    practíquele la respiración de boca a boca o de boca a nariz. Si el
    corazón deja de latir, hágale masaje cardiaco. Si el paciente está
    inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición de
    recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que se
    enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

          En los ojos

         Lávele los ojos con agua durante 15-20 minutos por lo menos.

          En la piel

         Despoje inmediatamente al paciente de la ropa contaminada, sin
         olvidar los zapatos y calcetines ni los adornos o joyas. Evite
         que el producto le contamine a usted la piel o la ropa. Lave a

         fondo la piel del paciente con jabón y agua fría, utilizando si
         es posible agua corriente Lávele durante 15 minutos por lo menos.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y si el sujeto está plenamente consciente, respira con
    normalidad y no ha sufrido convulsiones, hágale vomitar. No le dé a
    beber leche y tampoco le dé a beber ni a comer nada que contenga
    aceite, grasa o alcohol.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de lesión hepática,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9. Si deja de orinar,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso y la tensión arterial. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         *    En caso de hipotensión arterial, administración de líquidos
              por vía intravenosa.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

              Niños: 200-300 µq/kg de peso corporal.

         No se debe administrar adrenalina.

         Antídotos: si no han pasado más de 24 horas de la exposición y
         se dispone de acetilcisteína, adminístrese por vía intravenosa la
         misma dosis que en la intoxicación por paracetamol.

         El tetracloruro de carbono es radioopaco y, si hace poco que se
         ha ingerido, debe ser visible en una radiografía abdominal.

         En los casos de insuficiencia hepática o renal puede ser
         necesaria la hemodiálisis o la hemoperfusión.
                                                                        

    Medicamentos

    Acido acetilsalicílico, salicilato de colina, salicilato de
    metilo y ácido salicílico

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el ácido acetilsalicílico
    (aspirina), el salicilato de colina, el salicilato de metilo y el
    ácido salicílico. Todos estos medicamentos se denominan genéricamente
    salicilatos.

    Usos

    El acetilsalicílico se utiliza mucho para tratar los dolores, la
    fiebre, la gripe y las inflamaciones de los huesos y los músculos, en
    particular la artritis. Suele administrarse por vía oral en forma de
    tabletas. Los analgésicos y medicamentos para tratar el resfriado
    contienen también paracetamol, cafeína, meprobamato u opiáceos. No se
    debe dar aspirina a los niños menores de 12 años.

    El salicilato de colina en forma líquida o en gel se utiliza para
    friccionar las encías de los niños con el fin de calmar los dolores de
    la dentición.

    El salicilato de metilo forma parte de diversos linimentos y ungüentos
    que se aplican en la piel para tratar los dolores óseos y el
    reumatismo.

    El ácido salicílico forma parte de polvos, lociones o pomadas que se
    utilizan para tratar diversas enfermedades de la piel. También se
    utiliza para eliminar las verrugas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los salicilatos aumentan el ritmo y la profundidad de los movimientos
    respiratorios, perturbando el equilibrio de los componentes químicos y
    del agua en el cuerpo. El desequilibrio químico afecta al cerebro y al
    corazón.

    Grado de toxicidad

    Los salicilatos son muy tóxicos si se toman en grandes cantidades. Una
    dosis superior a 300 mg/kg de peso corporal puede causar
    intoxicaciones graves e incluso la muerte si pasa de 500 mg/kg. Los
    niños y los ancianos pueden intoxicarse por la administración repetida
    de dosis altas durante 24 horas o más. Los linimentos de salicilato de
    metilo son muy peligrosos porque suelen estar muy concentrados. Un
    mililitro puede contener una cantidad de salicilato más de 4 veces
    mayor que la de una tableta de 300 mg de aspirina, y se han registrado
    defunciones de niños por haber bebido una sola cucharadita. Los
    salicilatos se absorben a partir de las pomadas, lociones y geles

    aplicados en la piel o en las encías, y pueden producirse
    envenenamientos si el uso es excesivo.

    Peligros especiales

    La aspirina se utiliza mucho y muchas personas la guardan en su casa,
    siendo una causa frecuente de intoxicaciones agudas en niños pequeños.
    En los niños, la intoxicación puede pasar inadvertida cuando la
    aspirina se utiliza para tratar procesos febriles, ya que sus síntomas
    (fiebre y sudación) son análogos a los de la enfermedad.

    Signos y síntomas

    Los efectos de la aspirina pueden tardar en manifestarse 12 horas o
    más, porque las tabletas se disuelven muy lentamente en el estómago.

    Intoxicación leve:

    -    dolor abdominal, náuseas y vómitos,
    -    vértigos,
    -    zumbido de oídos y sordera,
    -    respiración rápida.

    Intoxicación de grado intermedio:

    -    respiración rápida,
    -    confusión e inquietud,
    -    fiebre y sudor,
    -    lengua seca.

    Intoxicación grave:

    -    amodorramiento o inconsciencia,
    -    convulsiones,
    -    respiración superficial y rápida,
    -    signos de edema del pulmón,
    -    signos de lesión renal,
    -    posible paro cardiaco y respiratorio.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si el sujeto está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos la respiración.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si el paciente tiene fiebre, pásele por todo el cuerpo una esponja con
    agua fría. Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 12
    horas y el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y
    no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si le ha hecho
         vomitar, espere a que cesen los vómitos.

    Adminístrele repetidamente carbón activado: en los adultos, 50 g cada
    2-4 horas; en los niños, 10-15 g cada 2-4 horas. Con cada dosis de
    carbón administre además sulfato sódico o magnésico (30 g para los
    adultos, 250 mg/kg de peso corporal para los niños) hasta que
    aparezcan heces negras.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

         Los efectos en el centro don lugar a una alcalosis respiratoria
         (excepto en los niños), con deshidratación y descenso de la
         concentración plasmática de potasio. También suele aparecer una
         acidosis ligera. La glucemia puede ser alta o baja. La orina
         puede ser alcalina al principio, pero no tarda en acidificarse.

         Vigile el equilibrio hidroelectrolítico, la glucemia y el pH de
         la orina. Puede ser necesario un tratamiento de sostén que
         comprenda:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico,
              especialmente con respecto al potasio; a veces no se
              necesita nada más en las intoxicaciones leves.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vio intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas,

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         *    El edema del pulmón debe tratarse con oxígeno y ventilación
              asistida.
                                                                        

                                                                        
         Para evaluar la gravedad del envenenamiento después de una dosis
         única conviene determinar las concentraciones de salicilato en el
         plasma. Mientras la concentración plasmática de salicilato si
         aumentando, habrá que repetir las determinaciones cada dos horas.
         En general, las concentraciones plasmáticas de salicilato de
         350-600 mg/litro (250-450 mg/litro en niños y ancianos) a las
         seis horas de la sobredosis corresponden a una intoxicación leve;
         las de 600-800 mg/litro (450-700 mg/litro en niños y ancianos), a
         una intoxicación de grado intermedio; y las superiores a 800
         mg/litro (700 mg/litro en niños y ancianos), a una intoxicación
         grave.

         Para acelerar la eliminación de la aspirina administre dosis
         repetidas de carbón activado, como ya se ha indicado. También se
         puede recurrir a los procedimientos siguientes:

         -    alcalinización de la orina (pH 7,5-8,5) mediante
              administración de bicarbonato sódico (carbonato ácido de
              sodio),
         -    hemodiálisis, que es más útil en los casos graves
              (concentración de salicilato superior a 800 mg/litro) porque
              mejora el equilibrio hidroelectrolítico,
                                                                        

    Aminofilina y teofilina

    Usos

    Estos medicamentos se utilizan para tratar el asma. Se administran por
    vía oral en forma de tabletas, cápsulas o líquidos, pero también
    pueden aplicarse por inyección. En algunos países se dispone de
    aminofilina en forma de supositorios rectales. Algunas tabletas son de
    liberación sostenida (es decir, sus efectos duran más tiempo, por lo
    que pueden administrarse con menos frecuencia que las tabletas
    ordinarias).

    Mecanismo del efecto nocivo

    La aminofilina y la teofilina alteran el equilibrio químico del
    organismo, lo cual afecta al corazón y puede originar convulsiones.

    Grado de toxicidad

    La intoxicación puede estar causada por una sobredosis única o por la
    absorción repetida de una dosis excesiva durante más de 24 horas.
    También pueden producirse intoxicaciones por tomar una cantidad
    ligeramente superior a la dosis terapéutica. Las intoxicaciones graves
    pueden ser mortales. Las personas de edad y los enfermos de asma están
    especialmente expuestos.

    Signos y síntomas

    Los efectos pueden demorarse hasta 12 horas o más en el caso de las
    preparaciones de liberación sostenida:

    -    náuseas y vómitos,
    -    pulso rápido,
    -    inquietud, dolor de cabeza e insomnio,
    -    alucinaciones,
    -    respiración rápida,
    -    inconsciencia en algunos casos,
    -    vómitos de sangre,
    -    convulsiones, a veces de aparición repentina,
    -    tensión arterial baja,
    -    pulso irregular.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad, no ha
    presentado convulsiones y no vomita, adminístrele 50-100 g (10-15 g si
    es un niño) de carbón activado y déle a beber agua.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9.

    Si presenta alucinaciones, manténgale en un lugar tranquilo y en
    penumbra, donde no corra ningún riesgo de lesionarse. Compórtese con
    serenidad y calma para tranquilizar al paciente.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

     Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente está plenamente consciente, adminístrele dosis
    repetidas de carbón activado y déle a beber agua (adultos, 50 g cada
    2-4 horas; niños, 10-15 g cada 2-4 horas). Con cada dosis de carbón
    adminístrele sulfato sódico o magnésico (30 g para los adultos, 250
    mg/kg de peso corporal para los niños) hasta que las heces aparezcan
    negras.

    El paciente debe permanecer en la cama. Si es posible, levante el pie
    de ésta para que el paciente tenga los pies más altos que la cabeza,
    con lo que se facilitará el riego sanguíneo del cerebro en caso de que
    la tensión arterial sea baja.

                                                                        
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber hipopotasemia,
         acidosis metabólica, alcalosis respiratoria y trastornos
         importantes del ritmo cardiaco (arritmias supraventriculares y
         ventriculares).

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial y los
         electrólitos del suero. En las intoxicaciones de grado
         intermedio, habrá que vigilar el equilibrio acidobásico. Puede
         ser necesario un tratamiento de sostén, con administración de
         oxígeno y ventilación asistida, asociadas a:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico,
              particularmente con respecto al potasio.

         *    Tratamiento de la hipotensión arterial con líquidos
              intravenosos.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Si el paciente vomita y es incapaz de tomar carbón activado,
         habrá que administrarle metoclopramida por vía intravenosa para
         suprimir los vómitos.

         Dosis de metoclopramida intravenosa en 1-2 minutos:

         niños menores de 3 años (basta 14 kg): 1 mg

         niños de 3-5 años (15-19 kg): 2 mg

         niños de 5-9 años (20-29 kg): 2,5 mg

         niños de más de 9 años y adultos jóvenes (30-60 kg): 5 mg

         adultos: 10-50 mg.

         En las intoxicaciones graves pueden estar indicados la
         hemoperfusión con carbón o la hemodiálisis.
                                                                        

                                                                        
         La determinación del nivel de teofilina en el suero puede servir
         para evaluar la gravedad de la intoxicación. En los pacientes con
         signos y síntomas de intoxicación la concentración plasmática de
         teofilina suele ser de 25 mg/litro o mas, mientras que en las
         intoxicaciones graves suele pasar de 50 mg/litro. Sin embargo,
         algunos pacientes con concentraciones plasmáticas bajas pueden
         tener una intoxicación grave especialmente en caso de toxicidad
         crónica, del mismo modo que puede no haber efectos alarmantes en
         otros con concentraciones plasmáticas altas. Importa, pues, basar
         el tratamiento tanto en el estado clínico como en la
         concentración del medicamento en el plasma. Las determinaciones
         deben repetirse, si es posible, a intervalos regulares.
                                                                        

    Amitriptilina y sus análogos, cloroquina, quinidina y quinina

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan la amitriptilina y sus análogos
    (denominados también antidepresores tricíclicos), la cloroquina, la
    quinidina y la quinina.

    Ejemplos de medicamentos amitriptilínicos:

    clomipramina   imipramina

    desipramina    nortriptilina

    dosulepín      protriptilina

    doxepín        trimipramina

    Usos

    Los medicamentos del grupo de la amitriptilina se administran en los
    casos de depresión para mejorar el estado moral del paciente. Se
    utilizan por vía digestiva en forma de líquidos, tabletas o cápsulas;
    algunas de estas últimas son preparaciones de liberación sostenida,
    por lo que sus efectos duran muchas horas.

    La cloroquina se utiliza para prevenir y tratar el paludismo y para
    tratar la amibiasis hepática y ciertos tipos de artritis. Se
    administra por vía oral, en forma de tabletas o jarabe, o por
    inyección.

    La quinidina se utiliza para tratar ciertas enfermedades del corazón.
    Se administra por vía oral en forma de tabletas o por inyección.

    La quinidina se utiliza para tratar el paludismo y también a veces
    para tratar los calambres nocturnos. Se administra por vía oral en
    forma de tabletas o por perfusión intravenosa. A veces se utiliza
    indebidamente para provocar abortos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Todos estos medicamentos afectan al corazón y al cerebro. Una
    sobredosis puede causar graves trastornos del ritmo cardiaco e
    hipotensión. Además:

    -    los medicamentos amitriptilínicos, al igual que los atropínicos,
         afectan a los nervios que regulan el funcionamiento del corazón,
         del intestino y de la vejiga urinaria;
    -    la cloroquina afecta a los ojos;
    -    la quinina afecta a los músculos, a los ojos y a los oídos.

    Grado de toxicidad

    Todos estos medicamentos pueden causar intoxicaciones graves e incluso
    la muerte si se toman en exceso. En muchos de ellos, la dosis tóxica
    es con frecuencia solamente algo más alta que la utilizada para tratar
    enfermedades.

    Peligros especiales

    Las personas deprimidas pueden tratar de suicidarse tomando una
    cantidad excesiva del medicamento. También pueden tener poco cuidado
    con sus medicamentos y dejarlos al alcance de los niños. Las personas
    con calambres nocturnos que toman quinina dejan a veces las tabletas
    en la mesilla del dormitorio, donde los niños tienen acceso fácil. Las
    mujeres que recurren indebidamente a la quinina para abortar pueden
    tomar una dosis susceptible de causar una intoxicación grave.

    Signos y síntomas

    Medicamentos amitriptilínicos

    Tienen los siguientes efectos:

    -    boca seca,
    -    pupilas ligeramente dilatadas o muy dilatadas,
    -    visión borrosa,
    -    pulso rápido o irregular,
    -    a veces el paciente no orina,
    -    alucinaciones y confusión,
    -    inconsciencia,
    -    respiración superficial,
    -    convulsiones,
    -    tensión arterial baja,
    -    paro cardiaco y respiratorio, que provoca la muerte repentina.

    Cloroquina

    En un plazo de 1 a 3 horas:

    -    vómitos y diarrea,
    -    dolor de cabeza y vértigos,
    -    amodorramiento en los primeros 10 a 30 minutos, luego excitación,
    -    inconsciencia (a veces),
    -    convulsiones,
    -    tensión arterial baja,
    -    respiración superficial y rápida,
    -    pulso irregular,
    -    paro cardiaco y respiratorio en algunos casos, seguido de muerte.

    El paciente puede estar profundamente afectado al cabo de una hora y
    morir a las 2 o 3 horas de haber tomado el medicamento. Si a las 48
    horas no ha muerto, lo corriente es que se restablezca por completo.
    Los pacientes que se quedan ciegos después de haber tomado una dosis
    muy alta recuperan siempre la vista.

    Quinidina

    Los efectos pueden iniciarse en un plazo de 2 a 4 horas:

    -    náuseas y vómitos,
    -    pulso irregular,
    -    tensión arterial baja,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones,
    -    respiración superficial,
    -    paro cardiaco y respiratorio en ciertos casos, seguido de muerte.

    Los pacientes que no mueren en un plazo de 48 horas suelen
    restablecerse.

    Quinina

    Tiene los siguientes efectos:

    -    náuseas y vómitos,
    -    zumbidos de oídos, sordera,
    -    pupilas dilatadas,
    -    visión borrosa,
    -    visión de los colores perturbada,
    -    ceguera, parcial o completa, en un plazo de 30 minutos o al cabo
         de muchas horas,
    -    vértigos,
    -    dolor de cabeza,
    -    fiebre,
    -    excitación y confusión,
    -    respiración rápida y superficial,
    -    pulso rápido,
    -    convulsiones,

    -    tensión arterial baja,
    -    inconsciencia,
    -    paro cardiaco y respiratorio en algunos casos.

    Si el paciente no muere a las pocas horas, puede presentar signos de
    insuficiencia renal al cabo de algunos días. La vista puede recobrarse
    a las 14-24 horas o al cabo de varias semanas, pero es posible que
    nunca vuelva a ser tan buena como antes. A veces la ceguera es
    permanente. En general, el oído se recobra completamente en poco
    tiempo.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir. A veces es
    necesario proseguir el masaje cardiaco durante mucho tiempo. En
    algunos casos de intoxicación por amitriptilina puede ser necesario
    hacer un masaje cardiaco de más de una hora antes de que el corazón
    empiece a latir por sí solo.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Si el paciente presenta alucinaciones o confusión, manténgale en un
    lugar tranquilo y en penumbra, donde no corra ningún riesgo de
    lesionarse. Compórtese con calma y serenidad a fin de tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente está plenamente consciente, respira normalmente y no
    vomita:

    *     Intoxicación por amitriptilina: si no han pasado más de 12
         horas desde la ingestión, adminístrele carbón activado y déle a
         beber agua, junto con una dosis de sulfato sódico o magnésico.

    *     Intoxicación por cloroquina, quinidina o quinina: adminístrele
         dosis repetidas de carbón durante 24 horas (adultos, 50 g cada
         2-4 horas; niños, 10-30 g cada 2-4 horas). Con cada dosis de
         carbón adminístrele sulfato sódico o magnésico (adultos, 30 g,
         niños 250 mg/kg de peso corporal) hasta que las heces aparezcan
         negras.

    Mantenga encamado al paciente. Si es posible, calce los pies de la
    cama para que el paciente quede con los pies a más altura que la
    cabeza. Ello favorecerá el riego sanguíneo del cerebro en caso de que
    la tensión arterial sea baja.

                                                                        
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico, la glucemia y la función renal.
         Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con administración
         de oxígeno y ventilación asistida, asociadas a:

         *    Tratamiento de la hipotensión arterial con líquidos
              intravenosos; el paciente debe permanecer acostado con los
              pies mas altos que la cabeza. Si es necesario, puede
              administrarse isoprenalina, dopamina o noradrenalina.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

     Cloroquina

         Aunque haya hipopotasemia, sólo podrá administrarse cloruro
         potásico en perfusión si es posible determinar con frecuencia
         durante la misma ese ion en el plasma. La concentración
         plasmática de potasio puede aumentar bruscamente hasta extremos
         peligrosos.

         El diazepam permite proteger al corazón de los efectos de la
         cloroquina, pero puede deprimir la respiración y sólo debe
         administrarse si es posible recurrir a la ventilación asistida.

          Dosis:  0,5 mg/kg de peso corporal, por inyección intravenosa.

         Si la intoxicación es grave, puede administrarse diazepam por
         perfusión intravenosa continua durante 24-48 horas.

          Dosis:    Adultos, 5-10 mg por hora; niños, 0,25-0,4 mg/kg de
                   peso corporal por hora.
                                                                        

                                                                        
     Quinina

         Hay que examinar a menudo los ojos del paciente. Puede haber
         palidez de la pupila, contracción de los vasos retinianos, edema
         de la retina y reducción del campo visual.
                                                                        

    Anfetamina y sus análogos, medicamentos atropínicos, antihistamínicos,
    cocaína, efedrina y seudoefedrina

    Medicamentos examinados en esta sección

    Anfetamina y medicamentos anfetamínicos, tales como:

    anfepramona (dietilpropión)        metanfetamina
    anfetamina                         metilfenidato
    dexanfietamina                     pemolina
    fenfluramina                       fenmetrazina
                                       fentermina

    Atropina y medicamentos atropínicos, tales como:

    atropina                           homatropina
    belladona                          prociclidina
    benzatropina                       escopolamina (hioscina)
    dicicloverina (diciclomina)

    Ejemplos de antihistamínicos:

    clorfenamina                       feniramina
    ciclicina                          prometacina
    dimenhidrinato                     triprolidina
    difenhidramina

    El término «antihistamínico» explica el modo de acción de estos
    medicamentos, que se oponen a la histamina. La histamina es un
    producto químico que fabrica el organismo y que produce efectos
    alérgicos (p. ej., erupciones, picor y fiebre del heno) cuando el
    sujeto entra en contacto con ciertas sustancias químicas. Los
    antihistamínicos anulan esos efectos.

    La cocaína, la efedrina y la seudoefedrina no pertenecen a ninguno de
    los grupos precedentes, pero se incluyen aquí porque en caso de
    intoxicación requieren la misma asistencia inmediata.

    Usos y abuso

    Anfetamina y sus análogos

    La anfetamina y sus análogos se utilizan para tratar ciertas formas de
    trastorno mental. Algunos médicos los emplean para hacer perder peso a
    las personas obesas. Las personas que quieren mantenerse alerta y

    activas durante largo tiempo pueden utilizarlos en forma abusiva, al
    igual que las que abusan de ellas para drogarse y obtener un efecto de
    excitación placentera. El uso indebido o el abuso prolongado de
    anfetaminas puede crear dependencia.

    Las anfetaminas se administran por vía oral en forma de cápsulas o
    tabletas, que en algunos casos son de liberación sostenida, lo que
    significa que sus efectos duran muchas horas. Las personas que
    consumen abusivamente anfetaminas pueden utilizar tabletas, polvo para
    inhalar por la nariz («esnifar») o preparaciones inyectables.

    Medicamentos atropínicos

    La atropina, la homatropina y la hioscina entran en la composición de
    diversas gotas o pomadas oftálmicas que se utilizan para examinar los
    ojos o para tratar ciertas enfermedades oculares. También a veces se
    administran atropina, belladona o hioscina por vía oral o por
    inyección para tratar ciertos trastornos gástricos. Asimismo se
    inyecta atropina para tratar las intoxicaciones causadas por
    insecticidas organofosforados y carbamatos. La benzatropina se utiliza
    por vía oral o por inyección para tratar la enfermedad de Parkinson.
    La dicicloverina se emplea en las úlceras del estómago. La enfermedad
    de Parkinson se trata con prociclidina administrada por vía oral o por
    inyección. La escopolamina y la hioscina por vía oral se emplean para
    prevenir el mareo en los viajes.

    Antihistamínicos

    Se utilizan para tratar las alergias, el mareo de los viajes y la tos,
    administrados por vía oral en forma de tabletas, cápsulas y soluciones
    o por inyección. También se emplean en forma de pomadas para tratar
    las picaduras, las quemaduras producidas por el sol y las erupciones
    cutáneas.

    Cocaína

    La cocaína se utiliza como anestésico local, aplicada sobre la piel.
    Se extrae de las hojas secas de una planta, la coca  (Erythroxylon
     coca);también puede obtenerse a partir de productos químicos. La
    cocaína es objeto de abuso porque hay gente que la utiliza como droga
    para obtener sensaciones placenteras o sentirse segura y satisfecha.
    Los cocainómanos suelen consumir la droga en forma de polvo que
    aspiran por vía nasal o fuman. A veces se utiliza también por
    inyección. En algunos países la gente mastica las hojas de coca.

    Efedrina y seudoefedrina

    Se utilizan por vía oral, en forma de tabletas o líquidos, para tratar
    la tos, los resfriados y el asma. Muchos productos contienen
    seudoefedrina mezclada con otros medicamentos. Las gotas nasales de
    efedrina se utilizan en los resfriados para desobstruir la nariz.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Todos estos medicamentos producen excitación cerebral, aunque los
    antihistamínicos pueden ejercer el efecto contrario y frenar las
    funciones del cerebro. También ejercen otros efectos:

    *    Los análogos de la anfetamina, la cocaína, la efedrina y la
         seudoefedrina afectan a los nervios que regulan el funcionamiento
         del corazón.

    *    Los antihistamínicos afectan a los nervios que regulan el
         funcionamiento del corazón, del intestino y de la vejiga
         urinaria. A veces frenan las funciones del cerebro, causando
         amodorramiento e inconsciencia.

    *    Los medicamentos atropínicos afectan a los nervios que controlan
         el funcionamiento del corazón, de los ojos, del intestino y de la
         vejiga urinaria. Causan sequedad de la piel y de la boca, así
         como fiebre, dilatación de las pupilas, aceleración de los
         latidos cardiacos y respiración rápida.

    *    La cocaína afecta a los nervios que regulan la respiración.

    Estos efectos se manifiestan tanto por ingestión como por inyección.
    También pueden observarse efectos generales cuando se ponen
    medicamentos atropínicos en los ojos y cuando la anfetamina, la
    cocaína y la efedrina entran en contacto con el revestimiento interno
    de la nariz. Los antihistamínicos no causan efectos generales por
    contacto cutáneo.

    Grado de toxicidad

    Todos estos medicamentos pueden causar trastornos graves e incluso la
    muerte si se absorben en cantidad excesiva o si son objeto de abuso en
    forma de inyecciones, cigarrillos o polvo para aspirar por la nariz.
    Las dosis tóxicas de las anfetaminas y la efedrina son sólo un poco
    mayores que las utilizadas con fines médicos. El uso repetido y el
    abuso de anfetaminas puede originar una tolerancia, de manera que una
    dosis que produce intoxicación en una persona que nunca ha tomado
    anfetaminas no tendrá ningún efecto en un consumidor regular. Los
    niños están más expuestos que los adultos a sufrir intoxicaciones
    graves por antihistamínicos, medicamentos atropínicos, efedrina y
    seudoefedrina.

    Peligros especiales

    No es raro que se guarden en las casas (y en lugares a donde los niños
    tienen acceso fácil) medicamentos contra los resfriados y la tos a
    base de antihistamínicos. En general se trata de líquidos de sabor
    dulce o afrutado que resultan apetitosos para los niños y son fáciles
    de beber. Los niños confunden a veces con caramelos las tabletas para
    combatir el mareo en los viajes.

    Los contrabandistas de drogas que transportan en el tubo digestivo
    grandes cantidades de cocaína en bolsas herméticamente cerradas pueden
    sufrir graves intoxicaciones si una de esas bolsas se abre por
    accidente.

    Signos y síntomas

    Medicamentos anfetamínicos

    Cuando se toman anfetaminas por vía oral, los efectos se inician a los
    30-60 minutos y duran de 4 a 6 horas. Si la cantidad ingerida es muy
    grande o si se toman preparaciones de liberación sostenida, los
    efectos pueden durar mucho más tiempo. Si las anfetaminas se inyectan,
    los efectos comienzan al cabo de pocos segundos:

    -    inquietud e insomnio,
    -    temblor,
    -    boca seca,
    -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
    -    enrojecimiento y sudor,
    -    pupilas dilatadas,
    -    confusión y pánico,
    -    alucinaciones,
    -    tensión arterial alta al principio,
    -    respiración rápida y dolor torácico,
    -    pulso irregular,
    -    convulsiones,
    -    fiebre (la temperatura rectal puede pasar de 40°C),
    -    inconsciencia,
    -    tensión arterial baja en las intoxicaciones graves.

    Antihistamínicos

    Los efectos usuales son:

    -    amodorramiento,
    -    boca seca,
    -    dolor de cabeza,
    -    náuseas,
    -    pulso rápido,
    -    el paciente no orina,
    -    amodorramiento y confusión,
    -    alucinaciones,
    -    inconsciencia,
    -    respiración superficial.

    Algunas personas, especialmente los niños, pueden presentar otros
    signos y síntomas:

    -    pupilas dilatadas,
    -    sacudidas musculares,
    -    excitación,

    -    temperatura alta y piel caliente,
    -    convulsiones.

    Medicamentos atropínicos

    Tienen los siguientes efectos:

    -    piel enrojecida y seca,
    -    pupilas dilatadas,
    -    visión borrosa,
    -    boca seca y sed,
    -    confusión y alucinaciones,
    -    excitación y agresividad,
    -    pulso rápido,
    -    el paciente no puede orinar,
    -    inconsciencia,
    -    fiebre,
    -    convulsiones.

    Cocaína

    Tiene los siguientes efectos:

    -    pulso rápido e irregular,
    -    respiración profunda y rápida,
    -    excitación, inquietud y ansiedad,
    -    alucinaciones,
    -    sacudidas musculares, espasmos,
    -    tensión arterial alta al principio, tensión arterial baja
         después,
    -    convulsiones,
    -    temperatura elevada,
    -    respiración superficial y rápida, que puede cesar por completo,
    -    inconsciencia,
    -    parálisis de los músculos.

    Cuando se inyecta cocaína, el sujeto puede morir en pocos minutos.

    Efedrina y seudoefedrina

    Tienen los siguientes efectos:

    -    náuseas y vómitos,
    -    dolor de cabeza e irritabilidad
    -    alucinaciones,
    -    fiebre,
    -    pulso rápido,
    -    pupilas dilatadas,
    -    visión borrosa,
    -    tensión arterial alta,
    -    respiración jadeante,
    -    espasmos musculares y convulsiones,
    -    inconsciencia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si el paciente tiene fiebre aplíquele por todo el cuerpo agua fría con
    una esponja.

    Si el paciente se encuentra angustiado, confuso, muy inquieto o
    agresivo, o si presenta alucinaciones, habrá que mantenerlo en un
    lugar tranquilo y en penumbra, donde no corra el riesgo de lesionarse.
    Compórtese usted con calma y seguridad para tranquilizar al paciente.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas (o 6 para la atropina y 12 para las anfetaminas de liberación
    sostenida) desde la ingestión, y si el sujeto está plenamente
    consciente, respira normalmente y no ha presentado convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho. Esta medida
         debe aplicarse incluso aunque el paciente haya tomado un
         medicamento para prevenir el marco de los viajes, toda vez que
         estos medicamentos no suelen inhibir los vómitos causados por la
         ipecacuana o por el cosquilleo en la garganta. Si da usted
         ipecacuana pero esto no origina vómitos, no le vuelva a dar otra
         dosis.

    *    Si el sujeto está plenamente consciente, adminístrele dosis
         repetidas de carbón activado y déle a beber agua. Si le ha hecho
         vomitar, espere a que le cesen los vómitos.  Dosis: Adultos, 50
         g cada 2-4 horas; niños, 10-30 g cada 2-4 horas. Con cada dosis
         de carbón adminístrele sulfato sódico o magnésico (30 g si es un
         adulto, 250 mg/kg de peso corporal si es un niño) hasta que las
         heces aparezcan negras.

                                                                        
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, todos estos medicamentos
         pueden causar trastornos del ritmo cardiaco si la dosis es
         excesiva.
                                                                        

                                                                        
         Vigile la respiración y la tensión arterial. Puede ser necesario
         un tratamiento de sostén, con administración de oxígeno y
         ventilación asistida, asociadas a:

         *    Si la tensión arterial es baja, administración de líquidos
              por vía intravenosa, vigilando cuidadosamente la eliminación
              de líquidos por el riesgo de insuficiencia renal.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa (teniendo debidamente en cuenta
              el riesgo de que el diazepam afecte a la respiración).

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         No utilice clorpromacina para tratar a los pacientes agitados que
         hayan sufrido una intoxicación por anfetaminas o atropina.

     Anfetamina y cocaína

         Si la temperatura rectal pasa de 40°C, cubra al paciente con una
         sábana humedecida en agua fría y abaníquele basta que la
         temperatura descienda a 39°C. Cada 10-15 minutos tómele la
         temperatura y el pulso y cuente las respiraciones.

         Si a pesar de haberle dado diazepam sigue teniendo convulsiones,
         quizá sea necesario paralizar al paciente con pancuronio y
         someterlo a ventilación asistida. La hipertensión arterial suele
         durar poco, por lo que no es necesario tratarla con medicamentos.

     Atropina y antihistamínicos

         Si el paciente no orina puede ser necesario sondarle. La
         fisostigmina administrada por vía intravenosa puede ser útil en
         las intoxicaciones por atropina que ponen en peligro la vida,
         pero como tiene efectos secundarios que también pueden ser
         mortales sólo debe administrarse en un hospital donde el paciente
         pueda estar monitorizado.
                                                                        

    Anticonceptivos orales

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los anticonceptivos orales que
    contienen un estrógeno, un progestógeno o ambos tipos de sustancias a
    la vez.

    Ejemplos de estrógenos: etinilestradiol, mestranol.

    Ejemplos de progestógenos: etinodiol, gestodeno, levonorgestrel,
    linestrenol, medroxiprogesterona, megestrol, noretisterona,
    noretinodrel, norgestrel.

    Usos

    Estos medicamentos se utilizan con fines de planificación familiar y
    se dan a las mujeres para que no tengan más hijos. Se administran por
    vía oral en forma de tabletas.

    Grado de toxicidad

    Una dosis aislada no es peligrosa, por alta que sea; en general, los
    niños no presentan ningún síntoma, ni siquiera cuando han tomado 20 ó
    30 tabletas.

    Peligros especiales

    Las mujeres suelen guardar los anticonceptivos orales en sitios donde
    los niños pueden encontrarlos fácilmente.

    Signos y síntomas

    Pueden observarse los siguientes efectos:

    -    náuseas y vómitos,
    -    las niñas mayores de 4 años pueden sufrir hemorragias similares a
         una menstruación.

    Qué hacer

    No es preciso hacer nada. Si se trata de una niña, habrá que
    advertirle y advertir a sus padres que puede sufrir una hemorragia
    pero que ésta será poco duradera.

    Barbitúricos, clorpromacina y sus análogos, diazepam y sus análogos y
    meprobamato

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los barbitúricos, los análogos de
    la clorpromacina (denominados también fenotiacinas), los análogos del
    diazepam (denominados también benzodiacepinas), el haloperidol y el
    meprobamato.

    Ejemplos de barbitúricos:

    amobarbital         fenobarbital
    barbital            secobarbital
    pentobarbital

    Ejemplos de análogos de la clorpromacina (fenotiazinas):

    clorprotixeno       proclorperacina
    flufenacina         tioridacina
    perfenacina         trifluoperacina

    Ejemplos de análogos de diazepam (benzodiacepinas):

    clordiacepóxido     nitrazepam
    clorazepato         oxazepam
    lorazepam

    Usos y abuso

    El fenobarbital se utiliza en la epilepsia (alferecía), pues permite
    reducir la frecuencia de los ataques convulsivos o suprimirlos por
    completo. Los otros barbitúricos, suministrados en forma de tabletas o
    cápsulas, se utilizan para combatir el insomnio. El abuso de
    barbitúricos puede engendrar dependencia. Ciertos drogadictos diluyen
    en agua el polvo contenido en las cápsulas o las tabletas trituradas y
    se inyectan luego la solución.

    Los análogos de la clorpromacina y el haloperidol se utilizan para
    calmar a las personas que tienen un comportamiento violento y para
    normalizar el comportamiento en los enfermos mentales. La
    clorpromacina se emplea también para suprimir los vómitos. Pueden
    administrarse por vía oral en forma de tabletas o líquido o por
    inyección.

    El diazepam y algunos medicamentos análogos se administran a las
    personas angustiadas para calmarlas. Algunos, como el nitrazepam, se
    utilizan para combatir el insomnio. El diazepam se utiliza también
    para suprimir los ataques convulsivos. Estos medicamentos pueden
    administrarse por vía oral, en forma de tabletas, cápsulas o líquido,
    o por inyección.

    El meprobamato se utiliza para facilitar el sueño a las personas
    angustiadas. Se administra por vía oral en forma de tabletas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Todos estos medicamentos frenan las funciones del cerebro y en dosis
    altas pueden provocar inconsciencia y respiración superficial. Los
    análogos de la clorpromacina y el haloperidol pueden provocar también
    convulsiones, inquietud y movimientos extraños que el sujeto no puede
    controlar. El ritmo cardiaco es a veces irregular y la tensión
    arterial puede ser baja.

    Grado de toxicidad

    Los barbitúricos, los análogos de la clorpromacina y el meprobamato
    son muy tóxicos y las sobredosis pueden ser mortales. Los tratamientos

    prolongados con fenobarbital a lo largo de semanas o meses pueden
    producir una intoxicación crónica, ya que el medicamento se acumula en
    el organismo.

    Los análogos del diazepam y el haloperidol no suelen causar
    intoxicaciones graves y, normalmente, los sujetos inconscientes se
    restablecen por completo si reciben la debida asistencia médica. Sin
    embargo, algunas personas pueden sufrir graves intoxicaciones si toman
    análogos del diazepam al mismo tiempo que otros medicamentos que
    frenan las funciones del cerebro.

    El riesgo de intoxicación grave es más acentuado si estos medicamentos
    se consumen junto con alcohol.

    Signos y síntomas

    Barbitúricos

    *    Intoxicación aguda:

         -    amodorramiento,
         -    inconsciencia que puede durar muchos días,
         -    temperatura baja,
         -    tensión arterial baja,
         -    respiración superficial,
         -    ampollas entre los dedos o en el cuerpo, las rodillas o los
              tobillos,
         -    desaparición de los ruidos abdominales (esto indica que el
              intestino ha dejado de funcionar y que la intoxicación es
              muy grave).

    El paciente puede morir por paro cardiaco y respiratorio. Los
    pacientes que permanecen inconscientes durante largo tiempo pueden
    morir por edema pulmonar.

    *    Intoxicación crónica:

         -    amodorramiento,
         -    el paciente no puede caminar normalmente,
         -    habla confusa.

    Análogos de la clorpromacina y haloperidol

    Tienen los siguientes efectos:

    -    amodorramiento,
    -    inconsciencia,
    -    tensión arterial baja,
    -    temperatura baja,
    -    pulso rápido que puede ser también irregular,
    -    miembros rígidos,
    -    muecas y movimientos anormales de los ojos,
    -    inquietud y convulsiones,

    -    respiración superficial.

    Análogos del diazepam

    Tienen los siguientes efectos:

    -    marcha vacilante,
    -    habla confusa,
    -    amodorramiento,
    -    inconsciencia (sin embargo, el paciente suele responder a los
         estímulos),
    -    respiración superficial (rara vez).

    Meprobamato

    Tiene los siguientes efectos:

    -    debilidad y confusión,
    -    tensión arterial baja,
    -    temperatura baja,
    -    amodorramiento,
    -    inconsciencia,
    -    respiración superficial.

    Los sujetos que permanecen inconscientes largo tiempo pueden morir por
    edema pulmonar.

    Qué hacer

    Intoxicación aguda

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

     Intoxicación por análogos de la clorpromacina y haloperidol: si el
    paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en
    el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y
    no ha presentado convulsiones:

    *    Hágale vomitar.

    *    Cuando haya cesado de vomitar, adminístrele carbón activado y
         déle a beber agua. Adminístrele sulfato sódico o magnésico con el
         carbón.

     Intoxicación por fenobarbital: repita la dosis de carbón cada 4
    horas (50 g en el caso de los adultos, 10-15 g en el de los niños).
    Con cada dosis de carbón administre sulfato sódico o magnésico
    (adultos, 30 g; niños 250 mg/kg de peso corporal) hasta que las heces
    aparezcan negras.

    Si el paciente es un epiléptico que toma regularmente fenobarbital,
    espere a que pasen 48 horas desde el momento en que se despierta antes
    de reanudar la administración de fenobarbital.

    Intoxicación crónica

    Si un paciente presenta signos de intoxicación crónica después de
    haber tomado las dosis prescritas de fenobarbital, deberá acudir de
    nuevo al médico que le hizo la prescripción. Si no puede entrar en
    contacto con él, deberá dejar de tomar el medicamento durante 48 horas
    y reanudar después la toma diaria, reduciendo la dosis a la mitad.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la función renal. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         -    administración de oxígeno y ventilación asistida
         -    administración de líquidos intravenosos en caso de
              hipotensión arterial.

     Barbitúricos y meprobamato

         En caso de intoxicación grave puede ser útil la hemoperfusión con
         carbón.

     Análogos de la clorpromacina y haloperidol

         La hipotensión arterial debe tratarse manteniendo al paciente
         acostado con los pies más altos que la cabeza, con lo que se
         facilitará el riego sanguíneo del cerebro. No se debe administrar
         adrenalina ni dopamina. En caso de convulsiones repetidas,
         administración de diazepam por vía intravenosa, teniendo en
         cuenta que el diazepam puede afectar a la respiración.
                                                                       

                                                                       
          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Carbamacepina, fenitoína y ácido valproico

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan la carbamacepina, la fenitoína y el
    ácido valproico (valproato sódico). No se incluyen aquí otros
    medicamentos anticonvulsivos porque las intoxicaciones que provocan
    exigen un tratamiento diferente.

    Usos

    Estos medicamentos se utilizan en los enfermos de epilepsia
    (alferecía) para reducir la frecuencia de los ataques convulsivos o
    suprimirlos por completo. La carbamacepina se emplea también para
    tratar ciertos dolores de cabeza muy intensos y algunos trastornos
    mentales; se administra por vía oral en forma de tabletas o jarabe. La
    fenitoína se utiliza también en los hospitales para tratar las
    convulsiones causadas por tóxicos, así como las alteraciones del ritmo
    cardiaco; se administra por vía oral en forma de cápsulas, tabletas o
    líquido por inyección intravenosa. El ácido valproico se administra
    por vía oral en forma de cápsulas, tabletas o líquido.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Todos estos medicamentos afectan al cerebro. La carbamacepina afecta
    también a la respiración, el corazón y los músculos.

    Grado de toxicidad

    La carbamacepina y el ácido valproico pueden causar intoxicaciones
    graves, pero la mayor parte de los pacientes se restablecen en el
    hospital y las defunciones son raras. La fenitoína rara vez provoca
    intoxicaciones graves. Las personas sometidas a un tratamiento
    prolongado con carbamacepina y fenitoína pueden sufrir una
    intoxicación crónica aunque se limiten a tomar la dosis prescrita por
    el médico.

    Signos y síntomas

    Carbamacepina

    *    Intoxicación aguda:

         Los signos de intoxicación se demoran a veces porque pueden pasar
         varias horas hasta que las tabletas se disuelven en el intestino
         y el medicamento llega al torrente sanguíneo:

         -    comportamiento agresivo o violento,
         -    boca seca,
         -    vértigos e inestabilidad,
         -    amodorramiento,
         -    pupilas dilatadas,
         -    visión borrosa,
         -    náuseas, vómitos y diarrea,
         -    temblores, sacudidas que el paciente no puede controlar,
         -    pulso rápido, lento o irregular,
         -    inconsciencia,
         -    tensión arterial baja o alta,
         -    respiración irregular y superficial,
         -    el paciente orina poco o nada,
         -    temperatura baja.

    *    Intoxicación crónica:

         -    vértigos e inestabilidad,
         -    visión borrosa.

    Fenitoína

    *    Intoxicación aguda:

         -    náuseas y vómitos,
         -    amodorramiento,
         -    el paciente no puede caminar normalmente,
         -    habla confusa,
         -    los ojos se mueven de lado a lado,
         -    visión borrosa,
         -    temblor de manos cuando el paciente trata de tocar algo,
         -    inconsciencia.

         Los efectos pueden durar hasta 48-72 horas.

    *    Intoxicación crónica:

         -    el paciente no puede caminar normalmente,
         -    habla confusa,
         -    visión borrosa.

    Acido valproico

    *    Intoxicación aguda:

         -    confusión,
         -    inquietud,
         -    amodorramiento e inconsciencia,

         -    respiración superficial,
         -    tensión arterial baja.

    Qué hacer

    Intoxicación aguda

    Administre los primeros auxilios. Si deja de respirar, mantenga
    expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a boca. Si está
    inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición de
    recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que se
    enfríe.

     Intoxicación por carbamacepina: si el paciente sufre un ataque
    convulsivo, trátele según lo recomendado en el capítulo 5. Si tiene un
    comportamiento agresivo, manténgale en un lugar tranquilo y en
    penumbra, donde no pueda lesionarse. Compórtese usted con calma y
    serenidad para tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas (12 horas en el caso de la carbamacepina) y si el sujeto está
    plenamente consciente, respira con normalidad y no ha presentado
    convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Cuando haya dejado de vomitar, adminístrele carbón activado y
         déle a beber agua.

     En la intoxicación por carbamacepina, administre al paciente dosis
    repetidas de carbón activado (adultos, 50 g cada 2-4 horas; niños,
    10-15 g cada 2-4 horas). Con cada dosis de carbón adminístrele además
    sulfato sódico o magnésico (adultos, 30 g; niños, 250 mg/kg de peso
    corporal) hasta que las heces aparezcan negras. Si la tensión arterial
    es baja, calce los pies de la cama para que el paciente quede con los
    pies a más altura que la cabeza, Ello favorecerá el riego sanguíneo
    del cerebro.

    Si el paciente es un epiléptico en tratamiento con alguno de estos
    medicamentos, no reanude el tratamiento hasta que lleve 48 horas
    despierto y pueda hablar normalmente.

    Intoxicación crónica

    Si un epiléptico en tratamiento regular sufre una intoxicación con la
    dosis prescrita por el médico, dígale que consulte de nuevo con éste.
    Si no puede obtener esta consulta rápidamente, deberá dejar de tomar
    el medicamento durante 48 horas y tomar a partir de entonces la mitad
    de la dosis cotidiana hasta que hable con el médico.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la función renal. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén, con administración de oxígeno
         y ventilación asistida asociadas a:

         *    Administración de líquidos intravenosos en caso de
              hipotensión arterial, vigilando al mismo tiempo la cantidad
              de orina emitida pues es peligroso administrar demasiado
              líquido si los riñones no forman suficiente orina. Si es
              necesario, puede administrarse dopamina o noradrenalina.

         *    En caso de convulsiones repetidas causados por la
              carbamacepina, administración de diazepam por vía
              intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         En la intoxicación por carbamacepina puede ser útil la
         hemoperfusión con carbón si el enfermo está en un estado grave y
         no responde al tratamiento médico. Esta medida no es útil en las
         intoxicaciones por fenitoína o ácido valproico. En estas últimas
         no son útiles tampoco ni la hemodiálisis ni la diuresis forzada.
                                                                       

    Carbonato de litio

    Usos

    El carbonato de litio se utiliza para tratar ciertos trastornos
    mentales. Se administra por vía oral en forma de tabletas. Algunas
    preparaciones son de liberación sostenida, es decir que sus efectos
    persisten largo tiempo y esto permite reducir el número de tomas
    diarias.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El litio afecta al cerebro, a los riñones y al corazón.

    Grado de toxicidad

    Basta una dosis algo mayor que la dosis terapéutica para provocar a
    veces una intoxicación. También pueden observarse intoxicaciones
    crónicas en las personas sometidas a un tratamiento prolongado con

    litio. En general, el tratamiento hospitalario permite el
    restablecimiento del paciente tanto en la intoxicación aguda como en
    la crónica.

    Peligros especiales

    Son muchos los medicamentos que interactúan con el litio. Así pues,
    los pacientes sometidos a un tratamiento prolongado con litio deberán
    consultar con su médico antes de tomar otros medicamentos.

    Signos y síntomas

    Después de una sobredosis aguda los síntomas pueden tardar 12 horas o
    más en aparecer. Se observan los efectos siguientes:

    -    náuseas, vómitos y diarrea,
    -    sed,
    -    algunos pacientes orinan más que de costumbre,
    -    confusión,
    -    vértigos,
    -    amodorramiento,
    -    contracciones espasmódicas,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones,
    -    tensión arterial baja.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 12 horas desde la ingestión de una dosis
    superior a la prescrita, y si el sujeto se encuentra plenamente
    consciente, respira con normalidad y no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Hágale beber agua con frecuencia para reemplazar la eliminada con
         la orina.

    No le administre carbón activado porque no adsorbe el litio.

                                                                       
     Información para el médico local

         La concentración plasmática de sodio puede descender, mientras
         que en las intoxicaciones graves puede aumentar la de potasio. En
         los sujetos inconscientes puede haber trastornos del ritmo
         cardiaco. Cada 6-12 horas habrá que determinar la situación del
         agua y de los electrólitos a fin de corregir cualquier posible
         desequilibrio o deshidratación. La intoxicación grave puede
         provocar insuficiencia renal.

         En caso de convulsiones repetidas, habrá que administrar diazepam
         por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         En los casos de intoxicación grave puede ser útil recurrir a la
         hemodiálisis para eliminar el litio del organismo.
                                                                       

    Clorpropamida y sus análogos, e insulina

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan la clorpropamida y sus análogos
    (denominados también sulfonilureas) y la insulina. Entre los análogos
    de la clorpropamida cabe citar la glibenclamida, tolazamida y la
    tolbutamida.

    Usos

    Estos medicamentos se utilizan para tratar a los diabéticos que tienen
    una concentración excesiva de azúcar en la sangre. La insulina se
    administra por inyección, pero la clorpropamida, la glibencamida, la
    tolazamida y la tolbutamida se administran por vía oral en forma de
    tabletas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos medicamentos reducen la concentración de azúcar en la sangre. El
    azúcar es nuestra fuente de energía y si su concentración desciende
    demasiado no funciona normalmente el organismo; en consecuencia, el
    paciente cae en la inconsciencia, el cerebro puede resentirse y puede
    sobrevenir la muerte.

    Grado de toxicidad

    La intoxicación puede causar lesiones permanentes del cerebro e
    incluso la muerte; su gravedad aumenta cuando el sujeto toma al mismo
    tiempo alcohol. La insulina no es tóxica cuando se absorbe por vía
    oral, ya que se destruye en el intestino.

    Signos y síntomas

    Si se inyecta insulina o si se ingiere clorpropamida, glibenclamida,
    tolazamida y tolbutamida, los efectos no varían por el hecho de que el
    paciente sea o no diabético:

    -    ansiedad, confusión y comportamiento anormal,
    -    contracciones espasmódicas,
    -    sudación sin fiebre,
    -    pulso rápido,
    -    visión borrosa,
    -    amodorramiento,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones.

    Qué hacer

    Si el paciente ha recibido insulina por inyección o ha ingerido
    clorpropamida, glibenclamida, tolazamida o tolbutamida, adminístrele
    los primeros auxilios. Si deja de respirar, mantenga expedita la
    tráquea y aplíquele la respiración de boca a boca. Si está
    inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición de
    recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que se
    enfríe.

    Si está consciente y es capaz de tragar, hágale comer o beber alguna
    cosa dulce (p. ej., bebidas azucaradas, solución de glucosa, té muy
    azucarado, zumo de frutas, miel, terrones de azúcar, chocolate, etc.).

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Si ha absorbido la insulina por vía oral, no es necesario hacer nada.

                                                                       
     Información para el médico local

         Extráigale sangre al paciente para determinar luego la glucemia
         con tiras de papel reactivo y glucómetro. Adminístrele
         inmediatamente glucosa.
                                                                       

                                                                       
          Si el sujeto está consciente:

         Adminístrele por vía oral 10-20 g de glucosa en solución o
         cualquiera de los mencionados alimentos ricos en carbohidratos.

          Sujeto inconsciente:

         Adminístrele por vía intravenosa solución de glucosa (adultos,
         glucosa al 50%, 50 ml; niños, glucosa al 25%, 2-4 ml/kg de peso
         corporal).

         Si el paciente no se restablece, adminístrele otra dosis. Lo
         antes posible, incluso si recobra la conciencia, habrá que
         administrarle una perfusión intravenosa continua de glucosa al
         10%. Vigile cada 15-30 minutos la glucemia durante el
         tratamiento; trate e mantener la concentración de glucosa en la
         sangre en el orden de 5-10 mmol/litro (aproximadamente 90-180
         mg/dl).

         Hay que tener en cuenta que una concentración peligrosamente baja
         de glucosa en la sangre puede no dar síntomas. Por otra parte, la
         inconsciencia puede persistir incluso después de haberse
         normalizado la glucemia.

         Si el paciente ha estado inconsciente durante algún tiempo, la
         respuesta al tratamiento puede ser lenta. En las intoxicaciones
         graves por clorpropamida, glibenclamida, tolazamida o
         tolbutamida, o por insulina de acción prolongada, puede ser
         necesario mantener el tratamiento durante varios días.

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y las funciones hepática y renal.
         Puede ser necesario un tratamiento de sostén que comprenda:

         *    Si hay hipotensión arterial, mantenimiento del paciente
              acostado con los pies más altos que la cabeza. Hay que
              administrar líquidos por vía intravenosa, pero sin incurrir
              en una sobrecarga. Si es necesario, puede administrarse
              dopamina o noradrenalina.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.
                                                                       

    Colquicina

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan la colquicina y las plantas que la
    contienen:

    *     Colchicum autumnale (cólquico, quitameriendas): planta bulbosa
         que da flores parecidas a las del azafrán con pétalos de color
         blanco lila; se encuentra en Europa y en Africa del Norte.

    *     Gloriosa superba: planta trepadora de raíz tuberosa con flores
         de color amarillo, anaranjado oscuro o escarlata; se encuentra en
         el Africa tropical, la India, Malasia, Myanmar y Sri Lanka.

    La colquicina se encuentra en todas las partes de la planta pero lo
    más peligroso son las raíces.

    El producto medicamentoso se obtiene de la raíz y las semillas del
     Colchicum autumnale.

    Usos

    La colquicina se utiliza para tratar la gota y la fiebre mediterránea
    familiar. Se administra por vía oral en forma de tabletas o por
    inyección.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Afecta al intestino, los músculos, los nervios, la sangre y el hígado.

    Grado de toxicidad

    Las intoxicaciones por colquicina son poco frecuentes, pero pueden
    provocar una situación grave e incluso la muerte. Lo corriente es que
    se produzcan por tomar el medicamento y no por comer las plantas. La
    cocción de la planta no destruye el veneno.

    Peligros especiales

    En algunos países se utilizan las plantas del género  Gloriosa con
    fines suicidas y a veces para provocar abortos. No es raro que la
    gente las confunda con plantas de batata, ya que crecen en la
    proximidad de estos cultivos y presentan un gran parecido.

    Signos y síntomas

    Los efectos pueden manifestarse a las 2 horas o demorarse hasta 12
    horas:

    -    sensación de quemazón en la garganta y la piel,
    -    náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea profusa, que origina
         gran deshidratación,

    -    respiración superficial,
    -    tensión arterial baja,
    -    confusión,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones,
    -    el paciente orina muy poco y las orinas pueden ser oscuras o
         sanguinolentas,
    -    heridas y encías sangrantes, con prolongación del tiempo normal
         de coagulación de la sangre (esto puede ocurrir a las pocas horas
         o a los 3-4 días).

    El paciente puede fallecer en un plazo de 2-3 días por la acción de la
    colquicina en la respiración y en el corazón. Si sobrevive, a los
    10-12 días puede empezar a perder el pelo, que no rebrotará hasta
    pasado un mes aproximadamente.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente presenta vómitos o diarrea profusos, déle a beber
    varios sorbos de agua cada pocos minutos, para reponer el líquido
    perdido.

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión del medicamento (o
    más de 24 horas desde la ingestión de la planta), y si el sujeto está
    plenamente consciente, respira con normalidad, no ha sufrido
    convulsiones y no vomita:

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Adminístrele
         cada 4-6 horas una dosis (adultos, 50 g; niños, 10-15 g). Si el
         paciente no tiene diarrea, adminístrele sulfato sódico o
         magnésico (adultos, 30 g; niños, 250 mg/kg de peso corporal) con
         cada dosis de carbón hasta que las heces aparezcan negras.

                                                                       
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, la colquicina puede causar
         desequilibrio electrolítico, lesiones hepáticas, depresión de la
         médula ósea con leucocitosis y leucopenia, trastornos de la
         coagulación sanguínea y neuropatías periféricas. La insuficiencia
         renal puede complicar el cuadro.
                                                                       

                                                                       
         Vigile la respiración, el pulso y la tensión arterial. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén con administración de oxígeno
         y ventilación asistida, asociadas con:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    Tratamiento de la hipotensión arterial con líquidos
              intravenosos; puede administrarse dopamina o dobutamina si
              la tensión arterial no responde a la administración de
              líquidos.

         *    En caso de dolor abdominal intenso, administración de
              morfina.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Para evitar las infecciones por bacterias gram-positivas,
         gram-negativas y anaerobias conviene administrar antibióticos.

         La hemodiálisis puede ser necesario para tratar la insuficiencia
         renal, pero no elimina el tóxico.
                                                                       

    Dapsona

    Usos

    La dapsona se utiliza para tratar la lepra, otras enfermedades
    infecciosas de la piel y el paludismo. Se administra por vía oral en
    forma de tabletas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La dapsona afecta a las células de la sangre, haciendo que ésta no
    pueda transportar la cantidad normal de oxígeno. Por esta razón, el
    cerebro puede recibir una cantidad de oxígeno insuficiente para
    funcionar normalmente.

    Grado de toxicidad

    Una dosis muy alta puede causar una intoxicación grave y a veces la
    muerte. Algunos pacientes presentan signos y síntomas de intoxicación
    después de haber sido tratados durante algunas semanas con dapsona.

    Signos y síntomas

    La aparición de los síntomas puede retrasarse hasta 24 horas tras la
    absorción de una dosis única:

    -    coloración azulada de la piel y los labios,
    -    inquietud,
    -    amodorramiento,
    -    náuseas, vómitos e intenso dolor abdominal,
    -    pulso rápido,
    -    tensión arterial baja,
    -    respiración rápida,
    -    vértigos,
    -    alucinaciones,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Si sufre alucinaciones, manténgalo en un lugar tranquilo y en
    penumbra, donde no corra ningún riesgo de lesionarse. Compórtese con
    calma y serenidad a fin de tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el sujeto está consciente, respira normalmente y no ha sufrido
    convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que hayan pasado más de 4 horas desde la
         ingestión del medicamento o que el paciente ya haya vomitado
         mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere hasta que cesen los vómitos. Adminístrele
         dosis repetidas cada 2-4 horas por espacio de 3 días (adultos, 50
         g; niños, 10-15 g). Con cada dosis de carbón adminístrele sulfato
         sódico o magnésico (adultos, 30 g; niños 250 mg/kg de peso
         corporal) hasta que las heces aparezcan negras.

    Mantenga encamado al paciente. Si es posible, calce los pies de la
    cama para que el paciente queden con los pies a más altura que la
    cabeza, con lo que se favorecerá el riego sanguíneo del cerebro si la
    tensión arterial es baja.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, la tensión arterial y el pulso. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén. En caso de convulsiones
         repetidas, habrá que administrar diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         La administración repetida de carbón activado a las dosis
         indicadas reduce el tiempo que tarda en eliminarse la dapsona del
         organismo.

    En caso de cianosis

         No existe un tratamiento específico contra la cianosis que se
         pueda administrar fuera del hospital. El oxígeno no es eficaz en
         el caso de la cianosis causada por la dapsona.

         En la intoxicación por dapsona, la cianosis puede tener varias
         causas. Una de ellas es la metahemoglobinemia. El cloruro de
         metiltioninio (azul de metileno) puede ser útil para tratar la
         cianosis causado por la metahemoglobina, pero la dosis depende de
         la concentración de esta última, por lo que debe administrarse
         sólo en el hospital, donde es posible medir los niveles de
         metahemoglobina. El cloruro de metiltioninio no sirve para tratar
         la cianosis provocada por otras causas. Ha habido pacientes que
         han sobrevivido a la intoxicación pero sin tratamiento con
         cloruro de metiltioninio.

          Dosis:    Adultos y niños: 1-2 mg/kg de peso corporal,
                   administrados por vía intravenosa en 5-10 minutos. A
                   veces hay que repetir la dosis durante varios días
                   (hasta un máximo de 7 mg/kg de peso corporal) a causa
                   de la lentitud con que se elimina la dapsona.

         Las intoxicaciones por dapsona son particularmente graves en los
         pacientes con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa.
                                                                       

    Digital, digitoxina y digoxina

    Medicamentos examinados en esta sección

    La digital, la digoxina y la digitoxina se preparan a partir de la
    planta  Digitalis purpurea.

    Usos

    Estos medicamentos se utilizan para tratar las enfermedades del
    corazón. La digoxina se administra por vía oral en forma de tabletas o
    líquido, o por inyección o perfusión intravenosa.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos medicamentos afectan al corazón.

    Grado de toxicidad

    Estos medicamentos pueden provocar intoxicaciones graves e incluso la
    muerte, particularmente entre las personas de edad con enfermedades
    del corazón que los toman durante cierto tiempo. En los niños son
    raras las intoxicaciones graves. Los pacientes sometidos a un
    tratamiento prolongado con estos medicamentos sufren a veces
    intoxicaciones leves aunque se hayan ajustado a las dosis prescritas.
    Las hojas, las raíces y las semillas de  Digitalis purpurea son
    tóxicas.

    Peligros especiales

    Estos medicamentos se prescriben por lo general a personas de edad,
    que pueden olvidarse de guardar las tabletas fuera del alcance de los
    niños.

    Signos y síntomas

    Intoxicación aguda

    Tiene los siguientes efectos:

    -    náuseas, vómitos y a veces diarrea,
    -    el pulso puede ser rápido, lento o irregular,
    -    amodorramiento y confusión,
    -    tensión arterial baja.

    Los efectos en el corazón pueden demorarse hasta 6 horas.

    Intoxicación crónica

    Los tratamientos prolongados pueden dar lugar a:

    -    malestar,
    -    cansancio y debilidad,
    -    pérdida de apetito,
    -    náuseas y vómitos,
    -    dolor de cabeza,
    -    confusión y alucinaciones.

    Qué hacer

    Intoxicación aguda

    Administre al paciente los primeros auxilios. Hágale masaje cardiaco y
    respiración de boca a boca si el corazón deja de latir. Si está
    inconsciente o amodorrado, colóquelo de lado en posición de
    recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que se
    enfríe.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y el sujeto está plenamente consciente y respira con normalidad:

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere a que cesen los vómitos.

    Adminístrele dosis repetidas de carbón activado (adultos, 50 g cada
    2-4 horas; niños, 10-15 g cada 2-4 horas) y déle a beber agua. Con
    cada dosis de carbón adminístrele sulfato sódico o magnésico (adultos,
    30 g; niños 250 mg/kg de peso corporal) hasta que las heces aparezcan
    negras.

    Mantenga al paciente acostado, con los pies más altos que la cabeza, a
    fin de favorecer el riego sanguíneo del cerebro si la tensión arterial
    es baja.

    Intoxicación crónica

    A los pacientes con una intoxicación crónica hay que trasladarlos al
    hospital.

                                                                       
     Información para el médica local

         Además de los efectos mencionados puede haber alteraciones del
         ritmo cardiaco (por lo general, bradcardia, bloqueos o
         taquidisritmias) y desequilibrio electrolítico. En la
         intoxicación aguda puede estar anormalmente elevada la
         concentración de potasio en el plasma, mientras que la de
         magnesio puede situarse por debajo de lo normal.

         Vigile el ritmo cardiaco, la respiración, la tensión arterial y
         los electrólitos (magnesio, sodio, calcio y potasio). Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén, con corrección del
         desequilibrio hidroelectrolítico.
                                                                       






    Hidróxido de magnesio, sulfato de magnesio, fenolftaleína y
    sen

    Usos

    Todos estos medicamentos son laxantes (denominados también purgantes o
    catárticos) y se administran a las personas con estreñimiento o que no
    pueden hacer de vientre fácilmente. En general, se administran por vía
    digestiva. Algunos productos revisten la forma de tabletas, cápsulas o
    líquidos, otros de gránulos o polvos que hay que mezclar con agua,
    mientras que otros se toman incorporados a galletas o chocolatinas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Las intoxicaciones causan diarrea, que da lugar a una pérdida
    importante de agua del organismo.

    Grado de toxicidad

    En grandes dosis, los laxantes pueden provocar graves intoxicaciones e
    incluso la muerte, pero los niños que toman algunas tabletas
    confundiéndolas con caramelos no suelen sufrir consecuencias graves.

    Peligros especiales

    Algunas tabletas laxantes se asemejan y saben a caramelos o
    chocolatinas, por lo que los niños pueden ingerirlas por error.

    Signos y síntomas

    Pueden observarse los siguientes efectos:

    -    diarrea, vómitos y dolor abdominal,
    -    orinas rosadas si se ha tomado fenolftaleína,
    -    sangre en las heces,
    -    tensión arterial baja,
    -    pulso rápido,
    -    inconsciencia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si el paciente está consciente y alerta, hágale beber para reponer el
    agua perdida con los vómitos y la diarrea.

    No es necesario que le haga vomitar.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile el equilibrio hidroelectrolítico, y en particular el
         potasio sérico. Puede ser necesario un tratamiento de sostén que
         comprenda:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de deshidratación grave, administración de líquidos
              intravenosos.

         *    Si la concentración sérica de potasio es baja,
              administración de cloruro potásico.
                                                                       

    Ibuprofeno

    Usos

    El ibuprofeno se utiliza como analgésico y se administra por vía oral
    en forma de tabletas o líquido. También existe en forma de pomada para
    friccionar la piel.

    Grado de toxicidad

    En general, no produce intoxicaciones graves ni siquiera en dosis muy
    elevadas.

    Signos y síntomas

    Tiene los siguientes efectos:

    -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
    -    dolor de cabeza,
    -    vértigos,
    -    contracciones espasmódicas,
    -    amodorramiento,
    -    inconsciencia si la dosis es muy alta.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, colóquele de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si el paciente está despierto, adminístrele carbón activado y déle a
    beber agua.

    Si ha ingerido una gran cantidad de la sustancia o se encuentra en
    estado grave, trasládelo al hospital lo antes posible.

                                                                       
     Información para el médico local

         Tras la ingestión de una sobredosis puede sobrevenir, aunque en
         raros casos, una insuficiencia renal. Administre al paciente gran
         cantidad de líquidos para evitar que se deshidrate.
                                                                       

    Isocarboxacida, fenelcina y tranilcipromina

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los medicamentos isocarboxacida,
    fenelcina y tranilcipromina, denominados generalmente inhibidores de
    la monoaminoxidasa (MAO).

    Usos

    Estos medicamentos son antidepresores y se utilizan en los casos de
    depresión para mejorar el estado de ánimo de los pacientes. Se
    administran por vía oral en forma de tabletas o cápsulas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos medicamentos afectan al cerebro y a los nervios que regulan el
    funcionamiento del corazón y de los músculos.

    Grado de toxicidad

    Son muy venenosos y pueden provocar la muerte si el sujeto absorbe una
    dosis excesiva.

    Peligros especiales

    Los pacientes deprimidos pueden tratar de quitarse la vida tomando una
    dosis excesiva del medicamento que se les ha prescrito. Las personas
    deprimidas suelen ser descuidadas con sus medicamentos y a menudo los
    dejan al alcance de los niños.

    Cuando estos medicamentos se toman con alcohol, con ciertos alimentos
    (p. ej., queso, chocolate, grandes cantidades de café, habas y
    arenques en salmuera) o con ciertos fármacos, pueden causar trastornos
    graves. A las personas sometidas a un tratamiento prolongado con
    inhibidores de la monoaminoxidasa hay que indicarles qué alimentos y
    bebidas deben evitar y advertirles que consulten con el médico antes
    de tomar cualquier otro medicamento.

    Signos y síntomas

    Los efectos de una gran dosis única pueden demorarse hasta 12-24
    horas:

    -    excitación e irritabilidad,
    -    sudación, piel caliente,
    -    pulso rápido e irregular,
    -    respiración rápida,
    -    rigidez de los músculos, rigidez del cuello y de la espalda,
         dificultad para abrir la boca y para respirar normalmente,
    -    temblores del cuerpo y de los miembros,
    -    tensión arterial baja o alta,
    -    convulsiones,
    -    temperatura alta,
    -    pupilas dilatadas que no se contraen con la luz,
    -    inconsciencia,
    -    posible paro respiratorio o cardiaco, que puede causar la muerte.

    Si un paciente tratado con estos medicamentos toma además alimentos o
    medicamentos contraindicados, pueden producirse los siguientes
    efectos:

    -    dolor de cabeza pulsátil,
    -    fuerte elevación de la tensión arterial,
    -    vómitos,
    -    convulsiones,
    -    inconsciencia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    Si la piel del paciente está caliente y sus músculos están rígidos,
    refrésquelo con una esponja embebida en agua templada; ahora bien,
    esta medida puede no hacer descender la temperatura.

    Si el paciente está muy excitado, manténgalo en un sitio tranquilo y
    en penumbra. Compórtese con calma y serenidad a fin de tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de dos horas desde la ingestión del medicamento,
    y si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y no
    ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere a que cesen los vómitos.

                                                                        
     Información para el médico local

         Entre las complicaciones secundarias figuran la hemólisis, la
         desintegración de la masa muscular (rabdomiólisis), la
         insuficiencia renal y el edema del pulmón.

         Vigile la respiración, el pulso y la tensión arterial durante 24
         horas por lo menos. Puede ser necesario un tratamiento de sostén,
         con administración de oxígeno y ventilación asistida, asociadas
         a:

         *    Tratamiento de la hipotensión arterial con líquidos
              intravenosos.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa, pero esta medida no siempre
              suprime las convulsiones.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         La contractura muscular puede elevar la temperatura del cuerpo y
         dificultar la respiración. Para relajar la musculatura puede
         administrarse dantroleno por inyección intravenosa rápida, en
         dosis de 1 mg/kg de peso corporal. Si es necesario, puede
         repetirse la administración de dantroleno hasta una dosis total
         de 10 mg/kg. Si el paciente tiene mucha fiebre (más de 39°C), la
         medida más eficaz para reducirla consiste en administrar
         pancuronio con objeto de paralizar los músculos, pero esto sólo
         puede hacerse si es posible mantener al paciente con ventilación
         asistida.
                                                                        

    Isoniacida

    Usos

    La isoniacida se utiliza para tratar la tuberculosis. Se administra
    por vía oral en forma de tabletas o líquido o por inyección. Algunos
    medicamentos contienen una mezcla de isoniacida con rifampicina o de
    isoniacida con piridoxina.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La isoniacida afecta al cerebro y provoca convulsiones.

    Grado de toxicidad

    La isoniacida puede provocar intoxicaciones graves e incluso la
    muerte.

    Signos y síntomas

    En un plazo de 30 minutos a 3 horas:

    -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
    -    pupilas dilatadas, visión borrosa,
    -    habla confusa y vértigos,
    -    fiebre,
    -    convulsiones,
    -    inconsciencia,
    -    pulso rápido,
    -    el enfermo orina menos que de costumbre y en la orina puede haber
         sangre,
    -    tensión arterial baja,
    -    respiración superficial.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y manténgalo
    fresco.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si presenta fiebre, aplíquele por todo el cuerpo agua fresca con una
    esponja.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de isoniacida, y si
    el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y no
    vomita, adminístrele carbón activado y déle a beber agua.

    No le haga vomitar, ya que el vómito podría desencadenar un ataque
    convulsivo y el paciente podría asfixiarse.

    Si el paciente deja de orinar, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

         Entre las complicaciones de las intoxicaciones graves figuran la
         acidosis láctica, la cetoacidosis, la hiperglucemia, la
         leucocitosis y la insuficiencia renal.

         Vigile el pulso, la respiración, la tensión arterial, las
         funciones hepática y renal, la glucemia y la concentración de
         electrólitos en el suero. La concentración de potasio puede ser
         menor o mayor que lo normal. Puede ser necesario un tratamiento
         de sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida,
         asociadas a:

         *    En caso de hipotensión arterial, tratamiento con líquidos
              intravenosos.

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         A veces el diazepam no hace desaparecer las convulsiones hasta
         que se administra piridoxina, Estos dos medicamentos no deben
         administrarse en la mismo perfusión, ya que el primero es poco
         soluble y puede precipitar rápidamente.

          Dosis de piridoxina: Adultos: 5 g por vía intravenosa en 5
         minutos. Si el paciente tiene síntomas graves, con convulsiones,
         acidosis e inconsciencia, la dosis puede repetirse cada 30
         minutos si es necesario hasta que las convulsiones cesen o el
         paciente recobre el conocimiento. Hay que tener en cuenta que las
         dosis altas pueden ser neurotóxicas.
                                                                        

    Medicamentos que contienen hierro

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan diversas sales de hierro, en
    particular el citrato férrico amónico, el fumarato ferroso, el
    gluconato ferroso y el sulfato ferroso.

    Usos

    Los medicamentos que contienen hierro se utilizan para tratar la
    anemia (debilidad de la sangre) que se produce a causa de una
    alimentación pobre en hierro o de hemorragias como la que provoca
    cierta enfermedad parasitaria, la anquilostomiasis. Las sales de
    hierro se administran por vía oral en forma de tabletas y de líquido.
    Algunas tabletas de vitaminas contienen pequeñas cantidades de hierro.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Las sales de hierro lesionan el intestino, el hígado, el cerebro, los
    vasos sanguíneos y la sangre.

    Grado de toxicidad

    La intoxicación puede ser mortal. Si la concentración de hierro
    elemental en el cuerpo pasa de 20 mg/kg de peso corporal, puede
    producirse una intoxicación. Bastan pocas tabletas de ciertas
    preparaciones que contienen 60 mg de hierro elemental por tableta para
    que un niño pequeño se intoxique.

    Peligros especiales

    Como a las embarazadas se les administra tabletas de hierro, no es
    raro encontrarlas en las casas donde hay niños pequeños. A menudo son
    de colores llamativos y brillantes y pueden confundirse con caramelos.

    Signos y síntomas

    En las 6 horas siguientes a la sobredosis:

    -    vómitos, dolor abdominal y diarrea; los vómitos y las heces
         pueden estar teñidos de negro por el hierro o ser de color oscuro
         por contener sangre,
    -    amodorramiento e inconsciencia,
    -    convulsiones.

    Los pacientes suelen mejorar al cabo de 6 a 24 horas, después de lo
    cual o se restablecen o empeoran.

    A las 12-48 horas:

    -    tensión arterial baja,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones,
    -    coloración amarillenta de la piel, a causa de la lesión hepática,
    -    edema del pulmón,
    -    el paciente orina poco y presenta signos de lesión renal.

    La muerte puede sobrevenir por insuficiencia hepática.

    Qué hacer

    Adminístrele los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si el paciente lleva mucho tiempo vomitando, adminístrele agua con
    frecuencia para reemplazar la que pierde su organismo.

    Si no han pasado más de 12 horas desde la ingestión del medicamento y
    si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y no
    ha sufrido convulsiones, hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado
    mucho. No le administre carbón activado porque éste no adsorbe el
    hierro.

    Mantenga al paciente encamado. Si es posible calce los pies de la cama
    para que el paciente quede con los pies a más altura que la cabeza.

    Si el paciente orina muy poco, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 9.

    Si el paciente está amarillo y presenta signos de lesión hepática,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

    Si el paciente presenta signos de edema del pulmón, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber hiperglucemia al
         comienzo e hipoglucemia después. En las intoxicaciones graves hay
         a veces acidosis metabólica, hemorragia gastrointestinal, estado
         de choque y colapso cardiovascular.

         Vigile la tensión arterial, el equilibrio hidroelectrolítico, el
         recuento leucocitario, la glucemia y las funciones hepática y
         renal. Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con
         administración de oxígeno y ventilación asistida, asociadas a:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.
                                                                        

                                                                        
          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         Los pacientes que no presentan signos ni síntomas de intoxicación
         en un plazo de 6 horas no necesitan ningún tratamiento.

         El antídoto es la deferoxamina. Puede administrarse por vía
         intramuscular o intravenosa, pero lo mejor es hacerlo por
         perfusión intravenosa, si es posible. La inyección intravenosa
         rápida (embolada) de deferoxamina puede provocar hipotensión o
         una reacción anafilactoide. En los puntos de inyección
         intramuscular puede haber dolor local, mientras que las
         inyecciones intramusculares voluminosas pueden producir
         hipotensión.

         Hay que administrar deferoxamina a todos los pacientes con signos
         y síntomas de intoxicación grave (p. ej., estado de choque,
         inconsciencia, convulsiones, vómitos profusos o acidosis, o una
         concentración sérica de hierro superior a 5 mg/litro).

         A veces es conveniente administrar deferoxamina a los pacientes
         con signos y síntomas de intoxicación leve o de grado intermedio.
         Sin embargo, en tales casos es preferible consultar con un centro
         de toxicología por la dificultad de interpretar las
         concentraciones de hierro en el suero, especialmente cuando el
         sujeto ha tomado una preparación de liberación sostenida.

          Dosificación de la perfusión intravenosa lenta:

         adultos y niños: 15 mg/kg de peso corporal por hora (no se debe
         administrar mas de 80 mg/kg de peso corporal en 24 horas).

          Dosificación de la inyección intramuscular:

         adultos y niños: 1-2 g por vía intramuscular cada 3-12 horas.

         No se debe pasar de 6 g en 24 horas.

         La insuficiencia renal debe tratarse con hemodiálisis.

         Los pacientes con lesiones corrosivas del intestino pueden
         presentar estenosis a las 26 semanas.
                                                                        

    Opiáceos

    Medicamentos examinados en esta sección

    Los opiáceos (denominados también opioides o, generalizando,
    estupefacientes) son un grupo de medicamentos que ejercen efectos
    análogos a los de la morfina. Entre ellos cabe citar, a título de
    ejemplo, los siguientes:

    codeína             metadona
    dextrometorfán      miorfina
    dextropropoxifeno   opio
    diamorfina/heroína  pentazocina
    dihidrocodeína      petidina
    difenoxilato        folcodina
    loperamida

    Usos y abuso

    Los opiáceos se utilizan para combatir el dolor, la tos y la diarrea.
    Algunas preparaciones contienen mezclas de opiáceos y otros
    medicamentos. Para combatir el dolor se usan la codeína, el
    dextropropoxifeno, la diamorfina, la dihidrocodeína, la metadona, la
    morfina, la pentazocina y la petidina. Algunas preparaciones contienen
    ácido acetilsalicílico (aspirina) o paracetamol además del opiáceo. La
    codeína, el dextrometorfano, la metadona y la folcodina se utilizan en
    jarabes y electuarios (mezclas de un medicamento con jarabe o miel)
    contra la tos. La codeína, el difenoxilato, la loperamida y la morfina
    se emplean para tratar la diarrea. Está muy extendido el empleo de
    preparaciones de difenoxilato con atropina.

    Los opiáceos son objeto de abuso a causa de los efectos de relajación
    que ejercen en el usuario.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los opiáceos afectan al cerebro, hasta el punto de que el paciente
    puede quedar sumido en un estado de inconsciencia profunda; la
    respiración se hace más lenta e incluso puede cesar repentinamente.

    Cuando se toma difenoxilato junto con atropina, pueden pasar muchas
    horas antes de que la respiración se vea afectada por el opiáceo. La
    atropina retrasa el paso del opiáceo del intestino a la sangre.

    Grado de toxicidad

    Absorbidos en dosis tóxicas, los opiáceos pueden provocar la muerte en
    el plazo de una hora, sobre todo si se toman junto con alcohol u otras
    sustancias que frenan las funciones cerebrales.

    Peligros especiales

    Las personas tratadas con opiáceos pueden hacerse dependientes de
    estos fármacos. Si vienen tomando opiáceos desde hace largo tiempo,
    quizá necesiten aumentar la dosis para obtener los mismos efectos e
    incluso lleguen a tomar una dosis mortal por error.

    La mezcla de difenoxilato y atropina puede provocar graves
    intoxicaciones cuando se administra a niños pequeños con diarrea y es
    especialmente peligrosa si se sobrepasa la dosis terapéutica, ya que
    la atropina retrasa el efecto del opiáceo durante muchas horas (hasta
    30 desde la ingestión de la dosis). Si en los casos de presunta
    intoxicación se da de alta al paciente antes de que haya empezado a
    hacer efecto el opiáceo, puede producirse un paro respiratorio y la
    muerte sin que dé tiempo a reingresarle en el hospital.

    Signos y síntomas

    Los efectos de la intoxicación son los siguientes:

    -    pupilas muy contraídas,
    -    amodorramiento y luego inconsciencia,
    -    respiración lenta,
    -    contracciones espasmódicas o convulsiones (en el caso de la
         codeína, el dextropropoxifeno y la petidina),
    -    temperatura corporal baja,
    -    tensión arterial baja (a veces),
    -    edema del pulmón,
    -    el paciente puede dejar de respirar repentinamente y morir al
         poco tiempo, unos minutos después de haber recibido una inyección
         intravenosa o a las 1-4 horas de haber tomado el opiáceo por vía
         oral. Los pacientes que permanecen inconscientes durante largo
         tiempo pueden morir de neumonía.

    En el caso de los drogadictos que utilizan opiáceos, pueden
    encontrarse señales de las inyecciones.

    Difenoxilato con atropina

    Al poco tiempo de la sobredosis:

    -    cara caliente,
    -    pulso rápido,
    -    temperatura anormalmente elevada,
    -    alucinaciones.

    En las 2 ó 3 primeras horas, o hasta 30 horas después de la
    sobredosis:

    -    pupilas contraídas,
    -    amodorramiento y luego inconsciencia,
    -    pulso lento,

    -    respiración lenta, que puede cesar por completo.

    El paciente puede empezar a restablecerse y recaer luego al cabo de
    muchas horas.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si sufre un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el
    capítulo 5.

    El antídoto es la naloxona. Debe administrarse si la frecuencia
    respiratoria del paciente desciende por debajo de 10 inspiraciones por
    minuto.

     Dosis:    adultos y niños: 1 ml (0,4 mg) por inyección intramuscular.
              Si el paciente no recobra el conocimiento ni empieza a
              respirar normalmente a los 2-3 minutos, repita la inyección.
              Si el paciente sigue sin restablecerse, podrán administrarse
              hasta cuatro dosis.

    Vigile atentamente la respiración. Si vuelve a hacerse más lenta,
    administre al paciente naloxona para normalizarla de nuevo. Puede ser
    necesario administrarle varias dosis.

    Si no se obtiene ningún efecto con cuatro dosis de naloxona:

    -    es posible que el paciente haya tomado otros medicamentos junto
         con los opiáceos;
    -    quizá el paciente no haya tomado opiáceos y su inconsciencia se
         deba a otra razón, por ejemplo un traumatismo craneal;
    -    la intoxicación puede ser tan grave que haya producido lesiones
         cerebrales;
    -    el paciente puede haber estado inconsciente mucho tiempo y
         haberse enfriado mucho.

     Difenoxilato con atropina: si el paciente tiene fiebre, pásele por
    el cuerpo una esponja empapada en agua fresca. Si sufre alucinaciones,
    manténgalo en un lugar tranquilo y en penumbra, donde no corra el
    riesgo de lesionarse. Compórtese con calma y serenidad para
    tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible. Todo paciente que haya tomado
    al mismo tiempo difenoxilato y atropina puede estar en peligro,
    incluso aunque no presente signos ni síntomas.

    La drogadicción debe tratarse en el hospital.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión de la sustancia: si no han pasado más de 4
    horas y el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad y
    no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya le ha
         hecho vomitar, espere a que cesen los vómitos; administre sulfato
         sódico o magnésico junto con el carbón.

    Si sospecha que se trata de un drogadicto, pida a alguien que se quede
    con usted y le ayude, ya que el paciente podría cometer actos de
    violencia al recobrar el conocimiento.

                                                                        
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber hipoglucemia, así
         como una desintegración de la masa muscular (rabdomiólisis)
         susceptible de provocar insuficiencia renal.

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la glucemia. Si al paciente se le
         ha administrado un opiáceo para combatir la diarrea, es posible
         que esté deshidratado. Puede ser necesario un tratamiento de
         sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida,
         asociadas a:

         *    En caso de hipotensión arterial, administración de líquidos
              intravenosos.

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico,

         Antídoto: la naloxona puede administrarse por vía
         intramuscular, según se indica en el texto, o por vía
         intravenosa.  Para los adultos, la dosis intravenosa es de 0,4-2
         mg. Si el paciente no responde, se repetirán las dosis de 2 mg
         cada 2-3 minutos hasta que lo haga o hasta llegar a un total de
         10 mg. Si el paciente responde, se procederá a una perfusión
         intravenosa continua a razón de 0,4-0,8 mg por hora. A las 10
         horas habrá que evaluar el estado del paciente. A veces es
         necesario proseguir la perfusión hasta 48 horas.  Para los niños,
         la dosis es de 0,01 mg/kg de peso corporal cada 2-3 minutos,
         hasta un máximo de 0,1 mg/kg de peso corporal.

         A un paciente que haya tomado difenoxilato con atropina se le
         debe vigilar durante 24-36 horas por lo menos porque podría caer
         en un estado de inconsciencia.
                                                                        

    Paracetamol

    Usos

    El paracetamol (denominado también acetaminofeno) se utiliza mucho
    para tratar el dolor, los resfriados y la gripe. Se administra por vía
    oral en forma de tabletas, cápsulas o líquido. Algunas preparaciones
    contienen una mezcla de paracetamol con ácido acetilsalicílico
    (aspirina), antihistamínicos, barbitúricos u opiáceos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    En grandes dosis, el paracetamol produce lesiones del hígado y de los
    riñones.

    Grado de toxicidad

    Una dosis de 150 mg/kg de peso corporal puede causar lesiones
    hepáticas. Los niños que ingieren paracetamol rara vez sufren
    intoxicaciones graves.

    Peligros especiales

    Muchas personas guardan paracetamol en su domicilio, a menudo en
    sitios donde los niños pueden encontrarlo fácilmente.

    Signos y síntomas

    Durante las primeras 24 horas puede no haber ningún signo de
    intoxicación o pueden aparecer los siguientes:

    -    náuseas,
    -    vómitos,
    -    dolor abdominal.

    A las 24-48 horas:

    -    dolor en la mitad derecha del abdomen.

    A los 2-6 días:

    -    color amarillento de la piel y del blanco de los ojos, producido
         por la lesión del hígado,
    -    vómitos a consecuencia de la lesión del hígado,
    -    pulso rápido e irregular,
    -    confusión,
    -    inconsciencia.

    El paciente puede morir a consecuencia de la lesión del hígado.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfrío.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 15 horas desde la ingestión del paracetamol y
    el sujeto está plenamente consciente y respira con normalidad,
    adminístrele metionina como antídoto (según la dosificación que se
    indica más adelante).

    No le administre carbón activado porque adsorberá la metionina, que
    dejará de actuar como antídoto.

     Dosis de metionina:

    adultos: 2,5 g por vía oral cada 4 horas, hasta 4 dosis,

    niños: 1 g por vía oral cada 4 horas, hasta 4 dosis.

    No debe iniciarse la administración de metionina si han pasado más de
    15 horas desde la ingestión del paracetamol. Si el paciente vomita en
    la hora siguiente a la administración de metionina, adminístrese de
    nuevo la dosis.

    Si el paciente presenta signos de lesión hepática, trátelo según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médica local

         Vigile el equilibrio hidroelectrolítico, la glucemia y las
         funciones hepática y renal. Puede ser necesario un tratamiento de
         sostén, con corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         Antídotos. Alcanzan su máxima eficacia cuando se administran en
         las primeras 8-10 horas, y probablemente dejan de ser eficaces a
         partir de las 24 horas de la ingestión de paracetamol. Si parece
         probable que el paciente haya absorbido una dosis tóxica, inicie
         inmediatamente la administración del antídoto. Si es posible,
         consulte de antemano con un centro especializado. Las dosis que
         aquí se indican son solamente orientativas. Si administra un
         antídoto por vía oral, absténgase de dar carbón activado al
         paciente.
                                                                        

                                                                        
         La  metionina puede administrarse si no han pasado más de 15
         horas desde la ingestión del paracetamol y si el paciente puede
         recibir medicación oral. Las dosis apropiadas se indican en el
         texto.

         La  acetilcisteína puede utilizarse cuando han pasado menos de
         24 horas desde la ingestión del paracetamol. Puede administrarse
         por inyección intravenosa o por vía oral. Por esta última vía
         puede causar náuseas y vómitos. La inyección intravenosa puede
         provocar náuseas, sofocos, reacciones cutáneas y, rara vez,
         angioedema, sibilancia y disnea. Si aparecen reacciones graves,
         interrumpa la perfusión, administre un antihistamínico y luego
         reanude la perfusión de acetilcisteína o sustitúyala por
         metionina.

          Dosis para adultos y niños:

         -    150 mg/kg de peso corporal en 200 ml de dextrosa al 5%, por
              perfusión intravenosa lenta en 15 minutos;  seguidamente

         -    50 mg/kg de peso corporal por perfusión intravenosa en 500
              ml de dextrosa al 5% en 4 horas;  seguidamente

         -    100 mg/kg de peso corporal en 100 ml de dextrosa al 5% en 16
              horas.

         Esta pauta da una dosis total de 300 mg/kg de peso corporal,
         administrados en 20 horas y 15 minutos.

         Si no dispone de una preparación intravenosa de acetilcisteína,
         puede utilizar alguna de las preparaciones de administración oral
         contra el asma crónica, que en general contienen acetilcisteína
         al 10% o al 20%; inmediatamente antes de administrarlas hay que
         diluirlas en zumo de frutas, alguna bebida no alcohólica o agua
         para obtener una solución al 5%.

          Dosis de la solución de acetilcisteína al 5%, administrada en
          forma de bebida: hay que administrar una dosis total de 1330 mg
         de acetilcisteína por kg de peso corporal en 72 horas del
         siguiente modo:

         -    inicialmente, 140 mg/kg de peso corporal;  seguidamente
         -    70 mg/kg de peso corporal cada 4 horas, 17 veces en 68
              horas.

         Si en la hora siguiente a la administración de una dosis el
         paciente vomita, se volverá a administrar la dosis.
                                                                        

                                                                        
         Si se determina la concentración plasmática de paracetamol por lo
         menos a las 4 horas de una única sobredosis, puede evaluarse el
         riesgo de lesión hepática y la necesidad de un antídoto. Si es
         posible, conviene analizar el resultado con un centro
         especializado. Si la concentración plasmática de paracetamol es
         baja, se suspenderá la administración del antídoto. Las
         concentraciones plasmáticas no son de fiar si el paciente ha
         tomado más de una dosis alta. En estos casos debe administrarse
         siempre acetilcisteína.
                                                                        

    Penicilina y tetraciclinas

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan la penicilina y la tetraciclina y
    antibióticos análogos.

    Ejemplos de análogos de la penicilina: amoxicilina, ampicilina,
    bencilpenicilina y cloxacilina.

    Ejemplos de análogos de la tetraciclina: doxiciclina, oxitetraciclina.

    Usos

    Estos medicamentos se utilizan para tratar diversas infecciones. Se
    administran por vía oral en forma de tabletas, cápsulas o líquido, por
    inyección o por perfusión intravenosa.

    Grado de toxicidad

    Aunque la ingestión de una fuerte dosis aislada de estos medicamentos
    carece de efectos tóxicos, algunas personas son alérgicas a los
    análogos de la penicilina. Tras una sola dosis pueden presentar una
    reacción alérgica leve (p. ej., erupción) o una reacción grave que
    puede ser mortal.

    Peligros especiales

    Algunos antibióticos en forma líquida son de sabor dulce o afrutado,
    por lo que los niños pueden confundirlos con una bebida no alcohólica.

    Signos y síntomas

    Si el paciente no es alérgico:

    -    náuseas, vómitos y diarrea.

    Si el paciente es alérgico:
    -    picor y erupción,
    -    dificultad para tragar,
    -    hinchazón alrededor de los ojos,

    -    dificultad para respirar, respiración ruidosa, «ansia de aire»,
    -    debilidad y vértigos,
    -    piel fría y sudorosa,
    -    dolor torácico,
    -    pulso rápido y débil,
    -    tensión arterial baja,
    -    inconsciencia.

    Qué hacer

    No se necesita ningún tratamiento salvo en caso de reacción alérgica.

    Si el paciente presenta una reacción alérgica

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Acueste al paciente boca arriba, con la cabeza vuelta hacia un lado y
    las piernas más altas que la cabeza (colocando un cajón, por ejemplo,
    bajo sus pies). De este modo se facilitará el riego sanguíneo del
    cerebro y se reducirá el peligro de que los vómitos obstruyan la
    tráquea. Vigile cada 10 minutos la respiración del paciente y no deje
    que se enfríe.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

                                                                        
     Información para el médico local

         Si el paciente presenta una reacción alérgica (anafiláctica)
         grave:

         -    Adminístrele oxígeno con mascarilla facial en la máxima
              concentración posible. Intúbele si el sujeto está
              inconsciente.

         -    Administre lo antes posible adrenalina por vía
              intramuscular, a menos que presente un pulso central fuerte
              y un buen estado general. Todo retraso puede ser fatal.

          Edad    Dosis de adrenalina (1 en 1000, 1 mg/ml)

         Menos de 1 año      0,05 ml
         1 año               0,1 ml
         2 años              0,2 ml
         3-4 años            0,3 ml
         5 años              0,4 ml
         6-12 años           0,5 ml
         Adultos             0,5-1 ml
                                                                        

                                                                        
         Estas dosis pueden repetirse cada 10 minutos hasta que mejoren la
         tensión arterial y el pulso. Las dosis deben reducirse si se
         trata de un niño de peso bajo.

         A continuación de la adrenalina conviene administrar
         antihistamínicos (p. ej., clorfenamina o prometacina) por
         inyección intravenosa lenta para tratar las erupciones cutáneas,
         el picor o la hinchazón y para evitar las recaídas.

         Si el paciente no mejora, puede ser necesario un tratamiento de
         sostén que comprenda:

         -    administración de oxígeno y ventilación asistida,
         -    líquidos intravenosos,
         -    en caso de asma o respiración ruidosa, inhalaciones de
              salbutamol o administración intravenosa de teofilina.
                                                                        

    Proguanil

    Usos

    El proguanil se utiliza para prevenir y tratar el paludismo. Se
    administra por vía oral en forma de tabletas.

    Grado de toxicidad

    No causa intoxicaciones graves, ni siquiera cuando se toman dosis muy
    grandes.

    Signos y síntomas

    Se observan los siguientes efectos:

    -    náuseas, vómitos y diarrea,
    -    presencia de sangre en la orina.

    Qué hacer

    Si el paciente tiene vómitos y diarrea, déle a beber agua con
    frecuencia para reemplazar la que pierde el organismo. No es necesario
    hacerle vomitar.

    Rifampicina

    Usos

    La rifampicina se utiliza para tratar la tuberculosis y otras
    enfermedades causadas por bacterias. También se asocia a la dapsona
    para tratar la lepra. Se administra por vía oral en forma de tabletas,
    cápsulas o líquido o por perfusión intravenosa.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La rifampicina afecta a la sangre, el hígado y los riñones.

    Grado de toxicidad

    La intoxicación provocada por una fuerte dosis única puede ser mortal,
    pero la mayor parte de los pacientes se restablecen con un tratamiento
    apropiado. Algunas personas sometidas a tratamientos prolongados
    pueden presentar una intoxicación crónica. La gravedad de la
    intoxicación es mayor en las personas que beben a menudo grandes
    cantidades de alcohol o padecen del hígado.

    Signos y síntomas

    Intoxicación aguda

    Se observan los siguientes efectos:

    -    coloración de tonalidad rojo-anaranjada en la piel, la orina, las
         heces, el sudor y las lágrimas; al lavarse desaparece el color
         rojo de la piel,
    -    piel caliente, picor, sudor e hinchazón de la cara,
    -    náuseas, vómitos y dolor abdominal,
    -    somnolencia e inconsciencia,
    -    a las 6-10 horas coloración amarillenta del blanco de los ojos,
    -    convulsiones.

    El paciente puede morir repentinamente.

    Intoxicación crónica

    Se observan los siguientes efectos:

    -    náuseas, vómitos, estreñimiento o diarrea, dolor abdominal,
    -    erupción cutánea, picor y piel caliente,
    -    síntomas seudogripales,
    -    signos de lesión hepática y renal.

    Qué hacer

    Intoxicación aguda

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de la rifampicina,
    y si el sujeto está plenamente consciente y respira con normalidad:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Déle a beber agua con carbón activado. Si ya le ha hecho vomitar,
         espere a que cesen los vómitos.

    Repita la administración de la mezcla de carbón activado y agua cada
    2-4 horas durante 24 horas (adultos, 50 g por dosis; niños, 10-15 g
    por dosis). Con cada dosis de carbón adminístrele sulfato sódico o
    magnésico (adultos, 30 g; niños, 250 mg/kg de peso corporal) hasta que
    las heces aparezcan negras.

    Intoxicación crónica

    Si el paciente presenta signos de lesión hepática, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9. Si presenta signos de lesión renal,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

     Intoxicación aguda

         Vigile el pulso, la respiración, la tensión arterial y la función
         renal. Puede ser necesario un tratamiento de sostén que comprenda
         administración de oxígeno y ventilación asistida. En caso de
         convulsiones repetidas, administre diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

     Intoxicación crónica

         La intoxicación crónica puede provocar diversos trastornos
         hemáticos (p. ej., trombocitopenia, eosinofilia, leucopenia y
         anemia hemolítica). Hay que hacer recuentos completos de los
         elementos figurados de la sangre, inclusive las plaquetas. Debe
         vigilarse la función hepática.
                                                                        

    Salbutamol

    Usos

    El salbutamol se utiliza para tratar el asma. Se administra por vía
    oral en formas de tabletas, por vía intravenosa en inyección o
    perfusión o en forma de preparaciones que pueden absorberse por
    inhalación (pulverizaciones o aerosoles).

    Mecanismo del efecto nocivo

    El salbutamol afecta a los nervios que regulan la función cardiaca y
    la respiración.

    Grado de toxicidad

    En general no causa intoxicaciones graves.

    Peligros especiales

    El salbutamol suele prescribirse a los niños con asma y a menudo se
    guarda en sitios a los que éstos tienen fácil acceso. Los adolescentes
    jóvenes utilizan a veces el salbutamol a modo de droga, pues produce
    sensaciones de excitación cuando el aerosol se pulveriza en la boca.

    Signos y síntomas

    Se observan los siguientes efectos:

    -    excitación y agitación,
    -    alucinaciones,
    -    pulso rápido,
    -    palpitaciones,
    -    contracciones espasmódicas,
    -    convulsiones,
    -    edema del pulmón.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. En caso de pulso rápido o
    palpitaciones, mantenga al paciente en reposo hasta que se normalice
    el pulso.

                                                                        
     Información para el médico local

         Entre las complicaciones graves figuran el descenso de la
         concentración plasmática de potasio, los trastornos del ritmo
         cardiaco, en particular las taquiarritmias ventriculares, la
         hiperglucemia y la acidosis láctica.
                                                                        

                                                                        
         Vigile el pulso y la tensión arterial, el equilibrio
         hidroelectrolítico y la glucemia. Puede ser necesario un
         tratamiento de sostén, con corrección del desequilibrio del agua
         y de los electrólitos, en particular el potasio plasmático.

         Normalmente no es necesario tratar la taquicardia. Las arritmias
         graves pueden tratarse con una pequeña dosis de propranolol en
         inyección intravenosa lenta (dosis para adultos, 1-2 mg). No se
         debe administrar propranolol a los asmáticos porque puede
         desencadenar un ataque de asma.
                                                                        

    Trinitrato de glicerilo, hidralacina y propranalol y sus análogos

    Medicamentos examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan el trinitrato de glicerilo
    (nitroglicerina), la hidralacina y el propranolol y sus análogos. Los
    análogos del propranolol son los llamados bloqueantes de los
    receptores  beta-adrenérgicos o  beta-bloqueantes.

    Como ejemplos de análogos del propranolol cabe citar el atenolol y el
    oxprenolol.

    La nitroglicerina se denomina también trinitrato de glicerilo o de
    glicerol.

    Usos

    La nitroglicerina se utiliza para tratar las enfermedades del corazón.
    Puede administrarse en forma de tabletas que se colocan bajo la lengua
    y se disuelven en la boca o de tabletas que se tragan enteras, así
    como por inyección o por perfusión intravenosa.

    Cuando se administra en tabletas que se disuelven en la boca, el
    medicamento empieza a actuar en pocos minutos y los efectos duran
    menos de 30 minutos. Esta forma de administración es la que utilizan
    las personas con enfermedades cardiacas en caso de dolor repentino en
    el pecho.

    Las tabletas que se tragan enteras son de liberación sostenida y sus
    efectos duran muchas horas. Se toman para prevenir la aparición del
    dolor en el pecho.

    La hidralacina se utiliza para tratar la tensión arterial elevada y se
    administra por vía oral en forma de tabletas, así como por inyección y
    por perfusión intravenosa.

    El propranolol y sus análogos se utilizan para tratar la tensión
    arterial elevada y los trastornos cardiacos. Se administran por vía

    oral en forma de tabletas o cápsulas (en algunos casos en toma de
    preparaciones de liberación sostenida cuyo efecto dura muchas horas) o
    por inyección.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Los principales efectos de las intoxicaciones con todos los
    medicamentos examinados en esta sección son el descenso de la tensión
    arterial y las alteraciones del ritmo cardiaco. La nitroglicerina y la
    hidralacina relajan la musculatura de las paredes de los vasos
    sanguíneos, con el consiguiente descenso de la tensión arterial. Los
    análogos del propranolol reducen la tensión arterial al actuar sobre
    los nervios que controlan la frecuencia cardiaca y los vasos
    sanguíneos; también afectan a la respiración y al cerebro.

    Grado de toxicidad

    Las intoxicaciones graves por nitroglicerina son poco frecuentes. Las
    dosis elevadas de análogos del propranolol pueden producir
    intoxicaciones graves e incluso la muerte.

    Peligros especiales

    Algunas personas con enfermedades del corazón toman nitroglicerina
    cuando sufren una crisis repentina de dolor en el pecho. Como tienen
    que tomar las tabletas rápidamente, a menudo las dejan en lugares que
    pueden alcanzarlas los niños.

    Signos y síntomas

    Nitroglicerina

    Los efectos suelen manifestarse en los primeros 30 minutos y duran
    menos de una hora, en el caso de las tabletas de acción breve, o
    varias horas si se han tomado tabletas de liberación sostenida:

    -    dolor de cabeza pulsátil,
    -    sensación de calor en la cara,
    -    vértigos,
    -    palpitaciones,
    -    tensión arterial baja.

    Hidralacina

    Tiene los siguientes efectos:

    -    piel caliente,
    -    náuseas y vómitos,
    -    dolor de cabeza,
    -    pulso rápido e irregular,
    -    tensión arterial baja.

    Análogos del propranolol

    Los efectos suelen aparecer muy pronto pero pueden durar uno o más
    días:

    -    pulso lento,
    -    náuseas y vómitos,
    -    alucinaciones,
    -    amodorramiento,
    -    tensión arterial baja,
    -    convulsiones,
    -    inconsciencia,
    -    puede producirse un paro cardiaco y respiratorio completo.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

     Análogos del propranolol: si el paciente sufre un ataque convulsivo,
    trátele según lo recomendado en el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    La nitroglicerina atraviesa el estómago con gran rapidez, por lo que
    resulta inútil hacer vomitar al paciente o administrarle carbón
    activado a menos que las tabletas ingeridas sean de liberación
    sostenida.

     En caso de ingestión de tabletas de liberación sostenida de
     nitroglicerina, de hidralacina o de análogos del propranolol: si no
    han pasado más de 4 horas y si el sujeto está plenamente consciente,
    respira con normalidad y no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si ya ha hecho
         vomitar al paciente, espere a que cesen los vómitos. Adminístrele
         sulfato sódico o magnésico con el carbón.

    Mantenga encamado al paciente. Si es posible, calce los pies de la
    cama para que el paciente quede con los pies a más altura que la
    cabeza. Ello favorecerá el riego sanguíneo del cerebro si la tensión
    arterial es baja.

                                                                        
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la función renal.

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con administración
         de oxígeno y ventilación asistido, asociadas a:

         *    Administración de líquidos intravenosos en caso de
              hipotensión arterial.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

     Hidralacina

         Si la administración de líquidos por vía intravenosa no normaliza
         la tensión arterial, puede recurrirse a la dopamina o la
         noradrenalina.

     Análogos del propranolol

         Si la administración de líquidos por vía intravenosa no normaliza
         la tensión arterial, puede recurrirse a la isoprenalina. A veces
         se necesitan dosis altas para elevar la tensión arterial. Hay que
         vigilar cuidadosamente la tensión arterial, ya que la
         isoprenalina puede reducirla en algunos casos.

          Dosis:    Adultos: 5-50 µq por minuto.

                   Niños: 0,02 µg/kg de peso corporal por minuto, hasta un
                   máximo de 0,5 µg/kg peso corporal por minuto.

         Vigile la glucemia, Si es baja, habrá que administrar glucosa por
         vía intravenosa.

         En caso de broncoespasmo, habrá que administrar salbutamol o
         aminofilina por vía intravenosa.
                                                                        

    Plantas, animales y toxinas naturales

    Plantas que contienen atropina

    Plantas examinadas en esta sección

    Todas las plantas que se examinan en la presente sección contienen
    atropina. Las más difundidas son  Atropa belladonna (denominada
    vulgarmente belladona o solano furioso),  Datura stramonium (higuera
    del infierno o hierba hedionda) e  Hyoscyamus niger (beleño negro).

     Atropa belladonna es una planta de poca altura con flores rojas o
    purpúreas en forma de campana y bayas purpúreas o negras que se
    encuentra en Europa, el norte de Africa y Asia occidental.  Datura
    stramonium es una planta que alcanza una altura de 1-1,5 m cuyas
    flores, blancas o malvas, tienen forma de embudo. Los frutos son
    cápsulas con púas o espinas que contienen varias semillas negras. Su
    olor es nauseabundo. Aunque originaria de América del Norte, hoy se
    encuentra en todo el mundo.  Hyoscyamus niger es una planta con
    flores amarillas, algunas con marcas purpúreas, y olor desagradable.
    Se encuentra en América del Norte y del Sur, Europa, la India y Asia
    occidental.

    Usos y abuso

     Datura stramonium se utiliza como remedio tradicional para prevenir
    o tratar el asma.  Atropa belladonna y  Datura son objeto de abuso
    por sus efectos alucinógenos. Aunque las partes más usadas son las
    semillas de  Datura, también se utilizan las hojas para preparar con
    ellas infusiones o transformarlas en cigarrillos. En algunos países se
    utilizan asimismo esas plantas para provocar abortos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estas plantas producen excitación cerebral y afectan a los nervios que
    regulan el corazón, los ojos, el intestino y la vejiga urinaria. Su
    empleo reseca la piel y la boca, produce fiebre, dilata las pupilas y
    acelera el ritmo cardiaco y la respiración.

    Grado de toxicidad

    Todas las partes de estas plantas son venenosas, incluso si se comen
    asadas o hervidas, ya que el calor no destruye el veneno. Tanto
     Atropa como  Hyoscyamus contienen una savia que es irritante para
    la piel y los ojos. La savia de  Atropa puede provocar una
    intoxicación si entra en contacto con los ojos.

    La dosis tóxica de atropina es variable. La mayor parte de la gente se
    restablece de la intoxicación en un plazo de 24 horas, pero a veces se
    producen también casos graves, sobre todo en las personas de edad y
    los niños pequeños.

    Peligros especiales

    Las personas que abusan de estas plantas a causa de sus efectos
    alucinógenos están expuestas a intoxicarse. Los niños pueden comer las
    bayas de  Atropa y las flores y semillas de  Datura. Se han
    registrado intoxicaciones por haber confundido  Datura con verduras
    (p. ej., espinacas) o las bayas de  Atropa con frutas comestibles.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

    -    piel enrojecida y seca,
    -    pupilas dilatadas,
    -    visión borrosa,
    -    boca seca y sed,
    -    confusión y alucinaciones,
    -    excitación y agresividad,
    -    pulso rápido,
    -    el paciente no orina,
    -    inconsciencia,
    -    fiebre,
    -    convulsiones (rara vez).

    *    En la piel  (Atropa belladonna e  Hyoscyamus niger):

    -    enrojecimiento e irritación,
    -    ampollas.

    *    En los ojos:

    -    los mismos efectos que por ingestión.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si el paciente tiene fiebre, pásele por el cuerpo una esponja empapada
    en agua fresca.

    Si el paciente se encuentra desorientado, muy inquieto, agresivo o con
    alucinaciones, manténgalo en un lugar tranquilo y en penumbra, donde
    no pueda lesionarse. Compórtese con calma y serenidad a fin de
    tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

     En la piel

          Atropa belladonna y Hyoscyamus niger

         Lave lo antes posible la piel expuesta con agua y jabón y una
         esponja blanda. Alivie el picor y la inflamación con compresas
         frías. Advierta al paciente que no debe rascarse.

         Si el paciente presenta una reacción cutánea leve
         (enrojecimiento, erupción seca), aplíquele una crema de
         hidrocortisona. No utilice crema de hidrocortisona si la erupción
         supura o si tiene ampollas. Traslade el paciente al hospital.

     En los ojos

         Lave los ojos con agua corriente durante 15-20 minutos por lo
         menos. Traslade el paciente al hospital.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 6 horas desde la ingestión de alguna de esas
    plantas, y si el sujeto está plenamente consciente, respira con
    normalidad y no ha sufrido convulsiones:

    *    Hágale vomitar, a menos que ya haya vomitado mucho.

    *    Adminístrele carbón activado y déle a beber agua. Si lo ha hecho
         vomitar, espere a que cesen los vómitos. Adminístrele dosis
         repetidas de carbón activado cada 4 horas (adultos, 50 g; niños,
         10-30 g). Con cada dosis de carbón adminístrele sulfato sódico o
         magnésico (adultos, 30 g; niños, 250 mg/kg de peso corporal)
         hasta que las heces aparezcan negras.

                                                                        
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados, puede haber trastornos del
         ritmo cardiaco.

         Vigile la respiración y la tensión arterial. Puede ser necesario
         un tratamiento de sostén que comprenda administración de oxígeno
         y ventilación asistida. En caso de convulsiones repetidas,
         administre diazepam por vio intravenosa (tenga en cuenta que el
         diazepam puede afectar a la respiración).

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.
                                                                        

                                                                        
                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         No debe administrarse clorpromacina a los pacientes agitados.

         La fisostigmina puede ser útil en las intoxicaciones que ponen en
         peligro la vida del paciente; ahora bien, como sus efectos
         secundarios también pueden ser mortales, solo debe administrarse
         en hospitales dotados de medios de monitorización cardiaca.
                                                                        

    Cannabis

    Sustancia examinada en esta sección

    En la presente sección se examina el cannabis, denominado también
    marihuana, marijuana, cáñamo indio, hachís, grifa y hierba, que se
    obtiene del cáñamo indio  Cannabis sativa.

    Usos y abuso

    El cannabis se utiliza mucho como droga, y en algunos países su uso
    está tan extendido como el del alcohol o el del tabaco. Su consumo
    proporciona a los usuarios una sensación de relajación y aviva la
    percepción de los colores y de los sonidos. La planta seca se consume
    en forma de cigarrillos o se fuma en pipa. A veces se ingiere con los
    alimentos, mientras que algunas personas se la inyectan.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El cannabis afecta al cerebro.

    Grado de toxicidad

    A menos que se utilice por inyección, el cannabis no es muy nocivo
    para los adultos. Los niños pueden presentar signos de intoxicación,
    pero en general se restablecen.

    Signos y síntomas

    Los efectos se inician en un plazo de 10 minutos después de haber
    fumado la droga y duran unas 2-3 horas. Por vía digestiva, los efectos
    de la droga se manifiestan a los 30-60 minutos y duran 2-5 horas. He
    aquí los efectos observados:

    -    en general, sensación de bienestar, dicha y adormecimiento; sin
         embargo, las dosis altas pueden producir temor, pánico y
         confusión,
    -    pulso rápido,
    -    el sujeto no puede mantenerse en equilibrio cuando está de pie,
    -    alucinaciones,
    -    amodorramiento,
    -    habla confusa,

    -    tos si la droga se absorbe por vía respiratoria (p. ej., en forma
         de cigarrillos).

    Si el cannabis se absorbe por inyección pueden plantearse problemas
    más graves:

    -    dolor de cabeza intenso,
    -    vértigos,
    -    respiración irregular,
    -    fiebre,
    -    tensión arterial baja,
    -    inconsciencia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente está inconsciente o
    amodorrado, póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada
    10 minutos su respiración.

    Si está angustiado o confuso, manténgalo en una habitación tranquila y
    caliente.

     En caso de ingestión del cannabis: no es necesario hacer vomitar al
    paciente. Si éste se encuentra plenamente consciente, respira con
    normalidad y no vomita, adminístrele carbón activado y déle a beber
    agua.

    Si se ha inyectado cannabis, trasládelo al hospital lo antes posible.

                                                                        
     Información para el médico local

         Si el paciente sufre alucinaciones o se comporta violentamente,
         adminístrele clorpromacina por vía intramuscular (dosis para
         adultos: 50-100 mg).

     En caso de inyección de cannabis

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial y la
         temperatura. Puede ser necesario un tratamiento de sostén, con
         administración de oxígeno y ventilación asistida asociadas a:

         *    En caso de hipotensión arterial, administración de líquidos
              intravenosos manteniendo al paciente acostado con los pies a
              más altura que la cabeza.
                                                                        

    Plantas irritantes

    Plantas examinadas en esta sección

    En la presente sección se examinan las plantas que producen reacciones
    cutáneas. Algunas de ellas son tóxicas por vía digestiva.

    El acajú o anacardo  (Anacardium occidentale) se encuentra en la
    mayor parte de los países tropicales. La cáscara de la nuez, pero no
    la semilla, contiene un jugo oleoso pardo con efectos irritantes. Al
    tostar la cáscara se destruyen esos productos químicos.

    Las plantas del género  Dieffenbachia tienen un tallo grueso y
    carnoso y hojas verde ovaladas o lanceoladas, a menudo con marcas
    amarillas o blancas. Crecen espontáneamente en las zonas tropicales,
    pero en muchos países se utilizan para decorar el interior de las
    viviendas.

    Las euforbiáceas son un vasto grupo de plantas entre las que se
    encuentran desde especies herbáceas hasta árboles.

    Los zumaques venenosos,  Rhus radicans (Toxicodendron radicans) y
     Rhus toxicodendron (Toxicodendron toxicarium) se encuentran en
    estado natural en América del Norte y en la parte septentrional de
    México. También pueden encontrarse en otros países como plantas de
    jardín.  Rhus radicans, llamado también hierba venenosa, es una
    planta trepadora que puede adherirse a los árboles o a las casas.
     Rhus toxicodendron es un arbusto o árbol pequeño. Estas plantas
    tienen flores blancas y bayas verdes, y hojas verdes que en el otoño
    se vuelven rojas, amarillas, violáceas o anaranjadas. La hiedra
    venenosa africana  (Smodingium argutum) contiene sustancias venenosas
    análogas a las de las especies americanas.

    El mango  (Mangifera indica) es un gran árbol con frutos verdes o
    amarillos rojizos que crece en Asia oriental, Myanmar, ciertas partes
    de la India y América Central.

    La extendida ortiga común,  Urtica dioica, es una planta anual o
    perenne que invade como una mala hierba los terrenos abandonados de
    las zonas templadas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La savia de las euforbiáceas irrita la piel y afecta al cerebro si se
    ingiere. La procedente de las hojas y los tallos cortados de las
    plantas  Dieffenbachia causa una fuerte irritación de los labios y el
    interior de la boca y la garganta y puede afectar al corazón y a los
    músculos si se ingiere. Las reacciones cutáneas a la ortiga común se
    producen por la acción de las vellosidades urticantes del tallo y de
    las hojas, que desprenden productos químicos irritantes. Esta planta
    no es venenosa si se ingiere.

    Las cáscaras de la nuez de acajú, los tallos y pieles de los frutos
    del mango, la hiedra venenosa africana y los zumaques venenosos
    producen fuertes reacciones alérgicas en las personas sensibles. Las
    reacciones alérgicas a la hiedra venenosa africana y a los zumaques
    americanos pueden estar causadas por contacto con tejidos de la planta
    aplastados o rotos, por la savia o el serrín o por el humo de fogatas
    en las que se queman plantas de este tipo. Por contacto con ropa o
    dedos contaminados la erupción puede propagarse al resto del cuerpo.

    Grado de toxicidad

    La ortiga común y las euforbiáceas no suelen provocar más que leves
    reacciones cutáneas. Las  Dieffenbachia pueden ser peligrosas si la
    hinchazón obstruye la tráquea. La importancia de las reacciones
    cutáneas a las cáscaras de nuez de acajú, los mangos, la hiedra
    venenosa africana y los zumaques venenosos americanos depende de la
    sensibilidad del individuo, que es muy variable de unas personas a
    otras. Rara vez se ingieren cantidades suficientes de alguna de estas
    plantas como para que se produzca una intoxicación generalizada.

    Signos y síntomas

    Plantas del género  Dieffenbachia

    *    Por ingestión:

         -    hinchazón de los labios, la boca y la lengua que impide
              hablar, tragar o respirar normalmente,
         -    fuerte sensación de quemadura dentro de la boca,
         -    frecuencia cardiaca baja y calambres musculares (rara vez).

    *    En los ojos:

         -    dolor intenso que empeora con la luz,
         -    enrojecimiento y lagrimeo,
         -    lesiones de la superficie ocular.

    *    En la piel (contacto con la savia):

         -    irritación, sensación de quemadura y enrojecimiento,
         -    ampollas.

    Zumaques venenosos de América, cascara de la nuez de acajú y distintas
    partes del mango

    *    Por ingestión:

         -    rubor facial,
         -    sensación de quemadura y picor en los labios y la boca,
         -    amodorramiento,
         -    vómitos profusos y diarrea,
         -    fiebre.

    *    En la piel:

         Los efectos suelen manifestarse a las 24-48 horas, pero pueden
         aparecer antes o retrasarse hasta 1-2 semanas:

         -    picor intenso, sensación de quemadura, enrojecimiento,
         -    ampollas,
         -    hinchazón de la cara y de los párpados,
         -    erupción con exudación, formación de costras y descamación.

    *    En los ojos:

         -    dolor que empeora con la luz,
         -    enrojecimiento, lagrimeo e hinchazón de los párpados.

    Euforbiáceas

    *    Por ingestión:

         -    sensación dolorosa de quemadura y enrojecimiento de la boca
              y la garganta,
         -    vómitos y diarrea,
         -    rara vez, convulsiones e inconsciencia.

    *    En los ojos:

         -    sensación dolorosa de quemadura,
         -    visión borrosa,
         -    lagrimeo.

    *    En la piel (en un plazo de 24 horas):

         -    erupción dolorosa,
         -    picor y sensación de quemadura,
         -    ampollas.

    Ortiga común

    *    En la piel:

         -    sensación inmediata de escozor, comezón y quemadura,
         -    enrojecimiento y erupción en la hora siguiente al contacto.

    Qué hacer

     En caso de ingestión:

         Si el paciente puede tragar, déle bebidas frías o hielo para
         atenuar las molestias. No le haga vomitar. Si tiene la lengua o
         la garganta muy hinchadas o dificultad para respirar, trasládelo
         al hospital.

     En la piel

         Lave lo antes posible la piel expuesta con agua y jabón y una
         esponja suave. Los venenos del zumaque y otras plantas análogas
         se absorben por la piel en un plazo de 15 minutos; a partir de
         entonces, el lavado no los elimina.

         Alivie el picor y la inflamación con compresas frías. Advierta al
         paciente que no se rasque.

         Si el paciente presenta una reacción cutánea leve
         (enrojecimiento, erupción seca), aplíquele crema de
         hidrocortisona.

         No utilice crema de hidrocortisona si la erupción es húmeda o si
         hay ampollas. Traslade el paciente al hospital.

     En los ojos

         Lave lo antes posible el ojo afectado durante 15-20 minutos por
         lo menos con agua corriente. Si los síntomas no se atenúan,
         traslade el paciente al hospital.

                                                                        
     Información para el médico local

         Puede ser necesario un tratamiento de sostén. Administre al
         paciente un antihistamínico (p. ej., difenhidramina) por vía oral
         o por inyección intramuscular para aliviar los picores.

         En caso de dermatitis moderadas o graves causadas por el zumaque
         venenoso, instituya un tratamiento general con corticosteroides
         (p. ej., prednisona),
                                                                        

    Adelfas

    Plantas examinados en esta sección

    En la presente sección se examina la adelfa común,  Nerium oleander,
    y la adelfa amarilla,  Thevetia peruviana.

     Nerium oleander es un arbusto de hoja perenne con flores arracimadas
    de color blanco, rosa, rojo oscuro, anaranjado o amarillo y aroma
    dulzón. En estado natural se encuentra en China, la India y los países
    de clima mediterráneo; también se utiliza como planta de jardín. Todas
    las partes de la planta son venenosas y las hojas y los tallos
    aplastados ejercen un efecto irritante en la piel.

     Thevetia peruviana es un pequeño árbol ornamental con flores de
    color amarillo brillante y frutos redondos carnosos, verdes antes de
    la madurez y negros cuando están maduros, que contienen una almendra o

    nuez. La planta tiene una savia lechosa blanca. En estado natural se
    encuentra en América Central y del Sur, y como planta de jardín en las
    regiones tropicales y subtropicales.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Ambas plantas contienen sustancias venenosas que afectan al corazón
    del mismo modo que la digital. Esas sustancias se encuentran en todas
    las partes de la planta.

    Grado de toxicidad

    Se han observado algunos casos de envenenamiento grave e incluso
    mortal en niños y adultos por haber comido frutos de  Thevetia.
    También hay noticia de defunciones causadas por  Nerium oleander.

    Peligros especiales

    Los niños se sienten atraídos por las hermosas flores de ambas plantas
    y por los frutos verdes de  Thevetia. En Sri Lanka se utilizan
    también semillas de  Thevetia con fines suicidas, mientras que en
    Bengala se emplean para provocar abortos.

    Signos y síntomas

    Se observan los siguientes efectos:

    -    acorchamiento o sensación dolorosa de quemadura en la boca,
    -    náuseas y vómitos, que pueden ser intensos,
    -    diarrea,
    -    dolor abdominal,
    -    el pulso puede ser rápido, lento o irregular,
    -    amodorramiento,
    -    inconsciencia,
    -    a veces convulsiones.

    Los efectos en el corazón pueden causar la muerte.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de la planta, y si
    el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad, no ha
    sufrido convulsiones y no ha tenido aún vómitos:

    *    Hágale vomitar.

    *    Cuando el paciente haya dejado de vomitar, adminístrele carbón
         activado y déle a beber agua. Adminístrele asimismo sulfato
         sódico o magnésico con el carbón.

                                                                        
     Información para el médico local

         Además de los efectos mencionados puede haber alteraciones del
         ritmo cardiaco, en particular bradicardia, bloqueos, taquicardia
         ventricular y filbrilación ventricular. Las alteraciones del
         ritmo cardiaco pueden durar basta 5 días. A veces está elevada la
         concentración de potasio en el plasma.

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial y el
         equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser necesario un tratamiento
         de sostén.
                                                                        

    Semillas ornamentales

    Plantas examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan las semillas en forma de judía de
     Ricinus communis (ricino) y de  Abrus precatorius (jequiriti).

     Abrus precatorius es una planta trepadora con pequeñas flores
    arracimadas de color rosa. El fruto es una vaina plana que contiene de
    3 a 5 pequeñas semillas de color rojo brillante con una mancha negra.
    En estado natural se encuentra en diversos países de clima tropical o
    subtropical, en particular en el sur de China, la India, Filipinas,
    Sri Lanka, Tailandia y Africa tropical.

     Ricinus communis es un arbusto ancho, no leñoso que puede alcanzar
    hasta 3 metros de altura, con anchas hojas palmeadas y frutos
    espinosos redondeados. Las semillas en forma de judía suelen ser
    jaspeadas con tonos rosados y grises. La planta se encuentra con
    frecuencia en las zonas tropicales, donde es objeto de cultivo, y
    ocasionalmente en los campos y las cunetas.

    Usos

    Las semillas de estas plantas se utilizan para hacer collares y
    rosarios, y a menudo también se entregan a los niños para que las
    utilicen en trabajos manuales o para aprender a contar. Sin embargo,
    estos usos no son recomendables. Las semillas de  Ricinus communis se

    utilizan para fabricar aceite de ricino que, una vez tratado para
    destruir las sustancias tóxicas, se emplea como laxante.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Ambas plantas contienen sustancias tóxicas que lesionan las células
    sanguíneas, el intestino y los riñones.

    Grado de toxicidad

    Las semillas de ambas plantas pueden causar la muerte si se mastican,
    pero si se tragan enteras no resultan venenosas por poseer una
    envoltura externa muy resistente. El contacto con los ojos puede
    causar irritación y ceguera, mientras que en la piel puede producir
    erupciones.

    Peligros especiales

    Se han dado casos de niños envenenados por haber masticado y tragado
    semillas ensartadas en collares. Las semillas del jequiriti son
    especialmente atractivas para los niños por sus brillantes colores.

    Signos y síntomas

    *    Por ingestión:

         Los efectos pueden aparecer a las 2 horas o demorarse hasta 2
         días:

         -    sensación dolorosa de quemadura en la boca y la garganta,
         -    vómitos profusos,
         -    dolor abdominal,
         -    diarrea sanguinolenta,
         -    deshidratación,
         -    amodorramiento,
         -    convulsiones,
         -    orina escasa y teñida de sangre.

    La muerte puede sobrevenir hasta 14 días más tarde,

    *    En los ojos:

         -    enrojecimiento e hinchazón,
         -    a veces ceguera.

    *    En la piel:

         -    enrojecimiento,
         -    erupción.

    Qué hacer

    Extraiga de la boca los restos de las semillas. Si el paciente sufre
    un ataque convulsivo, trátele según lo recomendado en el capítulo 5.

     En los ojos

         En caso de contacto de los ojos con semillas de Abrus: lave los
         ojos del paciente con agua corriente durante 15-20 minutos por lo
         menos.

     En la piel

         Lávele a fondo la piel con agua y jabón.

    Traslade el paciente al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

     En caso de ingestión del veneno: si no han pasado más de 4 horas, y
    si el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad, no ha
    sufrido convulsiones y todavía no vomita:

    *    Hágale vomitar.

    *    Cuando haya dejado de vomitar, adminístrele carbón activado y
         déle a beber agua. Adminístrele sulfato sódico o magnésico con el
         carbón.

                                                                        
     Información para el médico local

         Las sustancias tóxicas de  Abrus precatorius y de  Ricinus
         communis provocan hemorragias y edemas en el intestino; entre
         las complicaciones secundarias figuran el edema cerebral y los
         trastornos del ritmo cardiaco.

         Vigile la respiración, el pulso, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la función renal. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén. Administre analgésicos para
         combatir el dolor. No se dispone de ningún antídoto.

         En caso de convulsiones repetidas, administre diazepam por
         inyección intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.
                                                                        

                                                                        
                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

         En caso de insuficiencia renal puede ser necesario recurrir a la
         diálisis peritoneal o la hemodiálisis.
                                                                        

    Hongos

    Plantas examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan las especies de  Amanita, en
    particular  A. muscaria (oronja falsa o matamoscas),  A. panterina,
     A. phalloides (oronja verde)  A. verna y  A. virosa, así como
    distintas especies de  Clitocybe, Coprinus, Cortinarius, Inocybe,
    Lepiota y Psilocybe (Ps. semilanceata y Ps. cubensis).

    Mecanismo del efecto nocivo

     A. muscaria y  A. pantherina provocan alucinaciones y sueño o
    inconsciencia;  A. phalloides, A. virosa, A. verna, Cortinarius
     speciocissimus y las diferentes especies de  Lepiota contienen
    sustancias venenosas que lesionan las células; las especies de
     Clitocybe e  Inocybe contienen un veneno que provoca sudación y
    afecta al intestino.  Coprinus atramentarius solamente es venenoso
    cuando se toma en asociación con alcohol.  Psilocybe semilanceata y
     P. cubensis producen alucinaciones sin sueño.

    Grado de toxicidad

    En la mayoría de los casos, los hongos sólo causan envenenamientos
    leves o de grado intermedio, pero algunos pueden causar graves
    intoxicaciones e incluso la muerte. Las variedades que contienen
    sustancias que atacan específicamente a las células son muy venenosas
    y pueden ser mortales.  Amanita phalloides, por ejemplo, ha causado
    muchas muertes.

    Peligros especiales

    Es muy difícil identificar los hongos. A menudo es difícil distinguir
    los venenosos de los no venenosos, y la mayor parte de los
    envenenamientos se producen por haber comido estos últimos
    inadvertidamente. La preparación culinaria puede destruir el veneno en
    ciertos casos, pero muchos hongos, entre ellos las especies de
     Amanita, siguen siendo venenosos después de cocinados.

    Signos y síntomas

     A. muscaria y  A. pantherina

    Entre 30 minutos y 2 horas después:

    -    vértigos,
    -    incoordinación,
    -    marcha vacilante,
    -    sacudidas musculares o temblor,
    -    agitación, ansiedad euforia o depresión,
    -    alucinaciones,
    -    sueño profundo o inconsciencia.

     A. phalloides, A. virosa, A. verna y diversas especies de  Lepiota

    Los efectos pueden demorarse hasta 6-14 horas y a veces incluso hasta
    24 horas:

    -    dolor abdominal, náuseas, vómitos profusos, sed intensa y
         diarrea, que duran unos 2-3 días.

    A los 3-4 días:

    -    ictericia,
    -    convulsiones,
    -    inconsciencia,
    -    signos de lesión renal.

    La muerte puede sobrevenir a los 6-16 días a consecuencia de una
    insuficiencia hepática y renal.

    Diversas especies de  Clitocybe e  Inocybe

    Los efectos pueden manifestarse a los pocos minutos o demorarse
    algunas horas:

    -    sudación,
    -    boca húmeda y lagrimeo,
    -    dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea,
    -    visión borrosa,
    -    debilidad muscular.

    Los efectos pueden persistir hasta 24 horas.

     Coprinus atramentarius

    Si se ingiere alcohol al mismo tiempo o al cabo de pocas horas o días:

    -    sabor metálico en la boca,
    -    enrojecimiento de la cara y del cuello,
    -    palpitaciones y dolor torácico,
    -    dolor de cabeza,
    -    vértigos,
    -    sudor,
    -    náuseas, vómitos y diarrea.

     Cortinarius speciosissimus

    Los efectos pueden demorarse hasta 36-48 horas:

    -    náuseas, vómitos, diarrea,
    -    dolores musculares y lumbalgia,
    -    dolor de cabeza,
    -    escalofríos.

    A los 2-17 días:

    -    el paciente deja de orinar,
    -    signos de insuficiencia renal.

     Psilocybe semilanceata y  P. cubensis

    Entre 30 minutos y 2 horas después:

    -    euforia,
    -    debilidad muscular,
    -    amodorramiento,
    -    alucinaciones, percepción exacerbada de los colores,
    -    ansiedad,
    -    náuseas.

    Los efectos duran varias horas.

    Los envenenamientos más graves se registran en los niños pequeños,
    causando convulsiones e inconsciencia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquelo la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Si el paciente sufre alucinaciones o se encuentra muy agitado,
    manténgale en un sitio tranquilo y en penumbra, donde no corra riesgo
    de lesionarse. Compórtese con calma y serenidad a fin de
    tranquilizarle.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

    Qué hacer si se demora el traslado al hospital

    Si no han pasado más de 4 horas desde la ingestión de los hongos, y si
    el sujeto está plenamente consciente, respira con normalidad, no ha
    sufrido convulsiones y todavía no ha tenido vómitos:

    *    Hágale vomitar.

    *    Cuando deje de vomitar, adminístrele carbón activado y déle a
         beber agua. Junto con el carbón adminístrele sulfato sódico o
         magnésico.

    Si presenta signos de lesión hepática, trátele según lo recomendado en
    el capítulo 9. Si presenta signos de lesión renal, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 9.

                                                                        
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el corazón, la tensión arterial y el
         equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser necesario un tratamiento
         de sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida,
         asociadas a:

         *    Corrección del desequilibrio hidroelectrolítico.

         *    En caso de convulsiones repetidas, administración de
              diazepam por vía intravenosa.

          Dosis:    Adultos: 10-20 mg a razón de 0,5 ml (2,5 mg) en 30
                   segundos, repitiendo la administración si es necesario
                   a los 30-60 minutos; seguidamente puede hacerse una
                   perfusión intravenosa hasta un máximo de 3 mg/kg de
                   peso corporal en 24 horas.

                   Niños: 200-300 µg/kg de peso corporal.

          Amanita spp. y  Lepiota spp.: vigile las funciones hepática y
         renal. La insuficiencia hepática es reversible pero hay un riesgo
         elevado de complicaciones mortales.

          Clitocybe spp. e  Inocybe spp.: los envenenamientos graves
         deben tratarse con atropina para eliminar las secreciones.

          Cortarius spp.  Amanita spp.,  Lepiota spp.: vigile la
         función renal. En caso de insuficiencia renal puede ser necesario
         recurrir a la hemodiálisis.

          Psilocybe spp.: en caso de agitación intensa, administre
         diazepam o clorpromacina.
                                                                        

    Serpientes

    Serpientes examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan las siguientes clases de
    serpientes:

    *     Elápidos: serpientes de coral ( Micrurus spp.) de América del
         Sur, Central y del Norte; cobras ( Naja spp.) de Africa y Asia;
         kraits ( Bungarus spp.) de Asia; y mambas ( Dendroaspis spp.)
         de Africa.

    *     Vipéridos: víboras de cabeza lanceolada ( Bothrops spp.) de
         América Central y del Sur; víbora verde ( Trimeresurus spp.) de
         Asia; víbora sudafricana ( Bitis spp.) de Africa; víbora
         aserrada ( Echis spp.) de Africa, Asia y el Mediterráneo
         oriental; víbora genuina ( Vipera spp.) de Africa, Asia y
         Europa; serpientes de cascabel ( Crotalus spp.) de América del
         Norte, Central y del Sur; mocasines ( Agkistrodon spp.) de
         América del Norte; y víboras de fosa facial ( Agkistrodon o
          Calloselasma spp.) de Asia.

    *     Hidrófidos: serpientes acuáticas.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Elápidos

    Los venenos afectan al sistema nervioso, provocando parálisis. Los
    venenos de las cobras africanas y de algunas cobras asiáticas pueden
    causar una fuerte hinchazón, con formación de ampollas y lesiones de
    la piel en la proximidad de la mordedura. Los venenos de los kraits,
    mambas, serpientes de coral y otras cobras producen hinchazón pero no
    lesiones localizadas de la piel.

    Vipéridos

    Los venenos afectan a la sangre, el corazón y la circulación. En
    general producen también importantes lesiones de la piel y de los
    músculos próximos a la mordedura.

    Hidrófidos

    Los venenos afectan al sistema nervioso y provocan parálisis.

    Grado de toxicidad

    Hay muchas serpientes venenosas cuyas mordeduras pueden ser mortales.
    Sin embargo, también hay muchas personas que sobreviven a las
    mordeduras de serpiente, incluso las más venenosas, ya que a veces las
    serpientes muerden sin inyectar veneno o inyectan una cantidad
    demasiado pequeña para provocar un envenenamiento grave. Por ejemplo,
    aunque la víbora  Echis carinatus muerde y mata a más seres humanos

    que cualquier otra especie de serpiente, la proporción de los que
    sobreviven a las mordeduras se eleva al 88% en el valle del Benue
    (noreste de Nigeria) y al 72% en el norte de Ghana.1

    Peligros especiales

    Es peligroso hostigar o manipular a una serpiente. En las zonas donde
    viven, es también peligroso caminar en las praderas de hierba alta,
    los bosques, la selva o las arenas profundas, o trepar por las rocas o
    los árboles, especialmente por la noche; hay que llevar buen calzado,
    calcetines y pantalón largo para tener una buena protección. Están
    especialmente expuestos a las mordeduras de serpientes los
    agricultores, el personal de las plantaciones, los pastores, los
    cazadores y los pescadores de las zonas rurales tropicales, así como
    los niños. Algunas serpientes, como los kraits asiáticos y las cobras
    africanas, pueden penetrar por la noche en las viviendas y morder a
    las personas mientras duermen.

    Signos y síntomas

    Elápidos

    *    Efectos locales

         Mordeduras de kraits, mambas, serpientes de coral y algunas
         cobras:

         -    dolor leve,
         -    signos mínimos o inexistentes de hinchazón o lesión de la
              piel en torno a la mordedura.

         Mordedura de la cobra escupidora africana y de ciertas cobras
         asiáticas:

         -    dolor intenso,
         -    ampollas,
         -    destrucción de extensas zonas de la piel en torno a la
              mordedura.

    *    Primeros signos de envenenamiento, en los 15 minutos siguientes a
         la mordedura o diferidos hasta unas 10 horas:

         -    parálisis de los músculos de la cara, los labios, la lengua
              y la garganta, que da lugar a habla confusa, párpados
              caídos, dificultad para tragar,
         -    debilidad muscular,

                   
    1 Warrell DA. Induries, envenoming, poisoning, and allergic reactions
    caused by animals. En: Weatherall DJ, Ledingham JGG, Warrell DA, eds.,
    Oxford textbook of medicine, 3a ed. Oxford University Press, 1996:
    1127.

         -    color azulado o palidez de los labios y la lengua,
         -    dolor de cabeza,
         -    piel fría,
         -    vómitos,
         -    visión borrosa,
         -    acorchamiento alrededor de la boca,
         -    vértigos.

    *    Más tarde:

         -    parálisis de los músculos del cuello y de los miembros,
         -    parálisis de los músculos respiratorios que dificulta y hace
              más lenta la respiración,
         -    tensión arterial baja,
         -    pulso lento,
         -    inconsciencia.

    Puede sobrevenir la muerte en un plazo de 24 horas.

    En el caso de algunas serpientes puede ser difícil saber si la
    mordedura ha inyectado veneno cuando la superficie cutánea inmediata
    no está alterada y los síntomas y signos tardan hasta 12 horas en
    aparecer.

    *    Efecto del veneno en los ojos (en el caso de las cobras
         escupidoras):

         -    dolor intenso,
         -    espasmos de los párpados,
         -    hinchazón periocular,
         -    lesiones en la superficie del ojo.

    Vipéridos

    *    Efectos locales, en los primeros 15 minutos o al cabo de varias
         horas:

         -    hinchazón en torno a la mordedura que se extiende
              rápidamente a todo el miembro,
         -    dolor en la proximidad de la mordedura.

    *    Primeros signos de envenenamiento, en los 5 minutos siguientes o
         al cabo de varias horas:

         -    vómitos,
         -    sudor,
         -    cólicos,
         -    diarrea,
         -    hemorragias de las encías o en los cortes y heridas
              producidos por los colmillos del reptil,
         -    hemorragia nasal,
         -    presencia de sangre en los vómitos, la orina y las heces.

    Los episodios de vómitos y diarrea duran poco tiempo pero pueden
    repetirse.

    *    En los días siguientes:

         -    magullamiento, ampollas y lesiones de los tejidos,
              especialmente pronunciados en las mordeduras de serpientes
              de cascabel,  Bothrops, víboras asiátias de fosa facial y
              víboras gigantes africanas  (Bitis),
         -    lesión renal,
         -    edema del pulmón,
         -    a veces tensión arterial baja y pulso rápido (algunas
              víboras y serpientes de cascabel de América del Norte).

         En un pequeño número de especies:

         -    parálisis (serpientes de cascabel sudamericanas),
         -    contracciones espasmódicas de la cara, la cabeza, el cuello
              o los miembros.

    Hidrófidos

    *    Primeros signos del envenenamiento:

         -    dolor de cabeza,
         -    sensación de «lengua hinchada»,
         -    sudor,
         -    vómitos.

    *    Entre 30 minutos y varias horas después:

         -    dolores y rigidez generalizados,
         -    espasmo de los músculos de la mandíbula,
         -    parálisis musculares,
         -    orina de color pardo oscuro, insuficiencia renal,
         -    paro cardiaco.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Despójele lo antes posible de anillos, pulseras, cadenas tobilleras y
    zapatos.

    Limpie la herida, pero sin tocar las ampollas. No recubra la herida.

    Advierta al paciente que mantenga el miembro inmóvil y por debajo del
    nivel del corazón. Para inmovilizar el miembro pueden ser útiles una
    férula y un cabestrillo, pero no hay que hacer un vendaje apretado.

    En las mordeduras de elápidos que no producen lesiones tisulares
    (serpientes de coral, kraits, mambas, algunas cobras pero no ciertas
    víboras y cobras asiáticas)

    Aplique un vendaje ancho y firme sobre la zona mordida y luego vende
    al máximo el miembro mordido por encima de la ropa del paciente. El
    vendaje debe ser firme pero no apretado; es esencial que pueda
    percibirse el pulso en la extremidad distal del miembro. Si el dolor
    en el miembro vendado es intenso, es posible que el vendaje esté
    demasiado apretado. Entablille el miembro a fin de que el paciente no
    pueda flexionarlo. No retire el vendaje hasta que el paciente se
    encuentre en el hospital.

    La herida está expuesta a infectarse. Pregunte al paciente si está
    vacunado contra el tétanos y, si procede, adminístrele antitoxina
    tetánica.

    Para combatir el dolor puede utilizarse paracetamol, pero no aspirina
    que podría favorecer las hemorragias.

    Contacto del veneno con los ojos (serpientes escupidoras)

    Lave los ojos con agua.

                                                                       
     Información para el médico local

         Si el miembro ya ha sido vendado, no retire la venda hasta que el
         paciente ingrese en un hospital donde se le pueda administrar
         suero antiponzoñoso. Al retirar la venda el veneno podría
         difundirse con gran rapidez por todo el cuerpo,

         Los sueros antiponzoñosos sólo deben administrarse en un
         hospital o centro médico donde sea posible reanimar al paciente
         en caso de reacción alérgica.

         Si se dispone de sueros antiponzoñosos, habrá que reservarlos
         para los casos en que haya signos de envenenamiento generalizado,

         Vigile la respiración, el corazón, la tensión arterial, el
         equilibrio hidroelectrolítico y la función renal. Puede ser
         necesario un tratamiento de sostén, con administración de oxígeno
         y ventilación asistida. La hipotensión arterial debe tratarse con
         líquidos intravenosos.

         Hay que abstenerse de administrar inyecciones innecesarias por el
         riesgo de hemorragia en caso de defecto de coagulación.
                                                                       

                                                                       
         En la insuficiencia renal puede ser necesario recurrir a la
         diálisis, de preferencia a la hemodiálisis; sin embargo, también
         puede ser útil la diálisis peritoneal.

     Lesión tisular local

         Deje la herida abierta. Las ampollas suelen desaparecer a las dos
         semanas aproximadamente, sin infectarse. En general no hay que
         recurrir a la cirugía; las operaciones innecesarias pueden dar
         lugar a complicaciones o dejar secuelas permanentes en el miembro
         mordido.

     Infección de la herida

         Trátela como cualquier otra infección local, utilizando
         antibióticos si procede.
                                                                       

    Arañas

    Arañas examinadas en esta sección

    En la presente sección se examinan diversas especies de  Latrodectus,
    en particular la «viuda negra»  (Latrodectus mactans mactans) que se
    encuentra en las zonas templadas y tropicales de todo el mundo;
     Loxosceles, las arañas pardas o «arañas de violín» de América
    Central y del Sur, del norte de Africa y la cuenca mediterránea; y
     Phoneutria, en particular  Phoneutria nigriventer, araña de los
    platanales, frecuente en América Central y del Sur.

    Mecanismo del efecto nocivo

    El veneno de las arañas  Latrodectus y  Phoneutria afecta al sistema
    nervioso, pero no provoca lesiones tisulares locales. El principal
    efecto del veneno de las arañas  Loxosceles es la lesión tisular
    local, pero también pueden observarse signos generales de
    envenenamiento.

    Grado de toxicidad

    Algunas picaduras de araña han tenido efectos mortales, pero esto es
    poco frecuente. La mayor parte de ellas son indoloras o se limitan a
    provocar un leve envenenamiento, con excepción de las dolorosísimas
    picaduras de la viuda negra.

    Peligros especiales

    Algunas arañas venenosas viven en el interior o en la proximidad de
    las casas y las chozas y pueden introducirse en la ropa, los zapatos y
    las camas.

    Signos y síntomas

     Latrodectus y  Phoneutria spp.

    Se observan los siguientes efectos:

    -    dolor intenso que afecta a todo el cuerpo,
    -    náuseas y vómitos,
    -    sudor,
    -    cólicos abdominales, espasmos musculares dolorosos y temblor,
    -    dolor torácico o sensación de estrechez del tórax, dificultad
         para respirar,
    -    pulso rápido,
    -    tensión arterial alta,
    -    inquietud e irritabilidad
    -    espasmos de la cara y la mandíbula con párpados hinchados y
         sudor.

     Loxosceles spp.

    Se observan los siguientes efectos:

    -    sensación dolorosa de quemadura e hinchazón en torno a la
         mordedura.

    En el plazo de 24-48 horas:

    -    fiebre,
    -    escalofríos,
    -    náuseas y vómitos,
    -    dolores musculares,
    -    inconsciencia,
    -    convulsiones,
    -    sangre en la orina.

    La muerte puede sobrevenir en pocos días, pero la mayoría de los
    pacientes sobrevive.

    En el sitio de la mordedura se forma una escara azulada que se vuelve
    negra y se desprende a las pocas semanas, dejando una úlcera, que
    puede extenderse a todo el miembro mordido y tardar 6-8 semanas en
    curar.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Despoje lo antes posible al paciente
    de anillos, pulseras, cadenas tobilleras y zapatos. Tranquilícele y
    cálmele. Póngale de lado en posición de recuperación. Vigile cada 10
    minutos su respiración y no deje que se enfríe.

    Limpie la herida, sin tocar las ampollas. No recobra la herida.

    Advierta al paciente que mantenga el miembro inmovilizado y por debajo
    del nivel del corazón. Para inmovilizar el miembro pueden ser útiles
    una férula y un cabestrillo.

    No hay ningún tratamiento eficaz para el dolor. No se debe administrar
    ni paracetamol ni aspirina.

    La herida puede infectarse. Pregunte al paciente si está vacunado
    contra el tétanos y, si procede, adminístrele antitoxina tetánica.

                                                                       
     Información para el médico local

         Existen sueros antiponzoñosos contra diversos tipos de arañas:
          Latrodectus (en todo el mundo),  Loxosceles (América del Sur)
         y  Phoneutria (América del Sur). Los sueros pueden provocar
         reacciones alérgicas y sólo deben administrarse en un hospital o
         centro médico donde existan medios de reanimación.

     Lesión local

         La herida debe tratarse a cielo abierto al igual que una
         quemadura. El suero antiponzoñoso puede ser útil para tratar las
         lesiones tisulares locales causadas por  Loxosceles, incluso
         aunque no haya signos de envenenamiento general.
                                                                       

    Peces venenosos

    Peces examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan diversos peces con púas, muchos de
    los cuales viven en los mares del Indo-Pacífico y en otras regiones
    tropicales, mientras que otros se encuentran en aguas templadas. Entre
    ellos figuran los ráyidos (rayas o pastinacas y mantas), los
    escorpénidos (pez escorpión, pez piedra y pez león), los siluros (pez
    gato), los escualos (tiburones y cazones) y los traquínidos.

    Mecanismo del efecto nocivo

    Estos peces inyectan el veneno mediante sus púas. El veneno provoca un
    dolor intenso en lugar de la picadura y afecta a los músculos.

    Grado de toxicidad

    Ciertos peces pueden causar picaduras mortales, pero esto es raro. El
    pez piedra es el más venenoso. Algunas personas han sufrido picaduras
    mortales por haberse acostado o caído sobre un pez, cuyas púas se le
    han clavado en el pecho o en el abdomen. El veneno de los peces
    muertos sigue conservando sus efectos nocivos hasta 24 horas después
    de la muerte del pez.

    Peligros especiales

    Estos peces suelen vivir a poca profundidad, cerca de las orillas o de
    los arrecifes, escondiéndose en la arena o entre las rocas. Las
    personas que caminan en el agua cerca de la orilla o de los arrecifes
    de coral pueden sufrir picaduras en la planta de los pies. También
    pueden sufrir picaduras los pescadores al manipular la pesca.

    Signos y síntomas

    Se observan los siguientes efectos:

    -    dolor intenso inmediato que puede durar 24 horas,
    -    hinchazón del miembro afectado por la picadura.

    Ráyidos y escorpénidos:

    -    náuseas y vómitos,
    -    tensión arterial baja,
    -    convulsiones.

    Qué hacer

    Si la picadura se produce cuando el sujeto está en el agua, sáquelo
    inmediatamente a tierra.

    Adminístrele los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Si está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en posición
    de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no deje que
    se enfríe.

    Sumerja inmediatamente la parte del cuerpo afectada en un cubo o baño
    de agua tan caliente como el paciente pueda soportar sin riesgo
    (aproximadamente 50°C) durante 30 minutos como máximo.

    Limpie la herida y extraiga los fragmentos de púas que pueda haber en
    ella.

    Los desgarros causados por las rayas y pastinacas pueden infectarse.
    Entérese de si el paciente está vacunado contra el tétanos y, cuando
    proceda, adminístrele antitoxina tetánica.

                                                                       
     Información para el médico local

         No suelen resultar eficaces ni los anestésicos ni los
         analgésicos, ni siquiera la morfina.
                                                                       

                                                                       
         Se dispone de un suero antiponzoñoso contra las picaduras del
         pez piedra (Australia-Pacífico). El suero puede producir
         reacciones alérgicas, por lo que solo debe administrarse en un
         hospital con medios de reanimación y si e paciente se encuentra
         realmente en muy mal estado.
                                                                       

    Intoxicaciones alimentarias por pescado y
    mariscos

    Intoxicaciones examinados en esta sección

    En la presente sección se examinan los siguientes tipos:

    *    Intoxicaciones por ciguatoxina causadas por peces de los
         arrecifes tropicales del Caribe y del Pacífico, en particular la
         barracuda, la cabrilla, los luciénidos y otros peces de roca.

    *    Intoxicaciones causadas por mariscos (mejillones, almejas,
         ostras, coquinas y veneras) contaminados por haber ingerido
         dinoflagelados venenosos. Se denominan intoxicaciones
         paralizantes por mariscos porque el tóxico afecta al sistema
         nervioso.

    *    Intoxicaciones por tetrodotoxina causadas por el pez
         puerco-espín, pez globo y el pez sol.

    *    Intoxicaciones por escombrotoxina causadas por peces en vías de
         descomposición: peces escombroides frescos o enlatados (atún,
         bonito, escombro, caballa) y peces enlatados de otros tipos
         (diversos tipos de sardinas). El tóxico es de origen bacteriano.

    Mecanismo del efecto nocivo

    La ciguatoxina, la tetrodotoxina y los venenos de los mariscos afectan
    al intestino y al sistema nervioso. La tetrodotoxina y los venenos de
    los mariscos paralizan los músculos, inclusive los respiratorios. La
    escombrotoxina provoca una reacción de tipo alérgico.

    Grado de toxicidad

    La toxina más peligrosa es la tetrodotoxina, que a menudo causa la
    muerte. Los intoxicados por ciguatoxina y mariscos contaminados tienen
    más probabilidades de sobrevivir, aunque a veces sucumben a la
    intoxicación. La escombrotoxina rara vez produce intoxicaciones
    mortales.

    Los mariscos son más venenosos en las épocas del año en que los
    dinoflagelados de los que se alimentan se reproducen y forman «mareas
    rojas».

    Peligros especiales

    Los peces venenosos no suelen ser diferentes de los comestibles. La
    preparación culinaria no destruye el veneno.

    Signos y síntomas

    Intoxicación por ciguatoxina

    En un plazo de 1-6 horas de haber comido pescado con ciguatoxina:

    -    diarrea acuosa,
    -    vómitos,
    -    retortijones.

    En un plazo de 12 horas:

    -    dolor de cabeza,
    -    acorchamiento y sensación de pinchazos en los labios, la boca y
         los miembros,
    -    temblor,
    -    dolores musculares,
    -    debilidad y vértigos,
    -    picor (puede tardar más de 30 horas en aparecer),
    -    inversión de las sensaciones de frío y calor de manera que los
         objetos fríos parecen calientes.

    Con menos frecuencia:

    -    tensión arterial baja,
    -    frecuencia cardiaca baja,
    -    respiración superficial,
    -    convulsiones.

    Intoxicación paralizante por mariscos

    En un plazo de 30 minutos:

    -    náuseas,
    -    vómitos,
    -    dolor de cabeza,
    -    acorchamiento y sensación de pinchazos en los labios y la boca,
         que se propagan luego a las piernas, los brazos y el resto del
         cuerpo,
    -    parálisis musculares, que provocan visión borrosa, dificultad
         para tragar, debilidad y vértigos,
    -    dolores musculares,
    -    inversión de las sensaciones de calor y frío, de manera que los
         objetos fríos parecen calientes.

    Con menos frecuencia:

    -    tensión arterial baja,
    -    parálisis de los músculos respiratorios, que impide respirar,
    -    muerte.

    Intoxicación por tetrodoxina

    Los efectos son análogos a los de las intoxicaciones paralizantes por
    mariscos. En un plazo de 10-45 minutos los músculos pierden fuerza y
    quedan luego paralizados. Los músculos respiratorios resultan
    afectados, de manera que el paciente no puede respirar y muere.

    Intoxicación por escombrotoxina

    Entre algunos minutos y pocas horas después:

    -    dolor de cabeza,
    -    enrojecimiento de la piel y picor en la cara y el cuerpo,
    -    náuseas, dolor abdominal y diarrea.

    En raros casos:

    -    erupción cutánea,
    -    sensación de falta de aire y sibilancia.

    Qué hacer

    Administre los primeros auxilios. Si el paciente deja de respirar,
    mantenga expedita la tráquea y aplíquele la respiración de boca a
    boca. Hágale masaje cardiaco si el corazón deja de latir.

    Si el paciente está inconsciente o amodorrado, póngale de lado en
    posición de recuperación. Vigile cada 10 minutos su respiración y no
    deje que se enfríe.

    Si el paciente sufre un ataque convulsivo, trátele según lo
    recomendado en el capítulo 5.

    Trasládelo al hospital lo antes posible.

                                                                       
     Información para el médico local

         Vigile la respiración, el corazón, la tensión arterial y el
         equilibrio hidroelectrolítico. Puede ser necesario un tratamiento
         de sostén, con administración de oxígeno y ventilación asistida.
         En caso de tensión arterial baja, administre líquidos
         intravenosos.

         En las intoxicaciones por escombrotoxina puede recurrirse a los
         antihistamínicos.
                                                                       

    Glosario 1

    absorción    Desplazamiento de un producto químico a través del
    intestino, la piel o los pulmones para pasar al torrente sanguíneo.

    abuso   Uso indebido o excesivo de una droga u otra sustancia
    química para modificar el estado de ánimo o el comportamiento, o para
    evitar el síndrome de abstinencia.

    ácido   Sustancia química que al combinarse con un álcali da lugar a
    una sal y que colorea de rojo el papel de tornasol azul.

    agitación    Movimientos continuos del cuerpo causados por un estado
    de sufrimiento o ansiedad o por un problema cerebral.

    álcali  Sustancia que neutraliza a un ácido para formar una sal y
    que colorea de azul el papel de tornasol rosa.

    alergia Sensibilidad especial de una persona a diversos factores,
    por ejemplo plantas y productos vegetales, picaduras de insectos o
    pelo de animales.

    alucinación  Algo inexistente que una persona ve, oye o huele como
    si fuera real. Las alucinaciones se deben a un trastorno del cerebro.

    alucinógeno  Que produce alucinaciones.

    ampolla Elevación de la superficie cutánea en forma de burbuja que
    contiene un líquido acuoso; está causada por quemaduras o rozamientos.

    anemia  Estado en que la fracción de la sangre que transporta el
    oxígeno, es decir la hemoglobina, tiene una concentración inferior a
    la normal. Entre los síntomas de la anemia grave figuran el cansancio,
    la palidez y, a veces, la dificultad para respirar.

    anestésico general     Medicamento que produce inconsciencia.

    anestésico local  Sustancia que produce una pérdida de sensibilidad,
    especialmente al dolor, cuando se aplica en la piel o se inyecta.

    antídoto     Producto químico que atenúa o contrarresta el efecto
    nocivo de una sustancia tóxica.

    antiséptico  Líquido que impide la multiplicación de ciertos
    gérmenes (bacterias). Por lo general, se utiliza para desinfectar la
    piel.

                   
    1 Estas definiciones se refieren únicamente al uso de los términos
    en este manual y no son forzosamente aplicables en otros contextos.

    asma    Estado que da lugar a la aparición de crisis de dificultad
    respiratoria. La persona respira ruidosamente cuando expulsa el aire y
    a veces no puede inspirar aire en cantidad suficiente.

    bacteria     Nombre científico de ciertos microorganismos que pueden
    causar enfermedades.

    cáustico     Describe un producto químico que quema o corroe los
    tejidos vivos

    concentración     Proporción de un ingrediente en una mezcla.

    concentrado  Preparación con una elevada concentración de productos
    químicos que hay que diluir antes del uso. Muchos plaguicidas se
    venden en forma de concentrados.

    contaminación     Impurificación de un objeto o sustancia por mezcla
    o depósito superficial de una sustancia extraña. Por ejemplo, el
    efecto de un insecticida que se deposita en la ropa o en la piel.

    convulsiones Movimientos espasmódicos que el sujeto no puede
    controlar; denominados también ataque convulsivo. Las convulsiones se
    producen cuando hay una lesión en el cerebro.

    corrosivo    Producto que destruye los tejidos vivos por contacto,
    por acción química directa.

    delirio Estado de confusión mental y semiconsciencia.

    dermatitis   Inflamación de la piel. Puede estar causada por
    contacto con una sustancia a la que la piel es sensible, por ejemplo
    un cosmético o ciertas plantas.

    deshidratación    Perdida excesiva de agua del cuerpo.

    desinfectante     Agente de limpieza que impide la multiplicación de
    ciertos gérmenes (bacteria).

    destilado    Sustancia que se separa de una mezcla, generalmente
    hirviendo ésta a una temperatura determinada y recogiendo luego el
    vapor que se desprende y que al enfriarse se hace líquido. Los
    diferentes componentes de la mezcla se evaporan a diferentes
    temperaturas. El destilado de petróleo es la mezcla que se obtiene
    aplicando este método al petróleo.

    detergente   Producto químico de limpieza, utilizado a veces en
    lugar del jabón.

    diabetes     Enfermedad causada por el exceso de azúcar en la
    sangre, Algunas enfermos de diabetes necesitan una medicación especial
    (p. ej., insulina).

    diluir  Rebajar la concentración de una solución química, por lo
    general añadiendo agua. Muchos plaguicidas se venden en forma de
    concentrado que hay que diluir añadiendo agua.

    disolución   Mezcla de un sólido con un líquido en el que el primero
    desaparece para formar una solución.

    dosis   Cantidad de una sustancia química que recibe el organismo de
    una sola vez.

    dosis tóxica Dosis que produce intoxicación.

    dosis umbral Cantidad mínima que produce una intoxicación.

    edema   Acumulación de líquido en los tejidos a consecuencia de un
    traumatismo, una inflamación o una alergia.

    edema del pulmón  Afección en la que los pulmones están llenos de
    líquido y la respiración resulta difícil.

    efecto local Efecto limitado a la parte del cuerpo que está en
    contacto con un producto químico.

    efectos generales/intoxicación generalizada     Efectos de un veneno
    en el conjunto del cuerpo. Sólo se producen efectos generales cuando
    la sustancia tóxica se absorbe y distribuye por zonas distantes del
    punto de entrada.

    envenenamiento    Introducción de un veneno en el organismo.

    epilepsia    Enfermedad que se manifiesta por convulsiones. Está
    causada por problemas cerebrales.

    espasmo Contracción repentina, violenta, dolorosa e involuntaria de
    un músculo o de un grupo de músculos.

    estetoscopio Instrumento utilizado para oír los ruidos que se
    producen dentro del cuerpo, por ejemplo los producidos por las
    contracciones del corazón o por la entrada y la salida del aire en los
    pulmones.

    euforia Sensación de gran optimismo.

    evaporar     Pasar de líquido o sólido a vapor.

    exposición   Contacto con un producto químico que puede o no
    penetrar en el organismo.

    exposición aguda  Contacto aislado con una sustancia tóxica por
    espacio de segundos, minutos u horas, o serie de varios contactos a lo
    largo de un día como máximo.

    exposición crónica     Contacto con una sustancia tóxica que dura
    muchos días, meses o años. Puede ser continua o estar interrumpida por
    periodos en los que se suspende este contacto.

    fertilizante Producto que generalmente se añade al suelo y que
    contiene las sustancias químicas esenciales para el crecimiento de las
    plantas.

    fiebre  Temperatura corporal anormalmente elevada.

    germen  Organismo viviente muy pequeño; microorganismo o microbio.
    El término «germen» se aplica en general a los microorganismos que
    causan afecciones o enfermedades cuando ingresan en el organismo.

    heces   Excrementos; productos de desecho del cuerpo que salen al
    exterior al «mover el vientre».

    hidrocarburo Uno de los distintos compuestos químicos formados sólo
    por hidrógeno y carbono que se encuentran en el petróleo.

    hígado  Voluminoso órgano situado bajo las últimas costillas del
    lado derecho. El hígado transforma numerosos tóxicos en productos
    químicos inocuos.

    ictericia    Color amarillo de los ojos y de la piel causado por una
    lesión hepática. El hígado puede resultar lesionado por una sustancia
    tóxica, por una infección o por un trastorno de la sangre.

    inconsciencia     Estado en el que una persona no responde a los
    estímulos exteriores (p. ej., ruido o dolor). Está causado por un
    trastorno o lesión de ciertas partes del cerebro.

    infección    Afección producida por gérmenes.

    inflamación  Respuesta de los tejidos a las agresiones,
    caracterizada por enrojecimiento, hinchazón, dolor y aumento de la
    temperatura en la zona afectada.

    ingestión    Ingreso de una sustancia en el cuerpo por vía
    digestiva. Este término suele utilizarse en el sentido de meterse algo
    en la boca y tragarlo.

    inhalación   Aspiración por la boca y la nariz.

    intestino    Tubo que comunica el estómago con el ano. Denominado
    también tubo intestinal.

    intoxicación aguda     Efectos que se producen en el curso de pocas
    horas o todo lo más en pocos días tras un contacto único o varios
    contactos con un producto químico a lo largo de un día como máximo.

    intoxicación crónica   Efectos que aparecen lentamente como
    resultado de una exposición continuada o repetida, durante un largo
    periodo de tiempo, a pequeñas dosis de una sustancia tóxica.

    inyección intramuscular     Inyección de una sustancia en un
    músculo, por lo general del brazo o de la nalga.

    inyección intravenosa  Inyección de una sustancia en una vena. Las
    venas son los vasos sanguíneos que transportan la sangre hacia el
    corazón.

    irritante    Producto químico que produce una inflamación por
    contacto inmediato, prolongado o repetido con la piel u otros tejidos.

    lacerar Desgarrar la piel y los músculos, causando una herida de
    bordes irregulares.

    laxante Medicamento que activa la evacuación de las heces. A veces
    se administran laxantes a las personas que han ingerido un tóxico para
    que éste atraviese rápidamente el intestino y salga del cuerpo.

    liberación sostenida   Propiedad de un medicamento que se libera
    lentamente en el cuerpo, de manera que tarda muchas horas en pasar en
    su totalidad al torrente sanguíneo. El medicamento sigue así actuando
    durante muchas horas después de haber sido ingerido.

    mascarilla respiratoria     Mascarilla utilizada para no respirar
    productos químicos peligrosos. Puede recubrir la mitad de la cara, con
    inclusión de la boca y la nariz, o la totalidad de la cara, es decir
    la nariz, la boca y los ojos. Sólo deben utilizarla las personas que
    hayan recibido un adiestramiento especial y sepan llevarla bien
    puesta.

    medicamento  Sustancia utilizada para mantener, mejorar o restaurar
    la salud.

    metabolito   Sustancia producida por las reacciones químicas que
    tienen lugar en el interior del cuerpo.

    nausea  Ansia de vomitar.

    órgano sensible   Denominación aplicada a los órganos más afectados
    por un determinado veneno.

    parálisis    Pérdida del movimiento de los músculos.

    plaguicida   Producto químico utilizado para eliminar o combatir
    ciertas plagas (p. ej., proliferación de insectos o de malas hierbas).

    ponzoña Líquido venenoso producido por ciertos animales (serpientes,
    arañas y peces) que lo inyectan a sus presas por mordedura o picadura
    o mediante púas que perforan la piel.

    prescripción Nota dirigida por un médico al profesional sanitario
    encargado de facilitar medicamentos, en la que se indica el nombre del
    medicamento solicitado, la dosis adecuada, la frecuencia de las tomas
    y cualquier otro dato que se considere necesario.

    primeros auxilios Tratamiento inmediato de las intoxicaciones o
    traumatismos.

    pulso   El pulso es una onda de presión en las arterias (vasos
    sanguíneos) que se produce cada vez que el corazón late y expulsa
    sangre. Es posible percibir el pulso en cualquier arteria que esté
    próxima a la superficie del cuerpo.

    pupila  El círculo negro que ocupa el centro del ojo. Se contrae en
    respuesta a una iluminación intensa y se dilata en la oscuridad. El
    tamaño de la pupila puede cambiar por la acción de diversos
    medicamentos y sustancias tóxicas.

    recto   La última parte del intestino.

    rehidratación     Administración de agua u otros líquidos a una
    persona que ha perdido gran cantidad de agua por diarrea, vómitos o
    sudor. Pueden prepararse bebidas especiales para rehidratar a los
    pacientes, utilizando sales de rehidratación oral.

    riñón   Uno de los dos grandes órganos en forma de judía situados en
    la parte inferior de la espalda, encargados de limpiar la sangre de
    sustancias de desecho y formar la orina.

    rodenticida  Veneno utilizado para destruir las plagas de roedores,
    en particular las ratas y los ratones.

    ropa de protección     Ropa utilizada para protegerse de la
    exposición a productos químicos y que en general recubre la piel del
    sujeto. A veces se completa también con tapabocas, destinados a
    impedir la inhalación del producto químico, o anteojos para proteger
    la vista.

    saliva  Líquido viscoso que se encuentra dentro de la boca.

    signos  Efectos que es posible ver, sentir, oír o medir, por
    ejemplo, fiebre, pulso rápido, respiración ruidosa.

    síntomas     Efectos que una persona percibe o siente, por ejemplo
    náuseas, dolor o sed.

    sistema nervioso  Encéfalo, médula espinal y nervios.

    solución     Sólido disuelto en un líquido hasta quedar invisible o
    mezcla de dos líquidos de manera que sólo parezcan uno.

    solvente     Líquido en el que pueden disolverse una o más
    sustancias químicas para formar una solución. Muchos líquidos son
    solventes: por ejemplo, el agua es un solvente de la sal; el queroseno
    y sus análogos son solventes de diferentes plaguicidas.

    suero antiponzoñoso    Medicamento que actúa contra el veneno o la
    ponzoña de un animal determinado, por ejemplo una serpiente, un pez,
    un insecto o una araña.

    sustancia tóxica  Cualquier sustancia que tiene efectos nocivos si
    penetra en el organismo.

    temblor Movimiento involuntario repetido o continuado.

    temperatura  Grado de calor medido en el cuerpo de una persona. La
    temperatura de una persona puede medirse por el tacto o por medio de
    un termómetro.

    templado     Ni caliente ni frío; tibio.

    termómetro   Instrumento utilizado para medir el grado de calor o de
    frío en el cuerpo de una persona.

    tétanos Enfermedad causada por el paso a través de una herida de
    ciertos gérmenes que viven en las heces humanas o animales. El tétanos
    causa en el enfermo una gran rigidez muscular y convulsiones.

    toxina  Veneno producido por un ser vivo, planta o microorganismo.

    úlcera  Herida abierta resultante de la destrucción de la piel o de
    una membrana mucosa por un factor externo, por ejemplo un producto
    químico corrosivo.

    útero   œrgano situado en el abdomen de la mujer donde se desarrolla
    el feto durante el embarazo,

    vapor   Gas producido por una sustancia al hervir. También se junta
    vapor sobre la superficie de los líquidos a temperaturas inferiores a
    su punto de ebullición.

    vaso sanguíneo    Tubo por el que circula la sangre dentro del
    cuerpo. Los vasos que llevan la sangre del corazón a la periferia se
    denominan arterias y tienen pulso. Los que la devuelven al corazón se
    llaman venas y no tienen pulso.

    vía     Senda, camino. La vía de exposición es el camino por el que
    un tóxico entra en el cuerpo.